Capítulo 7: El Regalo Incomparable: Liberación en Conciencia de Kṛṣṇa

Capítulo 7

El Regalo Incomparable: Liberación en Conciencia de Kṛṣṇa

Si simplemente adoramos a la persona original (ādi-puruṣaṁ), no debemos temer ser engañados por nadie. Śrīdhara Svāmī, el comentarista original del Śrīmad-Bhāgavatam, explica que uno puede alcanzar la perfección de la vida simplemente mediante el servicio devocional (kevalayā bhaktyā); uno no necesita depender de ningún otro proceso. Śukadeva Gosvāmī dice que uno puede poner fin a la vida material de un solo golpe (kevalayā). No hay necesidad de someterse primero a severas penitencias y austeridades, practicar el celibato, controlar la mente y los sentidos, dar en caridad, ejecutar grandes sacrificios y volverse muy veraz y limpio. Simplemente con un golpe–al aceptar la conciencia de Kṛṣṇa–uno se eleva inmediatamente a la posición más alta. Con solo adoptar la conciencia de Kṛṣṇa, uno desarrolla todas las cualidades trascendentales. El orfebre usa un martillo pequeño y golpea el oro muchas veces, pero el herrero usa un martillo grande y con un golpe termina su trabajo. Este es el método del herrero: tomamos el gran martillo del bhakti-yoga y acabamos con toda la vida material. No hay necesidad de someterse a las muchas disciplinas menores, ni de seguir ningún otro proceso. En realidad, no hay posibilidad ni siquiera de seguir a la perfección los otros procesos Védicos. Por ejemplo, el proceso de haṭha-yoga diría, “Tienes que volverte un brahmacārī estricto y sentarte en el bosque con el cuerpo en ángulo recto con el suelo, presionando tu nariz con el dedo durante seis meses.” ¿Quién podría seguir tal instrucción? Dado que tal método no es práctico en la era actual, el método del orfebre debe descartarse. La solución es tomar el martillo del herrero de la conciencia de Kṛṣṇa y acabar con todas las reacciones pecaminosas inmediatamente. 

Mediante el servicio devocional uno tiene que volverse vāsudeva-parāyaṇa, un devoto del Señor Vāsudeva o del Señor Kṛṣṇa. En otras palabras, tenemos que aprender a volvernos amantes de Vāsudeva. Si el mundo toma esta conciencia de Kṛṣṇa, es seguro que el planeta estará en paz. Ahora la tierra se está convirtiendo rápidamente en un planeta infernal, y si la conciencia de Kṛṣṇa no se adopta, esta condición infernal progresará a pesar de todos los avances en educación y desarrollo económico. Por lo tanto, aquellos que son reflexivos deberían tomar este movimiento muy en serio y tratar de entender su valor. No es algo fabricado por un hombre o un grupo de discípulos. Es autorizado y antiguo, basado en las escrituras Védicas que datan de hace miles de años.

Nīhāram iva bhāskaraḥ. Bhāskara se refiere al sol. El sol disipa inmediatamente la bruma o la niebla, así como la oscuridad. Como se declaro antes, debemos tratar de hacer que el sol de Kṛṣṇa se eleve dentro de nuestros corazones. En el Caitanya-caritāmṛta también se afirma que Kṛṣṇa es como el sol y que māyā, la energía ilusoria, es oscuridad. Yāhāṅ kṛṣṇa, tāhāṅ nāhi māyāra adhikāra: Tan pronto como el sol de Kṛṣṇa está presente, la oscuridad de māyā desaparece inmediatamente. Sin seguir este proceso, es muy difícil superar el océano de oscuridad, māyā. Si simplemente enseñamos a la gente a entregarse a Kṛṣṇa, Dios, toda la niebla y la bruma de la ilusión desaparecerán. El método es muy simple: canta Hare Kṛṣṇa, Hare Kṛṣṇa, Kṛṣṇa Kṛṣṇa, Hare Hare/ Hare Rāma, Hare Rāma, Rāma Rāma, Hare Hare.

Cuanto más se sigue cantando, más se disipa la oscuridad de muchas vidas. Ceto-darpaṅa-mārjanam: mediante el canto, uno puede limpiar el polvo del espejo de su mente y percibir las cosas con mucha claridad. Así uno sabrá qué es él, qué es Dios, qué es este mundo, cuál es nuestra relación con Dios en este mundo, cómo vivir en este mundo y cuál es nuestra próxima vida. Tal conocimiento no se enseña en las escuelas, en donde a uno se le enseña a fabricar o adquirir productos para la gratificación de los sentidos. Siempre hay una dura lucha que sucede implicando el intento del hombre por dominar la naturaleza material. Sin embargo, por cada conveniencia que logra producir, hay un inconveniente que la acompaña. Por ejemplo, recientemente algunos ingenieros diseñaron un avión que puede volar a gran velocidad sin peligro. Sin embargo, cuando el avión vuela, rompe ventanas por toda la ciudad. Nuestro tiempo se está así desperdiciando en la construcción de tantísimos dispositivos que nos brindan una comodidad temporal y artificial al precio de una cantidad proporcional de inconvenientes. Todo esto es parte de la ley del karma, la ley de acción y reacción. Porque hagamos lo que hagamos, debe haber una reacción por la cual nos enredamos. Eso se afirma en el Bhagavad-gītā:

yajñārthāt karmaṇo ‘nyatra
loko ‘yaṁ karma-bandhanaḥ
tad-arthaṁ karma kaunteya
mukta-saṅgaḥ samācara

“El trabajo hecho como sacrificio por Viṣṇu debe realizarse, de lo contrario, el trabajo lo ata a uno a este mundo material. Por lo tanto, Oh hijo de Kuntī, realiza tus deberes prescritos para Su satisfacción, y de esa manera permanecerás siempre desapegado y libre de cautiverio.” (Bg. 3.9)

Cuando uno actúa para la complacencia de los sentidos, el trabajo lo enreda, ya sea que el trabajo sea bueno o malo, pero si uno trabaja para Kṛṣṇa (yajñārthāt karmaṇo), será libre, independientemente de la posible deseabilidad de su trabajo.

Śukadeva Gosvāmī no solo recomienda el servicio devocional sin mezclas, sino que además dice que mediante el servicio devocional se anularán las actividades pecaminosas de uno. Cada uno de nosotros es más o menos pecaminoso, porque si no fuéramos pecaminosos no habríamos sido puestos en cuerpos materiales. Tan pronto como uno está libre de la vida pecaminosa, es liberado y trasladado al mundo espiritual en un cuerpo espiritual. Todo el proceso es para limpiarse uno mismo de la contaminación de la vida pecaminosa o material.

Śukadeva Gosvāmī dijo: “Mi querido rey, aquellos que son pecaminosos pueden purificarse de la contaminación mediante tapa-ādibhiḥ, practicando la austeridad.” Sin embargo, Śukadeva también dijo que nadie puede purificarse por completo mediante la ejecución de este proceso de austeridad. Hay muchos ejemplos de yogīs que practicaron austeridades pero no resultaron completamente puros. Viśvāmitra Muni, por ejemplo, era un kṣatriya que quería convertirse en brāhmaṇa y, por lo tanto, comenzó a practicar la austeridad. Más tarde, sin embargo, se convirtió en víctima de Menakā, una muchacha de sociedad de los planetas celestiales. Debido a que Viśvāmitra no era puro, se enredó con ella y engendró un hijo. Por lo tanto, se dice que incluso si uno ejecuta austeridades y penitencias, las circunstancias mundanas son tan comprometedoras que de una forma u otra lo involucrarán a uno una y otra vez en las modalidades materiales de la naturaleza. Hay muchos ejemplos de sannyāsīs que abandonan el mundo, renunciando a él como falso, diciendo, “Déjame volverme hacia Brahman,” pero nuevamente se enredan en el trabajo del mundo cuando establecen hospitales y realizan trabajos filantrópicos y actividades de beneficencia.  Si el mundo es falso, ¿por qué les atraen las actividades de beneficencia? La filosofía de la conciencia de Kṛṣṇa sostiene que este mundo no es falso sino temporal. Dios creó este mundo, y Él es verdadero, entonces, ¿cómo puede ser falsa Su creación? Debido a que esta es la creación de Dios, y Dios es la Verdad Absoluta, esta creación también es verdadera. Simplemente lo vemos de otra manera debido a la ilusión. El mundo es un hecho, pero es un hecho temporal.

Una persona puede reclamar que algo dentro de este mundo es de su propiedad, pero esa es una afirmación falsa. Es un hecho que es propiedad de alguien, pero es propiedad de Dios (īśāvāsyam idaṁ sarvam). Esto no significa, sin embargo, que la propiedad sea falsa. Lo que es falso es la reivindicación de la propiedad, que se basa en una falsa conciencia envanecida de que el individuo es el propietario, el amo o Dios. Todos desean ser maestros o dueños de algo, luego ministro, luego presidente, y luego Dios. Cuando todo lo demás falla, la entidad viviente quiere convertirse en Dios. Existe la tendencia de querer llegar a ser el más grande de todos, pero el hecho se mantiene que Dios es el más grande y la entidad viviente es pequeña en comparación con Él. El más pequeño no es falso, y el más grande no es falso, pero cuando el pequeño piensa que es grande, eso es falso.

Entendemos por la literatura Védica que Brahman, o el espíritu, es aṇor aṇīyāṁsam, más pequeño que un átomo, y mahato mahīyāṁsam, más grande que lo más grande. Hasta donde podemos concebir, el espacio que contiene el universo es el más grande, pero Kṛṣṇa ha mostrado millones de universos en Su boca. La grandeza de Dios no puede ser comprendida por las entidades vivientes, que son partes y porciones de Dios. Como entidades vivientes, somos muy diminutos, infinitesimales, y Dios es infinito. De hecho, la magnitud del alma espiritual individual es tan microscópica que no se puede ver. Uno no puede siquiera imaginarlo con sus sentidos materiales. Por eso se dice que el alma espiritual es más pequeña que un átomo (aṇor aṇīyāṁsam).

Dado que las entidades vivientes y Kṛṣṇa, el Señor Supremo, son ambos espíritus, son cualitativamente uno. Sin embargo, cuantitativamente, el Señor es grande y las entidades vivientes son pequeñas. Este hecho puede aceptarse inmediatamente sobre la base de la información Védica. En el Brahma-saṁhitā se afirma, yasyaika-niśvasita-kālam athāvalambya jīvanti loma-vila-jā jagad-aṇḍa-nāthāḥ: muchos millones de universos salen del cuerpo de Dios cuando Él exhala, y desaparecen nuevamente cuando Él inhala. Simplemente por Su respiración, se crean y disuelven millones de universos. Si este es el caso, entonces, ¿cómo pueden las entidades vivientes reclamar propiedad sobre algo? La posición de uno es segura sólo en la medida en que uno no se declare así mismo falsamente Dios o propietario. Se ha puesto de moda afirmar ser Dios, y los tontos aceptan tales afirmaciones, pero de las Escrituras Védicas entendemos que Dios no es tan barato.

Mientras no hagamos afirmaciones egocéntricas y engreídas, ya estamos liberados. No hay necesidad de buscar realmente la liberación. Pero mientras uno piense, “Yo soy este cuerpo,” no se está liberado. Liberación significa saber perfectamente bien que uno mismo está separado del cuerpo. Por lo tanto, Śukadeva Gosvāmī dijo, prāyaścittaṁ vimarśanam: “Desarrolla tu conocimiento; eso te dará alivio.” Nuestro conocimiento es perfecto cuando llegamos a saber que somos partículas muy pequeñas de chispas espirituales, y que Dios, el supremo, la identidad espiritual más grande, suple todas nuestras necesidades (eko bahūnāṁ yo vidadhāti kāmān). Al conocernos a nosotros mismos como partículas diminutas, partes y porciones de Dios, podemos comprender que nuestro deber es servir a Dios. Dios es el centro de toda la creación, de todo el cuerpo universal; Él es el disfrutador, y nosotros somos Sus servidores. A medida que esta concepción se aclara, nos liberamos.

La liberación implica liberarse de todas las falsas concepciones. No es que tras la liberación uno adquiera diez manos. En el Śrīmad-Bhāgavatam, la liberación se define como muktir hitvānyathā-rūpam. Mukti significa “abandonar,” y ānyathā-rūpam denota una concepción falsa de la vida. Es decir, que cuando uno se sitúa en su posición constitucional original, habiendo abandonado todas las nociones falsas, se libera. En el Śrīmad-Bhāgavatam también se dice que mediante la adquisición de conocimiento, uno se libera inmediatamente. Ese conocimiento se puede adquirir muy fácilmente, pues es simple: Dios es grande, y yo soy muy pequeño; Él es el propietario supremo supliendo todas las necesidades, y yo soy Su sirviente. ¿Quién puede desafiar esto? Es un hecho. Simplemente estamos bajo la falsa impresión de que somos esto o aquello, y esto nos lleva a la última impresión falsa de que somos Dios. Sin embargo, no consideramos qué clase de Dios somos. Un pequeño trastorno corporal nos enviará al médico. Aquel que afirma ser el supremo, por lo tanto, debe entenderse que ha caído en la última trampa de māyā. Aquel que ha caído así ni siquiera se puede liberar, porque está atado por falsas impresiones.

Sólo cuando uno ha alcanzado el conocimiento adecuado puede realmente liberarse. La etapa de liberación también se llama, la etapa brahma-bhūtaḥ. Śrī Kṛṣṇa en el Bhagavad-gītā caracteriza de esta manera a aquel que ha alcanzado esta etapa:

brahma-bhūtaḥ prasannātmā
na śocati na kāṅkṣati
samaḥ sarveṣu bhūteṣu
mad-bhaktiṁ labhate parām

“Aquel que está así situado trascendentalmente realiza inmediatamente al Supremo Brahman. Nunca se lamenta ni desea tener nada; está igualmente dispuesto hacia todas las entidades vivientes. Y en ese estado logra el servicio devocional puro hacia Mí.” (Bg. 18.54)

El gozo que viene despues de la realización surge de la comprensión, “Estuve ilusionado por nociones falsas durante tanto tiempo. ¡Qué tonto fui! Estaba pensando que era Dios, pero ahora puedo entender que soy el sirviente eterno de Dios.” Al obtener esa comprensión, uno alcanza la liberación y se vuelve prasannātmā, o alegre, pues esta es la posición constitucional de la entidad viviente.

No hay lamentación cuando uno está en conciencia pura, porque sabe que es una pequeña parte, una chispa espiritual protegida por el Señor Supremo. Entonces, ¿dónde hay lugar para la lamentación? Un niño pequeño se siente libre mientras sabe que su padre está allí. Piensa, “Mi padre está a mi lado, así que soy libre. Nadie puede hacerme daño.” De manera similar, cuando uno se rinde a Kṛṣṇa, tiene plena fe en que no está en peligro porque Kṛṣṇa lo está protegiendo. Aquel que está así rendido a Kṛṣṇa no está sujeto a la lamentación ni el deseo, mientras que aquel que no es consciente de Dios simplemente anhela y se lamenta. Anhela lo que no posee, y se lamenta por lo que poseía pero ha perdido. Una persona consciente de Dios no está sujeta a tal miseria. Si algo se pierde, sabe que es el deseo de Dios y piensa, “Dios deseaba esto, así que todo está bien.” Él no desea nada, porque sabe que todas sus necesidades le son proveídas por Kṛṣṇa, el padre supremo.

Tan pronto como uno comprende su relación con Dios, se da cuenta de la fraternidad universal, porque entiende que todos los hombres y animales–de hecho, toda la vida misma–son partes del todo supremo y, por lo tanto, todos son iguales. Al ver esto, uno no envidia, explota ni molesta a otra entidad viviente. Así, aquel que es un devoto de Kṛṣṇa desarrolla automáticamente todas las buenas cualidades, ya que está en la conciencia apropiada. Harāv abhaktasya kuto mahad-guṇā mano-rathenāsati dhāvato bahih. Aquel que ha desarrollado conciencia de Kṛṣṇa manifestará todas las buenas cualidades de los semidioses. De hecho, se afirma, vāñchā-kalpa-tarubhyaś ca krpā-sindhubhya eva ca: Un Vaiṣṇava o devoto de Kṛṣṇa es un océano de misericordia para los demás. Él da el regalo más grande a la sociedad, porque la sociedad tiene una gran necesidad de conciencia de Dios. Un Vaiṣṇava otorga el regalo invaluable del mahāmantra, Hare Kṛṣṇa, Hare Kṛṣṇa, Kṛṣṇa Kṛṣṇa, Hare Hare/ Hare Rāma, Hare Rāma, Rāma Rāma, Hare Hare. Simplemente por cantar este mantra, uno puede permanecer en un estado liberado.

Sin embargo, uno no debe pensar que este estado es simplemente un estado de trance en el que uno permanece sentado en posición de loto en un rincón durante días y días. No, la liberación significa servir. Uno no puede simplemente decir, “Ahora he dedicado mi vida a Kṛṣṇa. Permítaseme permanecer sentado en samādhi.” El estándar de entrega debe ser mantenido por niṣevayā, servir. Cuando uno sirve al Señor Supremo, el Señor se revela dentro del corazón. El programa de servicio devocional al Señor se ejecuta desde la mañana hasta la noche. De hecho, Kṛṣṇa dice en el Bhagavad-gītā que uno debe ocuparse en Su servicio devocional las veinticuatro horas del día. No es que debamos meditar durante quince minutos y luego dedicarnos a toda clase de tonterías. Cuanto más servimos, más dedicados a Kṛṣṇa nos volvemos; por lo tanto, una persona debe utilizar cualquier talento que tenga para Kṛṣṇa. Hay nueve procesos de servicio devocional–escuchar, cantar, recordar, servir, adorar a la Deidad en el templo, orar, cumplir órdenes, servir al Señor como amigo y sacrificar todo por Él– y uno debe siempre permanecer ocupado en al menos uno de estos nueve procesos. Aquel que siempre está ocupado en el servicio de Kṛṣṇa nunca se disgusta (bhajatāṁ prīti-pūrvakam). El servicio debe prestarse con amor, pero al principio esto puede ser difícil y, por lo tanto, uno puede disgustarse. Sin embargo, a medida que uno progresa en el servicio de Kṛṣṇa, lo encontrará agradable. Esto lo indica Kṛṣṇa en el Bhagavad-gītā:

yat tad agre viṣam iva
pariṇāme ‘mṛtopamam
tat sukhaṁ sāttvikaṁ proktam
ātma-buddhi-prasāda-jam

“Aquello que al principio puede ser como veneno, pero al final es como néctar, y que despierta a uno a la autorrealización, se dice que es felicidad en la modalidad de la bondad.” (Bg. 18.37)

Una vez que uno ha alcanzado la plataforma espiritual, es el servicio material lo que en realidad se vuelve repugnante. Por ejemplo, si uno canta Hare Kṛṣṇa a lo largo de su vida, no se cansará de los nombres, pero si uno canta un nombre material una y otra vez, pronto se disgustará. Cuanto más uno canta los nombres de Kṛṣṇa, más se apega. Así, el servicio por śravaṇam y kīrtanam, escuchar y cantar acerca de Kṛṣṇa, es el comienzo. El siguiente proceso es smaraṇam– recordar siempre a Kṛṣṇa. Cuando uno es perfecto en cantar y escuchar, siempre recordará a Kṛṣṇa. En esta tercera etapa, se convierte en el más grande yogī.

Tampoco se pierde jamás el progreso en el proceso de conciencia de Kṛṣṇa. En el mundo material, si uno comienza a construir una fábrica pero no la completa, la fábrica es inútil para todos los intentos y propósitos. Si se detiene la construcción y el edificio está a medio terminar, cualquier dinero invertido se pierde. Este no es el caso con conciencia de Kṛṣṇa, porque incluso si uno no llega al punto de la perfección, cualquier trabajo que haga es su activo permanente, y puede comenzar desde ese punto en su próxima vida. Kṛṣṇa también confirma en el Bhagavad-gītā que aquel que comienza conciencia de Kṛṣṇa no puede perder nada:

nehābhikrama-nāśo ‘sti
pratyavayo na vidyate
sv-alpam apy asya dharmasya
trāyate mahato bhayāt

“En este esfuerzo no hay pérdida ni disminución, y un pequeño avance en este camino puede protegerlo a uno del tipo de temor más peligroso.” (Bg. 2.40)

En el Sexto Capítulo del Bhagavad-gītā, cuando Arjuna pregunta sobre el destino del yogī fracasado, Śrī Kṛṣṇa responde:

pārtha naiveha nāmutra
vinasas tasya vidyate
na hi kalyāṇa-kṛt kaścid
durgatiṁ tāta gacchati

“Hijo de Pṛthā, un trascendentalista ocupado en actividades auspiciosas no se encuentra con la destrucción ni en este mundo ni en el mundo espiritual; quien hace el bien, amigo Mío, nunca es vencido por el mal.” (Bg. 6.40)

El Señor entonces indica que el yogī que no tuvo éxito reanuda su práctica de conciencia de Kṛṣṇa en la próxima vida, comenzando desde el punto donde la dejó. En otras palabras, si uno ha terminado el cincuenta por ciento del proceso en una vida, en la próxima vida comienza en el cincuenta y uno por ciento. Sin embargo, todos los bienes materiales que acumulamos en nuestra vida son aniquilados con la muerte, porque no podemos llevarnos con nosotros la opulencia material.

Sin embargo, uno no debe pensar que hará bien en esperar a la próxima vida para alcanzar la conciencia de Kṛṣṇa. Debemos tratar de cumplir la misión de conciencia de Kṛṣṇa en esta vida. Kṛṣṇa nos promete que aquel que se vuelve Su devoto vendrá a Él sin falta:

manmanā bhava mad-bhakto
mad-yājī māṁ namaskuru
mām evaiṣyasi satyaṁ te
pratijāne priyo ‘si me

“Piensa siempre en Mí. Conviértete en Mi devoto. Adórame y ofréceme reverencias. El resultado es que vendrás a Mí sin falta. Te prometo esto, porque eres Mi muy querido amigo.” (Bg. 18.65)

Cuando pensamos en venir a Kṛṣṇa, no debemos pensar que estaremos ante un vacío o una luz brillante e impersonal. Kṛṣṇa, Dios, es una persona, tal como nosotros somos personas. Materialmente podemos entender que nuestro padre es una persona, y que su padre también es una persona, y que el padre de su padre es una persona y así sucesivamente hasta el padre supremo, quien también debe ser una persona. Esto no es muy difícil de entender, y es de notar que Dios es llamado el padre supremo no solo en los Vedas sino también en la Biblia, el Corán y otras escrituras. El Vedānta-sūtra también confirma que la Verdad Absoluta es el padre original de quien todo ha nacido o emanado. Esto también se confirma en los Vedas:

nityo nityānāṁ cetanaś cetanānām
eko bahūnāṁ yo vidadhāti kāmān

“El Señor es el eterno supremo entre todos los eternos y la entidad viviente suprema entre todas las entidades vivientes. Él está manteniendo a todos los demás.” Los deseos y síntomas de vida que muestran todas las entidades vivientes son simplemente reflejos de los deseos y síntomas de vida del padre supremo. En otras palabras, nuestros deseos nacen porque Él tiene deseos. Debido a que somos partes y porciones de Dios, tenemos todos los instintos de Dios en cantidades mínimas. La obra sexual y la vida sexual que vemos en el mundo material no es más que el reflejo pervertido del amor que se encuentra en el mundo espiritual. Este mundo es material porque aquí se olvida a Dios, pero una vez que se le recuerda, el mundo inmediatamente se vuelve espiritual. En otras palabras, el mundo espiritual es ese lugar donde no se olvida a Kṛṣṇa. Esa es también la definición del mundo espiritual dada por las Escrituras Védicas. Por lo tanto, debemos planificar nuestra vida de tal manera que no nos sea posible olvidar a Kṛṣṇa ni por un momento. De esta manera, al ocuparnos en el servicio de Kṛṣṇa, siempre viviremos en Vaikuṇṭha o Vṛndāvana, la morada de Kṛṣṇa.

En la actualidad, debido a nuestra conciencia contaminada, estamos convirtiendo al mundo en un lugar materialista e infernal, y porque somos ignorantes de nuestra posición constitucional, hemos creado innumerables problemas, así como en sueños creamos tantísimos problemas. Pero en realidad no hay problemas. Puedo soñar que estoy en medio de una gran tormenta, o que estoy siendo perseguido, o que alguien está tomando mi dinero, o que estoy siendo devorado por un tigre, pero en realidad todas estas son creaciones de mi mente. Asaṅgo hy ayaṁ puruṣa iti śruteḥ. Los Vedas dicen que el puruṣa (el ātmā o el alma) no tiene conexión con todas sus actividades materiales de ensueño. Por lo tanto, debemos ocuparnos en este proceso de conciencia de Kṛṣṇa para despertar de esta condición de sueño.

Por encima de todos los trabajadores fruitivos, los especuladores y los yogīs místicos están los bhaktas, o devotos de Kṛṣṇa. Un bhakta puede estar perfectamente en paz, mientras que los demás no pueden porque todos a excepción del bhakta, aquel que tiene amor puro, tienen deseos. Un śuddha-bhakta no tiene deseos porque simplemente es feliz sirviendo a Kṛṣṇa. Él no sabe ni le importa si Kṛṣṇa es Dios o no; él solo quiere amar a Kṛṣṇa. Tampoco le preocupa el hecho de que Kṛṣṇa sea omnipotente o que sea omnipresente. En Vṛndāvana, los pastorcillos de vacas y las gopīs no sabían si Kṛṣṇa era Dios o no, pero simplemente lo amaban. Aunque no eran Vedāntistas, yogīs o karmīs, eran felices porque eran simples niñas y niños de aldea que querían ver a Kṛṣṇa. Esta es una posición muy elevada llamada sarvopādhi-vinirmuktaṁ tat-paratvena nirmalam, o la etapa de pureza en la que uno se libera de todas las designaciones materiales.

Aunque los yogīs y jñānīs están tratando de comprender a Dios, no son conscientes de su condición ilusoria. Māyā-sukhāya bharam udvahato vimūḍān: Son tontos porque están trabajando duro por la felicidad ilusoria. No hay posibilidad de paz para ellos. Los jñānīs o especuladores, queriendo aliviarse del arduo trabajo de este mundo material, lo rechazan (brahma satyaṁ jagan-mithyā). Su posición es un poco más alta que la de los karmīs porque los karmīs han tomado este mundo material como lo todo. Dicen, “Aquí seremos felices,” y su dharma, o religión, consiste en tratar de crear una atmósfera pacífica dentro de este mundo material. Los tontos no saben que esto se ha intentado durante millones de años, pero nunca ha sucedió y nunca sucederá. ¿Cómo puede ser posible la paz en el mundo material cuando Kṛṣṇa, el creador Mismo, dice que este lugar está destinado a problemas y miserias?

ābrahma-bhuvanāl lokāḥ
punar āvartino ‘rjuna
mām upetya tu kaunteya
punar janma na vidyate

“Desde el planeta más elevado del mundo material hasta el más bajo, todos son lugares de miseria en los que el repetido nacimiento y muerte toman lugar.” (Bg. 8.16)

Duḥkhālayam aśāśvatam: no solo este mundo está lleno de sufrimiento, sino que también es temporal. Uno no puede aceptar simplemente seguir adelante sufriendo las tres miserias y quedarse aquí. Incluso eso no será permitido. En este mundo, aquel no solo será castigado mientras permanezca aquí, sino que también será echado a patadas al final. Uno puede acumular un gran saldo bancario o una casa costosa, una esposa, hijos y tantísimas comodidades, y puede pensar, “Estoy viviendo muy pacíficamente,” pero en cualquier día se le puede decir, “Por favor, márchese.”

“¿Por qué?” él preguntará “Es mi casa y está pagada. Tengo dinero y un trabajo y responsabilidades. ¿Por qué debería marcharme?”
“Solo salga. No hable. Sálgase.”

En ese día un hombre ve a Dios. “Oh, yo no creía en Dios,” puede pensar. “Pero ahora aquí está Dios acabándolo con todo.” Por eso se dice así que los demoníacos reconocen a Kṛṣṇa como la muerte, pues es en ese momento cuando Él les quita todo.

¿Por qué queremos ver a Dios como la muerte? Cuando el demonio Hiraṇyakaśipu vio a Kṛṣṇa, lo vio como la muerte personificada, pero el devoto, Prahlāda, lo vio en Su forma personal como su amado Señor. Aquellos que desafían a Dios lo verán en Su aspecto espantoso, pero aquellos que son devotos a Él lo verán en Su forma personal. En cualquier caso, todos finalmente verán a Dios.

Una persona que es honesta siempre puede ver a Kṛṣṇa en todas partes. Kṛṣṇa dice, “Trata de entenderme. Trata de verme en todas partes.” Para facilitar este método, el Señor dice, raso ‘ham apsu kaunteya: “Yo soy el sabor del agua.” Cuando tenemos sed y necesitamos un vaso de agua, podemos beberlo y sentirnos felices, entendiendo que el poder del agua para saciar nuestra sed es Kṛṣṇa. De manera similar, tan pronto como amanece o brilla la luz de la luna, podemos ver a Kṛṣṇa, porque Él dice, prabhāsmi śaśi-sūryayoḥ: “Yo soy el sol y la luna.” En una etapa posterior, podemos ver a Kṛṣṇa como la fuerza vital dentro de todo, como Él lo indica en el Bhagavad-gītā:

puṇyo gandhaḥ pṛthivyāṁ ca
tejaś cāsmi vibhāvasau
jīvanaṁ sarva-bhūteṣu
tapaś cāsmi tapasviṣu

“ Yo soy la fragancia original de la tierra, y Yo soy la luz en el fuego. Yo soy la vida de todo lo que vive, y Yo soy las penitencias de todos los ascetas.” (Bg. 7.9)

Una vez que entendemos que todas las cosas dependen de Kṛṣṇa para su existencia, no hay posibilidad de que Él se pierda para nosotros. En el Bhagavad-gītā, el Señor indica que todas las cosas permanecen en Él tanto en su principio como en su final y también en el estado intermedio:

etad yonīni bhūtāni
sarvāṇīty upadhāraya
ahaṁ kṛtsnasya jagataḥ
prabhavaḥ pralayas tathā

mattaḥ parataraṁ nānyat
kiñcid asti dhanañjaya
mayi sarvam idaṁ protaṁ
sūtre maṇi-gaṇā iva

“De todo lo que es material y todo lo que es espiritual en este mundo, ten por seguro que Yo soy tanto su origen como su disolución. Oh conquistador de la riqueza (Arjuna), no hay verdad superior a Mí. Todo descansa en Mí, como perlas en un hilo.” (Bg. 7.6,7)

Kṛṣṇa es fácilmente visible, pero solamente es visible para aquellos que son devotos a Él. Para aquellos que son envidiosos, tontos o ignorantes, Él se oscurece a Sí Mismo con Su velo de māyā:

nāhaṁ prakāśaḥ sarvasya
yoga-māyā-samāvṛtaḥ
mūḍho ‘yaṁ nābhijānāti
loko mām ajam avyayam

“Yo nunca me manifiesto a los tontos e ignorantes. Para ellos estoy cubierto por Mi eterna potencia creativa (māyā); así, el mundo engañado no Me conoce, que soy innaciente e infalible.” (Bg. 7.25)

Esta eterna potencia creativa, o yoga-māyā, que oscurece a Kṛṣṇa para los ignorantes, es disuelta por el amor. Este es el veredicto del Brahma-saṁhitā:

premāñjana-cchurita-bhakti-vilocanena
santaḥ sadaiva hṛdayeṣu vilokayanti

“Aquel que ha desarrollado amor por Kṛṣṇa puede verlo dentro de su corazón las veinticuatro horas del día.”

Aquellos que ven así a Kṛṣṇa no están ansiosos porque saben adónde van cuando mueren. Aquel que ha recibido el regalo de la conciencia de Kṛṣṇa sabe que no tendrá que regresar a este mundo material para tomar otro cuerpo, sino que irá a Kṛṣṇa. No es posible ir a Kṛṣṇa a menos que uno obtenga un cuerpo como el de Kṛṣṇa, un cuerpo sac-cid-ānanda-vigraha, un cuerpo lleno de eternidad, conocimiento y bienaventuranza. Uno no puede entrar en el fuego y no perecer a menos que él mismo se convierta en fuego, y de manera similar, uno no puede entrar en el reino espiritual en un cuerpo que no sea espiritual. En un cuerpo espiritual uno puede danzar con Kṛṣṇa en la danza rāsa como las gopīs y los pastorcillos de vacas. Esta no es una danza ordinaria, sino la danza de la eternidad, en la asociación de la Suprema Personalidad de Dios. Solo aquellos que se han purificado en su amor por Kṛṣṇa pueden participar en ella. Por lo tanto, uno no debe tomar este proceso de conciencia de Kṛṣṇa como algo barato, sino como un regalo incomparable otorgado a la humanidad sufriente por el Mismo Señor. Simplemente al ocuparse en este proceso, todas las ansiedades y temores de la vida de uno, que en realidad giran en torno al miedo a la muerte, se disipan.

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