Capítulo 3
Yoga como Meditación en Kṛṣṇa
En la India hay lugares sagrados a donde los yogīs van para meditar en la soledad, como se prescribe en el Bhagavad-gītā. Tradicionalmente, el yoga no puede practicarse en un lugar público; pero por lo que se refiere a kīrtana—el mantra yoga o el yoga de cantar el mantra Hare Kṛṣṇa: Hare Kṛṣṇa Hare Kṛṣṇa, Kṛṣṇa Kṛṣṇa Hare Hare/ Hare Rāma Hare Rāma, Rāma Rāma Hare Hare—mientras más personas estén presentes, mejor. Cuando el Señor Caitanya Mahāprabhu andaba por la India ejecutando kīrtana hace unos quinientos años, organizaba en cada grupo a dieciséis personas que dirigieran el canto y miles de personas cantaban con ellas. Esta participación en kīrtana, en el canto público de los nombres y las glorias de Dios, es muy posible y es realmente fácil en esta era; pero en cuanto al proceso yoga de meditación, ese es muy difícil. Se afirma específicamente en el Bhagavad-gītā que para practicar el yoga de la meditación uno deberá ir a un lugar apartado y sagrado. En otras palabras, es necesario dejar el hogar. En esta era de sobrepoblación no siempre es posible encontrar un lugar aislado, pero esto no es necesario en el bhakti-yoga.
En el sistema bhakti-yoga hay nueve procesos diferentes: escuchar, cantar, recordar, servir, adorar a la Deidad en el templo, orar, cumplir órdenes, servir a Kṛṣṇa como amigo y hacer sacrificios por Él. De éstos, śravaṇam y kīrtanam, escuchar y cantar, se consideran los más importantes. Durante un kīrtana público, una persona puede cantar Hare Kṛṣṇa Hare Kṛṣṇa, Kṛṣṇa Kṛṣṇa Hare Hare/ Hare Rama Hare Rāma, Rāma Rāma Hare Hare, mientras que el resto del grupo escucha y al final del mantra el grupo puede responder, y de esta manera hay una reciprocidad entre escuchar y cantar. Esto puede ejecutarse fácilmente en la propia casa con un grupo pequeño de amigos, o con mucha gente en un lugar público amplio. Uno puede intentar la práctica del yoga de meditación en una gran ciudad o en una sociedad; pero debe entenderse que esto no es sino la invención de uno y no es el método recomendado en el Bhagavad-gītā.
Todo el proceso del sistema yoga es purificarse uno mismo. ¿Y en qué consiste esta purificación? La purificación sobreviene con la realización de la verdadera identidad de uno mismo. La purificación es el darse cuenta de que “Soy espíritu puro—no soy esta materia.” Debido al contacto material, nos estamos identificando con la materia y estamos pensando, “Yo soy este cuerpo.” Pero para poder practicar el verdadero yoga, uno tiene que realizar su posición constitucional de que se es distinto de la materia. El propósito de buscar un lugar aislado y practicar el proceso meditacional es el de llegar a esta comprensión. No es posible llegar a este entendimiento si el proceso se ejecuta incorrectamente. De cualquier manera esta es la consideración del Señor Caitanya Mahāprabhu:
harer nāma harer nāma
harer nāmaiva kevalam
kalau nāsty eva nāsty eva
nāsty eva gatir anyathā
“En esta era de riña y desacuerdo [Kali-yuga], no hay ninguna otra manera de realización espiritual que este cantar de los nombres. No hay otra manera, no hay otra manera, no hay otra manera.”
Generalmente se piensa, al menos en el mundo Occidental, que el sistema de yoga implica la meditación en el vacío. Pero las escrituras Védicas no recomiendan meditar en ningún vacío. Más bien los Vedas sostienen que yoga significa meditación en Viṣṇu, y esto también se sostiene en el Bhagavad-gītā. En muchas sociedades de yoga observamos que la gente se sienta con las piernas cruzadas, muy erectas, luego cierran los ojos para meditar, y así el cincuenta por ciento de ellos se duerme, porque cuando cerramos los ojos y no tenemos ningún objeto de contemplación, sencillamente nos dormimos. Desde luego que esto no lo recomienda Śrī Kṛṣṇa en el Bhagavad-gītā. Uno debe sentarse muy derecho, con los ojos medio cerrados, mirando la punta de la nariz. Si no se siguen las instrucciones, el resultado será dormir y nada más. Algunas veces, desde luego, la meditación ocurre mientras uno duerme, pero éste no es el proceso recomendado para la práctica del yoga. Así, para mantenerse despierto, Kṛṣṇa aconseja que uno mantenga siempre visible la punta de la nariz. Además, uno deberá estar siempre sin perturbación. Si la mente se agita, o si hay mucha actividad, uno no podrá concentrarse. En el yoga de meditación uno también deberá estar libre de todo temor. No hay lugar para el temor cuando uno entra en la vida espiritual. Y uno también deberá ser un brahmacārī, completamente libre de la vida sexual. Ni podrá haber exigencias para quien medite en esta forma. Cuando no hay exigencias y se practica adecuadamente este sistema, entonces se puede controlar la mente. Después de cumplir con todos los requisitos para la meditación, deberá transferir su pensamiento totalmente a Kṛṣṇa, o Viṣṇu. No es que uno deba trasladar su pensamiento al vacío. Así Kṛṣṇa dice que quien está absorto en el sistema de yoga meditacional está “siempre pensando en Mí.”
Obviamente, el yogī tiene que pasar por muchas dificultades para purificar el ātmā (mente, cuerpo y alma), pero es un hecho que esto puede hacerse de la manera más efectiva en esta era con simplemente cantar Hare Kṛṣṇa Hare Kṛṣṇa, Kṛṣṇa Kṛṣṇa Hare Hare/ Hare Rama Hare Rāma, Rāma Rāma Hare Hare. ¿Por qué es esto así? Porque la vibración de este sonido trascendental no es diferente de Él. Cuando cantamos con devoción Su nombre, entonces Kṛṣṇa está con nosotros, y cuando Kṛṣṇa está con nosotros, ¿cuál es entonces la posibilidad de permanecer impuro? Consecuentemente, aquel absorto en la conciencia de Kṛṣṇa, en el canto de los nombres de Kṛṣṇa y en servirle siempre, recibe el beneficio de la más elevada forma de yoga. La ventaja es que no tiene que pasar por toda la dificultad del proceso de meditación. Esa es la belleza de la conciencia de Kṛṣṇa.
En el yoga es necesario controlar todos los sentidos, y cuando se controlan todos los sentidos, la mente debe empeñarse en pensar en Viṣṇu. Uno se vuelve pacífico después de conquistar así la vida material.
jitātmanaḥ praśāntasya
paramātmā samāhitaḥ
śītoṣṇa-sukha-duḥkheṣu
tathā mānāpamānayoḥ
“Para aquel que ha conquistado la mente ha alcanzado ya a la Superalma, pues ha logrado la tranquilidad.” (Bg. 6.7) Este mundo material ha sido comparado con un gran incendio forestal. Tal como en el bosque, en el que un incendio puede surgir automáticamente, así en este mundo material, aunque tratemos de vivir pacíficamente, siempre hay una gran conflagración. No es posible vivir en paz en parte alguna del mundo material. Pero para quien está trascendentalmente situado—ya sea mediante el sistema yoga de meditación o por el método filosófico empírico, o mediante el bhakti-yoga—la paz es posible. Todas las formas de yoga están diseñadas para la vida trascendental, pero el método del canto es especialmente efectivo en esta era. El kīrtana puede practicarse durante horas y no sentirse uno cansado, pero resulta difícil sentarse en la postura de loto perfectamente quieto por más de unos cuantos minutos. Sin embargo, independientemente del proceso, una vez extinguido el fuego de la vida material, uno no experimenta simplemente lo que suele llamarse el vacío impersonal. Más bien, como Kṛṣṇa le dice a Arjuna, uno entra en la morada suprema.
yuñjann evaṁ sadātmānaṁ
yogī niyata-mānasaḥ
śāntiṁ nirvāṇa-paramāṁ
mat-saṁsthām adhigacchati
“Meditando de esta manera, siempre controlando el cuerpo, la mente y las actividades, el trascendentalista místico alcanza la paz, el supremo nirvāṇa que reside en Mi.” (Bg. 6.15) La morada de Kṛṣṇa no es un vacío. Es como un establecimiento, y en un establecimiento hay una diversidad de ocupaciones. El yogī que logra el éxito realmente alcanza el Reino de Dios, donde hay variedad espiritual. Los procesos de yoga simplemente son maneras de elevarse uno mismo para entrar en esa morada. En realidad pertenecemos a esa morada, pero, como somos olvidadizos, se nos coloca en este mundo material. Así como un hombre al volverse loco es puesto en un manicomio, así nosotros, al perder de vista nuestra identidad espiritual, enloquecemos y se nos pone en este mundo material. De esta manera el mundo material resulta una especie de manicomio, y fácilmente podemos constatar que nada se hace muy cuerdamente aquí. Nuestra verdadera misión es salirnos de aquí y entrar en el Reino de Dios. En el Bhagavad-gītā Kṛṣṇa da información acerca de este reino y también imparte instrucciones respecto a Su posición y nuestra posición—de lo que Él es y lo que somos nosotros. Toda la información necesaria está expuesta en el Bhagavad-gītā, y un hombre cuerdo aprovechará este conocimiento.