Capítulo 19: La Liberación de Śiśupāla

Capítulo 19

La Liberación de Śiśupāla

El Rey Yudhiṣṭhira se puso muy feliz después de escuchar los detalles del episodio de Jarāsandha, y habló de la siguiente manera: “Mi querido Kṛṣṇa, Oh eterna forma de bienaventuranza y conocimiento, todos los exaltados directores de los asuntos de este mundo material, incluyendo al Señor Brahmā, al Señor Śiva y al Rey Indra, siempre están ansiosos por recibir y ejecutar Tus órdenes, y siempre que tienen la suficiente fortuna de recibir tales órdenes, las aceptan inmediatamente y las conservan en sus corazones. Oh Kṛṣṇa, Tú eres ilimitado, y aunque a veces nos consideramos reyes reales y gobernantes del mundo y nos enorgullecemos de nuestras insignificantes posiciones, somos muy pobres de corazón. En realidad, somos dignos de ser castigados por Ti, pero lo maravilloso es que, en lugar de castigarnos, Tú aceptas con tanta bondad y misericordia nuestras órdenes y las ejecutas debidamente. Otros se sorprenden mucho de que Tu Señoría pueda desempeñar el papel de un ser humano ordinario, pero nosotros podemos comprender que estás realizando estas actividades como un artista dramático. Tu verdadera posición siempre es exaltada, exactamente como la del sol, que siempre permanece a la misma temperatura tanto durante su salida como durante su puesta. Aunque nosotros sentimos la diferencia de temperatura entre el Sol naciente y el Sol poniente, la temperatura del Sol nunca cambia. Tú siempre estás trascendentalmente equilibrado, y por ello no estás ni complacido ni perturbado por ninguna condición de los asuntos materiales. Tú eres el Brahman Supremo, la Personalidad de Dios, y para Ti no existen relatividades. Mi querido Mādhava, Tú nunca eres derrotado por nadie. Las distinciones materiales–‘Esto soy yo.’ ‘Esto eres tú.’ ‘Esto es mío.’ ‘Esto es tuyo.’–están todas conspicuamente ausentes en Ti. Tales distinciones son visibles en la vida de todos, incluso en la de los animales, pero aquellos que son devotos puros están libres de estas falsas distinciones. Puesto que estas distinciones están ausentes en Tus devotos, es imposible que puedan estar presentes en Ti.”

Después de satisfacer a Kṛṣṇa de esta manera, el Rey Yudhiṣṭhira dispuso realizar el sacrificio Rājasūya. Invitó a todos los brāhmaṇas y sabios cualificados a participar y los designó para diferentes cargos como sacerdotes encargados de la arena de sacrificio. Invitó a los brāhmaṇas y sabios más expertos, cuyos nombres son los siguientes: Kṛṣṇa-dvaipāyana Vyāsadeva, Bharadvāja, Sumantu, Gautama, Asita, Vasiṣṭha, Cyavana, Kaṇva, Maitreya, Kavaṣa, Trita, Viśvāmitra, Vāmadeva, Sumati, Jaimini, Kratu, Paila, Parāśara, Garga, Vaiśampāyana, Atharvā, Kaśyapa, Dhaumya, Paraśurāma, Śukrācārya, Āsuri, Vītihotra, Madhucchandā, Vīrasena y Akṛtavraṇa. Además de todos estos brāhmaṇas y sabios, invitó a hombres ancianos tan respetables como Droṇācārya, Bhīṣma (el abuelo de los Kurus), Kṛpācārya y Dhṛtarāṣṭra. También invitó a todos los hijos de Dhṛtarāṣṭra, encabezados por Duryodhana, y también fue invitado el gran devoto Vidura. También fueron invitados reyes de diferentes partes del mundo, junto con sus ministros y secretarios, para presenciar el gran sacrificio realizado por el Rey Yudhiṣṭhira, y los ciudadanos, que comprendían eruditos brāhmaṇas, valerosos kṣatriyas, acomodados vaiśyas y fieles śūdras, acudieron todos a la ceremonia.

Los sacerdotes brāhmaṇas y sabios encargados de la ceremonia de sacrificio construyeron la arena de sacrificio como de costumbre con un arado de oro, e iniciaron al Rey Yudhiṣṭhira como ejecutor del gran sacrificio, de acuerdo con los rituales Védicos. Muchos años atrás, cuando Varuṇa realizó un sacrificio similar, todos los utensilios de sacrificio fueron hechos de oro. De manera similar, en el sacrificio Rājasūya del Rey Yudhiṣṭhira, todos los utensilios necesarios para el sacrificio eran de oro.

Para participar en el gran sacrificio realizado por el Rey Yudhiṣṭhira, todos los exaltados semidioses, como el Señor Brahmā, el Señor Śiva e Indra, el Rey del cielo, acompañados por sus asociados, así como las deidades predominantes de los sistemas planetarios superiores, como Gandharvaloka, Siddhaloka, Janoloka, Tapoloka, Nāgaloka, Yakṣaloka, Rākṣasaloka, Pakṣiloka y Cāraṇaloka, así como reyes famosos y sus reinas, estuvieron todos presentes por invitación del Rey Yudhiṣṭhira. Todos los respetables sabios, reyes y semidioses que se reunieron allí estuvieron unánimemente de acuerdo en que el Rey Yudhiṣṭhira era completamente competente para asumir la responsabilidad de realizar el sacrificio Rājasūya; nadie estaba en desacuerdo con este hecho. Todos conocían a fondo la posición del Rey Yudhiṣṭhira; debido a que era un gran devoto del Señor Kṛṣṇa, ningún logro era extraordinario para él. Los eruditos brāhmaṇas y sacerdotes se aseguraron de que el sacrificio de Mahārāja Yudhiṣṭhira se realizara exactamente de la misma manera que en épocas pasadas lo había realizado el semidiós Varuṇa. Según el sistema Védico, siempre que se dispone un sacrificio, a los miembros que participan en él se les ofrece el jugo de la planta soma. El jugo de la planta soma es una especie de bebida vivificante. El día de la extracción del jugo de soma, el Rey Yudhiṣṭhira recibió con gran respeto al sacerdote especial que había sido designado para detectar cualquier error en las formalidades de los procedimientos de sacrificio. La idea es que los mantras Védicos deben pronunciarse perfectamente y cantarse con la acentuación apropiada; si los sacerdotes que se encargan de esta labor cometen algún error, el sacerdote examinador o árbitro corrige inmediatamente el procedimiento y, de esta manera, las ejecuciones rituales se llevan a cabo perfectamente. A menos que se ejecute perfectamente, un sacrificio no puede producir el resultado deseado. En esta era de Kali no existe ningún brāhmaṇa o sacerdote tan erudito disponible; por lo tanto, todos esos sacrificios están prohibidos. El único sacrificio recomendado en los śāstras es el canto del mantra Hare Kṛṣṇa.

Otro procedimiento importante consiste en que primero se ofrezca adoración a la personalidad más exaltada de la asamblea de una ceremonia de sacrificio semejante. Después de que se hicieron todos los preparativos para el sacrificio de Yudhiṣṭhira, la siguiente consideración era quién debía ser adorado primero en la ceremonia. Esta ceremonia particular se denomina Agrapūjā. Agra significa primero, y pūjā significa adoración. Esta Agrapūjā es similar a la elección del presidente. En la asamblea del sacrificio, todos los miembros eran muy exaltados. Algunos propusieron elegir a una persona como candidato perfecto para recibir la Agrapūjā, y otros propusieron a alguien más.

Cuando el asunto permaneció sin decidir, Sahadeva comenzó a hablar en favor del Señor Kṛṣṇa. Dijo, “El Señor Kṛṣṇa, el mejor entre los miembros de la dinastía Yadu y el protector de Sus devotos, es la personalidad más exaltada de esta asamblea. Por lo tanto, creo que Él debería, sin ninguna objeción, recibir el honor de ser adorado primero. Aunque semidioses como el Señor Brahmā, el Señor Śiva, Indra, el Rey de los planetas celestiales, y muchas otras personalidades exaltadas están presentes en esta asamblea, nadie puede ser igual o superior a Kṛṣṇa en términos de tiempo, espacio, riquezas, fuerza, reputación, sabiduría, renunciación o cualquier otra consideración. Todo aquello que se considera opulento está presente originalmente en Kṛṣṇa. Así como el alma individual es el principio fundamental del crecimiento de su cuerpo material, de manera similar Kṛṣṇa es la Superalma de esta manifestación cósmica. Todo tipo de ceremonias rituales Védicas, como la realización de sacrificios, la ofrenda de oblaciones en el fuego, el canto de los himnos Védicos y la práctica del yoga místico–tienen como finalidad comprender a Kṛṣṇa. Ya sea que uno siga el sendero de las actividades fruitivas o el sendero de la especulación filosófica, el destino último es Kṛṣṇa; todos los métodos fidedignos de autorrealización tienen como finalidad comprender a Kṛṣṇa. Señoras y señores, es superfluo hablar de Kṛṣṇa, porque todos ustedes, personalidades exaltadas, conocen al Brahman Supremo, el Señor Kṛṣṇa, para quien no existen diferencias materiales entre el cuerpo y el alma, entre la energía y el energético, ni entre una parte del cuerpo y otra. Puesto que todos son partes y porciones de Kṛṣṇa, no existe ninguna diferencia cualitativa entre Kṛṣṇa y todas las entidades vivientes. Todo es una emanación de las energías de Kṛṣṇa, las energías material y espiritual. Las energías de Kṛṣṇa son como el calor y la luz del fuego; no existe diferencia entre la cualidad del calor y la luz y el fuego mismo.

“Además, Kṛṣṇa puede hacer lo que desee con cualquier parte de Su cuerpo. Nosotros podemos ejecutar una acción particular con la ayuda de una parte particular de nuestro cuerpo, pero Él puede hacer cualquier cosa y todo con cualquier parte de Su cuerpo. Y debido a que Su cuerpo trascendental está eternamente lleno de conocimiento y bienaventuranza, no experimenta las seis clases de cambios materiales–nacimiento, existencia, crecimiento, acción fruitiva, disminución y desaparición. Sin ser forzado por ninguna energía externa, Él es la causa suprema de la creación, el mantenimiento y la disolución de todo cuanto existe. Solo por la gracia de Kṛṣṇa todos se ocupan en la práctica de la religiosidad, el desarrollo de condiciones económicas, la satisfacción de los sentidos y, finalmente, el logro de la liberación del cautiverio material. Estos cuatro principios de la vida progresiva pueden ejecutarse únicamente por la misericordia de Kṛṣṇa. Por lo tanto, Él debe recibir la primera adoración de este gran sacrificio, y nadie debería estar en desacuerdo. Así como al regar la raíz se riegan automáticamente las ramas, las ramitas, las hojas y las flores, o así como al proporcionar alimento al estómago se establecen automáticamente la nutrición y el metabolismo de todas las partes del cuerpo, de la misma manera, al ofrecer la primera adoración a Kṛṣṇa, todos los presentes en esta reunión–incluyendo a los grandes semidioses–quedarán satisfechos. Si alguien tiene una disposición caritativa, será muy bueno para él dar caridad únicamente a Kṛṣṇa, quien es la Superalma de todos, independientemente de su cuerpo particular o personalidad individual. Kṛṣṇa está presente como la Superalma en todo ser viviente, y si podemos satisfacerlo, entonces automáticamente todo ser viviente queda satisfecho.”

Sahadeva tuvo la fortuna de conocer las glorias de Kṛṣṇa y, después de describirlas brevemente, dejó de hablar. Después de que pronunció este discurso, todos los miembros presentes en aquella gran asamblea del sacrificio aplaudieron, confirmando continuamente sus palabras al decir, “Todo lo que has dicho es completamente perfecto. Todo lo que has dicho es completamente perfecto.” El Rey Yudhiṣṭhira, después de escuchar la confirmación de todos los presentes, especialmente de los brāhmaṇas y los sabios eruditos, adoró al Señor Kṛṣṇa de acuerdo con los principios regulativos de los mandatos Védicos. En primer lugar, el Rey Yudhiṣṭhira–junto con sus hermanos, esposas, hijos, otros parientes y ministros–lavó los pies de loto del Señor Kṛṣṇa y roció el agua sobre sus cabezas. Después de esto, al Señor Kṛṣṇa se le ofrecieron diversas clases de prendas de seda de color amarillo, y se colocaron ante Él montones de joyas y ornamentos para Su uso.

El Rey Yudhiṣṭhira sintió tal éxtasis al honrar a Kṛṣṇa, quien era su único objeto de amor, que las lágrimas se deslizaron de sus ojos y, aunque lo deseaba, no podía ver claramente al Señor Kṛṣṇa. Así fue adorado el Señor Kṛṣṇa por el Rey Yudhiṣṭhira. En ese momento, todos los miembros presentes en aquella asamblea se pusieron de pie con las manos juntas y comenzaron a cantar, “¡Jaya! ¡Jaya! ¡Namaḥ! ¡Namaḥ!” Cuando todos se unieron para ofrecer sus respetuosas reverencias a Kṛṣṇa, hubo una lluvia de flores desde el cielo.

En aquella reunión también estaba presente el Rey Śiśupāla. Era un enemigo declarado de Kṛṣṇa por muchas razones, especialmente porque Kṛṣṇa había raptado a Rukmiṇī de la ceremonia matrimonial; por lo tanto, no podía tolerar que se ofreciera tal honor a Kṛṣṇa ni que se glorificaran Sus cualidades. En lugar de alegrarse al escuchar las glorias del Señor, se puso muy furioso. Cuando todos ofrecieron respeto a Kṛṣṇa poniéndose de pie, Śiśupāla permaneció sentado, pero cuando se enfureció al ver que Kṛṣṇa recibía honores, Śiśupāla se levantó repentinamente y, levantando la mano, comenzó a hablar muy enérgicamente y sin temor contra el Señor Kṛṣṇa. Habló de tal manera que el Señor Kṛṣṇa podía escucharlo con toda claridad.

“Señoras y señores, ahora puedo apreciar la afirmación de los Vedas de que, después de todo, el tiempo es el factor predominante. A pesar de todos los esfuerzos en contra, el elemento tiempo ejecuta su propio plan sin oposición. Por ejemplo, uno puede hacer todo lo posible por vivir, pero cuando llega el momento de la muerte, nadie puede impedirla. Veo aquí que, aunque hay muchas personalidades poderosas presentes en esta asamblea, la influencia del tiempo es tan fuerte que han sido engañadas por la declaración de un muchacho que ha hablado neciamente acerca de Kṛṣṇa. Hay muchos sabios eruditos y personas mayores presentes, pero aun así han aceptado la declaración de un muchacho necio. Esto significa que, por influencia del tiempo, incluso la inteligencia de personas tan honradas como las presentes en esta reunión puede ser desviada. Estoy totalmente de acuerdo con las personas respetables presentes aquí en que son lo suficientemente competentes para seleccionar a la personalidad que puede ser adorada primero, pero no puedo estar de acuerdo con la declaración de un muchacho como Sahadeva, que ha hablado tan elogiosamente acerca de Kṛṣṇa y ha recomendado que Kṛṣṇa es digno de recibir la primera adoración en el sacrificio. Puedo ver que en esta reunión hay muchas personalidades que se han sometido a grandes austeridades, que son sumamente eruditas y que han ejecutado muchas penitencias. Mediante su conocimiento y dirección, pueden liberar a muchas personas que sufren los dolores de la existencia material. Aquí hay grandes ṛṣis cuyo conocimiento no tiene límites, así como muchas personas autorrealizadas y también brāhmaṇas, y por lo tanto pienso que cualquiera de ellos podría haber sido seleccionado para la primera adoración, porque son dignos de adoración incluso por parte de los grandes semidioses, reyes y emperadores. No puedo entender cómo pudieron haber seleccionado a este muchacho pastor de vacas, Kṛṣṇa, y haber dejado de lado a todas estas otras grandes personalidades. Considero que Kṛṣṇa no es mejor que un cuervo–¿cómo puede ser digno de recibir la primera adoración en este gran sacrificio?”

“Todavía ni siquiera podemos determinar a qué casta pertenece este Kṛṣṇa ni cuál es Su verdadera ocupación.” En realidad, Kṛṣṇa no pertenece a ninguna casta, ni tiene que desempeñar ningún deber ocupacional. En los Vedas se afirma que el Señor Supremo no tiene nada que hacer como deber prescrito. Todo lo que debe hacerse en Su nombre es ejecutado por Sus diferentes energías.

Śiśupāla continuó: “Kṛṣṇa no pertenece a una familia elevada. Es tan independiente que nadie conoce Sus principios de vida religiosa. Parece estar fuera de la jurisdicción de todos los principios religiosos. Siempre actúa independientemente, sin preocuparse por los mandatos Védicos ni por los principios regulativos. Por lo tanto, está desprovisto de todas las buenas cualidades.” Śiśupāla alabó indirectamente a Kṛṣṇa al decir que Él no está dentro de la jurisdicción de los mandatos Védicos. Esto es cierto porque Él es la Suprema Personalidad de Dios. Que Él no tenga cualidades significa que Kṛṣṇa no posee cualidades materiales y, debido a que es la Suprema Personalidad de Dios, actúa independientemente, sin preocuparse por las convenciones ni por los principios sociales o religiosos.

Śiśupāla continuó: “En estas circunstancias, ¿cómo puede ser digno de recibir la primera adoración en el sacrificio? Kṛṣṇa es tan necio que ha abandonado Mathurā, que está habitada por personas sumamente elevadas que siguen la cultura Védica, y ha buscado refugio en el océano, donde ni siquiera se habla de los Vedas. En lugar de vivir abiertamente, ha construido un fuerte dentro del agua y vive en una atmósfera donde no se discute el conocimiento Védico. Y siempre que sale del fuerte, simplemente acosa a los ciudadanos como un bandido, ladrón o pícaro”.

Śiśupāla enloqueció porque Kṛṣṇa había sido elegido como la personalidad suprema para recibir la primera adoración en aquella reunión, y habló de manera tan irresponsable que parecía haber perdido toda su buena fortuna. Cubierto por la desgracia, Śiśupāla continuó insultando aún más a Kṛṣṇa, y el Señor Kṛṣṇa lo escuchó pacientemente sin protestar. Así como un león no presta atención cuando una manada de chacales aúlla, el Señor Kṛṣṇa permaneció en silencio y sin ser provocado. Kṛṣṇa no respondió ni siquiera a una sola de las acusaciones hechas por Śiśupāla, pero todos los miembros presentes en la reunión, excepto unos pocos que estaban de acuerdo con Śiśupāla, se agitaron mucho, porque es deber de toda persona respetable no tolerar la blasfemia contra Dios o Su devoto. Algunos de ellos, pensando que no podían tomar medidas apropiadas contra Śiśupāla, abandonaron la asamblea en señal de protesta, cubriéndose los oídos con las manos para no seguir escuchando las acusaciones. Así abandonaron la reunión condenando las acciones de Śiśupāla. El mandato Védico establece que siempre que se blasfeme contra la Suprema Personalidad de Dios, uno debe marcharse inmediatamente. Si no lo hace, queda privado de sus actividades piadosas y es degradado a una condición inferior de vida.

Todos los reyes presentes, pertenecientes a las dinastías Kuru, Matsya, Kekaya y Sṛñjaya, se enfurecieron mucho y tomaron inmediatamente sus espadas y escudos para matar a Śiśupāla. Śiśupāla era tan necio que no se agitó ni siquiera ligeramente, aunque todos los reyes presentes estaban dispuestos a matarlo. No se molestó en considerar los pros y contras de su necio hablar y, cuando vio que todos los reyes estaban preparados para matarlo, en lugar de detenerse, se dispuso a luchar con ellos y tomó su espada y escudo. Cuando el Señor Kṛṣṇa vio que estaban a punto de enfrentarse en la arena del auspicioso yajña Rājasūya, Él mismo los apaciguó. Por Su misericordia sin causa, Él Mismo decidió matar a Śiśupāla. Cuando Śiśupāla estaba insultando a los reyes que se disponían a atacarlo, el Señor Kṛṣṇa tomó Su disco, que era tan afilado como la hoja de una navaja, e inmediatamente separó la cabeza de Śiśupāla de su cuerpo.

Cuando Śiśupāla fue así matado, se elevó un gran rugido y alarido de la multitud en aquella asamblea. Aprovechando aquella perturbación, los pocos reyes que eran partidarios de Śiśupāla abandonaron rápidamente la asamblea por temor a perder la vida. Pero, a pesar de todo esto, la afortunada alma espiritual de Śiśupāla se fundió inmediatamente en el cuerpo del Señor Kṛṣṇa en presencia de todos los miembros, exactamente como un meteoro ardiente cae sobre la superficie del globo. La fusión del alma de Śiśupāla en el cuerpo trascendental de Kṛṣṇa nos recuerda la historia de Jaya y Vijaya, quienes cayeron al mundo material desde los planetas Vaikuṇṭha al ser maldecidos por los cuatro Kumāras. Para su regreso al mundo Vaikuṇṭha, se dispuso que tanto Jaya como Vijaya, durante tres nacimientos consecutivos, actuarían como enemigos a muerte del Señor y, al final de esas vidas, regresarían nuevamente al mundo Vaikuṇṭha y servirían al Señor como Sus asociados.

Aunque Śiśupāla actuó como enemigo de Kṛṣṇa, ni por un solo momento estuvo fuera de la conciencia de Kṛṣṇa. Siempre estaba absorto en pensar en Kṛṣṇa y, por ello, obtuvo primero la salvación de sāyujya-mukti, fundirse en la existencia del Supremo, y finalmente fue restituido a su posición original de servicio personal. El Bhagavad-gītā corrobora el hecho de que si uno está absorto en pensar en el Señor Supremo en el momento de la muerte, inmediatamente entra en el reino de Dios después de abandonar su cuerpo material. Después de la salvación de Śiśupāla, el Rey Yudhiṣṭhira recompensó a todos los miembros presentes en la asamblea del sacrificio. Remuneró suficientemente a los sacerdotes y a los sabios eruditos por haberse ocupado en la ejecución del sacrificio y, después de realizar todo este trabajo rutinario, tomó su baño. Este baño al final del sacrificio también es técnico. Se denomina baño avabhṛtha.

El Señor Kṛṣṇa hizo posible que la ejecución del yajña Rājasūya dispuesto por el Rey Yudhiṣṭhira se completara exitosamente y, a petición de Sus primos y parientes, permaneció unos meses más en Hastināpura. Aunque el Rey Yudhiṣṭhira y sus hermanos no estaban dispuestos a que el Señor Kṛṣṇa abandonara Hastināpura, Kṛṣṇa dispuso obtener el permiso del Rey para regresar a Dvārakā y, de esta manera, regresó a casa junto con Sus reinas y ministros.

La historia de la caída de Jaya y Vijaya de los planetas Vaikuṇṭha al mundo material se describe en el Séptimo Canto del Śrīmad-Bhāgavatam. La muerte de Śiśupāla tiene una relación directa con esa narración de Jaya y Vijaya, pero la instrucción más importante que obtenemos de este incidente es que la Suprema Personalidad de Dios, siendo absoluto, puede conceder la salvación a todos, ya sea que uno actúe como Su enemigo o como Su amigo. Por lo tanto, es una concepción errónea pensar que el Señor se relaciona con alguien como amigo y con otra persona como enemigo. Que Él sea enemigo o amigo siempre se encuentra en la plataforma absoluta. No existe ninguna distinción material.

Después de que el Rey Yudhiṣṭhira tomó su baño tras el sacrificio y permaneció en medio de todos los sabios eruditos y brāhmaṇas, parecía exactamente el Rey del cielo y, por ello, se veía muy hermoso. El Rey Yudhiṣṭhira recompensó suficientemente a todos los semidioses que participaron en el yajña y, estando sumamente satisfechos, todos ellos se marcharon alabando las actividades del Rey y glorificando al Señor Kṛṣṇa.

Cuando Śukadeva Gosvāmī estaba narrando estos incidentes de la muerte de Śiśupāla a manos de Kṛṣṇa y describiendo la exitosa ejecución del yajña Rājasūya por parte de Mahārāja Yudhiṣṭhira, señaló también que, después de la exitosa culminación del yajña, había solamente una persona que no estaba feliz. Era Duryodhana. Duryodhana era por naturaleza muy envidioso debido a su vida pecaminosa, y apareció en la dinastía de los Kurus como una enfermedad crónica personificada con el propósito de destruir a toda la familia.

Śukadeva Gosvāmī aseguró a Mahārāja Parīkṣit que los pasatiempos del Señor Kṛṣṇa–la muerte de Śiśupāla y Jarāsandha y la liberación de los reyes encarcelados–son todas vibraciones trascendentales, y cualquiera que escuche estas narraciones de parte de las personas autorizadas quedará inmediatamente liberado de todas las reacciones de las actividades pecaminosas de su vida.

Así termina el significado Bhaktivedanta del Segundo Volúmen, Decimonoveno Capítulo, de Kṛṣṇa, “La Liberación de Śiśupāla.”

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