Capítulo 3: Viendo Siempre a Kṛṣṇa y en Todas Partes

Capítulo 3

Viendo Siempre a Kṛṣṇa y en Todas Partes

En nuestra vida práctica, Kṛṣṇa nos enseña como invocar la conciencia de Kṛṣṇa. No es que debamos dejar de ejecutar nuestro deber o cesar la actividad. Más bien, las actividades deben realizarse en conciencia de Kṛṣṇa. Todo el mundo tiene una vocación en la vida, pero ¿con qué conciencia accede a ella? Todo el mundo está pensando, “Oh, debo tener una vocación para poder mantener a mi familia.” La sociedad, el gobierno o la familia tienen que estar satisfechos, y nadie está libre de tal conciencia. Uno tiene que estar en la conciencia adecuada para ejecutar bien cualquier actividad. Aquel cuya conciencia está agitada, que es como un loco, no puede ejecutar ningún deber. Debemos ejecutar nuestro deber apropiadamente, pero debemos hacerlo pensando en satisfacer a Kṛṣṇa. No es que tengamos que cambiar nuestro proceso de trabajo, pero sí tenemos que entender para quién estamos trabajando. Cualquier actividad que tengamos que hacer debemos ejecutarla, pero no debemos dejarnos llevar por kāma, el deseo. La palabra Sánscrita kāma se usa para indicar lujuria, deseo o satisfacción de los sentidos. Śrī Kṛṣṇa nos instruye que no debemos trabajar por la satisfacción de kāma o nuestra propia lujuria. Toda la enseñanza del Bhagavad-gītā se basa en este principio.

Arjuna quería satisfacer sus sentidos absteniéndose de pelear con sus familiares, pero Kṛṣṇa le habló para convencerlo de ejecutar su deber para satisfacer al Supremo. Materialmente puede parecer muy piadoso que esté renunciando a su derecho a un reino y negándose a matar a sus parientes, pero Kṛṣṇa no aprobó esto porque el principio de la decisión de Arjuna era satisfacer sus propios sentidos. No es necesario cambiar la actividad u ocupación de uno–así como la de Arjuna no fue cambiada–pero sí hay que cambiar su conciencia. Sin embargo, para cambiar esta conciencia se requiere conocimiento. Ese conocimiento es saber que “soy parte y porción de Kṛṣṇa, la energía superior de Kṛṣṇa.” Ése es el verdadero conocimiento. El conocimiento relativo puede enseñarnos cómo reparar una máquina, pero el verdadero conocimiento es conocer nuestra posición como parte integral de Kṛṣṇa. Al ser parte de Él, nuestro placer, que es parcial, depende del todo. Por ejemplo, mi mano puede sentir placer cuando está unida a mi cuerpo y lo sirve. No se complace en servir el cuerpo de otro. Como somos parte de Kṛṣṇa, nuestro placer es servirle. “No puedo ser feliz sirviéndote,” piensan todos. “Sólo puedo ser feliz sirviéndome a mí mismo.” Pero nadie sabe quién es el yo. Ese yo es Kṛṣṇa.

mamaivāṁśo jīva-loke
jīva-bhūtaḥ sanātanaḥ
manaḥ ṣaṣṭhānīndriyāṇi
prakṛti sthāni karṣati

“Las entidades vivientes en este mundo condicionado son Mis partes eternas y fragmentarias. Debido a la vida condicionada, están luchando muy duramente con los seis sentidos, que incluyen la mente.” (Bg. 15.7)

Las jīvas, o entidades vivientes, ahora están desapegadas del todo debido al contacto material. Por lo tanto, es necesario que nos esforcemos por apegarnos nuevamente a través de la conciencia de Kṛṣṇa latente que está dentro de nosotros. Artificialmente estamos tratando de olvidar a Kṛṣṇa y vivir de forma independiente, pero eso no es posible. Cuando nos esforzamos por vivir independientemente de Kṛṣṇa, caemos bajo la influencia de las leyes de la naturaleza material. Si uno piensa que es independiente de Kṛṣṇa, se vuelve dependiente de la energía ilusoria de Kṛṣṇa, del mismo modo que si uno piensa que es independiente del gobierno y sus regulaciones, se vuelve dependiente de la fuerza policial. Todo el mundo está tratando de volverse independiente, y esto se llama māyā, ilusión. Individualmente, comunitariamente, socialmente, nacionalmente o universalmente, no es posible volverse independiente. Cuando nos demos cuenta de que somos dependientes, habremos alcanzado el conocimiento. Hoy en día, muchísimas personas están luchando por la paz en el mundo, pero no saben cómo implementar esa fórmula de la paz. Las Naciones Unidas han estado luchando por la paz durante muchísimos años, pero la guerra continúa.

yac cāpi sarva-bhūtānāṁ
bījaṁ tad aham arjuna
na tad asti vinā yat syān
mayā bhūtaṁ carācaram

“Además, Oh Arjuna, soy la semilla generadora de todas las existencias. No hay ningún ser–móvil o inmóvil, que pueda existir sin Mí.” (Bg. 10.39)

Por tanto, Kṛṣṇa es el propietario de todo, el beneficiario último y el receptor de los resultados de todo. Podemos considerarnos propietarios de los frutos de nuestro trabajo, pero esto es un concepto erróneo. Debemos llegar a comprender que Kṛṣṇa es el propietario último de los frutos de todos nuestros trabajos. Puede que cientos de personas estén trabajando en una oficina, pero entienden que cualquier ganancia que obtenga la empresa pertenece al propietario. Tan pronto como un cajero del banco piensa, “Oh, tengo mucho dinero. Yo soy el propietario. Déjame llevármelo a casa,” comienza su problema. Si pensamos que podemos utilizar cualquier riqueza que hayamos acumulado para nuestra propia gratificación de los sentidos, estamos actuando por kāma, la lujuria. Pero si llegamos a comprender que todo lo que tenemos pertenece a Kṛṣṇa, somos liberados. Puede que tengamos el mismo dinero en nuestras manos, pero tan pronto como pensamos que somos los propietarios, estamos bajo la influencia de māyā. Aquel que está situado en la conciencia de que todo pertenece a Kṛṣṇa es un verdadero hombre erudito.

īśāvāsyam idaṁ sarvaṁ
yat kiñca jagatyāṁ jagat
tena tyaktena bhuñjīthā
mā gṛdhaḥ kasya svid dhanam

“Todo lo animado o inanimado que hay dentro del universo está controlado y es propiedad del Señor. Por lo tanto, uno debe aceptar sólo aquellas cosas necesarias para sí mismo, que están reservadas como su cuota, y no debe aceptar otras cosas, sabiendo bien a quién pertenecen.” (Śrī Īśopaniṣad, Mantra 1)

Esta conciencia de īśāvāsya–todo le pertenece a Kṛṣṇa–debe ser revivida, no sólo individualmente sino nacionalmente y universalmente. Entonces habrá paz. A menudo tendemos a ser filantrópicos y altruistas, y nos esforzamos por ser amigos de nuestros compatriotas, de nuestras familias y de todas las personas del mundo–pero esto se basa en una concepción errónea. El verdadero amigo es Kṛṣṇa, y si queremos beneficiar a nuestra familia, nación o planeta, trabajaremos para Él. Si tenemos en mente el bienestar de nuestra familia, intentaremos hacer a todos los miembros conscientes de Kṛṣṇa. Hay tantísimos hombres intentando beneficiar a sus familias, pero desafortunadamente no lo logran. No saben cuál es el verdadero problema. Como dice el Bhāgavatam, nadie debe intentar volverse padre, madre o maestro a menos que sea capaz de salvar a sus hijos de la muerte, de las garras de la naturaleza material. El padre debe tener conocimiento de Kṛṣṇa y debe estar determinado a que los niños inocentes que se le confían no tengan que pasar nuevamente por el ciclo de nacimiento y muerte. Debería estar decidido a entrenar a sus hijos de tal manera que ya no tengan que estar sujetos al doloroso ciclo del nacimiento y la muerte. Pero antes de poder hacer esto, uno mismo tiene que volverse experto. Si se vuelve experto en conciencia de Kṛṣṇa, podrá ayudar no sólo a sus hijos sino también a su sociedad y a su nación. Pero si él mismo está atado por la ignorancia, ¿cómo puede desatar a otros que están igualmente atados? Antes de que uno pueda hacer libres a los demás, debe ser libre él mismo. En realidad, nadie es un hombre libre, pues todo el mundo está bajo el hechizo de la naturaleza material, pero aquel que se entrega a Kṛṣṇa no puede ser tocado por māyā. Él, entre todos los hombres, es libre. Si uno se sitúa a la luz del sol, no hay posibilidad de oscuridad. Pero si uno se coloca en la luz artificial, ésta puede parpadear y apagarse. Kṛṣṇa es como la luz del sol. Donde Él está presente no hay posibilidad de oscuridad e ignorancia. Los hombres sabios, los mahātmās, entienden esto.

ahaṁ sarvasya prabhavo
mattaḥ sarvaṁ pravartate
iti matvā bhajante māṁ
budhā bhāva-samanvitāḥ

“Yo soy la fuente de todos los mundos espirituales y materiales. Todo emana de Mí. Los sabios que saben esto perfectamente se ocupan en Mi servicio devocional y Me adoran con todos sus corazones.” (Bg. 10.8)

En este verso se utiliza la palabra budha, que indica un hombre sabio o alguien que es erudito. ¿Cuál es su síntoma? Él sabe que Kṛṣṇa es la fuente de todo, de todas las emanaciones. Él sabe que todo lo que ve no es más que una emanación de Kṛṣṇa. En el mundo material, la vida sexual es el factor más prominente. La atracción sexual se encuentra en todas las especies de vida y uno podría preguntarse de dónde viene. El hombre sabio comprende que esa tendencia está en Kṛṣṇa y que se revela en Sus relaciones con las doncellas de Vraja. Todo lo que se encuentra en este mundo material también se puede encontrar en perfección en Kṛṣṇa. La diferencia es que en el mundo material todo se manifiesta en forma pervertida. En Kṛṣṇa todas estas tendencias y manifestaciones existen en conciencia pura, en espíritu. Aquel que sabe esto, con pleno conocimiento, se vuelve un devoto puro de Kṛṣṇa.

mahātmānas tu māṁ pārtha
daivīṁ prakṛtim āśritāḥ
bhajanty ananya-manaso
jñātvā bhūtādim avyayam

satataṁ kīrtayanto māṁ
yatantaś ca dṛḍha-vratāḥ
namasyantaś ca māṁ bhaktyā
nitya-yuktā upāsate

“Oh hijo de Pṛthā, aquellos que no están engañados, las grandes almas, están bajo la protección de la naturaleza divina. Están complenamente ocupados en el servicio devocional porque Me conocen como la Suprema Personalidad de Dios, original e inagotable. Siempre cantando Mis glorias, esforzándose con gran determinación, inclinándose ante Mí, estas grandes almas perpetuamente Me adoran con devoción.” (Bg. 9.13-14)

¿Quién es la gran alma, el mahātmā? Es él quien está bajo la influencia de la energía superior. Actualmente estamos bajo la influencia de la energía inferior de Kṛṣṇa. Como entidades vivientes, nuestra posición es marginal–podemos transferirnos a cualquiera de las dos energías. Kṛṣṇa es completamente independiente y, como somos parte y porción de Él, también tenemos esta cualidad de independencia. Por lo tanto, podemos elegir bajo qué energía funcionaremos. Debido a que somos ignorantes de la naturaleza superior, no tenemos otra alternativa que permanecer en la naturaleza inferior.

Algunas filosofías proponen que no existe otra naturaleza que la que estamos experimentando actualmente y que la única solución para esto es anularla y volverse vacío. Pero no podemos ser vacíos porque somos entidades vivientes. No significa que estemos acabados sólo porque cambiamos nuestros cuerpos. Antes de que podamos liberarnos de la influencia de la naturaleza material, debemos comprender cuál es realmente nuestro lugar, adónde debemos ir. Si no sabemos adónde ir, simplemente diremos, “Oh, no sabemos qué es superior e inferior. Todo lo que sabemos es esto, así que quedémonos aquí y pudrámonos.” Sin embargo, el Bhagavadgītā nos da información sobre la energía superior, la naturaleza superior.

Lo que Kṛṣṇa habla, lo habla por toda la eternidad; no cambia. No importa cuál sea nuestra ocupación actual o cuál era la ocupación de Arjuna–sólo tenemos que cambiar nuestra conciencia. Actualmente estamos guiados por la conciencia del interés propio, pero no sabemos cuál es nuestro verdadero interés. En realidad no tenemos interés propio, sino interés sensorial. Cualquier cosa que hagamos, lo hacemos para satisfacer los sentidos. Es esta conciencia la que hay que cambiar. En su lugar debemos implantar nuestro verdadero interés personal–la conciencia de Kṛṣṇa.

¿Cómo se hace esto? ¿Cómo es posible volvernos conscientes de Kṛṣṇa en cada paso de nuestra vida? En realidad, Kṛṣṇa nos lo pone muy fácil:

raso’ham apsu kaunteya
prabhāsmi śaśi-sūryayoḥ
praṇavaḥ sarva-vedeṣu
śabdaḥ khe pauruṣaṁ nṛṣu

“Oh hijo de Kuntī [Arjuna], Soy el sabor del agua, la luz del sol y de la luna, la sílaba om de los mantras Védicos; Soy el sonido en el éter y la habilidad en el hombre.” (Bg. 7.8)

En este verso, Śrī Kṛṣṇa describe como podemos volvernos completamente conscientes de Kṛṣṇa, en todas las etapas de la vida. Todas las entidades vivientes deben beber agua. El sabor del agua es tan agradable que cuando estamos sedientos nada más que agua parece bastar. Ningún fabricante puede crear el sabor puro del agua. Así podemos recordar a Kṛṣṇa o Dios cuando bebemos agua. Nadie puede evitar beber agua todos los días de su vida, así que la conciencia de Dios está ahí–¿cómo lo podemos olvidar?

De manera similar, cuando hay alguna iluminación, eso también es Kṛṣṇa. La refulgencia original en el cielo espiritual, el brahmajyoti, emana del cuerpo de Kṛṣṇa. Este cielo material está cubierto. La naturaleza misma del universo material es la oscuridad, que experimentamos durante la noche. Está siendo iluminado artificialmente por el sol, por la luz reflejada de la luna y por la electricidad. ¿De dónde viene esta iluminación? El sol está siendo iluminado por el brahmajyoti, o la brillante refulgencia del mundo espiritual. En el mundo espiritual no hay necesidad de sol, luna o electricidad porque allí todo está iluminado por el brahmajyoti. Sin embargo, en esta tierra podemos recordar a Kṛṣṇa cada vez que vemos alguna iluminación del sol.

Cuando cantamos los mantras Védicos que comienzan con om, también podemos recordar a Kṛṣṇa. Om, como Hare Kṛṣṇa, también es un llamado dirigido a Dios, y om también es Kṛṣṇa. Śabdaḥ significa sonido, y siempre que escuchamos cualquier sonido debemos saber que es una vibración del sonido original, el sonido espiritual puro om o Hare Kṛṣṇa. Cualquier sonido que escuchemos en el mundo material no es más que un reflejo de ese sonido espiritual original om. De esta manera, cuando escuchamos un sonido, cuando bebemos agua, cuando vemos alguna iluminación, podemos recordar a Dios. Si podemos hacer esto, ¿cuándo no recordaremos a Dios? Este es el proceso de conciencia de Kṛṣṇa. De esta manera podemos recordar a Kṛṣṇa las veinticuatro horas del día, y de esta manera Kṛṣṇa está con nosotros. Por supuesto, Kṛṣṇa siempre está con nosotros, pero tan pronto como recordamos esto, Su presencia es real y se siente.

Hay nueve procesos diferentes para asociarse con Dios, y el primer método de asociación es śravaṇam–escuchar. Al leer el Bhagavadgītā escuchamos los discursos de Śrī Kṛṣṇa, lo que significa que en realidad nos estamos asociando con Kṛṣṇa o Dios. (Siempre debemos recordar que cuando hablamos de Kṛṣṇa, nos referimos a Dios). En la medida en que nos asociamos con Dios y seguimos escuchando las palabras de Kṛṣṇa y Sus nombres, la contaminación de la naturaleza material se reduce. Al comprender que Kṛṣṇa es sonido, iluminación, agua y tantísimas otras cosas, se vuelve imposible evitar a Kṛṣṇa. Si podemos recordar a Kṛṣṇa de esta manera, nuestra asociación con Él es permanente.

La asociación con Kṛṣṇa es como la asociación con la luz del sol. Donde hay sol, no hay contaminación. Mientras uno esté expuesto a los rayos ultravioleta del sol, no enfermará. En la medicina occidental, se recomienda la luz del sol para todo tipo de enfermedades y, de acuerdo a los Vedas, un hombre enfermo debe adorar al sol para curarse. De manera similar, si nos asociamos con Kṛṣṇa en conciencia de Kṛṣṇa, nuestras enfermedades se curan. Al cantar Hare Kṛṣṇa podemos asociarnos con Kṛṣṇa, y podemos ver el agua como Kṛṣṇa, el sol y la luna como Kṛṣṇa, y podemos oír a Kṛṣṇa en el sonido y saborearlo en el agua. Desafortunadamente, en nuestra condición actual hemos olvidado a Kṛṣṇa. Pero ahora tenemos que revivir nuestra vida espiritual al recordarlo.

Este proceso de śravaṇaṁ kīrtanam–escuchar y cantar–fue aprobado por el Señor Caitanya Mahāprabhu. Cuando el Señor Caitanya estaba hablando con Rāmānanda Rāya, un amigo del Señor y gran devoto, el Señor le preguntó acerca de los métodos de realización espiritual. Rāmānanda recomendó varṇāśrama-dharma, sannyāsa, la renuncia al trabajo y muchos otros métodos, pero el Señor Caitanya dijo, “No, no todos ellos son tan buenos.” Cada vez que Rāmānanda Rāya sugería algo, el Señor Caitanya lo rechazaba y pedía un método mejor para el desarrollo espiritual. Finalmente, Rāmānanda Rāya citó un aforismo Védico que recomendaba abandonar todo esfuerzo innecesario de especulación mental para comprender a Dios, porque mediante la especulación no es posible llegar a la verdad última. Los científicos, por ejemplo, pueden especular sobre estrellas y planetas distantes, pero nunca pueden llegar a conclusiones sin experiencia. Uno puede seguir especulando durante toda su vida y nunca llegar a ninguna conclusión.

Es específicamente inútil especular sobre Dios. Por lo tanto, el ŚrīmadBhāgavatam recomienda que se abandone todo tipo de especulación. En cambio, se recomienda que uno se vuelva sumiso, realizando que no sólo es una criatura insignificante, sino que esta tierra es sólo un pequeño punto en el gran universo. La ciudad de Nueva York puede parecer muy grande, pero cuando uno realiza que la tierra es un lugar tan pequeño, y que en la tierra los Estados Unidos son simplemente otro pequeño lugar, y que en los Estados Unidos la ciudad de Nueva York no es más que un pequeño lugar, y que en Nueva York el individuo es sólo uno entre millones, entonces uno puede comprender que, después de todo, no es tan importante. Al darnos cuenta de nuestra insignificancia ante el universo y Dios, no debemos envanecernos artificialmente, sino que debemos ser sumisos. Debemos tener mucho cuidado de no caer presas de la filosofía de la rana. Una vez había una rana en un pozo, y al ser informada por un amigo de la existencia del Océano Atlántico, le preguntó al amigo, “Oh, ¿qué es este Océano Atlántico?”

“Es una gran masa de agua,” respondió su amigo.
“¿Qué tan vasto? ¿Es el doble del tamaño de este pozo?”
“Oh, no, mucho mucho más grande,” respondió su amigo.

“¿Cuánto más grande? ¿Diez veces el tamaño?” De esta manera la rana siguió calculando. Pero ¿cuál es la posibilidad de que alguna vez comprenda las profundidades y los confines del gran océano? Nuestras facultades, experiencia y poderes de especulación son siempre limitados. Sólo podemos dar lugar a esa filosofía de la rana. Por lo tanto, el Śrīmad-Bhāgavatam recomienda que abandonemos el método de la especulación, por considerarlo una pérdida de tiempo al tratar de comprender al Supremo.

Después de abandonar la especulación, ¿qué debemos hacer? El Bhāgavatam recomienda que nos volvamos sumisos y escuchemos el mensaje de Dios sumisamente. Este mensaje también puede encontrarse en el Bhagavad-gītā y otras literaturas Védicas, en la Biblia o el Corán–en cualquier escritura fidedigna–o puede escucharse de un alma realizada. El punto principal es que uno no debe especular sino simplemente escuchar acerca de Dios. ¿Cuál será el resultado de tal escuchar? Independientemente de lo que uno sea–ya sea un hombre pobre o rico, un Americano, un Europeo o un Indio, un brāhmaṇa, śūdra o lo que sea–con sólo escuchar la palabra trascendental de Dios, el Señor, quien nunca puede ser conquistado por ningún poder o fuerza, será conquistado por el amor. Arjuna era amigo de Kṛṣṇa, pero Kṛṣṇa, aunque era el Dios Supremo, se convirtió en el auriga de Arjuna, un sirviente de baja categoría. Arjuna amaba a Kṛṣṇa, y Kṛṣṇa correspondió su amor de esta manera. De manera similar, cuando Kṛṣṇa era niño, jugando tomó los zapatos de Su padre, Nanda Mahārāja, y se los puso en Su cabeza. Las personas pueden esforzarse mucho en llegar a volverse uno con Dios, pero en realidad podemos superar eso–podemos llegar a ser padres de Dios. Por supuesto, Dios es el padre de todas las criaturas y Él mismo no tiene padre, pero acepta a Su devoto, Su amante, como padre. Kṛṣṇa accede a ser conquistado por Su devoto debido al amor. Todo lo que uno tiene que hacer es escuchar el mensaje del Señor muy cuidadosamente.

En el Capítulo Séptimo del Bhagavad-gītā Śrī Kṛṣṇa da formas adicionales en las que se Le puede percibir en cada paso de la vida:

puṇyo gandhaḥ pṛthivyāṁ ca
tejaś cāsmi vibhāvasau
jīvanaṁ sarva-bhūteṣu
tapaś cāsmi tapasviṣu

“Yo soy la fragancia original de la tierra y soy el calor del fuego. Soy la vida de todo lo que vive, y soy las penitencias de todos los ascetas.” (Bg. 7.9)

Las palabras puṇyo gandhaḥ se refieren a fragancias. Sólo Kṛṣṇa puede crear sabores y fragancias. Podemos crear sintéticamente algunos aromas o fragancias, pero no son tan buenos como los originales que se encuentran en la naturaleza. Cuando olemos una buena fragancia natural, podemos pensar, “Oh, aquí está Dios. Aquí está Kṛṣṇa.” O cuando vemos alguna belleza natural, podemos pensar, “Oh, aquí está Kṛṣṇa.” O cuando vemos algo poco común, poderoso o maravilloso, podemos pensar, “Aquí está Kṛṣṇa.” O cuando vemos cualquier forma de vida, ya sea en un árbol, en una planta, o en un animal o en un ser humano, debemos entender que esta vida es parte y porción de Kṛṣṇa, porque tan pronto la chispa espiritual, que es parte y porción de Kṛṣṇa, es arrebatada del cuerpo, el cuerpo se desintegra.

bījaṁ māṁ sarva-bhūtānāṁ
viddhi pārtha sanātanam
buddhir buddhimatām asmi
tejas tejasvinām aham

“Oh hijo de Pṛthā, debes saber que yo soy la semilla original de todas las existencias, la inteligencia del inteligente y la destreza de todos los hombres poderosos.” (Bg. 7.10)

Aquí nuevamente se declara explícitamente que Kṛṣṇa es la vida de todo lo que vive. Así, a cada paso podemos ver a Dios. La gente puede preguntar, “¿Puedes mostrarme a Dios?” Sí, por supuesto. Dios puede ser visto de muchísimas maneras. Pero si uno cierra los ojos y dice, “No veré a Dios,” ¿entonces cómo se Le puede mostrar?

En el verso anterior, la palabra bījam significa semilla, y se proclama que esa semilla es eterna (sanātanam). Uno puede ver un árbol enorme, pero ¿cuál es el origen de este árbol? Es la semilla, y esa semilla es eterna. La semilla de la existencia está dentro de cada entidad viviente. El cuerpo mismo puede pasar por muchísimos cambios–puede desarrollarse dentro del vientre de la madre, salir como un bebé pequeño y crecer durante la niñez y la edad adulta–pero la semilla de esa existencia que está dentro es permanente. Por lo tanto, es sanātanam. Imperceptiblemente estamos cambiando de cuerpo a cada momento, a cada segundo. Pero la bījam, la semilla, la chispa espiritual, no cambia. Kṛṣṇa Se proclama ser esta semilla eterna dentro de todas las existencias. Él es también la inteligencia de una persona inteligente. Sin ser favorecido por Kṛṣṇa, uno no puede llegar a ser extraordinariamente inteligente. Todo el mundo intenta ser más inteligente que los demás, pero sin el favor de Kṛṣṇa esto no es posible. Por lo tanto, siempre que nos encontremos con alguien con una inteligencia extraordinaria, debemos pensar, “Esa inteligencia es Kṛṣṇa.” De manera similar, la influencia de alguien que es muy influyente también es Kṛṣṇa.

balaṁ balavatāṁ cāhaṁ
kāma-rāga-vivarjitam
dharmāviruddho bhūteṣu
kāmo ‘smi bharatarṣabha

“Soy la fuerza del fuerte, desprovisto de pasión y deseo. Soy la vida sexual que no es contraria a los principios religiosos, Oh Señor de los Bhāratas [Arjuna].” (Bg. 7.11)

El elefante y el gorila son animales muy fuertes y debemos entender que obtienen su fuerza de Kṛṣṇa. El ser humano no puede adquirir tal fuerza por su propio esfuerzo, pero si Kṛṣṇa así lo favorece, un hombre puede obtener fuerza para superar al elefante miles de veces. Se decía que el gran guerrero Bhīma, que luchó en la batalla de Kurukṣetra, tenía una fuerza diez mil veces mayor que la de un elefante. De manera similar, el deseo o la lujuria (kāma) que no va en contra de los principios religiosos también debe verse como Kṛṣṇa. ¿Qué es esta lujuria? Lujuria generalmente significa vida sexual, pero aquí kāma se refiere a la vida sexual que no es contraria a los principios religiosos, es decir, sexo para engendrar buenos hijos. Si uno puede engendrar buenos hijos conscientes de Kṛṣṇa, puede tener relaciones sexuales miles de veces, pero si sólo puede engendrar hijos criados en la conciencia de los perros y gatos, su vida sexual debe considerarse irreligiosa. En las sociedades religiosas y civilizadas, el matrimonio pretende ser una indicación de que una pareja debe tener relaciones sexuales para engendrar buenos hijos. Por lo tanto, la vida sexual matrimonial se considera religiosa y la vida sexual no matrimonial se considera irreligiosa. En realidad, no hay diferencia entre el sannyāsī y el jefe de familia, siempre y cuando las actividades sexuales del jefe de familia se basen en principios religiosos.

ye caiva sāttvikā bhāvā
rājasās tāmasāś ca ye
matta eveti tān viddhi
na tv ahaṁ teṣu te mayi

“Todos los estados del ser–ya sean de bondad, pasión o ignorancia–se manifiestan por Mi energía. En cierto sentido, lo Soy todo–pero soy independiente. No estoy bajo las modalidades de esta naturaleza material.” (Bg. 7.12)

Uno puede cuestionar a Kṛṣṇa de esta manera: “Dices que eres sonido, agua, iluminación, fragancia, la semilla de todo, la fuerza y ​​kāma, el deseo–¿significa eso que existes simplemente en la modalidad de la bondad?” En el mundo material existen las modalidades de la bondad, la pasión y la ignorancia. Hasta ahora, Kṛṣṇa se ha descrito a Sí mismo como aquello que es bueno (por ejemplo, el sexo en el matrimonio de acuerdo a los principios religiosos). Pero ¿qué pasa con las otras modalidades? ¿No existe Kṛṣṇa en ellas? En respuesta, Kṛṣṇa responde que todo lo que se ve en el mundo material se debe a una interacción de las tres modalidades de la naturaleza material. Todo lo que se puede observar es una combinación de bondad, pasión o ignorancia, y en todos los casos estos tres estados son “producidos por Mí.” Debido a que son producidos por Kṛṣṇa, su posición está en Él, pero Él no está en ellos, porque Kṛṣṇa Mismo es trascendental a las tres modalidades. Así, en otro sentido, las cosas malas y malignas que se producen por ignorancia también son Kṛṣṇa, cuando son aplicadas por Kṛṣṇa. ¿Cómo es esto? Por ejemplo, un ingeniero eléctrico produce energía eléctrica. En nuestros hogares estamos experimentando esta energía eléctrica como frío en el refrigerador o calor en la estufa eléctrica, pero en la central eléctrica la energía eléctrica no es ni fría ni caliente. Las manifestaciones de esta energía pueden ser diferentes para las entidades vivientes, pero para Kṛṣṇa no son diferentes. Por lo tanto, Kṛṣṇa a veces actúa según lo que parecen ser los principios de la pasión o la ignorancia, pero para Kṛṣṇa no hay nada más que Kṛṣṇa, tal como para el ingeniero eléctrico la energía eléctrica es simplemente electricidad y nada más. No hace distinción entre esta es “electricidad fría” y “electricidad caliente.”

Todo está siendo generado por Kṛṣṇa. De hecho, el Vedānta-sūtra confirma: athāto brahma jijñāsā janmādy asya yataḥ: todo está fluyendo de la Suprema Verdad Absoluta. Lo que la entidad viviente considera bueno o malo sólo lo es para ella, pues está condicionada. Pero como Kṛṣṇa no está condicionado, para Él no existe la posibilidad del bien o del mal. Debido a que estamos condicionados, estamos sufriendo dualidades, pero para Él todo es perfecto.

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