Prefacio

PREFACIO

Un ser vivo, especialmente un hombre civilizado, tiene un deseo natural por vivir felizmente para siempre. Esto es muy natural porque, en su estado original, el ser vivo es eterno y alegre. Sin embargo, en el estado de vida condicionado actual, está enfrascado en una lucha contra el nacimiento y la muerte recurrentes. Por lo tanto, no ha alcanzado ni la felicidad ni la inmortalidad. 

El último deseo que ha desarrollado el hombre es el deseo de viajar a otros planetas. Esto también es muy natural, porque tiene el derecho constitucional de ir a cualquier parte de los cielos materiales o espirituales. Ese viaje es muy tentador y emocionante porque esos cielos están llenos de globos ilimitados de diversas cualidades, y están ocupados por todo tipo de entidades vivientes. El deseo de viajar allí puede satisfacerse mediante el proceso del yoga, que sirve como medio por el cual uno puede trasladarse a cualquier planeta que desee–posiblemente a planetas donde la vida no sólo es eterna y dichosa, sino donde hay múltiples variedades de energías placenteras. Cualquiera que pueda alcanzar la libertad de los planetas espirituales nunca necesita regresar a esta miserable tierra del nacimiento, la vejez, la enfermedad y la muerte. 

Uno puede alcanzar esta etapa de perfección muy fácilmente mediante su esfuerzo individual. Simplemente puede seguir, en su propio hogar, el método prescrito de bhakti-yoga. Este método, bajo la guía adecuada, es simple y agradable.Un intento se hace aquí para dar información a la gente en general, y a los filósofos y religiosos en particular, acerca de cómo uno mismo puede trasladarse a otros planetas mediante este proceso de bhakti-yoga–el más elevado de todos los procesos yóguicos.

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