Capítulo 7: Destino del Yogī que Fracasa

Capítulo 7

Destino del Yogī que Fracasa

No es que el Bhagavad-gītā rechace el proceso de yoga meditacional; lo reconoce como un método fidedigno pero además indica que no es posible en esta era. Así, el tema del Capítulo Sexto del Bhagavad-gītā es pronto abandonado por Śrī Kṛṣṇa y Arjuna. Arjuna luego pregunta:

ayatiḥ śraddhayopeto
yogāc calita-māṇasaḥ
aprāpya yoga-saṁsiddhiṁ
kāṁ gatiṁ kṛṣṇa gacchati

“¿Cuál es el destino del hombre de fe que no persevera, que en el principio se inicia en el proceso de autorrealización pero más adelante desiste debido a su mentalidad mundana y así no alcanza la perfección en el misticismo?”. (Bg. 6.37) En otras palabras, está preguntando qué le sucede al yogī fracasado, o la persona que intenta practicar yoga pero que en alguna forma desiste y no alcanza el éxito. Es algo así como un estudiante que no obtiene su diploma porque se sale de la escuela. En otra parte del Gītā, Śrī Kṛṣṇa señala a Arjuna que de muchos hombres pocos buscan la perfección, y de aquéllos que buscan la perfección solamente unos cuántos logran el éxito. De manera que Arjuna inquiere por el gran número de fracasados. Aunque un hombre tenga fe y luche por la perfección en el sistema yoga, Arjuna señala que puede no alcanzar esta perfección debido a la “mentalidad mundana.”

kaccin nobhaya-vibhraṣṭaś
chinnābhram iva naśyati
apratiṣṭho mahā-bāho
vimūḍho brahmaṇaḥ pathi

“Oh Kṛṣṇa el de los poderosos brazos,” continúa Arjuna, “¿Acaso tal hombre, habiéndose desviado del camino de de la Trascendencia no perece como una nube dispersa, sin posición en esfera alguna?” (Bg. 6.38) Cuando una nube es destrozada por el viento, no vuelve ya a integrarse.

etan me saṁśayaṁ kṛṣṇa
chettum arhasy aśeṣataḥ
tvad-anyaḥ saṁśayasyāsya
chettā na hy upapadyate

“Esta es mi duda, Oh Kṛṣṇa, y te pido que me la aclares completamente. Aparte de Ti, no se encuentra nadie que pueda destruir esta duda.” (Bg. 6.39) Arjuna pregunta acerca del destino del yogī fracasado, para que en el futuro la gente no se desaliente. Por yogī, Arjuna se está refiriendo al haṭha-yogī, jñana-yogī y bhakti-yogī; no es que la meditación sea la única forma de yoga. El que medita, el filósofo y el devoto son todos considerados yogīs. Arjuna pregunta por todos aquéllos que intentan ser trascendentalistas exitosos. ¿Y cómo le contesta Śrī Kṛṣṇa?

śrī-bhagavān uvāca
pārtha naiveha nāmutra
vināśas tasya vidyate
na hi kalyāṇa-kṛt kaścid
durgatiṁ tata gacchati

Aquí, como en muchos otros lugares a lo largo del Gītā, a Śrī Kṛṣṇa se le llama Bhagavān. Este es otro de los innumerables nombres del Señor. Bhagavān indica que Kṛṣṇa es el dueño de seis opulencias: Él posee toda belleza, toda riqueza, todo poder, toda fama, todo conocimiento y plena renunciación. Las entidades vivientes participan de estas opulencias en grados finitos. Alguno puede ser famoso en una familia, en un pueblo, en un país o en un planeta, pero nadie es tan famoso a lo largo de la creación como lo es Śrī Kṛṣṇa. Los dirigentes del mundo pueden ser famosos por unos cuantos años solamente, pero el Señor Śrī Kṛṣṇa apareció hace 5.000 años y aún se le adora. Así es que quien posee todas estas seis opulencias en su totalidad es considerado Dios. En el Bhagavad-gītā Kṛṣṇa le habla a Arjuna como la Suprema Personalidad de Dios, y como tal debe entenderse que posee conocimiento completo. El Bhagavad-gītā fue impartido al dios del sol y a Arjuna por Kṛṣṇa, pero en ninguna parte se menciona que el Bhagavad-gītā haya sido impartido a Kṛṣṇa. ¿Por qué? Conocimiento completo significa que Él sabe todo lo que ha de saberse. Este es un atributo solamente de Dios. Siendo que Kṛṣṇa lo sabe todo, Arjuna le hace esta pregunta acerca del destino del yogī fracasado. No hay posibilidad de que Arjuna investigue la verdad. Simplemente tiene que recibir la verdad de la fuente completa, y en esto consiste el sistema de sucesión discipular. Kṛṣṇa es completo y el conocimiento que viene de Kṛṣṇa también es completo. Si Arjuna recibe este conocimiento completo y nosotros lo recibimos de Arjuna tal y como a él le fue enseñado, entonces nosotros también recibimos conocimiento completo. ¿Y qué es este conocimiento? “El Señor Bendito dijo: Hijo de Prthā, un trascendentalista ocupado en actividades auspiciosas no sufre destrucción ni en este mundo ni en el mundo espiritual; quien hace el bien, amigo Mío, nunca es vencido por el mal.” (Bg. 6.40) Aquí Kṛṣṇa indica que el solo esforzarse por la perfección del yoga es un intento de lo más auspicioso. Cuando uno intenta algo tan auspicioso, nunca se degrada.

En realidad, Arjuna hace una pregunta muy apropiada e inteligente. No es poco usual que uno caiga de la plataforma del servicio devocional. Algunas veces un devoto neófito no sigue las reglas y regulaciones. Aglunas veces cede ante la intoxicación o es atrapado por alguna atracción femenina. Estos son impedimentos en el camino de la perfección del yoga. Pero Śrī Kṛṣṇa da una respuesta alentadora, pues le dice a Arjuna que aun cuando uno cultive sinceramente tan sólo el 1% del conocimiento espiritual, nunca caerá al torbellino material. Esto se debe a la sinceridad de su esfuerzo. Debe entenderse siempre que somos débiles y que la energía material es muy fuerte. El adoptar la vida espiritual es más o menos declararle la guerra a la energía material. La energía material está tratando lo más posible de atrapar al alma condicionada, y cuando ésta trata de librarse de sus garras mediante el avance espiritual del conocimiento, la naturaleza material se vuelve más estricta y vigorosa en sus esfuerzos por probar cuán sincero es el aspirante espiritualista. La energía material, o māyā, ofrecerá por lo tanto más seducciones.

A este respecto existe la historia de Viśvāmitra Muni, un gran rey, un kṣatriya, que renunció a su reino y se dedicó al proceso yoga para volverse más avanzado espiritualmente. En aquel tiempo sí era posible practicar el proceso de yoga meditacional. Viśvāmitra Muni meditó tan profundamente que Indra, el Rey del cielo, lo notó y pensó, “Este hombre está tratando de ocupar mi puesto.” Los planetas celestiales también son materiales, y en ellos hay competencia—ningún hombre de negocios quiere que otro hombre de negocios lo supere. Temiendo que Viśvā-mitra Muni lo destronara, Indra le envió una mujer de la sociedad celestial llamada Menakā, para seducirlo sexualmente. Menakā era naturalmente muy bella y se empeñó en interrumpir las meditaciones del muni. Efectivamente, él se dio cuenta de su presencia femenina al escuchar el sonido de sus campanillas e inmediatamente interrumpió su meditación, la miró y quedó cautivado por su belleza. Como resultado, la hermosa niña Śakuntalā nació de esta unión. Cuando nació Śakuntalā, Viśvāmitra se lamentaba. “Oh, yo solamente trataba de cultivar el conocimiento espiritual y nuevamente he sido atrapado.” Estaba a punto de huir cuando Menakā le trajo a su hermosa hija ante él y lo regaño. A pesar de sus ruegos Viśvāmitra resolvió de todos modos irse.

Así vemos que existe toda posibilidad de fallar en el camino yógico cuando un gran sabio como Viśvāmitra Muni cae debido a la seducción material. Aunque el muni había caído por el momento, nuevamente resolvió seguir con el proceso de yoga, y así debería ser nuestra resolución. Kṛṣṇa nos informa que tales fracasos no deberían ser motivo de perder la esperanza. Hay un proverbio famoso que dice, “El fracaso es el pilar del éxito.” En la vida espiritual, especialmente, el fracaso no es desalentador. Kṛṣṇa afirma muy claramente que aunque haya un fracaso, no hay pérdida ni en este mundo ni en el siguiente. Quien sigue esta auspiciosa línea de cultura espiritual, nunca es vencido completamente.

Ahora, ¿qué es lo que realmente le sucede al espiritualista fracasado? Śrī Kṛṣṇa lo explica especificamente:

prāpya puṇya-kṛtāṁ lokān
uṣitvā śāśvatīḥ samāḥ
śucīnāṁ śrīmatāṁ gehe
yoga-bhraṣṭo ‘bhijāyate

athavā yoginām eva
kule bhavati dhīmatām
etad dhi durlabhataraṁ
loke janma yad īdṛśam

“El yogī fracasado, después de disfrutar durante muchos, muchos años en los planetas de los seres vivientes piadosos, nace en una familia de gente recta o en una familia de la rica aristocracia. O bien toma nacimiento en una familia de trascendentalistas que seguramente son grandes en sabiduría. En verdad, tal nacimiento es raro en este mundo.” (Bg. 6.41-42) Hay muchos planetas en el universo, y en los planetas superiores hay mayores comodidades, la vida es más larga y los habitantes son más religiosos y piadosos. Puesto que se dice que seis meses en la tierra equivalen a un día en los planetas superiores, el yogī fracasado permanece en estos planetas superiores durante muchos, muchos años. Las escrituras Védicas describen sus vidas como de una duración de 10,000 años. Así es que aun cuando sea un fracasado, uno es promovido a estos planetas superiores. Pero uno no puede permanecer ahí perpetuamente. Una vez agotados los frutos o resultados de sus actividades piadosas, tendrá que regresar a la tierra. Sin embargo, aun al regresar a este planeta, el yogī fracasado se encuentra con circunstancias afortunadas, pues toma su nacimiento ya sea en una familia muy rica o en una familia piadosa.

Generalmente, de acuerdo con la ley de karma, si uno ejecuta actos piadosos es premiado en la siguiente vida mediante un nacimiento en una familia muy aristocrática, o en una familia muy rica, o se convierte en un gran erudito, o bien nace siendo muy hermoso. En cualquier caso, a aquellos que sinceramente empiezan la vida espiritual se les garantiza un nacimiento humano—no solamente un nacimiento humano, sino en una familia muy piadosa o muy rica. Así, quien haya obtenido un buen nacimiento deberá entender que su fortuna se debe a sus anteriores actividades piadosas y a la gracia de Dios. Estas facilidades son otorgadas por el Señor, quien siempre está dispuesto a darnos los medios para llegar a Él. Kṛṣṇa simplemente quiere ver que somos sinceros. En el Śrīmad-Bhāgavatam se afirma que cada persona en particular tiene su propio deber en la vida, sin importar su posición ni su sociedad. Sin embargo, si abandona su deber prescrito y de alguna manera—ya sea por sentimiento, o por asociación, por locura o por lo que sea—se refugia en Kṛṣṇa, y si debido a su inmadurez cae del camino devocional, aún así no hay pérdida para él. Por otro lado, si una persona ejecuta sus deberes perfectamente pero no se acerca a Dios, entonces ¿qué es lo que gana? Su vida es en verdad sin beneficio. Pero una persona que se ha acercado a Kṛṣṇa está mejor situada, aun cuando pueda caer de la plataforma yóguica.

Kṛṣṇa indica, además, que de todas las buenas familias en las que se pueda nacer—familias de ricos comerciantes, o de filósofos, o de meditadores—la mejor es la familia de yogīs. Quien toma nacimiento en una familia muy rica puede desviarse. Es normal que un hombre a quien se le dan grandes riquezas trate de disfrutar esas riquezas; así los hijos de los hombres ricos con frecuencia se convierten en borrachos o en cazadores de prostitutas. En forma similar, quien toma nacimiento en una familia piadosa o en una familia brahmínica, con frecuencia se infla y envanece al pensar, “Yo soy un brāhmaṇa; soy un hombre piadoso.” Existe la posibilidad de degradación tanto en las familias ricas como en las familias piadosas, pero quien nace en una familia de yogīs o de devotos tiene una mucho mejor oportunidad de nuevamente cultivar aquella vida espiritual de la cual ha caído. Kṛṣṇa le dice a Arjuna:

tatra taṁ buddhi-saṁyogaṁ
labhate paurva-dehikam
yatate ca tato bhūyaḥ
saṁsiddhau kuru-nandana

“Al tomar tal nacimiento, él de nuevo revive la conciencia divina de su vida anterior, y trata de hacer mayor progreso con objeto de alcanzar el éxito completo. Oh, hijo de Kuru.” (Bg. 6.43)

Al nacer en una familia de quienes practican yoga o el servicio devocional, uno recuerda las actividades espirituales que desempeñó en su vida anterior. Quien con toda seriedad se dedica a la conciencia de Kṛṣṇa no es una persona ordinaria; tuvo que haberse dedicado al mismo proceso en su vida anterior. Y ¿por qué es esto así?

pūrvābhyāsena tenaiva
hriyate hy avaśo ‘pi saḥ
jijñāsur api yogasya
śabda-brahmātivartate

“Por virtud de la conciencia divina de su anterior vida, él automáticamente es atraído por los principios yóguicos—aún sin buscarlos.” (Bg. 6.44) En el mundo material, tenemos la experiencia de que no nos llevamos nuestras posesiones de una vida a la otra. Yo podré tener millones de dólares en el banco, pero en cuanto mi cuerpo se acaba, mi saldo en el banco también se acaba. A mi muerte, el saldo en el banco no se va conmigo; ese dinero se queda en el banco para ser disfrutado por alguna otra persona. No sucede lo mismo con la cultura espiritual. Aun cuando uno haya ganado muy poco en la plataforma espiritual, eso se lo lleva consigo a la vida siguiente y nuevamente reinicia su progreso desde ese punto.

Cuando se recoge este conocimiento que se había interrumpido, uno debería saber que ahora debería terminar el resto y completar el proceso yóguico. No deberíamos arriesgarnos a terminar el proceso en otro nacimiento sino resolvernos a terminarlo en esta vida. Debemos estar determinados de la siguiente forma: “De una manera u otra, en mi última vida no terminé mi cultivo espiritual. Ahora Kṛṣṇa me ha dado otra oportunidad, así que lo terminaré en esta vida”. De esta manera, después de abandonar el cuerpo, uno ya no nacerá de nuevo en este mundo material en donde el nacimiento, la vejez, la enfermedad y la muerte están omnipresentes, sino que regresará a Kṛṣṇa. Quien se refugia bajo los pies de loto de Kṛṣṇa, ve a este mundo material simplemente como un lugar de peligro. Para quien se dedica a la cultura espiritual, este mundo material le resulta en verdad inadecuado. Śrīmate Bhaktisiddhānta Sarasvatī solía decir, “Este lugar no es apto para un caballero.” Una vez que uno se haya acercado a Kṛṣṇa e intentado progresar espiritualmente, Kṛṣṇa, que está situado dentro del corazón, le empieza a dar directrices. En el Gītā, Śrī Kṛṣṇa dice que a quien quiere recordarlo, Él le otorga el recuerdo, y a quien quiere olvidarlo, Él le permite olvidar.

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