Capítulo 2
La Forma de Cantar y Conocer a Kṛṣṇa
Hare Kṛṣṇa, Hare Kṛṣṇa, Kṛṣṇa Kṛṣṇa, Hare Hare/ Hare Rāma, Hare Rāma, Rāma Rāma, Hare Hare. Ésta es una vibración sonora trascendental. Nos ayudará a limpiar el polvo del espejo de la mente. En el momento actual hemos acumulado tantísimo polvo material en el espejo de la mente, así como en la Segunda Avenida (Ciudad de Nueva York) todo está cubierto de polvo y hollín debido al intenso tráfico. Debido a nuestra manipulación de las actividades materiales, se ha acumulado una gran cantidad de polvo sobre el claro espejo de nuestra mente y, como consecuencia, somos incapaces de ver las cosas en perspectiva. Esta vibración de sonido trascendental (el mantra Hare Kṛṣṇa) limpiará este polvo y nos permitirá ver claramente nuestra verdadera posición constitucional. Tan pronto como lleguemos a comprender “Yo no soy este cuerpo; soy alma espiritual y mi síntoma es la conciencia,” seremos capaces de establecernos en la verdadera felicidad. A medida que nuestra conciencia se purifique mediante este proceso de cantar Hare Kṛṣṇa, todas nuestras miserias materiales desaparecerán. Hay un fuego que siempre arde en este mundo material, y todos están tratando de extinguirlo, pero no hay posibilidad de extinguir este fuego de las miserias de la naturaleza material a menos que estemos situados en nuestra conciencia pura, en nuestra vida espiritual.
Uno de los propósitos del descenso o aparición del Señor Kṛṣṇa en este mundo material es extinguir el fuego de la existencia material para todas las entidades vivientes mediante el establecimiento del dharma.
yada yada hi dharmasya
glānir bhavati bhārata
abhyutthānam adharmasya
tadātmānaṁ sṛjāmyaham
paritrāṇāya sādhūnāṁ
vināśāya ca duṣkṛtām
dharma-sa ṁsthāpanārthāya
sambhavāmi yuge yuge
“Siempre y dondequiera que haya una disminución en la práctica religiosa, Oh descendiente de Bharata, y un aumento predominante de la irreligión–en ese momento Yo Mismo desciendo. Para liberar a los piadosos y aniquilar a los malhechores, así como para restablecer los principios de la religión, Yo advengo milenio tras milenio.” (Bg. 4.7-8)
En este verso se utiliza la palabra dharma. Esta palabra ha sido traducida al Inglés de varias maneras. A veces se traduce como “fe,” pero de acuerdo a la literatura Védica, el dharma no es un tipo de fe. La fe puede cambiar, pero el dharma no puede cambiarse. La liquidez del agua no se puede cambiar. Si se modifica–si, por ejemplo, el agua se vuelve sólida–en realidad ya no se encuentra en su posición constitucional. Existe bajo una determinada condición cualitativa. Nuestro dharma o posición constitucional es que somos parte y porción del Supremo y, siendo este el caso, tenemos que encajar o subyugar nuestra conciencia al Supremo.
Esta posición de servicio trascendental al Todo Supremo está siendo mal usada debido al contacto material. El servicio está implícito en nuestra posición constitucional. Todo el mundo es un sirviente y nadie es un amo. Todos están sirviendo a alguien u otro. Aunque el Presidente pueda ser el jefe ejecutivo del estado, sigue sirviendo al estado, y cuando sus servicios ya no son requeridos, el estado lo desecha. Pensar para sí mismo, “Yo soy el amo de todo lo que veo,” se llama māyā, ilusión. Así, en la conciencia material, nuestro servicio está siendo mal utilizado bajo diversas designaciones. Cuando podamos liberarnos de estas designaciones, es decir, cuando el polvo del espejo de la mente haya sido limpiado, seremos capaces de vernos en nuestra verdadera posición como sirvientes eternos de Kṛṣṇa.
Uno no debería pensar que su servicio en el mundo material y su servicio en la atmósfera espiritual son lo mismo. Quizás nos estremezcamos al pensar, “Oh, ¿después de la liberación seguiré siendo un sirviente?” Esto se debe a que tenemos experiencia de que ser un sirviente en el mundo material no es muy placentero, pero el servicio trascendental no es así. En el mundo espiritual no hay diferencia entre el sirviente y el amo. Aquí, por supuesto, hay distinción, pero en el mundo absoluto todo es uno. Por ejemplo, en el Bhagavad-gītā podemos ver que Kṛṣṇa ha asumido la posición de sirviente como auriga de Arjuna. En su posición constitucional, Arjuna es el sirviente de Kṛṣṇa, pero en el comportamiento podemos ver que a veces el Señor se vuelve el sirviente del sirviente. Por eso debemos tener cuidado de no llevar ideas materialistas al reino espiritual. Todo lo que hemos experimentado materialmente no es más que un reflejo pervertido de las cosas en la vida espiritual.
Cuando nuestra posición constitucional o dharma se deteriora debido a las contaminaciones de la materia, el Señor Mismo viene como una encarnación o envía a algunos de Sus servidores confidenciales. El Señor Jesucristo se llamó a sí mismo el “hijo de Dios,” y por eso es un representante del Supremo. De manera similar, Mahoma se identificó a sí mismo como un sirviente del Señor Supremo. Así, siempre que hay una discrepancia en nuestra posición constitucional, el Señor Supremo viene personalmente o envía a Su representante para informarnos de la verdadera posición de la entidad viviente.
Por lo tanto, uno no debería cometer el error de pensar que el dharma es una fe creada. En su sentido correcto, el dharma no puede divorciarse en absoluto de la entidad viviente. Es para la entidad viviente lo que la dulzura es para el azúcar, o lo salado es para la sal, o lo sólido es para la piedra. En ningún caso se podrá interrumpir. El dharma de la entidad viviente es servir, y podemos ver fácilmente que toda entidad viviente tiene la tendencia a servirse a sí misma o a los demás. Como servir a Kṛṣṇa, como desenredarnos del servicio materialista, como alcanzar la conciencia de Kṛṣṇa y liberarnos de las designaciones materiales, todo eso es enseñado como una ciencia por Śrī Kṛṣṇa en el Bhagavad-gītā.
La palabra sādhu en el verso citado anteriormente, que comienza con paritrāṇāya sādhūnām, se refiere a un hombre santo o una persona santa. Una persona santa es tolerante, muy bondadosa con todos, es amiga de todas las entidades vivientes, no es enemiga de nadie y siempre es pacífica. Hay veintiséis cualidades básicas para un hombre santo, y en el Bhagavad-gītā encontramos que el propio Śrī Kṛṣṇa da el siguiente veredicto:
api cet su-durācāro
bhajate mām ananya-bhāk
sādhur eva sa mantavyaḥ
samyag vyavasito hi saḥ
“Incluso si alguien comete las acciones más abominables, si está dedicado al servicio devocional, debe ser considerado santo porque está situado adecuadamente.” (Bg. 9.30)
En el plano mundano, lo que es moralidad para una persona es inmoralidad para otra, y lo que es inmoralidad para una persona es moralidad para otra. De acuerdo a la concepción Hindú, beber vino es inmoral, mientras que en el mundo Occidental beber vino no se considera inmoral sino algo común. De modo que la moralidad depende del tiempo, lugar, circunstancia, posición social, etc. Sin embargo, existe un sentido de moralidad e inmoralidad en todas las sociedades. En este verso, Kṛṣṇa señala que incluso si uno se dedica a actos inmorales pero al mismo tiempo está completamente en conciencia de Kṛṣṇa, debe ser considerado un sādhu o un santo. En otras palabras, aunque una persona pueda tener algunos hábitos inmorales debido a su asociación pasada, si está completamente ocupada en conciencia de Kṛṣṇa, estos hábitos no deben considerarse importantes. Cualquiera sea el caso, si uno se vuelve consciente de Kṛṣṇa, gradualmente se purificará y se volverá un sādhu. A medida que uno progresa en la ejecución de conciencia de Kṛṣṇa, sus malos hábitos disminuyen y alcanza la perfección de la santidad.
Al respecto existe la historia de un ladrón que fue en peregrinación a un pueblo sagrado, y en el camino él y los demás peregrinos se detuvieron a descansar durante la noche en una posada. Siendo adicto al robo, el ladrón comenzó a hacer planes para robar el equipaje de los otros peregrinos, pero pensó, “Estoy haciendo una peregrinación, así que no me parece apropiado que robe este equipaje. No, no lo haré.” Sin embargo, debido a su hábito, no podía quitar las manos del equipaje. Entonces tomó el bolso de una persona y lo colocó en otro lugar, y luego el bolso de otra persona y lo colocó en otro lugar. Pasó toda la noche colocando diferentes bolsas en diferentes lugares, pero su conciencia le molestaba tanto que no podía sacar nada de ellas. Por la mañana, cuando los demás peregrinos se despertaron, buscaron sus bolsas y no las encontraron. Hubo un gran alboroto y eventualmente, uno a uno, empezaron a encontrar las bolsas en varios lugares. Después de encontrarlas todas, el ladrón explicó: “Caballeros, soy ladrón de profesión. Siendo que estoy acostumbrado a robar por la noche, quería robar algo de sus bolsos, pero pensé que como voy a este lugar sagrado, no es posible robar. Así que puede que haya reorganizado el equipaje, pero discúlpenme.” Ésta es la característica de un mal hábito. Ya no quiere cometer robos, pero como está acostumbrado, a veces lo hace. Así, Kṛṣṇa dice que aquel que ha decidido abstenerse de sus hábitos inmorales y progresar en la conciencia de Kṛṣṇa debe ser considerado un sādhu, incluso si por costumbre pasada o por casualidad cede a su falta. En el siguiente verso encontramos que Śrī Kṛṣṇa dice:
kṣipraṁ bhavati dharmātmā
śaśvac-chāntiṁ nigacchati
kaunteya pratijānīhi
na me bhaktaḥ praṇaśyati
“Rápidamente se vuelve justo y logra una paz duradera. Oh hijo de Kuntī, declara valientemente que Mi devoto nunca perece.” (Bg. 9.31)
Debido a que uno se ha comprometido con la conciencia de Kṛṣṇa, Śrī Kṛṣṇa proclama aquí que dentro de muy poco tiempo se volverá santo. Uno puede desenchufar un ventilador eléctrico y el ventilador puede seguir funcionando aunque se haya desconectado la energía, pero se entiende que el ventilador pronto se detendrá. Una vez que nos refugiamos en los pies de loto de Kṛṣṇa, apagamos el interruptor de nuestras actividades kármicas, y aunque estas actividades aún pueden girar, debe entenderse que disminuirán rápidamente. Es un hecho que quien adopta conciencia de Kṛṣṇa no tiene que esforzarse independientemente para volverse un buen hombre. Todas las buenas cualificaciones vendrán automáticamente. En el Śrīmad-Bhāgavatam se declara que aquel que ha alcanzado la conciencia de Kṛṣṇa ha alcanzado simultáneamente todas las buenas cualidades. Por otro lado, si una persona está desprovista de conciencia de Dios y, sin embargo, tiene muchas buenas cualidades, sus buenas cualidades deben considerarse inútiles, porque de ninguna manera se le prohibirá hacer lo que sea indeseable. Si uno está desprovisto de conciencia de Kṛṣṇa, es seguro que cometerá malicia en este mundo material.
janma karma ca me divyam
evaṁ yo vetti tattvataḥ
tyaktvā dehaṁ punar janma
naiti mām eti so ‘rjuna
“Aquel que conoce la naturaleza trascendental de Mi aparición y actividades, al dejar el cuerpo, no vuelve a nacer en este mundo material, sino que alcanza Mi morada eterna, Oh Arjuna.” (Bg. 4.9)
Aquí se explica con más detalle la misión por la que aparece Kṛṣṇa. Cuando Él viene con alguna misión, hay algunas actividades. Por supuesto, hay algunos filósofos que no creen que Dios venga como una encarnación. Dicen, “¿Por qué debería venir Dios a este mundo podrido?” Pero del Bhagavad-gītā entendemos lo contrario. Siempre debemos recordar que leemos el Bhagavad-gītā como una escritura, y todo lo que se dice en el Bhagavad-gītā debe aceptarse, de lo contrario, no hay razón para leerlo. En el Gītā Kṛṣṇa dice que Él ha venido como una encarnación con una misión, y junto con Su misión hay algunas actividades. Podemos ver, por ejemplo, que Kṛṣṇa está activo como auriga de Arjuna y se ocupa en muchísimas actividades en el campo de batalla de Kurukṣetra. Así como cuando hay guerra una persona o nación puede ponerse del lado de otra persona o nación y mostrar parcialidad, el Señor Kṛṣṇa en el campo de batalla muestra cierta parcialidad y se pone del lado de Arjuna. En realidad, Kṛṣṇa no es parcial con nadie, pero externamente parece que sí lo es. Sin embargo, esta parcialidad no debe aceptarse en el sentido ordinario.
En este verso, Kṛṣṇa también señala que Su descenso al mundo material es trascendental. La palabra divyam significa trascendental. Sus actividades no son en modo alguno ordinarias. Incluso hoy, en la India, a finales de Agosto la gente está acostumbrada a celebrar el cumpleaños de Kṛṣṇa, independientemente del culto, tal como en el mundo Occidental el cumpleaños de Jesucristo se celebra en Navidad. El cumpleaños de Kṛṣṇa se llama Janmāṣṭamī, y en este verso Kṛṣṇa utiliza la palabra janma para referirse a “Mi nacimiento.” Debido a que hay nacimiento, hay algunas actividades. El nacimiento y las actividades de Kṛṣṇa son trascendentales, lo que significa que no son como los nacimientos y actividades ordinarias. Uno podría preguntarse como es que Sus actividades son trascendentales. Él nace, participa en una batalla con Arjuna, tiene un padre llamado Vasudeva y una madre Devakī y una familia–¿Qué puede considerarse trascendental? Kṛṣṇa dice: evaṁ yo vetti tattvataḥ– debemos conocer Su nacimiento y Sus actividades en verdad. Cuando uno conoce en verdad el nacimiento y las actividades de Kṛṣṇa, el resultado es: tyaktvā dehaṁ punar janma naiti mām eti so ‘rjuna–cuando abandona este cuerpo material, no nace de nuevo sino que va directamente a Kṛṣṇa. Esto significa que se convierte en un alma liberada. Va al mundo espiritual eterno y alcanza su posición constitucional llena de bienaventuranza, conocimiento y eternidad. Todo esto se puede obtener simplemente conociendo en verdad la naturaleza trascendental del nacimiento y las actividades de Kṛṣṇa.
Normalmente, cuando uno abandona el cuerpo, tiene que tomar otro cuerpo. Las vidas de las entidades vivientes continúan simplemente debido al cambio de vestimenta de las entidades vivientes de un cuerpo a otro–transmigración del alma–de acuerdo con el trabajo de las entidades vivientes. En el momento presente podemos pensar que este cuerpo material es nuestro cuerpo real, pero es como un vestido. En realidad tenemos un cuerpo real, un cuerpo espiritual. Este cuerpo material es superficial en comparación con el verdadero cuerpo espiritual de la entidad viviente. Cuando este cuerpo material se vuelve viejo y desgastado, o cuando algún accidente lo vuelve inútil, lo dejamos a un lado como podríamos dejar un traje sucio o arruinado y tomar otro cuerpo material.
vāsāṁsi jīrṇāni yathā vihāya
navāni gṛhṇāti naro ‘parāṇi
tathā śarīrāṇi vihāya jīrṇāny
anyāni saṁyāti navāni dehī
“Así como una persona se pone ropas nuevas, abandonando las viejas, similarmente, el alma acepta nuevos cuerpos materiales, abandonando los viejos e inútiles.” (Bg. 2.22)
Al principio el cuerpo es del tamaño de un guisante. Luego crece hasta convertirse en un bebé, luego un niño, un joven, un muchacho, un hombre adulto y un anciano, y finalmente, cuando se vuelve inútil, la entidad viviente cambia a otro cuerpo. Por lo tanto, el cuerpo está siempre cambiando y la muerte es simplemente el cambio último del cuerpo actual.
dehino ‘smin yathā dehe
kaumāraṁ yauvanaṁ jarā
tathā dehāntara-prāptir
dhīras tatra na muhyati
“Así como el alma encarnada pasa continuamente, en este cuerpo, de la niñez a la juventud y a la vejez, similarmente, el alma pasa a otro cuerpo al morir. El alma autorrealizada no se desconcierta por tal cambio.” (Bg. 2.13)
Aunque el cuerpo está cambiando, el habitante dentro del cuerpo sigue siendo el mismo. Aunque el niño crece hasta convertirse en un hombre, la entidad viviente dentro del cuerpo no cambia. No es que el ser que estuvo allí cuando era niño haya desaparecido. La ciencia médica coincide en que a cada momento el cuerpo material está cambiando. Así como las entidades vivientes no se desconciertan por esto, un hombre iluminado no se desconcierta cuando el cuerpo sufre su cambio final al morir. Pero la persona que no comprende las cosas tal como son se lamenta. En la condición material simplemente estamos cambiando de cuerpos todo el tiempo; esa es nuestra enfermedad. No es que siempre cambiemos a un cuerpo humano. Podemos cambiar a un cuerpo animal o un cuerpo de semidiós dependiendo de nuestras actividades. Según el Padma Purāṇa, existen hay 8,400,000 especies de vida. Podemos tomar cualquiera de ellas en el momento de la muerte. Pero Kṛṣṇa promete que aquel que conoce Su nacimiento y Sus actividades en verdad se libera de este ciclo de transmigración.
¿Cómo uno puede entender en verdad el nacimiento y las actividades de Kṛṣṇa? Esto se explica en el Capítulo Dieciocho del Bhagavad-gītā:
bhaktyā mām abhijānāti
yāvān yaś cāsmi tattvataḥ
tato māṁ tattvato jñātvā
viśate tad-anantaram
“Uno puede entender a la Suprema Personalidad tal como es sólo mediante el servicio devocional. Y cuando uno tiene plena conciencia del Señor Supremo mediante tal devoción, puede entrar en el reino de Dios.” (Bg. 18.55)
Aquí se utiliza nuevamente la palabra tattvataḥ, “en verdad.” Uno puede comprender la ciencia de Kṛṣṇa en verdad al volverse devoto. Aquel que no es devoto, que no se esfuerza por la conciencia de Kṛṣṇa, no puede comprender. Al comienzo del Capítulo Cuarto, Kṛṣṇa también le dice a Arjuna (Bg. 4.3) que le está explicando esta antigua ciencia del yoga a él porque Arjuna es “Mi devoto y Mi amigo.” Para aquel que simplemente hace un estudio académico del Bhagavad-gītā, la ciencia de Kṛṣṇa sigue siendo un misterio. El Bhagavad-gītā no es un libro que uno pueda solo comprar en una librería y entenderlo únicamente con la erudición. Arjuna no era un gran erudito, ni un Vedāntista, ni un filósofo, ni un brāhmaṇa, ni un renunciante; era un hombre de familia y militar. Pero aun así Kṛṣṇa lo seleccionó para ser el destinatario del Bhagavad-gītā y la primera autoridad en la sucesión discipular. ¿Por qué? “Porque eres Mi devoto.” Ésa es la cualificación para entender el Bhagavad-gītā tal como es y a Kṛṣṇa tal como es–uno debe volverse consciente de Kṛṣṇa.
¿Y qué es esta conciencia de Kṛṣṇa? Ese es el proceso de limpiar el polvo del espejo de la mente mediante el canto de Hare Kṛṣṇa, Hare Kṛṣṇa, Kṛṣṇa Kṛṣṇa, Hare Hare/ Hare Rāma, Hare Rāma, Rāma Rāma, Hare Hare. Por cantar este mantra y escuchar el Bhagavad-gītā, podemos alcanzar gradualmente la conciencia de Kṛṣṇa. Īśvaraḥ sarva-bhūtānām–Kṛṣṇa siempre está presente dentro de nuestro corazón. El alma individual y la Superalma están ambas sentadas en el árbol del cuerpo. El alma individual(jīva) está comiendo el fruto del árbol, y la Superalma (Paramātmā) está atestiguando. A medida que el alma individual comienza el proceso de servicio devocional y gradualmente comienza a desarrollar su conciencia de Kṛṣṇa, la Superalma que está sentada en su interior comienza a ayudarla a quitar todas las impurezas del espejo de la mente. Kṛṣṇa es amigo de todas las personas santas, y el intento de volverse consciente de Kṛṣṇa es un esfuerzo santo. Śravaṇaṁ kīrtanam–por cantar y escuchar uno puede llegar a comprender la ciencia de Kṛṣṇa y, de ese modo, llegar a comprender a Kṛṣṇa. Y al comprender a Kṛṣṇa, en el momento de la muerte, uno puede ir inmediatamente a Su morada en el mundo espiritual. Este mundo espiritual se describe así en el Bhagavad-gītā:
na tad bhāsayate sūryo
na śaśāṅko na pāvakaḥ
yad gatvā na nivartante
tad dhāma paramaṁ mama
“Esa morada Mía no está iluminada por el sol ni por la luna, ni por la electricidad. Quien la alcanza nunca regresa a este mundo material.” (Bg. 15.6)
Este mundo material siempre está oscuro; por lo tanto necesitamos el sol, la luna y la electricidad. Los Vedas nos ordenan no permanecer en esta oscuridad sino trasladarnos al mundo de la iluminación, el mundo espiritual. La palabra oscuridad tiene un doble significado; no sólo significa sin luz, sino que significa ignorancia.
El Señor Supremo tiene múltiples energías. No es que venga a este mundo material para realizar actividades. En los Vedas se declara que el Señor Supremo no tiene nada que hacer. En el Bhagavad-gītā Śrī Kṛṣṇa también dice:
na me pārthāsti kartavyaṁ
triṣu lokeṣu kiñcana
nānavāptam avāptavyaṁ
varta eva ca karmaṇi
“Oh hijo de Pṛthā, no hay ningún trabajo prescrito para Mí dentro de todos los tres sistemas planetarios. Ni me falta nada ni tengo necesidad de obtener nada–y sin embargo, estoy ocupado en el trabajo.” (Bg. 3.22)
Por lo tanto, no debemos pensar que se requiere que Kṛṣṇa descienda a este mundo material y se dedique a tantísimas actividades. Nadie es igual o más grande que Kṛṣṇa, y Él tiene todo el conocimiento de forma natural. No es que Él tenga que someterse a penitencias para adquirir conocimiento o que en cualquier momento tenga que recibir conocimiento o alcanzar el conocimiento. En todo momento y en todas las condiciones Él está lleno de conocimiento. Puede que esté hablando el Bhagavad–gītā a Arjuna, pero en ningún momento se le fue enseñado el Bhagavad–gītā. Aquel que puede entender que ésta es la posición de Kṛṣṇa no tiene que regresar al ciclo de nacimiento y muerte en este mundo material. Al estar bajo la influencia de la ilusión, pasamos la vida tratando de hacer ajustes a esta atmósfera material, pero este no es el propósito de la vida humana. La vida humana tiene como objetivo comprender la ciencia de Kṛṣṇa.
Nuestras necesidades materiales son éstas: el problema de comer, aparearnos, dormir, defendernos y adquirir la gratificación de los sentidos. Estas son comunes tanto a los seres humanos como en los animales. Los animales están ocupados tratando de resolver estos problemas, y si nosotros también estamos ocupados únicamente en resolverlos, ¿en qué nos diferenciamos de los animales? Sin embargo, el ser humano tiene una cualidad especial por lo cual puede desarrollar conciencia de Kṛṣṇa trascendental, pero si no la aprovecha, pertenece a la categoría animal. El defecto de la civilización moderna es que pone demasiado énfasis en resolver estos problemas de supervivencia. Como entidades vivas espirituales, nos corresponde a nosotros liberarnos de este enredo del nacimiento y la muerte. Por lo tanto, debemos tener cuidado de no perder la oportunidad especial de la vida humana. Śrī Kṛṣṇa Mismo viene a entregar el Bhagavad–gītā y a ayudarnos a volvernos conscientes de Dios. De hecho, esta creación material se nos ha dado para utilizarla en este cultivo. Pero si después de recibir esta oportunidad y este regalo de la vida humana no los utilizamos para desarrollar conciencia de Kṛṣṇa, estaremos perdiendo esta rara oportunidad. El proceso de cultivación es muy sencillo: śravaṇam kīrtanam–oír y cantar. No tenemos nada que hacer más que escuchar, y al escuchar cuidadosamente, seguramente vendrá la iluminación. Kṛṣṇa seguramente ayudará, porque Él está sentado en nuestro interior. Sólo tenemos que hacer el esfuerzo y dedicar un poco de tiempo. No necesitaremos que nadie nos pregunte si estamos progresando. Lo sabremos automáticamente, del mismo modo que un hombre hambriento sabe que ha quedado satisfecho con una comida completa.
En realidad, este proceso de conciencia de Kṛṣṇa o autorrealización no es muy difícil. Kṛṣṇa se lo enseñó a Arjuna en el Bhagavad–gītā, y si entendemos el Bhagavad–gītā tal como lo hizo Arjuna, no tendremos ningún problema en llegar al estado de perfección. Pero si tratamos de interpretar el Bhagavad–gītā según nuestra propia mentalidad académica mundana, lo estropeamos todo.
Como se declaró antes, este canto de Hare Kṛṣṇa es un proceso mediante el cual todas las contaminaciones debidas a la asociación material son removidas del espejo de la mente. No hay necesidad de ayuda externa para revivir nuestra conciencia de Kṛṣṇa, porque la conciencia de Kṛṣṇa está dormida dentro del ser. De hecho, es la cualidad misma del ser. Sólo tenemos que invocarla mediante este proceso. La conciencia de Kṛṣṇa es un hecho eterno. No es una doctrina o un conjunto de creencias impuestas por alguna organización. Está dentro de todas las entidades vivientes, ya sean seres humanos o animales. Cuando el Señor Caitanya Mahāprabhu estaba atravesando las selvas del Sur de la India hace unos quinientos años, cantó Hare Kṛṣṇa, y todos los animales–los tigres, los elefantes y los ciervos–se unieron a Él para bailar los santos nombres. Por supuesto, esto depende de la pureza del canto. A medida que avanzamos en el canto, seguramente llegará la purificación.