Capítulo 8
Acción en el Conocimiento de Kṛṣṇa
na māṁ karmāṇi limpanti
na me karma-phale spṛhā
iti māṁ yo ’bhijānāti
karmabhir na sa badhyate
“No hay trabajo que Me afecte, ni aspiro a los frutos de la acción. Aquel que comprende esta verdad acerca de Mí tampoco se enreda en las reacciones fruitivas del trabajo.” (Bg. 4.14)
Todo el mundo está atado por el karma. Todos conocemos la existencia de microbios o gérmenes que existen por millones dentro de la medida de un milímetro. En el Brahma-saṁhitā se afirma que, comenzando con el microbio llamado indragopa hasta Indra, el rey de los planetas celestiales, todos están atados al karma, las reacciones del trabajo. Todos tenemos que sufrir o disfrutar las reacciones de nuestro trabajo, sea bueno o malo. Mientras tengamos que sufrir o disfrutar estas reacciones, estaremos atados a estos cuerpos materiales.
Por disposición de la naturaleza, el cuerpo material se da al ser viviente para su sufrimiento o disfrute. Se adquieren distintos tipos de cuerpos para distintos propósitos. El cuerpo de un tigre está hecho para matar y comer carne cruda. De modo similar, los cerdos están hechos de tal manera que pueden comer excremento. Y como seres humanos, nuestros dientes están hechos para comer vegetales y frutas. Todos estos cuerpos son hechos de acuerdo con el trabajo realizado por la entidad viviente en vidas pasadas. Nuestros próximos cuerpos se están preparando de acuerdo con el trabajo que estamos realizando ahora, sin embargo en el verso citado anteriormente, Śrī Kṛṣṇa indica que quien conoce la naturaleza trascendental de Sus actividades se libera de las reacciones de las actividades. Nuestras actividades deben ser tales que no volvamos a quedar atados en este mundo material. Esto puede hacerse posible si nos volvemos conscientes de Kṛṣṇa al estudiar a Kṛṣṇa, aprendiendo acerca de la naturaleza trascendental de Sus actividades y comprendiendo cómo Él actúa tanto en este mundo material como en el mundo espiritual.
Cuando Kṛṣṇa desciende a esta tierra, no es como nosotros; Él es totalmente trascendental. Nosotros deseamos los frutos de nuestras actividades, pero Kṛṣṇa no desea fruto alguno, ni hay reacciones para Sus acciones. Tampoco tiene ningún deseo de actividad fruitiva (na me karma-phale spṛhā). Cuando nosotros entramos en un negocio, esperamos obtener ganancias, y con esas ganancias esperamos comprar cosas que hagan nuestra vida placentera. Siempre que las almas condicionadas hacen algo, hay un deseo de disfrute detrás. Pero Kṛṣṇa no tiene nada que desear. Él es la Suprema Personalidad de Dios, y está pleno en todo. Cuando Kṛṣṇa vino a esta tierra, tuvo muchas amigas y más de 16,000 esposas, y algunas personas piensan que era muy sensual. Pero ese no es el hecho.
Debemos entender el significado de las relaciones con Kṛṣṇa. En este mundo material tenemos muchas relaciones como padre, madre, esposa o esposo. Cualquiera que sea la relación que encontremos aquí, no es sino un reflejo pervertido de la relación que tenemos con el Señor Supremo. Todo lo que encontramos en este mundo material nace de la Verdad Absoluta, pero aquí se refleja de manera pervertida en el tiempo. Cualquiera que sea la relación que tengamos con Kṛṣṇa, esa relación continúa. Si tenemos una relación de amistad, esa amistad es eterna y continúa de vida en vida. En el mundo material, una amistad dura unos pocos años y luego se rompe; por lo tanto, se le llama pervertida, temporal o irreal. Pero si hacemos nuestra amistad con Kṛṣṇa, nunca se romperá. Si tomamos a Kṛṣṇa como nuestro amo, nunca seremos engañados. Si amamos a Kṛṣṇa como a nuestro hijo, Él nunca morirá. Si amamos a Kṛṣṇa como nuestro amante, Él será el mejor de todos, y nunca habrá separación. Porque Kṛṣṇa es el Señor Supremo, Él es ilimitado y tiene un número ilimitado de devotos. Algunos tratan de amarlo como amante o esposo, y por eso Kṛṣṇa acepta ese papel. De cualquier manera que nos acerquemos a Kṛṣṇa, Él nos aceptará, tal como Lo afirma en el Bhagavad-gītā.
ye yathā māṁ prapadyante
tāṁs tathaiva bhajāmy aham
mama vartmānuvartante
manuṣyāḥ pārtha sarvaśaḥ
“Todos ellos–en la medida en que se rinden a Mí–Yo los recompenso en la misma medida. En todos los aspectos, Oh hijo de Pṛthā, todos siguen Mi sendero en todos los aspectos.” (Bg. 4.11)
Las gopīs, o amigas pastorcillas de vacas de Kṛṣṇa, se sometieron a tremendas penitencias en sus vidas anteriores para alcanzar a Kṛṣṇa como su esposo. De manera similar, en el Śrīmad-Bhāgavatam, Śukadeva Gosvāmī dice que aquellos niños que jugaban con Kṛṣṇa se habían sometido a grandes penitencias y austeridades en sus vidas anteriores con el fin de obtener a Kṛṣṇa como compañero de juegos. Así pues, los compañeros de juegos, asociados y esposas de Kṛṣṇa no son entidades vivientes ordinarias. Como no tenemos idea de lo que es la conciencia de Kṛṣṇa, tomamos Sus actividades como cosas triviales, pero en realidad son sublimes. La perfección de nuestros deseos está allí; cualesquiera que sean los deseos que tengamos constitucionalmente, serán perfectamente satisfechos cuando estemos en conciencia de Kṛṣṇa.
Kṛṣṇa no necesitaba amigos con quienes jugar, ni deseaba tener una sola esposa. Nosotros tomamos una esposa porque tenemos algún deseo que satisfacer, pero Kṛṣṇa es completo en Sí Mismo (pūrṇam). Un hombre pobre puede desear tener mil dólares en el banco, pero un hombre rico que posee millones no tiene tal deseo. Si Kṛṣṇa es la Suprema Personalidad de Dios, ¿por qué habría de tener deseos? Más bien, Él cumple los deseos de los demás. El hombre propone y Dios dispone. Si Kṛṣṇa tuviera algún deseo, sería imperfecto, pues Le faltaría algo. Por lo tanto, Él dice que no tiene deseos que satisfacer. Como Yogeśvara, o el amo de todos los yogīs, todo lo que Él desea se realiza de inmediato. No hay cuestión de deseo. Él se vuelve esposo, amante o amigo únicamente para satisfacer los deseos de Sus devotos. Si aceptamos a Kṛṣṇa como amigo, maestro, hijo o amante, nunca nos sentiremos frustrados. Toda entidad viviente tiene una relación específica con Kṛṣṇa, pero en la actualidad esa relación está cubierta. A medida que avanzamos en la conciencia de Kṛṣṇa, esa relación se revelará.
Aunque el Señor Supremo es pleno y no tiene nada que hacer, Él actúa para dar un ejemplo. No está atado a Sus actividades en el mundo material, y aquel que conoce esta verdad también se libera de las actividades reaccionales.
evaṁ jñātvā kṛtaṁ karma
pūrvair api mumukṣubhiḥ
kuru karmaiva tasmāt tvaṁ
pūrvaiḥ pūrvataraṁ kṛtam
“Todas las almas liberadas en la antigüedad actuaron con esta comprensión y así alcanzaron la liberación. Por lo tanto, al igual que los antiguos, debes desempeñar tu deber en esta conciencia divina.” (Bg. 4.15)
El proceso de la conciencia de Kṛṣṇa requiere que sigamos los pasos de los grandes ācāryas que han alcanzado el éxito en la vida espiritual. Si uno actúa siguiendo los ejemplos establecidos por los grandes ācāryas, sabios, devotos y reyes iluminados que han ejecutado karma-yoga en sus vidas, también nos liberaremos.
En el campo de batalla de Kurukṣetra, Arjuna estaba muy temeroso de quedar enredado en sus actividades al participar en la guerra. Por lo tanto, Kṛṣṇa le aseguró que si luchaba por Su causa, no habría posibilidad alguna de quedar enredado.
kiṁ karma kim akarmeti
kavayo ’py atra mohitāḥ
tat te karma pravakṣyāmi
yaj jñātvā mokṣyase ’śubhāt
“Hasta los inteligentes están desconcertados al determinar qué es la acción y qué es la inacción. Ahora te explicaré qué es la acción; conociéndola, te liberarás de todos los pecados.” (Bg. 4.16)
Las personas en realidad están confundidas acerca de qué es trabajo (karma) y qué no lo es (akarma). Aquí Kṛṣṇa indica que incluso los grandes eruditos (kavayaḥ) se desconciertan respecto a la naturaleza de la acción. Es necesario saber qué actividades son genuinas y cuáles no, cuáles son fidedignas y cuáles no, cuáles están prohibidas y cuáles no. Si comprendemos el principio del trabajo, podremos liberarnos del cautiverio material. Por lo tanto, es necesario saber cómo conducir el trabajo, de modo que, al abandonar el cuerpo material, no se nos obligue a aceptar otro, sino que podamos entrar libres en el cielo espiritual. El principio del trabajo adecuado está claramente establecido por Śrī Kṛṣṇa en el último verso del Undécimo Capítulo:
mat-karma-kṛn mat-paramo
mad-bhaktaḥ saṅga-varjitaḥ
nirvairaḥ sarva-bhūteṣu
yaḥ sa mām eti pāṇḍava
“Mi querido Arjuna, aquel que se ocupa en Mi servicio devocional puro, libre de la contaminación de las actividades previas y de la especulación mental, que es amigo de toda entidad viviente, ciertamente viene a Mí.” (Bg. 11.55)
Este solo verso es suficiente para comprender la esencia del Bhagavad-gītā. Uno debe ocuparse en “Mi trabajo.” ¿Y cuál es este trabajo? Se indica en la última instrucción del Bhagavad-gītā, en la que Kṛṣṇa le dice a Arjuna que se entregue a Él (Bg. 18.66).
A través del ejemplo de Arjuna debemos aprender que solo debemos ejecutar el trabajo que sea sancionado por Kṛṣṇa. Ésta es la misión de la vida humana, sin embargo, no lo sabemos. Debido a nuestra ignorancia, nos ocupamos en tanto trabajo que está conectado con la concepción corporal o material de la existencia. Kṛṣṇa deseaba que Arjuna luchara, y aunque Arjuna no quería hacerlo, finalmente luchó porque Kṛṣṇa así lo deseaba. Debemos aprender a seguir este ejemplo.
Por supuesto, Kṛṣṇa estaba presente para indicarle a Arjuna cuál era su deber, pero ¿qué sucede con nosotros? Śrī Kṛṣṇa dirigía personalmente a Arjuna a actuar de tal y tal manera, pero solo porque Kṛṣṇa no esté presente ante nosotros, no debemos asumir que no hay dirección. De hecho, hay dirección. En el último capítulo del Bhagavad-gītā se da el trabajo apropiado que debemos ejecutar.
ya idaṁ paramaṁ guhyaṁ
mad-bhakteṣv abhidhāsyati
bhaktiṁ mayi parāṁ kṛtvā
mām evaiṣyaty asaṁśayaḥ
na ca tasmān manuṣyeṣu
kaścin me priya-kṛttamaḥ
bhavitā na ca me tasmād
anyaḥ priyataro bhuvi
“Para aquel que explica este secreto supremo a los devotos, el servicio devocional está garantizado, y al final él regresará a Mí. No hay en este mundo sirviente más querido para Mí que él, ni habrá nunca uno más querido.” (Bg. 18.68–69)
Por lo tanto, nos incumbe predicar el método del Bhagavad-gītā y hacer a las personas conscientes de Kṛṣṇa. En realidad, la gente está sufriendo por falta de conciencia de Kṛṣṇa. Todos debemos ocuparnos en difundir la ciencia de Kṛṣṇa para el beneficio de todo el mundo. El Señor Caitanya Mahāprabhu vino con esta misión de enseñar la conciencia de Kṛṣṇa, y dijo que, sin importar la posición de uno, si enseña conciencia de Kṛṣṇa debe ser considerado un maestro espiritual. Tanto el Bhagavad-gītā como el Śrīmad-Bhāgavatam están llenos de información sobre cómo volverse consciente de Kṛṣṇa. El Señor Caitanya Mahāprabhu seleccionó estos dos libros y pidió a las personas de todos los rincones del mundo que difundieran esta ciencia de Kṛṣṇa en cada pueblo y aldea. El Señor Caitanya Mahāprabhu era Kṛṣṇa Mismo, y debemos entender esto como una indicación de Kṛṣṇa acerca de nuestro trabajo apropiado. Pero debemos tener cuidado de presentar el Bhagavad-gītā tal como es, sin interpretaciones personales ni motivaciones. Algunas personas presentan interpretaciones del Bhagavad-gītā, pero nosotros debemos presentar las palabras tal como son habladas por Śrī Kṛṣṇa.
Aquel que trabaja para Kṛṣṇa puede parecer que actúa como cualquier otra persona en el mundo material, pero este no es el caso. Arjuna puede haber luchado como un militar común, pero porque luchó en conciencia de Kṛṣṇa, quedó libre del enredo de sus actividades. De este modo, su trabajo, aunque parecía material, no lo era en absoluto. Cualquier acción sancionada por Kṛṣṇa–sea cual sea–no produce reacciones. Luchar puede no parecer algo muy agradable, pero a veces, como en el caso de la batalla de Kurukṣetra, es una necesidad absoluta. Por otro lado, podemos realizar un trabajo que, a juicio del mundo, puede ser muy altruista o humanitario, y, sin embargo, estar atado a la actividad material. Por lo tanto, lo importante no es la acción en sí, sino la conciencia con la que se lleva a cabo.
karmaṇo hy api boddhavyaṁ
boddhavyaṁ ca vikarmaṇaḥ
akarmaṇaś ca boddhavyaṁ
gahanā karmaṇo gatiḥ
“Las complejidades de la acción son muy difíciles de entender. Por lo tanto, uno debe saber apropiadamente qué es la acción, qué es la acción prohibida y qué es la inacción.” (Bg. 4.17)
El sendero del karma es muy intrincado; por ello debemos comprender las diferencias entre karma, akarma y vikarma. Si simplemente nos ocupamos en la conciencia de Kṛṣṇa, todo se vuelve claro. De lo contrario, tendremos que distinguir entre lo que debemos hacer y lo que no debemos hacer, con el fin de no enredarnos. En el curso ordinario de la vida, a veces infringimos una ley sin saberlo y debemos sufrir las consecuencias. De manera similar, las leyes de la naturaleza son muy estrictas y severas. Es una ley de la naturaleza que el fuego quema, y aunque un niño lo toque a pesar de su ignorancia o inocencia, será quemado. Por tanto, debemos escoger muy cuidadosamente nuestro curso de acción, para que las severas leyes de la naturaleza no reaccionen atándonos al sufrimiento. Es, por lo tanto, necesario entender qué trabajo debe hacerse y cuál debe evitarse.
La palabra karma se refiere a los deberes prescritos. La palabra vikarma se refiere a actividades que van en contra de los deberes prescritos, y la palabra akarma se refiere a actividades que no generan reacción alguna. En la ejecución de actividades akármicas, puede parecer que hay algunas reacciones, pero en realidad no las hay. Cuando trabajamos bajo la dirección de Kṛṣṇa, esto es así–no hay reacciones. Si nos encargamos de matar a alguien, estamos sujetos a la pena capital por parte del gobierno estatal. Nuestras acciones se llaman entonces vikarma, pues contravienen las acciones prescritas. Sin embargo, si el gobierno nos recluta en el ejército, y nos involucramos en una batalla y matamos a alguien, no sufrimos las reacciones, y esto se llama akarma. En un caso, actuamos según nuestros propios caprichos, y en el otro, actuamos bajo la dirección del gobierno. De igual manera, cuando actuamos bajo la dirección de Kṛṣṇa, nuestras acciones ejecutadas se llaman akarma, pues ese tipo de actividad no tiene reacción.
karmaṇy akarma yaḥ paśyed
akarmaṇi ca karma yaḥ
sa buddhimān manuṣyeṣu
sa yuktaḥ kṛtsna-karma-kṛt
“Aquel que ve la inacción en la acción, y la acción en la inacción, es inteligente entre los hombres, y se halla en la posición trascendental, aunque esté ocupado en toda clase de actividades.” (Bg. 4.18)
Quien puede ver realmente que, a pesar de las actividades, no existen reacciones kármicas, quien comprende la naturaleza del akarma, percibe realmente las cosas tal como son. La palabra akarmaṇi se refiere a aquel que intenta evitar las reacciones del karma. Al encajar sus actividades con la conciencia de Kṛṣṇa, aunque uno ejecute toda clase de acciones, permanece libre. En el campo de batalla de Kurukṣetra, Arjuna se ocupó en pelear, y también lo hicieron aquellos del lado de Duryodhana. Debemos entender por qué Arjuna está libre de la reacción, mientras que Duryodhana no. Externamente, podemos ver que ambos bandos estaban ocupados en pelear, pero debemos comprender que Arjuna no estaba atado por las reacciones, porque peleaba bajo la orden de Kṛṣṇa. Por lo tanto, cuando vemos a alguien trabajar en conciencia de Kṛṣṇa, debemos entender que su trabajo no acarrea reacción alguna. Quien puede percibir y comprender ese tipo de trabajo debe considerarse muy inteligente (sa buddhimān). La técnica no consiste tanto en observar qué hace una persona, sino en entender por qué lo hace.
En realidad, Arjuna estaba ocupado en una actividad desagradable en el campo de batalla, pero como se hallaba en conciencia de Kṛṣṇa, no sufrió reacción alguna. Nosotros podemos ejecutar alguna acción que podamos considerar muy buen trabajo, pero si no la ejecutamos en conciencia de Kṛṣṇa, tenemos que sufrir las reacciones. Desde el punto de vista material, la decisión inicial de Arjuna de no luchar parecía correcta, pero desde el punto de vista espiritual, no lo era. Cuando realizamos obras piadosas, obtenemos ciertos resultados. Podemos nacer en una muy buena familia, en la familia de un brāhmaṇa o de un hombre rico, podemos volvernos muy ricos o eruditos, o podemos volvernos muy hermosos. Por otro lado, si realizamos acciones impías, podríamos nacer en una familia de clase baja o en una familia animal, o volvernos analafetos o tontos, o muy feos. Aunque nos ocupemos en obras muy piadosas y tomemos un buen nacimiento, aún así estaremos sujetos a las severas leyes de la acción y la reacción. Nuestro objetivo principal debe ser escapar de las leyes de este mundo material. Si no comprendemos esto, nos sentiremos atraídos por el linaje aristocrático, la riqueza, o una buena educación o un cuerpo hermoso. Pero debemos llegar a entender que, a pesar de todas estas facilidades para la vida material, no estamos libres del nacimiento, la vejez, la enfermedad y la muerte. Para advertirnos de esto, Śrī Kṛṣṇa nos advierte en el Bhagavad-gītā:
ābrahma-bhuvanāl lokāḥ
punar āvartino ’rjuna
mām upetya tu kaunteya
punar janma na vidyate
“Desde el planeta más elevado del mundo material hasta el más bajo, todos son lugares de miseria donde toman lugar el repetido nacimiento y muerte.” (Bg. 8.16)
Incluso en Brahmaloka, el planeta más elevado del universo material, también está presente la repetición del nacimiento y la muerte. Para liberarnos de esto debemos ir al planeta de Kṛṣṇa. Puede ser muy agradable ser un hombre rico o hermoso, pero ¿por cuánto tiempo podremos permanecer así? Esa no es nuestra vida permanente. Podemos seguir siendo eruditos, ricos y hermosos durante cincuenta, sesenta o cien años como máximo, pero la verdadera vida no dura cincuenta ni cien años, ni mil ni siquiera un millón. Somos eternos, y tenemos que alcanzar nuestra vida eterna. Que no la hayamos alcanzado es todo nuestro problema. Ese problema puede resolverse cuando seamos conscientes de Kṛṣṇa.
Si abandonamos este cuerpo material en conciencia de Kṛṣṇa, ya no tendremos que regresar al mundo material. El objetivo es evitar esta existencia material por completo. No es una cuestión de mejorar nuestra condición en el mundo material En la cárcel, un hombre puede desear mejorar su condición para convertirse en un prisionero de primera clase, y el gobierno puede otorgarle esa categoría A, pero ningún hombre cuerdo se sentirá satisfecho con volverse un preso de clase A. Debe desear salir de la prisión por completo. En el mundo material, algunos somos prisioneros de clase A, de clase B o C, pero en cualquier caso todos somos prisioneros. El verdadero conocimiento no consiste en simplemente obtener títulos como una maestría o un doctorado, sino en comprender estos problemas fundamentales de la existencia.
yasya sarve samārambhāḥ
kāma-saṅkalpa-varjitāḥ
jñānāgni-dagdha-karmāṇaṁ
tam āhuḥ paṇḍitaṁ budhāḥ
“Se comprende que alguien tiene pleno conocimiento, cuando cada uno de sus actos está desprovisto del deseo por la gratificación de los sentidos. Los sabios dicen que él es un trabajador cuya acción fruitiva es quemada por el fuego del conocimiento perfecto.” (Bg. 4.19)
La palabra paṇḍitam significa erudito y budhāḥ significa bien versado. En el Décimo Capítulo también encontramos la palabra budhāḥ en el verso budhā bhāvasamanvitāḥ (Bg. 10.8). De acuerdo con el Bhagavad-gītā, uno no puede ser un hombre erudito solo porque haya recibido mucha educación en una universidad. El Bhagavad-gītā dice que es erudito aquel que puede ver todo en un nivel de igualdad.
vidyā-vinaya-sampanne
brāhmaṇe gavi hastini
śuni caiva śvapāke ca
paṇḍitāḥ sama-darśinaḥ
“El sabio humilde, por virtud del verdadero conocimiento, ve con igual visión a un brāhmaṇa erudito y gentil, a una vaca, un elefante, un perro y un comedor de perros (paria).” (Bg. 5.18)
En India, de acuerdo con la civilización Védica, un brāhmaṇa que es erudito se considera que es el hombre más elevado de la sociedad humana. El paṇḍita, que es erudito y gentil, ve a tal brāhmaṇa al mismo nivel que un perro o un paria que come perros. En otras palabras, no ve distinciones entre lo más elevado y lo más bajo. ¿Significa esto que ser un brāhmaṇa erudito no es mejor que ser un perro? No, no es así. Pero el paṇḍita los ve igual porque no mira la piel, sino el espíritu. Quien ha aprendido el arte de ver la misma chispa espiritual dentro de cada entidad viviente es considerado paṇḍita, ya que en realidad todo ser viviente es una chispa espiritual, parte y porción del todo espíritu completo. La chispa espiritual es la misma en todos, pero está cubierta por distintos vestidos. Un hombre respetado puede aparecer con ropa en muy mal estado, pero eso no significa que deba ser deshonrado. En el Bhagavad-gītā estos cuerpos materiales se comparan con vestidos que son usados por el alma espiritual.
vāsāṁsi jīrṇāni yathā vihāya
navāni gṛhṇāti naro parāṇi
tathā śarīrāṇi vihāya jīrṇāny
anyāni saṁyāti navāni dehī
“Así como una persona se pone prendas nuevas dejando las viejas, del mismo modo el alma acepta nuevos cuerpos materiales, abandonando los viejos e inútiles.” (Bg. 2.22)
Cada vez que veamos a una entidad viviente, debemos pensar, “Aquí hay un alma espiritual.” Cualquiera que pueda comprender esta visión espiritual de la vida es un paṇḍita. Cāṇakya Paṇḍita da el estándar para la educación o la cualificación de un paṇḍita de esta manera: “El erudito ve a todas las mujeres, con excepción de su esposa, como a su madre; ve todas las posesiones materiales como basura en la calle, y observa el sufrimiento de los demás como si fuera el suyo propio.” El Señor Buda enseñó que ni siquiera debemos dañar a los animales con palabra o acción. Esta es la calificación para un paṇḍita, y esta debe ser el estándar de vida. Por lo tanto, debe entenderse que alguien debe considerarse educado de acuerdo con su visión de la vida y su actividad conforme a esa visión, no por sus títulos académicos. Esta es la comprensión de la palabra paṇḍita del Bhagavad-gītā. De manera similar, la palabra budhāḥ se refiere específicamente a quien está bien versado en el estudio de las escrituras. Los resultados de tal realización y aprendizaje escritural se describen así en el Bhagavad-gītā:
ahaṁ sarvasya prabhavo
mattaḥ sarvaṁ pravartate
iti matvā bhajante māṁ
budhā bhāva-samanvitāḥ
“Yo Soy la fuente de todos los mundos espirituales y materiales. Todo emana de Mí. Los sabios que conocen esto perfectamente se ocupan en Mi servicio devocional y Me adoran con todo su corazón.” (Bg. 10.8)
La persona bien versada o budhāḥ es quien ha comprendido que Kṛṣṇa es el origen de todas las emanaciones. Todo lo que vemos no es más que una emanación de Kṛṣṇa. Durante millones y millones de años, la luz solar ha emanado del sol, y aun así, el sol es como es. De igual manera, todas las energías materiales y espirituales provienen de Kṛṣṇa. Como resultado de saber esto, uno se vuelve un devoto de Kṛṣṇa.
Así, quien sabe que debe trabajar en conciencia de Kṛṣṇa, que ya no desea disfrutar de este mundo material, es verdaderamente erudito. Todos están trabajando en el mundo material debido a la lujuria (kāma), pero el hombre sabio está libre de las dictaciones de esta lujuria (kāma-saṅkalpa-varjitāḥ). ¿Cómo es esto posible? Jñānāgni-dagdha-karmāṇam: el fuego del conocimiento quema todas las reacciones de las actividades pecaminosas. Es el más potente de los purificadores. Nuestras vidas tienen significado y dirección únicamente en la medida en que nos esforzamos por alcanzar este conocimiento trascendental de la conciencia de Kṛṣṇa, rāja-vidyā, que es el rey de todo el conocimiento.