Capítulo 5: La Realización de Dios Está en Todas Partes

Capítulo 5

La Realización de Dios Está en Todas Partes

Prahlāda Mahārāja le informó a sus compañeros de clase acerca de la omnipresencia del Señor Supremo. El Alma Suprema es omnipresente, pero eso no significa que haya perdido Su personalidad. Eso es significante. Aunque es omnipresente, todavía así es una persona. Según nuestra percepción material, si algo es omnipresente, no tiene personalidad, no tiene un aspecto localizado. Pero Dios no es así. Por ejemplo, los rayos del sol son omnipresentes, pero el sol también tiene un aspecto localizado. El sol está localizado en un lugar, y puedes verlo. No solamente está el sol allí, sino que dentro del planeta existe el dios del sol, cuyo nombre es Vivasvān. Obtenemos esta información de la literatura Védica; no hay forma de entender qué pasa en otros planetas sino a través de escuchar de fuentes autorizadas. La diferencia en la civilización moderna es que escuchamos a un científico decir, “Hemos visto la luna; es tal y tal,” y lo creemos. No hemos ido con el científico a ver la luna, pero le creemos.

La creencia es el principio básico del entendimiento. Ya sea que me creas a mí o a él; eso depende de ti. Si le crees a un científico, eso es información, y si le crees a los Vedas, también eso es información. Depende de ti a qué fuente le creas. De acuerdo a las instrucciones Védicas, tomamos información infalible de los Vedas. Como he explicado, un hombre ordinario que está condicionado por la naturaleza material tiene cuatro defectos. ¿Cuáles son esos cuatro defectos? El primero es que un ser humano es seguro que cometerá errores, por más grande que un científico pueda ser. No mucho tiempo atrás en este país, hubo un gran desastre cuando un científico envió un satélite al cielo, pero de inmediato se quemó hasta las cenizas. Así que hubo un error. Debe haber errores. Esta es la naturaleza de la vida condicionada. El error puede ser muy grande o muy pequeño–no importa. Pero un ser humano condicionado por la naturaleza material es seguro que cometerá errores.

Además, el hombre está ilusionado. Acepta una cosa por otra, debido a que sus sentidos son imperfectos. Por ejemplo, aceptamos este cuerpo como el yo. En realidad, no soy este cuerpo; por lo tanto, la aceptación del cuerpo como el yo se llama ilusión. El mundo entero sigue bajo la ilusión de que “Soy este cuerpo.” Por lo tanto, no hay paz debido a que todo mundo está ilusionado. Estoy pensando que soy Indio, tú eres Americano, y un hombre Chino piensa que es Chino. ¿Qué es este “Chino,” “Americano,” e “Indio”? Es el cuerpo. Esto es ilusión.

Engañar es otra condición de la vida. Soy un tonto, pero voy a alardear que soy muy erudito. Todo aquel que está ilusionado y comete errores es un tonto, pero aun así posa como libre de todo error. Y por encima de todo, nuestros sentidos son imperfectos. Vemos el sol como un pequeño disco. ¿Por qué? Es muchísimo más grande que esta tierra, pero lo vemos solo como un disco. Tenemos estos sentidos imperfectos, y estamos sujetos a estar ilusionados y cometer errores, y estamos influenciados por la propensidad a engañar.

¿Cómo puede uno esperar verdadero conocimiento de tales almas condicionadas? No hay posibilidad de recibir verdadero conocimiento de ellas. Así que, en este mundo, ya sea un hombre científico, filósofo o lo que pudiera ser, o qué tan educado pudiera ser, debido a que está condicionado, no puede brindar información completa. Esto es un hecho. ¿Cómo obtienes información completa? El proceso es la sucesión discipular del conocimiento Védico. Puedes leer en el Bhagavad-gītā que el Señor Kṛṣṇa le dice a Arjuna, “El conocimiento del Bhagavad-gītā se lo hablé primero al dios del sol, y el dios del sol se lo habló a su hijo, Manu. En turno, Manu le habló este conocimiento a su hijo Ikṣvāku, y luego Ikṣvāku habló el mismo a su hijo. De esta forma el conocimiento ha descendido, pero desafortunadamente esa sucesión discipular está ahora rota . Por lo tanto, Oh Arjuna, ahora te estoy predicando el mismo conocimiento porque eres Mi muy querido amigo y buen devoto.” Este es el proceso para aceptar conocimiento. Tenemos que aceptar la vibración trascendental.

El conocimiento Védico entero es una vibración trascendental para ayudarnos a entender al Señor Supremo. Así que, Prahlāda Mahārāja dice que el Alma Suprema es idéntica a la omnipresente Suprema Personalidad de Dios. También en el Brahma-samhitā aparece la misma información–que el Señor Supremo, aunque está situado en Su propia morada trascendental, es omnipresente. Aunque es omnipresente, presente en todas partes, aun así mediante nuestros sentidos imperfectos no podemos verlo.

Prahlāda Mahārāja dice, “Aunque no es visto, todavía así puede ser percibido. Quien es inteligente puede percibir la presencia del Señor Supremo en todas partes.” ¿Cómo es posible? Durante el día quien está en la luz puede ver que el sol está arriba, aunque esté dentro de un cuarto. Porque es día, porque hay luz, puede entender que el sol está brillando. De manera similar, aquellos que han comprendido la creación material completa, aquellos que han comprendido la situación cósmica por completo, saben que todo es una expansión de la energía del Señor Supremo.

¿Qué vemos con nuestros presentes sentidos materiales? Podemos escuchar y comprender los cinco elementos burdos, y también los elementos sutiles; podemos comprender que tenemos una mente e inteligencia. De manera similar, podemos comprender que existe el alma. Podemos comprender el fuego, agua, tierra, cielo, mente e inteligencia. Y, si un hombre es más avanzado, puede comprender que existe un alma, y sobre todo, existe una Superalma. Vemos lo que es visible al ojo material. Podemos ver la tierra, agua, fuego. Pero no podemos ver el aire, aunque lo podamos percibir. Mediante el tacto podemos comprender el aire. Podemos comprender que existe el cielo mediante el sonido. Podemos comprender que tenemos una mente debido a que pensamos, sentimos y deseamos. De manera similar, podemos comprender que tenemos una inteligencia que guía a la mente. Si vamos aún más allá, podemos comprender, “Soy conciencia.”

Las cosas visibles a nuestro alrededor también son expansiones de la energía inferior del Supremo Señor. Se afirma en el Bhagavad-gītā que debemos intentar comprender eso que se esparce por todo el cuerpo, porque eso es eterno. Tenemos que comprender de las autoridades, pero también podemos percibirlo. Sabemos que existe una conciencia esparcida por todo el cuerpo. Si me pincho cualquier parte de mi cuerpo, hay conciencia. De manera similar, la conciencia se esparce por todo este universo. Sin embargo, no es nuestra conciencia. Es la conciencia de Dios. Conocemos cada parte de nuestro cuerpo. Podemos percibir que, “Este es mi dedo,” o “Esta es mi oreja.” De manera similar, Dios, el Alma Suprema, es omnipresente a través de Su conciencia. Eso es conciencia de Kṛṣṇa.

Nuestro proceso es el de acoplar nuestra conciencia con la conciencia de Kṛṣṇa–Eso nos hará perfectos. No es que nos fundimos en esa conciencia. En un sentido podemos decir “fundirse,” pero todavía mantenemos nuestra individualidad. Esa es la diferencia entre la filosofía impersonalista y la filosofía consciente de Kṛṣṇa. La filosofía impersonalista dice que nos fundimos en el Supremo y perdemos nuestra individualidad. Podemos decir que nos fundimos en el Supremo, pero mantenemos nuestra individualidad. ¿Cómo es eso? Un avión parte de un aeropuerto y se eleva cada vez más, y cuando va muy alto no podemos verlo porque se funde con el cielo alto. Podemos simplemente ver el cielo, pero el avión no se ha perdido–todavía está allí. Otro ejemplo es que, un pájaro verde se adentra en un gran árbol verde, no podemos distinguir al pájaro del árbol, pero ambos existen. De manera similar, la conciencia suprema es Kṛṣṇa, y cuando acoplamos nuestra conciencia individual con el Supremo, entonces nos volvemos perfectos. Una persona de fuera puede ver que no hay distinción entre Dios y el hombre, pero es solo debido a un escaso acopio de conocimiento. Cada persona individual, cada ser individual, mantiene su individualidad, aunque se acople con el Supremo.

Prahlāda Mahārāja dice que no podemos ver la conciencia ya sea la conciencia suprema o individual–pero está allí. ¿Cómo está allí? Podemos entender la conciencia suprema y nuestra conciencia individual mediante la percepción de la bienaventuranza. Debido a que tenemos conciencia, podemos sentir ānanda, o placer. Sin conciencia no hay sentimiento de placer. Debido a esa conciencia podemos disfrutar de la vida al aplicar nuestros sentidos de cualquier forma que deseemos. Pero en cuanto la conciencia se va, no podemos disfrutar. Estoy presente debido a la conciencia, y soy parte integral de Kṛṣṇa, como se afirma en el Bhagavad-gītā.

Esta conciencia existe porque somos partes integrales de la conciencia suprema. Por ejemplo, una chispa es una parte integral pequeña del fuego, aún así la chispa también es fuego. Una gota del Océano Atlántico posee la misma cualidad de toda el agua del océano–también es salada. De manera similar, la potencia del placer que sentimos es la presencia de la conciencia, y esa misma potencia del placer también existe en el Señor Supremo. Parameśvara significa el controlador supremo. Nosotros también somos īśvara, o controladores, porque tenemos algún control. Por ejemplo, tengo algún poder controlador de tomar una bebida de agua cuando tengo tos. Según nuestra capacidad, todos tenemos algo de poder controlador. Pero no somos el controlador supremo. El controlador supremo es Dios.

Debido a que Él es el controlador supremo, está controlando todas estas energías universales mediante Sus diferentes potencias. También podemos comprender y sentir. Estoy controlando mis asuntos corporales tanto como puedo, pero debido a que no soy el controlador supremo, si hay algo malo en este cuerpo, no tengo el control. Hablo de esta mano como “mi mano” porque estoy trabajando con esta mano y la estoy moviendo de acuerdo a mi deseo. En realidad, soy el controlador de mi mano. Pero no soy el controlador de tu mano. Si deseo que se mueva tu mano, no está en mi poder; está en tu poder. Puedes mover tu mano si quieres. No soy el controlador de tu cuerpo, sin embargo, el Alma Suprema es el controlador tanto de tu cuerpo como del mío. Eso se explica en el Bhagavad-gītā. El Señor dice que estás presente en tu cuerpo y que este cuerpo es el campo de tus actividades.

Cualquier cosa que estés haciendo de acuerdo al cuerpo, está limitada. Un animal que está atado en cierto terreno se puede mover por ahí y no puede ir más allá de lo que ese espacio le permite. De manera similar, tu actividad y mi actividad están atadas dentro de los límites de nuestros cuerpos. Mi cuerpo es el campo de actividades, y tu cuerpo es el tuyo. Pero Kṛṣṇa dice, “Estoy presente en todos los campos.” Está presente como la Superalma. Yo sé cuando toso, pero tú no sabes como me siento, y de manera similar, yo no sé que estás haciendo. Kṛṣṇa, sin embargo, como Paramātmā, sabe qué está pasando en mi cuerpo, en tu cuerpo, y en miles de millones y billones de otros cuerpos. Por lo tanto, Él es el controlador supremo. Tenemos nuestra energía limitada, en cambio, Él es trascendental a esta energía limitada. Él tiene opulencia ilimitada. Mediante Su poder controlador, mediante Su voluntad suprema, esta creación material se está moviendo. Eso también se confirma en el Bhagavad-gītā donde Kṛṣṇa afirma, “Bajo Mi superintendencia, toda la naturaleza material está trabajando. Todas las cosas maravillosas que tú ves en este mundo material son debido a Mi supervisión, Mi control supremo.”

Prahlāda Mahārāja ahora da está conclusión. “Mis queridos amigos, debido a que el Señor Supremo está presente en todas partes y debido a que somos partes integrales del Señor Supremo, nuestro deber es ser misericordiosos para con todas las entidades vivientes.” Cuando una persona está en una posición inferior, tenemos el deber de ayudarle. Porque está desamparado, el pequeño niño depende de la misericordia del padre. En la relación del pequeño niño y el padre existe una reciprocación de sentimientos. El niño siempre depende del padre. “Madre, quiero esto,” “Sí, mi querido hijo.” Debemos ser compasivos con todas las entidades vivientes y debemos mostrarles misericordia. ¿Cómo podemos mostrarles nuestra misericordia? Hay millones y millones de hombres pobres, así que ¿cómo podemos mostrarles misericordia a todos ellos? Quieren tantas cosas.

Las personas se sienten muy orgullosas de que van a servir al pobre. ¿De qué forma van a servir? ¿Somos capaces de suministrar ropa y comida a todas las personas necesitadas del mundo? Eso no es posible. ¿Cómo, entonces, podemos ser misericordiosos con cada entidad viviente? El hecho es que no podemos mostrar ninguna misericordia hacia las entidades vivientes a través de las consideraciones materiales. No es posible. Prahlāda Mahārāja les está mostrando a sus compañeros verdadera misericordia. Todos ellos eran tontos, desprovistos de conciencia de Kṛṣṇa, y por lo tanto, les estaba mostrando cómo volverse consciente de Kṛṣṇa. Esta es la misericordia más grande. Si de verdad deseas mostrar cualquier misericordia a las entidades vivientes, entonces ilumínalas en la conciencia de Kṛṣṇa como lo hizo Prahlāda Mahārāja. De otra forma, está materialmente más allá de tu poder el mostrar misericordia.

“Mis queridos amigos demoníacos,” Prahlāda dice, “abandonen esta vida demoníaca. Abandonen está tontería.” La creencia de que no hay Dios es el aspecto demoníaco al que Prahlāda Mahārāja pide a sus amigos que renuncien. Ellos pensaban, “¿Quién es Dios? No hay Dios.” Encontramos en el Bhagavad-gītā que a las personas con esta mentalidad se les llama malhechores, ya que siempre tratan de hacer malicias. Son abogados bien educados, pero su plan es engañar. Lo hemos experimentado prácticamente. Están altamente educados con tantas cualificaciones y se visten muy bien, pero su mentalidad es más rudimentaria que la de un perro. “Este hombre tiene algo de dinero, conspiremos para engañarlo.” Simplemente son malhechores.

¿Por qué engañan? Solamente por la gratificación de los sentidos, justo como un asno que no sabe el propósito de la vida. Él lleva las cien libras de carga sobre su espalda, y es mantenido por el lavandero, quien carga su espalda tanto como puede. De esta forma el asno trabaja todo el día con esta carga, simplemente por algunos trozos de hierba. De manera similar, las personas materialistas estarán satisfechas, simplemente comiendo un pedazo de pan o algo similar, pero trabajan muy arduamente. Por lo tanto, se les compara a los asnos. Siempre están planeando alguna malicia. Son lo más bajo de la humanidad porque no creen en Dios. ¿Por qué? Su verdadero conocimiento ha sido saqueado por la influencia de esta energía material. Debido a que niegan la existencia de Dios, la ilusión las impulsa: “Sí, no hay Dios. Trabaja duro y comete pecados para que así puedas ir al infierno.”

Prahlāda Mahārāja le pide a sus amigos demoníacos que abandonen esta idea de que no hay Dios. Si abandonamos esta tonta idea, entonces el Señor supremo, quien está más allá de nuestra percepción, estará complacido y nos mostrará Su misericordia.

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