Capítulo 4
Aprendiendo Tapasya, Auto-Control
Si uno no llega a conciencia de Kṛṣṇa, puede que se sienta aliviado por el momento de las reacciones de las actividades pecaminosas, pero volverá a cometer transgresiones. Por lo tanto, Parīkṣit Mahārāja dijo, kvacin nivartate ‘bhadrāt kvacic carati tat punaḥ prāyaścittam ato ‘pārtham: “Pecar y expiar repetitivamente me parece nada más que una pérdida de tiempo.” Dio el ejemplo de un elefante que limpia su cuerpo a fondo en un lago o embalse, pero tan pronto como llega a la orilla toma polvo y lo arroja por todo su cuerpo e inmediatamente se vuelve a ensuciar. Por lo tanto, Parīkṣit Mahārāja dijo que aunque uno pueda limpiarse en el proceso de expiación, si vuelve a cometer los mismos actos pecaminosos, ¿de qué sirve? Por lo tanto, la segunda pregunta que Parīkṣit Mahārāja le hizo a Śukadeva Gosvāmī es muy importante: ¿Cómo puede uno finalmente liberarse de toda la contaminación provocada por las modalidades materiales de la naturaleza? Si uno no puede lograr la liberación, ¿de qué sirve la expiación?
En respuesta, Śukadeva Gosvāmī dijo que el simple hecho de contrarrestar el karma, las actividades fruitivas, con otras actividades no puede poner fin a las miserias de uno. Por ejemplo, las Naciones Unidas están tratando de establecer la paz en el mundo, pero no pueden detener la guerra. La guerra estalla una y otra vez. Después de la Primera Guerra Mundial, los estadistas y diplomáticos crearon la Liga de las Naciones. Luego vino la Segunda Guerra Mundial, y ahora han creado las Naciones Unidas, pero la guerra todavía continúa. El objetivo real es detener la guerra, pero eso no se puede hacer. Por una acción se crea la guerra, y por otra acción la guerra se detiene por el momento, pero de nuevo en la próxima oportunidad hay otra guerra. El ciclo de actividades pecaminosas y expiación es así. Lo que realmente queremos es estar libres del sufrimiento y la guerra, pero eso no sucede.
Śukadeva Gosvāmī dijo que un tipo de guerra causa disturbio y otro tipo de guerra lo detiene por un tiempo, pero esa no es la solución definitiva al problema. Śukadeva afirma que estos problemas ocurren debido a la ignorancia: avidvad-adhikāritvāt. Avidvat significa “falta de conocimiento.” Avidvat-adhikāritvāt prāyaścittaṁ vimarśanam. La verdadera expiación se realiza en el conocimiento. ¿Por qué hay luchas y por qué hay miserias? A menos que estas preguntas de “por qué,” que en los Vedas se llaman Kena Upaniṣad, surjan en la mente de uno, uno no está cumpliendo la función apropiada de su vida humana. Deben surgir estas preguntas: “¿Por qué estoy sufriendo? ¿De dónde vengo? ¿Cuál es mi posición constitucional? ¿A dónde iré después de la muerte? ¿Por qué se me pone en una forma de vida miserable? ¿Por qué hay nacimiento, muerte, vejez y ¿enfermedad?”
¿Cómo se pueden resolver estas preguntas? Śukadeva Gosvāmī dice: nāśnataḥ pathyam evānnaṁ vyādhayo ‘bhibhavanti hi/ evaṁ niyamakṛd rājan śanaiḥ kṣemāya kalpate. Si uno quiere realmente detener la vida enferma, debe seguir un principio regulativo. Si una persona no sigue el programa dado por un médico para curar su enfermedad, no puede curarse. De manera similar, si uno no piensa o actúa sabiamente, como prescribe el conocimiento Védico, ¿cómo puede detener los problemas de la vida? Simplemente por la expiación puede haber una supresión temporal de las dificultades, pero volverán a surgir.
Śukadeva Gosvāmī dice que en la vida material o pecaminosa actuamos de tal manera que nos vemos obligados a cometer pecados y sufrir como resultado. Esto es así, y si queremos detener este ciclo de sufrimiento y victimización, tenemos que avanzar en el conocimiento. La gente común, o karmīs, son actores fruitivos que trabajan día y noche para obtener resultados disfrutables y luego sufrir de nuevo. Así, los problemas de tales karmīs nunca se resuelven. Por lo tanto, se sugiere que uno se eleve a la plataforma del conocimiento como se prescribe en el Śrīmad-Bhāgavatam. La primera necesidad es tapasya, o la aceptación de austeridad. Si un doctor aconseja a un paciente diabético que no coma sino que pase hambre durante algunos días, aunque a nadie le gusta pasar hambre, el paciente debe aceptar voluntariamente la inanición si quiere curarse. Esto es tapasya: aceptación voluntaria de una condición miserable. La capacidad de hacer esto es buena, y la vida humana está destinada a ese propósito. De hecho, la cultura Védica prescribe tapasya, y uno puede ver muchos tapasvīs sometidos a austeridades en la India. En el invierno se paran en el agua hasta el cuello y meditan. Pararse en el agua durante un frío severo no es muy cómodo, sin embargo, ellos lo hacen voluntariamente. En el verano también encienden fuegos a su alrededor y se sientan en medio de las llamas y meditan. Estos son ejemplos de tapasya severa emprendida por muchos ascetas en la India.
Ciertamente se requiere algo de tapasya. Sin ella, uno no puede avanzar en la vida espiritual o el conocimiento. Si simplemente nos ocupamos en las propensiones animales de comer, dormir, aparearse y defenderse, sin aceptar el proceso de tapasya, la vida humana es un fracaso. Si uno quiere convertirse en un miembro iniciado de nuestra sociedad de conciencia de Kṛṣṇa, primero le pedimos que se someta a tapasya. Especialmente en los países occidentales es una gran tapasya abandonar la vida sexual ilícita, la intoxicación, el consumo de carne y los juego de azar. Aunque solo requerimos estas austeridades, es muy difícil observarlas. En Inglaterra, un aristócrata rico le preguntó a un hermano espiritual Vaiṣṇava, “Svāmījī, ¿puedes hacerme un brāhmaṇa?” El Svāmījī respondió, “Sí, ¿por qué no? Solo tienes que observar estos cuatro principios–no sexo ilícito, intoxicación, juegos de azar y consumo de carne.” “Imposible,” respondió el Británico. Sí, es imposible, porque en Europa o en América la auto-indulgencia es la forma de vida desde el mismo principio. Los caballeros Indios vienen a menudo a Occidente para aprender estas indulgencias, y creen que así están progresando. A los Indios se les enseña automáticamente tapasya a través de su cultura Védica, pero vienen a América para olvidar esa cultura y aceptar otro tipo de vida. Sin embargo, el hecho real es que si uno quiere avanzar en la comprensión espiritual y resolver todos los problemas de la vida, debe aceptar esta vida de tapasya–austeridad y restricción.
La restricción es para los seres humanos, no para los animales. Nos encontramos con restricciones a diario en nuestros tratos comunes. No podemos conducir un automóvil por la izquierda o pasar un semáforo en rojo sin correr el riesgo de ser detenidos por la ley. Si un perro, en cambio, camina por el lado izquierdo de la calle o cruza contra un semáforo en rojo, no es sancionado porque es un animal. Por lo tanto, la ley hace distinciones entre seres humanos y animales porque los seres humanos supuestamente tienen una conciencia avanzada. Si no seguimos las reglas y regulaciones, nuevamente caemos en el animalismo. Aparentemente se está haciendo propaganda celebrando la libertad en contraposición a una vida regulada, pero quien ve las cosas como son puede comprender que la libertad de toda restricción es vida animal. Por lo tanto, Śukadeva Gosvāmī recomienda tapasya. Si queremos verdadera libertad de los problemas de la vida, tenemos que aceptar una vida de austeridad. El cautiverio a la vida material es la única otra alternativa.
¿Qué es tapasya? ¿Qué es la austeridad? El primer principio de la austeridad es brahmacarya, vida sexual restringida. El verdadero significado de brahmacarya es el celibato completo y, según la cultura Védica, al comienzo de la vida uno debe seguir estrictamente las regulaciones de brahmacarya. Cuando es adulto, el brahmacārī puede casarse y convertirse en gṛhastha, y como gṛhastha puede tener relaciones sexuales, pero en la vida de brahmacarya la regla es el celibato estricto. En la época actual, la gente se ha degradado por falta de tapasya porque no se les enseña como ejecutar la vida de tapasvī. La crítica por sí misma no sirve; uno debe estar efectivamente entrenado en la vida de tapasya.
En los Vedas se dice que aquellos que llevan una vida regulada de tapasya son brāhmaṇas. Etad akṣaraṁ gārgi viditvāsmāl lokāt praiti sa brāhmaṇaḥ/ etad akṣaraṁ gārgy aviditvāsmāl lokāt praiti sa kṛpaṇaḥ. Todos están muriendo, ya que nadie puede vivir aquí de forma permanente, sin embargo, aquel que muere después de llevar una vida de tapasya es un brāhmaṇa, y a aquel que muere como un gato o un perro, sin ejecutar tapasya, se le llama kṛpaṇa. Estas dos palabras se usan con frecuencia en la literatura Védica–brāhmaṇa y kṛpaṇa. Kṛpaṇa significa “avaro” y brāhmaṇa se refiere a una persona liberal y de mente amplia. Brahma jānātīti brāhmaṇaḥ: Aquel que conoce lo supremo, la Verdad Absoluta, es un brāhmaṇa, pero el que no sabe es un animal. Esta es la diferencia entre el animal y el hombre; el hombre, para merecer ese nombre, debe ser educado para comprender la Verdad Absoluta. Debido a que la vida humana está destinada al conocimiento, hay escuelas y colegios, filósofos, científicos y matemáticos. No es necesario enseñar los procesos de comer, dormir, aparearse y defenderse, puesto que estos se aprenden por instinto. La vida humana obviamente está destinada a más. Está destinada a tapasya y conocimiento.
Hay descripciones en los Vedas de brahmacarya, celibato, que caracterizan el comienzo de una vida dedicada a tapasya: Smaraṇaṁ kīrtanaṁ keliḥ prekṣaṇaṁ guhyabhāṣaṇam/ saṅkalpo ‘dhyavasāyaś ca kriyā-nirvṛttir eva ca (Śrīdhara 6.12). Para ejecutar correctamente el celibato, uno ni siquiera debe pensar o hablar de la vida sexual. Leer literatura moderna y periódicos que están llenos de material sexual también va en contra de los principios de brahmacarya. De manera similar, entregarse al sexo de cualquier forma, mirar y susurrar con muchachas, y determinarse o esforzarse por participar en la vida sexual, van todos en contra de los principios de brahmacarya. Uno ejecuta verdadero brahmacarya cuando todas estas actividades se detienen.
Mediante la austeridad, el celibato y el control de la mente y los sentidos, uno puede avanzar en la vida pura. De manera similar, el avance se puede hacer a través de la caridad debidamente dirigida. Eso se llama tyāga, renunciación. Si alguien tiene un millón de dólares, no debe conservarlo, sino que, mientras esté dentro de su jurisdicción, debe gastarlo para Kṛṣṇa. El dinero o la energía se utilizan correctamente cuando se dirigen a Kṛṣṇa.
Tan pronto como uno abandona su cuerpo, todos sus recursos monetarios y todo lo demás que ha acumulado en conexión con su cuerpo se acaba, ya que el alma espiritual transmigra a otro cuerpo, y uno no sabe dónde está el dinero que ganó en su cuerpo anterior o como se está gastando. Una persona puede dejar el mundo declarando como deben gastar el dinero sus hijos o herederos, pero incluso si uno deja millones de dólares, en su próxima vida no tiene derecho a reclamarlos. Por lo tanto, mientras esté en la mano de uno, es mejor gastarlo para un buen propósito. Si uno lo gasta para malos propósitos, se enreda, pero si lo gasta para buenos propósitos, recibe bien a cambio. Esto se afirma muy claramente en el Bhagavad-gītā.
El Bhagavad-gītā explica que hay tres tipos de caridad–caridad en la modalidad de la bondad, la pasión y la ignorancia. Una persona en la modalidad de la bondad sabe dónde se debe dar la caridad. En el Bhagavad-gītā, Kṛṣṇa dice:
samo ‘haṁ sarva-bhūteṣu
na me dveṣyo ‘sti na priyaḥ
ye bhajanti tu māṁ bhaktyā
mayi te tesu capy aham
“Yo no envidio a nadie, ni soy parcial con nadie. Yo soy igual para con todos. Pero quienquiera que Me presta servicio con devoción es un amigo, está en Mí, y Yo también soy un amigo para él.” (Bg. 9.29)
Kṛṣṇa no necesita dinero, pues Él es el propietario original de todo (Īśāvāsyam idaṁ sarvam). Pero aun así Él nos pide caridad. Por ejemplo, Kṛṣṇa, en el disfraz de Vāmana, un brāhmaṇa enano, fue a mendigar a Bali Mahārāja. Aunque Él es sarva-loka-maheśvaram, el propietario de todos los planetas, sin embargo dice, “Por favor, dame caridad.” ¿Por qué? Es por nuestro interés, pues cuanto antes le devolvamos el dinero de Kṛṣṇa a Kṛṣṇa, mejor situados estaremos. Por supuesto, esto puede no ser muy agradable de escuchar, pero en realidad todos somos ladrones, puesto que hemos robado la propiedad de Dios. Si alguien que tiene algo no es consciente de Dios, debe entenderse que ha robado la propiedad de Dios. Esa es la naturaleza de la vida material. Si esto se considera pensativamente y si uno llega al conocimiento real, se dará cuenta de que si no entendemos a Dios, cuya propiedad estamos usando, todo lo que poseamos es propiedad robada. En el Bhagavad-gītā también se afirma que si alguien no gasta su dinero en yajña, sacrificio, se considera que es un ladrón (yo bhuṅkte stena eva saḥ). Por ejemplo, si uno gana mucho dinero pero trata de ocultarlo para evitar pagar el impuesto sobre la renta, el gobierno lo considera un criminal. No puede decir, “He ganado este dinero. ¿Por qué debo pagar impuestos al gobierno?” No, debe pagar o arriesgarse a ser castigado. De manera similar, en el sentido superior, todo lo que tenemos es de Kṛṣṇa o de Dios, y debe utilizarse de acuerdo con Sus deseos. Podemos desear construir un edificio, pero ¿de dónde sacamos la piedra, la madera y la tierra que requiere la construcción? No podemos producir la madera artificialmente; es propiedad de Dios. No podemos producir el metal; debemos tomarlo de la mina, que también es propiedad de Dios. La tierra y los ladrillos que se hacen con ella también son de Dios. Simplemente damos nuestro trabajo, pero ese trabajo también es propiedad de Dios. Trabajamos con nuestras manos, pero no son nuestras manos sino las de Dios, porque cuando Dios retira el poder de usar la mano, la mano se vuelve inútil.
Debemos usar esta gran oportunidad, la vida humana, para comprender todos estos puntos que se mencionan en los libros autorizados del conocimiento Védico como el Śrīmad-Bhāgavatam y el Bhagavad-gītā. En el Bhāgavatam, Śukadeva Gosvāmī declara que la verdadera expiación requiere consideración, sobriedad y meditación. Uno debe considerar si es el cuerpo o si es trascendental al cuerpo, y uno debe tratar de saber qué es Dios. Estas ideas deben estudiarse en conciencia de Kṛṣṇa. No debemos ser frívolos ni perder el tiempo. Si uno quiere este conocimiento, tiene que practicar la austeridad, tapasya, y el comienzo de tapasya, como ya se explicó, es brahmacarya–celibato o vida sexual restringida. El eje de la atracción material es el sexo, no sólo para la sociedad humana sino también para la sociedad animal. Los gorriones y las palomas tienen sexo trescientas veces al día, aunque son vegetarianos estrictos, y el león, que no es vegetariano, tiene sexo una vez al año. La vida espiritual no es una cuestión de vegetarianismo sino de comprensión del conocimiento superior. Cuando uno llega a la plataforma del conocimiento elevado, naturalmente se vuelve vegetariano. Paṇḍitāḥ sama-darśinaḥ: quien es muy altamente erudito no distingue entre un docto erudito, un brāhmaṇa, un elefante, un perro y una vaca. Él es sama-darśī; su visión le permite verlos a todos por igual. ¿Cómo es esto? Él no ve el cuerpo sino el alma, la chispa espiritual (Brahman). Piensa, “Aquí hay un perro, pero también es una entidad viviente, aunque por su karma pasado se ha convertido en un perro. Y este docto erudito también es una chispa viviente, sin embargo, ha tomado buen nacimiento debido a su karma pasado.” Cuando uno llega a esa posición, no ve el cuerpo, sino la chispa espiritual, y no distingue entre una entidad viviente y otra.
En realidad no hacemos distinciones entre carnívoros y vegetarianos, puesto que la hierba tiene vida al igual que la vaca o el cordero. Sin embargo, una guía debería ser la instrucción Védica dada en el Īśopaniṣad:
īśāvāsyam idaṁ sarvaṁ
yat kiñca jagatyāṁ jagat
tena tyaktena bhuñjīthā
mā gṛdhaḥ kasya svid dhanam
“Todo lo animado o inanimado que está dentro del universo es controlado y poseído por el Señor. Por lo tanto, uno debe aceptar solo aquellas cosas necesarias para sí mismo, que son reservadas como su cuota, y no debe aceptar otras cosas, sabiendo bien a quién pertenecen.” (Īśopaniṣad, Mantra 1)
Dado que todo es propiedad del Señor Supremo, uno solo puede disfrutar lo que el Señor le ha asignado, y uno no puede tocar la propiedad de otro. De acuerdo con la vida Védica y con todas las escrituras Védicas, un hombre debe vivir de frutas y vegetales, porque sus dientes están hechos de tal manera que estos se puedan comer y digerir muy fácilmente. Aunque es ley de la naturaleza que uno tiene que vivir comiéndose a otras entidades vivientes (jīvo jīvasya jīvanam), uno debe usar la discreción. Las frutas, las flores, los vegetales, el arroz, los granos y la leche están hechos para los seres humanos. La leche, por ejemplo, es un producto animal, la sangre de un animal transformada, pero la vaca da más leche de la que necesita su ternero porque la leche está destinada para el hombre. El hombre simplemente debe tomar la leche y dejar vivir a las vacas, y así, siguiendo la ley de la naturaleza, el hombre será feliz. Tena tyaktena bhuñjīthā: uno debe tomar lo que sea que Dios le asigne y así vivir cómodamente.
Tenemos que elevar nuestra conciencia a través de esta ciencia de Kṛṣṇa. La caridad está dentro del corazón de todos, pero no sabemos cómo hacer el mejor uso de ella. Cualquier cosa que gastemos en términos de energía debe ser para Kṛṣṇa, porque todo Le pertenece a Él. Al gastar para Kṛṣṇa, uno no será un perdedor. Kṛṣṇa es tan bondadoso que cuando Le ofrecemos comida, Él la acepta y, todavía así, deja todo para que comamos. Simplemente ofreciendo comida a Kṛṣṇa podemos volvernos devotos. No necesitamos gastar un centavo extra. En el sentido superior, todo Le pertenece a Kṛṣṇa, sin embargo, si le ofrecemos todo a Kṛṣṇa, seremos elevados. Esta es una forma sublime y comprobada de avanzar en la vida pura.