Capítulo 1
Eligiendo Vidas Humanas y Animales
oṁ ajñāna-timirāndhasya jñānāñjana-śalākayā
cakṣur unmīlitaṁ yena tasmai śrī-gurave namaḥ
“Ofrezco mis respetuosas reverencias a mi maestro espiritual, quien ha abierto mis ojos, cegados por la oscuridad de la ignorancia, con la antorcha del conocimiento.”
Se acostumbra con este verso ofrecer reverencias al maestro espiritual que ilumina a sus discípulos en el asunto del conocimiento trascendental. El proceso Védico no implica un trabajo de investigación. En la erudición mundana, debemos demostrar nuestro conocimiento académico mediante alguna investigación, pero el proceso Védico es diferente. En el proceso Védico, el trabajo de investigación ya está hecho; está completo, y simplemente se transmite mediante la sucesión discipular de maestro a alumno. No hay cuestión de llevar a cabo un trabajo de investigación, ya que los instrumentos y medios con los que se lleva a cabo son toscos e imperfectos.
En esta etapa de nuestra existencia material, estamos condicionados por muchas leyes de la naturaleza. Todas las almas condicionadas están sujetas a cuatro defectos debido a la imperfección de sus sentidos. Uno de ellos es que el alma condicionada es seguro que cometerá errores. No hay hombre que no los cometa. En la India, por ejemplo, se suponía que Mahātmā Gandhi era una gran personalidad, pero también cometió errores. Cinco minutos antes de llegar a la reunión en la que fue asesinado, sus asociados confidenciales le advirtieron que no fuera, pero persistió. Cometer errores es muy natural en el estado de vida condicionado. De hecho, ha surgido el dicho popular: “Errar es humano.”
Otra imperfección del alma condicionada es que es seguro que está en ilusión. Estar ilusionado significa aceptar algo que no es, aceptar una fantasmagoría, como verdadera. Todos estamos bajo la impresión de ser estos cuerpos, pero en realidad no lo somos. Aceptar el cuerpo como el ser se llama ilusión o māyā. La tercera imperfección es que las almas condicionadas tienen una tendencia a engañar. A menudo hemos oído a un comerciante decir, “Como eres mi amigo, no obtendré ganancias al venderte.” Pero en realidad sabemos que está obteniendo al menos el 50% de ganancia. Hay muchísimos ejemplos de esta inclinación a engañar. También hay muchos ejemplos de maestros que en realidad no saben nada, sin embargo, plantean teorías con palabras como “quizás” o “puede ser,” mientras que en realidad simplemente están engañando a sus alumnos. La cuarta imperfección es que los sentidos de la entidad viviente no son perfectos. Nuestra visión es tan limitada que no podemos ver ni muy lejos ni muy cerca. El ojo solo puede ver bajo ciertas condiciones, y por lo tanto, se entiende que nuestra visión es limitada. De igual manera, todos nuestros demás sentidos también son limitados. No es posible comprender lo ilimitado mediante estos sentidos imperfectos y limitados. La conclusión es que el proceso Védico no nos anima a esforzarnos por aprender sobre la Verdad Absoluta empleando nuestros sentidos actuales, que están condicionados de tantas maneras. Si vamos a obtener conocimiento, este debe provenir de una fuente superior, que no esté condicionada por estas cuatro imperfecciones. Esa fuente es Kṛṣṇa. Él es la autoridad suprema del Bhagavad-gītā, y es aceptado como la autoridad perfecta por muchísimos santos y sabios.
Aquellos que son estudiantes serios de la literatura Védica aceptan la autoridad. El Bhagavad-gītā, por ejemplo, no es una presentación académica fruto de un extenso trabajo de investigación. Es conocimiento perfecto que el Señor Kṛṣṇa le enseñó a Arjuna en el campo de batalla de Kurukṣetra, y de él recibimos información de que en eras anteriores Śrī Kṛṣṇa también se lo enseñó al dios del Sol Vivasvān, y fue transmitido desde tiempo inmemorial desde Vivasvān a través de la sucesión discipular.
imaṁ vivasvate yogaṁ
proktavān aham avyayam
vivasvān manave prāha
manur ikṣvākave ’bravīt
“El Señor Bendito dijo: Yo le instruí esta ciencia imperecedera del yoga al dios del sol Vivasvān, y Vivasvān se la instruyó a Manu, el padre de la humanidad, y Manu, a su vez, se la instruyó a Ikṣvāku.” (Bg. 4.1)
Si estudiamos el Bhagavad-gītā según el conocimiento académico o según nuestra propia especulación mental, es seguro que cometeremos errores. No es posible comprender el Bhagavad-gītā de esta manera. Es necesario seguir cuidadosamente los pasos de Arjuna. En eras anteriores, debido a la interpretación y la especulación mental, se perdió el verdadero significado del Bhagavad-gītā; por lo tanto, Kṛṣṇa restableció las enseñanzas al entregarlas a Arjuna.
evaṁ paramparā-prāptam
imaṁ rājarṣayo viduḥ
sa kāleneha mahatā
yogo naṣṭaḥ parantapa
sa evāyaṁ mayā te ’dya
yogaḥ proktaḥ purātanaḥ
bhakto ’si me sakhā ceti
rahasyaṁ hy etad uttamam
“Esta ciencia suprema fue recibida así a través de la cadena de sucesión discipular, y en esta forma los reyes santos la comprendieron. Pero en el transcurso del tiempo, la sucesión se rompió, y por lo tanto, la ciencia tal como es parece haberse perdido. Esa ciencia tan antigua de la relación con el Supremo te la digo hoy, debido a que eres tanto Mi devoto como Mi amigo; por lo tanto, puedes comprender el misterio trascendental de esta ciencia.” (Bg. 4.2,3)
Así pues, quien sigue los pasos de Arjuna, acercándose a Kṛṣṇa con un espíritu de devoción, puede comprender el propósito del Bhagavad-gītā, así como de todas las demás literaturas Védicas.
Existen cuatro Vedas–Sāma, Ṛg, Yajur y Atharva, y 108 Upaniṣads, incluyendo el Īśopaniṣad, el Kaṭha Upaniṣad y el Taittirīya Upaniṣad, así como también el Vedānta-sūtra, el Śrīmad-Bhāgavatam y el Bhagavad-gītā. Estas literaturas no están dirigidas a ninguna clase particular de hombres, sino a la totalidad de la sociedad humana. Todas las sociedades pueden aprovechar el conocimiento Védico para perfeccionar la vida humana. Como se señaló anteriormente, la vida humana no está destinada a la gratificación de los sentidos, sino a comprender a Dios, el universo y nuestra propia identidad.
De las literaturas Védicas podemos comprender que este mundo material es solo una manifestación parcial de la creación completa de Dios. La porción más grande de la creación de Dios se encuentra en el mundo espiritual de los Vaikuṇṭhas. Por encima y más allá de esta naturaleza material hay una naturaleza espiritual superior, como Śrī Kṛṣṇa afirma en el Bhagavad-gītā:
bhūmir āpo ‘nalo vāyuḥ
khaṁ mano buddhir eva ca
ahaṅkāra itīyaṁ me
bhinnā prakṛtir aṣṭadhā
apareyam itas tv anyāṁ
prakṛtiṁ viddhi me parām
jīva-bhūtāṁ mahā-bāho
yayedaṁ dhāryate jagat
“Tierra, agua, fuego, aire, éter, mente, inteligencia y ego falso–en total, estos ocho comprenden Mis energías materiales separadas. Además de esta naturaleza inferior, Oh poderoso Arjuna, hay una energía superior Mía que son todas las entidades vivientes que están luchando con la naturaleza material y sosteniendo el universo.” (Bg. 7.4,5)
Existen muchos universos materiales agrupados, y todos estos universos constituyen la creación material. Más allá de estas incontables agrupaciones de universos materiales se encuentra el cielo espiritual, que también se menciona en el Bhagavad-gītā.
na tad bhāsayate sūryo
na śaśāṅko na pāvakaḥ
yad gatvā na nivartante
tad dhāma paramaṁ mama
“Esa, Mi morada, no está iluminada por el sol o la luna, ni por la electricidad. Y quien la alcanza jamás regresa a este mundo material.” (Bg. 15.6)
Esa naturaleza superior, que está más allá de esta naturaleza material, es eterna. No hay historia de que alguna vez haya comenzado; tampoco tiene principio ni fin.
paras tasmāt tu bhāvo ’nyo
’vyakto ’vyaktāt sanātanaḥ
yaḥ sa sarveṣu bhūteṣu
naśyatsu na vinaśyati
avyakto ’kṣara ity uktas
tam āhuḥ paramāṁ gatim
yaṁ prāpya na nivartante
tad dhāma paramaṁ mama
“Más existe otra naturaleza, la cual es eterna y trascendental a esta materia manifiesta y no manifiesta. Es suprema y nunca es aniquilada. Cuando todo en este mundo es aniquilado, esa parte permanece como es. Ese estado supremo se llama no manifiesto e infalible, y es el destino más elevado. Al ir allí, uno nunca regresa de esa, Mi morada suprema.” (Bg. 8.20,21)
La religión Védica, o varṇāśrama-dharma, también es llamada eterna porque nadie puede rastrear su origen. La religión Cristiana tiene una historia de 2,000 años, y la religión Mahometana, de 1,300 años, pero si intentamos rastrear los orígenes de la religión Védica, no podremos encontrar un comienzo. El varṇāśrama-dharma se acepta como la religión eterna de la entidad viviente.
A menudo decimos que Dios creó este mundo material, lo que significa que Dios existía antes del mundo. Dado que el Señor existía antes de esta manifestación material, no está sujeto a esta creación. Si estuviera sujeto a las leyes del mundo material, ¿cómo podría haberlo creado? Que el Señor es simultáneamente idéntico a Su creación y, sin embargo, existe en Su plenitud aparte de ella, se afirma en el Bhagavad-gītā.
mayā tatam idaṁ sarvaṁ
jagad avyakta-mūrtinā
mat-sthāni sarva-bhūtāni
ma cāhaṁ teṣv avasthitaḥ
na ca mat-sthāni bhūtāni
paśya me yogam aiśvaram
bhūta-bhṛn na ca bhūta-stho
mamātmā bhūta-bhāvanaḥ
“En Mi forma trascendental, impregno toda esta creación. Todas las cosas reposan en Mí, pero Yo no estoy en ellas. Y aun así, todo lo creado no reposa en Mí. Contempla Mi opulencia mística: Aunque soy el que mantiene a todas las entidades vivientes, y aunque estoy en todas partes, aun así, Mi Ser es la fuente misma de la creación.” (Bg. 9.4,5)
En realidad, todos somos almas espirituales y estamos destinados a asociarnos con Dios en el cielo espiritual, donde existen innumerables planetas espirituales e innumerables entidades vivientes espirituales. Sin embargo, quienes no son aptos para vivir en ese mundo espiritual son enviados a este mundo material. Esta misma idea la expresa Milton en El Paraíso Perdido. Aunque somos almas espirituales, hemos aceptado voluntariamente este cuerpo material y, al aceptarlo, también hemos aceptado las tres clases de miserias de la naturaleza material. No se puede determinar con exactitud cuándo lo aceptamos ni cómo. Nadie puede rastrear la historia de cuándo el alma condicionada comenzó a aceptar estos cuerpos materiales.
Actualmente, la teoría de Darwin sobre la evolución de la materia orgánica es muy prominente en las instituciones de educación superior, pero existe información en el Padma Purāṇa y en otras escrituras autoritativas sobre la evolución espiritual de las entidades vivientes de una forma corporal a otra. Este Purāṇa nos informa que existen 8,400,000 formas de entidades vivientes, 900,000 de las cuales viven dentro del agua. Existen 2,000,000 de especies solo entre las plantas y vegetales. Actualmente, todo el mundo hace énfasis en la teoría de Darwin, pero en la literatura Védica existe una inmensa información sobre las diferentes especies. Darwin expresa la opinión de que las especies evolucionan a partir de formas de vida inferiores, pero esta no es toda la verdad. El alma puede progresar de formas inferiores a formas superiores, pero en el principio de la creación todas las especies fueron creadas por Śrī Kṛṣṇa, como se indica en el Bhagavad-gītā.
sarva-bhūtāni kaunteya
prakṛtiṁ yānti māmikām
kalpa-kṣaye punas tāni
kalpādau visṛjāmy aham
prakṛtiṁ svām avaṣṭabhya
visṛjāmi punaḥ punaḥ
bhūta-grāmam imaṁ kṛtsnam
avaśaṁ prakṛter vaśāt
“Oh hijo de Kuntī, al final del milenio, toda manifestación material entra en Mi naturaleza, y al comienzo de otro milenio, mediante Mi potencia, vuelvo a crear. Todo el orden cósmico está bajo Mi control. Por Mi voluntad se manifiesta una y otra vez, y por Mi voluntad se aniquila al final.” (Bg. 9.7,8)
Todas estas entidades vivientes están sujetas a las tres clases de miserias, incluyendo aquellas pertenecientes al cuerpo y a la mente. Los animales no pueden comprender que están sufriendo, pero los seres humanos sí. Quien no sabe que está sufriendo está en la conciencia animal. Los animales pueden permanecer detrás de una cerca esperando ser sacrificados, pero no lo comprenden. Como seres humanos, debemos ser conscientes de que sufrimos los dolores del nacimiento, la vejez, la enfermedad y la muerte, y debemos ser inquisitivos para saber cómo evitar estas miserias. Hemos estado sufriendo desde el principio de nuestro nacimiento, cuando siendo bebés estuvimos metidos apretadamente durante nueve meses en el vientre de una madre. Después del nacimiento, el sufrimiento continúa; aunque una madre cuide mucho de su hijo, el bebé sigue llorando. ¿Por qué? Porque está sufriendo. Ya sea por una picadura de insecto, un dolor de estómago o alguna otra dolencia. Cualesquiera sea el caso, el sufrimiento continúa. El niño también sufre cuando no quiere ir a la escuela y se le obliga a ir. El niño no quiere estudiar, pero el maestro le asigna tareas de todos modos. Si analizamos cuidadosamente nuestras vidas, descubriremos que están llenas de sufrimiento. Generalmente hablando, las almas condicionadas no son muy inteligentes y, por lo tanto, continúan sufriendo sin siquiera preguntarse el por qué. Sin embargo, debemos comprender que este sufrimiento existe, y si hay un remedio, debemos aprovecharlo.
El gran sabio Ṛṣabhadeva instruyó a sus hijos de esta manera: “Mis queridos hijos, en esta vida han adquirido estos hermosos cuerpos. Ahora deben saber que no están destinados a la gratificación de los sentidos como los cuerpos de los cerdos y los perros, sino a la realización espiritual.” En esencia, lo que Ṛṣabhadeva está diciendo es que una vida de gratificación de los sentidos está destinada para los comedores de excremento como los cerdos, y ahora que tenemos una forma de vida superior, no debemos intentar imitar las formas inferiores. Recientemente nos sorprendió ver, mientras caminábamos por Central Park en la Ciudad de Nueva York, que un grupo de hombres y mujeres jóvenes Americanos se dedicaban a adorar a los cerdos. Mientras cantábamos Hare Kṛṣṇa, estos grupos de jóvenes estaban cantando, “¡Cerdo! ¡Cerdo! ¡Cerdo!” De hecho, desfilaban con cerdos por Central Park, y se inclinaban ante ellos y los adoraban. En realidad querían que un cerdo se convirtiera en Presidente y que los cerdos los guiaran. Esto ha llegado a tal extremo que, en una reunión hippie en Seattle, hubo una demostración con cerdos en la que muchachos y muchachas se desnudaron, y se metieron en el barro y jugaron con ellos, relacionándose así con los cerdos a los que adoraban. Todo esto ocurre en un país donde los jóvenes tienen cuerpos atractivos, una gran cantidad de dinero y tantas otras ventajas sobre los jóvenes de otras naciones. El resultado de obtener todas estas ventajas es que simplemente han adoptado la adoración a los cerdos. Tal adoración a los cerdos se anticipó hace muchísimo tiempo y se describe en el Śrīmad-Bhāgavatam, el cual fue compilado hace al menos 5,000 años. La cuestión es que una situación hermosa en la vida debe utilizarse para un fin hermoso, no para formas degradadas de adoración.
En las historias Védicas encontramos que hubo muchísimos emperadores y reyes excelsos que practicaron austeridades y penitencias. Dhruva Mahārāja, Ambarīṣa Mahārāja y Yudhiṣṭhira Mahārāja fueron todos grandes reyes y de lo más opulentos, pero a la vez grandes sabios. Así, dieron ejemplo a quienes han alcanzado esta buena oportunidad de una hermosa forma de vida humana con todas las facilidades para el desarrollo económico y una buena vida. Esta oportunidad debe usarse para alcanzar una vida aún mejor, y esto puede hacerse realidad mediante la práctica de penitencias. Actualmente existimos en estos cuerpos materiales, pero si adoptamos el proceso de conciencia de Kṛṣṇa, nuestra conciencia se purificará. Aunque son Americanos y Europeos, los jóvenes estudiantes que voluntariamente están practicando la conciencia de Kṛṣṇa están muy satisfechos de practicarla. El proceso no es problemático, sino placentero. Ahora están realizando que la existencia purificada constituye la diferencia entre la vida animal y la vida humana.
Si purificamos nuestra existencia simplemente siguiendo las regulaciones básicas de la conciencia de Kṛṣṇa, que implican abstenernos de relaciones sexuales ilícitas, comer carne, intoxicarse y juegos de azar, nos elevaremos gradualmente para alcanzar nuestra existencia espiritual, que es completamente pura. El sabio Ṛṣabhadeva les dijo a sus hijos que una vez que purificaran su existencia, tendrían una felicidad ilimitada. Todos estamos destinados a alcanzar la paz y la felicidad, sin embargo, cualquier paz y felicidad que encontramos en este mundo material son limitadas. Si tan solo purificamos nuestra existencia y alcanzamos la existencia espiritual, experimentaremos paz y felicidad ilimitadas.
El mundo espiritual no es árido o abstracto; como se señaló antes, allí existe una gran variedad. Una parte del placer espiritual que se experimenta en los Vaikuṇṭhas es el placer de bailar. Allí también hay muchachas y muchachos. De hecho, no existen tales cosas como la vejez, la enfermedad, la muerte ni los dolores del nacimiento. Si deseamos participar de la felicidad ilimitada, el conocimiento y la vida eterna que constituyen nuestra verdadera herencia en el mundo espiritual, no debemos desperdiciar esta vida trabajando arduamente para la gratificación de los sentidos y la adoración de los cerdos. Debemos aceptar una vida dedicada al cultivo de la conciencia de Kṛṣṇa, y entonces alcanzaremos felicidad y placer ilimitados. Esta es la esencia del movimiento para la conciencia de Kṛṣṇa.