MANTRA 10
अन्यदेवाहुर्विद्ययान्यदाहुरविद्यया ।
इति शुश्रुम धीराणां ये नस्तद्विचचक्षिरे ॥ १० ॥
anyad evāhur vidyayā
anyad āhur avidyayā
iti śuśruma dhīrāṇāṁ
ye nas tad vicacakṣire
SINÓNIMOS
anyat—diferente; eva—ciertamente; āhuḥ—dijo; vidyayā—por el cultivo del conocimiento; anyat—diferente; āhuḥ—dijo; avidyayā—nesciencia; iti—así; śuśruma—escuchado; dhīrāṇām—de la secta sobria; ye—aquellos; naḥ—a nosotros; tat—eso; vicacakṣire—explicaron.
TRADUCCIÓN
Los sabios nos han explicado que un resultado se deriva del cultivo del conocimiento, y se dice que un resultado diferente se obtiene del cultivo de la nesciencia.
SIGNIFICADO
El cultivo del conocimiento puede llevarse a cabo prácticamente de la siguiente manera, tal como se aconseja en el Bhagavad-gītā (Capítulo Trece). Allí se dice que:
- Uno debe volverse un perfecto caballero y aprender a dar el debido respeto a las demás personas.
- Uno no debe hacerse pasar por un religioso simplemente para obtener nombre y fama.
- Uno no debe convertirse en una fuente de ansiedad para los demás a través de las acciones de su cuerpo, mente o palabras.
- Uno debe aprender a ser tolerante, incluso cuando hay provocación de otros.
- Uno debe aprender a evitar la duplicidad en su trato con los demás.
- Uno debe tener un maestro espiritual fidedigno que pueda guiarlo gradualmente hacia la etapa de la realización espiritual, y a tal ācārya o maestro espiritual debe entregarse con servicio y preguntas relevantes.
- Uno debe seguir los principios regulativos ordenados en las Escrituras reveladas con el fin de acercarse a la plataforma de la autorrealización.
- Uno debe estar firme en los principios de las Escrituras reveladas.
- Uno debe abstenerse por completo de prácticas que sean perjudiciales para el interés de la autorrealización.
- Uno no debe aceptar más de lo que necesita para el mantenimiento del cuerpo.
- Uno no debe identificarse falsamente con la cobertura material del cuerpo burdo, ni considerar como propios a quienes están relacionados con su cuerpo.
- Uno siempre debe recordar que mientras posea un cuerpo material tendrá que enfrentar las miserias del nacimiento, la muerte, la vejez y la enfermedad repetidos. No hay utilidad en hacer planes para librarse de estas miserias del cuerpo material. Lo mejor es encontrar los medios por los cuales uno pueda recuperar su identidad espiritual.
- Uno no debe apegarse a más de las necesidades de la vida requeridas para el avance espiritual.
- Uno no debe apegarse más a la esposa, los hijos y el hogar de lo que está prescrito en las Escrituras reveladas.
- Uno no debe sentirse feliz ni afligido con respecto a lo deseable o indeseable creado por la mente.
- Uno debe convertirse en un devoto puro de la Personalidad de Dios, Śrī Kṛṣṇa, y servirle con total atención.
- Uno debe desarrollar una inclinación por residir en un lugar apartado, con una atmósfera calma y tranquila favorable para el cultivo espiritual, y evitando así los lugares congestionados donde se congregan los no devotos.
- Uno debe convertirse en un científico o filósofo y hacer investigación en cuanto al conocimiento espiritual–no en el conocimiento material–reconociendo que el conocimiento espiritual es permanente, mientras que el conocimiento material termina con la muerte del cuerpo.
Estos dieciocho elementos constituyen un proceso gradual para desarrollar el verdadero conocimiento. Excepto por estos dieciocho elementos, todos los demás elementos, cualquiera que sean, se agrupan dentro de la categoría de la nesciencia. Śrīla Bhaktivinode Ṭhākur, un gran ācārya, dijo que todas las formas de conocimiento material son meramente aspectos externos de la energía ilusoria, y que cultivándolos uno no llega a ser mejor que un asno. Aquí en el Śrī Īśopaniṣad se repite el mismo principio. El avance material del conocimiento en realidad significa convertir a un ser humano en un asno. Algunos políticos materialistas, bajo la apariencia de prendas espirituales, desacreditan al sistema actual de civilización como satánico, pero desafortunadamente no se preocupan por el cultivo del verdadero conocimiento que se describe en el Bhagavad-gītā, y por lo tanto no pueden cambiar la situación satánica.
En la organización moderna de las cosas, incluso un muchacho se cree autosuficiente y no muestra respeto a los ancianos. Así, debido al tipo equivocado de educación impartida por nuestras universidades, los jóvenes de todo el mundo se han convertido en causa de dolor de cabeza para la gente mayor. Por lo tanto, el Śrī Īśopaniṣad advierte con mucha fuerza que el cultivo de la nesciencia es diferente del cultivo del conocimiento. Las universidades son, por decirlo así, solamente centros de nesciencia, y por eso los científicos están ocupados en descubrir armas letales para borrar la existencia de otros países.
Hoy en día, a los estudiantes universitarios no se les imparten instrucciones sobre los principios regulativos de brāhmacarya, el proceso espiritual de la vida, ni tienen ninguna fe en los respectivos mandatos de las Escrituras. Los principios religiosos se enseñan sólo para obtener nombre y fama, y no con el fin de la acción práctica. Por eso hay enemistad no sólo en los campos social y político, sino también en el campo religioso.
El nacionalismo en diferentes partes del mundo también se ha desarrollado debido a esta educación ignorante que tiene la gente. No tienen información de que esta diminuta tierra no es más que un trozo de materia que flota en el inconmensurable espacio material junto con muchos otros trozos. En comparación con la inmensidad del espacio, esos trozos materiales son como partículas de polvo en el aire. Debido a que Dios bondadosamente ha hecho completos en sí mismos estos trozos de materia, es que están perfectamente equipados con todos los arreglos necesarios para flotar en el espacio. Nuestros pilotos de sputnik están muy orgullosos de sus logros, pero no se fijan en el Supremo Conductor de estos esputníks mucho más grandes y gigantescos llamados planetas.
Hay innumerables soles ocupando el espacio, con innumerables disposiciones de sistemas planetarios. Nosotros, pequeñas criaturas, como las diminutas partes y porciones del Señor Supremo, intentamos dominar estos ilimitados planetas mediante nacimientos y muertes repetidos, pero generalmente somos frustrados por la vejez y la enfermedad. Este lapso de vida humana está programado para unos 100 años, aunque va disminuyendo gradualmente hasta el límite de 20 o 30 años de vida. Gracias al cultivo de la educación ignorante, los hombres, engañados, han creado sus propios nacionalismos dentro de estos planetas con el fin de aferrarse al disfrute de los sentidos durante esos pocos 20 o 30 años. Tales personas necias elaboran varios planes para hacer de alguna porción delimitada de la tierra algo lo más perfecto posible, lo cual es finalmente ridículo. Y para este propósito, cada nación se ha convertido en una fuente de ansiedad para las demás. Más del 50% de su energía se desperdicia en medidas de defensa, sin preocuparse por el verdadero cultivo del conocimiento, y están falsamente orgullosos de haber progresado tanto en el conocimiento material como en el espiritual.
El Śrī Īśopaniṣad advierte sobre este modo defectuoso de educación, y el Bhagavad-gītā da instrucciones sobre el desarrollo del verdadero conocimiento. En este mantra hay una indicación de que la instrucción de vidyā, conocimiento, debe obtenerse del dhīra. Dhīra significa imperturbable, no perturbado por la ilusión material. Nadie puede estar imperturbable a menos y hasta que tenga una perfecta realización espiritual. Cuando uno está perfectamente realizado espiritualmente, ya no ansía nada adquirido ni se lamenta por nada perdido. Tal dhīra ha realizado que el cuerpo y la mente materiales que ha adquirido por casualidad en la asociación material son elementos ajenos, y por lo tanto simplemente saca el mejor provecho de un mal negocio.
El cuerpo y la mente materiales son un mal negocio para la entidad espiritual. La entidad viviente tiene diferentes funciones en el mundo viviente, pero este mundo material está muerto. Mientras las chispas espirituales vivientes manipulen los trozos muertos de materia, el mundo muerto parece ser un mundo vivo. Pero en realidad son las almas vivientes, las partes y porciones del Supremo Ser Viviente, las que mueven el mundo. Los dhīras son aquellos que han llegado a conocer todos estos hechos al escucharlos de autoridades superiores y que los han realizado siguiendo los principios regulativos.
Para seguir los principios regulativos, uno debe ponerse bajo el refugio de un maestro espiritual fidedigno. El mensaje trascendental desciende del maestro espiritual al discípulo con los principios regulativos, y no de la forma peligrosa de la educación ignorante. Uno puede convertirse en dhīra sólo mediante tal escucha sumisa de la Suprema Personalidad de Dios. El discípulo perfecto debe ser como Arjuna, y el maestro espiritual debe ser tan exactamente como el Señor Mismo. Estos son los procesos de aprender vidyā, conocimiento, de un dhīra, el imperturbable.
El adhīra, aquel que no ha pasado por el entrenamiento de un dhīra, no puede ser un líder instructivo. Los políticos modernos que se presentan como dhīras son en realidad adhīras. Uno no puede esperar conocimiento perfecto de ellos. Están ocupados en su propia remuneración en dólares y libras. ¿Cómo pueden guiar a las masas hacia el verdadero sendero de la autorrealización? Uno debe escuchar sumisamente del dhīra con el fin de obtener la verdadera educación en la vida.