Mantra 12

MANTRA 12

अन्धं तमः प्रविशन्ति येऽसम्भूतिमुपासते ।
ततो भूय इव ते तमो य उ सम्भूत्या रताः ॥ १२ ॥

andhaṁ tamaḥ praviśanti
ye ‘sambhūtim upāsate
tato bhūya iva te tamo
ya u sambhūtyāṁ ratāḥ

SINÓNIMOS

andham—ignorancia; tamaḥ—oscuridad; praviśanti—entran en; ye—aquellos; asambhūtim—semidioses; upāsate—adoran; tataḥ—más que eso; bhūyaḥ—de nuevo; iva—como eso; te—quien; tamaḥ—oscuridad; ye—aquellos; u—también; sambhūtyām—en lo Absoluto; ratāḥ—ocupados.

TRADUCCIÓN

Aquellos que están ocupados en la adoración de los semidioses entran en la región más oscura de la ignorancia, y aún más los adoradores del Absoluto.

SIGNIFICADO

La palabra Sánscrita asambhūti significa aquellos que no tienen existencia independiente. Sambhūti es la Absoluta Personalidad de Dios, Que es absolutamente independiente de todo. En el Bhagavad-gītā, la Absoluta Personalidad de Dios, Śrī Kṛṣṇa, se describe afirmativamente a Sí Mismo con las siguientes palabras: “Yo soy la Causa Suprema de los poderes delegados a los semidioses, los grandes sabios y los místicos. Y debido a que ellos están dotados de poderes limitados, les resulta muy difícil conocer cómo aparezco Yo Mismo, por Mi propia potencia interna, en la forma de un hombre.”

Todos los filósofos y grandes ṛṣis, o místicos, intentan distinguir lo Absoluto de lo relativo a través de su diminuta capacidad cerebral. Sin embargo, esto solo puede ayudarlos a alcanzar el punto de negar la relatividad, sin realizar ninguna manifestación positiva de lo Absoluto. La definición del Absoluto mediante la negación no es un concepto. Tales definiciones negativas llevan a uno a crear un concepto propio, y entonces se imagina que el Absoluto debe ser sin forma y sin cualidades. Pero estas negaciones son simplemente los números opuestos de las formas y cualidades relativas, y por lo tanto ellas mismas son relativas. Con tal concepto del Absoluto, uno puede alcanzar como máximo la refulgencia impersonal de Dios, conocida como Brahman; pero no puede progresar más a la etapa de Bhagavān, la Personalidad de Dios.

Tales especuladores mentales no saben que Kṛṣṇa es la Absoluta Personalidad de Dios, y que el Brahman impersonal es la deslumbradora refulgencia de Su cuerpo trascendental, mientras que Paramātma, la Superalma, es Su representación omnipresente. No saben que Kṛṣṇa tiene Su Forma eterna, con cualidades trascendentales de bienaventuranza y conocimiento eternos. Los semidioses dependientes y los grandes sabios lo comprenden imperfectamente como uno de los poderosos semidioses, pero consideran que la refulgencia del Brahman es la Verdad Absoluta última. Los devotos de Kṛṣṇa, sin embargo–quienes por medio de su devoción pura se entregan a Él–pueden conocer que Él es la Persona Absoluta, y que todo emana únicamente de Él. Tales devotos prestan continuamente servicio amoroso a Kṛṣṇa, la Fuente de todo.

En el Bhagavad-gītā también se dice que solo las personas confundidas, impulsadas por un fuerte deseo de gratificación sensorial, adoran a los semidioses para resolver problemas temporales. Un alivio temporal de cierta dificultad por la gracia de algún semidiós es lo que demandan las personas menos inteligentes. El ser viviente está en el enredo material, y tiene que liberarse completamente del cautiverio material para obtener alivio permanente en el plano espiritual, donde existen la bienaventuranza, la vida y el conocimiento eternos.

En el Bhagavad-gītā se dice que los adoradores de los semidioses pueden ir a los planetas de los respectivos semidioses. Los adoradores de la Luna pueden ir a la Luna, los adoradores del Sol pueden ir al planeta del Sol, y así sucesivamente. Los científicos modernos ahora intentan ir a la Luna con la ayuda de cohetes, lo cual no es un intento realmente nuevo. El ser humano, con su conciencia avanzada, está naturalmente inclinado a viajar por el espacio exterior y alcanzar otros planetas, ya sea mediante sputniks, poderes místicos o adorando a la deidad particular predominante de ese planeta. En las escrituras Védicas se dice que uno puede alcanzar a otros planetas de cualquiera de las maneras mencionadas anteriormente, más comúnmente adorando al semidiós que preside ese planeta en particular. Pero estos planetas son lugares de residencia temporales; los únicos planetas permanentes son los Vaikuṇṭha-lokas, situados en el cielo espiritual, donde predomina la Personalidad de Dios. El Bhagavad-gītā confirma esto de la siguiente manera:

Aunque uno pueda elevarse al planeta más elevado, Brahmā-loka, debe regresar nuevamente. Pero si alguien Me alcanza (en el mundo espiritual), no tiene que nacer de nuevo.

El Śrī Īśopaniṣad sugiere que uno permanece en la región más oscura al vagar por los planetas materiales, sin importar sus medios. El universo completo está cubierto por los gigantescos elementos materiales, como una bola de coco medio llena de agua. Al ser hermética y completamente cubierta, la oscuridad interior es densa, y por eso se requieren planetas como el Sol y la Luna para iluminar el interior del universo. Fuera del universo hay una vasta expansión de espacio Brahma-jyoti ilimitado, lleno de Vaikuṇṭha-lokas.

El planeta más grande y elevado en el Brahma-jyoti es Kṛṣṇa-loka, o Goloka Vṛndāvana, donde reside la Personalidad de Dios, Śrī Kṛṣṇa. El Señor Śrī Kṛṣṇa nunca abandona este Kṛṣṇa-loka, donde habita con Sus eternos asociados, y aun así está omnipresente en toda la situación cósmica material y espiritual. Este hecho ya ha sido explicado en el Mantra Cuatro del Śrī Īśopaniṣad. El Señor está presente en todas partes, como el Sol. Un hombre puede moverse por el espacio a la máxima velocidad posible, y aun así encontrará que el Sol está allí, aunque el Sol se encuentre en su propia órbita inalterable.

El problema de la vida no puede resolverse yendo a la Luna. Hay muchos pseudo-adoradores que se convierten en religiosos solo para obtener un nombre y fama. Tales pseudo-religiosos no desean salir de este universo y alcanzar el cielo espiritual. Solo quieren mantener el statu quo en el mundo material, bajo el disfraz de adorar al Señor. Y los ateos e impersonalistas conducen a estos pseudo-religiosos necios hacia las regiones más oscuras mediante la predicación del culto al ateísmo. El ateo niega directamente la existencia de la Suprema Personalidad de Dios, y el impersonalista apoya al ateo predicando la existencia impersonal del Señor Supremo. Hasta donde hemos estudiado el Śrī Īśopaniṣad, no nos hemos topado con ningún mantra donde se niegue la Personalidad de Dios. Se dice que Él puede correr más rápido que cualquiera. Aquellos que persiguen los planetas son ciertamente personas, y si el Señor puede correr más rápido que todos ellos, ¿por qué debería considerarse impersonal? La concepción impersonal del Señor Supremo es otra cara de la ignorancia, debido a una visión imperfecta de la Verdad Absoluta.

Así, los ignorantes pseudo-religiosos, los fabricantes de supuestas encarnaciones–violando directamente los mandatos Védicos–están sujetos a entrar en la región más oscura del universo, debido a su actividad de extraviar a quienes los siguen. Estos impersonalistas generalmente se presentan como encarnaciones de Dios ante los necios, que no tienen conocimiento de la sabiduría Védica. Y si tales hombres necios tienen siquiera algún conocimiento, es más peligroso en sus manos que la ignorancia misma. Tales impersonalistas ni siquiera adoran a los semidioses como lo recomiendan las escrituras.

En las escrituras hay una recomendación de adorar a los semidioses bajo diferentes circunstancias, pero al mismo tiempo se dice que no hay necesidad real de esto. En el Bhagavad-gītā se afirma claramente que los resultados de adorar a los semidioses no son permanentes. Todo el mundo material no es permanente, y por lo tanto cualquier cosa alcanzada aquí dentro de la oscuridad de la existencia material también es impermanente. El problema, entonces, es cómo obtener la vida real y permanente.

El Señor afirma que en cuanto uno Lo alcanza mediante el servicio devocional–que es el único y verdadero camino para acercarse a la Personalidad de Dios–hay completa liberación del cautiverio del nacimiento y la muerte. En otras palabras, el sendero de la salvación, o la liberación de las garras materiales, depende totalmente de los principios de conocimiento y desapego. Y los pseudo-religiosos no poseen ni conocimiento ni desapego de los asuntos materiales. La mayoría de ellos desea continuar en las cadenas doradas del cautiverio material, bajo la sombra de actividades altruistas y filantrópicas, y en nombre de los principios religiosos. A través de falsos sentimientos religiosos presentan un espectáculo de servicio devocional, se entregan a todo tipo de principios inmorales y aun así se hacen pasar como maestros espirituales y devotos de Dios. Tales violadores de los principios religiosos no tienen respeto por los ācāryas autorizados, los maestros santos en la estricta sucesión discipular; y para extraviar al público en general, ellos mismos se convierten en supuestos ācāryas, sin siquiera seguir los principios de los ācāryas.

Estos canallas en la sociedad humana son los elementos más peligrosos y, por la ausencia de un gobierno religioso, pasan sin ser castigados por la ley del estado. Sin embargo, no pueden evitar la ley del Supremo, Quien ha declarado claramente en el Bhagavad-gītā que estos demonios envidiosos, bajo el disfraz de propagandistas religiosos, serán arrojados a la región más oscura del infierno. Se confirma en el Śrī Īśopaniṣad que los pseudo-religiosos se dirigen hacia el lugar más repugnante del universo después de terminar con el negocio de la maestría espiritual, que es simplemente para el asunto de la gratificación de los sentidos. 

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