Capítulo 2

Capítulo 2

Variedades de Sistemas Planetarios

En estos días, cuando los hombres están tratando de ir a la luna, la gente no debe pensar que la conciencia de Kṛṣṇa es algo anticuado. Mientras el mundo está progresando para llegar a la luna, nosotros estamos cantando Hare Kṛṣṇa. Pero la gente no debe malinterpretar y suponer que nos estamos quedando atrás del avance científico moderno. Ya hemos superado todos el avance científico. En el Bhagavad-gītā se dice que el intento del hombre por llegar a los planetas superiores no es algo nuevo. Los titulares de los periódicos dicen, “Los Primeros Pasos del Hombre en la Luna,” pero los periodistas no saben que millones y millones de hombres fueron allí y regresaron. Esta no es la primera vez. Esta es una práctica antigua. En el Bhagavad-gītā (8.16) se afirma claramente, abrahma-bhuvanāl lokāḥ punar āvartino ‘rjuna: “Mi querido Arjuna, incluso si vas al sistema planetario más elevado, que se llama Brahmaloka, tendrás que regresar.” Por lo tanto, los viajes interplanetarios no son nuevos. Los devotos conscientes de Kṛṣṇa los conocen. 

Como somos conscientes de Kṛṣṇa, consideramos que lo que Kṛṣṇa dice es la Verdad Absoluta. De acuerdo a la literatura Védica, hay muchos sistemas planetarios. El sistema planetario en el que vivimos se llama Bhūrloka. Por encima de este sistema planetario está Bhuvarloka. Por encima de este está Svarloka (la luna pertenece al sistema planetario Svarloka). Por encima de Svarloka está Maharloka; por encima de este está Janaloka; Y por encima de él está Satyaloka. De manera similar, hay sistemas planetarios inferiores. Por lo tanto, hay catorce estados de sistemas planetarios dentro de este universo, y el sol es el planeta principal. El sol se describe en el Brahma-saṁhitā (5.52):

yac-cakṣur eṣa savitā sakala-grahāṇāṁ
rājā samasta-sura-mūrtir aśeṣa-tejāḥ
yasyājñayā bhramati saṁbhṛta-kāla-cakro
govindam ādi-puruṣaṁ tam ahaṁ bhajāmi 

“Yo adoro a Govinda [Kṛṣṇa], el Señor primordial, por cuya orden el sol adquiere inmenso poder y calor y recorre su órbita. El sol, que es el principal de todos los sistemas planetarios, es el ojo del Señor Supremo.” En realidad, sin el sol no podemos ver. Podemos estar muy orgullosos de nuestros ojos, pero ni siquiera podemos ver a nuestro vecino de al lado. La gente desafía, “¿Puedes mostrarme a Dios?” Pero ¿qué pueden ver? ¿Cuál es el valor de sus ojos? Dios no es barato. No podemos ver nada, y mucho menos a Dios, sin la luz del sol. Sin la luz del sol estamos ciegos. De noche no podemos ver nada y, por lo tanto, utilizamos electricidad porque el sol no está presente.

No hay un solo sol en la manifestación cósmica; hay millones y billones de soles. Eso también se afirma en el Brahma-saṁhitā (5.40):

yasya prabhā prabhavato jagad-aṇḍa-koṭi-
koṭiṣv aśeṣa-vasudhādi-vibhūti-bhinnam
tad brahma niṣkalam anantam aśeṣa-bhūtaṁ
govindam -puruṣaṁ tam ahaṁ bhajāmi

La refulgencia corporal espiritual de la Suprema Personalidad de Dios, Kṛṣṇa, se llama brahmajyoti, y en ese brahmajyoti hay innumerables planetas. Así como dentro de la luz del sol hay innumerables planetas, en la refulgencia brillante del cuerpo de Kṛṣṇa hay innumerables planetas y universos. Tenemos conocimiento de muchos universos, y en cada universo hay un sol. Así pues, hay millones y billones de universos y millones y billones de soles, lunas y planetas. Pero Kṛṣṇa dice que si uno trata de ir a uno de esos planetas, simplemente perderá su tiempo. 

Ahora alguien ha ido a la luna, pero ¿qué ganará la sociedad humana con ello? Si, después de gastar tantísimo dinero, tantísima energía y diez años de esfuerzo, uno va a la luna y simplemente la toca, ¿cuál es el beneficio de ello? ¿Puede uno quedarse allí y llamar a sus amigos para que vengan? E incluso si uno va allí y se queda, ¿cuál será el beneficio? Mientras estemos en este mundo material, ya sea en este planeta o en otros planetas, las mismas miserias–nacimiento, muerte, vejez y enfermedad–nos seguirán. No podemos librarnos de ellas. 

Si fuéramos a vivir a la luna–asumiendo que fuera posible– incluso con una máscara de oxígeno, ¿cuánto tiempo podríamos quedarnos? Además, incluso si tuviéramos la oportunidad de quedarnos allí, ¿qué ganaríamos? Tal vez ganaríamos un poco más de vida, pero no podríamos vivir allí para siempre. Eso es imposible. ¿Y qué ganaríamos con una vida más larga? Taravaḥ kiṁ na jīvanti: ¿No viven los árboles durante muchos, muchos años? Cerca de San Francisco he visto un bosque donde hay un árbol de siete mil años de antigüedad. Pero, ¿cuál es el beneficio? Si uno se enorgullece de permanecer en un mismo lugar durante siete mil años, eso no es un gran mérito. 

Cómo uno va a la luna, cómo regresa, etc., es una gran historia, y todo esto se describe en la literatura Védica. No es un proceso muy nuevo. Pero el objetivo de nuestra sociedad para la conciencia de Kṛṣṇa es diferente. No vamos a perder nuestro valioso tiempo. Kṛṣṇa dice, “No pierdas tu tiempo intentando ir a este planeta o a aquel planeta. ¿Qué ganarás? Tus miserias materiales te seguirán a dondequiera que vayas.” Por lo tanto, en el Caitanya-caritāmṛta (Ādi 3.97) el autor dice muy bien: 

keha pāpe, keha puṇye kare viṣaya-bhoga
bhakti-gandha nāhi, yāte yāya bhava-roga 

“En este mundo material, alguien está disfrutando y alguien no lo está, pero en realidad todos están sufriendo, aunque algunas personas piensan que están disfrutando, mientras que otras realizan que están sufriendo.” En realidad, todos están sufriendo. ¿Quién no padece enfermedades en este mundo material? ¿Quién no sufre de vejez? ¿Quién no muere? Nadie quiere envejecer ni padecer enfermedades, pero todos deben hacerlo. ¿Dónde está entonces el disfrute? Este disfrute es toda una tontería, porque dentro de este mundo material no hay disfrute. Es simplemente nuestra imaginación. Uno no debe pensar, “Esto es disfrute y esto es sufrimiento,” ¡Todo es sufrimiento! Por lo tanto, en el Caitanya-caritāmṛta se declara, “Los principios de comer, dormir, aparearse y defenderse siempre existirán, pero existirán bajo diferentes estándares.” Por ejemplo, los Americanos han nacido en América como resultado de las actividades piadosas que realizaron en vidas anteriores. En la India, la gente es pobre y están sufriendo, pero aunque los Americanos están comiendo pan untado con mantequilla muy bien y los Indios están comiendo sin mantequilla, ambos comen de todos modos. El hecho de que la India sea pobre no ha hecho que toda la población muera por falta de alimentos. Las cuatro principales necesidades corporales–comer, dormir, aparearse y defenderse–pueden satisfacerse en cualquier circunstancia, ya sea que uno nazca en una condición impía o en una condición piadosa. El problema, sin embargo, es cómo liberarse de los cuatro principios del nacimiento, muerte, vejez y enfermedad. 

Este es el verdadero problema. No es “¿Qué debo comer?” Los pájaros y las bestias no tienen ese problema. Por la mañana, inmediatamente cantan, “Jee, jee, jee, jee.” Saben que tendrán su comida. Nadie está muriendo y no existe tal cosa como la sobrepoblación porque todos están siendo proveídos por el arreglo de Dios. Hay diferencias cualitativas, pero obtener una calidad superior de disfrute material no es el fin de la vida. El verdadero problema es como liberarse del nacimiento, la muerte, la vejez y la enfermedad. Esto no se puede resolver simplemente perdiendo el tiempo viajando dentro de este universo. Incluso si uno va al planeta más elevado, este problema no se puede resolver, porque hay muerte en todas partes. 

De acuerdo a la información Védica, la duración de la vida en la luna es de diez mil años, y un día allí equivale a seis meses aquí. Por lo tanto, diez mil multiplicado por ciento ochenta años es la duración de la vida en la luna. Sin embargo, es imposible para los terrícolas ir a la luna y vivir allí durante mucho tiempo. De lo contrario, toda la literatura Védica sería falsa. Podemos intentar ir allí, pero no es posible vivir allí. Este conocimiento se encuentra en los Vedas. Por lo tanto, no estamos muy ansiosos de ir a este o aquel planeta. Estamos ansiosos de ir directamente al planeta donde vive Kṛṣṇa. Kṛṣṇa declara en el Bhagavad-gītā (9.25): 

yānti deva-vratā devān
pitṝn yānti pitṛ-vratāḥ
bhūtāni yānti bhūtejyā
yānti mad-yājino ‘pi mām 

“Uno puede ir a la luna, o incluso puede ir al sol o a millones y trillones de otros planetas, o si uno está demasiado apegado a lo material puede permanecer aquí–pero aquellos que son Mis devotos vendrán a Mí.” Ése es nuestro objetivo. La iniciación en la conciencia de Kṛṣṇa asegura que el estudiante pueda ir finalmente al planeta supremo, Kṛṣṇaloka. No nos quedamos sentados sin hacer nada; también estamos tratando de ir a otros planetas, pero no estamos simplemente perdiendo el tiempo. 

Un hombre cuerdo e inteligente no desea entrar en ninguno de los planetas materiales, porque las cuatro condiciones de miserias materiales existen en todos ellos. Del Bhagavad-gītā podemos entender que incluso si entramos en Brahmaloka, el sistema planetario más elevado de este universo, los cuatro principios de miseria estarán presentes. Del Bhagavad-gītā aprendemos que la duración de un día en Brahmaloka es de millones de años según nuestros cálculos. Eso es un hecho. 

Incluso se puede llegar al sistema planetario más elevado, Brahmaloka, pero los científicos dicen que se necesitarán cuarenta mil años a la velocidad del sputnik. ¿Quién está preparado para viajar por el espacio durante cuarenta mil años? De la literatura Védica podemos entender que podemos entrar en cualquiera de los planetas, siempre que nos preparemos para ese propósito. Si uno se prepara para entrar en los sistemas planetarios superiores, que se dice que están habitados por semidioses, puede ir allí. De manera similar, uno puede ir a un sistema planetario inferior, o si lo desea, puede permanecer en este planeta. Finalmente, si uno lo desea, puede entrar en el planeta de la Suprema Personalidad de Dios. Todo es cuestión de preparación. Sin embargo, todos los sistemas planetarios dentro de nuestro universo material son temporales. La duración de la vida en ciertos planetas materiales puede ser muy larga, pero todas las entidades vivientes del universo material están eventualmente sujetas a ser aniquiladas y tienen que desarrollar de nuevo otros cuerpos. Hay distintos tipos de cuerpos. El cuerpo humano existe por cien años, mientras que el cuerpo de un insecto puede existir por doce horas. Así pues, la duración de esos distintos cuerpos es relativa. Sin embargo, si uno entra en el planeta llamado Vaikuṇṭhaloka, el planeta espiritual, alcanza la vida eterna, llena de bienaventuranza y conocimiento. El ser humano puede alcanzar esa perfección si lo intenta. Eso se afirma en el Bhagavad-gītā, cuando el Señor dice, “Todo aquel que conozca en verdad acerca de la Suprema Personalidad de Dios, puede alcanzar Mi naturaleza.” 

Mucha gente afirma que “Dios es grande,” pero esa es una frase trillada. Uno debe saber cuán grande es Él, y eso se puede saber a partir de las escrituras autorizadas. En el Bhagavad-gītā, Dios se describe a Sí Mismo. Él dice: “Mi aparición de nacer tal como la de un ser humano común es en realidad trascendental.” Dios es tan bondadoso que viene ante nosotros como un ser humano común, pero Su cuerpo no es exactamente como un cuerpo humano. Esos sinvergüenzas que no saben acerca de Él piensan que Kṛṣṇa es como uno de nosotros. Eso también se declara en el Bhagavad-gītā (9.11): 

avajānanti māṁ mūḍhā
mānuṣīṁ tanum āśritam
paraṁ bhāvam ajānanto
mama bhūta-maheśvaram

“Los necios se burlan de Mí cuando desciendo en la forma humana. No conocen Mi naturaleza trascendental ni Mi dominio supremo sobre todo lo que existe.” Tenemos la oportunidad de conocer acerca de Kṛṣṇa siempre que leamos la literatura correcta bajo la dirección correcta, y si simplemente sabemos cuál es la naturaleza de Dios, entonces con solo entender este único hecho nos liberamos. En nuestra condición humana no es posible entender completamente a la Suprema Personalidad de Dios, pero con la ayuda del Bhagavad-gītā, las declaraciones dadas por la Suprema Personalidad de Dios, y del maestro espiritual, podemos conocerlo hasta donde podamos. Si podemos conocerlo en realidad, entonces inmediatamente después de dejar este cuerpo podemos entrar en el reino de Dios. Kṛṣṇa dice, tyaktvā dehaṁ punar janma naiti mām eti so ‘rjuna: “Después de dejar este cuerpo, aquel que posee conocimiento no regresa de nuevo a este mundo material, pues entra en el mundo espiritual y viene a Mí.” (Bg. 4.9) 

El propósito de nuestro movimiento para la conciencia de Kṛṣṇa es propagar esta idea científica avanzada a la gente en general, y el proceso es muy sencillo. Con solo cantar los santos nombres de Dios–Hare Kṛṣṇa, Hare Kṛṣṇa, Kṛṣṇa Kṛṣṇa, Hare Hare/ Hare Rāma, Hare Rāma, Rāma Rāma, Hare Hare–uno limpia la suciedad de su corazón y obtiene la comprensión de que es parte y porción del Señor Supremo y que es su deber servirlo. Este proceso es muy placentero: cantamos el mantra Hare Kṛṣṇa, bailamos rítmicamente y comemos buen prasāda. Mientras disfrutamos de esta vida, nos preparamos para entrar en el reino de Dios en nuestra próxima vida. Esto no es una invención–todo es verdad. Aunque para un profano esto parezca una invención, Kṛṣṇa se revela desde dentro a aquel que es serio en la comprensión de Dios. Tanto Kṛṣṇa como el maestro espiritual ayudan al alma sincera. El maestro espiritual es la manifestación externa de Dios, que está situado en el corazón de todos como Superalma. A aquel que es serio en comprender a la Suprema Personalidad de Dios, la Superalma le presta ayuda inmediatamente, dirigiéndolo hacia un maestro espiritual fidedigno. De esa manera, el candidato espiritual recibe ayuda desde dentro y desde fuera. 

De acuerdo con el Bhāgavata Purāṇa, la Verdad Suprema se comprende en tres etapas. Primero está el Brahman impersonal, o el Absoluto impersonal; luego, el Paramātmā, o el aspecto localizado del Brahman. El neutrón del átomo puede considerarse la representación de Paramātmā, que también entra en el átomo. Esto se describe en el Brahma-saṁhitā. Pero, en última instancia, se llega a realizar al Ser Divino Supremo como la persona toda atractiva (Kṛṣṇa), con potencias plenas e inconcebibles de opulencia, fuerza, fama, belleza, conocimiento y renunciación. Estas seis potencias las exhiben plenamente Śrī Rāma y Śrī Kṛṣṇa cuando descienden ante los seres humanos. Sólo una sección de los seres humanos–los devotos puros–puede reconocer a Kṛṣṇa basándose en la autoridad de las escrituras reveladas, pero otros están confundidos por la influencia de la energía material. La Verdad Absoluta es, por lo tanto, la Persona Absoluta que no tiene igual ni competidor. Los rayos impersonales del Brahman son los rayos de Su cuerpo trascendental, tal como los rayos del Sol son emanaciones del Sol. 

Según el Viṣṇu Purāṇa, la energía material es llamada avidyā, o nesciencia, y se exhibe en las actividades fruitivas del disfrute de los sentidos. Pero aunque el ser viviente tiene la tendencia a ser ilusionado y ser atrapado por la energía material en aras del disfrute de los sentidos, pertenece a la energía antimaterial, o energía espiritual. En este sentido, el ser viviente es la energía positiva, mientras que la materia es la energía negativa. La materia no se desarrolla a menos que entre en contacto con la energía espiritual superior, o antimaterial, que es directamente parte y porción del todo espiritual. El tema de esta energía espiritual exhibida por los seres vivientes es, sin duda, muy complicado para el hombre común, que, por lo tanto, queda asombrado por el tema. A veces lo entiende parcialmente a través de los sentidos imperfectos, y a veces falla en conocerlo del todo. Por lo tanto, lo mejor es escuchar a la autoridad más elevada, Śrī Kṛṣṇa, o a Su devoto que Lo representa en la cadena de sucesión discipular. 

Este movimiento para la conciencia de Kṛṣṇa tiene como propósito comprender a Dios. El maestro espiritual es el representante viviente de Kṛṣṇa que ayuda externamente, y Kṛṣṇa como Superalma ayuda internamente. La entidad viviente puede aprovechar esa guía y hacer de su vida un éxito. Pedimos a todos que lean literatura autorizada para comprender este movimiento. Hemos publicado El Bhagavad-gītā Tal Como Es; Las Enseñanzas del Señor Caitanya; El Śrīmad-Bhāgavatam; Kṛṣṇa, la Suprema Personalidad de Dios; y El Néctar de la Devoción. También estamos publicando nuestra revista De Vuelta al Supremo todos los meses en muchos idiomas. Nuestra misión es salvar a la sociedad humana de las trampas de encarnarse de nuevo en el ciclo del nacimiento y la muerte. 

Todos deben tratar de ir a Kṛṣṇa. Hemos publicado un artículo en nuestra revista De Vuelta al Supremo titulado “Más Allá del Universo.” Este artículo describe un lugar que se encuentra más allá de este universo, según el conocimiento que se encuentra en el Bhagavad-gītā. El Bhagavad-gītā es un libro muy popular, y hay muchas ediciones del mismo en América y también en la India. Sin embargo, desafortunadamente, muchos sinvergüenzas han venido a Occidente a predicar el Bhagavad-gītā. Se los designa de sinvergüenzas porque son unos mentirosos que no dan información verdadera. Sin embargo, en nuestro Bhagavad-gītā Tal Como Es se describe con autoridad la naturaleza espiritual. 

Esta manifestación cósmica es llamada “naturaleza,” pero hay otra naturaleza que es superior. La manifestación cósmica es la naturaleza inferior, pero más allá de esta naturaleza, que es manifiesta y no manifiesta, hay otra naturaleza que se denomina sanātana, eterna. Es fácil entender que todo lo que se manifiesta aquí es temporal. El ejemplo obvio es nuestro cuerpo. Si uno tiene treinta años, hace treinta años su cuerpo no estaba manifestado, y dentro de otros cincuenta años volverá a dejar de manifestarse. Esa es una ley real de la naturaleza. Se manifiesta y vuelve a aniquilarse, tal como las olas en el mar se levantan con frecuencia y luego retroceden. El materialista, sin embargo, simplemente se preocupa por esta vida mortal, que puede terminar en cualquier momento. Además, así como este cuerpo morirá, el universo entero, este gigantesco cuerpo material, será aniquilado, y seamos afortunados o desafortunados, en este planeta o en otro planeta, todo terminará. ¿Por qué entonces estamos perdiendo el tiempo tratando de ir a un planeta donde todo terminará? Debemos tratar de ir a Kṛṣṇaloka. Esto es ciencia espiritual; debemos tratar de entenderlo, y, después de entenderlo nosotros mismos, debemos predicar este mensaje a todo el mundo. Todo el mundo está en la oscuridad. Aunque la gente no tiene conocimiento, están muy orgullosos. Pero no es un avance del conocimiento ir a la luna después de diez años de esfuerzo, tomar una piedra y regresar. Los viajeros espaciales están muy orgullosos: “Oh, la he tocado.” Pero, ¿qué han ganado? Incluso si pudiéramos vivir allí, no sería por mucho tiempo. Todo será destruido al final. 

Trata de encontrar ese planeta del cual uno nunca regresará, donde hay vida eterna y donde puedes bailar con Kṛṣṇa. Ése es el significado del proceso de conciencia de Kṛṣṇa. Tómense seriamente este movimiento, pues conciencia de Kṛṣṇa le da a uno la oportunidad de alcanzar a Kṛṣṇa y bailar con Él eternamente. De la literatura Védica entendemos que este mundo material es una manifestación de sólo una cuarta parte de la creación completa de Dios. La porción de las tres cuartas partes de la creación de Dios es el mundo espiritual. Eso lo encontramos en el Bhagavad-gītā. Kṛṣṇa dice, “Este mundo material no es más que una fracción del todo.” Si miramos hasta donde alcanza la vista–hacia el cielo–nuestra visión sigue estando confinada en un solo universo, y hay ilimitados universos agrupados dentro de lo que es llamado el mundo material. Pero más allá de esos cúmulos de cantidades ilimitadas de universos se encuentra el cielo espiritual, que también se menciona en el Bhagavad-gītā, donde el Señor dice que más allá del mundo material hay otra naturaleza, que es eterna; no hay historia de su comienzo, y no tiene fin. “Eterno” se refiere a aquello que no tiene fin ni principio. Por lo tanto, la religión Védica se llama eterna, porque nadie puede rastrear su comienzo. La religión Cristiana tiene una historia de dos mil años, y la religión Musulmana también tiene una historia, pero si uno rastreara la religión Védica, no encontraría su comienzo histórico. Por lo tanto, se la llama religión eterna. 

Podemos decir correctamente que Dios creó este mundo material, y esto indica que Dios existía antes de la creación. Esta misma palabra “creó” sugiere que antes de la creación de la manifestación cósmica, el Señor existía. Por lo tanto, Dios no está bajo la creación. Si Dios estuviera bajo la creación, ¿cómo pudo haber creado? Él hubiera sido en cambio uno de los objetos de esta creación material. Pero Dios no está bajo la creación; Él es el creador y, por lo tanto, es eterno. 

Hay un cielo espiritual, donde hay innumerables planetas espirituales e innumerables entidades vivientes espirituales, pero aquellos que no son aptos para vivir en ese mundo espiritual son enviados a este mundo material. Hemos aceptado voluntariamente este cuerpo material, pero en realidad somos almas espirituales que no deberíamos haberlo aceptado. No se puede rastrear cuándo y cómo lo aceptamos. Nadie puede rastrear la historia de cuándo el alma condicionada aceptó por primera vez el cuerpo material. Hay 8,400,000 formas de entidades vivientes–900,000 especies de entidades vivientes están dentro del agua, 2,000,000 de especies de vida están entre las plantas y los vegetales. Desafortunadamente, este conocimiento Védico no se enseña en ninguna universidad, pero estos son hechos. Que el botánico y el antropólogo investiguen la conclusión Védica. La teoría de Darwin sobre la evolución de la materia orgánica es, por supuesto, muy prominente en las instituciones de aprendizaje, pero el Bhāgavata Purāṇa y otras escrituras autorizadas de magnitud científica describen como las entidades vivientes en diferentes formas corporales evolucionan una tras otra. No es una idea nueva, pero los educadores están haciendo hincapié únicamente en la teoría de Darwin, aunque en la literatura Védica tenemos una inmensa información acerca de las condiciones de vida en este mundo material. 

Somos sólo una fracción de todas las entidades vivientes en los muchos universos del mundo material. Aquellos que están en el mundo material y en un cuerpo material están condenados. Por ejemplo, el gobierno condena a la población en prisión, pero su número es sólo una fracción de la población total. No es que toda la población vaya a prisión; algunos, que son desobedientes, son confinados en prisión. De manera similar, las almas condicionadas que se encuentran en este mundo material son sólo una fracción de todas las entidades vivientes en la creación de Dios, y debido a que han desobedecido a Dios–debido a que no acataron la orden de Kṛṣṇa–han sido puestas en este mundo material. Si uno es sensato e inquisitivo, debe tratar de entender: “¿Por qué he sido puesto en esta vida condicionada? No deseo sufrir.”

Hay tres clases de sufrimiento, incluyendo las miserias que pertenecen al cuerpo y a la mente. En Hawai, frente a mi casa, un hombre tenía algunos animales y pájaros con el propósito de llevarlos al matadero. Les di este ejemplo a mis alumnos: “Estos animales están aquí parados, y si les dices, ‘Oh, mis queridos animales, ¿por qué están aquí parados? ¡Váyanse! Están destinados al matadero,’ no pueden irse. No tienen inteligencia.” 

El sufrimiento sin conocimiento, sin remedio, es vida animal. Quien no puede comprender que está sufriendo y que piensa que está muy bien está en la conciencia animal, no en la conciencia humana. El ser humano debe ser consciente de sufrir las tres clases de miserias de este planeta. Uno debe saber que está sufriendo al nacer, sufriendo al morir, sufriendo al envejecer y sufriendo al enfermar, y uno debe ser inquisitivo en cuanto a cómo puede evitar el sufrimiento. Ese es el verdadero trabajo de investigación. 

Hemos sufrido desde el comienzo de nuestro nacimiento. Cuando es un bebé, el ser humano es colocado ajustadamente en el vientre de la madre en una bolsa hermética durante nueve meses. Ni siquiera puede moverse, hay insectos que lo pican y no puede protestar. Después de que el niño nace, el sufrimiento continúa. La madre, sin duda, lo cuida mucho, pero aún así el niño llora porque está sufriendo. Hay insectos que lo pican o hay dolores en su estómago; el niño está llorando y la madre no sabe cómo calmarlo. Su sufrimiento comienza en el vientre de su madre. Luego, después de su nacimiento, a medida que crece, hay más sufrimiento. No quiere ir a la escuela, pero se le obliga a hacerlo. No quiere estudiar, pero el maestro le da tareas. Si analizamos nuestra vida, veremos que está llena de sufrimiento. ¿Por qué venimos aquí entonces? Las almas condicionadas no son muy brillantes. Debemos preguntarnos, “¿Por qué estoy sufriendo?” Si hay un remedio, debemos aprovecharlo. 

Estamos eternamente conectados con el Señor Supremo, pero de una forma u otra ahora estamos en la contaminación material. Por lo tanto, debemos emprender un proceso mediante el cual regresar de nuevo al mundo espiritual. Ese proceso de vinculación se llama yoga. La traducción real de la palabra yoga es “más.” En el momento actual estamos menos Dios, o menos el Supremo. Pero cuando nos hacemos más–conectados–entonces nuestra forma humana de vida es perfecta. Durante nuestra vida tenemos que practicar el acercamiento a ese punto de perfección, y en el momento de la muerte, cuando abandonamos este cuerpo material, esa perfección tiene que ser realizada. En el momento de la muerte, uno debe estar preparado. Los estudiantes, por ejemplo, se preparan durante dos a cinco años en la universidad, y la prueba final de su educación es el examen. Si lo aprueban, obtienen un título. De manera similar, en el tema de la vida, si nos preparamos para el examen en el momento de la muerte y lo aprobamos, entonces somos transferidos al mundo espiritual. Todo se examina en el momento de la muerte. 

Hay un proverbio Bengalí muy común que dice que todo lo que uno haga para alcanzar la perfección será puesto a prueba en el momento de su muerte. El Bhagavad-gītā describe lo que debemos hacer en el momento de nuestra muerte, cuando estamos abandonando este cuerpo actual. Para el dhyāna-yogī (meditador), Śrī Kṛṣṇa habla los siguientes versos:

yad akṣaraṁ veda-vido vadanti
viśanti yad yatayo vīta-rāgāḥ
yad icchanto brahmacaryaṁ caranti
tat te padaṁ saṅgraheṇa pravakṣye

sarva-dvārāṇi saṁyamya
mano hṛdi nirudhya ca
mūrdhny ādhāyātmanaḥ prāṇam
āsthito yoga-dhāraṇām 

“Personas eruditas en los Vedas, que pronuncian oṁkāra y que son grandes sabios en la orden de renuncia entran en el Brahman. Deseando tal perfección, uno practica celibato. Ahora te explicaré el proceso mediante el cual uno puede alcanzar la salvación. La situación yóguica es la del desapego de todas las ocupaciones sensuales. Cerrando todas las puertas de los sentidos y fijando la mente en el corazón y el aire vital en la parte superior de la cabeza, uno se establece en el yoga.” (Bg. 8.1112) En el sistema del yoga, este proceso se llama pratyāhāra, que significa, en lenguaje técnico, “lo opuesto.” Ahora bien, los ojos están ocupados en ver la belleza mundana, por lo que hay que apartarlos del disfrute de esa belleza y concentrarse en ver la belleza interior. Eso se denomina pratyāhāra. De manera similar, uno tiene que oír el sonido oṁkāra desde dentro. 

oṁ ity ekākṣaraṁ brahma
vyāharan mām anusmaran
yaḥ prayāti tyajan dehaṁ
sa yāti paramāṁ gatim 

“Después de situarse en esta práctica de yoga y vibrar la sílaba sagrada oṁ, la combinación suprema de letras, si uno piensa en la Suprema Personalidad de Dios y abandona el cuerpo, llegará con toda seguridad a los planetas espirituales.” (Bg. 8.13) De este modo, todos los sentidos deben detener sus actividades externas, y la mente debe concentrarse en viṣṇu-mūrti, la forma del Señor Viṣṇu. Ésa es la perfección del yoga. La mente es muy turbulenta, por lo que debe estar fija en el corazón. Cuando la mente está fija en el corazón y el aire vital se transfiere a la parte superior de la cabeza, se puede alcanzar la perfección del yoga

El yogī perfecto determina entonces adónde ha de ir. Hay innumerables planetas materiales, y más allá de ellos está el mundo espiritual. Los yogīs tienen esta información en las escrituras Védicas. Por ejemplo, antes de venir a los Estados Unidos leí descripciones de éste en libros. De manera similar, en las escrituras Védicas se puede encontrar una descripción de los planetas superiores y del mundo espiritual. El yogī lo sabe todo; puede trasladarse a cualquier planeta que desee. No necesita la ayuda de naves espaciales. 

Los científicos materialistas han estado intentándolo durante muchos años, y seguirán intentándolo durante cien o mil años más, pero nunca llegarán a ningún planeta. Tal vez mediante un proceso científico uno o dos hombres puedan llegar a algún planeta, pero ese no es el proceso general. El proceso generalmente aceptado para trasladarse a otros planetas es la práctica del sistema de yoga o el sistema de jñāna. El sistema de bhakti, sin embargo, no está destinado para trasladarse a ningún planeta material. Aquellos que se ocupan al servicio devocional de Kṛṣṇa, o el Señor Supremo, no están interesados en ninguno de los planetas de este mundo material, porque saben que, sin importar a qué planeta uno se eleve, aún así encontrará allí los cuatro principios de la existencia material. En algunos planetas la duración de la vida es mucho mayor que en esta tierra, pero la muerte está ahí. Sin embargo, aquellos que son conscientes de Kṛṣṇa trascienden esta vida material de nacimiento, muerte, enfermedad y vejez. 

La vida espiritual significa liberarse de esta molestia y miseria. Por lo tanto, aquellos que son inteligentes no tratan de elevarse a ningún planeta de este mundo material. Los hombres están tratando de alcanzar la luna, y aunque es muy difícil ganar entrada a ese planeta, si logramos una entrada, el período de nuestras vidas se prolongará. Por supuesto, eso no se aplica a la vida en este cuerpo. Si entráramos en la luna con este cuerpo, la muerte instantánea sería segura. 

Cuando uno entra en un sistema planetario, debe tener un cuerpo adecuado para ese planeta. Cada planeta está habitado por entidades vivientes con cuerpos adecuados para ese planeta. Por ejemplo, podemos entrar en el agua con este cuerpo, pero no podemos vivir allí. Podemos permanecer allí quince o dieciséis horas, o tal vez veinticuatro horas, pero eso es todo. Los animales acuáticos, sin embargo, tienen cuerpos particulares adecuados para vivir toda su vida en el agua. De manera similar, si uno saca un pez del agua y lo pone en la tierra, morirá instantáneamente. Como entendemos que incluso en este planeta hay diferentes tipos de cuerpos para vivir en lugares particulares, similarmente, si queremos entrar en otro planeta, tenemos que prepararnos para obtener un cuerpo adecuado. 

Si uno se traslada y su alma transmigra a la luna mediante este proceso yóguico, obtiene una larga duración de vida. En los planetas superiores, seis de nuestros meses equivalen a un día. Así pues, los seres de allí viven durante diez mil años. Esa es la descripción de la literatura Védica. Así que, indudablemente, uno puede obtener una duración de vida muy larga, pero aun así hay muerte. Después de diez mil o veinte mil años, o incluso después de millones de años (no importa), llega la muerte. 

En realidad, no estamos sujetos a la muerte. Eso se afirma al principio del Bhagavad-gītā (2.20): na hanyate hanyamāne śarīre. Somos almas espirituales y, por lo tanto, somos eternos. ¿Por qué, entonces, deberíamos someternos a la muerte y al nacimiento? Es inteligente pensar de esa manera. Aquellos que son conscientes de Kṛṣṇa son muy inteligentes, porque no están interesados en ascender a ningún planeta donde haya muerte, a pesar de una larga vida allí. Más bien, quieren obtener un cuerpo como el de Dios. Īśvaraḥ paramaḥ kṛṣṇaḥ sac-cid-ānanda-vigrahaḥ. (Brahma-saṁhitā 5.1) El cuerpo de Dios es sac-cid-ānanda. Sat significa “eterno,” y cit significa “lleno de conocimiento.” Ānanda significa “lleno de placer.” Como se declara en nuestro folleto Kṛṣṇa, la Fuente del Placer, si nos trasladamos al mundo espiritual, al planeta de Kṛṣṇa o a cualquier otro planeta espiritual, entonces obtendremos un cuerpo similar al de Dios: sac-cid-ānanda–eterno, lleno de conocimiento y lleno de bienaventuranza. Así que aquellos que tratan de ser conscientes de Kṛṣṇa tienen un objetivo de vida diferente al de aquellos que están tratando de promoverse a los mejores planetas de este mundo material. El Señor Kṛṣṇa dice, mūrdhny ādhāyātmanaḥ prāṇam āsthito yoga-dhāraṇām: “La perfección del yoga es trasladarse al mundo espiritual.” (Bg. 8.12) 

El alma espiritual es una partícula diminuta dentro del cuerpo. No podemos verla. Uno practica el sistema de yoga para elevar el alma hasta la parte más alta de la cabeza. Esta práctica se lleva a cabo mientras se está vivo, y la perfección se alcanza cuando uno puede colocarse en la parte superior de la cabeza y luego abrirse paso. Entonces puede trasladarse a cualquier planeta superior que desee. Esa es la perfección del yogī

Si el yogī siente curiosidad por ver la luna, puede decir, “Ah, déjame ver cómo es la luna. Entonces me trasladaré a planetas superiores,” tal como los viajeros que van a Europa, California, Canadá u otros países de la tierra. Uno puede trasladarse a muchos planetas mediante este sistema de yoga, pero dondequiera que vaya encontrará sistemas de visas y sistemas de aduanas. Para ir a otros planetas, uno debe estar capacitado. 

Las personas conscientes de Kṛṣṇa no están interesadas en ningún planeta temporal, incluso si ofrece una larga duración de vida. Si el yogī, en el momento de la muerte, puede pronunciar oṁ, la forma concisa de la vibración trascendental, y al mismo tiempo mām anusmaran, recordar a Kṛṣṇa, Viṣṇu, alcanzará la perfección. El propósito de todo el sistema de yoga es concentrar la mente en Viṣṇu. Los impersonalistas imaginan que ven la forma de Viṣṇu, o el Señor, pero los personalistas no imaginan eso–ellos realmente ven la forma del Señor Supremo. De cualquier manera, si uno concentra su mente mediante la imaginación o si uno realmente ve, tiene que concentrar su mente en la forma de Viṣṇu. Mām significa “hacia el Señor Supremo, Viṣṇu.” Todo aquel que abandona este cuerpo y concentra su mente en Viṣṇu, entra en el reino espiritual después de abandonar su cuerpo. Aquellos que son verdaderos yogīs no desean entrar en ningún otro planeta, porque saben que la vida en los planetas temporales es temporal y, por lo tanto, no les interesa. Eso es inteligencia. 

Según el Bhagavad-gītā (7.23), quienes se satisfacen con la felicidad temporal, la vida temporal y las facilidades temporales no son inteligentes. Antavat tu phalaṁ teṣāṁ tad bhavaty alpa-medhasām: “Aquel cuya sustancia cerebral es muy escasa se interesa por las cosas temporales.” Ésa es la versión del Śrīmad Bhagavad-gītā. Yo soy eterno, ¿por qué debería entonces interesarme en cosas no permanentes? ¿Quién quiere una existencia no permanente? Nadie la quiere. Si vivimos en un apartamento y el propietario nos pide que lo desocupemos, nos lamentamos, pero no lo lamentamos si nos mudamos a un apartamento mejor. Ésa es, entonces, nuestra inclinación. No deseamos morir, porque somos eternos.

La atmósfera material nos está robando nuestra eternidad. El Śrīmad-Bhāgavatam dice, “El sol va disminuyendo la duración de nuestra vida, desde que sale hasta que se pone.” Cada día vamos perdiendo la duración de nuestra vida. Si el sol sale a las 5:30 de la mañana, a las 5:30 de la tarde se nos han quitado doce horas de la duración de nuestra vida. Nunca recuperaremos ese tiempo. Si le pedimos a cualquier científico, “Te daré doce millones de dólares–por favor, devuélveme estas doce horas,” nos responderá, “No, no es posible.” El científico no puede hacerlo. Por lo tanto, el Bhāgavatam dice que desde el amanecer hasta el atardecer la duración de nuestra vida va disminuyendo. 

El tiempo se llama kāla–pasado, presente y futuro. Lo que ahora es presente, mañana será pasado, y lo que ahora es futuro, mañana será presente. Pero este pasado, presente y futuro son el pasado, presente y futuro del cuerpo. No pertenecemos a la categoría del pasado, presente y futuro. Pertenecemos a la categoría de la eternidad. Por lo tanto, uno debe preocuparse por cómo alcanzar o cómo elevarse a la plataforma de la eternidad. La conciencia desarrollada del ser humano no debe emplearse en las propensiones animales de comer, dormir, aparearse y defenderse, sino en buscar el valioso sendero que le ayudará a obtener esa vida de eternidad. Se dice que el sol nos está quitando la duración de la vida–cada minuto, cada hora, cada día-–pero si nos ocupamos en los temas del Uttama-śloka, los temas del Señor, ese tiempo no se nos puede ser quitado. El tiempo que uno dedica a un templo de conciencia de Kṛṣṇa no se nos puede ser quitado. Es un activo–un más, no un menos. La duración de la vida, en lo que respecta al cuerpo, puede ser quitada; por mucho que uno trate de mantenerla intacta, nadie puede hacerlo. Pero la educación espiritual que recibimos en conciencia de Kṛṣṇa no se nos puede ser quitada por el Sol. Se convierte en un activo sólido. 

Cantar Hare Kṛṣṇa, Hare Kṛṣṇa, Kṛṣṇa Kṛṣṇa, Hare Hare/ Hare Rāma, Hare Rāma, Rāma Rāma, Hare Hare es algo muy fácil de hacer. El tiempo que se pasa cantando no puede ser quitado, como el tiempo que pertenece al cuerpo. Hace cincuenta años yo era un hombre joven, pero ese tiempo me ha sido quitado y no puede ser devuelto. Sin embargo, el conocimiento espiritual que recibí de mi maestro espiritual no puede ser quitado, sino que se irá conmigo. Incluso después de que abandone este cuerpo, se irá conmigo; y si es perfecto en esta vida, entonces me llevará a la morada eterna. 

Tanto el mundo material como el espiritual pertenecen a Kṛṣṇa. No somos propietarios de nada. Todo es propiedad del Señor Supremo, tal como todo lo que hay en el estado pertenece al gobierno, ya sea en la prisión o fuera de ella. La vida condicionada es como la vida en una prisión en este mundo material. Un prisionero no puede cambiar libremente de una celda a otra. En la vida libre uno puede ir de una casa a otra, pero en la vida en prisión uno no puede hacer eso, sino que debe permanecer en su celda. Todos estos planetas son como celdas. Estamos tratando de ir a la luna, pero no es práctico hacerlo por medios mecánicos. Ya seamos Americanos, Indios, Chinos o Rusos, se nos ha dado este planeta para vivir en él. No podemos irnos–aunque hay millones y billones de planetas y aunque tenemos máquinas con las que podemos hacerlo–porque estamos condicionados por las leyes de la naturaleza, las leyes de Dios. Un hombre que es puesto en cierta celda no puede cambiar a voluntad sin una autoridad superior. Kṛṣṇa dice en el Bhagavad-gītā que uno no debe tratar de cambiar de una celda a otra, Eso no hará feliz a nadie. Si un prisionero piensa, “Estoy en esta celda–le pediré al guardia que me cambie de celda y seré feliz,” esa es una idea equivocada. Uno no puede ser feliz mientras esté dentro de los muros de la prisión. Estamos tratando de ser felices cambiando de celdas–del capitalismo al comunismo. El objetivo debe ser liberarse de este “ismo” y de aquel “ismo.” Uno tiene que cambiar completamente de este “ismo” del materialismo; entonces puede volverse feliz. Ése es el programa de conciencia de Kṛṣṇa. 

Estamos tomando el consejo de la Persona Suprema. Él dice, “Mi querido Arjuna, puedes elevarte al sistema planetario más elevado, que se llama Brahmaloka y es deseable porque allí la vida es muy larga.” No podemos calcular ni siquiera medio día allí. Eso está más allá de nuestros cálculos matemáticos. Pero incluso en Brahmaloka hay muerte. Por eso, Kṛṣṇa dice, “No pierdas tu tiempo tratando de elevarte o de trasladarte de este planeta a aquel planeta.” 

La gente que he visto en América es muy inquieta. Van de un apartamento a otro o de un país a otro. Esa inquietud está ahí porque estamos buscando nuestro verdadero hogar. Ir de este lugar a aquel no nos dará vida eterna. La vida eterna está con Kṛṣṇa. Por eso, Kṛṣṇa dice, “Todo Me pertenece, y tengo la morada super excelente, que se llama Goloka Vṛndāvana.” Si uno quiere ir allí, simplemente debe volverse consciente de Kṛṣṇa y tratar de entender cómo aparece y desaparece Kṛṣṇa, cuál es Su posición constitucional, cuál es nuestra posición constitucional, cuál es nuestra relación con Él y cómo vivir. Simplemente traten de entender estas ideas científicamente. Todo en conciencia de Kṛṣṇa es científico. No es falso, caprichoso, sentimental, fanático o imaginario. Es verdad, hecho, realidad. Uno debe entender a Kṛṣṇa en verdad. 

Tenemos que abandonar este cuerpo, voluntaria o involuntariamente. Llegará el día en que tendremos que someternos a las leyes de la naturaleza y abandonar este cuerpo. Incluso el presidente Kennedy, en su procesión, tuvo que someterse a la ley de la naturaleza y cambiar su cuerpo por otro. No pudo decir, “Oh, yo soy el Presidente; yo soy el señor Kennedy. No puedo hacer eso.” Fue obligado a hacerlo. Así es como funciona la naturaleza. 

El propósito de nuestra conciencia humana desarrollada es entender cómo funciona la naturaleza. Aparte de la conciencia humana, hay conciencia en los perros, los gatos, los gusanos, los árboles, los pájaros, las bestias y en todas las demás especies. Pero nosotros no estamos destinados a vivir en esa conciencia. El Śrīmad-Bhāgavatam dice que después de muchísimos nacimientos hemos alcanzado la forma humana del cuerpo. Ahora no debemos hacer un mal uso de ella. Por favor, utilicen esta vida humana para desarrollar conciencia de Kṛṣṇa y ser felices.

Modo Oscuro con Lottie