Capítulo 1
Rāja-Vidyā: El Rey del Conocimiento
śrī bhagavān uvāca
idaṁ tu te guhyatamaṁ
pravakṣyāmy anasūyave
jñānaṁ vijñāna-sahitaṁ
yaj jñātvā mokṣyase ’śubhāt
“El Señor Supremo dijo: Mi querido Arjuna, porque nunca eres envidioso de Mí, te impartiré esta sabiduría más secreta, conociendo la cual, serás liberado de las miserias de la existencia material.” (Bg. 9.1)
Las palabras iniciales del Noveno Capítulo del Bhagavad-gītā indican que el que habla es la Suprema Personalidad de Dios. Aquí Śrī Kṛṣṇa es referido como Bhagavān. Bhaga significa opulencias, y vān significa aquel que posee. Tenemos alguna concepción de Dios, pero en la literatura Védica hay descripciones y definiciones precisas de lo que se entiende por Dios, y lo que se entiende se describe en una sola palabra–Bhagavān. Bhagavān posee todas las opulencias, la totalidad del conocimiento, riqueza, poder, belleza, fama y renunciación. Cuando encontramos a alguien que posee estas opulencias en plenitud, debemos saber que él es Dios. Hay muchos hombres ricos, sabios, famosos, hermosos y poderosos, pero ningún hombre puede afirmar poseer todas estas opulencias. Solo Kṛṣṇa afirma poseerlas en su totalidad.
bhoktāraṁ yajña-tapasāṁ
sarva-loka-maheśvaram
suhṛdaṁ sarva-bhūtānāṁ
jñātvā māṁ śāntim ṛcchati
“Los sabios, conociéndome como el propósito último de todos los sacrificios y austeridades, el Señor Supremo de todos los planetas y semidioses y el benefactor y bienqueriente de todas las entidades vivientes, alcanzan la paz frente a las angustias de las miserias materiales.” (Bg. 5.29)
Aquí Kṛṣṇa proclama que Él es el disfrutador de todas las actividades y el propietario de todos los planetas (sarva-loka-maheśvaram). Un individuo puede poseer una gran extensión de tierra, y puede estar orgulloso de su propiedad, pero Kṛṣṇa afirma poseer todos los sistemas planetarios. Kṛṣṇa también afirma ser el amigo de todas las entidades vivientes (suhṛdaṁ sarva-bhūtānām). Cuando una persona comprende que Dios es el propietario de todo, el amigo de todos y el disfrutador de todo, se vuelve muy pacífica. Esta es la verdadera fórmula de la paz. Nadie puede tener paz mientras piense, “Yo soy el propietario.” ¿Quién es capaz de reclamar derecho de propiedad? Hace solo unos pocos cientos de años, los Indios rojos eran considerados los propietarios de América. Hoy, a nuestro turno, reclamamos ese derecho de propiedad, pero en cuatrocientos o mil años tal vez alguien más venga a reclamar lo mismo. La tierra está aquí, y nosotros venimos y falsamente nos declaramos propietarios de ella. Esta filosofía de falso derecho de propiedad no está en consonancia con los mandatos Védicos. El Śrī Īśopaniṣad afirma que “todo lo animado o inanimado que hay dentro del universo está controlado y es propiedad del Señor (īśāvāsyam idaṁ sarvaṁ).” La verdad de esta declaración es factual, pero bajo la ilusión pensamos que somos los propietarios. En realidad, Dios posee todo, y por ello se Le llama el más rico.
Por supuesto, hay muchos hombres que afirman ser Dios. En India, por ejemplo, en cualquier momento, uno no tiene dificultad en encontrar al menos una docena de personas que afirmen ser Dios. Pero si les preguntas si son los propietarios de todo, encuentran esto difícil de responder. Este es un criterio mediante el cual podemos entender quién es Dios. Dios es el propietario de todo, y, siendo así, debe ser más poderoso que cualquier persona o cosa. Cuando Kṛṣṇa estaba personalmente presente en esta tierra, nadie pudo vencerlo. No hay registro de que haya perdido alguna vez una batalla. Pertenecía a una familia kṣatriya (guerrera), y los kṣatriyas están destinados a dar protección a los débiles. En cuanto a Su opulencia se refiere, se casó con 16,108 esposas. Cada esposa tenía su propio palacio separado, y Kṛṣṇa se expandió 16,108 veces con el fin de disfrutarlas a todas. Esto puede parecer difícil de creer, pero está declarado en el Śrīmad-Bhāgavatam, y los grandes sabios de India reconocen esto como escritura y reconocen a Kṛṣṇa como Dios.
En el primer verso de este Noveno Capítulo, por la palabra guhyatamam, Śrī Kṛṣṇa indica que Él está impartiendo el conocimiento más confidencial a Arjuna. ¿Por qué lo proclama a Arjuna? Es porque Arjuna es anasūyu–no envidioso. En el mundo material, si alguien es más grande que nosotros, sentimos envidia. No solo somos envidiosos los unos de los otros, sino también de Dios. Además, cuando Kṛṣṇa dice, “Yo soy el propietario,” no lo creemos. Pero este no es el caso de Arjuna, quien escucha a Kṛṣṇa sin envidia. Arjuna no disputa con Kṛṣṇa sino que está de acuerdo con todo lo que Él dice. Esta es su cualificación especial, y esta es la manera de entender el Bhagavad-gītā. No es posible comprender qué es Dios por nuestras propias especulaciones mentales; debemos oír, y debemos aceptar.
Debido a que Arjuna no es envidioso, Kṛṣṇa le habla este conocimiento especial. Esto no es solo conocimiento teórico, sino conocimiento práctico (vijñāna-sahitam). Cualquier conocimiento que recibamos del Bhagavad-gītā no debe tomarse como sentimentalismo o fanatismo. El conocimiento es tanto jñāna como vijñāna, sabiduría teórica y conocimiento científico. Si uno se vuelve bien versado en este conocimiento, la liberación es cierta. La vida en este mundo material es por naturaleza inauspiciosa y miserable. Mokṣa significa liberación, y la promesa es que a fuerza de comprender este conocimiento uno alcanzará la liberación de todas las miserias. Es, por lo tanto, importante comprender lo que Kṛṣṇa dice sobre este conocimiento.
rāja-vidyā rāja-guhyaṁ
pavitram idam uttamam
pratyakṣāvagamaṁ dharmyaṁ
susukhaṁ kartum avyayam
“Este conocimiento es el rey de la educación, el más secreto de todos los secretos. Es el conocimiento más puro, y porque otorga la percepción directa del ser mediante la realización, es la perfección de la religión. Es eterno, y se practica con alegría.” (Bg. 9.2)
De acuerdo con el Bhagavad-gītā, el conocimiento más elevado (rāja-vidyā rāja-guhyam) es la conciencia de Kṛṣṇa, porque en el Bhagavad-gītā encontramos que el síntoma de quien posee realmente conocimiento es que se ha entregado a Kṛṣṇa. Mientras sigamos especulando sobre Dios pero no nos entreguemos, se entiende que no hemos alcanzado la perfección del conocimiento. La perfección del conocimiento es:
bahūnāṁ janmanām ante
jñānavān māṁ prapadyate
vāsudevaḥ sarvam iti
sa mahātmā sudurlabhaḥ
“Después de muchos nacimientos y muertes, aquel que posee realmente conocimiento se entrega a Mí, conociéndome como la causa de todas las causas y de todo lo que existe. Tal gran alma es muy poco común.” (Bg. 7.19)
Mientras no nos entreguemos, no podemos comprender a Dios. La entrega a Dios puede tomar muchos nacimientos, pero si aceptamos que Dios es grande, es posible entregarse a Él inmediatamente. Pero generalmente esta no es nuestra posición en el mundo material. Somos característicamente envidiosos y, en consecuencia, pensamos, “Oh, ¿por qué debería rendirme a Dios? Soy independiente. Trabajaré independientemente.” Por lo tanto, con el fin de rectificar este recelo, debemos trabajar durante muchos nacimientos. En este sentido, el nombre de Kṛṣṇa es especialmente significativo. Kṛṣ significa “repetición de nacimiento,” y ṇa significa “aquel que lo detiene.” Nuestra repetición de nacimientos solo puede ser detenida por Dios. Nadie puede detener su repetición de nacimiento y muerte sin la misericordia sin causa de Dios.
El tema del Noveno Capítulo es rāja-vidyā. Rāja significa “rey,” y vidyā significa “conocimiento.” En la vida ordinaria encontramos a una persona como rey en un asunto y a otra en otro asunto. Este conocimiento, sin embargo, es soberano sobre todos los demás, y todo otro conocimiento es subordinado o relativo a él. La palabra rāja-guhyam indica que este conocimiento soberano es muy confidencial, y la palabra pavitram significa que es muy puro. Este conocimiento también es uttamam; ud significa “trascender,” y tama significa “oscuridad,” y aquel conocimiento que supera este mundo y el conocimiento de este mundo se llama uttamam. Es el conocimiento de la luz, y la oscuridad ha sido separada de él. Si uno sigue este sendero del conocimiento, comprenderá personalmente que tan lejos ha progresado en el camino de la perfección (pratyakṣāvagamaṁ dharmyam). Susukhaṁ kartum indica que este conocimiento es muy feliz y gozoso de ejecutar. Y avyayam indica que este conocimiento es permanente. Podemos trabajar en este mundo material por educación o riquezas, pero estas cosas no son avyayam, porque tan pronto como este cuerpo termina, todo lo demás también termina. Con la muerte, nuestra educación, títulos avanzados, saldos bancarios, familia–todo–termina. Todo lo que hacemos en este mundo material no es eterno. Sin embargo, este conocimiento no es así.
nehābhikrama-nāśo ’sti
pratyavāyo na vidyate
svalpam apy asya dharmasya
trāyate mahato bhayāt
“En este empeño no hay pérdida ni disminución, y un pequeño avance en este sendero puede protegerlo a uno del tipo de miedo más peligroso.” (Bg. 2.40)
El conocimiento en la conciencia de Kṛṣṇa es tan perfecto que si uno lleva a cabo una labor en la conciencia de Kṛṣṇa y aún así no alcanza la perfección, en su próxima vida retoma desde donde lo dejó. En otras palabras, las acciones realizadas en la conciencia de Kṛṣṇa son duraderas. Por otro lado, los logros materiales, debido a que pertenecen al cuerpo, son vencidos por la muerte. El conocimiento perteneciente a las designaciones no perdura. Pienso que soy un hombre o una mujer, un Americano o Indio, un Cristiano o Hindú–estas son todas designaciones pertenecientes al cuerpo, y cuando el cuerpo termina, ellas también terminarán. En realidad somos espíritu, y por lo tanto nuestras actividades espirituales nos acompañarán a dondequiera que vayamos.
Śrī Kṛṣṇa indica que este rey del conocimiento también se lleva a cabo felizmente. Podemos ver fácilmente que las actividades en la conciencia de Kṛṣṇa se realizan con gozo. Hay canto y danza, comer prasādam (alimento que ha sido ofrecido a Kṛṣṇa) y discutir el Bhagavad-gītā. Estos son los procesos principales. No hay reglas y regulaciones rigurosas que exijan sentarse tan recto por tanto tiempo, hacer tantos ejercicios gimnásticos o controlar la respiración. No, el proceso se realiza muy fácilmente y con felicidad. Todos quieren bailar, cantar, comer y escuchar la verdad. Este proceso es verdaderamente susukham–muy alegre.
En el mundo material existen tantas gradaciones de educación. Algunas personas nunca terminan la escuela primaria o secundaria, mientras que otras continúan y reciben educación universitaria, una licenciatura, maestría, doctorado, y así sucesivamente. Pero, ¿qué es este rāja-vidyā, el rey de la educación, el summum bonum del conocimiento? Es esta conciencia de Kṛṣṇa. El verdadero conocimiento es comprender “qué soy yo.” A menos que lleguemos al punto de comprender lo que somos, no podemos alcanzar el verdadero conocimiento. Cuando Sanātana Gosvāmī dejó su puesto en el gobierno y se acercó a Caitanya Mahāprabhu por primera vez, le preguntó al Señor, “¿Qué es la educación?” Aunque Sanātana Gosvāmī conocía varios idiomas, incluido el Sánscrito, aún preguntaba sobre la verdadera educación. “La población en general me llama altamente educado,” le dijo Sanātana Gosvāmī al Señor, “y soy tan tonto que realmente les creo.”
El Señor respondió, “¿Por qué no deberías pensar que estás bien educado? Eres un gran erudito en Sánscrito y Persa.”
“Eso puede ser,” dijo Sanātana Gosvāmī, “pero no sé lo que soy.” Luego continuó diciéndole al Señor: “No deseo sufrir, pero estas miserias materiales me son impuestas. No sé de dónde he venido ni adónde voy, pero la gente me llama educado. Cuando me llaman un gran erudito, me siento satisfecho, pero en verdad soy un gran tonto porque no sé lo que soy.” Sanātana Gosvāmī estaba hablando realmente por todos nosotros, pues esta es nuestra situación actual. Podemos sentirnos orgullosos de nuestra educación académica, pero si se nos pregunta qué somos, no somos capaces de responder. Todos estamos bajo la concepción de que este cuerpo es el ser, pero aprendemos de las fuentes Védicas que esto no es así. Solo después de realizar que no somos estos cuerpos podemos entrar en el verdadero conocimiento y comprender lo que realmente somos. Esto, entonces, es el comienzo del conocimiento.
Rāja-vidyā puede definirse además como no solo conocer lo que uno es, sino actuar en consecuencia. Si no sabemos quiénes somos, ¿cómo pueden ser apropiadas nuestras actividades? Si estamos equivocados sobre nuestra identidad, también estaremos equivocados sobre nuestras actividades. Simplemente saber que no somos estos cuerpos materiales no es suficiente; debemos actuar de acuerdo con la convicción de que somos espirituales. La acción basada en este conocimiento–actividad espiritual–es trabajo en la conciencia de Kṛṣṇa. Este tipo de conocimiento puede no parecer fácilmente alcanzable, pero se hace muy fácil por la misericordia de Kṛṣṇa y del Señor Caitanya Mahāprabhu, quienes hicieron que este conocimiento estuviera fácilmente disponible a través del proceso de cantar Hare Kṛṣṇa, Hare Kṛṣṇa, Kṛṣṇa Kṛṣṇa, Hare Hare/ Hare Rāma, Hare Rāma, Rāma Rāma, Hare Hare.
Caitanya Mahāprabhu dividió a las entidades vivientes en dos principales categorías: aquellas que se mueven y aquellas que no se mueven. Árboles, pasto, plantas, piedras, etc., no se mueven porque no tienen conciencia suficientemente desarrollada. Su conciencia está presente, pero está cubierta. Si un ser viviente no comprende su posición, es semejante a una piedra, aunque habite un cuerpo humano. Las entidades vivientes–aves, reptiles, animales, insectos, seres humanos, semidioses, etc.–superan los 8,000,000 de especies, y de éstas, un número muy pequeño son seres humanos. El Señor Caitanya señala además que, de 400,000 especies de seres humanos, algunas son civilizadas; y de muchas personas civilizadas, existen solo unas pocas que se dedican a las escrituras.
En la actualidad, la mayoría de las personas afirma estar dedicadas a alguna religión–Cristiana, Hindú, Musulmana, Budista, etc.–pero en realidad no creen verdaderamente en las escrituras. Aquellos que sí creen en las escrituras están, en su mayor parte, apegados a actividades piadosas filantrópicas. Creen que la religión significa yajña (sacrificio), dāna (caridad) y tapas (penitencia). Quien se dedica a la tapasya emprende voluntariamente regulaciones muy rígidas, tales como las que los estudiantes brahmacārī (célibes) o los sannyāsīs (orden de renuncia) emprenden. La caridad significa dar voluntariamente las posesiones materiales propias. En la era presente no hay sacrificio, pero de las literaturas históricas como el Mahābhārata obtenemos información de que los reyes realizaban sacrificios distribuyendo rubíes, oro y plata. El yajña era principalmente para los reyes, y la caridad, en una escala mucho menor, estaba destinada a los casados. Aquellos que en realidad creían en las escrituras generalmente adoptaban algunos de estos principios. Pero, en general, en esta era, las personas simplemente dicen que pertenecen a una religión, pero en realidad no hacen nada. De millones de tales personas, un número muy pequeño realiza verdaderamente caridad, sacrificio y penitencia. Caitanya Mahāprabhu señala además que, de millones que realizan tales principios religiosos en todo el universo, solo unos pocos alcanzan el conocimiento perfecto y comprenden lo que son.
Simplemente saber “No soy este cuerpo, sino alma espiritual” no es suficiente. Debemos escapar de este enredo de la naturaleza material. Esto se llama mukti, liberación. De entre muchos miles de personas que tienen autoconocimiento acerca de qué y quiénes son, solo uno o dos puede que estén realmente liberados. Y de entre muchos miles que están liberados, solo uno o dos puede que comprendan qué y quién es Kṛṣṇa. Por lo tanto, entender a Kṛṣṇa no es una tarea sencilla. Así, en esta era de Kali, una era caracterizada por la ignorancia y el caos, la liberación está prácticamente fuera del alcance de todos. Uno tiene que pasar la dura prueba de volverse civilizado, luego religioso, y después debe realizar caridades y sacrificios y llegar a la plataforma del conocimiento, luego a la etapa de la liberación, y finalmente, después de la liberación, a la comprensión de qué es Kṛṣṇa. Este proceso también está indicado en el Bhagavad-gītā:
brahma-bhūtaḥ prasannātmā
na śocati na kāṅkṣati
samaḥ sarveṣu bhūteṣu
mad-bhaktiṁ labhate parām
“Aquel que está así situado trascendentalmente inmediatamente realiza al Brahman Supremo. Nunca se lamenta ni desea poseer nada; está igualmente dispuesto hacia cada entidad viviente. En ese estado alcanza el servicio devocional puro hacia Mí.” (Bg. 18.54)
Estos son los signos de la liberación. El primer síntoma de quien está liberado es que es muy feliz. No es posible encontrarlo malhumorado. Tampoco tiene ninguna ansiedad. Nunca se preocupa, “Esto no lo tengo. Oh, debo asegurar esto. Oh, debo pagar esta cuenta. Debo ir aquí o allá.” Quien está liberado no tiene ansiedades en absoluto. Puede ser el hombre más pobre del mundo, pero ni se lamenta ni piensa que es pobre. ¿Por qué debería pensar que es pobre? Cuando pensamos que somos estos cuerpos materiales y que poseemos cosas asociadas a ellos, entonces pensamos que somos pobres o ricos, pero quien está liberado de la concepción material de la vida no tiene nada que ver con posesiones o la falta de ellas. “No tengo nada que perder ni nada que ganar,” piensa. “Estoy completamente separado de todo esto.” Tampoco ve a nadie más como rico o pobre, educado o no educado, bello o feo, etc. No ve ninguna dualidad material, pues su visión está completamente en la plataforma espiritual, y ve que cada entidad viviente es parte y porción de Kṛṣṇa. Así, al ver a todas las entidades en su verdadera identidad, trata de llevarlos de regreso a la conciencia de Kṛṣṇa. Su punto de vista es que todos–ya sea que sean brāhmaṇa o śūdra, negros o blancos, Hindúes, Cristianos o lo que sea–deben venir a la conciencia de Kṛṣṇa. Cuando uno está situado de esta manera, entonces: mad-bhaktiṁ labhate parām–se vuelve elegible para convertirse en un devoto puro de Kṛṣṇa.
Prácticamente hablando, este proceso no es muy fácil en esta era de Kali. En el Śrīmad-Bhāgavatam se da una descripción de la gente de esta era. Se dice que su duración de vida es muy corta, tienden a ser apáticos y lentos y a dormir mucho, y cuando no están durmiendo, están ocupados ganando dinero. Como mucho, solo tienen dos horas al día para actividades espirituales, entonces, ¿qué esperanza hay de comprensión espiritual? También se afirma que incluso si alguien está ansioso por progresar espiritualmente, existen muchas sociedades pseudo-espirituales que se aprovechan de él. Las personas también se caracterizan en esta era por ser desafortunadas. Tienen gran dificultad para satisfacer las necesidades primarias de la vida–comer, defenderse, aparearse y dormir–necesidades que incluso los animales satisfacen. Incluso si las personas cumplen estas necesidades en esta era, siempre están ansiosas por la guerra, ya sea defendiéndose de agresores o teniendo que ir a la guerra ellas mismas. Además de esto, siempre hay enfermedades perturbadoras y problemas económicos en Kali-yuga. Por lo tanto, el Señor Śrī Kṛṣṇa consideró que en esta era es imposible para las personas alcanzar la etapa de perfección de la liberación siguiendo las reglas y regulaciones prescritas.
Así, por Su misericordia sin causa, Śrī Kṛṣṇa vino como el Señor Caitanya Mahāprabhu y distribuyó los medios para la más alta perfección de la vida y el éxtasis espiritual mediante el canto de Hare Kṛṣṇa, Hare Kṛṣṇa, Kṛṣṇa Kṛṣṇa, Hare Hare/ Hare Rāma, Hare Rāma, Rāma Rāma, Hare Hare. Este proceso de canto es lo más práctico, y no depende de si uno está liberado o no, ni de si la condición de uno es conductiva para la vida espiritual o no–quienquiera que adopte este proceso se purifica inmediatamente. Por ello se le llama pavitram (puro). Además, para quien adopta este proceso de conciencia de Kṛṣṇa, las semillas de reacciones latentes a sus acciones pecaminosas se anulan por completo. Así como un fuego convierte en cenizas cualquier cosa que ponemos en él, este proceso convierte en cenizas todas las reacciones pecaminosas de nuestras vidas pasadas.
Debemos entender que nuestro sufrimiento se debe a nuestra actividad pecaminosa, y la actividad pecaminosa se debe a nuestra ignorancia. Los pecados, o transgresiones, son cometidos por aquellos que no saben qué es qué. Un niño, por ejemplo, ingenuamente pondrá su mano en el fuego debido a la ignorancia. Así, se quema inmediatamente, porque el fuego es imparcial y no permite ninguna consideración especial para el niño inocente. Simplemente actuará como fuego. De manera similar, no sabemos cómo está funcionando este mundo material, quién es su controlador ni cómo es controlado, y debido a nuestra ignorancia actuamos de maneras insensatas, pero la naturaleza es tan estricta que no nos permite escapar de las reacciones a nuestras acciones. Ya sea que cometamos un acto conscientemente o inconscientemente, las reacciones y los sufrimientos consecuentes están presentes. Sin embargo, mediante el conocimiento podemos entender cuál es la situación real, quién es Dios y cuál es nuestra relación con Él.
Este conocimiento, por el cual podemos obtener la liberación del sufrimiento, es posible en la forma de vida humana, no en la forma animal. Para darnos conocimiento, para darnos la dirección correcta, existen escrituras escritas en varios idiomas en todas partes del mundo. El Señor Caitanya Mahāprabhu señaló que las personas han sido olvidadizas desde tiempos inmemoriales respecto a su relación con el Señor Supremo; por lo tanto, Kṛṣṇa ha enviado tantos representantes para impartir las escrituras a los hombres. Debemos aprovecharlas, especialmente el Bhagavad-gītā, que es la escritura principal para el mundo moderno.