Capítulo 52: Kṛṣṇa Rapta a Rukmiṇī

Capítulo 52

Kṛṣṇa Rapta a Rukmiṇī

Después de escuchar la declaración de Rukmiṇī, el Señor Kṛṣṇa quedó muy complacido. Inmediatamente estrechó la mano del brāhmaṇa y dijo: “Mi querido brāhmaṇa, me alegra mucho saber que Rukmiṇī está ansiosa por casarse conmigo, ya que Yo también estoy ansioso por obtener su mano. Mi mente siempre está absorta en el pensamiento de la hija de Bhīṣmaka, y a veces no puedo dormir por la noche porque estoy pensando en ella. Puedo entender que el matrimonio de Rukmiṇī con Śiśupāla ha sido arreglado por su hermano mayor en un espíritu de enemistad hacia Mí; por lo tanto estoy decidido a dar una buena lección a todos estos príncipes. Así como el fuego es extraído y utilizado después de manipular la madera ordinaria, de manera similar, después de tratar con estos príncipes demoníacos, haré surgir a Rukmiṇī, como fuego, de entre ellos.”

Kṛṣṇa, al ser informado de la fecha específica del matrimonio de Rukmiṇī, se puso ansioso por partir de inmediato. Le pidió a Su auriga, Dāruka, que preparara los caballos para Su cuadriga y se dispusiera a ir al reino de Vidarbha. El auriga, justo después de escuchar esta orden, trajo los cuatro caballos especiales de Kṛṣṇa. Los nombres y descripciones de estos caballos se mencionan en el Padma Purāṇa. El primero, Śaivya, era verdoso; el segundo, Sugrīva, era grisáceo como el hielo; el tercero, Meghapuṣpa, era del color de una nube nueva; y el último, Balāhaka, era de color ceniciento. Cuando los caballos fueron uncidos y la cuadriga estuvo lista para partir, Kṛṣṇa ayudó al brāhmaṇa a subir y le dio asiento a Su lado. Inmediatamente partieron de Dvārakā y en una sola noche llegaron a la provincia de Vidarbha. El reino de Dvārakā está situado en la parte occidental de la India, y Vidarbha está situado en la parte norte. Están separados por una distancia de no menos de 1600 kilométros, pero los caballos eran tan veloces que llegaron a su destino, una ciudad llamada Kuṇḍina, en una sola noche, o como máximo en doce horas.

El Rey Bhīṣmaka no estaba muy entusiasmado con entregar a su hija a Śiśupāla, pero se vio obligado a aceptar el acuerdo matrimonial debido a su afectuoso apego por su hijo mayor, quien lo había negociado. Como asunto de deber, estaba decorando la ciudad para la ceremonia de matrimonio y actuaba con gran seriedad para que fuera muy exitosa. Se rociaba agua por todas las calles, y la ciudad era limpiada muy bien. Como la India está situada en la zona tropical, la atmósfera siempre es seca. Por ello, el polvo se acumula siempre en las calles y caminos; así que deben ser rociados con agua al menos una vez al día, y en grandes ciudades como Calcuta, dos veces al día. Los caminos de Kuṇḍina estaban decorados con banderas de colores y festones, y se construyeron portones en las intersecciones principales. Toda la ciudad estaba decorada muy hermosamente. La belleza de la ciudad era realzada por los habitantes, tanto hombres como mujeres, que vestían ropa limpia, estaban decorados con pasta de sándalo, collares de perlas y guirnaldas de flores. El incienso ardía por todas partes, y fragancias como el aguru perfumaban el aire. Los sacerdotes y brāhmaṇas eran alimentados suntuosamente y, de acuerdo con la ceremonia ritual, se les daba suficiente riqueza y vacas en caridad. De esta manera, estaban ocupados cantando himnos Védicos. La hija del Rey, Rukmiṇī, era exquisitamente hermosa. Era muy limpia y tenía dientes hermosos. El auspicioso cordón sagrado estaba atado a su muñeca. Se le dieron diversos tipos de joyas para adornarse y largos vestidos de seda para cubrir la parte superior y la inferior de su cuerpo. Los eruditos sacerdotes la protegieron recitando mantras del Sāma Veda, el Ṛg Veda y el Yajur Veda. Después recitaron mantras del Atharva Veda y ofrecieron oblaciones en el fuego para apaciguar las conjunciones desfavorables de los diferentes astros.

El Rey Bhīṣmaka era muy experto en tratar con los brāhmaṇas y sacerdotes cuando se realizaban tales ceremonias. Distinguía especialmente a los brāhmaṇas dándoles grandes cantidades de oro y plata, granos mezclados con melaza, y vacas decoradas con ornamentos de oro. Damaghoṣa, el padre de Śiśupāla, realizaba todo tipo de ceremonias rituales para invocar la buena fortuna de su propia familia. El padre de Śiśupāla era conocido como Damaghoṣa debido a su gran capacidad para abatir a los ciudadanos desobedientes. Dama significa someter y ghoṣa significa famoso; así que era famoso por controlar a los ciudadanos. Damaghoṣa pensaba que si Kṛṣṇa venía a perturbar la ceremonia de matrimonio, ciertamente lo abatiría con su poder militar. Por lo tanto, después de realizar las ceremonias auspiciosas, Damaghoṣa reunió a sus divisiones militares, conocidas como Madasravi. Llevó muchos elefantes adornados con collares de oro, y muchas cuadrigas y caballos igualmente decorados. Parecía que Damaghoṣa, junto con su hijo y otros compañeros, iba hacia Kuṇḍina, no olvidando completamente el matrimonio, sino principalmente con la intención de luchar.

Cuando el Rey Bhīṣmaka se enteró de que Damaghoṣa y su grupo estaban llegando, salió de la ciudad para recibirlos. Fuera del portón de la ciudad había muchos jardines donde los invitados eran bienvenidos a permanecer. En el sistema Védico de matrimonio, el padre de la novia recibe a la gran comitiva del novio y les proporciona alojamiento adecuado por dos o tres días hasta que se realiza la ceremonia de matrimonio. El grupo liderado por Damaghoṣa consistía de miles de hombres, entre los cuales estaban los reyes y personalidades prominentes como Jarāsandha, Dantavakra, Vidūratha y Pauṇḍraka. Era un secreto a voces que Rukmiṇī debía casarse con Kṛṣṇa, pero su hermano mayor, Rukmī, había arreglado su matrimonio con Śiśupāla. También circulaban rumores de que Rukmiṇī había enviado un mensajero a Kṛṣṇa; por lo tanto, los soldados sospechaban que Kṛṣṇa podría causar una perturbación intentando raptar a Rukmiṇī. Aunque tenían miedo, todos estaban preparados para presentarle una fuerte batalla a Kṛṣṇa con el fin de impedir que se llevara a la muchacha. Śrī Balarāma recibió la noticia de que Kṛṣṇa había partido hacia Kuṇḍina acompañado solo por un brāhmaṇa; también escuchó que Śiśupāla estaba allí con un gran número de soldados. Sospechando que atacarían a Kṛṣṇa, Balarāma llevó fuertes divisiones militares de cuadirgas, infantería, caballos y elefantes, y llegó al recinto de Kuṇḍina.

Mientras tanto, dentro del palacio, Rukmiṇī esperaba la llegada de Kṛṣṇa, pero cuando ni Él ni el brāhmaṇa que llevó su mensaje aparecieron, se llenó de ansiedad y comenzó a pensar cuán desafortunada era. “Solo hay una noche entre hoy y el día de mi matrimonio, y aún ni el brāhmaṇa ni Śyāmasundara han regresado. No puedo determinar ninguna razón para esto.” Sin mucha esperanza, pensó que quizá Kṛṣṇa había encontrado alguna razón para no estar satisfecho y había rechazado su propuesta. Como resultado, el brāhmaṇa podría haberse desanimado y no haber regresado. Aunque pensaba en varias causas del retraso, los esperaba a ambos en cada momento.

Rukmiṇī comenzó además a pensar que los semidioses como el Señor Brahmā, el Señor Śiva y la diosa Durgā podrían haberse disgustado. Generalmente se dice que los semidioses se enojan cuando no son adorados apropiadamente. Por ejemplo, cuando Indra vio que los habitantes de Vṛndāvana no lo estaban adorando (ya que Kṛṣṇa había detenido el Indra-yajña), se puso muy enojado y quiso castigarlos. Así, Rukmiṇī pensaba que, como ella no había adorado mucho al Señor Śiva ni al Señor Brahmā, ellos podrían haberse enojado e intentado frustrar su plan. De manera similar, pensó que la diosa Durgā, esposa del Señor Śiva, podría haberse puesto del lado de su esposo. El Señor Śiva es conocido como Rudra, y su esposa es conocida como Rudrāṇī. Rudrāṇī y Rudra se refieren a aquellos que están acostumbrados a poner a otros en condiciones de sufrimiento para que lloren eternamente. Rukmiṇī estaba pensando en la diosa Durgā como Girijā, la hija de las Montañas Himalaya. Las Montañas Himalaya son muy frías y duras, y ella pensaba en la diosa Durgā como de corazón duro y fría. En su ansiedad por ver a Kṛṣṇa, Rukmiṇī, que al fin y al cabo aún era una niña, pensaba de esta manera acerca de los diferentes semidioses. Las gopīs adoraban a la diosa Kātyāyanī para obtener a Kṛṣṇa como esposo; de manera similar, Rukmiṇī estaba pensando en los distintos tipos de semidioses, no para algún beneficio material, sino en relación con Kṛṣṇa. Orar a los semidioses para obtener el favor de Kṛṣṇa no es irregular, y Rukmiṇī estaba completamente absorta en pensamientos de Kṛṣṇa.

Aunque se tranquilizó pensando que el tiempo para la llegada de Govinda aún no había expirado, Rukmiṇī sentía que estaba esperando contra toda esperanza. Comenzó a derramar lágrimas, y cuando estas se hicieron más intensas, cerró los ojos en desamparo. Mientras Rukmiṇī estaba en tal profundo pensamiento, aparecieron síntomas auspiciosos en diferentes partes de su cuerpo. Se produjo temblor en su párpado izquierdo, así como en sus brazos y muslos. Cuando ocurre el temblor en estas partes del cuerpo es una señal auspiciosa que indica que se puede esperar algo de beneficio.

En ese mismo momento, Rukmiṇī, llena de ansiedad, vio al brāhmaṇa mensajero. Kṛṣṇa, siendo la Superalma de todos los seres vivientes, pudo entender la ansiedad de Rukmiṇī; por lo tanto envió al brāhmaṇa al interior del palacio para hacerle saber que Él había llegado. Cuando Rukmiṇī vio al brāhmaṇa, pudo entender el temblor auspicioso de su cuerpo e inmediatamente se llenó de euforia. Sonrió y le preguntó si Kṛṣṇa ya había llegado. El brāhmaṇa respondió que el hijo de la dinastía Yadu, Śrī Kṛṣṇa, había llegado; además la animó diciendo que Kṛṣṇa había prometido llevársela sin falta. Rukmiṇī estaba tan llena de euforia por el mensaje del brāhmaṇa que quiso darle en caridad todo lo que poseía. Sin embargo, al no encontrar nada adecuado para ofrecerle, simplemente le ofreció sus respetuosas reverencias. La importancia de ofrecer reverencias a un superior es que quien las ofrece queda en deuda con la persona respetada. En otras palabras, Rukmiṇī implicó que permanecería siempre agradecida con el brāhmaṇa. Cualquiera que obtiene el favor de la diosa de la fortuna, como lo hizo este brāhmaṇa, sin duda siempre es feliz en la opulencia material.

Cuando el Rey Bhīṣmaka escuchó que Kṛṣṇa y Balarāma habían llegado, Los invitó a presenciar la ceremonia de matrimonio de su hija. Inmediatamente dispuso recibirlos, junto con sus soldados, en una casa de jardín adecuada. Como era costumbre Védica, el Rey ofreció a Kṛṣṇa y Balarāma miel y ropa recién lavada. Fue hospitalario no solo con Kṛṣṇa, Balarāma y reyes como Jarāsandha, sino que también recibió a muchos otros reyes y príncipes de acuerdo con su fuerza personal, edad y posesiones materiales. Por curiosidad y anhelo, la gente de Kuṇḍina se reunió ante Kṛṣṇa y Balarāma y comenzó a beber el néctar de Su belleza. Con ojos llenos de lágrimas, Le ofrecieron sus respetos en silencio. Estaban muy complacidos, considerando al Señor Kṛṣṇa el candidato adecuado para Rukmiṇī. Estaban tan deseosos de unir a Kṛṣṇa y Rukmiṇī que comenzaron a orar a la Suprema Personalidad de Dios: “Mi querido Señor, si hemos realizado alguna actividad piadosa que Te haya complacido, por favor sé misericordioso con nosotros y acepta la mano de Rukmiṇī.” Parece que Rukmiṇī era una princesa muy popular, y todos los ciudadanos, debido al intenso amor por ella, oraban por su mejor fortuna. Mientras tanto, Rukmiṇī, muy bellamente vestida y protegida por guardias, salió del palacio para visitar el templo de Ambikā, la diosa Durgā.

La adoración de la deidad en el templo ha existido desde el comienzo de la cultura Védica. Existe una clase de hombres descritos en el Bhagavad-gītā como veda-vāda-rata; ellos solo creen en las ceremonias rituales Védicas, pero no en la adoración del templo. Tales personas necias deben tomar nota de que, aunque este matrimonio de Kṛṣṇa y Rukmiṇī ocurrió hace más de 5,000 años, ya existían arreglos para la adoración en el templo. En el Bhagavad-gītā el Señor dice: yānti deva-vratā devān: “Los adoradores de los semidioses alcanzan los planetas de los semidioses.” Había muchas personas que adoraban a los semidioses y otras que adoraban directamente a la Suprema Personalidad de Dios. El sistema de adoración a los semidioses estaba dirigido principalmente al Señor Brahmā, al Señor Śiva, al Señor Gaṇeśa, al dios del sol y a la diosa Durgā. El Señor Śiva y la diosa Durgā eran adorados incluso por las familias de la realeza; otros semidioses menores eran adorados por personas inferiores poco inteligentes. En cuanto a los brāhmaṇas y Vaiṣṇavas, ellos simplemente adoran al Señor Viṣṇu, la Suprema Personalidad de Dios. En el Bhagavad-gītā se condena la adoración de semidioses, aunque no se prohíbe; allí se afirma claramente que la clase menos inteligente de hombres adora a los diferentes semidioses para obtener beneficios materiales. Por otra parte, aunque Rukmiṇī era la diosa de la fortuna, fue al templo de la diosa Durgā porque la deidad de la familia era adorada allí. En el Śrīmad-Bhāgavatam se afirma que mientras Rukmiṇī se dirigía al templo de la diosa Durgā, dentro de su corazón siempre pensaba en los pies de loto de Kṛṣṇa. Por lo tanto, cuando Rukmiṇī fue al templo no lo hizo con la intención de una persona común, que va a pedir beneficios materiales; su único objetivo era Kṛṣṇa. Cuando las personas van al templo de un semidiós, el objetivo real es Kṛṣṇa, ya que es Él quien empodera a los semidioses para otorgar beneficios materiales.

Mientras Rukmiṇī se dirigía hacia el templo, estaba muy silenciosa y seria. Su madre y su amiga la acompañaban a su lado, y en el centro iba la esposa de un brāhmaṇa; alrededor de ella estaban los guardias de la realeza. (Esta costumbre de que una futura novia vaya al templo de un semidiós todavía se practica en la India). A medida que la procesión continuaba, se oían diversos sonidos musicales. Tambores, caracolas y cornetas de diferentes tamaños, como paṇavas, turyas y bheris, se combinaban para producir un sonido que no solo era auspicioso, sino también muy agradable de escuchar. Había miles de esposas de brāhmaṇas respetables presentes. Estas mujeres estaban todas muy bien vestidas con ornamentos adecuados. Ellas le presentaron a Rukmiṇī guirnaldas de flores, pasta de sándalo y una variedad de vestimentas coloridas para ayudarla en la adoración del Señor Śiva y la diosa Durgā. Algunas de estas damas eran muy ancianas y sabían perfectamente cómo cantar oraciones a la diosa Durgā y al Señor Śiva; así que, seguidas por Rukmiṇī y otras, dirigieron estas oraciones ante la deidad.

Rukmiṇī ofreció sus oraciones a la deidad diciendo, “Mi querida diosa Durgā, te ofrezco mis respetuosas reverencias, así como a tus hijos.” La diosa Durgā tiene cuatro hijos famosos: dos hijas–la diosa de la fortuna, Lakṣmī, y la diosa del conocimiento, Sarasvatī–y dos hijos famosos, el Señor Gaṇeśa y el Señor Kārttikeya. Todos ellos son considerados semidioses y semidiosas. Puesto que la diosa Durgā siempre es adorada junto con sus hijos famosos, Rukmiṇī ofreció específicamente sus reverencias a la deidad de esa manera; sin embargo, sus oraciones eran diferentes. Las personas comunes oran a la diosa Durgā por riqueza material, fama, algún beneficio, fuerza, etc.; pero Rukmiṇī deseaba tener a Kṛṣṇa como esposo y por lo tanto oró a la deidad para que estuviera complacida con ella y la bendijera. Como ella deseaba únicamente a Kṛṣṇa, su adoración a los semidioses no se condena. Mientras Rukmiṇī oraba, se presentaron ante la deidad diversos artículos, principalmente agua, diferentes tipos de llamas, incienso, vestimentas, guirnaldas y varios alimentos preparados con ghee, como purīs y kacurīs. También se ofrecieron frutas, caña de azúcar, nueces de betel y especias. Con gran devoción, Rukmiṇī los ofreció a la deidad según los principios regulativos dirigidos por las ancianas brāhmaṇas. Después de esta ceremonia ritual, las damas ofrecieron los remanentes de los alimentos a Rukmiṇī como prasādam, el cual ella aceptó con gran respeto. Luego Rukmiṇī ofreció sus reverencias a las damas y a la diosa Durgā. Terminados los deberes de la adoración a la deidad, Rukmiṇī tomó la mano de una de sus amigas y salió del templo, acompañada por las demás.

Todos los príncipes y visitantes que habían llegado a Kuṇḍina para el matrimonio estaban reunidos fuera del templo para ver a Rukmiṇī. Los príncipes estaban especialmente ansiosos de verla porque todos pensaban realmente que la tendrían como esposa. Quedaron atónitos al verla, y pensaron que había sido especialmente creada por el Creador para confundir a todos los grandes príncipes heroicos. Su cuerpo estaba bien formado, con la parte media delgada. Tenía ojos verdes, labios rosados y un rostro hermoso que se veía realzado por su cabello suelto y diferentes tipos de aretes. Alrededor de sus pies llevaba adornos enjoyados. El resplandor corporal y la belleza de Rukmiṇī parecían haber sido pintados por un artista que representaba perfectamente la belleza según la descripción de grandes poetas. El pecho de Rukmiṇī se describe como ligeramente elevado, lo que indica que era apenas una joven de trece o catorce años. Su belleza estaba destinada específicamente a atraer la atención de Kṛṣṇa. Aunque los príncipes la miraban fijamente, ella no estaba en absoluto orgullosa. Sus ojos se movían inquietos, y cuando sonreía con sencillez, como una niña inocente, sus dientes parecían flores de loto. Esperando que Kṛṣṇa la llevase en cualquier momento, avanzaba muy lentamente hacia su casa. Sus piernas se movían como las de un cisne completamente desarrollado, y sus campanillas tobilleras tintineaban muy suavemente.

Como ya se explicó, los grandes príncipes heroicos que estaban reunidos allí quedaron tan abrumados por la belleza de Rukmiṇī que casi perdieron el conocimiento. Llenos de lujuria, deseaban desesperadamente la mano de Rukmiṇī, comparando su propia belleza con la de ella. Sin embargo, Śrīmatī Rukmiṇī no estaba interesada en ninguno de ellos; en su corazón simplemente esperaba que Kṛṣṇa viniera y la llevase. Mientras acomodaba los ornamentos en el dedo de su mano izquierda, casualmente miró a los príncipes y de repente vio que Kṛṣṇa estaba presente entre ellos. Aunque Rukmiṇī nunca había visto antes a Kṛṣṇa, siempre estaba pensando en Él; por lo tanto no tuvo dificultad en reconocerlo entre la orden principesca. Kṛṣṇa, sin preocuparse por los demás príncipes, aprovechó inmediatamente la oportunidad de colocar a Rukmiṇī en Su cuadriga, marcado por una bandera con la imagen de Garuḍa. Luego avanzó lentamente, sin temor, llevándose a Rukmiṇī exactamente como el león se lleva al ciervo en medio de los chacales. Mientras tanto, Balarāma apareció en la escena con los soldados de la dinastía Yadu.

Jarāsandha, quien había experimentado muchas veces la derrota a manos de Kṛṣṇa, comenzó a rugir: “¿Cómo es esto? ¡Kṛṣṇa se está llevando a Rukmiṇī sin ninguna oposición! ¿De qué sirve que seamos guerreros valientes con arcos? Mis queridos principes, ¡tan solo miren! Estamos perdiendo nuestra reputación con esta acción. Es tal como un chacal que se lleva el botín del león.”

Así termina el significado Bhaktivedanta del Quincuagésimo Segundo Capítulo de Kṛṣṇa, “Kṛṣṇa Rapta a Rukmiṇī.”

Modo Oscuro con Lottie