Capítulo Treinta y Dos
Oraciones de los Vedas Personificados
El Rey Parīkṣit preguntó a Śukadeva Gosvāmī acerca de un tema muy importante para comprender los temas trascendentales. Su pregunta fue, “Puesto que el conocimiento Védico generalmente trata sobre las tres cualidades del mundo material, ¿cómo puede entonces abordar el tema de la trascendencia, que está más allá del alcance de las tres modalidades materiales? Puesto que la mente es material y la vibración de las palabras es un sonido material, ¿cómo puede el conocimiento Védico, al expresar mediante sonidos materiales los pensamientos de la mente, abordar la trascendencia? La descripción de un tema requiere describir su fuente de emanación, sus cualidades y sus actividades. Tal descripción solamente puede ser posible mediante el pensamiento con la mente material y mediante la vibración de palabras materiales. Aunque Brahman, o la Verdad Absoluta, no posee cualidades materiales, nuestro poder de hablar no va más allá de las cualidades materiales. ¿Cómo puede entonces Brahman, la Verdad Absoluta, ser descrito mediante tus palabras? No veo cómo es posible comprender la trascendencia a partir de tales expresiones de sonido material.”
El propósito de la pregunta del Rey Parīkṣit era determinar de Śukadeva Gosvāmī si los Vedas describen finalmente la Verdad Absoluta como impersonal o como personal. La comprensión de la Verdad Absoluta progresa a través de tres aspectos–el Brahman impersonal, el Paramātmā localizado en el corazón de todos y, finalmente, la Suprema Personalidad de Dios, Kṛṣṇa.
Los Vedas tratan tres departamentos de actividades. Uno se denomina karma-kāṇḍa, o actividades conforme a los mandatos Védicos que gradualmente purifican a uno para que comprenda su verdadera posición; el siguiente es jñāna-kāṇḍa, el proceso de comprender la Verdad Absoluta mediante métodos especulativos; y el tercero es upāsanā-kāṇḍa, o adoración de la Suprema Personalidad de Dios y, en ocasiones, también de los semidioses. La adoración de los semidioses recomendada en los Vedas se prescribe con la comprensión de la relación de los semidioses con la Personalidad de Dios. La Suprema Personalidad de Dios tiene muchas partes y porciones; algunas son llamadas svāṁśas, o Sus expansiones personales, y otras son llamadas vibhinnāṁśas, las entidades vivientes. Todas esas expansiones, tanto svāṁśas como vibhinnāṁśas, son emanaciones de la Personalidad de Dios original. Las expansiones svāṁśa son llamadas Viṣṇu-tattva, mientras que las expansiones vibhinnāṁśa son llamadas jīva-tattva. Los diferentes semidioses son jīva-tattva. Las almas condicionadas generalmente son puestas en las actividades del mundo material para la gratificación de los sentidos; por lo tanto, como se afirma en el Bhagavad-gītā, para regular a aquellos que son muy adictos a diferentes clases de gratificación de los sentidos, en ocasiones se recomienda la adoración de los semidioses. Por ejemplo, para las personas que son muy adictas a comer carne, el mandato Védico recomienda que, después de adorar la forma de la diosa Kālī y sacrificar una cabra (no ningún otro animal) bajo la regulación del karma-kāṇḍa, puede que se les permita a los adoradores comer carne. La idea no es alentar a una persona a comer carne, sino permitir que alguien que es persistente en comer carne lo haga bajo ciertas condiciones restringidas. Por lo tanto, la adoración de los semidioses no es adoración de la Verdad Absoluta, pero mediante la adoración de los semidioses uno gradualmente llega a aceptar a la Suprema Personalidad de Dios de manera indirecta. Esta aceptación indirecta se describe en el Bhagavad-gītā como avidhi. Avidhi significa que no es fidedigna. Puesto que la adoración de los semidioses no es fidedigna, los impersonalistas hacen hincapié en la concentración en el aspecto impersonal de la Verdad Absoluta. La pregunta del Rey Parīkṣit era, ¿cuál es el objetivo último del conocimiento Védico–esta concentración en el aspecto impersonal de la Verdad Absoluta o la concentración en el aspecto personal? Después de todo, tanto el aspecto impersonal como el personal del Señor Supremo están más allá de nuestra concepción material. El aspecto impersonal del Absoluto, la refulgencia del Brahman, no es más que los rayos del cuerpo personal de Kṛṣṇa. Estos rayos del cuerpo personal de Kṛṣṇa se proyectan por toda la creación del Señor, y la porción de la refulgencia que está cubierta por la nube material se denomina el cosmos creado de las tres cualidades materiales–sattva, rajas y tamas. ¿Cómo pueden las personas que se encuentran dentro de esta porción nublada, llamada mundo material, concebir la Verdad Absoluta mediante el método especulativo?
Al responder a la pregunta del Rey Parīkṣit, Śukadeva Gosvāmī respondió que la Suprema Personalidad de Dios ha creado la mente, los sentidos y la fuerza vital con el propósito de la gratificación de los sentidos durante la transmigración de un tipo de cuerpo a otro, así como con el propósito de permitir la liberación de las condiciones materiales. En otras palabras, los sentidos, la mente y la fuerza vital pueden utilizarse para la gratificación de los sentidos y la transmigración de un cuerpo a otro, o para la liberación. Los mandatos Védicos están ahí simplemente para dar a las almas condicionadas la oportunidad de obtener gratificación de los sentidos bajo principios regulativos y, de ese modo, también darles la oportunidad de promoverse a condiciones superiores de vida; finalmente, si la conciencia se purifica, uno regresa a su posición original y va de vuelta al hogar, de vuelta al Supremo.
La fuerza vital es inteligente. Por lo tanto, uno tiene que utilizar su inteligencia sobre la mente y los sentidos. Cuando la mente y los sentidos son purificados mediante el uso apropiado de la inteligencia, entonces el alma condicionada queda liberada; de lo contrario, si la inteligencia no se utiliza apropiadamente para controlar los sentidos y la mente, el alma condicionada continúa transmigrando de un tipo de cuerpo a otro simplemente para la gratificación de los sentidos. Otro punto claramente expresado en la respuesta de Śukadeva Gosvāmī es que el Señor creó la mente, los sentidos y la inteligencia de la fuerza vital individual. No se afirma que las entidades vivientes mismas hayan sido creadas alguna vez. Así como las partículas brillantes de los rayos del sol existen siempre junto con el sol, las entidades vivientes existen eternamente como partes y porciones de la Suprema Personalidad de Dios. Las almas condicionadas, aunque existen eternamente como parte del Señor Supremo, a veces son colocadas dentro de la nube del concepto material de la vida, en la oscuridad de la ignorancia. Todo el proceso Védico tiene como propósito aliviar esa condición oscurecida. Finalmente, cuando los sentidos y la mente del ser condicionado se purifican por completo, llega entonces a la posición original, llamada conciencia de Kṛṣṇa, y eso es la liberación.
El primer sūtra, o código, del Vedānta-sūtra, pregunta acerca de la Verdad Absoluta. Athāto brahma-jijñāsā: ¿Cuál es la naturaleza de la Verdad Absoluta? El siguiente sūtra responde que la naturaleza de la Verdad Absoluta es que Él es el origen de todo. Todo lo que experimentamos, incluso en esta condición material de vida, no es más que una emanación de Él. La Verdad Absoluta creó la mente, los sentidos y la inteligencia. Esto significa que la Verdad Absoluta no carece de mente, inteligencia ni sentidos. En otras palabras, Él no es impersonal. La misma palabra “creó” significa que Él posee inteligencia trascendental. Por ejemplo, cuando un padre engendra un hijo, el hijo tiene sentidos porque el padre también tiene sentidos. El niño nace con manos y piernas porque el padre también tiene manos y piernas. Por eso, a veces se dice que el hombre es hecho a imagen de Dios. La Verdad Absoluta es, por lo tanto, la Personalidad Suprema, con mente, sentidos e inteligencia trascendentales. Cuando la mente, la inteligencia y los sentidos de una persona se purifican de la contaminación material, puede comprender el aspecto original de la Verdad Absoluta como persona.
El proceso Védico consiste en elevar gradualmente al alma condicionada de la modalidad de la ignorancia a la modalidad de la pasión y de la modalidad de la pasión a la modalidad de la bondad. En la modalidad de la bondad hay suficiente luz para comprender las cosas tal como son. Por ejemplo, de la tierra crece un árbol, y de la madera del árbol se enciende el fuego. En ese proceso de encendido encontramos primero el humo, la siguiente etapa es el calor y después el fuego. Cuando realmente hay fuego, podemos utilizarlo para diversos propósitos; por lo tanto, el fuego es la meta última. De manera similar, en la etapa material burda de la vida, la cualidad de la ignorancia es muy prominente. La disipación de esta ignorancia tiene lugar en el progreso gradual de la civilización, desde la etapa bárbara hasta la vida civilizada, y cuando uno llega a la forma de vida civilizada, se dice que está en la modalidad de la pasión. En la etapa bárbara, o en la modalidad de la ignorancia, los sentidos son complacidos de una manera muy tosca, mientras que en la modalidad de la pasión o en la etapa civilizada de la vida, los sentidos son complacidos de una manera refinada. Pero cuando uno es elevado a la modalidad de la bondad, puede comprender que los sentidos y la mente solamente están ocupados en actividades materiales debido a que están cubiertos por una conciencia pervertida. Cuando esta conciencia pervertida se transforma gradualmente en conciencia de Kṛṣṇa, entonces se abre el camino de la liberación. Por lo tanto, no es que uno sea incapaz de acercarse a la Verdad Absoluta mediante los sentidos y la mente. La conclusión es, más bien, que los sentidos, la mente y la inteligencia en la etapa burda de contaminación no pueden apreciar la naturaleza de la Verdad Absoluta, pero, cuando están purificados, los sentidos, la mente y la inteligencia pueden comprender qué es la Verdad Absoluta. Este proceso purificador se denomina servicio devocional, o conciencia de Kṛṣṇa.
En el Bhagavad-gītā se afirma claramente que el propósito del conocimiento Védico es comprender a Kṛṣṇa, y Kṛṣṇa se comprende mediante el servicio devocional, comenzando con el proceso de entrega. Como se afirma en el Bhagavad-gītā, uno tiene que pensar siempre en Kṛṣṇa. Uno tiene que prestar siempre servicio amoroso a Kṛṣṇa, y siempre tiene que adorar y postrarse ante Kṛṣṇa. Solamente mediante este proceso uno puede entrar en el reino de Dios sin ninguna duda.
Cuando uno se ilumina en la modalidad de la bondad mediante el proceso del servicio devocional, queda libre de las modalidades de la ignorancia y la pasión. La palabra ātmane indica la etapa de cualificación brahmínica en la que a uno se le permite estudiar las literaturas Védicas conocidas como los Upaniṣads. Los Upaniṣads describen de diferentes maneras las cualidades trascendentales del Señor Supremo. La Verdad Absoluta, el Señor Supremo, es llamado nirguṇa. Eso no significa que Él no tenga cualidades. Es precisamente porque Él posee cualidades que las entidades vivientes condicionadas pueden tener cualidades. El propósito de estudiar los Upaniṣads es comprender la cualidad trascendental de la Verdad Absoluta, en contraposición a las cualidades materiales de la ignorancia, la pasión y la bondad. Esa es la manera de comprender mediante el conocimiento Védico. Grandes sabios como los cuatro Kumāras, encabezados por Sanaka, siguieron estos principios del conocimiento Védico y llegaron gradualmente de la comprensión impersonal a la plataforma de la adoración personal del Señor Supremo. Por lo tanto, se recomienda que debemos seguir a las grandes personalidades. Śukadeva Gosvāmī también es una de las grandes personalidades, y su respuesta a la pregunta de Mahārāja Parīkṣit es autorizada. Aquel que sigue los pasos de tales grandes personalidades ciertamente recorre con mucha facilidad el sendero de la liberación y finalmente va de vuelta al hogar, de vuelta al Supremo. Esa es la manera de perfeccionar esta forma humana de vida.
Śukadeva Gosvāmī continuó hablando a Parīkṣit Mahārāja. “Mi querido Rey,” dijo, “te narraré a este respecto una hermosa historia. Esta historia es importante porque está relacionada con Nārāyaṇa, la Suprema Personalidad de Dios. Esta narración es una conversación entre Nārāyaṇa Ṛṣi y el gran sabio Nārada. Nārāyaṇa Ṛṣi todavía reside en Badarikāśrama, en las colinas del Himalaya, y es aceptado como una encarnación de Nārāyaṇa. En cierta ocasión, cuando Nārada, el gran devoto y asceta entre los semidioses, viajaba por diferentes planetas, deseó encontrarse personalmente con el asceta Nārāyaṇa en Badarīkāśrama y ofrecerle sus respetos. Este gran sabio, encarnación de Dios, Nārāyaṇa Ṛṣi, ha estado sometiendose a grandes penitencias y austeridades desde el mismo comienzo de la creación, con el propósito de enseñar a los habitantes de Bhāratavarṣa cómo alcanzar la etapa de perfección más elevada de regresar a Dios. Sus austeridades y penitencias son prácticas ejemplares para el ser humano.”
Badarīkāśrama está situado en la parte más septentrional de las Montañas Himalaya y siempre está cubierto de nieve. Los Indios religiosos todavía acuden a visitar este lugar durante la estación de verano, cuando las nevadas no son muy intensas. En cierta ocasión, la encarnación de Dios Nārāyaṇa Ṛṣi estaba sentado entre muchos devotos en la aldea conocida como Kalāpagrāma. Por supuesto, estos no eran sabios ordinarios que estaban sentados con Él, y el gran sabio Nārada también apareció allí. Después de ofrecer sus respetos a Nārāyaṇa Ṛṣi, Nārada le hizo exactamente la misma pregunta que el Rey Parīkṣit había hecho a Śukadeva Gosvāmī. Cuando Nārada hizo esta pregunta a Nārāyaṇa Ṛṣi, el Ṛṣi también respondió siguiendo los pasos de Sus predecesores. Narró una historia acerca de cómo la misma pregunta había sido discutida en el planeta conocido como Janoloka. Janoloka está por encima de los planetas Svargaloka, como la luna, Venus, etc. En este planeta viven grandes sabios y personas santas, y ellos también estaban discutiendo el mismo punto acerca de la comprensión de Brahman y Su verdadera identidad.
El gran sabio Nārāyaṇa comenzó a hablar. “Mi querido Nārada,” dijo, “te contaré una historia que tuvo lugar hace muchísimo, muchísimo tiempo. Hubo una gran asamblea de los habitantes de los planetas celestiales, y asistieron casi todos los brahmacārīs importantes, como los cuatro Kumāras–Sanat, Sanandana, Sanaka y Sanātana Kumāra. Su discusión fue sobre el tema de la comprensión de la Verdad Absoluta, Brahman. Tú no estabas presente en aquella asamblea porque habías ido a ver Mi expansión Aniruddha, quien vive en la isla de Śvetadvīpa. En esta asamblea, todos los grandes sabios y brahmacārīs discutieron muy detalladamente el punto acerca del cual me has preguntado, y fue muy interesante. La discusión era tan compleja que incluso los Vedas fueron incapaces de responder las intrincadas preguntas que se plantearon.”
Nārāyaṇa Ṛṣi le dijo a Nāradajī que la misma pregunta que Nāradajī había planteado había sido discutida en aquella asamblea de Janoloka. Esta es la manera de comprender mediante el paramparā, o sucesión discipular. Mahārāja Parīkṣit fue enviado a Śukadeva Gosvāmī; Śukadeva Gosvāmī remitió el asunto a Nārada, quien, de la misma manera, había preguntado a Nārāyaṇa Ṛṣi, quien había llevado el asunto ante autoridades aún superiores en el planeta de Janoloka, donde fue discutido entre los grandes Kumāras–Sanat, Sanātana, Sanaka Kumāra y Sanandana. Estos cuatro brahmacārīs son reconocidos eruditos en los Vedas y śāstras. Sus ilimitados volúmenes de conocimiento, respaldados por austeridades y penitencias, se manifiestan mediante su carácter sublime e ideal. Son muy afables y gentiles en su comportamiento, y para ellos no existe distinción entre amigos, bienquerientes y enemigos. Al estar situadas trascendentalmente, personalidades como los Kumāras están por encima de todas las consideraciones materiales y siempre son neutrales con respecto a las dualidades materiales. En las discusiones celebradas entre los cuatro hermanos, uno de ellos, llamado Sanandana, fue elegido para hablar, y los otros hermanos se convirtieron en la audiencia que lo escuchaba.
Sanandana dijo, “Después de la disolución de toda la manifestación cósmica, la energía total y toda la creación en su forma condensada entran en el cuerpo de Garbhodakaśāyī Viṣṇu. En ese momento, el Señor permanece dormido durante muchísimo tiempo, y cuando vuelve a surgir la necesidad de creación, los Vedas personificados se reúnen alrededor del Señor y comienzan a glorificarlo, describiendo Sus maravillosos pasatiempos trascendentales. Es exactamente como un rey: cuando por la mañana está dormido, los recitadores designados se reúnen alrededor de su dormitorio y comienzan a cantar acerca de sus actividades caballerescas, y mientras escucha acerca de sus gloriosas actividades, el rey despierta gradualmente.
“Los recitadores Védicos, o los Vedas personificados, cantan así: ‘Oh Señor inconquistable, Tú eres la Suprema Personalidad. Nadie es igual a Ti ni superior a Ti. Nadie puede ser más glorioso en sus actividades que Tú. ¡Todas las glorias a Ti! ¡Todas las glorias a Ti! Por Tu propia naturaleza trascendental posees plenamente las seis opulencias. Como tal, eres capaz de liberar a todas las almas condicionadas de las garras de māyā. Oh Señor, fervientemente oramos para que tengas la bondad de hacerlo. Todas las entidades vivientes, siendo Tus partes y porciones, son naturalmente dichosas, eternas y están llenas de conocimiento, pero debido a sus propias faltas tratan de imitarte intentando convertirse en el disfrutador supremo; así desobedecen Tu supremacía y se convierten en ofensores. Y debido a sus ofensas, Tu energía material se ha hecho cargo de ellas; así, sus cualidades trascendentales de alegría, bienaventuranza y sabiduría han quedado cubiertas por las nubes de las tres cualidades materiales. Esta manifestación cósmica, hecha de las tres cualidades materiales, es como una prisión para las almas condicionadas. Las almas condicionadas se esfuerzan muy arduamente por escapar de la esclavitud material y, de acuerdo con sus diferentes condiciones de vida, se les han asignado diferentes tipos de ocupaciones. Pero todas las ocupaciones se basan en Tu conocimiento. Las actividades piadosas solamente pueden ejecutarse cuando están inspiradas por Tu misericordia. Por lo tanto, sin refugiarse en Tus pies de loto, uno no puede superar la influencia de la energía material. En realidad, nosotros, como conocimiento Védico personificado, siempre estamos ocupados en Tu servicio para ayudar al alma condicionada a comprenderte.’”
Esta oración de los Vedas personificados ilustra que los Vedas están destinados a ayudar a las almas condicionadas a comprender a Kṛṣṇa. Todos los śrutis o Vedas personificados ofrecieron una y otra vez glorias al Señor, cantando, “¡Jaya! ¡Jaya!” Esto indica que el Señor es alabado por Sus glorias. De todas Sus glorias, la más importante es Su misericordia sin causa hacia las almas condicionadas al reclamarlas de las garras de māyā.
Hay un número ilimitado de entidades vivientes en diferentes variedades de cuerpos, algunas móviles y otras que permanecen en un solo lugar, y la vida condicionada de estas entidades vivientes se debe únicamente a su olvido de su relación eterna con la Suprema Personalidad de Dios. Cuando la entidad viviente desea enseñorearse sobre la energía material imitando la posición de Kṛṣṇa, inmediatamente es capturada por la energía material y, de acuerdo con su deseo, se le ofrecen 8,400,000 tipos diferentes de cuerpos. Aunque está sufriendo las tres clases de miserias de la existencia material, la entidad viviente ilusionada piensa falsamente que es el amo de todo lo que contempla. Bajo el hechizo de la energía material, que representa las tres cualidades materiales, la entidad viviente está tan enredada que no le es posible en absoluto liberarse a menos que reciba la gracia del Señor Supremo. La entidad viviente no puede conquistar la influencia de las modalidades materiales de la naturaleza mediante su propio esfuerzo, pero debido a que la naturaleza material actúa bajo el control del Señor Supremo, el Señor está más allá de su jurisdicción. Con excepción de Él, todas las entidades vivientes, comenzando desde Brahmā hasta una hormiga, son conquistadas por el contacto con la naturaleza material.
Debido a que posee plenamente las seis opulencias de riqueza, fuerza, fama, belleza, conocimiento y renunciación, solamente el Señor está más allá del hechizo de la naturaleza material. A menos que la entidad viviente esté situada en conciencia de Kṛṣṇa, no puede acercarse a la Suprema Personalidad de Dios; sin embargo, el Señor, mediante Su omnipotencia, puede dictar desde dentro como la Superalma. En el Bhagavad-gītā, el Señor aconseja, “Todo lo que hagas, hazlo para Mí; todo lo que comas, ofrécemelo primero a Mí; cualquier caridad que quieras dar, dámela primero a Mí; y cualquier austeridad y penitencia que quieras realizar, realízala para Mí.” De esta manera, los karmīs son dirigidos para desarrollar gradualmente conciencia de Kṛṣṇa. De manera similar, Kṛṣṇa dirige a los filósofos para que se acerquen gradualmente a Él mediante la discriminación entre Brahman y māyā. Finalmente, cuando uno madura en conocimiento, se entrega a Kṛṣṇa. Como dice Kṛṣṇa en el Bhagavad-gītā, “Después de muchos, muchos nacimientos, el filósofo sabio se entrega a Mí.” A los yogīs también los dirige para que concentren su meditación en Kṛṣṇa dentro del corazón, y mediante este proceso continuo de conciencia de Kṛṣṇa el yogī puede liberarse de las garras de la energía material. Pero, como se afirma en el Bhagavad-gītā, debido a que los devotos están ocupados en servicio devocional con amor y afecto desde el mismo comienzo, el Señor los dirige para que puedan acercarse a Él sin dificultad ni desviación. Solamente por la gracia del Señor puede la entidad viviente comprender la posición exacta de Brahman, Paramātmā y Bhagavān.
Las declaraciones de los Vedas personificados proporcionan una evidencia clara de que la literatura Védica se presenta únicamente para comprender a Kṛṣṇa. Se confirma en el Bhagavad-gītā que, a través de todos los Vedas, solamente Kṛṣṇa debe ser comprendido. Kṛṣṇa siempre está disfrutando, ya sea en el mundo material o en el mundo espiritual; debido a que Él es el disfrutador supremo, para Él no existe distinción entre el mundo material y los mundos espirituales. El mundo material es un impedimento para las entidades vivientes ordinarias porque están bajo su control, pero Kṛṣṇa, siendo el controlador del mundo material, no tiene nada que ver con los impedimentos que este ofrece. Por lo tanto, en diferentes partes de los Upaniṣads, los Vedas declaran: “Brahman es eterno, está lleno de todo conocimiento y toda bienaventuranza, pero la Suprema Personalidad de Dios está presente en el corazón de toda entidad viviente.” Debido a Su omnipresencia, Él puede entrar no solo en los corazones de las entidades vivientes, sino incluso en los átomos. Como Superalma, Él es el controlador de todas las actividades de las entidades vivientes. Él vive dentro de todas ellas y presencia sus acciones, permitiéndoles actuar de acuerdo con sus deseos y dándoles también los resultados de sus diferentes actividades. Él es la fuerza vital de todas las cosas, pero aun así es trascendental a las cualidades materiales. Él es omnipotente; es experto en fabricar todo, y debido a Su conocimiento natural superior puede poner a todos bajo Su control. Como tal, Él es el amo de todos. A veces Se manifiesta sobre la superficie del globo, pero simultáneamente está dentro de toda la materia. Deseando expandirse en múltiples formas, lanzó Su mirada sobre la energía material y así se manifestaron innumerables entidades vivientes. Todo es creado por Su energía superior, y todo en Su creación parece estar perfectamente hecho, sin deficiencia alguna.
Por lo tanto, aquellos que aspiran a liberarse de este mundo material deben adorar a la Suprema Personalidad de Dios, la causa última de todas las causas. Él es como la masa total de tierra, de la cual se fabrican diversas vasijas de barro: las vasijas están hechas de arcilla terrosa, descansan sobre la tierra y, después de ser destruidas, sus elementos finalmente se funden nuevamente en la tierra. Aunque la Personalidad de Dios es la causa original de toda variedad de manifestaciones, los impersonalistas hacen especial hincapié en la declaración Védica sarvaṁ khalv idaṁ brahma: “Todo es Brahman.” Los impersonalistas no toman en consideración las variedades de manifestaciones que emanan de la causa suprema del Brahman. Simplemente toman en consideración que todo emana del Brahman, y que después de la destrucción se funde en el Brahman y que la etapa intermedia de manifestación también es Brahman. Aunque los Māyāvādīs creen que, antes de su manifestación, el cosmos estaba en el Brahman, que después de la creación permanece en el Brahman y que después de la destrucción se funde en el Brahman, no saben qué es el Brahman. Este hecho se describe claramente en el Brahma-saṁhitā: Las entidades vivientes, el espacio, el tiempo y los elementos materiales como el fuego, la tierra, el cielo, el agua y la mente constituyen la manifestación cósmica total, conocida como bhūr bhuvaḥ svaḥ, que es manifestada por Govinda. Prospera gracias al poder de Govinda y, después de la aniquilación, entra en Govinda y es conservada en Él. Por lo tanto, el Señor Brahmā dice, “Adoro al Señor Govinda, la personalidad original, la causa de todas las causas.”
La palabra Brahman indica el más grande de todo y al sustentador de todo. Los impersonalistas se sienten atraídos por la grandeza del cielo, pero debido a su escaso acopio de conocimiento no se sienten atraídos por la grandeza de Kṛṣṇa. Sin embargo, en nuestra vida práctica nos sentimos atraídos por la grandeza de una persona y no por la grandeza de una gran montaña. En realidad, el término Brahman puede aplicarse únicamente a Kṛṣṇa; por lo tanto, en el Bhagavad-gītā Arjuna admitió que el Señor Kṛṣṇa es el Parambrahman, o el refugio supremo de todo.
Kṛṣṇa es el Brahman Supremo debido a Su conocimiento ilimitado, Sus potencias ilimitadas, Su fuerza ilimitada, Su influencia ilimitada, Su belleza ilimitada y Su renunciación ilimitada. Por lo tanto, la palabra Brahman puede aplicarse únicamente a Kṛṣṇa. Arjuna afirma que, debido a que el Brahman impersonal es la refulgencia que emana como rayos del cuerpo trascendental de Kṛṣṇa, Kṛṣṇa es el Parambrahman. Todo descansa sobre el Brahman, pero el Brahman mismo descansa sobre Kṛṣṇa. Por lo tanto, Kṛṣṇa es el Brahman último o Parambrahman. Los elementos materiales son aceptados como energías inferiores de Kṛṣṇa porque mediante su interacción tiene lugar la manifestación cósmica, esta descansa sobre Kṛṣṇa y, después de la disolución, vuelve a entrar en el cuerpo de Kṛṣṇa como Su energía sutil. Kṛṣṇa es, por lo tanto, la causa tanto de la manifestación como de la disolución.
Sarvaṁ khalv idaṁ brahma significa que todo es Kṛṣṇa, y esa es la visión de los mahābhāgavatas. Ellos ven todo en relación con Kṛṣṇa. Los impersonalistas argumentan que Kṛṣṇa Se ha transformado en muchos y que, por lo tanto, todo es Kṛṣṇa y adorar todo es adorarlo a Él. Kṛṣṇa responde a este falso argumento en el Bhagavad-gītā: aunque todo es una transformación de la energía de Kṛṣṇa, Él no está presente en todas partes. Él está presente y no está presente simultáneamente. Mediante Su energía está presente en todas partes, pero como el energético no está presente en todas partes. Esta presencia y ausencia simultáneas son inconcebibles para nuestros sentidos actuales. Pero se ofrece una explicación clara al principio del Īśopaniṣad, donde se afirma que el Señor Supremo es tan completo que, aunque de Kṛṣṇa emanan energías ilimitadas y sus transformaciones, la personalidad de Kṛṣṇa no se transforma en lo más mínimo. Por lo tanto, puesto que Kṛṣṇa es la causa de todas las causas, las personas inteligentes deben refugiarse en Sus pies de loto.
Kṛṣṇa aconseja a todos que se entreguen únicamente a Él, y esa es la instrucción Védica. Puesto que Kṛṣṇa es la causa de todas las causas, todos los tipos de sabios y personas santas Lo adoran observando los principios regulativos. Cuando existe la necesidad de meditar, las grandes personalidades meditan en la forma trascendental de Kṛṣṇa dentro del corazón. De esta manera, las mentes de las grandes personalidades siempre están ocupadas en Kṛṣṇa. Con sus mentes ocupadas en Kṛṣṇa, naturalmente los devotos cautivados simplemente hablan de Kṛṣṇa.
Hablar de Kṛṣṇa o cantar acerca de Kṛṣṇa se denomina kīrtana. El Señor Caitanya también recomienda kīrtanīyaḥ sadā hariḥ, lo cual significa pensar y hablar siempre de Kṛṣṇa y de ninguna otra cosa. Eso se denomina conciencia de Kṛṣṇa. La conciencia de Kṛṣṇa es tan sublime que cualquiera que adopte este proceso es elevado a la perfección más elevada de la vida–mucho, muchísimo más allá del concepto de liberación. Por lo tanto, en el Bhagavad-gītā, Kṛṣṇa aconseja a todos pensar siempre en Él, prestarle servicio devocional, adorarlo y ofrecerle reverencias. De esta manera, un devoto queda completamente Kṛṣṇa-izado y, permaneciendo siempre situado en conciencia de Kṛṣṇa, finalmente va de vuelta a Kṛṣṇa.
Aunque los Vedas han recomendado la adoración de diferentes semidioses como diferentes partes y porciones de Kṛṣṇa, debe comprenderse que tales instrucciones están destinadas a la clase de hombres menos inteligentes, que todavía se sienten atraídos por el disfrute material de los sentidos. Pero la persona que realmente desea el cumplimiento perfecto de la misión de la vida humana debe simplemente adorar al Señor Kṛṣṇa, y eso simplificará el asunto y garantizará completamente el éxito de su vida humana. Aunque el cielo, el agua y la tierra son todos partes y porciones del mundo material, cuando uno está de pie sobre tierra firme su posición es más segura que cuando está de pie en el cielo o en el agua. Por lo tanto, una persona inteligente no se pone bajo la protección de diferentes semidioses, aunque estos sean partes y porciones de Kṛṣṇa. Más bien, permanece sobre el terreno firme de la conciencia de Kṛṣṇa. Eso hace que su posición sea sólida y segura.
Los impersonalistas a veces dan el ejemplo de que si uno está de pie sobre una piedra o un trozo de madera, ciertamente está de pie sobre la superficie de la tierra, porque tanto la piedra como la madera descansan sobre la superficie de la tierra. Pero se puede responder que si uno está directamente sobre la superficie de la tierra, está más seguro que sobre la madera o la piedra que descansan sobre la tierra. En otras palabras, refugiarse en el Paramātmā o refugiarse en el Brahman impersonal no es un rumbo tan seguro como refugiarse directamente en Kṛṣṇa mediante la conciencia de Kṛṣṇa. Por lo tanto, la posición de los jñānīs y yogīs no es tan segura como la posición de los devotos de Kṛṣṇa. Por ello, el Señor Kṛṣṇa ha aconsejado en el Bhagavad-gītā que solamente una persona que ha perdido la cordura adopta la adoración de los semidioses. Y con respecto a las personas apegadas al Brahman impersonal, el Śrīmad-Bhāgavatam dice, “Mi querido Señor, aquellos que piensan que están liberados mediante la especulación mental todavía no están purificados de la contaminación de la naturaleza material debido a su incapacidad para encontrar refugio en Tus pies de loto. Aunque se elevan a la situación trascendental de existencia en el Brahman impersonal, ciertamente caen de esa posición exaltada porque han descuidado el desear Tus pies de loto.” Por lo tanto, el Señor Kṛṣṇa aconseja que los adoradores de los semidioses no son personas muy inteligentes porque solamente obtienen resultados temporales y perecederos. Sus esfuerzos son propios de hombres menos inteligentes. Pero el Señor asegura que Su devoto no tiene temor de caer.
Los Vedas personificados continuaron orando: “Querido Señor, considerando todos los puntos de vista, si uno tiene que adorar a alguien superior a él, entonces, simplemente por buena conducta, debe atenerse a la adoración de Tus pies de loto porque Tú eres el controlador último de la creación, el mantenimiento y la disolución. Tú eres el controlador de los tres mundos, Bhūr, Bhuvar y Svar; Tú eres el controlador de los catorce mundos superiores e inferiores, y Tú eres el controlador de las tres cualidades materiales. Los semidioses y las personas avanzadas en el conocimiento espiritual siempre están ocupados en escuchar y cantar acerca de Tus pasatiempos trascendentales porque esto posee la potencia específica de anular los resultados acumulados de la vida pecaminosa. Las personas inteligentes se sumergen realmente en el océano de Tus actividades nectáreas y las escuchan con mucha paciencia. De este modo, inmediatamente quedan libres de la contaminación de las cualidades materiales; no tienen que someterse a severas penitencias y austeridades para avanzar en la vida espiritual. Este canto y escucha de Tus pasatiempos trascendentales es el proceso más sencillo para la autorrealización. Simplemente mediante la recepción auditiva sumisa del mensaje trascendental, el corazón de uno queda limpio de todas las cosas sucias. Así, la conciencia de Kṛṣṇa queda fijada en el corazón de un devoto.
“La gran autoridad Bhīṣmadeva también ha expresado la opinión de que este proceso de cantar y escuchar acerca de la Suprema Personalidad de Dios es la esencia de todas las actividades rituales Védicas. Querido Señor, el devoto que desea elevarse simplemente mediante este proceso de actividades devocionales, especialmente mediante escuchar y cantar, muy pronto sale de las garras de las dualidades de la existencia material. Mediante este sencillo proceso de penitencia y austeridad, la Superalma dentro del corazón del devoto queda muy complacida y le da instrucciones para que pueda ir de vuelta al hogar, de vuelta al Supremo. Se afirma en el Bhagavad-gītā que aquel que ocupa todas sus actividades y sentidos en el servicio devocional del Señor queda completamente pacificado porque la Superalma está satisfecha con él; así, el devoto se vuelve trascendental a toda clase de dualidades, como el calor y el frío, el honor y el deshonor. Al quedar libre de todas las dualidades, siente bienaventuranza trascendental y ya no sufre preocupaciones ni ansiedades debido a la existencia material. El Bhagavad-gītā confirma que el devoto que siempre está absorto en la conciencia de Kṛṣṇa no tiene ansiedades por su sustento ni por su protección. Estando constantemente absorto en la conciencia de Kṛṣṇa, finalmente alcanza la perfección más elevada. Mientras se encuentra en la existencia material, vive muy pacífica y dichosamente, sin preocupaciones ni ansiedades, y después de abandonar este cuerpo va de vuelta al hogar, de vuelta al Supremo. El Señor confirma en el Bhagavad-gītā, ‘Mi morada suprema es un lugar trascendental del cual nadie que haya ido regresa a este mundo material. Cualquiera que alcance la perfección suprema, estando ocupado en Mi servicio devocional personal en la morada eterna, alcanza la perfección más elevada de la vida humana y no tiene que regresar nuevamente al miserable mundo material.’
“Mi querido Señor, es imperativo que las entidades vivientes estén ocupadas en la conciencia de Kṛṣṇa, riendiendo siempre servicio devocional mediante métodos prescritos como escuchar y cantar y ejecutar Tus órdenes. Si una persona no está ocupada en la conciencia de Kṛṣṇa y el servicio devocional, es inútil que manifieste los síntomas de la vida. Generalmente se acepta que si una persona respira está viva. Pero una persona sin conciencia de Kṛṣṇa puede compararse con un fuelle en el taller de un herrero. El gran fuelle es una bolsa de piel que exhala e inhala aire, y un ser humano que simplemente vive dentro de una bolsa de piel y huesos sin adoptar la conciencia de Kṛṣṇa y el servicio devocional amoroso no es mejor que el fuelle. De manera similar, la larga duración de la vida de un no devoto se compara con la larga existencia de un árbol, su voraz capacidad para comer se compara con la alimentación de perros y cerdos, y su disfrute de la vida sexual se compara con el de los cerdos y las cabras.
“La manifestación cósmica ha sido posible debido a la entrada de la Suprema Personalidad de Dios como Mahā-Viṣṇu dentro de este mundo material. La energía material total es agitada por la mirada de Mahā-Viṣṇu, y solo entonces comienza la interacción de las tres cualidades materiales. Por lo tanto, debe concluirse que todas las facilidades materiales que tratamos de disfrutar están disponibles únicamente debido a la misericordia de la Suprema Personalidad de Dios.
“Dentro del cuerpo hay cinco diferentes departamentos de existencia, conocidos como annamaya, prāṇamaya, manomaya, vijñānamaya y, finalmente, ānandamaya. Al comienzo de la vida, toda entidad viviente es consciente del alimento. Un niño o un animal se satisface únicamente al obtener alimento agradable. Esta etapa de conciencia, en la que la meta es comer suntuosamente, se denomina annamaya. Anna significa alimento. Después de esto, uno vive con la conciencia de estar vivo. Si uno puede continuar su vida sin ser atacado o destruido, se considera feliz. Esta etapa se denomina prāṇamaya, o conciencia de la propia existencia. Después de esta etapa, cuando uno se sitúa en la plataforma mental, esa conciencia se denomina manomaya. La civilización material está situada principalmente en estas tres etapas, annamaya, prāṇamaya y manomaya. La primera preocupación de las personas civilizadas es el desarrollo económico, la siguiente preocupación es la defensa contra la aniquilación, y la siguiente conciencia es la especulación mental, el enfoque filosófico de los valores de la vida.
“Si mediante el proceso evolutivo de la vida filosófica uno llega a alcanzar la plataforma de la vida intelectual y comprende que no es este cuerpo material, sino un alma espiritual, entonces, mediante la evolución de la vida espiritual, llega a la comprensión del Señor Supremo o el Alma Suprema. Cuando desarrolla su relación con Él y ejecuta servicio devocional, esa etapa de la vida se denomina conciencia de Kṛṣṇa, la etapa ānandamaya. Ānandamaya es la vida bienaventurada de conocimiento y eternidad. Como se dice en el Vedānta-sūtra, ānandamayo ’bhyāsāt. El Brahman Supremo y el Brahman subordinado, o la Suprema Personalidad de Dios y las entidades vivientes, son ambos dichosos por naturaleza. Mientras las entidades vivientes estén situadas en las cuatro etapas inferiores de la vida, annamaya, prāṇamaya, manomaya y vijñānamaya, se considera que se encuentran en la condición material de vida, pero tan pronto como uno alcanza la etapa de ānandamaya, se convierte en un alma liberada. Esta etapa ānandamaya se explica en el Bhagavad-gītā como la etapa brahma-bhūtā. Allí se dice que en la etapa brahma-bhūtā de la vida no hay ansiedad ni anhelo. Esta etapa comienza cuando uno se vuelve igualmente dispuesto para con todas las entidades vivientes, y luego se expande hasta la etapa de conciencia de Kṛṣṇa, en la que uno siempre anhela prestar servicio a la Suprema Personalidad de Dios. Este anhelo de avanzar en el servicio devocional no es lo mismo que el anhelo de gratificación de los sentidos en la existencia material. En otras palabras, el anhelo permanece en la vida espiritual, pero se purifica. Cuando nuestros sentidos se purifican, quedan libres de todas las etapas materiales, a saber, annamaya, prāṇamaya, manomaya y vijñānamaya, y se sitúan en la etapa más elevada–ānandamaya, o la vida bienaventurada en conciencia de Kṛṣṇa. Los filósofos Māyāvādī consideran que ānandamaya es el estado de fusionarse con el Supremo. Para ellos, ānandamaya significa que la Superalma y el alma individual se vuelven uno. Pero el hecho verdadero es que la unidad no significa fusionarse con el Supremo y perder la propia existencia individual. Fusionarse en la existencia espiritual es la realización de la entidad viviente de su unidad cualitativa con el Señor Supremo en Sus aspectos de eternidad y conocimiento. Pero la verdadera etapa ānandamaya (bienaventurada) se obtiene cuando uno está ocupado en el servicio devocional. Esto se confirma en el Bhagavad-gītā. Mad-bhaktiṁ labhate parām: la etapa brahma-bhūtā ānandamaya es completa únicamente cuando existe intercambio de amor entre el Supremo y las entidades vivientes subordinadas. Mientras uno no llegue a esta etapa ānandamaya de la vida, su respiración es como la respiración de un fuelle en el taller de un herrero, la duración de su vida es como la de un árbol y no es mejor que los animales inferiores, como los camellos, cerdos y perros.
Indudablemente, la entidad viviente eterna no puede ser aniquilada en ningún momento. Pero las especies inferiores de vida existen en una condición miserable, mientras que aquel que está ocupado en el servicio devocional al Señor Supremo se encuentra en el estado placentero o ānandamaya de la vida. Las diferentes etapas descritas anteriormente están todas relacionadas con la Suprema Personalidad de Dios. Aunque en todas las circunstancias existen tanto la Suprema Personalidad de Dios como las entidades vivientes, la diferencia es que la Suprema Personalidad de Dios siempre existe en la etapa ānandamaya, mientras que las entidades vivientes subordinadas, debido a su posición diminuta como partes fragmentarias del Señor Supremo, son propensas a caer en las otras etapas de la vida. Aunque en todas las etapas existen tanto el Señor Supremo como las entidades vivientes, la Suprema Personalidad de Dios siempre es trascendental a nuestro concepto de vida, ya estemos en cautiverio o en liberación. Toda la manifestación cósmica se hace posible por la gracia del Señor Supremo, existe por la gracia del Señor Supremo y, cuando es aniquilada, se funde en la existencia del Señor Supremo. Como tal, el Señor Supremo es la existencia suprema, la causa de todas las causas. Por consiguiente, la conclusión es que sin desarrollar conciencia de Kṛṣṇa, la vida de uno es simplemente una pérdida de tiempo.
Aquellos que son muy materialistas y no pueden comprender la situación del mundo espiritual no pueden comprender la morada de Kṛṣṇa. Para esas personas, los grandes sabios han recomendado el proceso yóguico mediante el cual uno se eleva gradualmente desde la meditación en el abdomen, que se denomina meditación mūlādhāra o maṇipūraka. Mūlādhāra y maṇipūraka son términos técnicos que se refieren a los intestinos dentro del abdomen. Las personas burdamente materialistas piensan que el desarrollo económico es de máxima importancia porque tienen la impresión de que una entidad viviente existe únicamente por comer. Tales personas burdamente materialistas olvidan que, aunque podamos comer tanto como queramos, si el alimento no se digiere produce los trastornos de la indigestión y la acidez. Por lo tanto, comer por sí mismo no es la causa de la energía vital de la vida. Para digerir los alimentos tenemos que refugiarnos en otra energía superior, que se menciona en el Bhagavad-gītā como vaiśvānara. El Señor Kṛṣṇa dice en el Bhagavad-gītā que Él ayuda a la digestión en la forma de vaiśvānara. La Suprema Personalidad de Dios es omnipresente; por lo tanto, Su presencia como vaiśvānara no es extraordinaria.
Kṛṣṇa está realmente presente en todas partes. Por lo tanto, el Vaiṣṇava marca su cuerpo con templos de Viṣṇu: primero marca un templo de tilaka en el abdomen, luego en el pecho, después entre las clavículas, luego en la frente y gradualmente marca la parte superior de la cabeza, el brahma-randhra. Los trece templos de tilaka marcados en el cuerpo de un Vaiṣṇava son conocidos de la siguiente manera: en la frente está el templo del Señor Keśava, en el vientre está el templo del Señor Nārāyaṇa, en el pecho está el templo del Señor Mādhava y en la garganta, entre las dos clavículas, está el templo del Señor Govinda. En el lado derecho de la cintura está el templo del Señor Viṣṇu, en el brazo derecho está el templo del Señor Madhusūdana y en el lado derecho de la clavícula está el templo del Señor Trivikrama. De manera similar, en el lado izquierdo de la cintura está el templo del Señor Vāmanadeva, en el brazo izquierdo está el templo de Śrīdhara, en el lado izquierdo de la clavícula está el templo de Hṛṣīkeśa, en la parte superior de la espalda el templo se denomina Padmanābha y en la parte inferior de la espalda el templo se denomina Dāmodara. En la parte superior de la cabeza el templo se denomina Vāsudeva. Este es el proceso de meditar en la posición del Señor en las diferentes partes del cuerpo, pero para aquellos que no son Vaiṣṇavas, los grandes sabios recomiendan meditar en el concepto corporal de la vida–meditar en los intestinos, en el corazón, en la garganta, en las cejas, en la frente y luego en la parte superior de la cabeza. Algunos de los sabios de la sucesión discipular procedente del gran santo Aruṇa meditan en el corazón porque la Superalma también reside dentro del corazón junto con la entidad viviente. Esto se confirma en el Bhagavad-gītā, Capítulo Quince, donde el Señor afirma, “Yo estoy situado en el corazón de todos.”
Para el Vaiṣṇava, la protección del cuerpo para el servicio del Señor es parte del servicio devocional, pero aquellos que son burdamente materialistas aceptan el cuerpo como el ser. Ellos adoran el cuerpo mediante el proceso yóguico de meditar en las diferentes partes corporales, como maṇipūraka, dahara y hṛdaya, elevándose gradualmente hasta el brahma-randhra en la parte superior de la cabeza. El yogi de primera clase que ha alcanzado la perfección en la práctica del sistema de yoga finalmente pasa a través del brahma-randhra hacia cualquiera de los planetas, ya sea de los mundos materiales o espirituales. La manera en que un yogi puede trasladarse a otro planeta se describe muy vívidamente en el Segundo Canto del Śrīmad-Bhāgavatam.
A este respecto, Śukadeva Gosvāmī ha recomendado que los principiantes adoren al virāṭa puruṣa, la gigantesca forma universal del Señor. A quien no puede creer que el Señor pueda ser adorado con igual éxito en la forma de la Deidad o arcā, o que no puede concentrarse en esta forma, se le aconseja adorar la forma universal del Señor. La parte inferior del universo se considera los pies y las piernas de la forma universal del Señor, la parte intermedia del universo se considera el ombligo o abdomen del Señor, los sistemas planetarios superiores, como Janoloka y Maharloka, son el corazón del Señor, y el sistema planetario más elevado, Brahmaloka, se considera la parte superior de la cabeza del Señor. Existen diferentes procesos recomendados por los grandes sabios, de acuerdo con la posición del adorador, pero la meta última de todos los procesos yóguicos y de meditación es ir de vuelta al hogar, de vuelta al Supremo. Como se afirma en el Bhagavad-gītā, cualquiera que alcance el planeta más elevado, la morada de Kṛṣṇa, o incluso los planetas Vaikuṇṭha, nunca tiene que descender nuevamente a esta miserable condición de vida material.
Por lo tanto, la recomendación Védica es que uno haga de los pies de loto de Viṣṇu el objetivo de todos sus esfuerzos. Tad viṣṇoḥ paramaṁ padam, Viṣṇuloka o los planetas de Viṣṇu, están situados por encima de todos los planetas materiales. Estos planetas Vaikuṇṭha son conocidos como sanātana-dhāma, y son eternos. Nunca son aniquilados, ni siquiera por la aniquilación de este mundo material. La conclusión es que si un ser humano no cumple la misión de su vida adorando al Señor Supremo y no regresa a Dios, entonces debe entenderse que se ha fracasado en cumplir el propósito principal de la vida humana.
La siguiente oración de los Vedas personificados al Señor se refiere a Su entrada en las diferentes especies de vida. Se afirma en el Bhagavad-gītā, Capítulo Catorce, que en cada especie y forma de vida está presente la parte y porción espiritual del Señor Supremo. El Señor Mismo afirma en el Gītā que Él es el padre que aporta la semilla de todas las formas y especies y, por lo tanto, todas deben ser consideradas hijos del Señor. La entrada del Señor Supremo en el corazón de todos como Paramātmā a veces desconcierta a los impersonalistas, quienes piensan en términos de la igualdad de las entidades vivientes con el Señor Supremo. Piensan que, puesto que el Señor Supremo entra en diferentes cuerpos junto con el alma individual, no existe distinción entre el Señor y las entidades individuales. Su desafío es, “¿Por qué deberían las almas individuales adorar al Paramātmā o Superalma?” Según ellos, tanto la Superalma como el alma individual están al mismo nivel; son uno, sin ninguna diferencia entre ellos. Sin embargo, existe una diferencia entre la Superalma y el alma individual, y esto se explica en el Bhagavad-gītā, Capítulo Quince, donde el Señor dice que, aunque Él está situado con la entidad viviente en el mismo cuerpo, Él es superior. Él está dictando instrucciones al alma individual o proporcionándole inteligencia desde dentro. En el Gītā se afirma claramente que el Señor da inteligencia al alma individual y que tanto la memoria como el olvido se deben a la influencia de la Superalma. Nadie puede actuar independientemente de la sanción de la Superalma. Por lo tanto, el alma individual actúa de acuerdo con su karma pasado, siendo recordada por el Señor. La naturaleza del alma individual es el olvido, pero la presencia del Señor dentro del corazón le recuerda lo que deseaba hacer en su vida pasada. La inteligencia del alma individual se manifiesta como el fuego en la madera. Aunque el fuego siempre es fuego, se manifiesta en un tamaño proporcional al tamaño de la madera. De manera similar, aunque el alma individual es cualitativamente una con el Señor Supremo, se manifiesta de acuerdo con las limitaciones de su cuerpo actual.
Se dice que el Señor Supremo o la Superalma es eka-rasa. Eka significa uno y rasa significa melosidad. La posición trascendental del Señor Supremo es la de eternidad, bienaventuranza y conocimiento pleno. Su posición de eka-rasa no cambia en lo más mínimo cuando Se convierte en testigo y consejero del alma individual en cada cuerpo individual.
El alma individual, comenzando desde el Señor Brahmā hasta la hormiga, manifiesta su potencia espiritual de acuerdo con su cuerpo actual. Los semidioses pertenecen a la misma categoría que las almas individuales de los cuerpos humanos o de los cuerpos de los animales inferiores. Por lo tanto, las personas inteligentes no adoran a los diferentes semidioses, que son simplemente representantes infinitesimales de Kṛṣṇa manifestándose en cuerpos condicionados. El alma individual puede manifestar su poder y sus potencias únicamente en proporción a la forma y constitución del cuerpo. La Suprema Personalidad de Dios, sin embargo, puede manifestar todas Sus potencias en cualquier forma o figura sin ningún cambio. La tesis de los filósofos Māyāvādī de que Dios y el alma individual son uno y lo mismo no puede aceptarse porque el alma individual tiene que desarrollar su poder y sus potencias de acuerdo con el desarrollo de diferentes tipos de cuerpos. El alma individual en el cuerpo de un bebé no puede mostrar todo el poder y la potencia de un hombre adulto, pero la Suprema Personalidad de Dios Kṛṣṇa, incluso cuando yacía en el regazo de Su madre como un bebé, pudo manifestar toda Su potencia y poder matando a Pūtanā y a otros demonios que intentaron atacarlo. Por lo tanto, se dice que la potencia espiritual de la Suprema Personalidad de Dios es eka-rasa, o sin cambio. Por lo tanto, la Suprema Personalidad de Dios es el único objeto digno de adoración, y esto es perfectamente conocido por las personas que no están contaminadas por la fuerza de la naturaleza material. En otras palabras, únicamente las almas liberadas pueden adorar a la Suprema Personalidad de Dios. Los Māyāvādīs menos inteligentes adoptan la adoración de los semidioses, pensando que los semidioses y la Suprema Personalidad de Dios están al mismo nivel.
Los Vedas personificados continuaron ofreciendo sus reverencias. “Querido Señor,” oraron, “después de muchos, muchos nacimientos, aquellos que realmente se han vuelto sabios adoptan la adoración de Tus pies de loto con completo conocimiento.” Esto también se confirma en el Bhagavad-gītā, donde el Señor dice que después de muchos, muchos nacimientos, una gran alma o mahātmā se entrega al Señor, sabiendo bien que Vāsudeva, Kṛṣṇa, es la causa de todas las causas. Los Vedas continuaron: “Como ya se ha explicado, puesto que nuestra mente, inteligencia y sentidos nos han sido dados por Dios, cuando estos instrumentos están realmente purificados no existe otra alternativa que ocuparlos todos en el servicio devocional del Señor. El que una entidad viviente esté atrapada en diferentes especies de vida se debe a la aplicación incorrecta de su mente, inteligencia y sentidos en actividades materiales. Se conceden diferentes tipos de cuerpos como resultado de las acciones de una entidad viviente, y son creados por la naturaleza material de acuerdo con el deseo de la entidad viviente. Debido a que una entidad viviente desea y merece un tipo particular de cuerpo, la naturaleza material se lo proporciona bajo la orden del Señor Supremo.”
En el Śrīmad-Bhāgavatam, Tercer Canto, se explica que, bajo el control de una autoridad superior, una entidad viviente es puesta dentro del semen de un varón e introducida en el vientre de una mujer determinada para desarrollar un tipo particular de cuerpo. Una entidad viviente utiliza sus sentidos, inteligencia, mente, etc., de una manera específica que ella misma elige y, de este modo, desarrolla un tipo particular de cuerpo dentro del cual queda encarcelada. De esta manera, la entidad viviente queda situada en diferentes especies de vida, ya sea en un cuerpo de semidiós, humano o animal, de acuerdo con las diferentes situaciones y circunstancias.
Se explica en las literaturas Védicas que las entidades vivientes atrapadas en diferentes especies de vida son partes y porciones del Señor Supremo. Los filósofos Māyāvādī confunden a la entidad viviente con el Paramātmā, quien en realidad está sentado junto con la entidad viviente como un amigo. Debido a que el Paramātmā, el aspecto localizado de la Suprema Personalidad de Dios, y la entidad viviente individual están ambos dentro del cuerpo, a veces surge el malentendido de que no existe diferencia entre ambos. Pero existe una diferencia definitiva entre el alma individual y la Superalma, y se explica en el Varāha Purāṇa de la siguiente manera. El Señor Supremo tiene dos clases de partes y porciones: la entidad viviente se denomina vibhinnāṁśa, y el Paramātmā o expansión plenaria del Señor Supremo se denomina svāṁśa. La expansión plenaria svāṁśa de la Suprema Personalidad es tan poderosa como la Suprema Personalidad de Dios Misma. No existe ni siquiera la más mínima diferencia entre la potencia de la Persona Suprema y la de Su expansión plenaria como Paramātmā, pero las partes y porciones vibhinnāṁśa poseen únicamente una diminuta porción de las potencias del Señor. El Nārāyaṇa-Pañcarātra afirma que las entidades vivientes, que son la potencia marginal del Señor Supremo, son indudablemente de la misma cualidad de existencia espiritual que el Señor Mismo, pero son propensas a quedar teñidas por las cualidades materiales. Debido a que es propensa a quedar sometida a la influencia de las cualidades materiales, la diminuta entidad viviente se denomina jīva. A veces la Suprema Personalidad de Dios también es conocida como Śiva, el todo auspicioso. Por lo tanto, la diferencia entre Śiva y jīva es que la Personalidad de Dios, todo auspiciosa, nunca es afectada por las cualidades materiales, mientras que las diminutas porciones de la Suprema Personalidad de Dios son propensas a verse afectadas por las cualidades de la naturaleza material.
La Superalma dentro del cuerpo de una determinada entidad viviente, aunque es una porción plenaria del Señor, es digna de adoración por parte de la entidad viviente individual. Por lo tanto, los grandes sabios han concluido que el proceso de meditación está diseñado para que la entidad viviente individual pueda concentrar su atención en los pies de loto de la forma de la Superalma (Viṣṇu). Esa es la verdadera forma de samādhi. La entidad viviente no puede liberarse del enredo material mediante su propio esfuerzo. Por lo tanto, debe adoptar el servicio devocional de los pies de loto del Señor Supremo, o de la Superalma dentro de sí misma. Śrīdhara Svāmī, el gran comentarista del Śrīmad-Bhāgavatam, ha compuesto un hermoso verso a este respecto, cuyo significado es el siguiente: “Mi querido Señor, soy eternamente Tu parte y porción, pero he quedado atrapado por las potencias materiales, que también son una emanación Tuya. Como causa de todas las causas, has entrado en mi cuerpo como la Superalma, y tengo el privilegio de disfrutar junto contigo la suprema vida bienaventurada de conocimiento. Por lo tanto, mi querido Señor, por favor, ordéname que Te preste servicio amoroso para que pueda ser llevado nuevamente a mi posición original de bienaventuranza trascendental”.
Las grandes personalidades comprenden que una entidad viviente enredada en este mundo material no puede liberarse mediante sus propios esfuerzos. Con firme fe y devoción, tales grandes personalidades se ocupan en prestar servicio amoroso trascendental al Señor. Ese es el veredicto de los Vedas personificados.
Los Vedas personificados continuaron: “Querido Señor, es muy difícil alcanzar el conocimiento perfecto de la Verdad Absoluta. Tu Señoría es tan bondadoso con las almas caídas que apareces en diferentes encarnaciones y ejecutas diferentes actividades. Incluso apareces como una personalidad histórica de este mundo material, y Tus pasatiempos están muy bellamente descritos en las literaturas Védicas. Tales pasatiempos son tan atractivos como el océano de la bienaventuranza trascendental. Las personas en general tienen una inclinación natural a leer narraciones en las que se glorifica a las jīvas ordinarias, pero cuando se sienten atraídas por las literaturas Védicas que presentan Tus pasatiempos eternos, realmente se sumergen en el océano de la bienaventuranza trascendental. Así como un hombre fatigado se siente refrescado al sumergirse en un depósito de agua, del mismo modo el alma condicionada, que está muy disgustada con las actividades materiales, se refresca y olvida toda la fatiga de las actividades materiales simplemente al sumergirse en el océano trascendental de Tus pasatiempos. Y finalmente se sumerge en el océano de la bienaventuranza trascendental. Por lo tanto, los devotos más inteligentes no adoptan ningún medio de autorrealización excepto el servicio devocional y la ocupación constante en los nueve diferentes procesos de la vida devocional, especialmente escuchar y cantar. Al escuchar y cantar acerca de Tus pasatiempos trascendentales, Tus devotos no se preocupan ni siquiera por la bienaventuranza trascendental derivada de la liberación o de fundirse en la existencia del Supremo. Tales devotos no están interesados ni siquiera en la llamada liberación y, ciertamente, no tienen ningún interés en las actividades materiales para elevarse a los planetas celestiales en busca de gratificación de los sentidos. Los devotos puros buscan únicamente la asociación de paramahaṁsas, o grandes devotos liberados, para poder escuchar y cantar continuamente acerca de Tus glorias. Con este propósito, los devotos puros están dispuestos a sacrificar todas las comodidades de la vida, incluso renunciando a las comodidades materiales de la vida familiar y de la llamada sociedad, amistad y amor. Aquellos que han probado el néctar de la devoción al saborear la vibración trascendental de cantar Tus glorias, Hare Kṛṣṇa, Hare Kṛṣṇa, Kṛṣṇa Kṛṣṇa, Hare Hare/ Hare Rāma, Hare Rāma, Rāma Rāma, Hare Hare, no se preocupan por ninguna otra bienaventuranza espiritual ni por las comodidades materiales, que al devoto puro le parecen menos importantes que la paja en la calle.”
Los Vedas personificados continuaron: “Querido Señor, cuando una persona es capaz de purificar su mente, sentidos e inteligencia ocupándose en servicio devocional con plena conciencia de Kṛṣṇa, su mente se convierte en su amiga. De lo contrario, su mente siempre es su enemiga. Cuando la mente está ocupada en el servicio devocional del Señor, se convierte en la amiga íntima de la entidad viviente porque entonces la mente puede pensar siempre en el Señor Supremo. Tu Señoría es eternamente querido por la entidad viviente, de modo que cuando la mente se ocupa en pensar en Ti, uno siente inmediatamente la gran satisfacción que ha estado anhelando vida tras vida. Cuando la mente está así fija en los pies de loto de la Suprema Personalidad de Dios, uno no adopta ninguna clase de adoración inferior ni ningún proceso inferior de autorrealización. Al intentar adorar a un semidiós o adoptar cualquier otro proceso de autorrealización, la entidad viviente se convierte en víctima del ciclo de nacimiento y muerte, y nadie puede calcular cuánto se degrada la entidad viviente al entrar en especies de vida abominables como los gatos y los perros.”
Śrī Narottama dāsa Ṭhākur ha cantado que las personas que no adoptan el servicio devocional al Señor, sino que se sienten atraídas por el proceso de la especulación filosófica y las actividades fruitivas, beben los resultados venenosos de tales acciones. Tales personas se ven obligadas a nacer en diferentes especies de vida y se ven obligadas a adoptar prácticas abominables como comer carne y consumir intoxicantes. Las personas materialistas generalmente adoran el cuerpo material transitorio y olvidan el bienestar del alma espiritual que está dentro del cuerpo. Algunas se refugian en la ciencia materialista para mejorar las comodidades corporales, y otras adoptan la adoración de los semidioses para ser promovidas a los planetas celestiales. Su objetivo en la vida es hacer cómodo el cuerpo material mientras olvidan el interés del alma espiritual. Tales personas son descritas en la literatura Védica como suicidas porque el apego al cuerpo material y a sus comodidades obliga a la entidad viviente a vagar perpetuamente por el proceso de nacimiento y muerte y a sufrir como algo natural los dolores materiales. La forma humana de vida es una oportunidad para comprender la propia posición, y la persona más inteligente adopta el servicio devocional simplemente para ocupar su mente, sentidos y cuerpo en el servicio del Señor sin desviación.
Los Vedas personificados continuaron: “Querido Señor, hay muchos yogīs místicos que son muy eruditos y reflexivos en cuanto a alcanzar la perfección más elevada de la vida. Se ocupan en el proceso yóguico de controlar el aire vital dentro del cuerpo. Concentrando la mente en la forma de Viṣṇu y controlando los sentidos muy rigurosamente, practican el sistema de yoga, pero incluso después de mucho austeridad laboriosa, penitencias y regulaciones, alcanzan el mismo destino que las personas que son hostiles hacia Ti. En otras palabras, tanto los yogīs como los grandes y sabios especuladores filosóficos finalmente alcanzan la refulgencia impersonal del Brahman, que también alcanzan automáticamente los demonios que son enemigos habituales del Señor. Demonios como Kaṁsa, Śiśupāla y Dantavakra también alcanzan la refulgencia del Brahman porque meditan constantemente en la Suprema Personalidad de Dios. Mujeres como las gopīs estaban apegadas a Kṛṣṇa y cautivadas por Su belleza, y su concentración mental en Kṛṣṇa era provocada por la lujuria. Deseaban ser abrazadas por los brazos de Kṛṣṇa, que se asemejan a la hermosa forma redonda de una serpiente. De manera similar, están los himnos Védicos, y nosotros también simplemente concentramos nuestras mentes en los pies de loto de Tu Señoría. Las mujeres como las gopīs se concentran en Ti impulsadas por la lujuria, y nosotros nos concentramos en Tus pies de loto para ir de vuelta al hogar, de vuelta al Supremo. Tus enemigos también se concentran en Ti, pensando siempre en cómo matarte, y los yogīs emprenden grandes penitencias y austeridades simplemente para alcanzar Tu refulgencia impersonal. Todas estas diferentes personas, aunque concentran sus mentes de diferentes maneras, alcanzan la perfección espiritual de acuerdo con sus diferentes perspectivas porque Tú eres ecuánime con todos Tus devotos.”
Śrīdhara Svāmī ha compuesto un hermoso verso a este respecto: “Mi querido Señor, estar siempre ocupado en pensar en Tus pies de loto es muy difícil. Es posible para los grandes devotos que ya han alcanzado amor por Ti y están ocupados en servicio amoroso trascendental. Mi querido Señor, deseo que mi mente también pueda ocuparse de alguna manera u otra en Tus pies de loto, al menos durante algún tiempo.”
La obtención de la perfección espiritual por parte de diferentes espiritualistas se explica en el Bhagavad-gītā, donde el Señor dice que concede la perfección que el devoto desea en proporción a la entrega del devoto a Él. Los impersonalistas, yogīs y enemigos del Señor entran en la refulgencia trascendental del Señor, pero los personalistas que siguen los pasos de los habitantes de Vṛndāvana o siguen estrictamente el sendero del servicio devocional son elevados a la morada personal de Kṛṣṇa, Goloka Vṛndāvana, o a los planetas Vaikuṇṭha. Tanto los impersonalistas como los personalistas entran en el reino espiritual o cielo espiritual, pero los impersonalistas reciben su lugar en la refulgencia impersonal del Brahman, mientras que los personalistas reciben una posición en los planetas Vaikuṇṭha o en el planeta Vṛndāvana, de acuerdo con su deseo de servir al Señor en diferentes melosidades.
Los Vedas personificados declararon que las personas que nacen después de la creación de este mundo material no pueden comprender la existencia de la Suprema Personalidad de Dios mediante la manipulación de su conocimiento material. Así como una persona nacida en una determinada familia no puede comprender la posición de su bisabuelo, quien vivió antes del nacimiento de las generaciones recientes, nosotros somos incapaces de comprender a la Suprema Personalidad de Dios, Nārāyaṇa o Kṛṣṇa, quien existe eternamente en el mundo espiritual. En el Octavo Capítulo del Bhagavad-gītā se afirma claramente que la Persona Suprema, quien vive eternamente en el reino espiritual de Dios (sanātana-dhāma), solo puede ser alcanzada mediante el servicio devocional.
En cuanto a la creación material, Brahmā es la primera persona creada. Antes de Brahmā no había ninguna criatura viviente dentro de este mundo material; todo era vacío y oscuro hasta que Brahmā nació sobre la flor de loto que brotó del abdomen de Garbhodakaśāyī Viṣṇu. Garbhodakaśāyī Viṣṇu es una expansión de Kāraṇodakaśāyī Viṣṇu, Kāraṇodakaśāyī Viṣṇu es una expansión de Saṅkarṣaṇa, y Saṅkarṣaṇa es una expansión de Balarāma. Balarāma es una expansión inmediata del Señor Kṛṣṇa. Después de la creación de Brahmā nacieron dos clases de semidioses: semidioses como los cuatro hermanos Sanaka, Sanātana, Sananda y Sanat-kumāra, quienes son representantes de la renuncia al mundo, y semidioses como Marīci y sus descendientes, destinados a disfrutar de este mundo material. De estas dos clases de semidioses se manifestaron gradualmente todas las demás entidades vivientes, incluidos los seres humanos. Por lo tanto, toda criatura viviente dentro de este mundo material, incluyendo a Brahmā, a todos los semidioses y a todos los rākṣasas, debe considerarse moderna. Esto significa que todos nacieron recientemente. Por lo tanto, así como una persona recién nacida en una familia no puede comprender la situación de su antepasado lejano, nadie dentro de este mundo material puede comprender la posición del Señor Supremo en el mundo espiritual, porque el mundo material ha sido creado recientemente. Aunque tienen una larga duración de existencia, todas las manifestaciones del mundo material, es decir, los elementos del tiempo, las entidades vivientes, los Vedas y los elementos materiales burdos y sutiles, son creados en algún momento. Todo aquello que es producido dentro de esta situación creada o aceptado como medio para comprender la fuente original de la creación debe considerarse moderno.
Por lo tanto, mediante el proceso de autorrealización o realización de Dios a través de actividades fruitivas, especulación filosófica o yoga místico, uno no puede realmente acercarse a la fuente suprema de todo. Cuando la creación termina por completo, cuando ya no existen los Vedas, ni el tiempo material, ni los elementos materiales burdos y sutiles, y cuando todas las entidades vivientes se encuentran en estado no manifestado, descansando dentro de Nārāyaṇa, todos estos procesos manufacturados se vuelven nulos, y vacíos y no pueden actuar. El servicio devocional, sin embargo, continúa eternamente en el mundo espiritual eterno. Por lo tanto, el único proceso verdadero de autorrealización o realización de Dios es el servicio devocional, y quien adopta este proceso adopta el verdadero proceso de realización de Dios. Śrīla Śrīdhara Svāmī ha compuesto, por lo tanto, un verso a este respecto que transmite la idea que la fuente suprema de todo, la Suprema Personalidad de Dios, es tan grande e ilimitada que no es posible para la entidad viviente comprenderlo mediante ninguna adquisición material. Por lo tanto, todos deben orar al Señor para ser ocupados eternamente en Su servicio devocional, de modo que, por la gracia del Señor, puedan comprender la fuente suprema de la creación. La fuente suprema de la creación, el Señor Supremo, Se revela únicamente a los devotos. En el Cuarto Capítulo del Bhagavad-gītā, el Señor dice a Arjuna, “Mi querido Arjuna, debido a que eres Mi devoto y debido a que eres Mi amigo íntimo, te revelaré el proceso para comprenderme.” En otras palabras, la fuente suprema de la creación, la Suprema Personalidad de Dios, no puede ser comprendida mediante nuestro propio esfuerzo. Tenemos que complacerlo mediante el servicio devocional, y entonces Él Se revelará a nosotros. Entonces podremos comprenderlo hasta cierto punto.
Hay diferentes clases de filósofos que han intentado comprender la fuente suprema mediante su especulación mental. Generalmente existen seis clases de especuladores mentales, y se los denomina ṣaḍ-darśana. Todos estos filósofos son impersonalistas y son conocidos como Māyāvādīs. Cada uno de ellos ha intentado establecer su propia opinión, aunque posteriormente todos han llegado a comprometer y han declarado que todas las opiniones conducen al mismo objetivo y que, por lo tanto, toda opinión es válida. Sin embargo, de acuerdo con las oraciones de los Vedas personificados, ninguna de ellas es válida porque su proceso de conocimiento ha sido creado dentro del temporal mundo material. Todos han pasado por alto el punto verdadero: la Suprema Personalidad de Dios o la Verdad Absoluta solo puede ser comprendida mediante el servicio devocional.
Una clase de filósofos, conocidos como Mīmāṁsakas, representados por sabios como Jaimini, han concluido que todos deben ocuparse en actividades piadosas o deberes prescritos y que tales actividades conducirán a la perfección más elevada. Pero esto es contradicho en el Noveno Capítulo del Bhagavad-gītā, donde el Señor Kṛṣṇa dice que mediante actividades piadosas uno puede elevarse a los planetas celestiales, pero tan pronto como se agota la acumulación de actividades piadosas, tiene que abandonar el disfrute de un estándar superior de prosperidad material en los planetas celestiales y descender inmediatamente de nuevo a estos planetas inferiores, donde la duración de la vida es muy corta y donde el estándar de felicidad material es de una categoría inferior. Las palabras exactas utilizadas en el Gītā son kṣīṇe puṇye martya-lokaṁ viśanti. Por lo tanto, la conclusión de los filósofos Mīmāṁsaka, de que las actividades piadosas conducirán a uno a la Verdad Absoluta, no es válida. Aunque un devoto puro está por naturaleza inclinado hacia las actividades piadosas, nadie puede obtener el favor de la Suprema Personalidad de Dios únicamente mediante actividades piadosas. Las actividades piadosas pueden purificar a uno de la contaminación causada por la ignorancia y la pasión, pero esto lo alcanza automáticamente un devoto que está constantemente ocupado en escuchar el mensaje trascendental de Dios en la forma del Bhagavad-gītā, el Śrīmad-Bhāgavatam o escrituras similares. Del Bhagavad-gītā comprendemos que incluso una persona que no está a la altura del estándar de las actividades piadosas, pero que está absolutamente ocupada en servicio devocional, debe ser considerada bien situada en el sendero de la perfección espiritual. También se afirma en el Bhagavad-gītā que una persona que se ocupa en servicio devocional con amor y fe es guiada desde dentro por la Suprema Personalidad de Dios. El Señor Mismo, como Paramātmā, o el maestro espiritual sentado dentro del corazón, da al devoto instrucciones exactas mediante las cuales puede regresar gradualmente a Dios. La conclusión de los filósofos Mīmāṁsaka no es realmente la verdad que puede conducir a uno a la verdadera comprensión.
De manera similar, existen filósofos Sāṅkhya, metafísicos o científicos materialistas que estudian esta manifestación cósmica mediante su método científico inventado y que no reconocen la autoridad suprema de Dios como creador de la manifestación cósmica. Más bien, concluyen erróneamente que la reacción de los elementos materiales es la causa original de la creación. El Bhagavad-gītā, sin embargo, no acepta esta teoría. Allí se afirma claramente que detrás de las actividades cósmicas está la dirección de la Suprema Personalidad de Dios. Este hecho está corroborado por el mandato Védico asad vā idam agra āsīt, que significa que el origen de la creación existía antes de la manifestación cósmica. Por lo tanto, los elementos materiales no pueden ser la causa de la creación material. Aunque los elementos materiales son aceptados como causas materiales, la causa última es la Suprema Personalidad de Dios Misma. Por lo tanto, el Bhagavad-gītā afirma que la naturaleza material funciona bajo la dirección de Kṛṣṇa.
La conclusión de la filosofía atea Sāṅkhya es que, debido a que los efectos de los mundos materiales son temporales o ilusorios, la causa también es ilusoria. Los filósofos Sāṅkhya están a favor del vacío, pero el hecho verdadero es que la causa original es la Suprema Personalidad de Dios y que esta manifestación cósmica es la manifestación temporal de Su energía material. Cuando esta manifestación temporal es aniquilada, su causa, la existencia eterna del mundo espiritual, continúa tal como es, y por ello el mundo espiritual recibe el nombre de sanātana-dhāma, la morada eterna. Por lo tanto, la conclusión del filósofo Sāṅkhya no es válida.
Luego están los filósofos encabezados por Gautama y Kaṇāda. Ellos han estudiado minuciosamente la causa y el efecto de los elementos materiales y han llegado finalmente a la conclusión de que la combinación atómica es la causa original de la creación. Los científicos materialistas actuales también siguen los pasos de Gautama y Kaṇāda, quienes propusieron esta teoría del paramāṇuvāda. Sin embargo, esta teoría no puede sostenerse porque la causa original de todo no son átomos inertes. Esto se confirma en el Bhagavad-gītā, el Śrīmad-Bhāgavatam, así como también en los Vedas, donde se afirma eko nārāyaṇa āsīt: antes de la creación solo existía Nārāyaṇa. El Śrīmad-Bhāgavatam y el Vedānta-sūtra también afirman que la causa original es consciente y que conoce, tanto directa como indirectamente, todo lo que existe dentro de esta creación. En el Bhagavad-gītā, Kṛṣṇa dice ahaṁ sarvasya prabhavaḥ: “Yo soy la causa original de todo,” y mattaḥ sarvaṁ pravartate: “De Mí todo llega a existir.” Por lo tanto, los átomos pueden formar las combinaciones básicas de la existencia material, pero estos átomos son generados por la Suprema Personalidad de Dios. Así pues, la filosofía de Gautama y Kaṇāda no puede sostenerse.
De manera similar, los impersonalistas encabezados por Aṣṭāvakra y posteriormente por Śaṅkarācārya aceptan la refulgencia impersonal del Brahman como la causa de todo. Según su teoría, la manifestación material es temporal e irreal, mientras que la refulgencia impersonal del Brahman es la realidad. Pero esta teoría tampoco puede sostenerse, porque el propio Señor afirma en el Bhagavad-gītā que esta refulgencia del Brahman reposa sobre Su personalidad. También se confirma en el Brahma-saṁhitā que la refulgencia del Brahman son los rayos corporales personales de Kṛṣṇa. Por lo tanto, el Brahman impersonal no puede ser la causa original de la manifestación cósmica. La causa original es la toda perfecta Personalidad de Dios consciente, Govinda.
La teoría más peligrosa de los impersonalistas es que, cuando Dios viene como una encarnación, acepta un cuerpo material creado por las tres modalidades de la naturaleza material. Esta teoría Māyāvādī ha sido condenada por el Señor Caitanya como de lo más ofensiva. Él ha dicho que cualquiera que acepte que el cuerpo trascendental de la Personalidad de Dios está hecho de esta naturaleza material comete la mayor ofensa a los pies de loto de Viṣṇu. De manera similar, el Bhagavad-gītā también afirma que solo los necios y sinvergüenzas desprecian a la Personalidad de Dios cuando Él desciende en forma humana. El Señor Kṛṣṇa, el Señor Rāma y el Señor Caitanya se movieron realmente dentro de la sociedad humana como seres humanos.
Los Vedas personificados condenan la concepción impersonal como una grave tergiversación. En el Brahma-saṁhitā, el cuerpo de la Suprema Personalidad de Dios es descrito como ānanda-cin-maya-rasa. La Suprema Personalidad de Dios posee un cuerpo espiritual, no un cuerpo material. Él puede disfrutar de cualquier cosa mediante cualquier parte de Su cuerpo y, por lo tanto, es omnipotente. Los miembros de un cuerpo material solo pueden realizar una función determinada, exactamente como las manos pueden sostener, pero no pueden ver ni oír. Debido a que el cuerpo de la Suprema Personalidad de Dios está hecho de ānanda-cin-maya-rasa, o sac-cid-ānanda-vigraha, Él puede disfrutar de cualquier cosa y hacer cualquier cosa con cualquiera de Sus miembros. Aceptar el cuerpo espiritual del Señor como material está dictado por la tendencia a hacer que la Suprema Personalidad de Dios sea igual a la entidad viviente condicionada. La entidad viviente condicionada posee un cuerpo material. Por lo tanto, si Dios también tuviera un cuerpo material, la teoría impersonalista de que la Suprema Personalidad de Dios y las entidades vivientes son uno y lo mismo podría difundirse muy fácilmente.
En realidad, cuando la Suprema Personalidad de Dios viene, manifiesta diferentes pasatiempos, y, sin embargo, no existe diferencia entre Su cuerpo infantil cuando yace en el regazo de Su madre Yaśodā y Su supuesto cuerpo adulto luchando contra los demonios. Incluso con Su cuerpo infantil luchó contra demonios como Pūtanā, Tṛṇāvarta, Aghāsura, etc., con una fuerza igual a aquella con la que durante Su juventud luchó contra demonios como Dantavakra, Śiśupāla y otros. En la vida material, tan pronto como una entidad viviente condicionada cambia de cuerpo, olvida todo lo relacionado con su cuerpo anterior, pero del Bhagavad-gītā comprendemos que Kṛṣṇa, debido a que posee un cuerpo sac-cid-ānanda, no olvidó haber instruido al dios del Sol acerca del Bhagavad-gītā millones de años atrás. Por lo tanto, el Señor es conocido como Puruṣottama porque es trascendental tanto a la existencia material como a la espiritual. Que Él sea la causa de todas las causas significa que Él es la causa tanto del mundo espiritual como del mundo material. La Suprema Personalidad de Dios es omnipotente y omnisciente. Por lo tanto, debido a que un cuerpo material no puede ser ni omnipotente ni omnisciente, el cuerpo del Señor ciertamente no es material. La teoría Māyāvādī de que la Personalidad de Dios viene a este mundo material con un cuerpo material no puede sostenerse de ninguna manera.
Se puede concluir que todas las teorías de los filósofos materialistas se generan a partir de la existencia temporal e ilusoria, como las conclusiones de un sueño. Tales conclusiones ciertamente no pueden conducirnos a la Verdad Absoluta. La Verdad Absoluta solo puede ser comprendida mediante el servicio devocional. Como dice el Señor en el Bhagavad-gītā, bhaktyā mām abhijānāti, “Solo mediante el servicio devocional puede alguien comprenderme.” Śrīla Śrīdhara Svāmī ha compuesto un hermoso verso a este respecto, que declara: “Mi querido Señor, que otros se ocupen en argumentos falsos y especulación árida, teorizando acerca de sus grandes tesis filosóficas. Que deambulen en la oscuridad de la ignorancia y la ilusión, disfrutando falsamente como si fueran eruditos muy instruidos, aunque carezcan de conocimiento acerca de la Suprema Personalidad de Dios. En cuanto a mí, deseo ser liberado simplemente cantando los santos nombres de la toda hermosa Personalidad de Dios–Mādhava, Vāmana, Trinayana, Saṅkarṣaṇa, Śrīpati y Govinda. Simplemente cantando Sus nombres trascendentales, permítaseme liberarme de la contaminación de esta existencia material.”
De esta manera, los Vedas personificados dijeron, “Mi querido Señor, cuando una entidad viviente, únicamente por Tu gracia, llega a la conclusión correcta acerca de Tu exaltada posición trascendental, en ese momento deja de preocuparse por las diferentes teorías fabricadas por los especuladores mentales o los llamados filósofos.” Esto hace referencia a las teorías especulativas de Gautama, Kaṇāda, Patañjali y Kapila (Nirīśvara). En realidad existen dos Kapilas: uno, Kapila, hijo de Kardama Muni, es una encarnación de Dios; el otro es un ateo de la era moderna. Al Kapila ateo se lo presenta frecuentemente de manera errónea como la Suprema Personalidad de Dios que apareció como hijo de Kardama Muni durante la época de Svāyambhuva Manu. El Señor Kapila, la encarnación de Dios, apareció hace muchísimo tiempo; la era moderna corresponde a la época de Vaivasvata Manu, mientras que Él apareció durante la época de Svāyambhuva Manu.
Según la filosofía Māyāvādī, este mundo manifestado o mundo material es mithyā o māyā, falso. Su principio de predicación es brahma-satya jagat-mithyā. Según ellos, solo la refulgencia del Brahman es verdadera, mientras que la manifestación cósmica es ilusoria o falsa. Pero de acuerdo con la filosofía Vaiṣṇava, esta manifestación cósmica es causada por la Suprema Personalidad de Dios. En el Bhagavad-gītā, el Señor dice que Él entra en este mundo material mediante una de Sus expansiones plenarias y que, de este modo, tiene lugar la creación. De los Vedas también podemos comprender que este asat, o manifestación cósmica temporal, es igualmente una emanación del sat Supremo, o realidad. Del Vedānta-sūtra también se comprende que todo ha emanado del Brahman Supremo. Por lo tanto, los Vaiṣṇavas no consideran falsa esta manifestación cósmica. El filósofo Vaiṣṇava ve todo en este mundo material en relación con el Señor Supremo.
Esta concepción del mundo material es explicada muy bien por Śrīla Rūpa Gosvāmī, quien dijo que renunciar a este mundo material considerándolo ilusorio o falso, sin conocimiento que el mundo material también es una manifestación del Señor Supremo, no tiene ningún valor práctico. Los Vaiṣṇavas, sin embargo, están libres del apego a este mundo porque, por lo general, el mundo material es aceptado como un objeto para la gratificación de los sentidos. Los Vaiṣṇavas no están a favor de la gratificación de los sentidos; por lo tanto, no están apegados a las actividades materiales. El Vaiṣṇava acepta este mundo material de acuerdo con los principios regulativos de los mandatos Védicos. Puesto que la Suprema Personalidad de Dios es la causa original de todo, el Vaiṣṇava ve todo en relación con Kṛṣṇa, incluso en este mundo material. Mediante este conocimiento avanzado, todo se espiritualiza. En otras palabras, todo en el mundo material ya es espiritual, pero debido a nuestra falta de conocimiento vemos las cosas como materiales.
Los Vedas personificados presentaron el ejemplo de que quienes buscan oro no rechazan los aretes de oro, las ajorcas de oro ni ninguna otra cosa hecha de oro simplemente porque tengan una forma diferente de la del oro original. Todas las entidades vivientes son partes y porciones del Señor Supremo y son cualitativamente una con Él, pero ahora tienen diferentes formas en 8,400,000 especies de vida, tal como muchos adornos diferentes que han sido fabricados a partir de la misma fuente de oro. Así como quien está interesado en el oro acepta todos los adornos de oro de formas diferentes, del mismo modo, un Vaiṣṇava, sabiendo bien que todas las entidades vivientes son de la misma cualidad que la Suprema Personalidad de Dios, acepta a todas las entidades vivientes como sirvientes eternos de Dios. Por lo tanto, como Vaiṣṇava, uno tiene amplias oportunidades de servir a la Suprema Personalidad de Dios simplemente por medio de reclamar a estas entidades vivientes condicionadas y descarriadas, entrenandolas en la conciencia de Kṛṣṇa y guiándolas de vuelta al hogar, de vuelta al Supremo. El hecho es que las mentes de las entidades vivientes están ahora agitadas por las tres cualidades materiales, y, por lo tanto, las entidades vivientes están transmigrando, como si estuvieran soñando, de un cuerpo a otro. Sin embargo, cuando su conciencia cambia a conciencia de Kṛṣṇa, inmediatamente fijan a Kṛṣṇa en sus corazones, y así su sendero hacia la liberación se vuelve claro.
En todos los Vedas se afirma que la Suprema Personalidad de Dios y las entidades vivientes son de la misma cualidad–caitanya, o espiritual. Esto también se confirma en el Padma Purāṇa, donde se dice que hay dos clases de entidades espirituales: una es llamada jīva y la otra es llamada el Señor Supremo. Comenzando por el Señor Brahmā y descendiendo hasta la hormiga, todas las entidades vivientes son jīvas, mientras que el Señor es el Supremo Viṣṇu de cuatro brazos, o Janārdana. La palabra ātmā puede aplicarse únicamente a la Suprema Personalidad de Dios, pero debido a que las entidades vivientes son Sus partes y porciones, en ocasiones la palabra ātmā también se les aplica a ellas. Por lo tanto, las entidades vivientes son llamadas jivātmā, y el Señor Supremo es llamado Paramātmā. Tanto el Paramātmā como el jivātmā están dentro de este mundo material, y, por lo tanto, este mundo material tiene un propósito distinto de la gratificación de los sentidos. La concepción de una vida dedicada a la gratificación de los sentidos es ilusión, pero la concepción del servicio del jivātmā al Paramātmā, incluso en este mundo material, no es en absoluto ilusoria. Una persona consciente de Kṛṣṇa es plenamente consciente de este hecho y, por lo tanto, no considera que este mundo material sea falso, sino que actúa en la realidad del servicio trascendental. Por consiguiente, el devoto ve todo en este mundo material como una oportunidad para servir al Señor. No rechaza nada por considerarlo material, sino que lo acopla todo al servicio del Señor. Así, el devoto siempre se encuentra en la posición trascendental, y todo lo que utiliza se vuelve espiritualmente purificado al ser utilizado en el servicio del Señor.
Śrīdhara Svāmī ha compuesto al respecto un hermoso verso: “Adoro a la Suprema Personalidad de Dios, quien siempre se manifiesta como realidad incluso dentro de este mundo material, que algunos consideran falso.” La concepción de la falsedad de este mundo material se debe a la falta de conocimiento, pero una persona avanzada en la conciencia de Kṛṣṇa ve a la Suprema Personalidad de Dios en todo. Esta es, en realidad, la comprensión del aforismo Védico, sarvaṁ khalv idaṁ brahma: “Todo es Brahman.”
Los Vedas personificados continuaron: “Querido Señor, los hombres menos inteligentes adoptan senderos de autorrealización, pero en realidad no hay posibilidad de purificarse de la contaminación material ni de detener el ciclo repetido de nacimiento y la muerte a menos que uno sea un devoto completamente puro. Nuestro querido Señor, todo descansa sobre Tus diferentes potencias, y todos reciben sustento de Ti, tal como se afirma en los Vedas (eko bahūnāṁ yo vidadhāti kāmān). Por lo tanto, Tu Señoría es el sustentador y mantenedor de todas las entidades vivientes–semidioses, seres humanos y animales. Todos reciben sustento de Ti, y Tú también estás situado en el corazón de todos. En otras palabras, Tú eres la raíz de toda la creación. Por lo tanto, aquellos que se ocupan sin desviación en Tu servicio devocional siempre Te adoran. Esos devotos realmente vierten agua sobre la raíz del árbol universal. Por medio del servicio devocional, por lo tanto, uno satisface no solo a la Personalidad de Dios, sino también a todos los demás, porque todos son mantenidos y sustentados por Él. Debido a que comprende el aspecto omnipresente de la Suprema Personalidad de Dios, un devoto es el filántropo y altruista más práctico. Esos devotos puros, plenamente ocupados en la conciencia de Kṛṣṇa, superan muy fácilmente el ciclo del nacimiento y la muerte, y prácticamente saltan por encima de la cabeza de la muerte.”
Un devoto nunca tiene miedo de la muerte ni de cambiar de cuerpo; su conciencia se transforma en conciencia de Kṛṣṇa, e incluso si no va de vuelta al Supremo, incluso si transmigra a otro cuerpo material, no tiene nada que temer. Un ejemplo vívido es Bharata Mahārāja. Aunque en su siguiente vida se convirtió en un ciervo, en la vida posterior quedó completamente libre de toda contaminación material y fue elevado al reino de Dios. El Bhagavad-gītā afirma, por lo tanto, que un devoto nunca es vencido. El sendero de un devoto hacia el reino espiritual, de vuelta al hogar, de vuelta al Supremo, está garantizado. Aunque un devoto tropiece en una vida, la continuación de su conciencia de Kṛṣṇa lo eleva cada vez más hasta que va de vuelta al Supremo. Un devoto puro no solo purifica su propia existencia personal, sino que todo aquel que se convierte en su discípulo también llega finalmente a purificarse y puede entrar en el reino de Dios sin dificultad. Un devoto puro no solo puede superar fácilmente la muerte, sino que, por su gracia, sus seguidores también pueden hacerlo sin dificultad. El poder del servicio devocional es tan grande que un devoto puro puede electrizar a otra persona mediante su instrucción trascendental sobre cómo cruzar el océano de la ignorancia.
Las instrucciones de un devoto puro a su discípulo también son muy sencillas. Nadie siente dificultad alguna en seguir los pasos de un devoto puro. Todo aquel que sigue la sucesión discipular proveniente de devotos reconocidos del Señor, como el Señor Brahmā, el Señor Śiva, los Kumāras, Manu, Kapila, el Rey Prahlāda, el Rey Janaka, Śukadeva Gosvāmī, Yamarāja, etc., encuentra muy fácilmente abierta la puerta de la liberación. Por otro lado, aquellos que no son devotos, pero que se ocupan en procesos inciertos de autorrealización, como jñāna, yoga y karma, se entiende que todavía están contaminados. Esas personas contaminadas, aunque aparentemente avanzadas en la autorrealización, ni siquiera pueden liberarse a sí mismas, y qué decir de quienes los siguen. Esos no devotos son comparados con animales encadenados, pues no son capaces de ir más allá de la jurisdicción de las formalidades de cierto tipo de fe. En el Bhagavad-gītā son condenados como veda-vādaḥ. No pueden comprender que los Vedas tratan de actividades relacionadas con las modalidades materiales de la naturaleza–bondad, pasión e ignorancia.
El Señor Kṛṣṇa aconsejó a Arjuna que uno debe ir más allá de la jurisdicción de los deberes prescritos en los Vedas y adoptar la conciencia de Kṛṣṇa, el servicio devocional. Se dice en el Bhagavad-gītā, nistraiguṇyo bhavārjuna: “Mi querido Arjuna, simplemente trata de volverte trascendental a los rituales Védicos.” La posición trascendental que se encuentra más allá de las ejecuciones rituales Védicas es el servicio devocional. En el Bhagavad-gītā, el Señor afirma claramente que las personas que se ocupan en Su servicio devocional sin adulteración están situadas en el Brahman. La verdadera comprensión del Brahman significa conciencia de Kṛṣṇa y dedicación al servicio devocional. Por lo tanto, los devotos son verdaderos brahmacārīs, porque sus actividades siempre están en conciencia de Kṛṣṇa, en servicio devocional.
Por lo tanto, el movimiento para la conciencia de Kṛṣṇa es un llamado supremo a toda clase de religiosos, pidiéndoles con gran autoridad que se unan a este movimiento, mediante el cual uno puede aprender a amar a Dios y, de ese modo, superar todas las fórmulas y formalidades de los mandatos de las escrituras. Una persona que no puede superar la jurisdicción de los principios religiosos estereotipados es comparada con un animal encadenado por su amo. El propósito de toda religión es comprender a Dios y desarrollar el amor latente por el Supremo. Si uno simplemente se apega a las fórmulas y formalidades religiosas y no se eleva a la posición del amor por Dios, se lo considera un animal encadenado. En otras palabras, si uno no está en la conciencia de Kṛṣṇa, no es apto para liberarse de la contaminación de la existencia material.
Śrīla Śrīdhara Svāmī ha compuesto un hermoso verso que dice, “Que otros se ocupen en austeridades severas; que otros se arrojen al suelo desde las cimas de las colinas y abandonen sus vidas; que otros viajen a muchos lugares sagrados de peregrinación en busca de la salvación, o que se ocupen en el estudio profundo de la filosofía y las literaturas Védicas; que los yogīs místicos se ocupen en su servicio meditativo, y que las diferentes sectas se ocupen en discusiones innecesarias acerca de cuál es la mejor. Pero es un hecho que, a menos que uno sea consciente de Kṛṣṇa, a menos que se ocupe en servicio devocional y a menos que tenga la misericordia de la Suprema Personalidad de Dios, no puede cruzar este océano material.” Por lo tanto, una persona inteligente abandona todas las ideas estereotipadas y se une al movimiento para la conciencia de Kṛṣṇa para alcanzar la verdadera liberación.
Los Vedas personificados continuaron con sus oraciones. “Nuestro querido Señor, Tu aspecto impersonal se explica en los Vedas: Tú no tienes manos, pero puedes aceptar todos los sacrificios que se Te ofrecen; no tienes piernas, pero puedes caminar más rápidamente que nadie. Aunque no tienes ojos, puedes ver todo lo que sucede en el pasado, el presente y el futuro. Aunque no tienes oídos, puedes escuchar todo lo que se dice. Aunque no tienes mente, conoces a todos y las actividades de todos, pasadas, presentes y futuras, y, sin embargo, nadie sabe quién eres Tú. Tú conoces a todos, pero nadie Te conoce; por lo tanto, eres la personalidad más antigua y suprema.”
De manera similar, en otra parte de los Vedas se dice, “Tú no tienes nada que hacer. Eres tan perfecto en Tu conocimiento y potencia que todo se manifiesta simplemente por Tu voluntad. No hay nadie igual o superior a Ti, y todos actúan como Tus sirvientes eternos.” Así, las declaraciones Védicas describen que el Absoluto no tiene piernas, manos, ojos, oídos ni mente, y, sin embargo, puede actuar mediante Sus potencias y satisfacer las necesidades de todas las entidades vivientes. Como se afirma en el Bhagavad-gītā, Sus manos y piernas están en todas partes; Él es omnipresente. Las manos, piernas, oídos y ojos de todas las entidades vivientes actúan y se mueven bajo la dirección de la Superalma situada dentro del corazón de la entidad viviente. A menos que la Superalma esté presente, no es posible que las manos y las piernas estén activas. Sin embargo, la Suprema Personalidad de Dios es tan grande, independiente y perfecta que, incluso sin tener ojos, piernas ni oídos, no depende de otros para Sus actividades. Por el contrario, los demás dependen de Él para las actividades de sus diferentes órganos de los sentidos. A menos que la entidad viviente sea inspirada y dirigida por la Superalma, no puede actuar.
El hecho es que, en última instancia, la Verdad Absoluta es la Persona Suprema. Pero debido a que Él actúa mediante Sus diferentes potencias, que los materialistas burdos son incapaces de ver, los materialistas Lo aceptan como impersonal. Por ejemplo, uno puede observar la obra artística personal en una pintura de una flor y comprender que el ajuste de color, la forma, etc., han requerido la minuciosa atención del artista. La obra del artista se exhibe claramente en una pintura de diferentes flores florecientes. Pero el materialista burdo, sin ver la mano de Dios en tales manifestaciones artísticas como las flores que realmente florecen en la naturaleza, concluye que la Verdad Absoluta es impersonal. En realidad, el Absoluto es personal, pero es independiente. No necesita tomar personalmente un pincel y colores para pintar las flores, sino que Sus potencias actúan de manera tan maravillosa que parece como si las flores hubieran surgido sin la ayuda de un artista. La visión impersonal de la Verdad Absoluta es aceptada por hombres poco inteligentes porque, a menos que uno se ocupe en el servicio del Señor, no puede comprender cómo actúa el Supremo–ni siquiera puede conocer Su nombre. Todo acerca de Sus actividades y características personales es revelado al devoto únicamente mediante su actitud de servicio amoroso.
En el Bhagavad-gītā se dice claramente, bhoktāraṁ yajña tapasām: el Señor es el disfrutador de toda clase de sacrificios y de los resultados de todas las austeridades. Luego, nuevamente, el Señor dice, sarva-loka-maheśvaram: “Yo soy el propietario de todos los planetas.” Esa es, pues, la posición de la Suprema Personalidad de Dios. Aunque Él está presente en Vṛndāvana y disfruta de placer trascendental en compañía de Sus asociados eternos, las gopīs y los pastorcillos de vacas, Sus potencias actúan bajo Su dirección por toda la creación. Ellas no perturban Sus pasatiempos eternos.
Únicamente mediante el servicio devocional uno puede comprender cómo la Suprema Personalidad de Dios, mediante Sus potencias inconcebibles, actúa simultáneamente de manera impersonal y como persona. Él actúa exactamente como el emperador supremo, y muchos miles de reyes y gobernantes trabajan bajo Su mando. La Suprema Personalidad de Dios es la persona suprema, independiente y controladora, y todos los semidioses–incluido el Señor Brahmā, el Señor Śiva, Indra, el rey del cielo, el rey del planeta lunar y el rey del planeta solar–trabajan bajo Su dirección. En los Vedas se confirma que el sol brilla, el aire sopla y el fuego distribuye calor por temor a la Suprema Personalidad de Dios. La naturaleza material produce toda clase de objetos móviles e inmóviles dentro del mundo material, pero ninguno de ellos puede actuar ni crear independientemente sin la dirección del Señor Supremo. Todos ellos actúan como tributarios, tal como los reyes subordinados que ofrecen anualmente sus impuestos al emperador.
El mandato Védico declara que toda entidad viviente vive comiendo los remanentes de los alimentos ofrecidos a la Personalidad de Dios. En los grandes sacrificios, el mandato es que Nārāyaṇa debe estar presente como la Deidad suprema que predomina el sacrificio, y después de realizado el sacrificio, los remanentes de los alimentos se distribuyen entre los semidioses. Esto se denomina yajña-bhāga. A cada semidiós se le asigna una porción del yajña-bhāga que acepta como prasādam. La conclusión es que los semidioses no son independientemente poderosos; están establecidos como diferentes directores bajo la orden de la Suprema Personalidad de Dios, y comen prasādam, es decir, los remanentes de los sacrificios. Ejecutan la orden del Señor Supremo exactamente de acuerdo con Su plan. La Suprema Personalidad de Dios está detrás de todo, y Sus órdenes son ejecutadas por otros. Solo parece que Él es impersonal. En nuestra manera de pensar extremadamente materialista, no podemos concebir cómo la Persona Suprema está por encima de las actividades impersonales de la naturaleza material. Por eso el Señor explica en el Bhagavad-gītā que no hay nada superior a Él y que el Brahman impersonal se encuentra subordinadamente situado como una manifestación de Sus rayos personales. Por lo tanto, Śrīpāda Śrīla Śrīdhara Svāmī ha compuesto al respecto un hermoso verso: “Permítaseme ofrecer mis respetuosas reverencias a la Suprema Personalidad de Dios, quien no posee sentidos materiales, pero por cuya dirección y voluntad funcionan todos los sentidos materiales. Él es la potencia suprema de todos los sentidos materiales u órganos de los sentidos. Él es omnipotente y es el supremo ejecutor de todo. Por lo tanto, es digno de ser adorado por todos. A esa Persona Suprema ofrezco mis respetuosas reverencias.”
Kṛṣṇa Mismo declara en el Bhagavad-gītā que Él es Puruṣottama, lo cual significa la Personalidad Suprema. Puruṣa significa persona, y uttama significa supremo o trascendental. Asimismo, en el Bhagavad-gītā, el Señor declara que, debido a que Él es trascendental a todos los seres conscientes e inconscientes, se Lo conoce, por lo tanto, como puruṣottama. En otro lugar, el Señor dice que, así como el aire está situado en el cielo que todo lo penetra, todos están situados en Él y todos actúan bajo Su dirección.
Los Vedas personificados continuaron. “Nuestro querido Señor,” oraron, “Tú eres igual para con todos, sin parcialidad hacia ningún tipo particular de entidad viviente. Como partes y porciones Tuyas, todas las entidades vivientes disfrutan o sufren en diferentes condiciones de vida. Son como las chispas de un fuego. Así como las chispas danzan sobre un fuego ardiente, del mismo modo, todas las entidades vivientes danzan sostenidas por Ti. Tú les proporcionas todo lo que desean y, sin embargo, no eres responsable de su posición de disfrute o sufrimiento. Existen diferentes tipos de entidades vivientes–semidioses, seres humanos, animales, árboles, aves, bestias, gérmenes, gusanos, insectos y seres acuáticos–y todos disfrutan o sufren en la vida al descansar en Ti. Las entidades vivientes son de dos clases: una clase es llamada nitya-mukta, eternamente liberada, y la otra clase es llamada nitya-baddha. Las entidades vivientes nitya-mukta están en el reino espiritual, y las nitya-baddha están en el mundo material.
“En el mundo espiritual, tanto el Señor como las entidades vivientes se manifiestan en su condición original, como chispas vivas en un fuego ardiente. Pero en el mundo material, aunque el Señor es omnipresente en Su aspecto impersonal, las entidades vivientes han olvidado su conciencia de Kṛṣṇa, tal como las chispas a veces caen de un fuego ardiente y pierden su condición originalmente brillante. Algunas chispas caen sobre hierba seca y de ese modo encienden otro gran fuego. Esto hace referencia a los devotos puros que sienten compasión por las pobres e inocentes entidades vivientes. El devoto puro ilumina con conciencia de Kṛṣṇa los corazones de las almas condicionadas, y así el fuego ardiente del mundo espiritual se manifiesta incluso dentro de este mundo material. Algunas chispas caen en el agua; inmediatamente pierden su brillo original y se extinguen casi por completo. Esto es comparable a las entidades vivientes que nacen en medio de materialistas burdos, en cuyo caso su conciencia original de Kṛṣṇa se extingue casi por completo. Algunas chispas caen al suelo y permanecen en una condición intermedia entre el estado ardiente y el extinguido. Así, algunas entidades vivientes carecen de conciencia de Kṛṣṇa, algunas se encuentran entre tener y no tener conciencia de Kṛṣṇa, y algunas están realmente situadas en conciencia de Kṛṣṇa. Los semidioses de los planetas superiores, comenzando por el Señor Brahmā, Indra, Candra, el dios del sol, el dios de la luna y diversos otros semidioses, son todos conscientes de Kṛṣṇa. La sociedad humana se encuentra entre los semidioses y los animales, y por ello algunos tienen mayor o menor conciencia de Kṛṣṇa, mientras que otros han olvidado por completo la conciencia de Kṛṣṇa. Las entidades vivientes de tercera categoría, es decir, los animales, las bestias, las plantas, los árboles y los seres acuáticos, han olvidado por completo la conciencia de Kṛṣṇa. Este ejemplo de las chispas de un fuego ardiente, presentado en los Vedas, es muy apropiado para comprender la condición de los diferentes tipos de entidades vivientes. Pero por encima de todas las demás entidades vivientes está la Suprema Personalidad de Dios, Kṛṣṇa o Puruṣottama, quien siempre está liberado de todas las condiciones materiales.
“Puede plantearse la pregunta de por qué las entidades vivientes han caído por casualidad en diferentes condiciones de vida. Para responder a esta pregunta, primero tenemos que comprender que no puede existir ninguna influencia del azar sobre las entidades vivientes; el azar corresponde a las entidades no vivientes. De acuerdo con las literaturas Védicas, las entidades vivientes poseen conocimiento y, por ello, son llamadas caitanya, que significa conocimiento. Por lo tanto, su situación en diferentes condiciones de vida no es accidental. Se debe a su elección, porque poseen conocimiento. En el Bhagavad-gītā, el Señor dice, ‘Abandona todo y simplemente entrégate a Mí.’ Este proceso para realizar a la Suprema Personalidad de Dios está abierto para todos, pero aun así depende de la elección de cada entidad viviente aceptar o rechazar esta propuesta. En la última parte del Bhagavad-gītā, el Señor Kṛṣṇa dijo muy claramente a Arjuna: ‘Mi querido Arjuna, ahora te he hablado de todo. Ahora todo depende de que elijas aceptarlo.’ De manera similar, las entidades vivientes que han descendido a este mundo material han elegido por sí mismas disfrutar de este mundo material. No es que Kṛṣṇa las haya enviado a este mundo material. El mundo material es creado para el disfrute de las entidades vivientes que quisieron abandonar el servicio eterno del Señor para convertirse ellas mismas en los disfrutadores supremos. De acuerdo con la filosofía Vaiṣṇava, cuando una entidad viviente desea gratificar sus sentidos y olvida el servicio del Señor, se le da un lugar en el mundo material para actuar libremente de acuerdo con su deseo y, por lo tanto, crea una condición de vida en la que disfruta o sufre. Debemos saber con certeza que tanto el Señor como las entidades vivientes son eternamente conscientes. No existe nacimiento ni muerte ni para el Señor ni para las entidades vivientes. Cuando tiene lugar la creación, esto no significa que las entidades vivientes sean creadas. El Señor crea este mundo material para dar a las almas condicionadas la oportunidad de elevarse a la plataforma superior de conciencia de Kṛṣṇa. Si el alma condicionada no aprovecha esta oportunidad, entonces, después de la disolución de este mundo material, entra en el cuerpo de Nārāyaṇa y permanece allí en sueño profundo hasta el momento de otra creación.
“En relación con esto, el ejemplo de la estación lluviosa es muy apropiado. La lluvia estacional puede considerarse el agente de la creación, porque después de las lluvias los campos húmedos son favorables para el crecimiento de diferentes tipos de vegetación. De manera similar, en cuanto tiene lugar la creación por la mirada del Señor sobre la naturaleza material, inmediatamente las entidades vivientes surgen en sus diferentes condiciones de vida, tal como diferentes tipos de vegetación crecen después de las lluvias. La lluvia es una sola, pero la creación de los diferentes vegetales es variada. La lluvia cae por igual sobre todo el campo, pero los diferentes vegetales brotan en diferentes formas y figuras de acuerdo con las semillas plantadas. De manera similar, las semillas de nuestros deseos son variadas. Cada entidad viviente tiene un tipo diferente de deseo, y ese deseo es la semilla que causa su desarrollo en un determinado tipo de cuerpo. Esto es explicado por Rūpa Gosvāmī mediante la palabra pāpa-bīja. Pāpa significa pecaminoso. Todos nuestros deseos materiales deben considerarse pāpa-bīja, o las semillas de deseos pecaminosos. El Bhagavad-gītā explica que nuestro deseo pecaminoso consiste en que no nos entregamos al Señor Supremo. Por lo tanto, el Señor dice en el Bhagavad-gītā, ‘Yo te protegeré de las reacciones resultantes de los deseos pecaminosos.’ Estos deseos pecaminosos se manifiestan en diferentes tipos de cuerpos; por lo tanto, nadie puede acusar al Señor Supremo de parcialidad por dar un tipo de cuerpo a una determinada clase de entidad viviente y otro tipo de cuerpo a otra entidad viviente. Todos los cuerpos de las 8,400,000 especies llegan de acuerdo con la condición mental de las entidades vivientes individuales. La Suprema Personalidad de Dios, Puruṣottama, simplemente les da la oportunidad de actuar de acuerdo con sus deseos. Por lo tanto, las entidades vivientes actúan aprovechando la facilidad que les proporciona el Señor.
“Al mismo tiempo, nacen del cuerpo trascendental del Señor. Esta relación entre el Señor y las entidades vivientes se explica en las literaturas Védicas, donde se dice que el Señor Supremo mantiene a todos Sus hijos, dándoles todo lo que desean. De manera similar, en el Bhagavad-gītā, el Señor dice, ‘Yo soy el padre que aporta la semilla de todas las entidades vivientes.’ Es muy sencillo comprender que el padre da nacimiento a los hijos, pero los hijos actúan de acuerdo con sus propios deseos. Por lo tanto, el padre nunca es responsable de los diferentes futuros de sus hijos. Cada hijo puede aprovechar la propiedad y las instrucciones del padre, pero aunque la herencia y las instrucciones sean las mismas para todos los hijos, debido a sus diferentes deseos, cada hijo crea una vida diferente y, de ese modo, sufre o disfruta.
“De manera similar, las instrucciones del Bhagavad-gītā son iguales para todos; todos deben entregarse al Señor Supremo, y Él se hará cargo de ellos y los protegerá de las reacciones pecaminosas. Las facilidades para vivir dentro de la creación del Señor se ofrecen por igual a todas las entidades vivientes. Todo lo que existe, ya sea en la tierra, en el agua o en el cielo, es proporcionado por igual a todas las entidades vivientes. Puesto que todos son hijos del Señor Supremo, todos pueden disfrutar de las facilidades materiales proporcionadas por el Señor, pero las entidades vivientes desafortunadas crean condiciones de vida desfavorables al luchar entre sí. La responsabilidad por estas luchas y por la creación de condiciones de vida favorables y desfavorables recae en las entidades vivientes, no en la Suprema Personalidad de Dios. Por lo tanto, si las entidades vivientes aprovechan las instrucciones del Señor tal como se dan en el Bhagavad-gītā y desarrollan conciencia de Kṛṣṇa, entonces sus vidas se vuelven sublimes y pueden ir de vuelta al Supremo.
“Alguien puede argumentar que, debido a que este mundo material es creado por el Señor, Él es, por lo tanto, responsable de su condición. Ciertamente, Él es indirectamente responsable de la creación y el mantenimiento de este mundo material, pero nunca es responsable de las diferentes condiciones de las entidades vivientes. La creación de este mundo material por parte del Señor se compara con la creación de la vegetación por parte de las nubes. Durante la estación de las lluvias, la nube crea diferentes variedades de vegetales. La nube vierte agua sobre la superficie de la tierra, pero nunca toca directamente la tierra. De manera similar, el Señor crea este mundo material simplemente al lanzar Su mirada sobre la energía material. Esto se confirma en los Vedas: Él dirigió Su mirada sobre la naturaleza material y así tuvo lugar la creación. En el Bhagavad-gītā también se confirma que simplemente mediante Su mirada trascendental sobre la naturaleza material, Él crea diferentes variedades de entidades, tanto móviles como inmóviles, vivientes y no vivientes.
“Por lo tanto, la creación del mundo material puede considerarse uno de los pasatiempos del Señor; se denomina uno de los pasatiempos del Señor porque Él crea este mundo material cuando lo desea. Este deseo de la Suprema Personalidad de Dios también constituye una misericordia extrema de Su parte, porque brinda otra oportunidad a las almas condicionadas para desarrollar su conciencia original y así ir de vuelta al Supremo. Por lo tanto, nadie puede culpar al Señor Supremo por crear este mundo material.
“Del tema que estamos tratando podemos obtener una clara comprensión de la diferencia entre los impersonalistas y los personalistas. La concepción impersonal recomienda fusionarse en la existencia del Supremo, y la filosofía del vacío recomienda hacer que todas las variedades materiales sean vacías. Ambas filosofías son conocidas como Māyāvāda. Ciertamente, la manifestación cósmica llega a su fin y se vuelve vacía cuando las entidades vivientes se funden en el cuerpo de Nārāyaṇa para descansar hasta la otra creación, y esto puede denominarse una condición impersonal, pero estas condiciones nunca son eternas. La cesación de la variedad del mundo material y la fusión de las entidades vivientes en el cuerpo del Supremo no son permanentes, porque la creación tendrá lugar nuevamente, y las entidades vivientes que se funden en el cuerpo del Supremo sin haber desarrollado su conciencia de Kṛṣṇa volverán a aparecer en este mundo material cuando tenga lugar otra creación. El Bhagavad-gītā confirma el hecho de que este mundo material es creado y aniquilado. Esto continúa perpetuamente, y las almas condicionadas que carecen de conciencia de Kṛṣṇa regresan una y otra vez cada vez que la creación material se manifiesta. Si esas almas condicionadas aprovechan esta oportunidad y desarrollan conciencia de Kṛṣṇa bajo la instrucción directa del Señor, entonces son trasladadas al mundo espiritual y no tienen que regresar nuevamente a la creación material. Por lo tanto, se dice que los voidistas y los impersonalistas no son muy inteligentes, porque no se refugian en los pies de loto del Señor. Debido a que son menos inteligentes, estos voidistas e impersonalistas adoptan diferentes tipos de austeridades, ya sea para alcanzar la etapa de nirvāṇa, que significa poner fin a las condiciones materiales de la vida, o para alcanzar la unidad al fundirse en el cuerpo del Señor. Todos ellos vuelven a caer porque descuidan los pies de loto del Señor.”
En el Caitanya-caritāmṛta, el autor, Kṛṣṇadāsa Kavirāja Gosvāmī, después de estudiar toda la literatura Védica y escuchar de todas las autoridades, ha dado su opinión de que Kṛṣṇa es el único amo supremo y que todas las entidades vivientes son Sus sirvientes eternos. Su declaración está confirmada en las oraciones de los Vedas personificados. Por lo tanto, la conclusión es que todos están bajo el control de la Suprema Personalidad de Dios, todos sirven bajo la dirección suprema del Señor y todos sienten temor de la Suprema Personalidad de Dios. Es por temor a Él que las actividades se ejecutan correctamente. La posición de todos es estar subordinados al Señor Supremo, pero el Señor no tiene parcialidad en Su consideración de las entidades vivientes. Él es como el cielo ilimitado; así como las chispas de un fuego danzan dentro del fuego, de manera similar, todas las entidades vivientes son como aves que vuelan en el cielo ilimitado. Algunas vuelan muy alto, algunas vuelan a menor altura y algunas vuelan a una altura aún menor. Las diferentes aves vuelan en diferentes posiciones de acuerdo con sus respectivas capacidades para volar, pero el cielo no tiene nada que ver con esa capacidad. En el Bhagavad-gītā, el Señor también confirma que otorga diferentes posiciones a las diferentes entidades vivientes de acuerdo con la proporción de su entrega. Esta recompensa proporcional que la Personalidad de Dios otorga a las entidades vivientes no es parcialidad. Por lo tanto, a pesar de que las entidades vivientes están situadas en diferentes posiciones, en diferentes esferas y en diferentes especies de vida, todas ellas están siempre bajo el control de la Suprema Personalidad de Dios, y, sin embargo, Él nunca es responsable de sus diferentes condiciones de vida. Por lo tanto, es necio y artificial pensar que uno es igual al Señor Supremo, y es aún más necio pensar que uno no ha visto a Dios. Todos están viendo a Dios en Sus diferentes aspectos; la única diferencia es que el teísta ve a Dios como la Suprema Personalidad, el más amado, Kṛṣṇa, y el ateo ve la Verdad Absoluta como la muerte definitiva.
Los Vedas personificados continuaron orando. “Nuestro querido Señor, por toda la información Védica se entiende que Tú eres el controlador supremo y que todas las entidades vivientes son controladas. Tanto el Señor como las entidades vivientes son llamados nitya, eternos, y, por lo tanto, son cualitativamente uno, pero el singular nitya, o el Señor Supremo, es el controlador, mientras que los nityas en plural son controlados. La entidad viviente individual y controlada reside dentro del cuerpo, y el controlador supremo, como Superalma, también está presente allí, pero la Superalma controla al alma individual. Ese es el veredicto de los Vedas. Si el alma individual no estuviera bajo el control de la Superalma, ¿cómo podría explicarse la versión Védica de que una entidad viviente transmigra de un cuerpo a otro, disfrutando y sufriendo los efectos de sus acciones pasadas? A veces es elevada a un estándar superior de vida y, en ocasiones, es degradada a un estándar inferior de vida. Así pues, las almas condicionadas no solo están bajo el control del Señor Supremo, sino que también están condicionadas por el control de la naturaleza material. Esta relación de las entidades vivientes con el Señor Supremo como lo controlado y el controlador demuestra definitivamente que, aunque la Superalma es omnipresente, las entidades vivientes individuales nunca son omnipresentes. Si las almas individuales fueran omnipresentes, no habría cuestión de que fueran controladas. Por lo tanto, la teoría de que la Superalma y el alma individual son iguales es una conclusión contaminada, y ninguna persona sensata la acepta; más bien, uno debe tratar de comprender las diferencias entre el eterno supremo y los eternos subordinados.”
Por lo tanto, los Vedas personificados concluyeron, “Oh Señor, tanto Tú como los limitados dhruvas, las entidades vivientes, son eternos. La forma del eterno ilimitado se calcula a veces como la forma universal, y en las literaturas Védicas, como los Upaniṣads, se describe vívidamente la forma del eterno limitado. Allí se dice que la forma espiritual original de la entidad viviente tiene el tamaño de una diezmilésima parte de la punta de un cabello. Se afirma que el espíritu es más grande que lo más grande y más pequeño que lo más pequeño. Las entidades vivientes individuales, que son eternamente partes y porciones de Dios, son más pequeñas que lo más pequeño. Con nuestros sentidos materiales no podemos percibir ni al Supremo, que es más grande que lo más grande, ni al alma individual, que es más pequeña que lo más pequeño. Tenemos que comprender tanto lo más grande como lo más pequeño a partir de las fuentes autorizadas de la literatura Védica. La literatura Védica afirma que la Superalma está sentada dentro del cuerpo de una entidad viviente y tiene el tamaño de un pulgar. Por lo tanto, podría plantearse el argumento: ¿cómo puede algo del tamaño de un pulgar acomodarse dentro del corazón de una hormiga? La respuesta es que esta medida del tamaño de un pulgar atribuida a la Superalma se concibe en proporción al cuerpo de la entidad viviente. Por lo tanto, en todas las circunstancias, la Superalma y la entidad viviente individual no pueden considerarse una sola, aunque ambas entren en el cuerpo material de una entidad viviente. La Superalma que vive dentro del corazón está allí para dirigir o controlar a la entidad viviente individual. Aunque ambas son dhruva, o eternas, la entidad viviente siempre está bajo la dirección del Supremo.
“Se puede argumentar que, debido a que las entidades vivientes nacen de la naturaleza material, todas son iguales e independientes. Sin embargo, en la literatura Védica se dice que la Suprema Personalidad de Dios fecunda la naturaleza material con las entidades vivientes y luego estas salen. Por lo tanto, la aparición de las entidades vivientes individuales no se debe en realidad únicamente a la naturaleza material, del mismo modo que un hijo producido por una mujer no es una producción independiente de ella. Primero, una mujer es fecundada por un hombre y luego nace un hijo. Por consiguiente, el hijo producido por la mujer es parte y porción del hombre. De manera similar, las entidades vivientes aparentemente son producidas por la naturaleza material, pero no de manera independiente. Las entidades vivientes están presentes debido a la fecundación de la naturaleza material por el padre supremo. Por lo tanto, el argumento de que las entidades vivientes individuales no son partes y porciones del Supremo no puede sostenerse. Por ejemplo, las diferentes partes y porciones del cuerpo no pueden considerarse iguales al todo; más bien, el cuerpo entero es el controlador de las diferentes extremidades. De manera similar, las partes y porciones del todo supremo siempre dependen de la fuente de esas partes y porciones y siempre están bajo su control. En el Bhagavad-gītā se confirma que las entidades vivientes son partes y porciones de Kṛṣṇa: mamaivāṁśo. Por lo tanto, ningún hombre cuerdo aceptará la teoría de que la Superalma y el alma individual pertenecen a la misma categoría. Son iguales cualitativamente, pero cuantitativamente la Superalma es siempre el Supremo, y el alma individual siempre está subordinada a la Superalma. Esa es la conclusión de los Vedas.”
En relación con esto se utilizan dos palabras significativas: yanmaya y cinmaya. En la gramática Sánscrita, la palabra mayat se utiliza en el sentido de transformación y también en el sentido de suficiencia. Los filósofos Māyāvādī interpretan que yanmaya o cinmaya indica que la entidad viviente siempre es igual al Supremo. Pero hay que considerar si este sufijo, mayat, se utiliza en el sentido de suficiencia o en el de transformación. La entidad viviente nunca posee nada exactamente en la misma proporción que la Suprema Personalidad de Dios. Por lo tanto, este sufijo mayat no puede utilizarse con el significado de que la entidad viviente individual es autosuficiente. La entidad viviente individual nunca posee conocimiento suficiente; de lo contrario, ¿cómo habría podido quedar bajo el control de māyā, o la energía material? Por lo tanto, la palabra “suficiente” puede aceptarse únicamente en proporción a la magnitud de la entidad viviente. La unidad espiritual del Señor Supremo y de las entidades vivientes nunca debe aceptarse como homogeneidad. Cada entidad viviente es individual. Si se aceptara la unidad homogénea, entonces, con la liberación de un alma individual, todas las demás almas individuales se habrían liberado inmediatamente. Pero el hecho es que cada alma individual disfruta y sufre de manera diferente en el mundo material.
La palabra mayat también se utiliza en el sentido de transformación o, en ocasiones, con el significado de producto derivado. La teoría impersonalista sostiene que el Brahman Mismo ha aceptado diferentes tipos de cuerpos y que esto constituye Su līlā, o pasatiempo. Sin embargo, existen cientos y miles de especies de vida en diferentes niveles de estándares de vida, como seres humanos, semidioses, animales, aves y bestias, y si todos ellos fueran expansiones de la Verdad Absoluta Suprema, entonces no habría posibilidad alguna de liberación, porque el Brahman ya está liberado. Otra interpretación presentada por los Māyāvādīs es que en cada milenio se manifiestan diferentes tipos de cuerpos y, cuando el milenio llega a su fin, todos los diferentes cuerpos o expansiones del Brahman automáticamente se vuelven uno, poniendo fin a todas las diferentes manifestaciones. Luego, en el siguiente milenio, según esta teoría, el Brahman nuevamente se expande en diferentes formas corporales. Si aceptamos esta teoría, entonces el Brahman queda sujeto al cambio. Pero esto no puede aceptarse. Por el Vedānta-sūtra comprendemos que el Brahman es dichoso por naturaleza. Por lo tanto, Él no puede transformarse en un cuerpo sujeto a condiciones dolorosas. En realidad, las entidades vivientes que son partes y porciones del Brahman son partículas infinitesimales propensas a quedar cubiertas por la energía ilusoria. Como se explicó anteriormente, las partículas del Brahman son como chispas que danzan dichosas dentro de un fuego, pero existe la posibilidad de que caigan del fuego al humo, aunque el humo es otra condición del fuego. Este mundo material es como el humo, y el mundo espiritual es como un fuego ardiente. Las innumerables entidades vivientes son propensas a caer del mundo espiritual al mundo material cuando son influenciadas por la energía ilusoria, y también es posible que la entidad viviente vuelva a liberarse cuando, mediante el cultivo del conocimiento verdadero, queda completamente libre de la contaminación del mundo material.
La teoría de los asuras sostiene que las entidades vivientes nacen de la naturaleza material, o prakṛti, en contacto con el puruṣa. Esta teoría tampoco puede aceptarse, porque tanto la naturaleza material como la Suprema Personalidad de Dios existen eternamente. Ni la naturaleza material ni la Suprema Personalidad de Dios pueden nacer. El Señor Supremo es conocido como aja, o innacido. De manera similar, la naturaleza material también es llamada ajā. Ambos términos, aja y ajā, significan innacido. Debido a que tanto la naturaleza material como el Señor Supremo son innacidos, no es posible que ellos engendren a las entidades vivientes. Así como el agua, al entrar en contacto con el aire, produce a veces innumerables burbujas, de manera similar, una combinación de la naturaleza material y la Persona Suprema causa la aparición de las entidades vivientes dentro de este mundo material. Así como las burbujas aparecen en el agua en diferentes formas, de manera similar, las entidades vivientes también aparecen en el mundo material en diferentes formas y condiciones, influenciadas por las modalidades de la naturaleza material. Por lo tanto, no es incorrecto concluir que las entidades vivientes que aparecen dentro de este mundo material en diferentes formas, como seres humanos, semidioses, animales, aves, bestias, etc., obtienen sus respectivos cuerpos debido a diferentes deseos. Nadie puede decir cuándo despertaron tales deseos en ellas y, por lo tanto, se dice anādi-karma: la causa de semejante existencia material es imposible de rastrear. Nadie sabe cuándo comenzó la vida material, pero es un hecho que tiene un punto de comienzo, porque originalmente toda entidad viviente es una chispa espiritual. Así como las chispas que caen de un fuego al suelo tienen un comienzo, de manera similar, las entidades vivientes que vienen a este mundo material tienen un comienzo, pero nadie puede decir cuándo. Incluso durante el período de disolución, estas entidades vivientes permanecen fundidas en la existencia espiritual del Señor, como si estuvieran en un sueño profundo, pero sus deseos originales de enseñorearse sobre la naturaleza material no disminuyen. Nuevamente, cuando tiene lugar la manifestación cósmica, salen para satisfacer esos mismos deseos y, por lo tanto, aparecen en diferentes especies de vida.
Esta fusión en el Supremo en el momento de la disolución se compara con la miel. En el panal se conservan los sabores de diferentes flores y frutas. Cuando uno bebe miel, no puede distinguir de qué tipo de flor se recolectó cada porción de miel, pero el sabor agradable de la miel presupone que la miel no es homogénea, sino una combinación de diferentes sabores. Otro ejemplo es que, aunque diferentes ríos finalmente se mezclan con el agua del mar, eso no significa que las identidades individuales de los ríos se pierdan por ello. Aunque el agua del Ganges y del Yamunā se mezcla con el agua del mar, el Río Ganges y el Río Yamunā continúan existiendo independientemente. La fusión de diferentes entidades vivientes en el Brahman en el momento de la disolución implica la disolución de los diferentes tipos de cuerpos, pero las entidades vivientes, junto con sus diferentes inclinaciones, permanecen individualmente sumergidas en el Brahman hasta otra manifestación del mundo material. Así como el sabor salado del agua del mar y el sabor dulce del agua del Ganges son diferentes, y esta diferencia existe continuamente, de la misma manera, la diferencia entre el Señor Supremo y las entidades vivientes existe continuamente, aunque parezca que en el momento de la disolución se fusionan. Por lo tanto, la conclusión es que incluso cuando las entidades vivientes quedan libres de toda contaminación de las condiciones materiales, se funden en el reino espiritual, pero sus inclinaciones individuales en relación con el Señor Supremo continúan existiendo.
Los Vedas personificados continuaron: “Nuestro querido Señor, nuestra conclusión es que todas las entidades vivientes se sienten atraídas por Tu energía material y que, únicamente debido a que se identifican erróneamente como productos de la naturaleza material, transmigran de un tipo de cuerpo a otro, olvidando su relación eterna Contigo. Debido a la ignorancia, estas entidades vivientes se identifican erróneamente con diferentes especies de vida y, especialmente cuando son elevadas a la forma humana de vida, se identifican con una determinada clase de hombres, o con una determinada nación, raza o supuesta religión, olvidando su verdadera identidad como sirvientes eternos de Tu Señoría. Debido a esta concepción defectuosa de la vida, se someten repetidamente al nacimiento y la muerte. De entre muchos millones de ellas, si una llega a ser lo suficientemente inteligente, mediante la asociación con devotos puros llega a comprender la conciencia de Kṛṣṇa y sale de la jurisdicción de la concepción material errónea.”
En el Caitanya-caritāmṛta, el Señor Caitanya confirma que las entidades vivientes están vagando dentro de este universo en diferentes especies de vida, pero si alguna de ellas llega a ser lo suficientemente inteligente, por la misericordia del maestro espiritual y de la Suprema Personalidad de Dios, Kṛṣṇa, entonces comienza su vida devocional en conciencia de Kṛṣṇa. Se dice, hariṁ vīṇā na mṛtim taranti: sin la ayuda de la Suprema Personalidad de Dios, uno no puede salir de las garras del nacimiento y la muerte repetidos. En otras palabras, solo el Señor Supremo, la Personalidad de Dios, puede liberar a las almas condicionadas del ciclo de nacimientos y muertes repetidos.
Los Vedas personificados continuaron: “La influencia del tiempo–pasado, presente y futuro–y las miserias materiales, como el calor excesivo, el frío excesivo, el nacimiento, la muerte, la vejez y la enfermedad, son simplemente el movimiento de Tus cejas. Todo funciona bajo Tu dirección. Se dice en el Bhagavad-gītā que toda actividad material se lleva a cabo bajo la dirección de la Suprema Personalidad de Dios, Kṛṣṇa. Todas las condiciones de la existencia material son elementos adversos para las personas que no se han entregado a Ti. Pero para aquellas almas que se han entregado y están plenamente conscientes de Kṛṣṇa, estas cosas no pueden ser una fuente de temor. Cuando el Señor Nṛsiṁhadeva apareció, Prahlāda Mahārāja nunca sintió temor de Él, mientras que su padre ateo se enfrentó inmediatamente con la muerte personificada y fue matado. Por lo tanto, aunque el Señor Nṛsiṁhadeva aparece como la muerte para un ateo como Hiraṇyakaśipu, siempre es bondadoso y es el depósito de todo placer para devotos como Prahlāda. Por lo tanto, un devoto puro no tiene miedo del nacimiento, la muerte, la vejez ni la enfermedad.”
Śrīpāda Śrīdhara Svāmī ha compuesto un hermoso verso cuyo significado es el siguiente: “Mi querido Señor, soy una entidad viviente perpetuamente perturbada por las condiciones de la existencia material. He sido hecho pedazos por la rueda aplastante de la existencia material y, debido a mis diversas actividades pecaminosas mientras existía en este mundo material, estoy ardiendo en el fuego abrasador de la reacción material. De alguna manera, mi querido Señor, he venido a refugiarme bajo Tus pies de loto. Por favor, acéptame y dame protección.” Śrīla Narottama Dāsa Ṭhākur también ora de esta manera: “Mi querido Señor, Oh hijo de Nanda Mahārāja, que Te asocias con la hija de Vṛṣabhānu, he venido a refugiarme bajo Tus pies de loto después de sufrir enormemente en la condición material de vida, y oro para que seas misericordioso conmigo. Por favor, no me eches; no tengo otro refugio aparte de Ti.”
La conclusión es que cualquier proceso de autorrealización o realización de Dios distinto del bhakti-yoga, o servicio devocional, es extremadamente difícil. Por lo tanto, refugiarse en el servicio devocional al Señor con plena conciencia de Kṛṣṇa es la única manera de liberarse de la contaminación de la vida material condicionada, especialmente en esta era. Aquellos que no tienen conciencia de Kṛṣṇa simplemente están desperdiciando su tiempo y no tienen ninguna prueba tangible de vida espiritual.
El Señor Rāmacandra dice, “Siempre doy confianza y seguridad a cualquiera que se entregue a Mí y decida firmemente que es Mi sirviente eterno, porque esa es Mi inclinación natural.” De manera similar, el Señor Kṛṣṇa dice en el Bhagavad-gītā, “La influencia de la naturaleza material es insuperable, pero cualquiera que se entregue a Mí puede ciertamente superar la influencia de la naturaleza material.” Los devotos no están en absoluto interesados en discutir con los no devotos para invalidar sus teorías. En lugar de desperdiciar su tiempo, siempre se ocupan en el servicio amoroso trascendental del Señor, con plena conciencia de Kṛṣṇa.
Los Vedas personificados continuaron: “Nuestro querido Señor, aunque los grandes yogīs místicos puedan tener pleno control sobre el elefante de la mente y el huracán de los sentidos, a menos que se refugien en un maestro espiritual fidedigno, caen víctimas de la influencia material y nunca tienen éxito en sus intentos de autorrealización. Esas personas sin guía son comparadas con comerciantes que se hacen a la mar en un barco sin capitán. Por lo tanto, mediante sus propios esfuerzos, nadie puede liberarse de las garras de la naturaleza material. Uno tiene que aceptar a un maestro espiritual fidedigno y actuar de acuerdo con su dirección. Entonces es posible cruzar el océano de la ignorancia de las condiciones materiales. Śrīpāda Śrīdhara Svāmī ha compuesto al respecto un hermoso verso, en el cual dice, “Oh maestro espiritual, todo misericordioso, representante de la Suprema Personalidad de Dios, ¿cuándo se entregará por completo mi mente a Tus pies de loto? En ese momento, únicamente por Tu misericordia, podré liberarme de todos los obstáculos para la vida espiritual y estaré situado en una vida de bienaventurada.”
En realidad, el samādhi extático, o absorción en la Suprema Personalidad de Dios, puede alcanzarse mediante la ocupación constante en Su servicio, y esta ocupación constante en el servicio devocional solo puede llevarse a cabo cuando uno actúa bajo la dirección de un maestro espiritual fidedigno. Por lo tanto, los Vedas instruyen que, para conocer la ciencia del servicio devocional, uno debe someterse al maestro espiritual fidedigno. El maestro espiritual fidedigno es aquel que conoce la ciencia del servicio devocional mediante la sucesión discipular. Esta sucesión discipular se denomina śrotriyam. El síntoma principal de aquel que se ha convertido en maestro espiritual dentro de la sucesión discipular es que está establecido al cien por ciento en bhakti-yoga. A veces, las personas descuidan el aceptar un maestro espiritual y, en cambio, se esfuerzan por alcanzar la autorrealización mediante la práctica del yoga místico, pero existen muchos ejemplos de fracasos, incluso entre grandes yogīs como Viśvāmitra. Arjuna dijo en el Bhagavad-gītā que controlar la mente es tan impráctico como detener el soplo de un huracán. A veces, la mente es comparada con un elefante enloquecido. Sin seguir la dirección de un maestro espiritual, uno no puede controlar la mente ni los sentidos. En otras palabras, si uno practica el misticismo del yoga y no acepta un maestro espiritual fidedigno, seguramente fracasará. Simplemente desperdiciará su valioso tiempo. El mandato Védico establece que nadie puede tener conocimiento completo sin estar bajo la guía de un ācārya. Ācāryavān puruṣo veda: aquel que ha aceptado un ācārya sabe qué es qué. La Verdad Absoluta no puede comprenderse mediante argumentos. Aquel que ha alcanzado la etapa brahmínica perfecta se vuelve naturalmente renunciado; no se esfuerza por obtener ganancias materiales porque, mediante el conocimiento espiritual, ha llegado a la conclusión de que en este mundo no existe ninguna carencia. Todo está suficientemente provisto por la Suprema Personalidad de Dios. Por lo tanto, un verdadero brāhmaṇa no se esfuerza por alcanzar la perfección material; más bien, se acerca a un maestro espiritual fidedigno para aceptar órdenes de él. La cualificación de un maestro espiritual es que él es brahmaniṣṭham, lo cual significa que ha abandonado todas las demás actividades y ha dedicado su vida a trabajar únicamente para la Suprema Personalidad de Dios, Kṛṣṇa. Cuando un estudiante fidedigno se acerca a un maestro espiritual fidedigno, ora sumisamente al maestro espiritual, “Mi querido señor, bondadosamente, acéptame como tu estudiante y entréname de tal manera que pueda abandonar toda otra clase de procesos para la autorrealización y simplemente ocuparme en la conciencia de Kṛṣṇa, en el servicio devocional.”
El devoto que, bajo la dirección del maestro espiritual, se ocupa en el servicio amoroso trascendental del Señor, medita de la siguiente manera: “Mi querido Señor, Tú eres el depósito del placer. Puesto que Tú estás presente, ¿de qué sirve el placer transitorio derivado de la sociedad, la amistad y el amor? Las personas que desconocen el depósito supremo del placer se ocupan falsamente en obtener placer mediante la gratificación de los sentidos, pero este placer es transitorio e ilusorio.” En relación con esto, Vidyāpati, un gran devoto Vaiṣṇava y poeta, dice, “Mi querido Señor, indudablemente existe cierto placer en medio de la sociedad, la amistad y el amor, aunque sea concebido materialmente, pero ese placer no puede satisfacer mi corazón, que es como un desierto.” En un desierto se necesita un océano de agua. Pero si solo se vierte una gota de agua sobre el desierto, ¿qué valor tiene esa agua? De manera similar, nuestros corazones materiales están llenos de múltiples deseos, que no pueden satisfacerse dentro de la sociedad material de la amistad y el amor. Cuando nuestros corazones comienzan a obtener placer del depósito supremo del placer, entonces podemos sentirnos satisfechos. Esa satisfacción trascendental solo es posible mediante el servicio devocional, con plena conciencia de Kṛṣṇa.
Los Vedas personificados continuaron: “Nuestro querido Señor, Tú eres sac-cid-ānanda-vigraha, la forma eternamente bienaventurada del conocimiento, y debido a que las entidades vivientes son partes y porciones de Tu personalidad, su condición natural de existencia consiste en ser plenamente conscientes de Ti. En este mundo material, cualquiera que haya desarrollado semejante conciencia de Kṛṣṇa deja de interesarse en la forma de vida materialista. Una persona consciente de Kṛṣṇa pierde el interés por la vida familiar o por las condiciones de vida opulentas, y solo requiere unas pocas facilidades para las necesidades de su cuerpo. En otras palabras, deja de interesarse en la gratificación de los sentidos. La perfección de la vida humana se basa en el conocimiento y la renunciación, pero es muy difícil intentar alcanzar la etapa del conocimiento y la renunciación mientras se lleva una vida familiar. Por lo tanto, las personas conscientes de Kṛṣṇa se refugian en la asociación de devotos o en lugares santificados de peregrinación. Estas personas conocen la relación entre la Superalma y las entidades vivientes individuales, y nunca se encuentran bajo el concepto corporal de la vida. Debido a que siempre Te llevan plenamente conscientes en sus corazones, están tan purificadas que cualquier lugar al que vayan se convierte en un lugar sagrado de peregrinación, y el agua que lava sus pies puede liberar a muchas personas pecaminosas que deambulan por este mundo material.”
Cuando el padre de Prahlāda Mahārāja le pidió que describiera algo muy bueno que hubiera aprendido, él respondió a su padre que, para una persona materialista que está siempre llena de ansiedades debido a que se encuentra ocupada en verdades temporales y relativas, el mejor proceder consiste en abandonar el pozo ciego de la vida familiar e ir al bosque para refugiarse en el Señor Supremo. Aquellos que son realmente devotos puros son célebres como mahātmās, o grandes sabios, personalidades perfectas en conocimiento. Siempre piensan en el Señor Supremo y en Sus pies de loto y, por lo tanto, se liberan automáticamente. Los devotos que siempre están situados en esa posición quedan electrificados por las potencias inconcebibles del Señor y, de ese modo, ellos mismos se convierten en la fuente de liberación para sus seguidores y devotos. Una persona consciente de Kṛṣṇa está completamente electrificada espiritualmente y, por lo tanto, cualquiera que toque o se refugie en un devoto puro de esa clase queda igualmente electrificado con potencias espirituales. Esos devotos nunca se envanecen por las opulencias materiales. Generalmente, las opulencias materiales son un buen linaje, educación, belleza y riquezas, pero aunque un devoto del Señor pueda poseer las cuatro opulencias materiales, nunca se deja llevar por el orgullo de poseer tales distinciones. Los grandes devotos del Señor viajan por todo el mundo, de un lugar de peregrinación a otro, y en su camino se encuentran con muchas almas condicionadas y las liberan mediante su asociación y la distribución del conocimiento trascendental. Residen en lugares como Vṛndāvana, Mathurā, Dvārakā, Jagannātha Purī y Navadvīpa porque únicamente los devotos se reúnen en esos lugares. De esta manera, aprovechan la asociación de personas santas y, mediante esa asociación, los devotos avanzan cada vez más en conciencia de Kṛṣṇa. Tal avance no es posible en la vida familiar ordinaria que carece de conciencia de Kṛṣṇa.
Los Vedas personificados continúan: “Nuestro querido Señor, existen dos clases de trascendentalistas: los impersonalistas y los personalistas. La opinión de los impersonalistas es que esta manifestación material es falsa y que únicamente la Verdad Absoluta es real. Sin embargo, la visión del personalista es que el mundo material, aunque muy temporal, no es falso, sino real. Estos trascendentalistas tienen diferentes argumentos para establecer la validez de sus filosofías. En realidad, el mundo material es simultáneamente verdad y falsedad. Es verdad porque todo es una expansión de la Suprema Verdad Absoluta, y es falso porque la existencia del mundo material es temporal; es creado y es aniquilado. Debido a sus diferentes condiciones de existencia, la manifestación cósmica no tiene una posición fija. Aquellos que defienden que este mundo material debe aceptarse como falso son generalmente conocidos por la máxima brahma satya jagan mithyā. Presentan el argumento de que todo en el mundo material está hecho de materia. Por ejemplo, existen muchas cosas hechas de arcilla, como vasijas de barro, platos y bolas. Después de su destrucción, estas cosas pueden transformarse en muchos otros objetos materiales, pero en todos los casos su existencia como arcilla continúa. Una vasija de barro para agua, después de romperse, puede transformarse en un cuenco o un plato, pero ya sea como plato, cuenco o vasija para agua, la tierra misma continúa existiendo. Por lo tanto, las formas de la vasija para agua, el cuenco o el plato son falsas, pero su existencia como tierra es real. Esta es la versión de los impersonalistas. Esta manifestación cósmica ciertamente es producida de la Verdad Absoluta, pero debido a que su existencia es temporal, es, por lo tanto, falsa; la comprensión de los impersonalistas es que la Verdad Absoluta, que siempre está presente, es la única verdad. Sin embargo, según la opinión de otros trascendentalistas, este mundo material, al ser producido de la Verdad Absoluta, también es verdad. El contraargumento de los impersonalistas es que el mundo material no es real porque a veces se observa que la materia es producida del alma espiritual y, en otras ocasiones, que el alma espiritual es producida de la materia. Tales filósofos presentan el argumento de que, aunque el estiércol de vaca es materia muerta, a veces se encuentra que los escorpiones salen del estiércol de vaca. De manera similar, materia muerta como las uñas y el cabello sale del cuerpo vivo. Por lo tanto, las cosas producidas a partir de una determinada cosa no siempre son iguales a ella. Basándose en este argumento, los filósofos Māyāvādī establecen que, aunque esta manifestación cósmica ciertamente emana de la Verdad Absoluta, la manifestación cósmica no necesariamente contiene la verdad en sí misma. Según esta opinión, la Verdad Absoluta, Brahman, debe aceptarse, por lo tanto, como verdad, mientras que la manifestación cósmica, aunque es un producto de la Verdad Absoluta, no puede considerarse verdad.”
Sin embargo, en el Bhagavad-gītā se afirma que la opinión del filósofo Māyāvādī es la opinión de los asuras, o demonios. El Señor dice en el Bhagavad-gītā, asatyam apratiṣṭham te jagad āhur anīśvaram. La opinión de los asuras acerca de esta manifestación cósmica es que toda la creación es falsa. Los asuras piensan que la mera interacción de la materia es la fuente de la creación y que no existe ningún controlador ni Dios. Pero en realidad esto no es un hecho. Del Séptimo Capítulo del Bhagavad-gītā comprendemos que los cinco elementos burdos–tierra, agua, aire, fuego y éter–más los elementos sutiles–mente, inteligencia y ego falso–constituyen las ocho energías separadas del Señor Supremo. Más allá de esta energía material inferior existe una energía espiritual, conocida como las entidades vivientes. Las entidades vivientes también son aceptadas como la energía superior del Señor. Toda la manifestación cósmica es una combinación de las energías inferior y superior, y la fuente de las energías es la Suprema Personalidad de Dios. La Suprema Personalidad de Dios posee muchos tipos diferentes de energías. Esto se confirma en los Vedas: parāsya śaktir vividhaiva śrūyate, las energías trascendentales del Señor son variadas, y debido a que esas variedades han emanado del Señor Supremo, no pueden ser falsas. El Señor existe eternamente, y las energías existen eternamente. Algunas de las energías son temporales–a veces manifestadas y a veces no manifestadas–pero eso no significa que sean falsas. Puede darse el ejemplo de que, cuando una persona está enojada, hace cosas diferentes de las que hace en su condición normal de vida, pero el hecho de que el estado de ira aparezca y desaparezca no significa que la energía de la ira sea falsa. Como tal, los filósofos Vaiṣṇava no aceptan el argumento de los filósofos Māyāvādī de que este mundo es falso. El propio Señor confirma que la opinión de que no existe una causa suprema de esta manifestación material, de que no existe Dios y de que todo es únicamente creación de la interacción de la materia es una opinión de los asuras.
El filósofo Māyāvādī presenta a veces el argumento de la serpiente y la cuerda. En la oscuridad del anochecer, debido a la ignorancia, a veces se toma una cuerda enrollada por una serpiente. Pero confundir la cuerda con una serpiente no significa que la cuerda o la serpiente sean falsas y, por lo tanto, este ejemplo, utilizado por los Māyāvādīs para ilustrar la falsedad de este mundo material, no es válido. Cuando algo se toma como real, pero en realidad no tiene existencia alguna, se dice que es falso. Pero si algo se confunde con otra cosa, eso no significa que sea falso. Los filósofos Vaiṣṇava utilizan un ejemplo muy apropiado al comparar este mundo material con una vasija de barro. Cuando vemos una vasija de barro, esta no desaparece inmediatamente para convertirse en otra cosa. Puede ser temporal, pero la vasija de barro se utiliza para transportar agua y continuamos viéndola como una vasija de barro. Por lo tanto, aunque la vasija de barro sea temporal y diferente de la tierra original, aun así no podemos decir que sea falsa. Debemos concluir, por lo tanto, que tanto la tierra en su totalidad como la vasija de barro son realidades, porque una es producto de la otra. Del Bhagavad-gītā comprendemos que, después de la disolución de esta manifestación cósmica, la energía entra en la Suprema Personalidad de Dios. La Suprema Personalidad de Dios existe eternamente con Sus variadas energías. Debido a que la creación material es una emanación de Él, no podemos decir que esta manifestación cósmica sea producto de algo vacío. Kṛṣṇa no es vacío. Siempre que hablamos de Kṛṣṇa, Él está presente con Su forma, cualidades, nombre, séquito y parafernalia. Por lo tanto, Kṛṣṇa no es impersonal. La causa original de todo no es ni vacía ni impersonal, sino la Persona Suprema. Los demonios pueden decir que esta creación material es anīśvara, sin controlador ni Dios, pero tales argumentos finalmente no pueden sostenerse.
El ejemplo presentado por los filósofos Māyāvādī de que materia inanimada como las uñas y el cabello sale del cuerpo vivo no es un argumento muy sólido. Las uñas y el cabello son indudablemente inanimados, pero no provienen del ser viviente animado, sino del cuerpo material inanimado. De manera similar, tampoco es sólido el argumento de que el escorpión proviene del estiércol de vaca, lo que significaría que una entidad viviente proviene de la materia. El escorpión que sale del estiércol de vaca es ciertamente una entidad viviente, pero la entidad viviente no sale del estiércol de vaca. Lo único que sale del estiércol de vaca es el cuerpo material de la entidad viviente, es decir, el cuerpo del escorpión. Las chispas de la entidad viviente, como comprendemos del Bhagavad-gītā, están impregnadas dentro de la naturaleza material y luego salen. La naturaleza material proporciona el cuerpo de la entidad viviente en diferentes formas, pero la entidad viviente misma es engendrada por el Señor Supremo. El padre y la madre proporcionan el cuerpo que necesita la entidad viviente bajo determinadas condiciones. La entidad viviente transmigra de un cuerpo a otro de acuerdo con sus diferentes deseos. Los deseos en su forma sutil de inteligencia, mente y ego falso acompañan a la entidad viviente de cuerpo en cuerpo y, mediante una disposición superior, una entidad viviente es colocada en el vientre correspondiente a un determinado tipo de cuerpo material y entonces desarrolla un cuerpo similar. Por lo tanto, el alma espiritual no es producida de la materia, sino que adopta un determinado tipo de cuerpo mediante una disposición superior. Según nuestra experiencia actual, este mundo material es una combinación de materia y espíritu. El espíritu mueve la materia. El alma espiritual (la entidad viviente) y la materia son diferentes energías del Señor Supremo. Puesto que ambas energías son productos del supremo eterno, o de la suprema verdad, son, por lo tanto, reales; no son falsas. Debido a que la entidad viviente es parte y porción del Supremo, existe eternamente. Por lo tanto, no puede haber ninguna cuestión de nacimiento o muerte. El llamado nacimiento y la muerte ocurren debido al cuerpo material. La versión Védica sarvaṁ khalv idaṁ brahma significa que, puesto que ambas energías han emanado del Brahman Supremo, todo lo que experimentamos no es diferente del Brahman.
Existen muchos argumentos acerca de la existencia de este mundo material, pero la conclusión filosófica Vaiṣṇava es la mejor. El ejemplo de la vasija de barro es muy adecuado: la forma de la vasija de barro puede ser temporal, pero tiene un propósito específico. El propósito de la vasija de barro es transportar agua de un lugar a otro. De manera similar, este cuerpo material, aunque temporal, tiene una utilidad especial. Desde el comienzo de la creación se le da a la entidad viviente la oportunidad de evolucionar en diferentes tipos de cuerpos materiales de acuerdo con los deseos acumulados que ha reservado desde tiempo inmemorial. El cuerpo de la forma humana es una oportunidad especial en la que puede utilizarse la forma desarrollada de la conciencia.
A veces los filósofos Māyāvādī presentan el argumento de que, si este mundo material es verdad, entonces ¿por qué se aconseja a los jefes de familia que abandonen su relación con este mundo material y tomen sannyāsa? Pero el punto de vista del filósofo Vaiṣṇava acerca de sannyāsa no es que, debido a que el mundo es falso, uno deba, por lo tanto, abandonar las actividades materiales. El propósito del sannyāsa Vaiṣṇava es utilizar las cosas tal como deben ser utilizadas. Śrīla Rūpa Gosvāmī ha dado dos fórmulas para nuestra relación con este mundo material. Cuando un Vaiṣṇava renuncia a esta forma de vida materialista y adopta sannyāsa, no lo hace basándose en la concepción de que el mundo material es falso, sino para dedicarse por completo a ocuparlo todo en el servicio del Señor. Por lo tanto, Śrīla Rūpa Gosvāmī da esta fórmula: uno debe permanecer desapegado del mundo material porque el apego material carece de sentido. Todo el mundo material, toda la manifestación cósmica, pertenece a Dios, Kṛṣṇa. Por lo tanto, todo debe utilizarse para Kṛṣṇa, y el devoto debe permanecer desapegado de las cosas materiales. Este es el propósito del sannyāsa Vaiṣṇava. Un materialista se aferra al mundo para la gratificación de los sentidos, pero un sannyāsī Vaiṣṇava, aunque no acepta nada para su propia gratificación de los sentidos, conoce el arte de utilizarlo todo para el servicio del Señor. Por lo tanto, Śrīla Rūpa Gosvāmī ha criticado a los sannyāsīs Māyāvādī porque no saben que todo tiene una utilidad en el servicio del Señor. Por el contrario, consideran que el mundo es falso y, por ello, creen falsamente en liberarse de la contaminación del mundo material. Puesto que todo es una expansión de la energía del Señor Supremo, las expansiones son tan reales como lo es el Señor Supremo.
El hecho de que el mundo cósmico se manifieste solamente de manera temporal no significa que sea falso ni que la fuente de su manifestación sea falsa. Puesto que la fuente de su manifestación es la verdad, la manifestación también es verdad, pero uno debe saber cómo utilizarla. Puede citarse el mismo ejemplo: la vasija de barro temporal se produce a partir de la tierra en su totalidad, pero cuando se utiliza para un propósito adecuado, la vasija de barro no es falsa. Los filósofos Vaiṣṇava saben cómo utilizar la construcción temporal de este mundo material, tal como un hombre cuerdo sabe cómo utilizar la construcción temporal de la vasija de barro. Cuando la vasija de barro se utiliza para un propósito incorrecto, eso es falso. Del mismo modo, esta forma humana de cuerpo, o este mundo material, cuando se utiliza para la falsa gratificación de los sentidos, es falsa. Pero si esta forma humana de cuerpo y la creación material se utilizan en el servicio del Señor Supremo, sus actividades nunca son falsas. Por lo tanto, se confirma en el Bhagavad-gītā que una pequeña actitud de servicio al utilizar este cuerpo y el mundo material para el servicio del Señor puede liberar a una persona del mayor de los peligros de la vida. Cuando se utilizan adecuadamente, ni las energías superiores ni las inferiores que emanan de la Suprema Personalidad de Dios son falsas. En cuanto a las actividades fruitivas, estas se basan principalmente en el plano de la gratificación de los sentidos. Por lo tanto, una persona avanzada en conciencia de Kṛṣṇa no las adopta. El resultado de las actividades fruitivas puede elevar a uno al sistema planetario superior, pero como se dice en el Bhagavad-gītā, las personas necias, después de agotar los resultados de sus actividades piadosas en el reino celestial, regresan nuevamente a este sistema planetario inferior y luego vuelven a tratar de ir al sistema planetario superior. Su única ganancia consiste en tomarse la molestia de ir y regresar, tal como en la actualidad muchos científicos materialistas pierden su tiempo tratando de ir al planeta lunar y regresar nuevamente. Aquellos que se ocupan en tales actividades son descritos por los Vedas personificados como andha-paramparā, o seguidores ciegos de las ceremonias rituales Védicas. Aunque tales ceremonias ciertamente se mencionan en los Vedas, no están destinadas a la clase inteligente de hombres. Los hombres que están demasiado apegados al disfrute material quedan cautivados por la esperanza de elevarse a los sistemas planetarios superiores, y por ello adoptan tales actividades rituales. Pero una persona inteligente, o quien se ha refugiado en un maestro espiritual fidedigno para ver las cosas tal como son, no adopta actividades fruitivas, sino que se ocupa en el servicio amoroso trascendental del Señor.
Las personas que no son devotas adoptan las ceremonias rituales Védicas por razones materialistas, y entonces quedan confundidas. Puede darse un ejemplo muy vivido: una persona inteligente que posee millones de dólares en billetes no conserva el dinero sin utilizarlo, aunque sabe perfectamente bien que los billetes, en sí mismos, no son más que papel. Cuando uno posee un millón de dólares en billetes, en realidad solo está sosteniendo un enorme montón de papeles, pero si los utiliza para algún propósito, obtiene un beneficio. De manera similar, aunque este mundo material pueda ser falso, al igual que el papel, tiene un uso beneficioso apropiado. Puesto que los billetes, aunque son papel, son emitidos por el gobierno, tienen, por lo tanto, pleno valor. Del mismo modo, este mundo material puede ser falso o temporal, pero debido a que es una emanación del Señor Supremo, tiene pleno valor. El filósofo Vaiṣṇava reconoce el pleno valor de este mundo material y sabe cómo utilizarlo adecuadamente, mientras que el filósofo Māyāvādī, al confundir el billete con un simple papel falso, lo abandona y no puede utilizar el dinero. Por lo tanto, Śrīla Rūpa Gosvāmī declara que si uno rechaza este mundo material por considerarlo falso, sin tener en cuenta la importancia de este mundo material como medio para servir a la Suprema Personalidad de Dios, tal renuncia tiene muy poco valor. Una persona que conoce el valor intrínseco de este mundo material para el servicio del Señor, que no está apegada al mundo material y que renuncia al mundo material al no aceptarlo para la gratificación de los sentidos, está situada en la verdadera renuncia. Este mundo material es una expansión de la energía material del Señor. Por lo tanto, es real. No es falso, como a veces se concluye a partir del ejemplo de la serpiente y la cuerda.
Los Vedas personificados continuaron: “La manifestación cósmica, debido a la naturaleza fluctuante de su existencia impermanente, parece falsa a los hombres menos inteligentes.” Los filósofos Māyāvādī se valen de la naturaleza fluctuante de esta manifestación cósmica para demostrar su tesis de que este mundo es falso. Según la versión Védica, antes de la creación este mundo no tenía existencia, y después de la disolución el mundo dejará de manifestarse. Los que defienden el vacío también se valen de esta versión Védica y concluyen que la causa de este mundo material es el vacío. Pero el mandato Védico no dice que sea el vacío. El mandato Védico define la fuente de la creación y la disolución como yato vā imāni bhūtāni jāyante, “Aquel de quien ha emanado esta manifestación cósmica y en quien, después de la aniquilación, todo se fundirá.” Lo mismo se explica en el Vedānta-sūtra y en el primer verso del Primer Capítulo del Śrīmad-Bhāgavatam mediante las palabras janmādyasya, “Aquel de quien emanan todas las cosas.” Todos estos mandatos Védicos indican que la manifestación cósmica se debe a la Suprema Personalidad de Dios Absoluta, y cuando es disuelta, se funde en Él. Lo mismo se confirma en el Bhagavad-gītā: esta manifestación cósmica llega a existir y nuevamente se disuelve, y después de la disolución se funde en la existencia del Señor Supremo. Esta afirmación confirma definitivamente que la energía particular conocida como bahi-raṅgā-māyā, o la energía externa, aunque de naturaleza fluctuante, es la energía del Señor Supremo y, como tal, no puede ser falsa. Simplemente parece ser falsa. Los filósofos Māyāvādī concluyen que, debido a que la naturaleza material no tiene existencia al principio y deja de existir después de la disolución, es, por lo tanto, falsa. Pero mediante el ejemplo de las vasijas y los platos de barro se presenta la versión Védica: aunque la existencia de los subproductos particulares de la Verdad Absoluta es temporal, la energía del Señor Supremo es permanente. La vasija de barro o el cántaro de agua pueden romperse o transformarse en otra forma, como la de un plato o un cuenco, pero el ingrediente, o la base material, es decir, la tierra, continúa siendo la misma. El principio básico de esta manifestación cósmica es siempre el mismo, Brahman, o la Verdad Absoluta; por lo tanto, la teoría de los filósofos Māyāvādī de que es falsa es ciertamente solo una invención mental. El hecho de que la manifestación cósmica sea fluctuante y temporal no significa que sea falsa. La definición de falsedad es aquello que nunca tuvo existencia alguna, pero que existe solamente de nombre. Por ejemplo, los huevos de un caballo, la flor del cielo o el cuerno de un conejo son fenómenos que existen solamente de nombre. No existen huevos de caballo, no existe el cuerno de un conejo ni hay flores que crezcan en el cielo. Hay muchas cosas que existen solo de nombre o en la imaginación, pero que en realidad no tienen ninguna manifestación real. Tales cosas pueden llamarse falsas. Pero el Vaiṣṇava no puede considerar falso este mundo material simplemente porque, debido a su naturaleza temporal, se manifiesta y nuevamente se disuelve.
Los Vedas personificados continuaron diciendo que la Superalma y el alma individual, o Paramātmā y jīvātmā, no pueden ser iguales bajo ninguna circunstancia, aunque ambos están sentados dentro del mismo cuerpo, como dos aves posadas en el mismo árbol. Como se declara en los Vedas, estas dos aves, aunque están sentadas como amigas, no son iguales. Una es simplemente un testigo. Esta ave es Paramātmā, o la Superalma. Y la otra ave está comiendo el fruto del árbol. Esa es el jīvātmā. Cuando tiene lugar la manifestación cósmica, el jīvātmā, o alma individual, aparece en la creación en diferentes formas, de acuerdo con sus actividades fruitivas anteriores, y debido a su prolongado olvido de su verdadera existencia, se identifica con una forma particular que le ha sido otorgada por las leyes de la naturaleza material. Después de asumir una forma material, queda sometido a las tres modalidades materiales de la naturaleza y actúa en consecuencia para continuar su existencia en el mundo material. Mientras está envuelto en semejante ignorancia, sus opulencias naturales, aunque existen en cantidad diminuta, están casi extinguidas. Sin embargo, las opulencias de la Superalma, o de la Suprema Personalidad de Dios, no disminuyen, aunque Él aparezca dentro de este mundo material. Él mantiene en su totalidad todas las opulencias y perfecciones y, aun así, permanece apartado de todas las tribulaciones de este mundo material. El alma condicionada queda atrapada en el mundo material, mientras que la Superalma, o la Suprema Personalidad de Dios, lo abandona sin afecto, tal como una serpiente se desprende de su piel. La diferencia entre la Superalma y el alma individual condicionada es que la Superalma, o la Suprema Personalidad de Dios, mantiene Sus opulencias naturales, conocidas como ṣaḍ-aiśvarya, aṣṭa-siddhi y aṣṭa-guṇa.
Debido a su escaso acopio de conocimiento, los filósofos Māyāvādī olvidan el hecho de que Kṛṣṇa siempre está pleno de seis opulencias, ocho cualidades trascendentales y ocho tipos de perfección. Las seis opulencias son que nadie supera a Kṛṣṇa en riqueza, fuerza, belleza, fama, conocimiento y renunciación. La primera de las ocho cualidades trascendentales de Kṛṣṇa es que a Él la contaminación de la existencia material nunca lo toca. Esto también se menciona en el Īśopaniṣad: apāpa-viddham: así como el Sol nunca es contaminado por ninguna impureza, el Señor Supremo nunca es contaminado por ninguna actividad pecaminosa. De manera similar, aunque las acciones de Kṛṣṇa puedan parecer a veces impías, Él nunca es contaminado por tales acciones. La segunda cualidad trascendental es que Kṛṣṇa nunca muere. En el Cuarto Capítulo del Bhagavad-gītā, Él informa a Arjuna que tanto Él como Arjuna han tenido muchas apariciones en este mundo material, pero que solamente Él recuerda todas esas actividades–pasadas, presentes y futuras. Esto significa que Él nunca muere. El olvido se debe a la muerte. Cuando morimos, cambiamos de cuerpo. Eso es olvido. Kṛṣṇa, sin embargo, nunca olvida. Él puede recordar todo lo que ha sucedido en el pasado. De lo contrario, ¿cómo podría recordar que Él enseñó por primera vez el sistema de yoga del Bhagavad-gītā al dios del Sol, Vivasvān? Por lo tanto, Él nunca muere. Tampoco llega jamás a ser un anciano. Aunque Kṛṣṇa era bisabuelo cuando apareció en el Campo de Batalla de Kurukṣetra, no parecía un anciano. Kṛṣṇa no puede ser contaminado por ninguna actividad pecaminosa, Kṛṣṇa nunca muere, Kṛṣṇa nunca envejece, Kṛṣṇa nunca queda sujeto a ninguna lamentación, Kṛṣṇa nunca tiene hambre y nunca tiene sed. Todo lo que Él desea es perfectamente legítimo, y todo lo que Él decide no puede ser cambiado por nadie. Estas son las cualidades trascendentales de Kṛṣṇa. Además de esto, Kṛṣṇa es conocido como Yogeśvara. Él posee todas las opulencias o facilidades de los poderes místicos, tales como aṇima-siddhi, el poder de volverse más pequeño que lo más pequeño. Se afirma en el Brahma-saṁhitā que Kṛṣṇa ha entrado incluso dentro del átomo, aṇḍāntarastha-paramāṇu-cayāntarastham. De manera similar, Kṛṣṇa, como Garbhodakaśāyī Viṣṇu, se encuentra dentro del universo gigantesco, y yace en el Océano Causal como Mahā-Viṣṇu en un cuerpo tan gigantesco que, cuando exhala, millones y trillones de universos emanan de Su cuerpo. Esto se denomina mahima-siddhi. Kṛṣṇa también posee la perfección de laghimā: Él puede volverse el más ligero. En el Bhagavad-gītā se afirma que es debido a que Kṛṣṇa entra dentro de este universo y dentro de los átomos que todos los planetas flotan en el aire. Esa es la explicación de la ingravidez. Kṛṣṇa también posee la perfección de prāpti: Él puede obtener todo lo que desea. De manera similar, posee la facilidad de īśitā, el poder de controlar. Él es llamado el controlador supremo, Parameśvara. Además, Kṛṣṇa puede poner a cualquiera bajo Su influencia. Esto se denomina vaśitā.
Kṛṣṇa está dotado de todas las opulencias, cualidades trascendentales y poderes místicos. Ninguna entidad viviente ordinaria puede compararse con Él. Por lo tanto, la teoría de los Māyāvādīs de que la Superalma y el alma individual son iguales es simplemente una concepción errónea. La conclusión, por lo tanto, es que Kṛṣṇa es digno de adoración y que todas las demás entidades vivientes son simplemente Sus sirvientes. Esta comprensión se denomina autorrealización. Cualquier otra comprensión del propio ser que vaya más allá de esta relación de servidumbre eterna a Kṛṣṇa es impulsada por māyā. Se dice que la última trampa de māyā consiste en dictarle a la entidad viviente que trate de volverse igual a la Suprema Personalidad de Dios. El filósofo Māyāvādī afirma ser igual a Dios, pero no puede responder a la pregunta de por qué ha caído en el enredo material. Si él es el Dios Supremo, entonces ¿cómo es que ha sido dominado por actividades impías y, de ese modo, ha quedado sujeto a las tribulaciones de la ley del karma? Cuando se les pregunta esto a los Māyāvādīs, no pueden responder adecuadamente. La especulación de que uno es igual a la Suprema Personalidad de Dios es otro síntoma de una vida pecaminosa. Uno no puede adoptar la conciencia de Kṛṣṇa a menos que esté completamente liberado de todas las actividades pecaminosas. El simple hecho de que el Māyāvādī afirme que puede volverse uno con el Señor Supremo significa que todavía no está libre de las reacciones de las actividades pecaminosas. El Śrīmad-Bhāgavatam dice que tales personas son aviśuddha-buddhayā, lo cual significa que creen falsamente que están liberadas, aunque al mismo tiempo se consideran iguales a la Verdad Absoluta. Su inteligencia no está purificada.
Los Vedas personificados dijeron que, si los yogīs y los jñānīs no se liberan de los deseos pecaminosos, entonces su proceso en particular de autorrealización nunca tendrá éxito. “Mi querido Señor,” continuaron los Vedas personificados, “si a las personas santas no les preocupa erradicar por completo las raíces de los deseos pecaminosos, no pueden experimentar a la Superalma, aunque Él se encuentre sentado junto al alma individual. Samādhi, o meditación, significa que uno tiene que encontrar a la Superalma dentro de sí mismo. Aquel que no está libre de las reacciones pecaminosas no puede ver a la Superalma. Si una persona tiene en su collar un relicario con una joya dentro, pero olvida la joya, es casi como si no la poseyera. De manera similar, si un alma individual medita pero en realidad no percibe la presencia de la Superalma dentro de sí misma, no ha realizado a la Superalma.” Por lo tanto, las personas que han adoptado este sendero de autorrealización deben tener mucho cuidado de permanecer libres de la contaminación de la influencia de māyā. Śrīla Rūpa Gosvāmī dice que un devoto debe estar completamente libre de toda clase de deseos materiales. Un devoto no debe verse afectado por las acciones resultantes del karma y el jñāna. Simplemente tiene que comprender a Kṛṣṇa y llevar a cabo Sus deseos. Esa es la etapa del servicio devocional puro. Los yogīs místicos que todavía tienen deseos contaminados de gratificación de los sentidos nunca tienen éxito en su intento, ni pueden realizar a la Superalma dentro del ser individual. Como tal, los llamados yogīs y jñānīs que simplemente pierden el tiempo en diferentes tipos de gratificación de los sentidos, ya sea mediante la especulación mental o mediante la exhibición de poderes místicos limitados, nunca se liberarán de la vida condicionada y continuarán pasando repetidamente por nacimientos y muertes. Para esas personas, tanto esta vida como la siguiente se convierten en fuentes de tribulación. Tales personas pecaminosas ya están sufriendo tribulaciones en esta vida y, debido a que no son perfectas en la autorrealización, estarán plagadas de mayores tribulaciones en la siguiente vida. A pesar de todos los esfuerzos por alcanzar la perfección, tales yogīs, contaminados por deseos de gratificación de los sentidos, continuarán sufriendo en esta vida y en la siguiente.
Śrīla Viśvanātha Cakravartī Ṭhākur señala en relación con esto que, si los sannyāsīs y las personas en la orden de vida de renuncia que han abandonado sus hogares para alcanzar la autorrealización no se ocupan en el servicio devocional del Señor, sino que se sienten atraídos por obras filantrópicas, como abrir instituciones educativas, hospitales o incluso monasterios, iglesias o templos de semidioses, solo encuentran problemas debido a tales ocupaciones, no solo en esta vida, sino también en la siguiente. Los sannyāsīs que no aprovechan esta vida para realizar a Kṛṣṇa simplemente desperdician su tiempo y energía en actividades que están fuera de la jurisdicción de la orden de vida de renuncia. Sin embargo, el esfuerzo de un devoto por emplear sus energías en actividades como la construcción de un templo de Viṣṇu nunca es en vano. Tales ocupaciones reciben el nombre de Kṛṣṇārthe akhila-ceṣṭā, actividades diversas realizadas para complacer a Kṛṣṇa. Que un filántropo abra un edificio escolar y que un devoto construya un templo no están al mismo nivel. Aunque la apertura de una institución educativa por parte de un filántropo puede ser una actividad piadosa, está sujeta a las leyes del karma, mientras que construir un templo para Viṣṇu es servicio devocional.
El servicio devocional nunca está sujeto a la jurisdicción de la ley del karma. Se afirma en el Bhagavad-gītā que los devotos trascienden la reacción de las tres modalidades de la naturaleza material y se sitúan en el plano de la realización del Brahman: brahma-bhūyāya kalpate. El Bhagavad-gītā dice, sa guṇān samatityaitān brahma-bhūyāya kalpate: los devotos de la Personalidad de Dios trascienden todas las reacciones de las tres modalidades de la naturaleza material y se sitúan en el plano trascendental del Brahman. Los devotos están liberados tanto en esta vida como en la siguiente. Cualquier trabajo realizado en este mundo material para Yajña, Viṣṇu o Kṛṣṇa se considera trabajo liberado, pero sin conexión con Acyuta, la infalible Suprema Personalidad de Dios, no hay posibilidad de detener las acciones resultantes de la ley del karma. La vida de conciencia de Kṛṣṇa es la vida de liberación. La conclusión es que un devoto, por la gracia del Señor, está liberado tanto en esta vida como en la siguiente, mientras que karmīs, jñānīs y yogīs nunca están liberados, ni en esta vida ni en la siguiente.
Los Vedas personificados continuaron: “Querido Señor, cualquiera que, por Tu gracia, haya comprendido las glorias de Tus pies de loto se vuelve insensible a la felicidad y la aflicción materiales. Los dolores materiales son inevitables mientras existamos dentro del mundo material, pero un devoto no desvía su atención hacia tales acciones y reacciones, que son los resultados de las actividades piadosas e impías. Tampoco un devoto se siente muy perturbado ni muy complacido si las personas en general lo alaban o lo condenan. A veces un devoto es grandemente alabado por la gente en general debido a sus actividades trascendentales, y a veces es criticado, aunque no haya ninguna razón para una crítica desfavorable. El devoto puro permanece siempre insensible a las alabanzas o las condenas de la gente común. En realidad, las actividades del devoto están en el plano trascendental. No está interesado en las alabanzas ni en las condenas de las personas ocupadas en actividades materiales. Si el devoto puede mantener así su posición trascendental, entonces su liberación en esta vida y en la siguiente está garantizada por la Suprema Personalidad de Dios. La posición trascendental de un devoto dentro de este mundo material se mantiene mediante la asociación con devotos puros, simplemente escuchando las gloriosas actividades realizadas por el Señor en diferentes eras y en diferentes encarnaciones.”
El movimiento de conciencia de Kṛṣṇa se basa en este principio. Śrīla Narottama dāsa Ṭhākur ha cantado, “Mi querido Señor, permíteme ocuparme en Tu servicio amoroso trascendental, tal como lo han indicado los ācāryas anteriores, y permíteme vivir en la asociación de devotos puros. Ese es mi deseo, vida tras vida.” En otras palabras, a un devoto no le importa mucho si está liberado o no, sino que solo está ansioso por prestar servicio devocional. Servicio devocional significa que uno no hace nada independientemente de la sanción de los ācāryas. Las actividades del movimiento de conciencia de Kṛṣṇa están dirigidas por los ācāryas anteriores, encabezados por Śrīla Rūpa Gosvāmī; en la asociación de devotos que siguen estos principios, un devoto puede mantener perfectamente su posición trascendental.
En el Bhagavad-gītā, el Señor dice que un devoto que Lo conoce perfectamente es muy querido por Él. Cuatro clases de hombres piadosos adoptan el servicio devocional. Si un hombre es piadoso, entonces, en su condición afligida, se acerca al Señor para que Él mitigue su aflicción. Si un hombre piadoso necesita ayuda material, también ora al Señor para obtenerla. Si un hombre piadoso siente verdadera curiosidad por la ciencia de Dios, también se acerca a la Suprema Personalidad de Dios, Kṛṣṇa. De manera similar, un hombre piadoso que simplemente está ansioso por conocer la ciencia de Kṛṣṇa también se acerca al Señor Supremo. De estas cuatro clases de hombres, la última es alabada por el propio Kṛṣṇa en el Bhagavad-gītā. Una persona que trata de comprender a Kṛṣṇa con pleno conocimiento y devoción, siguiendo los pasos de los ācāryas anteriores versados en el conocimiento científico del Señor Supremo, es digna de alabanza. Tal devoto puede comprender que todas las condiciones de la vida, favorables y desfavorables, son creadas por la voluntad suprema del Señor. Y cuando se ha entregado por completo a los pies de loto del Señor Supremo, no le importa si su condición de vida es favorable o desfavorable. Un devoto considera incluso una condición desfavorable como el favor especial de la Personalidad de Dios. En realidad, para un devoto no existen condiciones desfavorables. Él considera favorable todo lo que sucede por voluntad del Señor y, en cualquier condición de vida, simplemente está entusiasmado por cumplir con su servicio devocional. Esta actitud devocional se explica en el Bhagavad-gītā: un devoto nunca se aflige en condiciones adversas de la vida, ni se llena de júbilo en condiciones favorables. En las etapas superiores del servicio devocional, un devoto ni siquiera se preocupa por la lista de lo que debe y no debe hacer. Esta posición solo puede mantenerse siguiendo los pasos de los ācāryas. Debido a que un devoto puro sigue los pasos de los ācāryas, debe entenderse que cualquier acción que realice para cumplir con su servicio devocional se encuentra en la plataforma trascendental. Por lo tanto, el Señor Kṛṣṇa nos instruye que un ācārya está por encima de toda crítica. Un devoto neófito no debe considerarse en el mismo plano que el ācārya. Debe aceptarse que los ācāryas se encuentran en la misma plataforma que la Suprema Personalidad de Dios y, como tales, ni Kṛṣṇa ni Su representante, el ācārya, deben quedar sujetos a ninguna crítica desfavorable por parte de los devotos neófitos.
Los Vedas personificados adoraron así a la Suprema Personalidad de Dios de diferentes maneras. Ofrecer adoración al Señor Supremo mediante oraciones significa recordar Sus cualidades, pasatiempos y actividades trascendentales. Pero los pasatiempos y las cualidades del Señor son ilimitados. No nos es posible recordar todas las cualidades del Señor. Por lo tanto, los Vedas personificados adoraron de acuerdo a su mejor capacidad y, al final, hablaron de la siguiente manera.
“Querido Señor nuestro, aunque el Señor Brahmā, la deidad predominante del planeta más elevado, Brahmaloka, y el Rey Indra, el semidiós predominante del planeta celestial, así como las deidades predominantes del planeta solar, el planeta lunar, etc., son todos directores muy confidenciales de este mundo material, tienen muy poco conocimiento acerca de Ti. ¿Qué decir entonces de los seres humanos comunes y de los especuladores mentales? A nadie le es posible enumerar las ilimitadas cualidades trascendentales de Tu Señoría. Nadie, incluidos los especuladores mentales y los semidioses de los sistemas planetarios superiores, puede realmente calcular la longitud y la amplitud de Tu forma y Tus características. Pensamos que ni siquiera Tu Señoría tiene un conocimiento completo de Tus cualidades trascendentales. La razón es que Tú eres ilimitado. Aunque en Tu caso no sería apropiado decir que no Te conoces a Ti Mismo, no obstante, es razonable comprender que, debido a que tienes cualidades y energías ilimitadas y a que Tu conocimiento también es ilimitado, existe una competencia ilimitada entre Tu conocimiento y Tu expansión de energías.”
La idea es que, debido a que tanto Dios como Su conocimiento son ilimitados, tan pronto como Dios toma conciencia de alguna de Sus energías, percibe que todavía tiene más energías. De esta manera, tanto Sus energías como Su conocimiento aumentan. Puesto que ambos son ilimitados, no hay fin para las energías ni tampoco hay fin para el conocimiento mediante el cual comprender las energías. Dios es indudablemente omnisciente, pero los Vedas personificados dicen que ni siquiera Dios Mismo conoce la extensión completa de Sus energías. Esto no significa que Dios no sea omnisciente. Cuando un hecho real es desconocido para cierta persona, esto se denomina ignorancia o falta de conocimiento. Sin embargo, esto no se aplica a Dios, porque Él Se conoce perfectamente a Sí Mismo, pero aun así Sus energías y actividades aumentan. Por lo tanto, Él también aumenta Su conocimiento para comprenderlas. Ambos aumentan ilimitadamente y no hay fin para ello. En ese sentido puede decirse que ni siquiera Dios Mismo conoce el límite de Sus energías y cualidades.
Cómo Dios es ilimitado en Su expansión de energías y actividades puede ser apenas calculado por cualquier entidad viviente cuerda y sobria. Se dice en la literatura Védica que innumerables universos emanan cuando Mahā-Viṣṇu exhala durante Su yoga-nidrā, e innumerables universos entran en Su cuerpo cuando nuevamente inhala. Tenemos que imaginar que estos universos, que, de acuerdo con nuestro conocimiento limitado, se expanden ilimitadamente, son tan grandes que los elementos burdos, los cinco elementos de la manifestación cósmica, a saber, tierra, agua, fuego, aire y cielo, no solo se encuentran dentro del universo, sino que cubren el universo en siete capas, cada capa diez veces más grande que la anterior. De esta manera, todos y cada uno de los universos están muy bien contenidos, y existen universos innumerables. Todos estos universos flotan dentro de los innumerables poros del cuerpo trascendental de Mahā-Viṣṇu. Se afirma que, así como los átomos y las partículas de polvo flotan en el aire junto con las aves y su número no puede calcularse, de la misma manera innumerables universos flotan dentro de los poros del cuerpo trascendental del Señor. Por esta razón, los Vedas dicen que Dios está más allá de la capacidad de nuestro conocimiento. Abāṅmanasagocara: comprender la longitud y la amplitud de Dios está más allá de la jurisdicción de nuestra especulación mental. Por lo tanto, una persona que es verdaderamente erudita y cuerda no afirma ser Dios, sino que trata de comprender a Dios, haciendo distinciones entre el espíritu y la materia. Mediante semejante discriminación cuidadosa, uno puede comprender claramente que el Alma Suprema es trascendental tanto a las energías superiores como a las inferiores, aunque tiene una conexión directa con ambas. En el Bhagavad-gītā, el Señor Kṛṣṇa explica que, aunque todo descansa sobre Su energía, Él es diferente o está separado de la energía.
La naturaleza y las entidades vivientes son designadas a veces como prakṛti y puruṣa, respectivamente. Toda la manifestación cósmica es una combinación de prakṛti y puruṣa. La naturaleza es la causa ingrediente y las entidades vivientes son la causa efectivas. Estas dos causas se combinan, y el efecto es esta manifestación cósmica. Cuando uno tiene la suficiente fortuna de llegar a la conclusión correcta acerca de esta manifestación cósmica y de todo lo que ocurre dentro de ella, sabe que esta es causada directa e indirectamente por la Suprema Personalidad de Dios Mismo. Por lo tanto, en el Brahma-saṁhitā se concluye, īśvaraḥ paramaḥ kṛṣṇaḥ sac-cid-ānanda-vigrahaḥ anādir ādir govindaḥ sarva-kāraṇa-kāraṇam.
Después de mucha deliberación y consideración, cuando uno ha alcanzado la perfección del conocimiento, llega a la conclusión de que Kṛṣṇa, o Dios, es la causa original de todas las causas. En lugar de especular acerca de las dimensiones de Dios–acerca de si Él es tan largo o tan ancho–o de filosofar, uno debe llegar a la conclusión del Brahma-saṁhitā: sarva-kāraṇa-kāraṇam: “Kṛṣṇa, o Dios, es la causa de todas las causas.” Esa es la perfección del conocimiento.
Así pues, el Veda-stuti, o las oraciones ofrecidas por los Vedas personificados a Garbhodakaśāyī Viṣṇu, fueron narradas originalmente en sucesión discipular por Sanandana a sus hermanos, todos los cuales nacieron de Brahmā. Al principio, los cuatro Kumāras fueron los primeros nacidos de Brahmā; por lo tanto, son conocidos como pūrva-jāta. Se afirma en el Bhagavad-gītā que el sistema de paramparā, o sucesión discipular, comienza con Kṛṣṇa Mismo. De manera similar, aquí, en las oraciones de los Vedas personificados, debe entenderse que el sistema de paramparā comienza con la Personalidad de Dios Nārāyaṇa Ṛṣi. Debemos recordar que este Veda-stuti está siendo narrado por el Kumāra Sanandana, y que la narración está siendo repetida por Nārāyaṇa Ṛṣi en Bodi Āśrama. Nārāyaṇa Ṛṣi es la encarnación de Kṛṣṇa para mostrarnos el sendero de la autorrealización mediante el sometimiento a austeridades severas. En esta era, el Señor Caitanya demostró el sendero del servicio devocional puro al asumir el papel de un devoto puro. De manera similar, en el pasado, el Señor Nārāyaṇa Ṛṣi fue una encarnación de Kṛṣṇa que realizó austeridades severas en las regiones del Himalaya. Śrī Nārada Muni estaba escuchándolo. Por lo tanto, en la declaración dada por Nārāyaṇa Ṛṣi a Nārada Muni, tal como fue narrada por el Kumāra Sanandana en la forma del Veda-stuti, se comprende que Dios es el único Supremo y que todos los demás son Sus sirvientes.
En el Caitanya-caritāmṛta se afirma, ekalā īśvara kṛṣṇa: “Kṛṣṇa es el único Dios Supremo.” Āra sava bhṛtya: “Todos los demás son Sus sirvientes.” Yāre yaiche nācāya, se taiche kare nṛtya: “El Señor Supremo, tal como lo desea, ocupa a todas las entidades vivientes en diferentes actividades, y de ese modo ellas manifiestan sus diferentes talentos y tendencias.” Este Veda-stuti es, por lo tanto, la instrucción original acerca de la relación que existe entre la entidad viviente y la Suprema Personalidad de Dios. La plataforma más elevada de realización para la entidad viviente es alcanzar esta vida devocional. Uno no puede ocuparse en la vida devocional o en la conciencia de Kṛṣṇa a menos que esté completamente libre de la contaminación material. Nārāyaṇa Ṛṣi informó a Nārada Muni que la esencia de todos los Vedas y de las literaturas Védicas (a saber, los cuatro Vedas, los Upaniṣads y los Purāṇas) enseña a prestar servicio amoroso trascendental al Señor. En relación con esto, Nārāyaṇa Ṛṣi ha utilizado una palabra en particular–rasa. En el servicio devocional, este rasa es la vía media o principio básico para el intercambio de una relación entre el Señor y la entidad viviente. Un rasa también se describe en los Vedas como īśāvāsya: “El Señor Supremo es el depósito de todo placer.” Todas las literaturas Védicas, los Purāṇas, los Vedas, los Upaniṣads, los Vedānta-sūtras, etc., enseñan a las entidades vivientes cómo alcanzar la etapa de rasa. El Bhāgavatam también dice que las declaraciones del Mahāpurāṇa (Śrīmad-Bhāgavatam) contienen la esencia de los rasas de todas las literaturas Védicas. Nigama-kalpa-taror galitaṁ phalaṁ. El Bhāgavatam es la esencia del fruto maduro del árbol de la literatura Védica.
Entendemos que con la respiración de la Suprema Personalidad de Dios surgieron los cuatro Vedas, a saber, el Ṛg-veda, el Sāma-veda, el Yajur-veda y el Atharva-veda, y las historias como el Mahābhārata y todos los Purāṇas, que también se consideran la historia del mundo. Las historias Védicas como los Purāṇas y el Mahābhārata son llamadas el quinto Veda.
Los versos del Veda-stuti deben considerarse la esencia de todo el conocimiento Védico. Los cuatro Kumāras y todos los demás sabios autorizados saben perfectamente que el servicio devocional en la conciencia de Kṛṣṇa es la esencia de todas las literaturas Védicas, y todos ellos predican esto en diferentes planetas, viajando por el espacio exterior. Aquí se afirma que tales sabios, incluido Nārada Muni, casi nunca viajan por tierra; están viajando perpetuamente por el espacio.
Sabios como Nārada y los Kumāras recorren todo el universo para educar a las almas condicionadas y mostrarles que su ocupación en el mundo no consiste en la gratificación de los sentidos, sino en restablecerse nuevamente en su posición original de servicio devocional a la Suprema Personalidad de Dios. Se afirma en varios lugares que las entidades vivientes son como chispas del fuego, y la Suprema Personalidad de Dios es como el fuego mismo. De alguna manera u otra, cuando las chispas caen fuera del fuego, pierden su iluminación natural; así pues, se establece que las entidades vivientes entran en este mundo material exactamente como las chispas caen de un gran fuego. La razón de esta caída, como lo declaran los Gosvāmīs, es la gratificación de los sentidos. La entidad viviente quiere imitar a Kṛṣṇa y trata de enseñorearse de la naturaleza material; así olvida su posición original y su poder iluminador, su identidad espiritual, se extingue. Sin embargo, si una entidad viviente adopta la conciencia de Kṛṣṇa, es restablecida en su posición original. Sabios y santos como Nārada y los Kumāras viajan por todo el universo educando a la gente y animando a sus discípulos a predicar este proceso de servicio devocional, para que todas las almas condicionadas puedan revivir su conciencia original, o conciencia de Kṛṣṇa, y así obtener alivio de las miserables condiciones de la vida material.
Śrī Nārada Muni es un naiṣṭika-brahmacārī. Hay cuatro tipos de brahmacārī, y el primero recibe el nombre de sāvitra, que se refiere a un brahmacārī que, después de la iniciación y de la ceremonia del cordón sagrado, debe observar al menos tres días de celibato. El siguiente se denomina prājāpatya, que se refiere a un brahmacārī que observa estrictamente el celibato durante al menos un año después de la iniciación. El siguiente se denomina brāhma-brahmacārī, que se refiere a un brahmacārī que observa el celibato desde el momento de la iniciación hasta completar sus estudios de la literatura Védica. La siguiente etapa se denomina naiṣṭika, que se refiere a un brahmacārī que permanece célibe durante toda su vida. De estos, los primeros tres son upakurvāṇa, lo cual significa que el brahmacārī puede casarse posteriormente, una vez terminado el período de brahmacārī. El naiṣṭika-brahmacārī es completamente reacio a tener cualquier vida sexual; por lo tanto, los Kumāras y Nārada son conocidos como naiṣṭika-brahmacārīs. El sistema de vida de brahmacārī es especialmente ventajoso porque aumenta el poder de la memoria y la determinación. Se menciona específicamente en relación con esto que, debido a que Nārada era naiṣṭika-brahmacārī, podía recordar todo lo que escuchaba de su maestro espiritual y nunca lo olvidaba. A aquel que puede recordar todo perpetuamente se le llama śruta-dhara. Un śruta-dhara brahmacārī puede repetir literalmente todo lo que ha escuchado, sin notas y sin consultar libros. El gran sabio Nārada posee esta cualificación y, por lo tanto, al recibir instrucciones de Nārāyaṇa Ṛṣi, está ocupado en propagar por todo el mundo la filosofía del servicio devocional. Debido a que tales grandes sabios pueden recordarlo todo, son muy reflexivos, autorrealizados y están completamente fijos en el servicio del Señor. Así pues, el gran sabio Nārada, después de escuchar a su maestro espiritual Nārāyaṇa Ṛṣi, se volvió completamente realizado. Quedó establecido en la verdad y se volvió tan feliz que ofreció las siguientes oraciones a Nārāyaṇa Ṛṣi.
Un naiṣṭika-brahmacārī también recibe el nombre de vīra-vrata. Nārada Muni se dirigió a Nārāyaṇa Ṛṣi como una encarnación de Kṛṣṇa y específicamente se dirigió a Él como el supremo bienqueriente de las almas condicionadas. Se afirma en el Bhagavad-gītā que el Señor Kṛṣṇa desciende en cada milenio simplemente para proteger a Sus devotos y aniquilar a los no devotos. Nārāyaṇa Ṛṣi, siendo también una encarnación de Kṛṣṇa, es también llamado el bienqueriente de las almas condicionadas. Como se afirma en el Bhagavad-gītā, todos deben saber que no existe ningún bienqueriente como Kṛṣṇa. Todos deben comprender que el Señor Kṛṣṇa es el bienqueriente de todos y deben refugiarse en Kṛṣṇa. De esta manera, uno puede sentirse completamente seguro y satisfecho, sabiendo que tiene a alguien capaz de brindarle toda protección. Kṛṣṇa Mismo, Sus encarnaciones y Sus expansiones plenarias son todos supremos bienquerientes de las almas condicionadas, pero Kṛṣṇa es el bienqueriente incluso de los demonios, pues otorgó la salvación a todos los demonios que fueron a matarlo a Vṛndāvana; por lo tanto, las actividades benéficas de Kṛṣṇa son absolutas, pues, aunque Él aniquile a un demonio o proteja a un devoto, Sus actividades son una y la misma. Se dice que la demonio Pūtanā fue elevada a la misma posición que la madre de Kṛṣṇa. Cuando Kṛṣṇa mata a un demonio, debe saberse que el demonio recibe el máximo beneficio de ello; sin embargo, un devoto puro siempre está protegido por el Señor.
Nārada Muni, después de ofrecer respetos a su maestro espiritual, fue al āśrama de Vyāsadeva y narró toda la historia a su discípulo. Así pues, Nārada Muni, al ser recibido debidamente por Vyāsadeva en su āśrama y sentarse muy cómodamente, comenzó a narrar lo que había escuchado de Nārāyaṇa Ṛṣi. De esta manera, Śukadeva Gosvāmī informó a Mahārāja Parīkṣit de las respuestas a sus preguntas acerca de la esencia del conocimiento Védico y acerca de lo que se considera la meta última de los Vedas. La meta suprema de la vida es buscar las bendiciones trascendentales de la Suprema Personalidad de Dios y, de ese modo, ocuparse en el servicio amoroso del Señor. Uno debe seguir los pasos de Śukadeva Gosvāmī y de todos los Vaiṣṇavas en la sucesión discipular y ofrecer reverencias respetuosas al Señor Kṛṣṇa, la Suprema Personalidad de Dios Hari. Las cuatro sectas de la sucesión discipular Vaiṣṇava, a saber, la Madhva-sampradāya, la Rāmānuja-sampradāya, la Viṣṇusvāmī-sampradāya y la Nimbārka-sampradāya, en cumplimiento de todas las conclusiones Védicas, coinciden en que uno debe entregarse a la Suprema Personalidad de Dios.
Las literaturas Védicas se dividen en dos partes: los śrutis y los smṛtis. Los śrutis son los cuatro Vedas: Ṛk, Sāma, Atharva y Yajus, y los Upaniṣads, mientras que los smṛtis son los Purāṇas, como el Mahābhārata, que incluye el Bhagavad-gītā. La conclusión de todos ellos es que uno debe conocer a Śrī Kṛṣṇa como la Suprema Personalidad de Dios. Él es el Parampuruṣa, o la Suprema Personalidad de Dios bajo cuya supervisión actúa la naturaleza material, siendo creada, mantenida y destruida. Después de la creación, el Señor Supremo Se encarna en tres, Brahmā, Viṣṇu y el Señor Śiva. Todos ellos se hacen cargo de las tres cualidades de la naturaleza material, pero la dirección última está en manos del Señor Viṣṇu. Todas las actividades de la naturaleza material bajo las tres modalidades se llevan a cabo bajo la dirección de la Suprema Personalidad de Dios, Kṛṣṇa. Esto se confirma en el Bhagavad-gītā, nyadarśana, y en los Vedas: sa aikṣata.
Los filósofos ateos Sāṅkhya presentan sus argumentos de que esta manifestación cósmica material se debe a prakṛti y puruṣa. Argumentan que la naturaleza y la energía material constituyen la causa material y la causa efectiva. Pero Kṛṣṇa es la causa de todas las causas. Él es la causa de todas las causas materiales y efectiva. Prakṛti y puruṣa no son la causa última. Superficialmente parece que un niño nace debido a la combinación del padre y la madre, pero la causa última tanto del padre como de la madre es Kṛṣṇa. Por lo tanto, Él es la causa original, o la causa de todas las causas, como se confirma en el Brahma-saṁhitā.
En la naturaleza material entran tanto el Señor Supremo como las entidades vivientes. El Señor Supremo Kṛṣṇa, mediante una de Sus expansiones plenarias, Se manifiesta como Kṣīrodakaśāyī Viṣṇu y como Mahā-Viṣṇu, la gigantesca forma de Viṣṇu que yace en el Océano Causal. Entonces, a partir de esa gigantesca forma del Mahā-Viṣṇu, el Garbhodakaśāyī Viṣṇu Se expande en cada universo. De Él se expanden Brahmā, Viṣṇu y Śiva. Viṣṇu entra en los corazones de todas las entidades vivientes, así como en todos los elementos materiales, incluido el átomo. El Brahma-saṁhitā dice: aṇḍāntarastha-paramāṇu-cayāntarastham. Él está dentro de este universo y también dentro de cada átomo.
La entidad viviente tiene un pequeño cuerpo material tomado de diversas especies y formas, y, de manera similar, el universo entero no es más que el cuerpo material de la Suprema Personalidad de Dios. Este cuerpo es descrito en los śāstras como virāṭa-rūpa. Así como la entidad viviente individual mantiene su cuerpo particular, la Suprema Personalidad de Dios mantiene toda la creación cósmica y todo lo que hay dentro de ella. Tan pronto como la entidad viviente individual abandona el cuerpo material, el cuerpo es inmediatamente aniquilado, y, de manera similar, tan pronto como el Señor Viṣṇu abandona la manifestación cósmica, todo es aniquilado. Solo cuando la entidad viviente se entrega a la Suprema Personalidad de Dios tiene asegurada su liberación de la existencia material. Esto se confirma en el Bhagavad-gītā: mām eva ye prapadyante māyām etāṁ taranti te. Entregarse a la Suprema Personalidad de Dios es, por lo tanto, la causa de la liberación y nada más. La manera en que la entidad viviente se libera de las modalidades de la naturaleza material después de entregarse a la Suprema Personalidad de Dios se ilustra mediante el ejemplo de un hombre dormido dentro de una habitación. Cuando un hombre está durmiendo, todos ven que está presente dentro de la habitación, pero en realidad el hombre mismo no está dentro de ese cuerpo, pues mientras duerme un hombre olvida su existencia corporal, aunque los demás puedan ver que su cuerpo está presente. De manera similar, una persona liberada que se ocupa en el servicio devocional del Señor puede ser vista por los demás ocupándose en los deberes domésticos del mundo material, pero, debido a que su conciencia está fija en Kṛṣṇa, no vive dentro de este mundo. Sus ocupaciones son diferentes, exactamente como las ocupaciones de un hombre dormido son diferentes de las ocupaciones de su cuerpo. Se confirma en el Bhagavad-gītā que un devoto plenamente ocupado en el servicio amoroso trascendental del Señor ya ha superado la influencia de las tres modalidades de la naturaleza material. Ya está situado en la plataforma del Brahman de la realización espiritual, aunque parezca estar viviendo dentro del cuerpo o dentro del mundo material.
Śrīla Rūpa Gosvāmī afirmó en relación con esto, en su Bhakti-rasāmṛta-sindhu, que la persona cuyo único deseo es servir a la Suprema Personalidad de Dios puede encontrarse en cualquier condición dentro del mundo material, pero debe entenderse que es jīvanmukta, es decir, debe considerarse liberada mientras vive dentro del cuerpo o del mundo material. La conclusión, por lo tanto, es que una persona plenamente ocupada en la conciencia de Kṛṣṇa es una persona liberada. Tal persona, en realidad, no tiene nada que ver con el mundo material. Aquellos que no están en conciencia de Kṛṣṇa son llamados karmīs y jñānīs, y deambulan en las plataformas corporal y mental, por lo que no están liberados. Esta situación se denomina kaivalya-nirasta-yoni. Una persona situada en la plataforma trascendental queda liberada de la repetición del nacimiento y la muerte. Esto también se confirma en el Cuarto Capítulo del Bhagavad-gītā. Simplemente por conocer la naturaleza trascendental de la Suprema Personalidad de Dios Kṛṣṇa, uno queda libre de las cadenas de la repetición del nacimiento y la muerte y, después de abandonar su cuerpo actual, va de vuelta al hogar, de vuelta al Supremo. Esta es la conclusión de todos los Vedas. Por lo tanto, uno debe entregarse a los pies de loto del Señor Kṛṣṇa después de comprender las oraciones ofrecidas por los Vedas personificados.
Así terminan los significados Bhaktivedanta del Segundo Volumen, Trigésimo Segundo Capítulo de Kṛṣṇa, “Oraciones de los Vedas Personificados.”