Capítulo 3: El Nacimiento del Señor Kṛṣṇa

Capítulo 3

El Nacimiento del Señor Kṛṣṇa

Tal como se declara en el Bhagavad-gītā, el Señor dice que Su aparición, nacimiento y actividades son todos trascendentales, y quien los comprende objetivamente se hace elegible de inmediato para ser transferido al mundo espiritual. La aparición o nacimiento del Señor no es como el nacimiento de un hombre ordinario que se ve obligado a aceptar un cuerpo material de acuerdo con sus acciones pasadas. La aparición del Señor se explica en el Segundo Capítulo: Él aparece por Su propio dulce placer. Cuando llegó el momento de la aparición del Señor, las constelaciones se volvieron muy auspiciosas. La influencia astrológica de la estrella conocida como Rohiṇī también fue predominante debido a que esta estrella se considera muy auspiciosa. Rohiṇī está bajo la supervisión directa de Brahmā. Según la conclusión astrológica, además de la posición apropiada de las estrellas, hay momentos auspiciosos e inauspiciosos debido a las diferentes situaciones de los distintos sistemas planetarios. En el momento del nacimiento de Kṛṣṇa, los sistemas planetarios se ajustaron automáticamente de modo que todo se volvió auspicioso.

En ese momento, en todas las direcciones, este, oeste, sur, norte, por todas partes, había una atmósfera de paz y prosperidad. Había estrellas auspiciosas visibles en el cielo, y en la superficie, en todas las ciudades y aldeas o campos de pastoreo, y dentro de la mente de todos, había signos de buena fortuna. Los ríos fluían llenos de agua, y los lagos estaban hermosamente decorados con flores de loto. Los bosques estaban llenos de aves hermosas y pavos reales. Todas las aves dentro de los bosques comenzaron a cantar con dulces voces, y los pavos reales comenzaron a bailar junto con sus consortes. El viento soplaba muy agradablemente, llevando el aroma de diferentes flores, y la sensación del tacto corporal era muy placentera. En casa, los brāhmaṇas, que estaban acostumbrados a ofrecer sacrificios en el fuego, encontraron sus hogares muy agradables para las ofrendas. Debido a los disturbios creados por los reyes demoníacos, el altar del fuego de sacrificio casi se había detenido en las casas de los brāhmaṇas, pero ahora podían encontrar la oportunidad de encender el fuego pacíficamente. Al serles prohibido ofrecer sacrificios, los brāhmaṇas estaban muy angustiados en mente, inteligencia y actividades, pero justo en el punto de la aparición de Kṛṣṇa, automáticamente sus mentes se llenaron de alegría porque podían oír en el cielo fuertes vibraciones de sonidos trascendentales que proclamaban la aparición de la Suprema Personalidad de Dios.

Los habitantes de los planetas Gandharva y Kinnara comenzaron a cantar, y los habitantes de Siddhaloka y los planetas de los Cāraṇas comenzaron a ofrecer oraciones en el servicio de la Personalidad de Dios. En los planetas celestiales, los ángeles junto con sus esposas, acompañados por las Apsaras, comenzaron a danzar.

Los grandes sabios y los semidioses, complacidos, comenzaron a lanzar flores. En la orilla del mar, se oía el sonido de olas suaves, y sobre el mar había nubes en el cielo que comenzaron a tronar muy agradablemente.

Cuando las cosas se ajustaron así, el Señor Viṣṇu, que reside dentro del corazón de cada entidad viviente, apareció en la oscuridad de la noche como la Suprema Personalidad de Dios ante Devakī, quien también se parecía a una de las semidiosas. La aparición del Señor Viṣṇu en ese momento podía compararse con la luna llena en el cielo cuando se eleva en el horizonte oriental. Se puede plantear la objeción de que, puesto que el Señor Kṛṣṇa apareció en el octavo día de la luna menguante, no podía haber luna llena. En respuesta a esto, puede decirse que el Señor Kṛṣṇa apareció en la dinastía que está en la jerarquía de la luna; por lo tanto, aunque la luna estaba incompleta esa noche, debido a la aparición del Señor en la dinastía en la cual la luna misma es la persona original, la luna estaba en una condición llena de alegría, de modo que por la gracia de Kṛṣṇa pudo parecer como una luna llena.

En un tratado astronómico con el nombre Khamāṇikya, las constelaciones en el momento de la aparición del Señor Kṛṣṇa se describen con mucha exactitud. Se confirma que el niño nacido en ese momento auspicioso era el Brahman Supremo o la Verdad Absoluta.

Vasudeva vio a ese maravilloso niño nacido como un bebé con cuatro brazos, sosteniendo una caracola, una maza, un disco y una flor de loto, decorado con la marca de Śrīvatsa, llevando el collar enjoyado de la piedra kaustubha, vestido con seda amarilla, apareciendo deslumbrante como una brillante nube negruzca, llevando un yelmo adornado con la piedra vaidūrya, valiosos brazaletes, aretes y otros ornamentos similares por todo Su cuerpo y una abundancia de cabello en Su cabeza. Debido a las características extraordinarias del niño, Vasudeva quedó maravillado. ¿Cómo podía un niño recién nacido estar tan decorado? Él pudo por lo tanto entender que ahora el Señor Kṛṣṇa había aparecido, y quedó abrumado por el suceso. Vasudeva se preguntó muy humildemente que, aunque él era una entidad viviente ordinaria condicionada por la naturaleza material y estaba externamente encarcelado por Kaṁsa, la Personalidad de Dios omnipenetrante, Viṣṇu o Kṛṣṇa, estaba apareciendo como un niño en su hogar, exactamente en Su posición original. Ningún niño mundano nace con cuatro manos decoradas con ornamentos y ropa fina, completamente equipado con todas las señales de la Suprema Personalidad de Dios. Una y otra vez, Vasudeva miraba a su hijo, y pensaba en cómo celebrar este momento auspicioso: “Generalmente, cuando nace un niño varón,” pensó, “la gente observa la ocasión con celebraciones jubilosas, y en mi hogar, aunque estoy encarcelado, la Suprema Personalidad de Dios ha nacido. ¡Cuántos millones y millones de veces debería yo estar preparado para observar esta auspiciosa ceremonia!”

Cuando Vasudeva, quien también es llamado Ānakadundubhi, estaba mirando a su bebé recién nacido, estaba tan feliz que quiso dar muchos miles de vacas en caridad a los brāhmaṇas. Según el sistema Védico, siempre que hay una ceremonia auspiciosa en el palacio de un rey kṣatriya, el rey da muchas cosas en caridad. Las vacas decoradas con ornamentos de oro son entregadas a los brāhmaṇas y sabios. Vasudeva quiso realizar una ceremonia de caridad para celebrar la aparición de Kṛṣṇa, pero debido a que estaba encadenado dentro de los muros de la prisión de Kaṁsa, esto no fue posible. En cambio, dentro de su mente dio miles de vacas a los brāhmaṇas.

Cuando Vasudeva estuvo convencido de que el niño recién nacido era la Suprema Personalidad de Dios Mismo, hizo reverencias con las manos juntas y comenzó a ofrecerle oraciones. En ese momento Vasudeva estaba en la posición trascendental, y quedó completamente libre de todo temor de Kaṁsa. El bebé recién nacido también irradiaba Su refulgencia dentro de la habitación en la que apareció.

Entonces Vasudeva comenzó a ofrecer sus oraciones. “Mi querido Señor, puedo entender quién eres. Tú eres la Suprema Personalidad de Dios, la Superalma de todas las entidades vivientes y la Verdad Absoluta. Has aparecido en Tu propia forma eterna que está siendo percibida directamente por nosotros. Entiendo que debido a que tengo miedo de Kaṁsa, Tú has aparecido solo para liberarme de ese temor. Tú no perteneces a este mundo material; Tú eres la misma persona que produce la manifestación cósmica simplemente al lanzar una mirada sobre la naturaleza material.”

Uno puede argumentar que la Suprema Personalidad de Dios, quien crea toda la manifestación cósmica simplemente con Su mirada, no puede entrar en el vientre de Devakī, la esposa de Vasudeva. Para erradicar este argumento, Vasudeva dijo, “Querido Señor mío, no es algo muy maravilloso que Tú aparezcas dentro del vientre de Devakī porque la creación también fue hecha de esa manera. Tú estabas acostado en el Océano Causal como Mahā-Viṣṇu, y mediante el proceso de Tu respiración innumerables universos llegaron a existir. Luego entraste en cada uno de los universos como Garbhodakaśāyī Viṣṇu. Luego nuevamente Te expandiste como Kṣīrodakaśāyī Viṣṇu y entraste en los corazones de todas las entidades vivientes y entraste incluso dentro de los átomos. Así pues, Tu entrada en el vientre de Devakī se entiende de la misma manera. Pareces haber entrado, pero simultáneamente eres omnipenetrante. Podemos entender como entras y no entras a partir de ejemplos materiales. La energía material total permanece intacta incluso después de ser dividida en dieciséis elementos. El cuerpo material no es más que la combinación de los cinco elementos burdos–a saber, tierra, agua, fuego, aire y éter. Siempre que hay un cuerpo material, parece que tales elementos fueron creados recientemente, pero en realidad los elementos siempre existen fuera del cuerpo. De manera similar, aunque Tú apareces como un niño dentro del vientre de Devakī, Tú también existes fuera. Tú siempre estás en Tu morada, pero aun así puedes expandirte simultáneamente en millones de formas.”

“Uno tiene que entender Tu aparición con gran inteligencia porque la energía material también emana de Ti. Tú eres la fuente original de la energía material, así como el sol es la fuente de la luz solar. La luz solar no puede cubrir el globo solar, ni la energía material–siendo una emanación de Ti–puede cubrirte. Pareces estar en las tres modalidades de la energía material, pero en realidad las tres modalidades de la energía material no pueden cubrirte. Esto es entendido por los filósofos de gran intelecto. En otras palabras, aunque pareces estar dentro de la energía material, nunca estás cubierto por ella.”

Oímos por la versión Védica que el Brahman Supremo manifiesta Su refulgencia, y por lo tanto todo se ilumina. Podemos entender por el Brahma-saṁhitā que el brahmajyoti, o la refulgencia del Brahman, emana del cuerpo del Señor Supremo. Y a partir de la refulgencia del Brahman, toda la creación tiene lugar. Se declara además en el Bhagavad-gītā que el Señor también es el sostén de la refulgencia del Brahman. Originalmente Él es la causa raíz de todo. Pero las personas que son menos inteligentes piensan que cuando la Suprema Personalidad de Dios viene a este mundo material, acepta las cualidades materiales. Tales conclusiones no son muy maduras, sino que son hechas por los menos inteligentes.

La Suprema Personalidad de Dios existe directa e indirectamente en todas partes; Él está fuera de esta creación material, y también está dentro de ella. Él está dentro de esta creación material no solo como Garbhodakaśāyī Viṣṇu; Él también está dentro del átomo. La existencia se debe a Su presencia. Nada puede separarse de Su existencia. En el mandato Védico encontramos que hay que buscar al Alma Suprema, o la causa raíz de todo, porque nada existe independientemente del Alma Suprema. Por lo tanto, la manifestación material también es una transformación de Su potencia. Tanto la materia inerte como la fuerza viviente–el alma–son emanaciones de Él. Solo los necios concluyen que cuando el Señor Supremo aparece Él acepta las condiciones de la materia. Incluso si Él parece haber aceptado un cuerpo material, aun así Él no está sujeto a ninguna condición material. Kṛṣṇa ha aparecido por lo tanto y ha derrotado todas las conclusiones imperfectas acerca de la aparición y desaparición de la Suprema Personalidad de Dios.

“Mi Señor, Tu aparición, existencia y desaparición están más allá de la influencia de las cualidades materiales. Debido a que Tu Señoría es el controlador de todo y el lugar de reposo del Brahman Supremo, no hay nada inconcebible o contradictorio en Ti. Así como Tú has dicho, la naturaleza material actúa bajo Tu supervisión. Es como los oficiales del gobierno que trabajan bajo las órdenes del jefe ejecutivo. La influencia de las actividades subordinadas no puede afectarte. El Brahman Supremo y todos los fenómenos existen dentro de Ti, y todas las actividades de la naturaleza material están controladas por Tu Señoría.

“Tú eres llamado śuklam. Śuklam, o ‘blancura,’ es la representación simbólica de la Verdad Absoluta porque no es afectada por las cualidades materiales. El señor Brahmā es llamado rakta, o rojo, porque Brahmā representa las cualidades de la pasión para la creación. La oscuridad se le es encargada al señor Śiva porque él aniquila el cosmos. La creación, aniquilación y manutención de esta manifestación cósmica se llevan a cabo por Tus potencias, y aun así Tú nunca eres afectado por esas cualidades. Tal como se confirma en los Vedas, Harir hi nirguṇaḥ sākṣāt: la Suprema Personalidad de Dios está siempre libre de todas las cualidades materiales. También se dice que las cualidades de la pasión e ignorancia no existen en la persona del Señor Supremo.

“Mi Señor, Tú eres el controlador supremo, la Personalidad de Dios, el gran supremo, que mantiene el orden de esta manifestación cósmica. Y a pesar de que eres el controlador supremo, has aparecido tan bondadosamente en mi hogar. El propósito de Tu aparición es matar a los seguidores de los gobernantes demoníacos del mundo, quienes están vestidos como príncipes reales pero en realidad son demonios. Estoy seguro de que los matarás a todos ellos y a sus seguidores y soldados.

“Entiendo que has aparecido para matar al incivilizado Kaṁsa y a sus seguidores. Pero sabiendo que Tú ibas a aparecer para matarlo a él y a sus seguidores, él ya ha matado a tantos de Tus predecesores, hermanos mayores. Ahora simplemente está esperando la noticia de Tu nacimiento. Tan pronto como lo escuche, aparecerá inmediatamente con toda clase de armas para matarte.”

Después de esta oración de Vasudeva, Devakī, la madre de Kṛṣṇa, ofreció sus oraciones. Ella estaba muy asustada debido a las atrocidades de su hermano. Devakī dijo: “Mi querido Señor, Tus formas eternas, como Nārāyaṇa, el Señor Rāma, Śeṣa, Varāha, Nṛsiṁha, Vāmana, Baladeva, y millones de encarnaciones similares que emanan de Viṣṇu, son descritas en la literatura Védica como originales. Tú eres original porque todas Tus formas como encarnaciones están fuera de esta creación material. Tu forma existía antes de que esta manifestación cósmica fuera creada. Tus formas son eternas y omnipenetrantes. Son autorrefulgentes, inmutables e incontaminadas por las cualidades materiales. Tales formas eternas están siempre conscientes y llenas de bienaventuranza; están situadas en la bondad trascendental y siempre están ocupadas en diferentes pasatiempos. Tú no estás limitado solo a una forma particular; todas esas formas eternas trascendentales son autosuficientes. Puedo entender que Tú eres el Señor Supremo Viṣṇu.

“Después de muchos millones de años, cuando el Señor Brahmā llega al final de su vida, tiene lugar la aniquilación de la manifestación cósmica. En ese momento los cinco elementos–a saber, tierra, agua, fuego, aire y éter–entran en el mahat-tattva. El mahat-tattva entra nuevamente, por la fuerza del tiempo, en la energía total material no manifestada; la energía total material entra al pradhāna energético, y el pradhāna entra a Ti. Por lo tanto, después de la aniquilación de toda la manifestación cósmica, solo Tú permaneces con Tu nombre, forma, cualidad y parafernalia trascendentales.

“Mi Señor, Te ofrezco mis respetuosas reverencias porque Tú eres el director de la energía total no manifestada y el reservorio último de la naturaleza material. Mi Señor, toda la manifestación cósmica se encuentra bajo la influencia del tiempo, desde la duración de un momento hasta la duración de un año. Todo actúa bajo Tu dirección. Tú eres el director original de todo y el reservorio de todas las energías potentes.

“Por lo tanto, mi Señor, Te ruego que me salves de las manos crueles del hijo de Ugrasena, Kaṁsa. Estoy orando a Tu Señoría para que, por favor, me rescates de esta condición temible porque Tú siempre estás dispuesto a darles protección a Tus sirvientes.” El Señor ha confirmado esta afirmación en el Bhagavad-gītā asegurándole a Arjuna, “Tú puedes declararlo al mundo, Mi devoto nunca será vencido.”

Mientras oraba así al Señor pidiendo que la rescatara, madre Devakī expresó su afecto maternal: “Entiendo que esta forma trascendental generalmente es percibida a través de la meditación por los grandes sabios, pero aun así tengo miedo porque tan pronto como Kaṁsa se entere que has aparecido, podría hacerte daño. Así que Te ruego que, por el momento, Te vuelvas invisible para nuestros ojos materiales.” En otras palabras, ella le pidió al Señor que asumiera la forma de un niño ordinario. “Mi única causa de temor hacia mi hermano Kaṁsa se debe a Tu aparición. Mi Señor Madhusūdana, Kaṁsa podría saber que Tú ya has nacido. Por lo tanto, Te ruego que ocultes esta forma de cuatro brazos de Tu Señoría, que sostiene los cuatro símbolos de Viṣṇu–a saber, la caracola, el disco, la maza y la flor de loto. Mi querido Señor, al final de la aniquilación de la manifestación cósmica, Tú colocas el universo entero dentro de Tu abdomen; aun así, por Tu misericordia inmaculada, has aparecido en mi vientre. Estoy sorprendida de que imites las actividades de los seres humanos ordinarios solo para complacer a Tu devota.”

Al escuchar las oraciones de Devakī, el Señor respondió, “Mi querida madre, en el milenio de Svāyambhuva Manu, Mi padre Vasudeva vivía como uno de los Prajāpatis, y su nombre en ese entonces era Sutapā, y tú eras su esposa llamada Pṛśni. En ese entonces, cuando el señor Brahmā deseaba aumentar la población, él les pidió que generaran descendencia. Ustedes controlaron sus sentidos y realizaron severas austeridades. Practicando el ejercicio de respiración del sistema de yoga, tanto tú como tu esposo pudieron tolerar todas las influencias de las leyes materiales: la estación lluviosa, el embate del viento y el calor abrasador del sol. También ejecutaron todos los principios religiosos. De este modo pudieron limpiar su corazón y controlar la influencia de la ley material. En la ejecución de su austeridad, solían comer únicamente las hojas de los árboles que caían al suelo. Entonces, con la mente firme y el impulso sexual controlado, Me adoraron, deseando alguna maravillosa bendición de Mí. Ambos practicaron severas austeridades durante 12,000 años, según el cálculo de los semidioses. Durante ese tiempo, su mente siempre estaba absorta en Mí. Cuando estaban ejecutando servicio devocional y siempre pensando en Mí dentro de su corazón, quedé muy complacido con ustedes. Oh madre sin pecado, por lo tanto tu corazón siempre es puro. En ese entonces también aparecí ante ustedes en esta forma solo para satisfacer su deseo, y les pedí que pidieran lo que desearan. En ese momento ustedes desearon que Yo naciera como su hijo. Aunque Me vieron personalmente, en lugar de pedir su completa liberación del cautiverio material, bajo la influencia de Mi energía, Me pidieron que Me convirtiera en su hijo.”

En otras palabras, el Señor eligió a Su madre y padre–a saber, Pṛśni y Sutapā–específicamente para aparecer en el mundo material. Siempre que el Señor viene como un ser humano, debe tener a alguien como madre y padre, así que escogió a Pṛśni y Sutapā perpetuamente como Su madre y padre. Y debido a esto, tanto Pṛśni como Sutapā no pudieron pedir al Señor la liberación. La liberación no es tan importante como el servicio devocional trascendental al Señor. El Señor podría haberles otorgado a Pṛśni y Sutapā la liberación inmediata, pero prefirió mantenerlos dentro de este mundo material para Sus diferentes apariciones, como se explicará en los siguientes versos. Al recibir la bendición del Señor de convertirse en Su padre y madre, ambos–Pṛśni y Sutapā–se retiraron de las actividades de austeridad y vivieron como marido y mujer con el fin de engendrar un hijo que sería el Señor Supremo Mismo.

A su debido tiempo, Pṛśni quedó embarazada y dio a luz al niño. El Señor les habló a Devakī y Vasudeva: “En ese momento Mi nombre era Pṛśnigarbha. En el siguiente milenio también ustedes nacieron como Aditi y Kaśyapa, y Yo me convertí en su hijo con el nombre de Upendra. En ese entonces Mi forma era como la de un enano, y por esta razón se Me conoció como Vāmanadeva. Les otorgué la bendición de que nacería como su hijo tres veces. La primera vez fui conocido como Pṛśnigarbha, nacido de Pṛśni y Sutapā; en el siguiente nacimiento fui Upendra, nacido de Aditi y Kaśyapa; y ahora, por tercera vez, nazco como Kṛṣṇa de ustedes, Devakī y Vasudeva. Aparecí en esta forma de Viṣṇu solo para convencerlos de que Yo soy la misma Suprema Personalidad de Dios que nuevamente ha tomado nacimiento. Podría haber aparecido simplemente como un niño ordinario, pero de ese modo ustedes no creerían que Yo, la Suprema Personalidad de Dios, he tomado nacimiento en tu vientre. Mi querido padre y madre, por lo tanto ustedes Me han criado muchas veces como su hijo, con gran afecto y amor, y Yo estoy muy complacido y en deuda con ustedes. Y les aseguro que esta vez irán de vuelta al hogar, de vuelta a Dios, debido al perfeccionamiento de su misión. Sé que están muy preocupados por Mí y temerosos de Kaṁsa. Por lo tanto les ordeno que Me lleven inmediatamente a Gokula y Me reemplacen con la hija que acaba de nacer de Yaśodā.”

Habiendo hablado así en presencia de Su padre y madre, el Señor Se transformó en un niño ordinario y permaneció en silencio.

Habiendo recibido la orden de la Suprema Personalidad de Dios, Vasudeva intentó sacar a su hijo del cuarto donde Kṛṣṇa había nacido, y exactamente en ese momento, una niña nació en casa de Nanda y Yaśodā. Ella era Yogamāyā, la potencia interna del Señor. Por la influencia de esta potencia interna, Yogamāyā, todos los residentes del palacio de Kaṁsa, especialmente los porteros, quedaron abrumados por un sueño profundo, y todas las puertas del palacio se abrieron, aunque estaban trabadas y aseguradas con cadenas de hierro. La noche era muy oscura, pero tan pronto como Vasudeva tomó a Kṛṣṇa en su regazo y salió, pudo ver todo como a la luz del sol.

En el Caitanya-caritāmṛta se dice que Kṛṣṇa es como la luz del sol, y dondequiera que esté Kṛṣṇa, la energía ilusoria, que se compara con la oscuridad, no puede permanecer. Cuando Vasudeva estaba llevando a Kṛṣṇa, la oscuridad de la noche desapareció. Todas las puertas de la prisión se abrieron automáticamente. Al mismo tiempo hubo truenos en el cielo y fuertes lluvias. Mientras Vasudeva llevaba a su hijo Kṛṣṇa bajo la lluvia torrencial, el Señor Śeṣa en forma de serpiente extendió Su capucha sobre la cabeza de Vasudeva para que la lluvia no lo perjudicara. Vasudeva llegó a la orilla del Yamunā y vio que el agua rugía con olas y que toda su extensión estaba llena de espuma. Aun así, en esa furiosa apariencia, el río le dio paso a Vasudeva para cruzar, tal como el gran Océano Índico le abrió camino al Señor Rāma cuando Él estaba tendiendo el puente sobre el golfo. De esta manera, Vasudeva cruzó el Río Yamunā. Al otro lado, fue al hogar de Nanda Mahārāja, situado en Gokula, donde vio que todos los pastores de vacas estaban profundamente dormidos. Aprovechó la oportunidad de entrar silenciosamente en la casa de Yaśodā, y sin dificultad reemplazó a su hijo, llevándose a la niña que acababa de nacer en la casa de Yaśodā. Luego, después de entrar a la casa muy silenciosamente y de intercambiar al niño con la niña, regresó nuevamente a la prisión de Kaṁsa y silenciosamente colocó a la niña en el regazo de Devakī. Nuevamente se colocó los grilletes para que Kaṁsa no pudiera darse cuenta de las tantas cosas que habían ocurrido.

Madre Yaśodā entendió que había dado a luz a un bebé, pero debido a que estaba muy cansada por el trabajo de parto, estaba profundamente dormida. Cuando despertó, no podía recordar si había dado a luz a un niño o a una niña.

Así termina el significado Bhaktivedanta del Tercer Capítulo de Kṛṣṇa, “El Nacimiento del Señor Kṛṣṇa.”

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