Capítulo 33
La Liberación del Señor Śiva
Como gran devoto de Kṛṣṇa, el Rey Parīkṣit ya estaba liberado, pero, para aclarar ciertos puntos, hacía diversas preguntas a Śukadeva Gosvāmī. En el capítulo anterior, la pregunta del Rey Parīkṣit fue, “¿Cuál es la meta última de los Vedas?” Y Śukadeva Gosvāmī explicó el asunto, dando descripciones autorizadas provenientes de la sucesión discipular, comenzando con Sanandana y siguiendo hasta Nārāyaṇa Ṛṣi, Nārada, Vyāsadeva y finalmente él mismo. La conclusión fue que el servicio devocional, o bhakti, es la meta última de los Vedas. Un devoto neófito podría preguntar, “Si la meta última de la vida, o la conclusión de los Vedas, es elevarse a la plataforma del servicio devocional, entonces ¿por qué se observa que un devoto del Señor Viṣṇu generalmente no es muy próspero materialmente, mientras que un devoto del Señor Śiva se observa que es muy opulento?” Para aclarar este asunto, Parīkṣit Mahārāja preguntó a Śukadeva Gosvāmī: “Mi querido Śukadeva Gosvāmī, generalmente se observa que aquellos que se ocupan en la adoración del Señor Śiva, ya sea en la sociedad humana, demoníaca o de los semidioses, se vuelven muy opulentos materialmente, aunque el propio Señor Śiva vive como una persona sumida en la pobreza. Por otro lado, los devotos del Señor Viṣṇu, quien es el controlador de la diosa de la fortuna, no parecen ser muy prósperos y, en ocasiones, incluso se los encuentra viviendo sin ninguna opulencia material en absoluto. El Señor Śiva vive debajo de un árbol o en la nieve de las Montañas del Himalaya. Ni siquiera construye una casa para sí mismo, y aun así los adoradores del Señor Śiva son muy ricos. Kṛṣṇa, o el Señor Viṣṇu, sin embargo, vive con gran opulencia, ya sea en Vaikuṇṭha o en este mundo material, pero Sus devotos parecen estar sumidos en la pobreza. ¿Por qué es así?”
La pregunta de Mahārāja Parīkṣit es muy inteligente. Las dos clases de devotos, es decir, los devotos del Señor Śiva y los devotos del Señor Viṣṇu, siempre están en desacuerdo. Incluso hoy en día, en la India, estas dos clases de devotos continúan criticándose mutuamente y, especialmente en el Sur de la India, los seguidores de Rāmānujācārya y los seguidores de Śaṅkarācārya celebran ocasionalmente reuniones para comprender la conclusión Védica. Generalmente, los seguidores de Rāmānujācārya salen victoriosos de tales reuniones. Por ello, Parīkṣit Mahārāja quiso aclarar la situación haciendo esta pregunta a Śukadeva Gosvāmī. Que el Señor Śiva viva como un hombre pobre aunque sus devotos parezcan ser muy opulentos, mientras que el Señor Kṛṣṇa o el Señor Viṣṇu sea siempre opulento y, sin embargo, Sus devotos parezcan estar sumidos en la pobreza, es una situación que parece contradictoria y desconcertante para una persona que sabe discriminar.
Śukadeva Gosvāmī comenzó a responder a la pregunta del Rey Parīkṣit acerca de las aparentes contradicciones entre la adoración del Señor Śiva y la del Señor Viṣṇu. El Señor Śiva es el amo de la energía material. La energía material está representada por la diosa Durgā, y el Señor Śiva es su esposo. Puesto que la diosa Durgā está completamente subordinada al Señor Śiva, debe entenderse que el Señor Śiva es el amo de esta energía material. La energía material se manifiesta en tres cualidades, a saber, bondad, pasión e ignorancia, y, por lo tanto, el Señor Śiva es el amo de estas tres cualidades. Aunque está asociado con estas cualidades para beneficio de las almas condicionadas, el Señor Śiva es el director y no está afectado por ellas. Aunque el alma condicionada es afectada por las tres cualidades, el Señor Śiva, debido a que es el amo de estas cualidades, no se ve afectado por ellas.
A partir de las declaraciones de Śukadeva Gosvāmī podemos comprender que los efectos de adorar a los diferentes semidioses no son, como suponen algunas personas menos inteligentes, los mismos que los efectos de adorar al Señor Viṣṇu. Él afirma claramente que mediante la adoración del Señor Śiva uno obtiene una recompensa, mientras que mediante la adoración del Señor Viṣṇu uno obtiene una recompensa diferente. Esto también se confirma en el Bhagavad-gītā: quienes adoran a los diferentes semidioses obtienen los resultados deseados que los respectivos semidioses pueden conceder. De manera similar, quienes adoran a la energía material reciben la recompensa apropiada por esas actividades, y quienes adoran a los pitās reciben resultados similares. Pero aquellos que se ocupan en servicio devocional o adoran al Señor Supremo, Viṣṇu o Kṛṣṇa, van a los planetas Vaikuṇṭha o a Kṛṣṇaloka. Nadie puede acercarse a la región trascendental o paravyoma, el cielo espiritual, mediante la adoración del Señor Śiva, Brahmā o cualquier otro semidiós.
Puesto que este mundo material es producto de las tres cualidades de la naturaleza material, todas las variedades de manifestaciones provienen de esas tres cualidades. Con la ayuda de la ciencia materialista, la civilización moderna ha creado muchas máquinas y comodidades para la vida, y, sin embargo, estas no son más que variedades de las interacciones de las tres cualidades materiales. Aunque los devotos del Señor Śiva pueden obtener muchas adquisiciones materiales, debemos saber que simplemente están acumulando productos fabricados mediante la interacción de estas cualidades. Las tres cualidades se subdividen nuevamente en dieciséis, a saber, los diez sentidos (cinco sentidos del trabajo y cinco sentidos para adquirir conocimiento), la mente y los cinco elementos (tierra, agua, aire, fuego y cielo). Estos dieciséis elementos son extensiones adicionales de las tres cualidades. La felicidad u opulencia material significa gratificación de los sentidos, específicamente de los genitales, la lengua y la mente. Mediante el ejercicio de nuestra mente creamos muchas cosas placenteras destinadas simplemente al disfrute de los genitales y la lengua. La opulencia de una persona dentro de este mundo material se calcula en términos del uso que hace de los genitales y de la lengua o, en otras palabras, qué tan bien puede utilizar sus capacidades sexuales y qué tan bien puede satisfacer su gusto exigente comiendo platos deliciosos. El avance material de la civilización requiere crear objetos de disfrute mediante la especulación mental, simplemente para volverse feliz basándose en estos dos principios: placeres para los genitales y placeres para la lengua. Aquí se encuentra la respuesta a la pregunta del Rey Parīkṣit a Śukadeva Gosvāmī acerca de por qué los adoradores del Señor Śiva son tan opulentos.
Los devotos del Señor Śiva solo son opulentos en términos de las cualidades materiales. En realidad, semejante supuesto avance de la civilización es la causa del enredo en la existencia material. En realidad no es avance, sino degradación. La conclusión es que, debido a que el Señor Śiva es el amo de las tres cualidades, sus devotos reciben cosas fabricadas mediante las interacciones de estas cualidades para satisfacer los sentidos. En el Bhagavad-gītā, sin embargo, recibimos del Señor Kṛṣṇa la instrucción de que debemos trascender la existencia cualitativa. Nistraiguṇyo bhavārjuna: la misión de la vida humana es volverse trascendental a las tres cualidades. Mientras uno no sea nistraiguṇya, no puede liberarse del enredo material. En otras palabras, los favores recibidos del Señor Śiva no son realmente beneficiosos para las almas condicionadas, aunque aparentemente tales facilidades parezcan ser opulencia.
Śukadeva Gosvāmī continuó: “La Suprema Personalidad de Dios Hari es trascendental a las tres cualidades de la naturaleza material.” En el Bhagavad-gītā se afirma que cualquiera que se entregue a Él supera el control de las tres cualidades de la naturaleza material. Por lo tanto, puesto que los devotos de Hari son trascendentales al control de las tres cualidades materiales, ciertamente Él Mismo es trascendental. Por ello se afirma en el Śrīmad-Bhāgavatam que Hari, o Kṛṣṇa, es la Suprema Personalidad original. Existen dos clases de prakṛtis, o potencias: la potencia interna y la potencia externa, y Kṛṣṇa es el señor de ambas prakṛtis o potencias. Él es sarva-dṛk, es decir, el supervisor de todas las acciones de las potencias interna y externa, y también es descrito como upadraṣṭā, el supremo consejero. Debido a que Él es el supremo consejero, está por encima de todos los semidioses, quienes simplemente siguen las instrucciones del consejero supremo. Por lo tanto, si uno sigue directamente las instrucciones del Señor Supremo, tal como se inculca en el Bhagavad-gītā y el Śrīmad-Bhāgavatam, gradualmente se vuelve nirguṇa, es decir, se sitúa por encima de la interacción de las cualidades materiales. Ser nirguṇa significa estar desprovisto de opulencias materiales porque, como hemos explicado, la opulencia material significa un aumento de las acciones y reacciones de las tres cualidades materiales. Al adorar a la Suprema Personalidad de Dios, en lugar de envanecerse con la opulencia material, uno se enriquece con el avance espiritual del conocimiento en conciencia de Kṛṣṇa. Volverse nirguṇa significa alcanzar paz eterna, ausencia de temor, religiosidad, conocimiento y renunciación. Todos estos son síntomas de haberse liberado de la contaminación de las cualidades materiales.
Śukadeva Gosvāmī, al responder a la pregunta de Parīkṣit Mahārāja, continuó citando un hecho histórico relacionado con el abuelo de Parīkṣit Mahārāja, el Rey Yudhiṣṭhira. Dijo que, después de concluir el sacrificio aśvamedha en la gran arena de sacrificio, el Rey Yudhiṣṭhira, en presencia de grandes autoridades, preguntó exactamente sobre el mismo punto: ¿cómo es que los devotos del Señor Śiva se vuelven materialmente opulentos, mientras que los devotos del Señor Viṣṇu no? Śukadeva Gosvāmī se refirió específicamente al Rey Yudhiṣṭhira como “tu abuelo,” para que Mahārāja Parīkṣit se sintiera alentado a pensar que estaba relacionado con Kṛṣṇa y que sus abuelos tenían una relación íntima con la Suprema Personalidad de Dios.
Aunque Kṛṣṇa está siempre satisfecho por naturaleza, cuando Mahārāja Yudhiṣṭhira hizo esta pregunta, Él Se sintió aún más satisfecho, porque estas preguntas y sus respuestas tendrían un gran significado para toda la sociedad consciente de Kṛṣṇa. Cuandoquiera que el Señor Kṛṣṇa habla acerca de algo a un devoto específico, Sus palabras no están destinadas únicamente a ese devoto, sino a toda la sociedad humana. Las instrucciones de la Suprema Personalidad de Dios son importantes incluso para los semidioses, encabezados por el Señor Brahmā, el Señor Śiva y otros, y cualquiera que no aproveche las instrucciones de la Suprema Personalidad de Dios, quien desciende a este mundo para beneficio de todas las entidades vivientes, es ciertamente muy desafortunado.
El Señor Kṛṣṇa respondió de la siguiente manera a la pregunta de Mahārāja Yudhiṣṭhira: “Si favorezco especialmente a un devoto y deseo especialmente cuidar de él, lo primero que hago es quitarle sus riquezas.” Cuando al devoto se convierte en un indigente sin un centavo o es puesto en una posición comparativamente azotada por la pobreza, sus parientes y miembros de su familia dejan de interesarse por él y, en la mayoría de los casos, abandonan su relación con él. Entonces el devoto se vuelve doblemente desdichado. En primer lugar, se siente infeliz porque Kṛṣṇa le ha quitado sus riquezas y, además, se siente aún más desdichado cuando sus parientes lo abandonan debido a su condición de estar sumido en la pobreza. Sin embargo, debemos notar que cuando un devoto cae de esta manera en una condición miserable, no se debe a actividades impías realizadas en el pasado, conocidas como karma-phala; la posición del devoto de ser azotado por la pobreza es una creación de la Personalidad de Dios. De manera similar, cuando un devoto se vuelve materialmente opulento, eso tampoco se debe a sus actividades piadosas. En ambos casos, ya sea que el devoto se vuelva más pobre o más rico, el arreglo ha sido hecho por la Suprema Personalidad de Dios. Kṛṣṇa hace especialmente este arreglo para Su devoto con el propósito de volverlo completamente dependiente de Él y liberarlo de todas las obligaciones materiales. Entonces puede concentrar sus energías, su mente y su cuerpo–todo–al servicio del Señor, y eso es servicio devocional puro. Por ello, en el Nārada-pañcarātra se explica sarvopādhi-vinirmuktam, que significa “estar libre de todas las designaciones.” El trabajo realizado para la familia, la sociedad, la comunidad, la nación o la humanidad está todo basado en designaciones: “Pertenezco a esta sociedad,” “Pertenezco a esta comunidad,” “Pertenezco a esta nación,” “Pertenezco a esta especie de vida,” Todas esas identidades son simplemente designaciones. Cuando, por la gracia del Señor, un devoto queda libre de todas las designaciones, su servicio devocional se vuelve verdaderamente naiṣkarma. Los jñānīs sienten una gran atracción por la posición de naiṣkarma, en la cual las acciones ya no producen efectos materiales. Cuando las acciones del devoto están libres de los efectos, ya no pertenecen a la categoría de karma-phalam, o actividades fruitivas. Como explicaron anteriormente los Vedas personificados, la felicidad y la aflicción de un devoto son producidas por la Personalidad de Dios, y por ello el devoto no se preocupa por si se encuentra en la felicidad o en la aflicción. Continúa con sus deberes en la ejecución del servicio devocional. Aunque externamente su conducta parezca estar sujeta a la acción y reacción de las actividades fruitivas, en realidad está liberado de los resultados de la acción.
Podría preguntarse por qué un devoto es puesto en semejantes tribulaciones por la Personalidad de Dios. La respuesta es que este tipo de arreglo del Señor es como cuando un padre algunas veces se muestra severo con sus hijos. Debido a que el devoto es un alma entregada y está bajo el cuidado del Señor Supremo, cada vez que el Señor lo coloca en cualquier condición de vida, ya sea de aflicción o de felicidad–debe entenderse que detrás de ese arreglo existe un gran plan diseñado por la Personalidad de Dios. Por ejemplo, el Señor Kṛṣṇa puso a los Pāṇḍavas en una condición de aflicción tan extrema que incluso el abuelo Bhīṣma no podía comprender cómo podía haber ocurrido semejante sufrimiento. Él lamentaba que, aunque toda la familia Pāṇḍava estaba encabezada por el Rey Yudhiṣṭhira, el Rey más piadoso, y protegida por los dos grandes guerreros Bhīma y Arjuna, y aunque, por encima de todo, los Pāṇḍavas eran amigos íntimos y parientes del Señor Kṛṣṇa, aun así tuvieran que atravesar semejantes tribulaciones. Más tarde, sin embargo, quedó demostrado que esto había sido planeado por la Suprema Personalidad de Dios Kṛṣṇa como parte de Su gran misión de aniquilar a los malhechores y proteger a los devotos.
Puede plantearse otra pregunta: puesto que un devoto es colocado en diferentes condiciones de felicidad y aflicción por disposición de la Personalidad de Dios, mientras que una persona común es colocada en tales condiciones como resultado de sus acciones pasadas, ¿cuál es entonces la diferencia? ¿Cómo es superior el devoto al karmī ordinario? La respuesta es que los karmīs y los devotos no están en el mismo nivel. Cualquiera que sea la condición de vida en la que se encuentre el karmī, continúa dentro del ciclo de nacimiento y muerte porque la semilla del karma, o actividad fruitiva, permanece allí y fructifica cuando se presenta la oportunidad. Por la ley del karma, una persona común está perpetuamente enredada en repetidos nacimientos y muertes, mientras que la aflicción y la felicidad del devoto, al no estar sujetas a las leyes del karma, forman parte de un arreglo temporal del Señor Supremo que no enreda al devoto. El Señor realiza tal arreglo únicamente con un propósito temporal. Si un karmī realiza actos auspiciosos, es elevado a los planetas celestiales, y si actúa impíamente, es colocado en una condición de vida infernal. Pero, independientemente de que un devoto actúe de una manera aparentemente piadosa o impía, no es elevado ni degradado, sino que es trasladado al reino espiritual. Por lo tanto, la felicidad y la aflicción de un devoto y la felicidad y la aflicción de un karmī no están en el mismo nivel. Este hecho es corroborado por un discurso de Yamarāja a sus sirvientes relacionado con la liberación de Ajāmila. Yamarāja aconsejó a sus guardias que se acercaran a aquellas personas que nunca hubieran pronunciado el santo nombre del Señor ni recordado la forma, las cualidades y los pasatiempos del Señor. Yamarāja también aconsejó a sus sirvientes que nunca se acercaran a los devotos. Por el contrario, instruyó a sus mensajeros que, si encontraban a un devoto, debían ofrecerle sus respetuosas reverencias. Por lo tanto, no hay cuestión de que un devoto sea promovido o degradado dentro de este mundo material. Así como existe una enorme diferencia entre el castigo impartido por una madre y el castigo impartido por un enemigo, del mismo modo, la condición de aflicción de un devoto no es igual a la condición de aflicción de un karmī común.
Aquí puede plantearse otra pregunta. Si Dios es todopoderoso, ¿por qué habría de intentar reformar a Su devoto poniéndolo en una situación de aflicción? La respuesta es que cuando la Suprema Personalidad de Dios coloca a Su devoto en una condición de aflicción, no lo hace sin propósito. A veces el propósito es que, en medio de la aflicción, los sentimientos de apego del devoto por Kṛṣṇa se intensifiquen. Por ejemplo, cuando Kṛṣṇa, antes de abandonar la capital de los Pāṇḍavas para regresar a Su hogar, estaba pidiendo permiso para partir, Kuntīdevī dijo, “Mi querido Kṛṣṇa, cuando nos encontrábamos en nuestra condición afligida, Tú siempre estabas presente con nosotros. Ahora, debido a que hemos sido elevados a una posición real, Tú nos estás dejando. Por lo tanto, preferiría vivir en la aflicción antes que perderte.” Cuando un devoto es puesto en una situación de aflicción, sus actividades devocionales se aceleran. Por lo tanto, para mostrar un favor especial a un devoto, el Señor a veces lo pone en aflicción. Además, se afirma que la dulzura de la felicidad resulta aún más dulce para quien ha probado la amargura. El Señor Supremo desciende a este mundo material simplemente para proteger a Sus devotos de la aflicción. En otras palabras, si los devotos no estuvieran en una condición afligida, el Señor no habría descendido. En cuanto a matar a los demonios o malhechores, esto puede hacerlo fácilmente mediante Sus diversas energías, del mismo modo que muchos asuras son matados por Su energía externa, la diosa Durgā. Por lo tanto, el Señor no necesita descender personalmente para matar a esos demonios, pero cuando Su devoto se encuentra en aflicción, Él debe venir. El Señor Nṛsiṁhadeva apareció no para matar a Hiraṇyakaśipu, sino para ver a Prahlāda y otorgarle Sus bendiciones. En otras palabras, debido a que Prahlāda Mahārāja había sido puesto en una situación de gran aflicción, el Señor apareció.
Cuando después de una noche densa y oscura finalmente sale el sol por la mañana, resulta muy agradable. Cuando hace un calor abrasador, el agua fría resulta muy agradable, y cuando hace un frío intenso durante el invierno, el agua caliente resulta muy agradable. De manera similar, cuando un devoto, después de experimentar la condición del mundo material, saborea la felicidad espiritual otorgada por el Señor, su posición se vuelve aún más agradable y placentera.
El Señor continuó: “Cuando Mi devoto queda desprovisto de todas las riquezas materiales y es abandonado por sus familiares, amigos y miembros de su familia, debido a que no tiene a nadie que cuide de él, se refugia completamente en los pies de loto del Señor.” Śrīla Narottamadāsa Ṭhākur ha cantado en relación con esto, “Mi querido Señor Kṛṣṇa, Oh hijo de Nanda Mahārāja, ahora estás de pie ante mí junto con Śrīmatī Rādhārāṇī, la hija del Rey Vṛṣabhānu. Ahora me estoy entregando a Ti. Por favor, acéptame. Por favor, no me eches. No tengo otro refugio que Tú.”
Cuando un devoto es puesto de esta manera en una condición supuestamente miserable y queda desprovisto de riquezas y familia, trata de recuperar su posición original de opulencia material. Pero aunque lo intenta una y otra vez, Kṛṣṇa le quita una y otra vez todos sus recursos. Así, finalmente se decepciona de las actividades materiales y, en esa etapa de frustración con todos sus esfuerzos, puede entregarse plenamente a la Suprema Personalidad de Dios. El Señor, desde dentro de su corazón, aconseja a esas personas que se asocien con devotos. Mediante la asociación con devotos, naturalmente se sienten inclinados a prestar servicio a la Personalidad de Dios, y de inmediato reciben del Señor todas las facilidades para avanzar en la conciencia de Kṛṣṇa. Los no devotos, en cambio, tienen mucho cuidado de preservar su condición material de vida. Por lo general, por ello, esos no devotos no acuden a adorar a la Suprema Personalidad de Dios, sino que adoran al Señor Śiva u otros semidioses para obtener ganancias materiales inmediatas. En el Bhagavad-gītā se afirma, por lo tanto, kāṇkṣantaḥ karmaṇāṁ siddhiṁ yajanta iha devatāḥ: los karmīs, para alcanzar el éxito dentro de este mundo material, adoran a los diversos semidioses. También el Señor Kṛṣṇa afirma que quienes adoran a los semidioses no poseen una inteligencia madura. Por lo tanto, los devotos de la Suprema Personalidad de Dios, debido a su fuerte apego por Él, no acuden tontamente a los semidioses.
El Señor Kṛṣṇa dijo al Rey Yudhiṣṭhira: “Mi devoto no se deja disuadir por ninguna condición adversa de la vida; siempre permanece firme y constante. Por eso Me entrego a él y le concedo Mi favor para que pueda alcanzar el éxito más elevado de la vida.” La misericordia otorgada por la Suprema Personalidad de Dios al devoto que ha sido puesto a prueba se describe como Brahman, lo cual indica que la grandeza de esa misericordia solo puede compararse con la grandeza omnipresente. Brahman significa ilimitadamente grande y en expansión ilimitada. Esa misericordia también se describe como parama, pues no tiene comparación dentro de este mundo material, y también se denomina sūkṣmam, muy fina. La misericordia del Señor hacia el devoto que ha sido puesto a prueba no solo es grande y de expansión ilimitada, sino que es de la más fina calidad del amor trascendental que existe entre el devoto y el Señor. Esta misericordia se describe además como cinmātram, completamente espiritual. El empleo de la palabra mātram indica espiritualidad absoluta, sin el menor matiz de cualidades materiales. Esa misericordia también recibe el nombre de sat, eterna, y anantakam, ilimitada. Puesto que al devoto del Señor se le concede semejante beneficio espiritual ilimitado, ¿por qué habría de adorar a los semidioses? Un devoto de Kṛṣṇa no adora al Señor Śiva, a Brahmā ni a ningún otro semidiós subordinado. Se dedica por completo al servicio amoroso trascendental de la Suprema Personalidad de Dios.
Śukadeva Gosvāmī continuó: “Los semidioses, encabezados por el Señor Brahmā y el Señor Śiva, e incluyendo al Señor Indra, Candra, Varuṇa y otros, tienden a sentirse muy rápidamente satisfechos y muy rápidamente enfurecidos por el buen o mal comportamiento de sus devotos. Pero esto no ocurre con la Suprema Personalidad de Dios, Viṣṇu.” Esto significa que toda entidad viviente dentro de este mundo material, incluidos los semidioses, está regida por las tres modalidades de la naturaleza material y, por lo tanto, las cualidades de la ignorancia y la pasión son muy prominentes dentro del mundo material. Aquellos devotos que toman bendiciones de los semidioses también están infectados por las cualidades materiales, especialmente por la pasión y la ignorancia. Por ello, el Señor Śrī Kṛṣṇa ha afirmado en el Bhagavad-gītā que tomar bendiciones de los semidioses es señal de menor inteligencia, porque cuando uno recibe bendiciones de los semidioses, los resultados de esas bendiciones son temporales. Es fácil obtener opulencia material mediante la adoración de los semidioses, pero el resultado puede ser a veces desastroso. Por ello, las bendiciones obtenidas de los semidioses son apreciadas por la clase de hombres menos inteligentes. Las personas que obtienen bendiciones de los semidioses gradualmente se envanecen debido a su opulencia material y se vuelven negligentes con sus benefactores.
Śukadeva Gosvāmī se dirigió así al Rey Parīkṣit: “Mi querido Rey, el Señor Brahmā, el Señor Viṣṇu y el Señor Śiva, la tríada principal de la creación material, son capaces de bendecir o maldecir a cualquiera. De esta tríada, el Señor Brahmā y el Señor Śiva se sienten satisfechos con mucha facilidad y, al mismo tiempo, se enfurecen con mucha facilidad. Cuando están satisfechos, otorgan bendiciones sin consideración alguna, y cuando están enfurecidos, maldicen al devoto sin consideración alguna. Pero el Señor Viṣṇu no es así. El Señor Viṣṇu es muy considerado. Siempre que un devoto desea algo del Señor Viṣṇu, el Señor Viṣṇu primero que nada considera si esa bendición será finalmente beneficiosa para el devoto. El Señor Viṣṇu nunca otorga una bendición que finalmente resulte desastrosa para el devoto. Por Su naturaleza trascendental, Él es siempre misericordioso; por ello, antes de conceder una bendición, considera si será beneficiosa para el devoto. Puesto que la Suprema Personalidad de Dios es siempre misericordiosa, incluso cuando parece que ha matado a un demonio, o incluso cuando aparentemente se enfurece con un devoto, Sus acciones son siempre auspiciosas. Por eso la Suprema Personalidad de Dios es conocida como todo buena. Todo lo que Él hace es bueno.”
En cuanto a las bendiciones otorgadas por semidioses como el Señor Śiva, los grandes sabios citan el siguiente episodio histórico. En cierta ocasión, después de conceder una bendición a un demonio llamado Vṛkāsura, hijo de Śakuni, el propio Señor Śiva quedó atrapado en una situación sumamente peligrosa. Vṛkāsura estaba buscando una bendición y trataba de decidir a cuál de las tres deidades regentes debía adorar para obtenerla. Mientras tanto, se encontró casualmente con el gran sabio Nārada y le consultó a quién debía acudir para obtener rápidamente resultados mediante sus austeridades. Preguntó, “De las tres deidades, a saber, el Señor Brahmā, el Señor Viṣṇu y el Señor Śiva, ¿quién se satisface más rápidamente?” Nārada pudo comprender el plan del demonio y le aconsejó, “Será mejor que adores al Señor Śiva; entonces obtendrás rápidamente el resultado que deseas. El Señor Śiva se satisface con mucha rapidez y también se disgusta con mucha rapidez. Por lo tanto, trata de satisfacer al Señor Śiva.” Nārada también citó instancias en los que demonios como Rāvaṇa y Bāṇāsura se habían enriquecido con grandes opulencias simplemente por satisfacer al Señor Śiva con oraciones. Debido a que el gran sabio Nārada conocía la naturaleza del demonio Vṛkāsura, no le aconsejó que acudiera a Viṣṇu ni al Señor Brahmā. Las personas como Vṛkāsura, situadas en la modalidad material de la ignorancia, no pueden mantenerse firmes en la adoración de Viṣṇu.
Después de recibir las instrucciones de Nārada, el demonio Vṛkāsura fue a Kedāranātha. El lugar de peregrinaje de Kedāranātha todavía existe cerca de Cachemira. Casi siempre está cubierto de nieve, pero durante una parte del año, en el mes de Julio, es posible contemplar a la deidad, y los devotos van allí para ofrecer sus respetos. Kedāranātha es un lugar destinado a los devotos del Señor Śiva. De acuerdo con el principio Védico, cuando se ofrece algo de comer a las deidades, se lo ofrece mediante el fuego. Por lo tanto, el sacrificio de fuego es necesario en toda clase de ceremonias. En los śāstras se afirma específicamente que se debe ofrecer algo para comer a los dioses a través del fuego. Por ello, el demonio Vṛkāsura fue a Kedāranātha y encendió un fuego de sacrificio para complacer al Señor Śiva.
Después de encender el fuego en nombre de Śiva, comenzó a ofrecer su propia carne, cortándola de su cuerpo para complacer al Señor Śiva. Este es un ejemplo de adoración realizada en la modalidad de la ignorancia. En el Bhagavad-gītā se mencionan diferentes tipos de sacrificio. Algunos sacrificios están en la modalidad de la bondad, otros en la modalidad de la pasión y otros en la modalidad de la ignorancia. Existen diferentes clases de tapasya y diferentes formas de adoración porque en este mundo existen diferentes clases de personas. Pero la tapasya última, la conciencia de Kṛṣṇa, es el yoga más elevado y el sacrificio más elevado. Como se confirma en el Bhagavad-gītā, el yoga más elevado consiste en pensar siempre en el Señor Kṛṣṇa dentro del corazón, y el sacrificio más elevado consiste en ejecutar el saṅkīrtana-yajña.
En el Bhagavad-gītā se afirma que quienes adoran a los semidioses han perdido su inteligencia. Como se revelará más adelante en este capítulo, Vṛkāsura quería satisfacer al Señor Śiva con un objetivo material de tercera clase, que era temporal y carecía de verdadero beneficio. Los asuras, o personas situadas en la modalidad de la ignorancia, aceptan semejantes bendiciones de los semidioses. En completo contraste con este sacrificio realizado en la modalidad de la ignorancia, el proceso de arcana-vidhi para adorar al Señor Viṣṇu o Kṛṣṇa es muy sencillo. El Señor Kṛṣṇa dice en el Bhagavad-gītā que acepta de Su devoto incluso una pequeña fruta, una flor o un poco de agua, cosas que cualquier persona, pobre o rica, puede conseguir. Por supuesto, de quienes son ricos no se espera que ofrezcan únicamente un poco de agua, un pequeño pedazo de fruta o una pequeña hoja al Señor. Una persona rica debe ofrecer de acuerdo con su posición, pero si el devoto resulta ser muy pobre, el Señor aceptará incluso la ofrenda más pobre. La adoración del Señor Viṣṇu o Kṛṣṇa es muy sencilla y puede ser ejecutada por cualquiera en este mundo. Pero la adoración realizada en la modalidad de la ignorancia, como la que exhibió Vṛkāsura, no solo es muy difícil y dolorosa, sino que además constituye una inútil pérdida de tiempo. Por ello, el Bhagavad-gītā afirma que quienes adoran a los semidioses están privados de inteligencia; su proceso de adoración es muy difícil y, al mismo tiempo, el resultado que obtienen es fluctuante y temporal.
Aunque Vṛkāsura continuó con su sacrificio durante seis días, aun así no pudo ver personalmente al Señor Śiva, que era su objetivo; quería verlo cara a cara y pedirle una bendición. Aquí encontramos otro contraste entre un demonio y un devoto. El devoto tiene la certeza de que cualquier cosa que ofrezca a la Deidad con pleno servicio devocional es aceptada por el Señor, mientras que el demonio quiere ver cara a cara a la deidad que adora para poder obtener directamente la bendición. Sin embargo, el devoto no adora a Viṣṇu o al Señor Kṛṣṇa para obtener ninguna bendición. Por ello, el devoto es llamado akāma, libre de deseos, mientras que el no devoto es llamado sarva-kāma, es decir, alguien que desea toda clase de cosas. Al séptimo día, el demonio Vṛkāsura decidió que debía cortarse la cabeza y ofrecerla para satisfacer al Señor Śiva. Entonces se bañó en un lago cercano y, sin secarse el cuerpo ni el cabello, se preparó para cortarse la cabeza. De acuerdo con el sistema Védico, el animal que va a ser ofrecido como sacrificio debe ser bañado primero y, mientras todavía está mojado, se lo sacrifica. Cuando el demonio se estaba preparando de esta manera para cortarse la cabeza, el Señor Śiva sintió gran compasión. Esta compasión, sin embargo, es un síntoma de la cualidad de la bondad. El Señor Śiva es llamado triliṅga. Por lo tanto, la manifestación de la naturaleza compasiva en él es un signo de la cualidad de la bondad. Esta compasión, sin embargo, está presente en toda entidad viviente. La compasión del Señor Śiva se despertó porque el demonio estaba ofreciendo su carne al fuego de sacrificio. Esto es una compasión natural. Incluso si un hombre común ve a alguien preparándose para suicidarse, es su deber intentar salvarlo. Lo hace automáticamente. No hay necesidad de apelar a él. Por lo tanto, cuando el Señor Śiva apareció del fuego para impedir que el demonio se suicidara, esto no constituyó un gran favor hacia él.
El demonio fue salvado de cometer suicidio por el contacto del Señor Śiva; sus heridas corporales sanaron inmediatamente y su cuerpo volvió a estar tal como estaba antes. Entonces el Señor Śiva le dijo al demonio, “Mi querido Vṛkāsura, no necesitas cortarte la cabeza. Puedes pedirme cualquier bendición que desees, y satisfaré tu deseo. No sé por qué querías cortarte la cabeza para satisfacerme. Yo me siento satisfecho incluso con una ofrenda de un poco de agua.” En realidad, de acuerdo con el proceso Védico, el Śiva liṅga en el templo, o la forma del Señor Śiva en el templo, se adora simplemente ofreciendo agua del Ganges, pues se dice que el Señor Śiva se siente muy satisfecho cuando se vierte agua del Ganges sobre su cabeza. Generalmente, los devotos ofrecen agua del Ganges y las hojas del árbol bilva, que están destinadas especialmente a ser ofrecidas al Señor Śiva y a la diosa Durgā. También se ofrece al Señor Śiva el fruto de este árbol. El Señor Śiva aseguró a Vṛkāsura que se satisface mediante un proceso de adoración muy sencillo. Entonces, ¿por qué estaba tan ansioso por cortarse la cabeza y por qué estaba pasando por tanto dolor cortando su cuerpo en pedazos y ofreciéndolos al fuego? No había necesidad de semejantes penitencias severas. De todos modos, movido por la compasión y la simpatía, el Señor Śiva se dispuso a concederle cualquier bendición que deseara.
Cuando el demonio recibió del Señor Śiva esta facilidad, pidió una bendición muy temible y abominable. El demonio era muy pecaminoso, y las personas pecaminosas no saben qué clase de bendición deben pedir a la deidad. Por ello, pidió al Señor Śiva que lo bendijera con el poder de que, en cuanto tocara la cabeza de cualquier persona, esta se partiera inmediatamente y la persona muriera. En el Bhagavad-gītā, los demonios son descritos como duṣkṛtinas, o malhechores. Kṛtī significa muy meritorio, pero cuando se añade duṣ, adquiere el significado de abominable. En lugar de entregarse a la Suprema Personalidad de Dios, los duṣkṛtinas adoran a diferentes semidioses para obtener beneficios materiales abominables. Algunas veces, tales demonios como los científicos materialistas descubren armas letales. No pueden demostrar su capacidad meritoria descubriendo algo que salve al hombre de la muerte, sino que, por el contrario, descubren armas que aceleran el proceso de la muerte. Puesto que el Señor Śiva es suficientemente poderoso como para conceder cualquier bendición, el demonio podría haberle pedido algo beneficioso para la sociedad humana, pero, pensando únicamente en su interés personal, pidió que cualquier persona cuya cabeza tocara con su mano muriera inmediatamente.
El Señor Śiva pudo comprender la intención del demonio y lamentó mucho haberle asegurado que le concedería cualquier bendición que deseara. No retiraría su promesa, pero en su corazón lamentaba mucho tener que ofrecerle una bendición tan peligrosa para la sociedad humana. Los demonios son descritos como duṣkṛtinas, malhechores, porque, aunque poseen capacidad intelectual y mérito, utilizan su mérito y su capacidad mental para actividades abominables. Algunas veces, por ejemplo, los demonios materialistas descubren un arma letal. La investigación científica necesaria para semejante descubrimiento ciertamente requiere un cerebro muy desarrollado, pero, en lugar de descubrir algo beneficioso para la sociedad humana, descubren algo que acelera la muerte que ya está asegurada para todo hombre. De manera similar, Vṛkāsura, en lugar de pedir al Señor Śiva algo beneficioso para la sociedad humana, pidió algo sumamente peligroso para la sociedad humana. Por ello, el Señor Śiva se sintió apenado en su interior. Sin embargo, los devotos de la Personalidad de Dios nunca piden ninguna bendición al Señor Viṣṇu o Kṛṣṇa, e incluso si le piden algo al Señor, de ninguna manera resulta peligroso para la sociedad humana. Esa es la diferencia entre los demonios y los devotos, o entre los adoradores del Señor Śiva y los adoradores del Señor Viṣṇu.
Mientras Śukadeva Gosvāmī narraba la historia de Vṛkāsura, se dirigió a Mahārāja Parīkṣit como Bhārata, refiriéndose a que el Rey Parīkṣit había nacido en una familia de devotos. Mahārāja Parīkṣit fue salvado por el Señor Kṛṣṇa mientras se encontraba en el vientre de su madre. Del mismo modo, podría haberle pedido al Señor Kṛṣṇa que lo salvara de la maldición del brāhmaṇa, pero no lo hizo. El demonio, en cambio, quería volverse inmortal matando a todos con el toque de su mano. El Señor Śiva pudo comprender esto, pero, como ya se lo había prometido, le concedió la bendición.
Sin embargo, el demonio, siendo muy pecaminoso, decidió inmediatamente utilizar la bendición para matar al Señor Śiva y llevarse a Gaurī (Pārvatī) para su propio disfrute. Inmediatamente decidió poner su mano sobre la cabeza del Señor Śiva. Así, el Señor Śiva quedó en una situación muy incómoda, pues estaba siendo puesto en peligro por su propia bendición concedida a un demonio. Este es también otro ejemplo de un devoto materialista haciendo mal uso del poder obtenido de los semidioses.
Sin deliberar más, el demonio Vṛkāsura se acercó inmediatamente al Señor Śiva para poner su mano sobre la cabeza del Señor Śiva. El Señor Śiva estaba tan atemorizado por él que su cuerpo temblaba, y comenzó a huir de la tierra hacia el cielo y del cielo hacia otros planetas, hasta llegar a los límites del universo, por encima de los sistemas planetarios superiores. El Señor Śiva huyó de un lugar a otro, pero el demonio Vṛkāsura continuó persiguiéndolo. Las deidades predominantes de otros planetas, tales como Brahmā, Indra y Candra, no pudieron encontrar ninguna manera de salvar al Señor Śiva del peligro inminente. Adondequiera que iba el Señor Śiva, ellos permanecían en silencio.
Finalmente, el Señor Śiva se acercó al Señor Viṣṇu, quien se encuentra dentro de este universo en el planeta conocido como Śvetadvīpa. Śvetadvīpa es el planeta Vaikuṇṭha local, más allá de la jurisdicción de la influencia de la energía externa. El Señor Viṣṇu, en Su aspecto omnipresente, permanece en todas partes, pero dondequiera que Él se encuentre personalmente existe la atmósfera de Vaikuṇṭha. En el Bhagavad-gītā se afirma que el Señor permanece dentro del corazón de todas las entidades vivientes. Por lo tanto, el Señor permanece dentro del corazón de muchas entidades vivientes de bajo nacimiento, pero eso no significa que Él sea de bajo nacimiento. Dondequiera que Él se encuentra, ese lugar se transforma en Vaikuṇṭha. Así pues, el planeta dentro de este universo conocido como Śvetadvīpa también es Vaikuṇṭhaloka. En los śāstras se afirma que las residencias situadas dentro de los bosques están en la modalidad de la bondad; las residencias en las grandes ciudades, pueblos y aldeas están en la modalidad de la pasión; y las residencias en una atmósfera donde predominan la gratificación de las cuatro actividades pecaminosas–el sexo ilícito, la intoxicación, el consumo de carne y los juegos de azar–están en la modalidad de la ignorancia. Pero las residencias situadas en un templo de Viṣṇu, el Señor Supremo, están en Vaikuṇṭha. No importa dónde esté situado el templo; el templo mismo, dondequiera que se encuentre, es Vaikuṇṭha. Del mismo modo, el planeta Śvetadvīpa, aunque se encuentra dentro de la jurisdicción material, es Vaikuṇṭha.
Finalmente, el Señor Śiva entró en Śvetadvīpa Vaikuṇṭha. En Śvetadvīpa hay grandes personas santas que están completamente libres de la naturaleza envidiosa del mundo material y más allá de la jurisdicción de los cuatro principios de las actividades materiales, a saber, religiosidad, desarrollo económico, gratificación de los sentidos y liberación. Cualquiera que entra en ese planeta Vaikuṇṭha nunca regresa nuevamente a este mundo material. El Señor Nārāyaṇa es célebre como amante de Sus devotos, y tan pronto como comprendió que el Señor Śiva se encontraba en gran peligro, apareció como un brahmacārī y personalmente se acercó al Señor Śiva para recibirlo desde un lugar distante. El Señor apareció como un brahmacārī perfecto, con un cinturón alrededor de Su cintura, un cordón sagrado, piel de ciervo, un bastón de brahmacārī y cuentas raudra. (Las cuentas raudra son diferentes de las cuentas de tulasī. Las cuentas raudra son utilizadas por los devotos del Señor Śiva). Vestido como un brahmacārī, el Señor Nārāyaṇa se presentó ante el Señor Śiva. La brillante refulgencia que emanaba de Su cuerpo atrajo no solo al Señor Śiva, sino también al demonio Vṛkāsura.
El Señor Nārāyaṇa ofreció sus respetos y reverencias a Vṛkāsura, simplemente para atraer su simpatía y atención. Así, deteniendo al demonio, el Señor le habló de la siguiente manera: “Mi querido hijo de Śakuni, pareces estar muy cansado, como si vinieras de un lugar muy lejano. ¿Cuál es tu propósito? ¿Por qué has venido tan lejos? Veo que estás muy cansado y fatigado, así que te pido que descanses un poco. No debes cansar innecesariamente tu cuerpo. Todos valoran mucho su cuerpo porque únicamente con este cuerpo uno puede satisfacer todos los deseos de su mente. Por lo tanto, no debemos causar innecesariamente problemas a este cuerpo.”
El brahmacārī se dirigió a Vṛkāsura como hijo de Śakuni simplemente para convencerlo de que conocía a su padre, Śakuni. Vṛkāsura entonces consideró que el brahmacārī era alguien conocido por su familia y, por ello, las palabras compasivas del brahmacārī le resultaron agradables. Antes de que el demonio pudiera argumentar que no tenía tiempo para descansar, el Señor comenzó a informarle acerca de la importancia del cuerpo, y el demonio quedó convencido. Todo hombre, y especialmente un demonio, considera que su cuerpo es muy importante. Así, Vṛkāsura quedó convencido de la importancia de su cuerpo.
Entonces, simplemente para apaciguar al demonio, el brahmacārī le dijo, “Mi querido señor, si consideras que puedes revelar el propósito por el cual te has tomado la molestia de venir hasta aquí, quizá pueda ayudarte para que tu propósito se cumpla fácilmente.” Indirectamente, el Señor le informó que, debido a que el Señor es el Brahman Supremo, ciertamente sería capaz de solucionar la incómoda situación creada por el Señor Śiva.
El demonio quedó muy apaciguado por las dulces palabras del Señor Nārāyaṇa en la forma de un brahmacārī, y finalmente reveló todo lo que había sucedido con respecto a la bendición ofrecida por el Señor Śiva. El Señor respondió al demonio de la siguiente manera: “Yo mismo no puedo creer que el Señor Śiva te haya concedido realmente semejante bendición. Hasta donde sé, el Señor Śiva no se encuentra en un estado mental muy sensato. Tuvo una disputa con su suegro Dakṣa y fue maldecido para convertirse en un piśāca (fantasma). De ese modo se convirtió en el líder de los fantasmas y duendes. Por lo tanto, no puedo poner fe en sus palabras. Pero si todavía tienes fe en las palabras del Señor Śiva, mi querido rey de los demonios, ¿por qué no haces una prueba poniendo tu mano sobre tu propia cabeza? Si la bendición resulta ser falsa, entonces puedes matar inmediatamente a este mentiroso, el Señor Śiva, para que en el futuro no se atreva a conceder falsas bendiciones.”
De esta manera, mediante las dulces palabras del Señor Nārāyaṇa y mediante la expansión de Su ilusión superior, el demonio quedó confundido y realmente olvidó el poder del Señor Śiva y su bendición. Así, fue persuadido muy fácilmente para poner su mano sobre su propia cabeza. En cuanto el demonio hizo esto, su cabeza se partió como si hubiera sido golpeada por un rayo, y murió inmediatamente. Los semidioses del cielo comenzaron a derramar flores sobre el Señor Nārāyaṇa, alabandolo con toda gloria y toda clase de agradecimientos, y ofrecieron sus reverencias al Señor. Al morir Vṛkāsura, todos los habitantes de los sistemas planetarios superiores, a saber, los semidioses, los pitās, los Gandharvas y los habitantes de Janoloka, comenzaron a derramar flores sobre la Personalidad de Dios.
Así, el Señor Viṣṇu, en la forma de un brahmacārī, liberó al Señor Śiva del peligro inminente y salvó toda la situación. Entonces el Señor Nārāyaṇa informó al Señor Śiva que este demonio, Vṛkāsura, había muerto como resultado de sus actividades pecaminosas. Era especialmente pecaminoso y ofensivo porque quería poner a prueba a su propio amo, el Señor Śiva. Entonces el Señor Nārāyaṇa le dijo al Señor Śiva, “Mi querido señor, una persona que comete una ofensa contra las grandes almas no puede continuar existiendo. Es destruida por sus propias actividades pecaminosas, y esto ciertamente ocurrió con este demonio, que cometió una ofensa tan grande contra ti.”
Así pues, por la gracia de la Suprema Personalidad de Dios, Nārāyaṇa, quien es trascendental a todas las cualidades materiales, el Señor Śiva fue salvado de ser matado por un demonio. Cualquiera que escuche esta historia con fe y devoción ciertamente queda liberado del enredo material, así como de las garras de sus enemigos.
Así termina el significado Bhaktivedanta del Segundo Volumen, Trigésimo Tercer Capítulo, de Kṛṣṇa, “La Liberación del Señor Śiva.”