Capítulo 8
El Señor Kṛṣṇa Lucha Contra Bāṇāsura
Cuando pasaron los cuatro meses de la estación lluviosa y Aniruddha aún no había regresado al hogar, todos los miembros de la familia Yadu se perturbaron mucho. No podían entender cómo el joven había desaparecido. Afortunadamente, un día el gran sabio Nārada vino e informó a la familia acerca de la desaparición de Aniruddha del palacio. Explicó cómo Aniruddha había sido llevado a la ciudad de Śonitapura, la capital del imperio de Bāṇāsura, y cómo Bāṇāsura lo había arrestado con el nāgapāśa, aunque Aniruddha había derrotado a sus soldados. Esta noticia fue dada en detalle, y toda la historia fue revelada. Entonces los miembros de la dinastía Yadu, todos los cuales tenían gran afecto por Kṛṣṇa, se prepararon para atacar la ciudad de Śonitapura. Prácticamente todos los líderes de la familia, incluyendo a Pradyumna, Sātyaki, Gada, Sāmba, Sāraṇa, Nanda, Upananda y Bhadra, se reunieron y agruparon dieciocho divisiones militares akṣauhiṇī en falanges. Luego todos fueron a Śonitapura y la rodearon con soldados, elefantes, caballos y cuadrigas.
Bāṇāsura oyó que los soldados de la dinastía Yadu estaban atacando toda la ciudad, derribando varios muros, portones y jardines cercanos. Muy enojado, inmediatamente ordenó a sus soldados, que eran de igual calibre, que fueran y los enfrentaran. El Señor Śiva fue tan bondadoso con Bāṇāsura que personalmente vino como comandante en jefe de la fuerza militar, asistido por sus heroicos hijos Kārttikeya y Gaṇapati. Sentado sobre su toro favorito, Nandīśvara, el Señor Śiva dirigió la batalla contra el Señor Kṛṣṇa y Balarāma. Simplemente podemos imaginar cuán feroz fue la lucha–el Señor Śiva con sus valientes hijos de un lado, y el Señor Kṛṣṇa, la Suprema Personalidad de Dios, y Su hermano mayor, Śrī Balarāmajī, del otro. La lucha fue tan feroz que aquellos que vieron la batalla quedaron impactados de asombro, y los vellos de sus cuerpos se erizaron. El Señor Śiva estaba luchando directamente con el Señor Kṛṣṇa, Pradyumna luchaba con Kārttikeya, y el Señor Balarāma luchaba con el comandante en jefe de Bāṇāsura, Kumbhāṇḍa, quien era asistido por Kūpakarṇa. Sāmba, el hijo de Kṛṣṇa, estaba luchando con el hijo de Bāṇāsura, y Bāṇāsura luchaba con Sātyaki, comandante en jefe de la dinastía Yadu. De este modo se libró la batalla.
La noticia de la batalla se difundió por todo el universo. Semidioses tales como el Señor Brahmā, desde los sistemas planetarios superiores, junto con grandes sabios y personas santas, Siddhas, Cāraṇas y Gandharvas–todos muy curiosos por ver la lucha entre el Señor Śiva, el Señor Kṛṣṇa y sus asistentes–flotaban sobre el campo de batalla en sus aeroplanos. El Señor Śiva es llamado el bhūta-nātha, siendo asistido por varios tipos de poderosos fantasmas y habitantes del infierno–bhūtas, pretas, pramathas, guhyakas, ḍākinīs, piśācas, kuṣmāṇḍas, vetālas, vīṇāyakas y brahma-rākṣasas. (De toda clase de fantasmas, los brahma-rākṣasas son muy poderosos. Los brāhmaṇas transferidos al papel de fantasmas se convierten en brahma-rākṣasas).
La Suprema Personalidad de Dios Śrī Kṛṣṇa simplemente expulsó a todos esos fantasmas del campo de batalla, golpeándolos con Su célebre arco, Śārṅgadhanu. El Señor Śiva entonces comenzó a lanzar todas sus armas escogidas sobre la Personalidad de Dios. El Señor Śrī Kṛṣṇa, sin dificultad alguna, contrarrestó todas esas armas con contraarmas. Contrarrestó el brahmāstra, similar a la bomba atómica, con otro brahmāstra, y un arma de aire con un arma de montaña. Cuando el Señor Śiva lanzó un arma particular que provocó un violento huracán en el campo de batalla, el Señor Kṛṣṇa presentó exactamente el elemento opuesto, un arma de montaña que detuvo el huracán en el acto. De manera similar, cuando el Señor Śiva lanzó su arma de fuego devastador, Kṛṣṇa la contrarrestó con torrentes de lluvia.
Finalmente, cuando el Señor Śiva lanzó su arma personal, llamada pāśupata-śastra, Kṛṣṇa inmediatamente la contrarrestó con el nārāyaṇa-śastra. El Señor Śiva entonces se exasperó luchando contra el Señor Kṛṣṇa. Kṛṣṇa aprovechó entonces la oportunidad para lanzar Su arma del bostezo. Cuando esta arma es lanzada, el bando opuesto se fatiga, deja de luchar y comienza a bostezar. En consecuencia, el Señor Śiva se fatigó tanto que rehusó seguir luchando y comenzó a bostezar. Kṛṣṇa ahora pudo desviar Su atención del ataque del Señor Śiva hacia los esfuerzos de Bāṇāsura, y comenzó a matar a sus soldados personales con espadas y mazas. Mientras tanto, el hijo del Señor Kṛṣṇa, Pradyumna, luchaba ferozmente con Kārttikeya, el comandante en jefe de los semidioses. Kārttikeya fue herido, y su cuerpo sangraba profusamente. En esta condición, abandonó el campo de batalla y, sin seguir luchando, se retiró montado sobre su pavo real portador. De manera similar, el Señor Balarāma estaba destrozando al comandante en jefe de Bāṇāsura, Kumbhāṇḍa, con los golpes de Su maza. Kūpakarṇa también fue herido de esta manera, y tanto él como Kumbhāṇḍa cayeron en el campo de batalla, quedando el comandante en jefe mortalmente herido. Sin dirección, todos los soldados de Bāṇāsura se dispersaron aquí y allá.
Cuando Bāṇāsura vio que sus soldados y comandantes habían sido derrotados, su ira solo aumentó. Pensó que era prudente dejar de luchar con Sātyaki, el comandante en jefe de Kṛṣṇa, y en cambio atacó directamente al Señor Kṛṣṇa. Ahora, teniendo la oportunidad de usar sus mil brazos, corrió hacia Kṛṣṇa, manejando simultáneamente 500 arcos y 2,000 flechas. Una persona tan necia nunca podría medir la fuerza de Kṛṣṇa. Inmediatamente, sin dificultad alguna, Kṛṣṇa cortó cada uno de los arcos de Bāṇāsura en dos pedazos y, para impedirle avanzar más, hizo que los caballos de su cuadriga cayeran al suelo. La cuadriga entonces se hizo pedazos. Después de hacer esto, Kṛṣṇa sopló Su caracola, Pāñcajanya.
Había una semidiosa llamada Koṭarā que era adorada por Bāṇāsura, y su relación era como de madre e hijo. La Madre Koṭarā se perturbó al ver que la vida de Bāṇāsura estaba en peligro, así que apareció en la escena. Con el cuerpo desnudo y el cabello desordenado, se paró frente al Señor Kṛṣṇa. A Śrī Kṛṣṇa no le agradó la visión de esta mujer desnuda y, para evitar verla, volvió Su rostro. Bāṇāsura, aprovechando esta oportunidad para escapar del ataque de Kṛṣṇa, abandonó el campo de batalla. Todas las cuerdas de sus arcos estaban rotas, y no había cuadruga ni auriga, así que no tuvo otra alternativa que regresar a su ciudad. Lo perdió todo en la batalla.
Siendo gravemente perseguidos por las flechas de Kṛṣṇa, todos los asociados del Señor Śiva, los duendes y los fantasmales bhūtas, pretas y kṣatriyas, abandonaron el campo de batalla. El Señor Śiva entonces recurrió a su último recurso. Liberó su arma mortal más poderosa, conocida como Śivajvara, que destruye mediante temperatura excesiva. Se dice que al final de esta creación el sol se vuelve doce veces más abrasador de lo habitual. Esta temperatura doce veces más caliente es llamada Śivajvara. Cuando el Śivajvara personificado fue liberado, tenía tres cabezas y tres piernas, y al avanzar hacia Kṛṣṇa parecía que estaba reduciendo todo a cenizas. Era tan poderoso que hizo aparecer fuego ardiente en todas direcciones, y Kṛṣṇa observó que venía específicamente hacia Él.
Así como existe un arma Śivajvara, también existe un Nārāyaṇajvara. Nārāyaṇajvara está representado por un frío excesivo. Cuando hay calor excesivo, de una u otra manera uno puede tolerarlo, pero cuando hay frío excesivo, todo colapsa. Esto es realmente experimentado por una persona en el momento de la muerte. En el momento de la muerte, la temperatura del cuerpo primero aumenta a 107 grados, y luego todo el cuerpo colapsa y de inmediato se vuelve tan frío como el hielo. Para contrarrestar el calor abrasador del Śivajvara, no existe otra arma que la Nārāyaṇajvara.
Cuando el Señor Kṛṣṇa vio que el Śivajvara había sido liberado por el Señor Śiva, no tuvo otro recurso que liberar el Nārāyaṇajvara. El Señor Śrī Kṛṣṇa es el Nārāyaṇa original y el controlador del arma Nārāyaṇajvara. Cuando el Nārāyaṇajvara fue liberado, hubo una gran lucha entre los dos jvaras. Cuando el calor excesivo es contrarrestado por frío extremo, es natural que la temperatura caliente disminuya gradualmente, y esto fue lo que ocurrió en la lucha entre el Śivajvara y el Nārāyaṇajvara. Gradualmente, la temperatura del Śivajvara disminuyó, y el Śivajvara comenzó a clamar por ayuda al Señor Śiva, pero el Señor Śiva no pudo ayudarlo en presencia del Nārāyaṇajvara. Incapaz de obtener ayuda del Señor Śiva, el Śivajvara pudo entender que no tenía medio de escape aparte de rendirse a Nārāyaṇa, el propio Señor Kṛṣṇa. El Señor Śiva, el más grande de los semidioses, no pudo ayudarlo, qué decir de los semidioses inferiores, y por lo tanto el Śivajvara finalmente se rindió a Kṛṣṇa, inclinándose ante Él y ofreciendo una oración para que el Señor estuviera complacido y le diera protección.
Por este incidente de la lucha entre las armas supremas del Señor Śiva y del Señor Kṛṣṇa queda probado que si Kṛṣṇa da protección a alguien, nadie puede matarlo. Pero si Kṛṣṇa no da ninguna protección, entonces nadie puede salvarlo. El Señor Śiva es llamado Mahādeva, el más grande de todos los semidioses, aunque a veces el Señor Brahmā es considerado el más grande de todos los semidioses, porque él puede crear, mientras que el Señor Śiva puede aniquilar las creaciones de Brahmā. Pero tanto el Señor Brahmā como el Señor Śiva actúan solo en una capacidad. El Señor Brahmā puede crear, y el Señor Śiva puede aniquilar, pero ninguno de los dos puede mantener. El Señor Viṣṇu, sin embargo, no solo mantiene, sino que también crea y aniquila. De hecho, la creación no es efectuada por Brahmā, porque el propio Brahmā es creado por el Señor Viṣṇu. El Señor Śiva es creado, o nace, de Brahmā. Así, el Śivajvara comprendió que sin Kṛṣṇa o Nārāyaṇa, nadie podría ayudarlo. Por lo tanto, correctamente se refugió en el Señor Kṛṣṇa y, con las manos juntas, comenzó a orar de la siguiente manera.
“Mi querido Señor, te ofrezco mis respetuosas reverencias porque Tú posees potencias ilimitadas. Nadie puede superar Tus potencias, y por lo tanto Tú eres el Señor de todos. Generalmente la gente considera al Señor Śiva como la personalidad más poderosa del mundo material, pero el Señor Śiva no es todopoderoso; Tú eres todopoderoso. Esto es un hecho. Tú eres la conciencia o conocimiento original. Sin conocimiento o conciencia, nada puede ser poderoso. Una cosa material puede ser muy poderosa, pero sin el toque del conocimiento o de la conciencia no puede actuar. Una máquina material puede ser muy gigantesca y maravillosa, pero sin el toque de alguien consciente y con conocimiento, la máquina material es inútil para todos los propósitos. Mi Señor, Tú eres conocimiento completo, y no hay ni un ápice de contaminación material en Tu personalidad. El Señor Śiva puede ser un poderoso semidiós debido a su poder específico para aniquilar toda la creación, y de manera similar, el Señor Brahmā puede ser muy poderoso porque puede crear el universo entero, pero en realidad ni Brahmā ni el Señor Śiva son la causa original de esta manifestación cósmica. Tú eres la Verdad Absoluta, el Brahman Supremo, y Tú eres la causa original. La causa original de la manifestación cósmica no es la refulgencia impersonal del Brahman. Ese resplandor impersonal del Brahman descansa sobre Tu personalidad. Como se confirma en el Bhagavad-gītā, la causa del Brahman impersonal es el Señor Kṛṣṇa. Esta refulgencia del Brahman se compara con la luz solar que emana del globo solar. Por lo tanto, el Brahman impersonal no es la causa última. La causa última de todo es la forma eterna suprema de Kṛṣṇa. Todas las acciones y reacciones materiales están teniendo lugar en el Brahman impersonal, pero en el Brahman personal, la forma eterna de Kṛṣṇa, no hay acción ni reacción. Mi Señor, por lo tanto Tu cuerpo es completamente pacífico, completamente bienaventurado y está libre de contaminación material.
“En el cuerpo material hay acciones y reacciones de las tres modalidades de la naturaleza material. El factor tiempo es el elemento más importante y está por encima de todos los demás, porque la manifestación material es efectuada por la agitación del tiempo. Así, los fenómenos naturales llegan a existir, y tan pronto como aparece un fenómeno, las actividades fruitivas se hacen visibles. Como resultado de estas actividades fruitivas, una entidad viviente toma su forma. Adquiere un tipo particular de naturaleza que está empaquetada en un cuerpo sutil y un cuerpo burdo formados por el aire vital, el ego, los diez órganos de los sentidos, la mente y los cinco elementos burdos. Estos entonces crean el tipo de cuerpo que más tarde se convierte en la raíz o causa de varios otros cuerpos, que son adquiridos uno tras otro mediante la transmigración del alma. Todas estas manifestaciones fenoménicas son las acciones combinadas de Tu energía material. No afectado por la acción y reacción de los diferentes elementos, Tú eres la causa de esta energía externa, y debido a que Tú eres trascendental a tales compulsiones de la energía material, eres la tranquilidad suprema. Tú eres la última palabra en libertad de contaminación material. Por lo tanto, me refugio en Tus pies de loto, abandonando todo otro refugio.”
“Mi querido Señor, Tu aparición como el hijo de Vasudeva en Tu papel como ser humano es uno de los pasatiempos de Tu completa libertad. Para beneficiar a Tus devotos y para aniquilar a los no devotos, apareces en múltiples encarnaciones. Todas esas encarnaciones descienden en cumplimiento de Tu promesa en el Bhagavad-gītā de que Tú apareces tan pronto como hay discrepancias en el sistema de vida progresiva. Cuando hay perturbaciones causadas por principios irregulares, mi querido Señor, Tú apareces por medio de Tu potencia interna. Tu ocupación principal es proteger y mantener a los semidioses y a las personas con inclinación espiritual, y mantener el estándar de la ley y el orden materiales. Simultáneamente con el mantenimiento de tal ley y orden, Tu violencia hacia los malhechores y demonios es completamente apropiada. Esta no es la primera vez que Te has encarnado; debe entenderse que lo has hecho muchísimas veces antes.
“Mi querido Señor, Te ruego presentar que he sido severamente castigado por la liberación de Tu Nārāyaṇajvara. Ciertamente es muy refrescante y, sin embargo, al mismo tiempo es muy severamente peligroso e insoportable para todos nosotros. Mi querido Señor, mientras uno permanezca olvidadizo de la conciencia de Kṛṣṇa, impulsado por el hechizo de los deseos materiales e ignorante del refugio último en Tus pies de loto, aquel que ha aceptado este cuerpo material queda perturbado por las tres miserables condiciones de la naturaleza material. Debido a que uno no se rinde a Ti, por eso continúa sufriendo perpetuamente.”
Después de escuchar al Śivajvara, el Señor Kṛṣṇa respondió, “Oh, tú de tres cabezas, estoy complacido con tu declaración. Ten por seguro que ya no habrá más sufrimiento para ti por causa del Nārāyaṇajvara. No solo ahora estás libre del temor al Nārāyaṇajvara, sino que cualquiera en el futuro que simplemente recuerde esta lucha entre el Śivajvara y el Nārāyaṇajvara también será liberado de toda clase de temor.” Después de escuchar a la Suprema Personalidad de Dios, el Śivajvara ofreció sus respetuosas reverencias a Sus pies de loto y se retiró.
Mientras tanto, Bāṇāsura de algún modo se recuperó de sus reveses y, con energía renovada, regresó a luchar. Esta vez Bāṇāsura apareció ante el Señor Kṛṣṇa, quien estaba sentado en Su cuadriga, con diferentes clases de armas en sus mil manos. Bāṇāsura estaba muy agitado. Comenzó a arrojar sus diferentes armas, como torrentes de lluvia, sobre el cuerpo del Señor Kṛṣṇa. Cuando el Señor Kṛṣṇa vio las armas de Bāṇāsura viniendo hacia Él, como agua saliendo de un colador, tomó Su disco Sudarśana de afilado borde y comenzó a cortar las mil manos del demonio una tras otra, tal como un jardinero recorta las ramas de un árbol con tijeras afiladas. Cuando el Señor Śiva vio que su devoto Bāṇāsura no podía ser salvado ni siquiera en su presencia, volvió en sí y personalmente se presentó ante el Señor Kṛṣṇa y comenzó a apaciguarlo ofreciendo las siguientes oraciones.
El Señor Śiva dijo, “Mi querido Señor, Tú eres el objeto de adoración de los himnos Védicos. Aquel que no Te conoce considera que el brahmajyoti impersonal es la Suprema Verdad Absoluta última, sin ningún conocimiento de que Tú existes detrás de Tu refulgencia espiritual en Tu morada eterna. Mi querido Señor, por lo tanto Tú eres llamado Parambrahman. Esta palabra, Parambrahman, ha sido usada en el Bhagavad-gītā para identificarte. Las personas santas que han limpiado completamente sus corazones de toda contaminación material pueden realizar Tu forma trascendental, aunque lo impregnas todo como el cielo, no afectado por ninguna cosa material. Solo los devotos pueden realizarte, y nadie más. En la concepción de los impersonalistas acerca de Tu existencia suprema, el cielo es como Tu ombligo, el fuego es Tu boca y el agua es Tu semen. Los planetas celestiales son Tu cabeza, todas las direcciones son Tus oídos, el planeta Urvī es Tus pies de loto, la luna es Tu mente, y el sol es Tu ojo. En lo que a mí respecta, yo actúo como Tu ego. El océano es Tu abdomen, y el Rey del cielo, Indra, es Tu brazo. Los árboles y las plantas son los vellos de Tu cuerpo, la nube es el cabello de Tu cabeza, y el Señor Brahmā es Tu inteligencia. Todos los grandes progenitores, conocidos como Prajāpatis, son Tus representantes simbólicos. Y la religión es Tu corazón. El aspecto impersonal de Tu cuerpo supremo es concebido de esta manera, pero Tú eres en última instancia la Persona Suprema. El aspecto impersonal de Tu cuerpo supremo es solo una pequeña expansión de Tu energía. Se Te compara con el fuego original, y las expansiones son Tu luz y calor.”
El Señor Śiva continuó: “Mi querido Señor, aunque Te manifiestas universalmente, las diferentes partes del universo son las diferentes partes de Tu cuerpo, y por Tu inconcebible potencia puedes simultáneamente ser localizado y universal. En el Brahma-saṁhitā también encontramos declarado que aunque Tú siempre permaneces en Tu morada, Goloka Vṛndāvana, sin embargo estás presente en todas partes. Como se declara en el Bhagavad-gītā, Tú apareces para proteger a los devotos, lo cual indica buena fortuna para todo el universo. Todos los semidioses están dirigiendo los diferentes asuntos del universo únicamente por Tu gracia. Así, los siete sistemas planetarios superiores están siendo mantenidos por Tu gracia. Al final de esta creación, todas las manifestaciones de Tus energías, ya sea en forma de semidioses, seres humanos o animales inferiores, entran en Ti, y todas las causas inmediatas y remotas de la manifestación cósmica reposan en Ti sin características distintivas de existencia. En última instancia, no hay posibilidad de distinción entre Ti y cualquier otra cosa en un nivel igual a Ti o subordinado a Ti. Tú eres simultáneamente la causa de esta manifestación cósmica y también sus ingredientes. Eres el Todo Supremo, uno sin segundo. En la manifestación fenoménica hay tres etapas: la etapa de conciencia, la etapa de semiconsciencia en el sueño, y la etapa de inconsciencia. Pero Tu Señoría es trascendental a todas estas diferentes etapas materiales de existencia. Tú existes, por lo tanto, en una cuarta dimensión, y Tu aparición y desaparición no dependen de nada más allá de Ti Mismo. Tú eres la causa suprema de todo, pero para Ti no existe causa. Tú Mismo causas Tu propia aparición y desaparición. A pesar de Tu posición trascendental, mi Señor, para mostrar Tus seis opulencias y manifestar Tus cualidades trascendentales, has aparecido en Tus diferentes encarnaciones–pez, tortuga, jabalí, Nṛsiṁha, Keśava, etc.–mediante Tu manifestación personal; y has aparecido como diferentes entidades vivientes mediante Tus manifestaciones separadas. Por Tu potencia interna, apareces como las diferentes encarnaciones de Viṣṇu, y por Tu potencia externa apareces como el mundo fenoménico.”
“Debido a que es un día nublado para los ojos del hombre común, parece que el sol está cubierto. Pero el hecho es que, debido a que la luz solar crea la nube, aunque todo el cielo esté nublado, el sol nunca puede estar realmente cubierto. De manera similar, la clase menos inteligente de hombres afirma que no hay Dios, pero cuando la manifestación de diferentes entidades vivientes y sus actividades es visible, las personas iluminadas Te ven presente en cada átomo y a través del medio de Tus energías externa y marginal. Tus ilimitadas actividades potenciales son experimentadas por los devotos más iluminados, pero aquellos que están confundidos por el hechizo de Tu energía externa se identifican con este mundo material y se apegan a la sociedad, la amistad y el amor. Así abrazan las tres miserias de la existencia material y quedan sujetos a las dualidades de dolor y placer. A veces se ahogan en el océano del apego y a veces son sacados de él.
“Mi querido Señor, solo por Tu misericordia y gracia puede la entidad viviente obtener la forma humana de vida, que es una oportunidad para salir de la miserable condición de la existencia material. Sin embargo, una persona que posee un cuerpo humano pero que no puede controlar los sentidos es arrastrada por las olas del disfrute sensual. Como tal, no puede refugiarse en Tus pies de loto y así ocuparse en Tu servicio devocional. La vida de tal persona es muy desafortunada, y cualquiera que viva una vida así de oscuridad ciertamente se está engañando a sí mismo y, por lo tanto, engañando también a los demás. Por consiguiente, la sociedad humana sin conciencia de Kṛṣṇa es una sociedad de engañadores y engañados.
“Mi Señor, Tú eres verdaderamente la Superalma más querida de todas las entidades vivientes y el controlador supremo de todo. El ser humano que siempre está ilusionado teme a la muerte final. Un hombre que simplemente está apegado al disfrute sensual acepta voluntariamente la miserable existencia material y así vaga tras el fuego fatuo del placer de los sentidos. Ciertamente es el hombre más tonto, porque bebe veneno y deja a un lado el néctar. Mi querido Señor, todos los semidioses, incluyéndome a mí y al Señor Brahmā, así como grandes personas santas y sabios que han purificado sus corazones de este apego material, por Tu gracia, se han refugiado de todo corazón en Tus pies de loto. Todos nosotros nos hemos refugiado en Ti, porque Te hemos aceptado como el Señor Supremo y la vida y alma más querida de todos nosotros. Tú eres la causa original de esta manifestación cósmica, eres su supremo mantenedor, y también eres la causa de su disolución. Eres igual para todos, el amigo supremo más pacífico de cada entidad viviente. Eres el objeto supremo de adoración para cada uno de nosotros. Mi querido Señor, permítenos estar siempre ocupados en Tu amoroso servicio trascendental, para que podamos liberarnos de este enredo material.
“Por último, mi Señor, puedo informarte que este Bāṇāsura me es muy querido. Él me ha prestado un servicio muy valioso; por lo tanto, quiero verlo siempre feliz. Complacido con él, le he dado la garantía de seguridad. Te ruego, mi Señor, que así como Te complaciste con sus antepasados el Rey Prahlāda y Bali Mahārāja, también Te complazcas con él.”
Después de escuchar la oración del Señor Śiva, el Señor Kṛṣṇa también se dirigió a él como señor y dijo, “Mi querido Señor Śiva, acepto tus declaraciones, y tu deseo respecto a Bāṇāsura también es aceptado por Mí. Sé que este Bāṇāsura es el hijo de Bali Mahārāja, y como tal no puedo matarlo porque esa es Mi promesa. Le di una bendición al Rey Prahlāda de que todos los demonios que aparecieran en su familia nunca serían muertos por Mí. Por lo tanto, sin matar a este Bāṇāsura, simplemente he cortado sus brazos para privarlo de su falso prestigio. La gran cantidad de soldados que mantenía se había convertido en una carga para esta tierra, y los he matado a todos para disminuir la carga. Ahora le quedan cuatro brazos, y permanecerá inmortal, sin ser afectado por los dolores y placeres materiales. Sé que él es uno de los principales devotos de tu señoría, así que ahora puedes estar seguro de que de ahora en adelante no tendrá temor de nada.”
Cuando Bāṇāsura fue bendecido por el Señor Kṛṣṇa de esta manera, vino ante el Señor y se postró ante Él, tocando la tierra con la cabeza. Inmediatamente dispuso traer a Aniruddha junto con su hija Uṣā, sentados en una hermosa carroza, y los presentó ante el Señor Kṛṣṇa. Después de esto, el Señor Kṛṣṇa tomó a su cargo a Aniruddha y Uṣā, quienes se habían vuelto muy opulentos materialmente debido a las bendiciones del Señor Śiva. Así, dejando al frente una división de un akṣauhiṇī de soldados, Kṛṣṇa comenzó a dirigirse hacia Dvārakā. Mientras tanto, todos los habitantes de Dvārakā, habiendo recibido la noticia de que el Señor Kṛṣṇa regresaba con Aniruddha y Uṣā en gran opulencia, decoraron cada rincón de la ciudad con banderas, festones y guirnaldas. Todos los grandes caminos y cruces fueron cuidadosamente limpiados y rociados con pasta de sándalo mezclada con agua. En todas partes había fragancia de sándalo. Todos los ciudadanos, acompañados por sus amigos y familiares, dieron la bienvenida al Señor Kṛṣṇa con gran pompa y júbilo. En ese momento hubo una tumultuosa vibración de caracolas, tambores y clarines para recibir al Señor. De esta manera, la Suprema Personalidad de Dios, Kṛṣṇa, entró en Su capital, Dvārakā.
Śukadeva Gosvāmī aseguró al Rey Parīkṣit que la narración de la lucha entre el Señor Śiva y el Señor Kṛṣṇa no es en absoluto inauspiciosa como las luchas ordinarias. Por el contrario, si uno recuerda por la mañana la narración de esta lucha entre el Señor Kṛṣṇa y el Señor Śiva y se complace en la victoria del Señor Kṛṣṇa, nunca experimentará derrota alguna en su lucha por la vida.
Este episodio de la lucha de Bāṇāsura con Kṛṣṇa y posteriormente su salvación por la gracia del Señor Śiva confirma la declaración del Bhagavad-gītā de que los adoradores de semidioses no pueden obtener ninguna bendición sin que sea sancionada por el Señor Supremo, Kṛṣṇa. Aquí, en esta narración, encontramos que aunque Bāṇāsura era un gran devoto del Señor Śiva, cuando enfrentó la muerte a manos de Kṛṣṇa, el Señor Śiva no pudo salvarlo. Pero el Señor Śiva apeló a Kṛṣṇa para salvar a su devoto, y así fue sancionado por el Señor. Esta es la posición del Señor Kṛṣṇa. Las palabras exactas usadas en esta conexión en el Bhagavad-gītā son mayaiva vihitān hi tān. Esto significa que sin la sanción del Señor Supremo, ningún semidiós puede otorgar bendición alguna al adorador.
Así termina el significado Bhaktivedanta del Segundo Volúmen, Octavo Capítulo de Kṛṣṇa, “El Señor Kṛṣṇa Lucha Contra Bāṇāsura.”