Capítulo 6: Fuentes de Conocimiento Absoluto

Capítulo 6

Fuentes de Conocimiento Absoluto

Requerimos escuchar sobre el método para saborear el Śrīmad-Bhāgavatam, el texto más elevado sobre la ciencia de la conciencia de Dios, el fruto maduro y madurado del árbol de la sabiduría Védica. La palabra sánscrita rasa significa jugo, como el jugo de una naranja o un mango. Y el autor del Śrīmad-Bhāgavatam pide que tengas la amabilidad de probar el rasa, o jugo, del fruto del Bhāgavatam. ¿Por qué? ¿Por qué debo probar el jugo del fruto del Bhāgavatam? Porque es el fruto maduro del árbol de los deseos Védico. Como un árbol de los deseos, todo lo que desees lo puedes obtener de los Vedas. Veda significa conocimiento; es tan completo que, ya sea que desees disfrutar en este mundo material o en la vida espiritual, ambos tipos de conocimiento están ahí. Si sigues los principios Védicos, serás feliz. Esto es como los códigos del estado. Si los ciudadanos obedecen, serán felices, no habrá intrusiones y disfrutarán de la vida. El estado no te busca sin motivo alguno solo para molestarte, pero si vives de acuerdo con la ley estatal, no hay posibilidad de infelicidad.

De igual manera, esta alma condicionada, la entidad viviente, ha venido a este mundo material para disfrutar y alcanzar la felicidad material. Y los Vedas son la guía: bien, disfruta–pero disfruta según estos principios. Eso se llama Veda. Por lo tanto, todo está ahí. Así como a veces ejecutamos una ceremonia de matrimonio en el templo. ¿Qué es esta ceremonia de matrimonio? Es la combinación de un hombre y una mujer, un muchacho y una muchacha. Ya están allí, viviendo como amigos–¿de qué sirve esta ceremonia de matrimonio? Es Védica: los Vedas consideran el vivir juntos, la vida sexual, pero bajo ciertas regulaciones especiales para que puedas ser feliz. El fin último es ser feliz. Si sigues las reglas y restricciones Védicas, eso no significa que se te impida comer, dormir, defenderte o tener vida sexual. No es así. Tus necesidades corporales son las mismas que las de los animales; los animales también comen, duermen, se aparean y se defienden. Así que, nosotros también necesitamos estas cosas. Pero los Vedas prescriben algunas regulaciones: actúa de esta manera para que no vayas a ser infeliz. Si sigues la regulación, finalmente el resultado será que te liberarás del enredo material.

Esta vida material no es para el alma espiritual. Es simplemente un malentendido que quieras disfrutar de esta vida material. Pero Kṛṣṇa, el Señor Supremo, nos da órdenes específicas para que podamos disfrutar, de tal manera que, al final, comprenderemos que esta no es nuestra vida apropiada–nuestra vida apropiada es espiritual. Esta forma de vida humana se perfecciona tan pronto como llegamos a la comprensión de la existencia espiritual–que yo soy Brahman. De lo contrario, si no me importa mi vida espiritual, entonces el resultado es que debo vivir como los perros y los gatos lo hacen. Hay toda posibilidad de que mi próxima vida sea una vida animal. Y si, por casualidad o por un capricho de la naturaleza, me encuentro en una vida animal, entonces se necesitarán millones y millones de años antes de volver a esta forma de vida humana. Así pues, la forma de vida humana está destinada a la autorrealización, y los Vedas son la guía.

Ahora bien, en el Bhagavad-gītā encontrarás que Kṛṣṇa dice que estudiar o seguir las reglas y regulaciones de los Vedas significa, en realidad, llegar a la comprensión de la conciencia de Kṛṣṇa. Esto también se afirma en el Śrīmad-Bhāgavatam. Así pues, los Vedas te dan la oportunidad de llegar gradualmente al punto de comprender a Kṛṣṇa, después de muchísimos nacimientos. Pero al Bhāgavatam se le llama la esencia de la vida, el fruto maduro de los Vedas, porque te da directamente lo que necesitas en tu vida. 

Los Vedas se dividen en cuatro: Sāma Veda, Ṛg, Atharva y Yajur. Luego estos se explican en los Purāṇas, de los cuales hay dieciocho. Luego, se explican aún más en los Upaniṣads, de los cuales hay 108. Los Upaniṣads se resumen en el Vedānta-sūtra, y este de nuevo se explica aún más en el Śrīmad-Bhāgavatam, por el mismo autor. Este es el proceso. Así pues, el Bhāgavatam es la esencia de todo el conocimiento Védico.

Naimiṣāraṇya es un bosque sagrado muy famoso del norte de la India, donde todos los ṛṣis, los sabios, generalmente acuden para ayudarse en el avance espiritual de la vida. Este Śrīmad-Bhāgavatam se discutió por primera vez en esta era en ese bosque. Durante su discusión, al gran santo Sūta Gosvāmī su audiencia le preguntó: “Ahora que Kṛṣṇa ha regresado a Su morada, ¿en quién descansa ahora el conocimiento trascendental?” Se planteó esta pregunta. El Bhagavad-gītā fue hablado por el propio Kṛṣṇa y contiene todas las descripciones del jñāna-yoga, el karma-yoga, el dhyāna-yoga y el bhakti-yoga. Ahora se planteó la siguiente pregunta: “¿Dónde puedes obtener conocimiento espiritual ahora que Kṛṣṇa se ha ido?” La respuesta fue que Kṛṣṇa, habiendo partido, nos ha dejado el Śrīmad-Bhāgavatam. Es la representación, la representación sonora, de Kṛṣṇa. El Bhāgavatam no es diferente de Kṛṣṇa, como el Gītā no es diferente de Kṛṣṇa. Son absolutos. Kṛṣṇa y la vibración sonora de Kṛṣṇa no son diferentes. Kṛṣṇa y el nombre de Kṛṣṇa tampoco son diferentes. Y Kṛṣṇa y la forma de Kṛṣṇa, de nuevo, no son diferentes. Esto es absoluto. Requiere realización. 

Este Bhagavad-gītā y Śrīmad-Bhāgavatam son encarnaciones sonoras de Kṛṣṇa. El Śrīmad-Bhāgavatam también es la encarnación literaria de Kṛṣṇa y es el fruto del conocimiento Védico. Quizás tengas la experiencia de un pájaro llamado loro. Su cuerpo es verde y su pico rojo. La cualidad específica del loro es que puede imitar cualquier cosa que le digas. Ese loro toca la fruta madura, y, naturalmente, si la fruta está madura en el árbol, se vuelve muy sabrosa. De nuevo, si el loro prueba la fruta, se vuelve aún más sabrosa. Así es la naturaleza. Así pues, aquí se dice que este Śrīmad-Bhāgavatam es exactamente como el fruto maduro del conocimiento Védico, y que a la vez es tocado por Śukadeva Gosvāmī, el maestro espiritual de Sūta. Śuka significa loro en Sánscrito.

Este Śrīmad-Bhāgavatam fue explicado por primera vez por Śukadeva Gosvāmī, aunque el autor es su padre, Vyāsa. Śukadeva tenía solo dieciséis años cuando se le fue enseñado el Bhāgavatam, y fue iluminado. Ya estaba liberado en el concepto impersonal del Absoluto, pero después de escuchar el Bhāgavatam de su padre, se sintió atraído por los pasatiempos de Kṛṣṇa y se convirtió en un predicador del Bhāgavatam. Primero lo explicó ante Mahārāja Parīkṣit, el gran rey. Una breve historia de Mahārāja Parīkṣit cuenta que era un rey muy piadoso, pero desafortunadamente, debido a algunos de sus actos, un niño brāhmaṇa lo maldijo a morir en siete días. En aquellos días, si un brāhmaṇa maldecía a alguien, se cumplía. Tenían el poder de maldecir o dar una bendición.

Entonces Parīkṣit comprendió que en una semana tendría que morir y se preparó. Abandonó su reino, confiándoselo a su hijo, Mahārāja Janamejaya, se separó de la familia y se sentó a orillas del Ganges, cerca de Delhi. No era exactamente el Ganges, en realidad era el Yamunā. Allí, por ser un gran emperador, acudieron muchos sabios eruditos. 

Parīkṣit preguntó entonces a todos los grandes sabios presentes: “¿Cuál es mi deber? Moriré dentro de siete días; ¿cuál es mi deber ahora? Todos ustedes son sabios eruditos; por favor, tan solo prescriban algo para mí.” Así que, alguien dijo practicar yoga, otro, jñāna, el cultivo del conocimiento; hubo diferentes opiniones. Pero en ese momento, Śukadeva Gosvāmī entró en el bosque, y aunque solo tenía dieciséis años, era tan erudito y tenía tanta reputación que todos los sabios ancianos, incluido su padre, Vyāsadeva, se pusieron de pie para mostrarle respeto. Era tan erudito. Así que, cuando apareció, se acordó, “Aquí está Śukadeva Gosvāmī. Que él decida qué hacer. Lo designamos nuestro representante.” 

Śukadeva Gosvāmī así fue autorizado a hablar, y se le preguntó, “¿Cuál es mi deber? Soy muy afortunado de que hayas venido en este momento trascendental. Bondadosamente, dime cuál es mi deber.”

Śukadeva Gosvāmī dijo, “Muy bien, te explicaré el Śrīmad-Bhāgavatam.” Entonces todos los presentes asintieron.

Como el Bhāgavatam fue hablado por primera vez por Śukadeva Gosvāmī, se menciona, por lo tanto que, así como el loro toca una fruta madura y esta se vuelve aún más dulce, así este Śrīmad-Bhāgavatam, al haber sido tocado primero por Śukadeva Gosvāmī, se ha vuelto aún más sabroso.

La idea es que cualquier literatura Védica, especialmente el Bhāgavatam o el Gītā, debe aprenderse tal como la habla un alma realizada. En particular, esta literatura, llamada literatura Vaiṣṇava, no debe escucharse de una persona que no sea devota. Este punto lo he enfatizado varias veces. Quienes no son devotos, que son especuladores mentales, quienes son trabajadores fruitivos, meditadores o yogīs místicos no pueden explicar la ciencia de Dios. Esto también lo menciona especialmente Sanātana Gosvāmī, otro gran santo: quienes no están en el servicio devocional, los impíos, quienes no tienen fe en Dios–a tales personas no se les debe permitir hablar sobre el Bhagavad-gītā y el Śrīmad-Bhāgavatam, ni sobre ninguna literatura que esté en relación con el Señor Supremo. Así que no es que cualquiera pueda hablar del Bhāgavatam o del Gītā y que tengamos que escucharlos. No. Sanātana Gosvāmī nos prohíbe especialmente: no debemos escuchar hablar del Señor Supremo de alguien que no esté purificado.

Alguien podría preguntar, “¿Cómo puedes manchar las palabras de Kṛṣṇa, que son naturalmente trascendentalmente puras? ¿Qué daño hay si escuchamos de un no devoto?” Podría plantearse esta pregunta. El ejemplo que se da aquí es que la leche es muy buena y nutritiva, pero en cuanto la toca una serpiente, se convierte en veneno inmediatamente. La serpiente es muy envidiosa. Muerde y mata de inmediato, innecesariamente, y por lo tanto se la considera el animal más cruel entre las entidades vivientes. En el śāstra se recomienda la no violencia, como en todas las escrituras, pero se permite matar a la serpiente y al escorpión. No puedes decir que la leche es tan nutritiva y que podemos beberla–¿qué daño hay si la tocan serpientes? No–el resultado será la muerte. Uno no debe escuchar, al menos, el Bhagavad-gītā y el Śrīmad-Bhāgavatam de quienes no son devotos del Señor, que no tienen realización de Dios y que le tienen envidia. Su contacto lo vuelve venenoso. Las palabras del Señor siempre son sublimes, pero en cuanto las toca la serpiente del no devoto, uno debe ser muy cuidadoso acerca de escuchar.

En el Bhāgavatam se indica que, en cuanto Śukadeva lo tocó, se volvió delicioso. Esta es la diferencia. Básicamente, es el fruto maduro del conocimiento Védico, pero al mismo tiempo ha sido tocado por Śukadeva Gosvāmī.

El Señor es el objeto supremo del yoga y la fuente de todo placer trascendental; Él se revela únicamente a Sus devotos y por la misericordia de Sus devotos todos pueden disfrutar de Su asociación íntima.

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