Capítulo 3

Capítulo 3

El Conocimiento Sobre las Energías de Kṛṣṇa

Cabe señalar en este punto que el Noveno Capítulo del Bhagavad-gītā está especialmente destinado a aquellos que ya han aceptado a Śrī Kṛṣṇa como la Suprema Personalidad de Dios. En otras palabras, está destinado para Sus devotos. Si uno no acepta a Śrī Kṛṣṇa como el Supremo, este Noveno Capítulo le parecerá algo distinto de lo que realmente es. Como se afirmó al principio, el tema del Noveno Capítulo es el material más confidencial de todo el Bhagavad-gītā. Si uno no acepta a Kṛṣṇa como el Supremo, pensará que el capítulo es una mera exageración. Esto es especialmente el caso con los versos que tratan sobre la relación de Kṛṣṇa con Su creación.

mayā tatam idaṁ sarvaṁ
jagad avyakta-mūrtinā
mat-sthāni sarva-bhūtāni
na cāhaṁ teṣv avasthitaḥ

“Por Mí, en Mi forma no manifestada, este universo entero está impregnado. Todos los seres están en Mí, pero Yo no estoy en ellos.” (Bg. 9.4)

El mundo que vemos también es la energía de Kṛṣṇa, Su māyā. Aquí, mayā significa “por Mí,” como si alguien dijera, “Este trabajo ha sido hecho por mí.” Este “por Mí” no significa que Él haya hecho Su trabajo y haya terminado o se haya retirado. Si yo inicio una gran fábrica y digo, “Esta fábrica fue iniciada por mí,” de ninguna manera debería concluirse que yo estoy perdido o de cualquier forma no estoy presente. Aunque un fabricante se pudiera referir a sus productos como “fabricados por mí,” eso no significa que él personalmente haya creado o construido su producto, sino que el producto fue producido por su energía. De manera similar, si Kṛṣṇa dice, “Todo lo que ves en el mundo fue creado por Mí,” no debemos suponer que Él ya no existe más.

No es muy difícil ver a Dios en todas partes de la creación, pues Él está presente en todo lugar. Así como en la fábrica de Ford los trabajadores ven al señor Ford en cada rincón, aquellos que están versados en la ciencia de Kṛṣṇa pueden verlo en cada átomo de la creación. Todo está reposando en Kṛṣṇa (mat-sthāni sarva-bhūtāni), pero Kṛṣṇa no está allí (na cāhaṁ teṣv avasthitaḥ). Kṛṣṇa y Su energía no son diferentes, aún así, la energía no es Kṛṣṇa. El sol y la luz solar no son diferentes, pero la luz solar no es el sol. La luz solar puede atravesar nuestra ventana y entrar a nuestra habitación, pero eso no quiere decir que el sol esté dentro de nuestra habitación. El Viṣṇu Purāṇa afirma: parasya brāhmaṇaḥ śaktiḥ; parasya significa supremo, brāhmaṇaḥ significa Verdad Absoluta, y śaktiḥ significa energía. La energía del Supremo Absoluto lo es todo, pero en esa energía Kṛṣṇa no se encuentra.

Existen dos clases de energía–material y espiritual. Las jīvas, o almas individuales, pertenecen a la energía superior de Kṛṣṇa, pero debido a que son propensos a sentirse atraídos por la energía material, se les llama energía marginal. Pero en realidad solo hay dos energías. Todos los sistemas planetarios y universos reposan sobre las energías de Kṛṣṇa. Así como todos los planetas del sistema solar descansan en la luz del sol, todo dentro de la creación reposa en el resplandor de Kṛṣṇa. Todas estas potencias del Señor le dan placer a un devoto, pero quien siente envidia de Kṛṣṇa las rechaza. Cuando uno no es devoto, las afirmaciones de Kṛṣṇa parecen puro engaño, pero cuando uno es devoto, piensa, “Oh, mi Señor es tan poderoso,” y se llena de amor y adoración. Los no devotos piensan que, porque Kṛṣṇa dice, “Yo soy Dios,” ellos y cualquiera más pueden decir lo mismo. Pero si se les pide que muestren su forma universal, no pueden hacerlo. Esa es la diferencia entre un dios falso y el verdadero Dios. Las pasatiempos de Kṛṣṇa no pueden ser imitados. Kṛṣṇa se casó con más de 16,000 esposas y las mantuvo muy bien en 16,000 palacios, pero un hombre común no puede ni siquiera mantener a una sola esposa de manera adecuada. No es que Kṛṣṇa simplemente haya hablado tantas cosas maravillosas; Él también actuó maravillosamente. No debemos creer una cosa de lo que Kṛṣṇa dice o hace y rechazar otra; si hay fe, debe ser una fe plena.

En cuanto a esto, hay una historia de Nārada Muni, a quien una vez un brāhmaṇa le preguntó: “Oh, ¿vas a encontrarte con el Señor? ¿Podrías por favor preguntarle cuándo voy a obtener mi salvación?”

“Está bien,” aceptó Nārada. “Se lo preguntaré.”

Mientras Nārada continuaba su viaje, se encontró con un zapatero que estaba sentado bajo un árbol remendando zapatos, y el zapatero le preguntó de manera similar a Nārada, “Oh, ¿vas a ver a Dios? ¿Podrías por favor preguntarle cuándo vendrá mi salvación?”

Cuando Nārada Muni fue a los planetas Vaikuṇṭha, cumplió con la petición de ambos y le preguntó a Nārāyaṇa (Dios) acerca de la salvación del brāhmaṇa y del zapatero, y Nārāyaṇa respondió, “Después de dejar este cuerpo, el zapatero vendrá aquí a Mí.”

“¿Y qué hay del brāhmaṇa?” preguntó Nārada.

“Él tendrá que permanecer allí por cierto número de nacimientos. No sé cuándo vendrá.”

Nārada Muni quedó asombrado, y finalmente dijo, “No puedo comprender el misterio de esto.”

“Eso lo verás,” respondió Nārāyaṇa. “Cuando te pregunten qué estoy haciendo en Mi morada, diles que estoy enhebrando el ojo de una aguja con un elefante.”

Cuando Nārada regresó a la tierra y se acercó al brāhmaṇa, éste le dijo: “Oh, ¿has visto al Señor? ¿Qué estaba haciendo?”

“Estaba enhebrando un elefante a través del ojo de una aguja,” contestó Nārada.

“No creo semejante tontería,” replicó el brāhmaṇa. Nārada pudo entender de inmediato que aquel hombre no tenía fe y que simplemente era un lector de libros.

Entonces Nārada se fue y se dirigió al zapatero, quien le preguntó, “Oh, ¿has visto al Señor? Dime, ¿qué estaba haciendo?”

“Estaba enhebrando un elefante a través del ojo de una aguja,” respondió Nārada.
El zapatero comenzó a llorar, “Oh, mi Señor es tan maravilloso, Él puede hacer cualquier cosa.”“¿De veras crees que el Señor puede pasar un elefante por el agujero de una aguja?” preguntó Nārada.

“¿Por qué no?” dijo el zapatero. “Por supuesto que lo creo.”

“¿Cómo es eso?”

“Puedes ver que estoy sentado bajo este árbol baniano,” respondió el zapatero, “y puedes ver que caen tantos frutos a diario, y en cada semilla hay un árbol baniano como este. Si dentro de una pequeña semilla puede haber un gran árbol como este, ¿es difícil aceptar que el Señor pase un elefante por el ojo de una aguja?”

Así que esto se llama fe. No es cuestión de creer ciegamente. Hay razón detrás de la creencia. Si Kṛṣṇa puede poner un árbol tan grande dentro de tantas pequeñas semillas, ¿es tan asombroso que Él mantenga todos los sistemas planetarios flotando en el espacio mediante Su energía?

Aunque los científicos puedan pensar que los planetas se sostienen en el espacio simplemente por la sola naturaleza, detrás de la naturaleza está el Señor Supremo. La naturaleza está actuando bajo Su dirección. Tal como afirma Śrī Kṛṣṇa:

mayādhyakṣeṇa prakṛtiḥ
sūyate sa-carācaram
hetunānena kaunteya
jagad viparivartate

“Esta naturaleza material actúa bajo Mi dirección, Oh hijo de Kuntī, y produce todos los seres móviles e inmóviles. Por orden suya, esta manifestación es creada y aniquilada una y otra vez.” (Bg. 9.10)

Mayādhyakṣeṇa significa “bajo Mi supervisión.” La naturaleza material no puede actuar de manera tan maravillosa a menos que la mano del Señor esté detrás de ella. No podemos dar ningún ejemplo de cosas materiales que funcionen automáticamente. La materia es inerte, y sin el toque espiritual no hay posibilidad de que actúe. La materia no puede actuar de manera independiente o automática. Las máquinas pueden estar construidas de manera muy maravillosa, pero a menos que un hombre toque esa máquina, ésta no puede funcionar. ¿Y qué es ese hombre? Es una chispa espiritual. Sin el toque espiritual, nada puede moverse; por lo tanto, todo está descansado en la energía impersonal de Kṛṣṇa. La energía de Kṛṣṇa es impersonal, pero Él es una persona. A menudo oímos de personas que realizan acciones maravillosas, y aún así, a pesar de sus logros llenos de energía, siguen siendo personas. Si esto es posible para los seres humanos, ¿por qué no habría de serlo para el Señor Supremo? Todos somos personas, pero todos dependemos de Kṛṣṇa, la Persona Suprema.

Con frecuencia hemos visto imágenes de Atlas, un hombre robusto que carga sobre sus hombros un gran planeta y se esfuerza mucho por sostenerlo. Podríamos pensar que, debido a que Kṛṣṇa mantiene el universo, Él también está luchando bajo su carga como Atlas. Pero este no es el caso.

na ca mat-sthāni bhūtāni
paśya me yogam aiśvaram
bhūta-bhṛn na ca bhūta-stho
mamātmā bhūta-bhāvanaḥ

“Y, aún así, todo lo que es creado no reposa en Mí. Contempla Mi mística opulencia. Aunque Yo soy el sustentador de todas las entidades vivientes y aunque estoy en todas partes, todavía así Mi Ser es la fuente misma de la creación.” (Bg. 9.5)

Aunque todos los seres en el universo descansan en la energía de Kṛṣṇa, aun así no están en Él. Kṛṣṇa está manteniendo a todos los seres vivientes, y Su energía es omnipenetrante, aún así Él se encuentra en otra parte. Este es el poder místico inconcebible de Kṛṣṇa. Él está en todas partes, pero al mismo tiempo está aparte de todo. Podemos percibir Su energía, pero no podemos verlo a Él porque no es posible verlo con los ojos materiales. Sin embargo, cuando desarrollamos nuestras cualidades espirituales, santificamos nuestros sentidos de modo que, aun dentro de esta energía, podemos verlo. La electricidad, por ejemplo, está en todas partes, y un electricista es capaz de utilizarla. De manera similar, la energía del Señor Supremo está en todas partes, y cuando nos situamos trascendentalmente podemos ver a Dios cara a cara en todo lugar. Esa espiritualización de los sentidos es posible mediante el servicio devocional y el amor a Dios. El Señor lo impregna todo en el universo y está dentro del alma, del corazón, agua, aire—en todas partes. Así, si hacemos una imagen de Dios en cualquier cosa–barro, piedra, madera o lo que sea–no debe considerarse como un simple muñeco. Eso también es Dios. Si tenemos suficiente devoción, la imagen también nos hablará. Dios está en todas partes de manera impersonal (mayā tatam idaṁ sarvam), pero si hacemos Su forma personal a partir de cualquier elemento, o si creamos una imagen de Dios dentro de nosotros mismos, Él estará presente personalmente para nosotros. En los śāstras hay ocho tipos de imágenes recomendadas, y cualquiera de ellas puede ser adorada, pues Dios está en todas partes. Uno puede protestar y preguntar, “¿Por qué se debe adorar a Dios en imágenes y no en Su forma espiritual original?” La respuesta es que no podemos ver inmediatamente a Dios en Su forma espiritual. Con nuestros ojos materiales solo podemos ver piedra, tierra, madera–algo tangible. Por lo tanto, Kṛṣṇa viene como arcā-vigraha, una forma presentada por el Señor Supremo de manera conveniente con el fin de que podamos verlo. El resultado es que, si nos concentramos en la imagen y hacemos ofrendas con amor y devoción, Kṛṣṇa responderá a través de la imagen.

Hay muchos casos de que esto sucede. En India, existe un templo llamado Sākṣi-Gopāla (Kṛṣṇa a menudo es llamado Gopāla). La mūrti de Gopāla, o estatua, estuvo en un tiempo en un templo en Vṛndāvana. Una vez, dos brāhmaṇas, uno anciano y otro joven, fueron a visitar Vṛndāvana en peregrinaje. Era un viaje largo, y en aquellos días no había ferrocarriles, por lo que los viajeros se sometian a muchas dificultades. El anciano quedó muy agradecido con el joven por ayudarlo en el trayecto, y al llegar a Vṛndāvana le dijo: “Mi querido muchacho, me has prestado mucho servicio, y estoy muy en deuda contigo. Me gustaría mucho devolverte ese servicio y darte alguna recompensa.”

“Mi querido señor,” dijo el joven, “usted es un anciano, como mi propio padre. Es mi deber servirle. No necesito ninguna recompensa.”

“No, estoy endeudado contigo y debo recompensarte,” insistió el anciano. Entonces le prometió al joven darle en matrimonio a su hija menor.”

El anciano era muy rico, y el joven, aunque era un brāhmaṇa erudito, era muy pobre. Teniendo esto en cuenta, el joven dijo, “No prometas esto, porque tu familia nunca estará de acuerdo. Soy tan pobre y usted es aristocrático, así que este matrimonio no se realizará. No prometas ante la Deidad de esta manera.”

La conversación tenía lugar en el templo ante la Deidad de Gopāla Kṛṣṇa, y el joven estaba ansioso por no ofender a la Deidad. Sin embargo, a pesar de las súplicas del joven, el anciano insistió en el matrimonio. Tras permanecer un tiempo en Vṛndāvana, finalmente regresaron a casa, y el anciano informó a su hijo mayor que su hija menor se casaría con el joven brāhmaṇa pobre. El hijo mayor se enfureció. “¡Cómo has elegido a ese indigente como esposo de mi hermana? Esto no puede ser.”

La esposa del anciano también se le acercó y dijo, “Si casas a nuestra hija con ese muchacho, me suicidaré.”

El anciano quedó así perplejo. Pasado un tiempo, el joven brāhmaṇa comenzó a ponerse muy ansioso. “Él prometió casar a su hija conmigo, y lo hizo ante la Deidad. Ahora no viene a cumplir su promesa.” Entonces fue a ver al anciano para recordarle su promesa.

“Prometiste ante el Señor Kṛṣṇa,” dijo el joven, “y no estás cumpliendo esa promesa. ¿Cómo es posible?”

El anciano guardó silencio. Comenzó a rezar a Kṛṣṇa, pues estaba confundido. No quería casar a su hija con el joven y causar tanto problema en su familia. Mientras tanto, el hijo mayor salió y comenzó a acusar al joven brāhmaṇa. “Has saqueado a mi padre en el lugar de peregrinación. Le diste algún intoxicante y tomaste todo su dinero, y ahora dices que prometió ofrecerte a mi hermana menor. ¡Sinvergüenza!”

Así se armó gran alboroto y la gente comenzó a reunirse. El joven comprendió que el anciano seguía estando de acuerdo, pero que la familia se la estaba poniendo difícil. Se fue reuniendo la gente por el ruido que causaba el hijo mayor, y el joven brāhmaṇa comenzó a exclamarles que el anciano había hecho esta promesa ante las Deidades, pero que no podía cumplirla debido a que la familia se estaba objetando. De repente, el hijo mayor, que era ateo, interrumpió al joven y dijo, “Dices que el Señor estaba presenciando. Bien, si Él viene y da testimonio de la promesa de mi padre, podrás casarte con mi hermana.”

El joven respondió, “Sí, pediré a Kṛṣṇa que venga como testigo.” Estaba seguro de que Dios acudiría. Entonces se llegó a un acuerdo ante todos: la joven se casaría si Kṛṣṇa venía desde Vṛndāvana como testigo de la promesa del anciano.

El joven brāhmaṇa regresó a Vṛndāvana y comenzó a orar a Gopāla Kṛṣṇa. “Querido Señor, debes venir conmigo.” Era un devoto tan firme que hablaba con Kṛṣṇa exactamente como uno habla con un amigo. No pensaba que el Gopāla fuera simplemente una simple estatua o imagen, sino que Lo consideraba Dios mismo. De repente, la Deidad le habló:

“¿Cómo crees que puedo ir contigo? Soy una estatua. No puedo ir a ninguna parte.”

“Bueno, si una estatua puede hablar, también puede caminar,” respondió el muchacho.

“Está bien entonces,” dijo finalmente la Deidad. “Iré contigo, pero con una condición. En ningún caso debes mirar hacia atrás para verme. Te seguiré, y sabrás que te sigo por el sonido de mis brazaletes.”

El joven aceptó, y de esta manera salieron de Vṛndāvana para ir al otro pueblo. Cuando el viaje estaba casi terminado, justo cuando estaban a punto de entrar a su aldea natal, el joven dejó de escuchar el sonido de los brazaletes y comenzó a temer. “Oh, ¿dónde está Kṛṣṇa?” Incapaz de contenerse más, miró hacia atrás. Vio la estatua inmóvil. Debido a que miró hacia atrás, la Deidad no avanzaría más. Inmediatamente corrió al pueblo y le dijo a la gente que saliera a ver a Kṛṣṇa, quien había venido como testigo. Todos quedaron asombrados de que una estatua tan grande hubiera venido desde tan lejos, y construyeron un templo en el lugar en honor a la Deidad. Hoy en día, la gente sigue adorando a Sākṣi-Gopāla, el Señor como testigo.

Debemos concluir, por tanto, que dado que Dios está en todas partes, también está presente en Su estatua, en la imagen hecha de Él. Si Kṛṣṇa está en todas partes, como incluso admiten los impersonalistas, ¿por qué no iba a estar en Su imagen? Que una imagen o estatua nos hable o no depende del grado de nuestra devoción. Pero si decidimos ver la imagen meramente como un trozo de madera o piedra, Kṛṣṇa siempre permanecerá como madera o piedra para nosotros. Kṛṣṇa está en todas partes, pero a medida que avanzamos en la conciencia espiritual, podemos comenzar a verlo tal como Él es. Si ponemos una carta en un buzón, llegará a su destino porque el buzón está autorizado. De manera similar, si adoramos una imagen autorizada de Dios, nuestra fe tendrá algún efecto. Si estamos preparados para seguir las diversas reglas y regulaciones–es decir, si nos volvemos cualificados–es posible ver a Dios en cualquier lugar y en todas partes. Cuando un devoto está presente, Kṛṣṇa, por Sus energías omnipresentes, se manifestará en cualquier sitio y en todas partes, pero cuando Su devoto no está presente, no lo hará. Hay muchos ejemplos de esto. Prahlāda Mahārāja vio a Kṛṣṇa en un pilar. Hay muchos otros ejemplos. Kṛṣṇa está allí; todo lo que se requiere es nuestra cualificación para verlo.

Kṛṣṇa Mismo da un ejemplo de Su omnipresencia de esta manera:

yathākāśa sthito nityaṁ
vāyuḥ sarvatra-go mahān
tathā sarvāṇi bhūtāni
mat-sthānīty upadhāraya

“Así como el poderoso viento, que sopla por todas partes, siempre descansa en el espacio etéreo, has de saber que de la misma manera todos los seres descansan en Mí.” (Bg. 9.6)

Todos saben que el viento sopla dentro del espacio, y sobre la tierra sopla en todas partes. No hay lugar donde no haya aire o viento. Si deseamos expulsar el aire, debemos crear artificialmente un vacío mediante alguna máquina. Así como el aire sopla por todas partes en el espacio, así mismo todo existe dentro de Kṛṣṇa. Si este es el caso, cuando la creación material se disuelve, ¿a dónde va?

sarva-bhūtāni kaunteya
prakṛtiṁ yānti māmikām
kalpa-kṣaye punas tāni
kalpādau visṛjāmy aham

“Oh hijo de Kuntī, al final del milenio toda manifestación material entra en Mi naturaleza, y al comienzo de otro milenio, por Mi potencia, Yo vuelvo a crear.” (Bg. 9.7)

Kṛṣṇa pone en movimiento Su naturaleza (prakṛti), como uno puede dar cuerda a un reloj, y cuando la naturaleza se desenrolla, es absorbida en el Señor. La creación espiritual, sin embargo, no es así, porque es permanente. En la creación material todo es temporal. Así como nuestros cuerpos se desarrollan debido a la chispa espiritual que llevan dentro, toda la creación surge, se desarrolla y desaparece debido al espíritu del Señor que está en ella. Así como nuestro espíritu está presente dentro del cuerpo, el Señor está presente dentro del universo como Paramātmā. Debido a la presencia de Kṣīrodakaśāyī Viṣṇu, la creación material existe, del mismo modo que debido a nuestra presencia, nuestros cuerpos existen. A veces Kṛṣṇa manifiesta la creación material, y a veces no. En todos los casos, su existencia se debe a Su presencia.

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