Capítulo 5
El Yoga como Control del Cuerpo Y de la Mente
A todo lo largo del Bhagavad-gītā, Kṛṣṇa estaba animando a Arjuna a luchar, puesto que era un guerrero y luchar era su deber. Aun cuando Kṛṣṇa describe el sistema de yoga meditacional en el Capítulo Sexto, no lo enfatiza ni alienta a Arjuna a seguirlo como su camino. Kṛṣṇa admite que este proceso de meditación es muy difícil:
śrī-bhagavān uvāca
asaṁśayaṁ mahā-bāho
mano durnigrahaṁ calam
abhyāsena tu kaunteya
vairāgyeṇa ca gṛhyate
“El Señor Bendito dijo: Oh hijo de Kuntī, el de los poderosos brazos, indudablemente es muy difícil sujetar la mente inquieta, pero es posible mediante la práctica constante y el desapego.” (Bg. 6.35) Aquí Kṛṣṇa enfatiza la práctica y la renunciación como medios de controlar la mente. Pero ¿qué es esa renunciación? Hoy en día apenas nos es posible renunciar a cosa alguna, pues estamos muy habituados a una variedad muy grande de placeres sensoriales materiales. A pesar de llevar una vida de indulgencia de los sentidos descontrolada, asistimos a clases de yoga y esperamos obtener éxito. Hay muchísimas reglas y regulaciones involucradas en la práctica apropiada del yoga, y la mayoría de nosotros apenas si podemos dejar un hábito sencillo como el de fumar. En su discurso sobre el sistema de yoga meditacional, Kṛṣṇa proclama que el yoga no puede ser practicado debidamente por quien coma demasiado o quien coma muy poco. Quien no se nutre suficientemente no puede practicar yoga apropiadamente ni puede hacerlo tampoco quien coma más de lo necesario. El proceso de comer deberá ser moderado, justamente lo suficiente para mantener unidos cuerpo y alma; no debe ser para el disfrute de la lengua. Cuando se nos presentan platillos sabrosos acostumbramos servirnos no solamente una de las preparaciones sino dos, tres o cuatro—y aún más. Nuestra lengua nunca se satisface. Pero no es raro ver en la India a un yogī tomar solamente una pequeña cucharada de arroz al día y nada más. Ni puede tampoco uno practicar el sistema de yoga meditacional si se duerme mucho o no se duerme lo suficiente. Kṛṣṇa no dice que haya sueño sin ensueños. En cuanto nos durmamos tendremos un sueño, aunque no lo recordemos después. En el Gītā, Kṛṣṇa nos advierte que quien sueña demasiado al dormir no puede practicar yoga debidamente. Uno no debería dormir más de seis horas diarias. Ni puede tampoco practicar yoga con éxito quien sufre de insomnio y no puede dormir de noche, puesto que el cuerpo tiene que mantenerse apto. Es así como Kṛṣṇa establece tantos requisitos para disciplinar el cuerpo. Todos estos requisitos, sin embargo, pueden reducirse esencialmente a cuatro reglas básicas: no tener relaciones sexuales ilícitas, no intoxicarse, no comer carne y no practicar juegos de azar. Estas son las cuatro regulaciones mínimas necesarias para la práctica de cualquier sistema de yoga. Y en esta era, ¿quién puede abstenerse de estas actividades? Tendremos que probarnos nosotros mismos en cada una de ellas para asegurar nuestro éxito en la práctica del yoga.
yogī yuñjīta satatam
ātmānaṁ rahasi sthitaḥ
ekākī yata-cittātmā
nirāśīr aparigrahaḥ
“El trascendentalista debe siempre tratar de concentrar su mente en el Ser Supremo; debe vivir solo en un lugar apartado y debe siempre controlar su mente con todo cuidado. Debe estar libre de deseos y de sentimientos de posesión.” (Bg. 6.10) De este verso podemos entender que es deber del yogī permanecer siempre solo. El yoga meditacional no puede practicarse en una asamblea, por lo menos no de acuerdo al Bhagavad-gītā. En el sistema meditacional, no es posible concentrar la mente en la Superalma excepto en un lugar aislado. En la India, todavía hay muchos yogīs que se congregan en el Kumba Mela. Generalmente están en reclusión, pero en ocasiones excepcionales asisten a funciones especiales. En la India aún hay miles de yogīs y sabios que cada doce años aproximadamente se reúnen en determinados lugares sagrados—Allahābād, etc.—tal y como en América se celebran convenciones de hombres de negocios. El yogī, además de vivir en un lugar aislado, también deberá estar libre de deseos y no deberá pensar que está practicando yoga para lograr poderes materiales. Ni deberá aceptar regalos o favores de la gente. Si está practicando debidamente este yoga meditacional, se queda solo en las selvas, en los bosques o en las montañas y evita por completo a la sociedad. En todo momento debe estar convencido de para quién se ha convertido en yogī. No se considera solo porque en todo momento Paramātmā—la Superalma—está con él. De esto podemos ver que en la civilización moderna es en verdad muy difícil practicar debidamente esta forma meditacional de yoga. La civilización contemporánea en esta era de Kali ha hecho realmente imposible que estemos solos, que no tengamos deseos y que carezcamos de posesiones.
El método de practicar el yoga de meditación es explicado con más detalle aún por Kṛṣṇa a Arjuna. Śrī Kṛṣṇa dice:
śucau deśe pratiṣṭhāpya
sthiram āsanam ātmanaḥ
nāty-ucchritaṁ nātinīcaṁ
cailājina-kuśottaram
tatraikāgraṁ manaḥ kṛtvā
yata-cittendriya-kriyaḥ
upaviśyāsane yuñjyād
yogam ātma-viśuddhaye
“Para practicar yoga, uno debe ir a un lugar solitario, y colocar hierba kuśa en el suelo y cubrirla con una piel de venado y una tela suave. El asiento no deberá estar ni demasiado alto ni demasiado bajo y deberá situarse en un lugar sagrado. El yogī deberá entonces sentarse en él muy firmemente y practicar yoga mediante el control de la mente y los sentidos, purificando el corazón y fijando la mente en un punto.” (Bg. 6.11-12) Generalmente los yogīs se sientan sobre una piel de tigre o de venado porque los reptiles no subirán a esas pieles a perturbar sus meditaciones. Tal parece que en la creación de Dios hay un uso para cada cosa. Cada zacate y cada hierba tiene su uso particular y sirve alguna función aunque ignoremos cuál sea. Así, en el Bhagavad-gītā, Kṛṣṇa ha provisto la manera de que el yogī no tenga que preocuparse por las serpientes. Habiendo adquirido un buen lugar donde sentarse en un ambiente de reclusión, el yogī empieza a purificar el ātmā—cuerpo, mente y alma. El yogī no deberá pensar, “Ahora intentaré alcanzar algunos poderes maravillosos.” Algunas veces los yogīs sí alcanzan ciertos siddhis o poderes, pero éstos no son el propósito del yoga, y los verdaderos yogīs no los exhiben. El verdadero yogī piensa,
“Ahora estoy contaminado por esta atmósfera material, así es que debo purificarme.”
Rápidamente podemos ver que controlar la mente y el cuerpo no es cosa fácil y que no podemos controlarlos tan fácilmente como el ir a la tienda y comprar algo. Pero Kṛṣṇa nos indica que estas reglas pueden seguirse con facilidad cuando estamos en la conciencia de Kṛṣṇa.
Desde luego que todo el mundo está motivado por la vida sexual, pero de hecho no se condena la vida sexual. Poseemos este cuerpo material, y mientras lo tengamos, el deseo sexual estará allí. En forma similar, mientras poseamos el cuerpo, tendremos que comer para mantenerlo y dormir para darle descanso. No podemos esperar la negación de estas actividades, pero las escrituras Védicas nos ofrecen una guía para regular el comer, el dormir, el aparearse, etc. Si hemos de esperar tener éxito en el sistema yoga, no podemos permitir que nuestros sentidos desbocados nos arrastren por los caminos de los objetos de los sentidos; por lo tanto, se fijan líneas directrices. El Señor Śrī Kṛṣṇa nos advierte que la mente puede ser controlada mediante la regulación. Si no regulamos nuestras actividades, nuestra mente se agitará más y más. No es que las actividades deban detenerse, sino que deben ser reguladas por la mente siempre ocupada en la conciencia de Kṛṣṇa. El estar siempre ocupado en alguna actividad relacionada con Kṛṣṇa es verdadero samādhi. No es que al estar en samādhi no se coma, trabaje, duerma o disfrute en ninguna forma. Más bien, samādhi puede definirse como la ejecución de actividades reguladas mientras se está absorto pensando en Kṛṣṇa.
asaṁyatātmanā yogo
duṣprāpa iti me matiḥ
vaśyātmanā tu yatatā
śakyo ‘vāptum upāyataḥ
“Para aquél cuya mente está desenfrenada,” dice además Kṛṣṇa, “la autorrealización es tarea difícil.” (Bg. 6.36) Cualquiera sabe que un caballo desbocado es peligroso de montar. Puede tomar cualquier dirección a cualquier velocidad y su jinete es probable que sufra algún daño. En tanto que la mente esté desenfrenada, Kṛṣṇa acepta con Arjuna que el sistema de yoga es realmente tarea muy difícil. “Pero,” añade Kṛṣṇa, “aquél cuya mente está controlada y se esfuerza por los medios adecuados, tiene asegurado el éxito. Ese es Mi juicio.” (Bg. 6.36) ¿Qué significa “esforzarse por los medios adecuados”? Uno tiene que esforzarse en seguir los cuatro principios regulativos básicos que se mencionaron antes y ejecutar sus actividades absorto en la conciencia de Kṛṣṇa.
Si alguien quiere practicar yoga en su casa, entonces tendrá que asegurarse de que sus otras ocupaciones sean moderadas. No puede pasarse largas horas del día trabajando duro para simplemente ganarse la vida.
Deberá trabajar muy moderadamente, comer muy moderadamente, gratificar sus sentidos muy moderadamente y mantener su vida lo más libre de ansiedad que sea posible. De esta manera la práctica del yoga podrá tener éxito.
¿Cuál es la señal por la cual podemos saber que hemos alcanzado la perfección en el yoga? Kṛṣṇa indica que estamos situados en el yoga cuando nuestra conciencia está completamente bajo nuestro control.
yadā viniyatam cittam
ātmany evāvatiṣṭhate
nispṛhaḥ sarva-kāmebhyo
yukta ity ucyate tadā
“Cuando el yogī, mediante la práctica del yoga, disciplina sus actividades mentales y se sitúa en la Trascendencia—desprovisto de todo deseo material—se dice que ha alcanzado el yoga.” (Bg. 6.18) Quien ha alcanzado el yoga no depende de los dictados de su mente; sino más bien, la mente queda bajo su control. Tampoco se apaga la mente ni se extingue, puesto que la ocupación del yogī es pensar siempre en Kṛṣṇa o Viṣṇu. El yogī no puede permitir que su mente se apague. Esto puede sonar muy difícil, pero resulta posible en conciencia Kṛṣṇa. Cuando uno está siempre ocupado en conciencia de Kṛṣṇa, en el servicio a Kṛṣṇa, ¿cómo es posible entonces que la mente se distraiga de Kṛṣṇa? En el servicio a Kṛṣṇa, la mente se controla automáticamente.
Tampoco debería tener el yogī ningún deseo de gratificación sensorial material. Si uno está en conciencia Kṛṣṇa, entonces no tiene otro deseo aparte de Kṛṣṇa. No es posible estar sin deseos. Los deseos de gratificación sensorial tienen que ser dominados mediante el proceso de purificación, pero el deseo por Kṛṣṇa deberá cultivarse. Simplemente tenemos que transferir el deseo. No hay posibilidad de matar el deseo, pues el deseo es el compañero constante de la entidad viviente. La conciencia de Kṛṣṇa es el proceso mediante el cual uno purifica sus deseos; en vez de desear tantas cosas para la gratificación de los sentidos, uno simplemente desea cosas para el servicio a Kṛṣṇa. Por ejemplo, podemos desear comida sabrosa, pero en vez de preparar alimentos para nosotros mismos, podemos prepararlos para Kṛṣṇa y ofrecérselos a Él. No es que la acción sea distinta, sino que hay una transferencia de conciencia al cambiar el pensamiento de actuar para mis sentidos al pensamiento de actuar para Kṛṣṇa. Podemos preparar agradables productos lácteos, verduras, granos, frutas y otros platillos vegetarianos para Kṛṣṇa y luego ofrecérselos a Él, orando, “Este cuerpo material es un bulto de ignorancia y los sentidos constituyen una red de caminos que conducen hacia la muerte. De todos los sentidos, el de la lengua es el más voraz y difícil de controlar. En este mundo la lengua es muy difícil de conquistar; por lo tanto, Śrī Kṛṣṇa nos ha dado este magnífico prasādam, alimento espiritual, para conquistar la lengua. Tomemos, pues este prasādam a nuestra entera satisfacción y glorifiquemos a Sus Señorías Śrī-Śrī Radha y Kṛṣṇa, y amorosamente invoquemos la ayuda del Señor Caitanya y de Nityānanda Prabhu.” De esta manera nuestro karma es sacrificado puesto que desde un principio estamos pensando que la comida está siendo ofrecida a Kṛṣṇa. No debemos tener deseos personales por la comida. Kṛṣṇa es tan misericordioso, sin embargo, que nos da el alimento para que comamos. De esta forma nuestro deseo queda satisfecho. Cuando uno ha moldeado su vida de esta manera—conjugando sus propios deseos a los de Kṛṣṇa—entonces podrá entenderse que ha alcanzado la perfección en el yoga. El solo respirar profundo y hacer algunos ejercicios no es yoga, desde el punto de vista del Bhagavad-gītā. Se requiere de una purificación completa de la conciencia.
En la práctica del yoga es muy importante que la mente no esté agitada.
yathā dīpo nivātastho
neṅgate sopamā smṛtā
yogino yata-cittasya
yuñjato yogam ātmanaḥ
“Así como una lámpara en un sitio sin viento no se mueve, así el trascendentalista cuya mente está controlada permanece siempre fijo en su meditación sobre el Ser Trascendental.” (Bg. 6.19) Cuando una vela arde en un lugar sin viento, su llama permanece derecha y no vacila. La mente, como la llama, es susceptible a tantos deseos materiales que con la más leve agitación se moverá. Un pequeño movimiento de la mente puede cambiar toda la conciencia. Por eso en la India, quien practique seriamente yoga tradicionalmente permanecerá como brahmacārī o célibe. Hay dos clases de brahmacārī, uno es completamente célibe y el otro es gṛhastha-brahmacārī, es decir, tiene esposa, no se asocia con ninguna otra mujer y sus relaciones con su propia esposa están estrictamente reguladas. De esta manera, ya sea por celibato completo o por vida sexual restringida, se evita agitar la mente. Sin embargo, cuando alguien hace el voto de permanecer completamente célibe, su mente puede todavía ser agitada por el deseo sexual; por eso, en la India, a quienes practican el yoga tradicional bajo severos votos de celibato, no se les permite estar a solas ni con la madre, hermana o hija. La mente es tan voluble que la más leve sugerencia puede provocar estragos.
El yogī debería tener su mente entrenada de tal manera que en cuanto se distrajera de meditar en Viṣṇu, pudiera regresarla nuevamente. Esto requiere mucha práctica. Uno tiene que llegar a saber que su verdadera felicidad estriba en experimentar el placer de sus sentidos trascendentales, no el de los sentidos materiales. Los sentidos no han de sacrificarse, y los deseos no han de sacrificarse, pero tanto los deseos como la satisfacción sensorial están presentes en la esfera espiritual. La verdadera felicidad es trascendental a la experiencia sensual material. Si uno no está convencido de esto, con seguridad se agitará y caerá. Uno debería saber, por lo tanto, que la felicidad que está tratando de obtener de los sentidos materiales no es en realidad felicidad.
Aquellos que en verdad son yogīs disfrutan verdaderamente, pero ¿cómo disfrutan? Ramante yogino ‘nante—su disfrute es ilimitado, y ese disfrute ilimitado es la verdadera felicidad, y tal felicidad es espiritual, no material. Este es el verdadero significado de Rāma, como en el canto de Hare Rāma. Rāma significa disfrute mediante la vida espiritual. La vida espiritual es todo placer, y Kṛṣṇa es todo placer. No tenemos que sacrificar el placer, pero sí tenemos que disfrutarlo debidamente. Un hombre enfermo no puede disfrutar de la vida; su disfrute de la vida es un disfrute falso. Pero cuando sana y está saludable, entonces es capaz de disfrutar. En forma similar, mientras permanezcamos en el concepto material de la vida, no disfrutamos realmente sino que simplemente nos estamos enredando más y más en la naturaleza material. Si un hombre enfermo no debe comer, el comer sin restricción de hecho lo mata. Similarmente, mientras más aumentamos nuestro disfrute material, más nos enredamos en este mundo y más difícil resulta liberarse de la trampa material. Todos los sistemas de yoga tienen el propósito de desenredar de esta trampa al alma condicionada, para trasladarla del falso disfrute de las cosas materiales al disfrute verdadero de la conciencia de Kṛṣṇa. Śrī Kṛṣṇa dice:
yatroparamate cittaṁ
niruddhaṁ yoga-sevayā
yatra caivātmanātmānaṁ
paśyann ātmani tuṣyati
sukham ātyantikaṁ yat tad
buddhi-grāhyam atīndriyam
vetti yatra na caivāyaṁ
sthitaś calati tattvataḥ
yaṁ labdhvā cāparaṁ lābhaṁ
manyate nādhikaṁ tataḥ
yasmin sthito na duḥkhena
guruṇāpi vicālyate
taṁ vidyād duḥkha-saṁyoga
viyogaṁ yoga-saṁjñitam
sa niścayena yoktavyo
yogo ‘nirviṇṇa-cetasā
“La etapa de perfección se llama trance o samādhi, cuando la mente está completamente libre de las actividades mentales materiales mediante la práctica del yoga. Esto se caracteriza por la habilidad de uno de ver al ser mediante la mente pura y de saborear y regocijarse en el ser. En ese gozoso estado, uno se situa en la ilimitada felicidad trascendental y uno mismo disfruta a través de los sentidos trascendentales. Así establecido, uno nunca se aparta de la verdad, y al lograr ésta, piensa que no hay mayor ganancia. Estando situado en tal posición, uno nunca se quebranta, aún ante la dificultad más grande. Esto realmente constituye la verdadera liberación de todas las miserias que surgen del contacto material.” (Bg. 6.20-23) Una forma de yoga podrá ser difícil y otra podrá ser fácil, pero en cualquiera de los casos, uno tiene que purificar su existencia hacia el concepto del disfrute en conciencia de Kṛṣṇa. Entonces uno será feliz.
yadā hi nendriyārtheṣu
na karmasv anuṣajjate
sarva-saṅkalpa-sannyāsī
yogārūḍhas tadocyate
uddhared ātmanātmānaṁ
nātmānam avasādayet
ātmaiva hy ātmano bandhur
ātmaiva ripur ātmanaḥ
“Se dice que una persona ha alcanzado el yoga cuando, habiendo renunciado a todos los deseos materiales, no actúa para gratificar los sentidos ni se empeña en actividades fruitivas. Un hombre debe elevarse por su propia mente, no degradarse. La mente es el amigo del alma condicionada, y también su enemigo.” (Bg. 6.4-5) Tenemos que elevarnos al estándar espiritual por nosotros mismos. En este sentido yo soy mi propio amigo y soy mi propio enemigo. La oportunidad es nuestra. Hay un verso muy hermoso de Cānakya Pandit: “Nadie es amigo de nadie, nadie es enemigo de nadie. Es solamente por la conducta que uno puede entender quién es su amigo y quién su enemigo.” Nadie nace siendo nuestro enemigo, y nadie nace como nuestro amigo. Estos roles se determinan por la conducta mutua. Así como tenemos tratos con los demás en asuntos ordinarios, de la misma manera el individuo tiene tratos consigo mismo. Yo puedo actuar como mi propio amigo o como mi enemigo. Como amigo, puedo comprender mi posición como alma espiritual y, viendo que de una manera u otra he entrado en contacto con la naturaleza material, puedo intentar liberarme del enredo material actuando de manera tal que pueda yo zafarme. En este caso soy mi amigo. Pero si después de tener esta oportunidad no la tomo, entonces debo considerarme mi peor enemigo.
bandhur ātmātmanas tasya
yenātmaivātmanā jitaḥ
anātmanas tu śatrutve
vartetātmaiva śatruvat
“Para quien ha conquistado su mente, la mente es el mejor de los amigos; pero para quien haya fracasado en ello, su misma mente será el más grande enemigo.” (Bg. 6.6) ¿Cómo es posible que uno se convierta en su propio amigo? Esto se explica aquí; ātmā significa mente, cuerpo y alma. Cuando hablamos de ātmā, mientras estamos en el concepto corporal, nos referimos al cuerpo. Sin embargo, cuando trascendemos el concepto corporal y nos elevamos a la plataforma mental, ātmā se refiere a la mente. Pero en realidad cuando nos situamos en la plataforma verdaderamente espiritual, entonces ātmā se refiere al alma. En realidad somos espíritus puros. De esta manera, la palabra ātmā difiere en su significado según el desarrollo espiritual de uno. Según el Diccionario Védico Nirukti, ātmā se refiere al cuerpo, mente y alma. Sin embargo, en este verso del Bhagavad-gītā, ātmā se refiere a la mente.
Si mediante el yoga la mente puede ser entrenada, entonces la mente es nuestro amigo. Pero si la mente queda sin entrenar, entonces no hay posibilidad de llevar una vida exitosa. Para quien no tiene idea alguna de la vida espiritual, la mente es el enemigo. Si uno piensa que es simplemente este cuerpo, su mente no trabajará en beneficio suyo; simplemente estará actuando para servir al cuerpo burdo y condicionar aún más a la entidad viviente y atraparla en la naturaleza material. Sin embargo, si uno comprende su propia posición como alma espiritual aparte del cuerpo, la mente puede ser un factor de liberación. Por sí misma, la mente no tiene nada que hacer, simplemente espera ser entrenada, y se entrena mejor mediante la asociación. Desear es la función de la mente, y uno desea según su asociación; así que si la mente ha de actuar como amigo, tiene que haber buena compañía.
La mejor asociación es un sadhu, es decir, una persona consciente de Kṛṣṇa o alguien que lucha por lograr la realización espiritual. Hay quienes están luchando por cosas temporales (asat). La materia y el cuerpo son temporales, y si uno se ocupa solamente en el placer corporal, queda condicionado por las cosas temporales. Pero si uno se ocupa en la autorrealización, entonces está ocupado en algo permanente (sat). Obviamente, si uno es inteligente, se asociará con quienes están tratando de elevarse a la plataforma de la autorrealización mediante alguna de las diversas formas de yoga. El resultado será que aquellos que son sadhu, o realizados, podrán cortar su apego con la asociación material. Esta es la gran ventaja de la buena asociación. Por ejemplo, Kṛṣṇa le habla el Bhagavad-gītā a Arjuna solamente para cortar su apego de este afecto material. Como Arjuna está atraído por las cosas que le están impidiendo el cumplimiento de su propio deber, Kṛṣṇa corta estas cosas. Para cortar algo, se requiere un instrumento cortante; y para cortar a la mente de sus apegos, a menudo se requieren palabras cortantes. El sadhu o maestro no muestra misericordia alguna al usar palabras cortantes con objeto de separar la mente del discípulo de las atracciones materiales. Diciendo la verdad sin comprometer, es capaz de cortar el cautiverio. Por ejemplo, muy al principio del Bhagavad-gītā Kṛṣṇa le habla duramente a Arjuna al decirle que aunque habla como un sabio en realidad es el tonto número uno. Si realmente queremos desapegarnos de este mundo material, debemos estar preparados para aceptar del maestro espiritual semejantes palabras tan cortantes. El comprometer y adular no tienen efecto cuando se requieren palabras fuertes.
En muchos lugares del Bhagavad-gītā se condena el concepto material de la vida. Quien piensa que el país en que nació es digno de adoración, o quien gusta de ir a los lugares santos ignorando sin embargo a los sadhus ahí reunidos, se asemeja a un asno. Así como un enemigo está pensando siempre en hacer daño, así también la mente no entrenada lo arrastrará a uno más y más profundamente en el embrollo material. Las almas condicionadas tienen que luchar muy arduamente con la mente y con los otros sentidos. Puesto que la mente dirige a los demás sentidos, es de mayor importancia convertirla en amiga.
jitātmanaḥ praśāntasya
paramātmā samāhitaḥ
śītoṣṇa-sukha-duḥkheṣu
tathā mānāpamānayoḥ
“Para quien ha conquistado la mente, la Superalma ha sido ya alcanzada, pues ha alcanzado la tranquilidad. Para tal hombre, tanto la felicidad como la aflicción, el calor como el frío, el honor como el deshonor, son todos iguales.” (Bg. 6.7) Al entrenar la mente, uno realmente logra la tranquilidad, pues la mente constantemente nos arrastra hacia cosas impermanentes, igual que un caballo desbocado arrastrará un carruaje por camino peligroso. Aun cuando somos permanentes y eternos, de una manera u otra hemos sido atraídos hacia cosas impermanentes. Sin embargo, la mente puede ser entrenada fácilmente si simplemente se fija en Kṛṣṇa. Así como un fuerte está seguro cuando es defendido por un gran general, si Kṛṣṇa es puesto en el fuerte de la mente, no habrá posibilidad de que el enemigo penetre. Ni la educación material, ni la riqueza ni el poder le ayudará a uno a controlar su mente. Un gran devoto ora de esta manera, “¿Cuándo podré pensar constantemente en Ti? Mi mente siempre me está arrastrando por doquier, pero en cuanto puedo fijarla en los pies de loto de Kṛṣṇa, ella se aclara.” Cuando la mente está clara, entonces resulta posible meditar en la Superalma. El Paramātmā, o Superalma, siempre está sentado dentro del corazón junto al alma individual. El sistema de yoga implica concentrar la mente y enfocarla en Paramātmā o la Superalma que está sentada dentro del corazón.
El antecitado verso del Bhagavad-gītā nos indica que quien ha conquistado la mente y dominado todo apego por las cosas impermanentes, puede absorberse en el pensamiento del Paramātmā. Aquel así absorto queda liberado de toda dualidad y falsas designaciones.