Capítulo 2
Saliendo del Fango Material
Nuestro tema es de lo más sublime: la glorificación del santo nombre de Dios. Este tema fue discutido por Mahārāja Parīkṣit y Śukadeva Gosvāmī, quienes notaron que un brāhmaṇa, que estaba muy caído y era adicto a todo tipo de actividades pecaminosas, se salvó simplemente por cantar los santos nombres de Kṛṣṇa. Esto se encuentra en el Sexto Canto del Śrīmad-Bhāgavatam, una obra épica de Vyāsadeva que describe los pasatiempos del Señor Kṛṣṇa y detalla en la filosofía de la conciencia Kṛṣṇa.
En el Quinto Canto del Śrīmad-Bhāgavatam, los sistemas planetarios universales se explican muy detalladamente. Dentro del universo hay sistemas planetarios inferiores, intermedios y superiores. En realidad, no sólo el Bhāgavatam sino todas las escrituras religiosas contienen descripciones de sistemas planetarios inferiores o infernales y sistemas celestiales o superiores. El Śrīmad-Bhāgavatam da evidencia de dónde están estos planetas e indica qué tan lejos están de este planeta, tal como los astrónomos han calculado qué tan lejos están la luna y otros cuerpos celestes de la tierra. De manera similar, el Śrīmad-Bhāgavatam contiene descripciones de varios planetas.
Incluso en este planeta experimentamos diferentes condiciones climáticas. En países templados como los Estados Unidos, el clima es diferente al de un país tropical como India. Así como hay diferencias ambientales en este planeta, hay otros planetas que tienen atmósferas y ambientes muy diferentes. Después de escuchar una descripción de tales planetas de parte de Śukadeva Gosvāmī, Parīkṣit Mahārāja dijo:
adhuneha mahā-bhāga yathaiva narakān naraḥ
nānogra-yātanān neyāt tan me vyākhyātum arhasi
“Señor, he escuchado de ti acerca de los planetas infernales. Los hombres que son muy pecaminosos son enviados a esos planetas.” (Bhāg. 6.1.6)
Parīkṣit Mahārāja era un Vaiṣṇava (devoto), y un Vaiṣṇava siempre siente compasión por la aflicción de los demás. Por ejemplo, cuando apareció el Señor Jesucristo, se sintió muy afligido por las condiciones miserables de la gente. Independientemente del país o la secta a la que pertenezcan, todos los Vaiṣṇavas o devotos,–cualquier persona que sea consciente de Dios o consciente de Kṛṣṇa–son así compasivos. Por lo tanto, blasfemar contra un Vaiṣṇava, un predicador de las glorias de Dios, es una gran ofensa.
Kṛṣṇa nunca tolera las ofensas cometidas a los pies de loto de un Vaiṣṇava puro. Un Vaiṣṇava, sin embargo, siempre está listo para perdonar tales ofensas. Kṛpāmbudhi: Un Vaiṣṇava es un océano de misericordia. Vāñcā-kalpa-taru: Todo el mundo tiene deseos, pero un Vaiṣṇava puede satisfacer todos los deseos. Kalpa-taru se refiere a un árbol en el mundo espiritual que se llama árbol que satisface los deseos. En este mundo material, un tipo particular de fruta solo se puede obtener de un tipo particular de árbol, pero en Kṛṣṇaloka, así como en todos los demás planetas en el cielo espiritual, todos los árboles son espirituales y producirán lo que sea que uno desee. Eso se describe en el Brahma-saṁhitā (cintāmaṇi-prakara-sadmasu kalpa-vṛkṣa). A un Vaiṣṇava puro se le compara con tal árbol que satisface los deseos, porque él puede otorgar un regalo incomparable a un discípulo sincero–la conciencia de Kṛṣṇa.
A un Vaiṣṇava se le llama mahā-bhāga, que significa “afortunado.” Aquel que se vuelve un Vaiṣṇava y es consciente de Dios, se considera que es muy afortunado. El Señor Caitanya Mahāprabhu, el jefe exponente de la conciencia de Kṛṣṇa en esta era, ha explicado que las entidades vivientes en varios sistemas planetarios por todo el universo están rotando en diferentes especies de vida. Una entidad viviente puede ir a donde quiera–al cielo o al infierno–simplemente preparándose para ese o aquel lugar. Hay muchos planetas celestiales, muchos planetas infernales y muchas especies de vida. El Padma Purāṇa estima que las especies de vida son 3, 400, 000, y la entidad viviente está rotando o deambulando entre estas especies y creando cuerpos de acuerdo con su mentalidad en su vida actual. “Según tu siembras, así deberás recoger,” es la ley que gobierna aquí. Caitanya Mahāprabhu dice que de estas innumerables entidades vivientes que están transmigrando en el mundo material, una puede ser lo suficientemente afortunada como para adoptar la conciencia de Kṛṣṇa. La conciencia de Kṛṣṇa se está distribuyendo libremente por todas partes, aun así no todos la adoptan, especialmente en esta era de Kali. Debido a esto, el Śrīmad-Bhāgavatam caracteriza a las personas en la era de Kali como desafortunadas.
Por lo tanto, Caitanya Mahāprabhu dice que solo aquellos que son afortunados adoptan esta conciencia de Kṛṣṇa, y así, alcanzan una vida dichosa de conocimiento.
Es el deber de un Vaiṣṇava el ir de puerta en puerta para tratar de que las personas desafortunadas acepten la buena fortuna. Un Vaiṣṇava piensa, “¿Cómo pueden estas personas ser liberadas de su vida infernal?” Esa fue también la pregunta de Mahārāja Parīkṣit. “Señor,” dijo, “has descrito que debido a las actividades pecaminosas de uno se le pone en una condición de vida infernal o en un sistema planetario infernal. Ahora, ¿cuáles son los métodos por los cuales una persona así puede ser salvada?” Esta es una pregunta muy importante. Cuando viene un Vaiṣṇava, cuando Dios Mismo viene, o cuando vienen los hijos de Dios o Sus devotos muy íntimos, su única misión es salvar a los hombres pecadores que están sufriendo. Ellos tienen conocimiento de cómo hacer esto. Cuando, Prahlāda Mahārāja se reunió con el Señor Nṛsiṁhadeva, dijo:
naivodvije para duratyaya-vaitaraṇyās
tvad-vīrya-gāyana-mahāmṛta-magna-cittaḥ
śoce tato vimukha-cetasa indriyārtha-
māyā-sukhāya bharam udvahato vimūḍhān
(Bhāg. 7.9.43)
“Mi querido Señor,” comenzó Prahlāda, “no estoy muy ansioso por mi propia liberación.” En este punto podemos contrastar esta actitud con la de los filósofos Māyāvādī quienes son muy cuidadosos de que su salvación personal nunca sea interrumpida. A menudo piensan, “Si voy a predicar y me asocio con otros, puedo caer y mi realización habrá terminado.”
Por lo tanto, no se ofrecen para predicar. Sólo los Vaiṣṇavas van, incluso a riesgo de caer–pero ellos no caen. Un Vaiṣṇava incluso está dispuesto a ir al infierno para liberar almas condicionadas. Esta es también la misión de Prahlāda Mahārāja. Continuó diciendo, “No estoy muy ansioso por vivir en este mundo material. No tengo ansiedad por mí mismo porque de una u otra forma he sido entrenado para ser siempre consciente de Kṛṣṇa.” Debido a que Prahlāda era consciente de Kṛṣṇa, estaba seguro de que en su próxima vida iría a Kṛṣṇa. En el Bhagavad-gītā se afirma que si uno ejecuta cuidadosamente los principios regulativos de la conciencia de Kṛṣṇa, es seguro que alcanzará el destino supremo en su próxima vida. Prahlāda Mahārāja continúa, “Solo hay una fuente de ansiedad para mí. Estoy ansioso por aquellos que no son conscientes de Kṛṣṇa. Por mí mismo no tengo ansiedad, pero estoy pensando en ellos.” ¿Y por qué la gente no es consciente de Kṛṣṇa? Māyā-sukhāya bharam udvahato vimūḍhān. Los sinvergüenzas han creado una civilización farsante para la felicidad temporal.
Māyā-sukhāya. En realidad esto es un hecho. Hemos logrado crear una civilización farsante. Cada año se fabrican tantísimos automóviles, y para ello hay que excavar, preparar y reparar tantas carreteras. Esto crea problemas tras problemas y, por lo tanto, es māyā-sukhāya, felicidad ilusoria. Estamos tratando de fabricar alguna manera para ser felices, pero solo logramos crear otros problemas. Los Estados Unidos tienen el mayor número de automóviles del mundo, pero eso no resuelve ningún problema. Hemos fabricado automóviles para ayudar a resolver los problemas de la vida, pero a menudo experimentamos que esto también crea otros problemas. Una vez que creamos automóviles, debemos viajar treinta o cuarenta millas solo para encontrarnos con nuestros amigos o ir al médico. Incluso podemos ir de Nueva York a Boston en menos de una hora en avión, pero toma incluso más tiempo llegar al aeropuerto. Esta situación se llama māyā-sukhāya. Māyā significa falso, ilusorio. Intentamos crear una situación muy cómoda, pero solo logramos crear otra situación incómoda. Este es el modo del mundo material; si no estamos satisfechos con las comodidades naturales ofrecidas por Dios y la naturaleza, y queremos crear comodidades artificiales, entonces también tenemos que crear incomodidad. La mayoría de las personas, ignorantes de este hecho, piensan que están creando una situación muy cómoda, pero en realidad terminan viajando cincuenta millas para ir a la oficina para ganarse la vida y cincuenta millas para volver.
Debido a tales condiciones, Prahlāda Mahārāja dice que estos vimūḍhas, personas materialistas, se han agobiado innecesariamente a ellos mismos simplemente por la felicidad temporal. Vimūḍhān, māyā-sukhāya bharam udvahato. Por lo tanto, en la civilización Védica se recomienda que uno se libere de la vida material, tome sannyāsa, la orden de renuncia, y ejecute servicio devocional sin ansiedad.
La toma de la orden de renuncia, sin embargo, no siempre es necesaria. Si uno puede ejecutar conciencia de Kṛṣṇa en la vida familiar, eso también es recomendable. A pesar de que Bhaktivinoda Ṭhākura era un hombre de familia y un magistrado, todavía así ejecutaba servicio devocional de la manera más excelente. Dhruva Mahārāja y Prahlāda Mahārāja también eran gṛhastas, cabezas de familia, pero se entrenaron a sí mismos de tal manera que, incluso como cabezas de familia, no enfrentaron interrupciones en su servicio. Por lo tanto, Prahlāda Mahārāja dijo, “He aprendido el arte de permanecer siempre en la conciencia de Kṛṣṇa.” ¿Cuál es ese arte? Tvad-vīrya-gāyana-mahāmṛta-magna-cittaḥ: simplemente glorificando las actividades victoriosas y los pasatiempos del Señor. La palabra vīrya significa “muy heroico.” Al leer el Śrīmad-Bhāgavatam, podemos llegar a comprender que las actividades de Kṛṣṇa, Su fama, Sus asociados y todo lo demás acerca de Él son todos heroicos. A este respecto, Prahlāda Mahārāja dijo, “Estoy seguro de que dondequiera que vaya, puedo glorificar Tus heroicas actividades y ser salvado. No hay posibilidad de que caiga, pero simplemente estoy ansioso por aquellos que han creado un tipo de civilización en la que siempre están ocupados trabajando duro. Estoy pensando en ellos.” Prahlāda dice además:
prāyeṇa deva munayaḥ sva-vimukti-kāmā
maunaṁ caranti vijane na parārtha-niṣṭhāḥ
naitān vihāya kṛpaṇān vimumukṣa eko
nānyaṁ tvad asya śaraṇaṁ bhramato ’nupaśye
“Mi querido Señor, hay muchas personas santas y sabios que están muy interesados en su propia liberación. Ellos viven en lugares solitarios como las montañas del Himalaya, no hablan con nadie y siempre tienen miedo de mezclarse con la gente común en las ciudades y de perturbarse o tal vez de incluso caer. Ellos piensan, “Mejor déjame salvarme.” Lamento que estas grandes personas santas no vengan a las ciudades donde la gente ha fabricado una civilización basada en el constante trabajo duro. Tales santos no son muy compasivos, pero yo estoy ansioso por estas personas caídas que están trabajando innecesariamente tan duro simplemente por la gratificación de los sentidos.” (Bhāg. 7.9.44)
Incluso si tuviera algún sentido trabajar tan duro, esas personas no saben cuál es. Todo lo que saben es el impulso sexual y los burdeles que gratifican este impulso. Sin embargo, Prahlāda Mahārāja tiene compasión por esas personas: naitān vihāya kṛpaṇān vimumukṣa eko. “Mi Señor, no necesito la salvación solo para mí. A menos que me lleve a todos estos tontos conmigo, no iré.” Así, él se negó a entrar en el reino de Dios sin llevar consigo a todas las almas caídas. Este es un Vaiṣṇava. Nānyaṁ tvadasya śaraṇaṁ bramato ’nupaśye: “Simplemente quiero enseñarles cómo rendirse a Ti. Eso es todo. Esa es mi meta.”
La entrega se enfatiza así porque un Vaiṣṇava sabe que tan pronto como se entrega, el camino está despejado.
naivodvije para duratyaya-vaitaraṇyās
tvad-vīrya-gāyana-mahāmṛta-magna-cittaḥ
“De una u otra forma, que todos se inclinen ante Kṛṣṇa.” Este es un método muy simple. Todo lo que uno tiene que hacer es inclinarse ante Kṛṣṇa con fe y decir, “Mi Señor Kṛṣṇa, yo he estado olvidadizo de Ti por tanto tiempo, por tantísimas vidas. Ahora he llegado a la conciencia de Ti. Por favor, acéptame.” Eso es todo. Si uno simplemente aprende esta técnica y se entrega sinceramente al Señor, su camino se abre de inmediato. Este es el objetivo de un verdadero Vaiṣṇava.
Un Vaiṣṇava siempre está pensando en cómo las almas condicionadas caídas pueden ser liberadas y siempre está involucrado en hacer planes para liberarlas. Los Gosvāmīs, los principales discípulos del Señor Caitanya Mahāprabhu, eran tales Vaiṣṇavas, y Śrīnivāsa Ācārya los describió así:
nānā-śāstra-vicāraṇaika-nipuṇau sad-dharma-saṁsthāpakau
lokānāṁ hitakāriṇau tribhuvane mānyau śaraṇyākarau
rādhā-kṛṣṇa-padāravinda-bhajanānandena mattālikau
vande rūpa-sanātanau raghuyugau śrī-jīva-gopālakau
“Los seis Gosvāmīs–Śrī Sanātana Gosvāmī, Śrī Rūpa Gosvāmī, Śrī Raghunātha Bhaṭṭa Gosvāmī, Śrī Raghunātha Dāsa Gosvāmī, Śrī Jīva Gosvāmī y Śrī Gopāla Bhaṭṭa Gosvāmī–son muy expertos en estudiar minuciosamente todas las escrituras reveladas con el propósito de establecer principios religiosos eternos para el beneficio de todos los seres humanos. Ellos siempre están absortos en el humor de las gopīs y están ocupados en el amoroso servicio trascendental de Rādhā y Kṛṣṇa.”
Con una compasión Vaiṣṇava similar, Parīkṣit Mahārāja le dijo a Śukadeva Gosvāmī, “Acabas de describir los diferentes tipos de vida infernal. Ahora, dime cómo se puede liberar a aquellos que sufren. Bondadosamente, explícamelo.” Adhuneha mahā-bhāga yathaiva narakān naraḥ nānogra-yātanān neyāt tan me. La palabra naraḥ se refiere a los seres humanos, o aquellos que están caídos. Narakān naraḥ nānogra-yātanān neyāt tan me: “¿Cómo pueden ser liberados de sus feroces miserias y horribles dolores?” Eso es típico de un corazón Vaiṣṇava. Mahārāja Parīkṣit también dijo, “De una forma u otra, han caído en una vida infernal, pero eso no significa que deban permanecer en esa condición. Debe haber algunos medios por los cuales puedan ser liberados, así que bondadosamente explica estos medios.”
Śukadeva Gosvāmī contesto:
na ced ihaivāpacitiṁ yathāṁhasaḥ
kṛtasya kuryān mana-ukta-pāṇibhiḥ
dhruvaṁ sa vai pretya narakān upaiti
ye kīrtitā me bhavatas tigma-yātanāḥ
“Sí, ya he descrito varias condiciones infernales típicas de una vida severa y dolorosa. El punto es que uno tiene que contrarrestar esa vida.” (Bhāg. 6.1.7)
¿Cómo se puede hacer esto? Hay varias formas en las que las actividades pecaminosas se pueden cometer. Una es por la mente. Si una persona piensa en cometer alguna actividad pecaminosa y por lo tanto hace un plan:–“Mataré a ese hombre”–eso también se considera pecaminoso. Cuando la mente está pensando, sintiendo y deseando, entonces hay acción. En ciertas áreas de los Estados Unidos, el dueño de un perro es responsable según la ley si su perro le ladra a alguien que pasa por el camino. Aunque el perro simplemente ladre, el dueño es responsable. El perro no es responsable por ser un animal, sino porque el dueño del animal ha hecho del perro su mejor amigo, es responsable por ley. De manera similar, así como el ladrido de un perro puede considerarse ilegal, el lenguaje ofensivo también puede considerarse pecaminoso, porque es como ladrar. El punto es que las actividades pecaminosas se pueden cometer de muchísimas maneras–uno puede pensar en ellas, o uno puede hablar pecaminosamente, o uno puede de hecho cometer un pecado. En cualquier caso, todas ellas son consideradas actividades pecaminosas. Dhruvaṁ sa vai pretya narakān upaiti: Uno tiene que sufrir el castigo por tales actividades.
La gente no cree en una próxima vida porque quieren evitar molestias y castigos, pero la próxima vida no se puede evitar. Es un hecho bien conocido que debemos actuar de acuerdo con la ley, o seremos castigados. Si uno comete actividades criminales, el estado lo castigará. A veces, sin embargo, un criminal puede escapar del castigo del estado, pero este no es el caso con la ley de Dios. Uno puede engañar a otros, cometer robo y esconderse, salvándose así del castigo del estado, pero uno no puede salvarse de la ley superior, la ley de la naturaleza. Es muy difícil porque hay muchos testigos: la luz del día es testigo, la luz de la luna es testigo y Kṛṣṇa es el testigo supremo. Por lo tanto, uno no puede decir, “Estoy cometiendo este pecado, pero nadie puede verme.” Kṛṣṇa es el testigo supremo sentado en el corazón, y no solo observa lo que uno está pensando y haciendo, sino que también brinda facilidad a la entidad viviente. Si uno quiere hacer algo para satisfacer sus sentidos, Kṛṣṇa da todas las facilidades. Esto se afirma en el Bhagavad-gītā. Sarvasya cāhaṁ hṛdi sanniviṣṭaḥ: “Estoy sentado en el corazón de todos.” Mattaḥ smṛtir jñānam apohanaṁ ca: “De Mí vienen el recuerdo, el conocimiento y el olvido.”
De esta forma, Kṛṣṇa nos da una oportunidad. Si queremos a Kṛṣṇa, Él nos dará la oportunidad de tenerlo, y si no queremos a Kṛṣṇa, Él nos dará la oportunidad de olvidarlo. Si queremos disfrutar la vida olvidando a Kṛṣṇa, olvidando a Dios, Kṛṣṇa nos dará todas las facilidades para que así podamos olvidar, pero si queremos disfrutar la vida en conciencia de Kṛṣṇa, Kṛṣṇa nos dará la oportunidad de progresar. Eso depende de nosotros. Si pensamos que podemos ser felices sin la conciencia de Kṛṣṇa, Kṛṣṇa no se opone a eso. Yathecchasi tathā kuru. Después de aconsejar a Arjuna, Él simplemente dijo, “Ahora te he explicado todo. Cualquier cosa que desees, puedes hacerla.” Arjuna respondió de inmediato, kariṣye vacanaṁ tava: “Ahora ejecutaré Tu orden.” Eso es conciencia de Kṛṣṇa.
Dios no interfiere con nuestra pequeña independencia. Si queremos actuar de acuerdo a la orden de Dios, entonces Él nos ayudará. Incluso si uno cae a veces, si se vuelve sincero, pensando, “A partir de este momento permaneceré consciente de Kṛṣṇa y ejecutaré Sus órdenes,” entonces Kṛṣṇa lo ayudará. En todos los aspectos, incluso si uno cae, será excusado y se le dará más inteligencia. Esta inteligencia dirá, “No hagas esto. Ahora continúa con tu deber.” Pero si uno quiere olvidar a Kṛṣṇa, si quiere volverse feliz sin Kṛṣṇa, el Señor le dará tantísimas oportunidades para permitirle que pueda olvidarlo vida tras vida.
Parīkṣit Mahārāja dijo, “No es que si digo que no hay Dios, no habrá Dios o que no seré responsable de lo que hago.” Los ateos niegan a Dios debido a sus actividades pecaminosas. Si pensaran que hay un Dios, se estremecerían ante la idea del castigo; por lo tanto, niegan Su existencia. Cuando los conejos son atacados por animales más grandes, cierran los ojos y piensan, “No me van a matar,” pero los matan de todos modos. De manera similar, podemos negar la existencia de Dios y Sus leyes, pero aun así Dios y Sus leyes están ahí. En la suprema corte, uno puede decir, “No me importa la ley del gobierno,” pero se verá forzado a aceptar la ley del gobierno. Si uno niega la ley del estado, será encarcelado y debidamente castigado. De manera similar, uno puede desacreditar tontamente la existencia de Dios por varios medios (“No hay Dios,” o “Yo soy Dios”), pero en última instancia, uno es responsable por todas sus acciones, tanto buenas como malas.
De acuerdo con la ley del karma, o la ley que gobierna las actividades, si actuamos apropiadamente y realizamos actividades piadosas, somos recompensados con buena fortuna, y si actuamos pecaminosamente, tenemos que sufrir. Por lo tanto, Śukadeva Gosvāmī dice:
tasmāt puraivāśv iha pāpa-niṣkṛtau
yate ta mṛtyor avipadyatātmanā
doṣasya dṛṣṭvā guru-lāghavaṁ yathā
bhiṣak cikitseta rujāṁ nidāna-vit
“Debes saber que eres responsable y, de acuerdo con la gravedad de tus pecados, debes aceptar algún tipo de expiación como se describe en los śāstras o escrituras.” (Bhāg 6.1.8)
Así como se buscan doctores cuando uno está enfermo, de acuerdo con la forma de vida Védica, hay una clase de brāhmaṇas a quienes se debe acudir para la expiación prescrita por las actividades pecaminosas. Hay diferentes tipos de expiación. Si una persona comete un pecado y lo contrarresta con penitencia, eso es expiación. Hay ejemplos de esto en la Biblia Cristiana. Śukadeva dice que uno tiene que ejecutar la expiación prescrita de acuerdo con la gravedad de sus actividades pecaminosas. Un médico puede recetar un medicamento costoso o un medicamento barato según la gravedad de la enfermedad. Para un dolor de cabeza, puede simplemente prescribir una aspirina, pero si hay alguna enfermedad grave, puede prescribir una operación quirúrgica que costará miles de dólares. De manera similar, las actividades pecaminosas son enfermedades, por lo que uno debe seguir las curas prescritas para volverse saludable.
Al aceptar la cadena de nacimiento y muerte, el alma acepta una condición de enfermedad. El alma no está sujeta al nacimiento, muerte o enfermedad porque es espíritu puro. En el Bhagavad-gītā, Kṛṣṇa dice que un alma no tiene nacimiento (na jāyate) y que no tiene muerte (mriyate).
na jāyate mriyate vā kadācin
nāyaṁ bhūtvā bhavitā vā na bhūyaḥ
ajo nityaḥ śāśvato ‘yaṁ purāṇo
na hanyate hanyamāne sarīre
“Para el alma nunca hay nacimiento o muerte. Ni, habiendo existido una vez, deja de ser. Es innaciente, eterna, siempre existente, imperecedera y primigenia. No es asesinada cuando el cuerpo es asesinado.” (Bg. 2.20)
La civilización moderna tiene una grandísima necesidad de un sistema educativo para dar instrucciones a las personas sobre lo que sucede después de la muerte. En realidad, el sistema educativo actual es de lo más defectuoso porque, a menos que uno sepa lo que sucede después de la muerte, uno muere como un animal. Un animal no sabe que está sujeto a la muerte o que va a tener que tomar otro cuerpo. La vida humana, sin embargo, debe ser más elevada. Uno no debe estar simplemente interesado en las funciones animales de comer, dormir, defenderse y aparearse. Una entidad viviente puede tener un suministro abundante de alimento para comer, o muchos edificios agradables para dormir, o buenos arreglos para la vida sexual, o una buena defensa para protegerse, pero esto no significa que sea un ser humano. Una civilización que se basa en estas actividades debe ser conocida como animalista. Dado que los animales también están interesados en estas funciones, ¿cuál es la diferencia entre la vida humana y la vida animal si un ser humano no va más allá de ellas?
La distinción se puede hacer cuando un ser humano se vuelve inquisitivo y pregunta, “¿Por qué he sido puesto en esta condición miserable? ¿Hay algún remedio para eso? ¿Hay vida eterna perpetua? No quiero morir, ni quiero sufrir. Quiero vivir muy felizmente y en paz. ¿Hay alguna posibilidad para esto? ¿Cuál es el método o la ciencia por la cual esto se puede lograr?” Cuando se hacen estas preguntas y se toman medidas para responderlas, el resultado es nuestra civilización humana. Si las preguntas nunca surgen, entonces esa civilización debería ser conocida como animalista. Los animales y los seres humanos animalistas simplemente están interesados en continuar el proceso de comer, dormir, aparearse y defenderse, pero en realidad este proceso se ve obligado a interrumpirse. El hecho es que no hay defensa real porque nadie puede protegerse de las manos de la cruel muerte. Por ejemplo, Hiraṇyakaśipu, que quería vivir para siempre, se sometió a severas austeridades, pero al final el Señor Mismo lo frustró en la forma de un hombre león, Nṛsiṁhadeva, quien mató a Hiraṇyakaśipu con Sus garras. Los llamados científicos ahora afirman que en algún momento en el futuro detendremos la muerte mediante métodos científicos, pero esto es simplemente otra loca declaración. Detener la muerte no es del todo posible. Podemos hacer grandes avances en el conocimiento científico, pero no hay una solución científica para las cuatro miserias del nacimiento, la muerte, la vejez y la enfermedad.
Quien es inteligente debe estar ansioso por resolver estos cuatro problemas principales–el nacimiento, la muerte, la vejez y la enfermedad. Nadie quiere morir, pero no hay remedio. Todos tienen que morir. Todos están muy ansiosos por detener el aumento vertiginoso de la población mediante el empleo de métodos anticonceptivos, pero aun así los nacimientos continúan. No hay detención de la muerte, y no hay detención del nacimiento. Tampoco se pueden detener las enfermedades, ni la vejez, a pesar de todos los últimos inventos de la medicina.
Uno podría pensar que ha resuelto todos los problemas de su vida, pero ¿dónde está la solución a estos cuatro problemas del nacimiento, la muerte, la vejez y la enfermedad? Esa solución es la conciencia de Kṛṣṇa. Cada uno de nosotros está abandonando su cuerpo en todo momento, y la última fase de abandono de este cuerpo se llama muerte. Pero Kṛṣṇa también dice:
janma karma ca me divyam
evaṁ yo vetti tattvataḥ
tyaktvā dehaṁ punar janma
naiti mām eti so ‘rjuna
“Aquel que conoce la naturaleza trascendental de Mi aparición y actividades, al abandonar el cuerpo, no vuelve a nacer en este mundo material, sino que alcanza Mi morada eterna, Oh Arjuna.” (Bg. 4.9)
¿Qué le sucede a tal persona? Mām eti–Él regresa a Kṛṣṇa. Si vamos a ir a Kṛṣṇa, debemos preparar un cuerpo espiritual. Esa preparación es el proceso de conciencia de Kṛṣṇa. Si uno se mantiene en conciencia de Kṛṣṇa, gradualmente prepara su próximo cuerpo, un cuerpo espiritual, que lo llevará inmediatamente a Kṛṣṇaloka, la morada de Kṛṣṇa, y se volverá feliz viviendo allí perpetua y bienaventuradamente.