Capítulo 1
Conocimiento Espiritual A Través de Kṛṣṇa
El objetivo de este movimiento de conciencia de Kṛṣṇa es traer a todas las entidades vivientes de vuelta a su conciencia original. Todas las entidades vivientes dentro del mundo material están, en distintos grados, afligidas por un tipo de locura. Este movimiento para la conciencia de Kṛṣṇa tiene como objetivo curar al hombre de su enfermedad material y restablecer su conciencia original. En un poema Bengalí, un gran poeta Vaiṣṇava ha escrito, “Cuando un hombre está poseído por fantasmas, sólo puede decir tonterías. De manera similar, cualquier persona que esté bajo la influencia de la naturaleza material debe ser considerada como poseída, y lo que sea que hable se debe considerar una tontería.” Uno puede ser considerado un gran filósofo o un gran científico, pero si está poseído por el fantasma de māyā, la ilusión, cualquier cosa que teorice y cualquier cosa que diga es más o menos una tontería. Hoy se nos da el ejemplo de un psiquiatra que, cuando se le pidió que examinara a un asesino, proclamó que dado que todos los pacientes con los que había estado en contacto estaban más o menos locos, el tribunal podía excusar al asesino por esos motivos si así lo deseaban. El punto es que en el mundo material es muy difícil encontrar a una entidad viviente sana. La atmósfera de locura que prevalece en este mundo es causada por la infección de la conciencia material.
El propósito de este movimiento Hare Kṛṣṇa es traer de vuelta al hombre a su conciencia original, que es la conciencia de Kṛṣṇa, la conciencia clara. Cuando el agua cae de las nubes, no está contaminada tal como el agua destilada, pero tan pronto como toca el suelo se vuelve fangosa y descolorida. De manera similar, originalmente somos alma espiritual pura, parte y porción de Kṛṣṇa, y por lo tanto, nuestra posición constitucional original es tan pura como la de Dios. En el Bhagavad-gītā Śrī Kṛṣṇa dice:
mamaivāṁśo jīva-loke
jīva-bhūtaḥ sanātanaḥ
manaḥ-ṣaṣṭhānīndriyāṇi
prakṛti-sthāni karṣati
“Las entidades vivientes en este mundo condicionado son Mis partes fragmentarias, y son eternas. Pero debido a la vida condicionada, están luchando muy duro con los seis sentidos, que incluyen la mente.” (Bg. 15.7)
Por lo tanto, todas las entidades vivientes son partes y porciones de Kṛṣṇa. Por Kṛṣṇa siempre debe recordarse que estamos hablando de Dios, Kṛṣṇa denota a la toda atractiva Suprema Personalidad de Dios. Así como un fragmento de oro es cualitativamente igual al depósito de oro, las diminutas partículas del cuerpo de Kṛṣṇa son cualitativamente igual a Kṛṣṇa. La composición química del cuerpo de Dios y el cuerpo espiritual eterno de la entidad viviente es el mismo–espiritual. Así, originalmente, en nuestra condición no contaminada, poseíamos una forma igual a la de Dios, pero así como la lluvia cae al suelo, así mismo entramos en contacto con este mundo material, que es manipulado por la energía material externa de Kṛṣṇa.
Cuando hablamos de energía externa o naturaleza material, puede surgir la pregunta, “¿La energía de quién? ¿La naturaleza de quién?” La energía material o la naturaleza no es activa de forma independiente. Tal concepto es una tontería. En el Bhagavad-gītā se afirma claramente que la naturaleza material no funciona de manera independiente. Cuando un hombre tonto ve una máquina puede pensar que está funcionando automáticamente, pero en realidad no es así–hay un conductor, alguien que tiene el control, aunque a veces no podamos ver al controlador detrás de la máquina debido a nuestra visión defectuosa.
Hay muchos mecanismos electrónicos que funcionan maravillosamente, pero detrás de estos intrincados sistemas hay un científico que presiona el botón. Esto es muy simple de entender: como una maquina es materia, no puede trabajar por sí misma sino que debe trabajar bajo la dirección espiritual. Una grabadora funciona, pero funciona de acuerdo con los planes y bajo la dirección de una entidad viviente, un ser humano. La máquina es completa, pero a menos que sea manipulada por un alma espiritual, no puede funcionar. De igual forma, debemos entender que esta manifestación cósmica que llamamos naturaleza es una gran máquina y que detrás de esta máquina está Dios, Kṛṣṇa. Esto también se afirma en el Bhagavad-gītā, donde Kṛṣṇa dice:
mayādhyakṣeṇa prakṛtiḥ
sūyate sa-carācaram
hetunānena kaunteya
jagad viparivartate
“Esta naturaleza material está funcionando bajo Mi dirección, Oh hijo de Kuntī, y está produciendo a todos los seres móviles e inmóviles. Por orden suya, esta manifestación es creada y aniquilada una y otra vez.” (Bg 9.10)
Hay dos tipos de entidades–las móviles (tales como los seres humanos, animales e insectos) y las inmóviles (tales como los arboles y montañas). Kṛṣṇa dice que la naturaleza material, la cual controla a ambos tipos de entidades, está actuando bajo Su dirección. Así, detrás de todo hay un controlador supremo. La civilización moderna no entiende esto debido a una falta de conocimiento; el propósito de esta Sociedad para la Conciencia de Kṛṣṇa es, por lo tanto, iluminar a todas las personas que han sido enloquecidas por la influencia de las tres modalidades de la naturaleza material. En otras palabras, nuestro objetivo es despertar a la humanidad a su condición normal.
Hay muchas universidades, especialmente en los Estados Unidos, y muchos departamentos de conocimiento, pero no están discutiendo estos puntos. ¿Dónde está el departamento de este conocimiento que encontramos dado por Śrī Kṛṣṇa en el Bhagavad-gītā? Cuando hablé ante estudiantes y algunos miembros de la facultad del Instituto Tecnológico de Massachusetts, la primera pregunta que se planteó fue: “¿Dónde está el departamento tecnológico que está investigando la diferencia entre un hombre muerto y un hombre vivo?” Cuando un hombre muere, algo se pierde. ¿Dónde está la tecnología para reemplazarlo? ¿Por qué los científicos no intentan resolver este problema? Debido a que este es un tema muy difícil, lo dejan de lado y se dedican afanosamente a la tecnología de comer, dormir, aparearse y defenderse. Sin embargo, las escrituras Védicas nos informan que esto es tecnología animal. Los animales también están haciendo todo lo posible por comer bien, tener una vida sexual placentera, dormir tranquilos y defenderse. ¿Cuál es entonces la diferencia entre el conocimiento del hombre y el conocimiento de los animales? El hecho es que el conocimiento del hombre debe desarrollarse para explorar esa diferencia entre un hombre vivo y un hombre muerto, un cuerpo vivo y un cuerpo muerto. Ese conocimiento espiritual fue impartido por Kṛṣṇa a Arjuna al comienzo del Bhagavad-gītā. Siendo un amigo de Kṛṣṇa, Arjuna era un hombre muy inteligente, pero su conocimiento, como el de todos los hombres, era limitado. Kṛṣṇa habló, sin embargo, de temas que estaban más allá del conocimiento finito de Arjuna. Estos temas se llaman adhokṣaja porque nuestra percepción directa mediante la cual adquirimos conocimiento material fracasa en acercarse a ellos. Por ejemplo, tenemos muchos microscopios potentes para ver lo que no podemos ver con nuestra visión limitada, pero no hay microscopio que nos pueda mostrar el alma dentro del cuerpo. Sin embargo, el alma está ahí.
El Bhagavad-gītā nos informa que en este cuerpo hay un propietario. Yo soy el propietario, y los demás son propietarios de sus cuerpos. Digo, “Mi mano,” pero no “Yo mano.” Como es “mi mano,” soy diferente de la mano, siendo su dueño. De manera similar, hablamos de “Mi ojo,” “Mi pierna,” “Mi esto,” “Mi aquello.” En medio de todos estos objetos que me pertenecen, ¿dónde estoy yo? La búsqueda de la respuesta a esta pregunta es el proceso de la meditación. En la meditación real, preguntamos, “¿Dónde estoy yo? ¿Qué soy yo?” No podemos encontrar las respuestas a estas preguntas mediante ningún esfuerzo material, y debido a esto todas las universidades están dejando de lado estas preguntas. Dicen, “Es un tema demasiado difícil.” O lo hacen a un lado: “Es irrelevante.” Así, los ingenieros dirigen su atención a crear e intentar perfeccionar el carruaje sin caballos y el pájaro sin alas. Antes los caballos tiraban de carruajes y no había contaminación del aire, pero ahora hay coches y cohetes, y los científicos están muy orgullosos. “Hemos inventado carruajes sin caballos y pájaros sin alas,” se jactan. Aunque inventen alas de imitación para el avión o el cohete, no pueden inventar un cuerpo sin alma. Cuando sean capaces de hacer esto realmente, merecerán crédito. Pero tal intento sería necesariamente frustrado, porque sabemos que no hay máquina que pueda funcionar sin un alma espiritual detrás de ella. Incluso las computadoras más complicadas necesitan hombres capacitados para manejarlas. Del mismo modo, debemos saber que esta gran máquina, que se conoce como la manifestación cósmica, es manipulada por un espíritu supremo. Ese es Kṛṣṇa. Los científicos están buscando la causa última o el controlador último de este universo material y están postulando diferentes teorías y propuestas, pero el verdadero medio para el conocimiento es muy fácil y perfecto: solo necesitamos escuchar de la persona perfecta, Kṛṣṇa. Al aceptar el conocimiento impartido en el Bhagavad-gītā, cualquiera puede saber de inmediato que esta gran máquina cósmica, de la cual la tierra es parte, está funcionando tan maravillosamente porque hay un conductor detrás de ella–Kṛṣṇa.
Nuestro proceso de conocimiento es muy simple. La instrucción de Kṛṣṇa, el Bhagavad-gītā, es el principal libro de conocimiento dado por el ādi-puruṣa Mismo, la Persona Primordial Suprema, la Suprema Personalidad de Dios. Él es de hecho la persona perfecta. Se podría argüir que aunque nosotros lo hemos aceptado como una persona perfecta, hay otros que no lo aceptan. Sin embargo, no debemos pensar que esta aceptación es caprichosa; Él es aceptado como la persona perfecta en la evidencia de muchas autoridades. No aceptamos a Kṛṣṇa como perfecto simplemente en base a nuestros caprichos o sentimientos. No–Kṛṣṇa es aceptado como Dios por muchas autoridades Védicas como Vyāsadeva, el autor de todas las literaturas Védicas. La tesorería del conocimiento está contenido en los Vedas, y su autor, Vyāsadeva, acepta a Kṛṣṇa como la Suprema Personalidad de Dios, y el maestro espiritual de Vyāsadeva, Nārada también acepta a Kṛṣṇa como tal. El maestro espiritual de Nārada, Brahmā, acepta a Kṛṣṇa no solo como la Persona Suprema sino también como el controlador supremo–īśvaraḥ paramaḥ kṛṣṇaḥ: “El controlador supremo es Kṛṣṇa.”
No hay nadie en la creación que pueda afirmar que no está controlado. Todo el mundo, independientemente de lo importante o poderoso que sea, tiene un controlador sobre su cabeza. Kṛṣṇa, sin embargo, no tiene controlador; por lo tanto, Él es Dios. Él es el controlador de todos, pero no hay nadie superior a Él, nadie que lo controle; ni hay nadie igual a Él, nadie para compartir Su plataforma de control absoluto. Esto puede sonar muy extraño, porque hoy en día hay muchos supuestos dioses. De hecho, los dioses se han vuelto muy baratos, siendo especialmente importados de la India. La gente de otros países tiene la suerte de que allí no se fabriquen dioses, pero en la India se fabrican dioses prácticamente todos los días. A menudo escuchamos que Dios viene a Los Ángeles o Nueva York y que la gente se está reuniendo para recibirlo, etc. Pero Kṛṣṇa no es el tipo de Dios fabricado en una fábrica mística. No. Él no fue hecho Dios, sino que Él es Dios.
Deberíamos saber entonces sobre la base de la autoridad que detrás de esta gigantesca naturaleza material, la manifestación cósmica, está Dios–Kṛṣṇa–y que Él es aceptado por todas las autoridades Védicas. La aceptación de la autoridad no es nueva para nosotros; todos aceptan la autoridad de una u otra forma. Para la educación vamos a un profesor o una escuela o simplemente aprendemos de nuestro padre y madre. Todos ellos son autoridades, y nuestra naturaleza es aprender de ellos. En nuestra infancia preguntábamos, “Padre, ¿qué es esto?” y el padre decía, “Esto es un bolígrafo,” “Estos son anteojos,” o “Esto es una mesa.” De esta manera, desde el mismo comienzo de la vida, un niño aprende de su padre y de su madre. Aprende los nombres de las cosas y las relaciones básicas de una cosa con otra preguntando a sus padres.
Un buen padre y una buena madre nunca engañan cuando su hijo les pregunta; ellos dan información exacta y correcta. De manera similar, si obtenemos información espiritual de una autoridad y si la autoridad no es un engañador, entonces nuestro conocimiento es perfecto. Sin embargo, si intentamos llegar a conclusiones a fuerza de nuestros propios poderes especulativos, estamos sujetos a caer en el error. El proceso de inducción, por el cual, razonando a partir de hechos particulares o casos individuales, uno puede llegar a una conclusión general, nunca es un proceso perfecto. Debido a que somos limitados y nuestra experiencia es limitada, siempre permanecerá imperfecto.
Si recibimos información de la fuente perfecta, Kṛṣṇa, y si repetimos esa información, entonces lo que estamos diciendo también puede aceptarse como perfecto y autorizado. El proceso de paramparā o sucesión discipular es este mismo proceso de escuchar de parte de Kṛṣṇa o de las autoridades que han aceptado a Kṛṣṇa y repetir exactamente lo que han dicho. En el Bhagavad-gītā Kṛṣṇa recomienda este proceso de conocimiento:
evaṁ paramparā-prāptam
imaṁ rājarṣayo viduḥ
“Esta ciencia suprema fue así recibida a través de la cadena de sucesión discipular, y los reyes santos la entendieron de esa manera.” (Bg. 4.2)
Antiguamente, el conocimiento era transmitido por grandes reyes santos que eran las autoridades. En eras anteriores, sin embargo, estos reyes eran ṛṣis–grandes sabios eruditos y devotos– y debido a que no eran hombres ordinarios, el gobierno que encabezaban funcionaba muy bien. Hay muchos casos en la civilización Védica de reyes que alcanzaron la perfección como devotos de Dios. Por ejemplo, Dhruva Mahārāja fue al bosque a buscar a Dios y, mediante la práctica de severas penitencias y austeridades, encontró a Dios en seis meses. Aunque solo era un príncipe de cinco años con un cuerpo muy delicado, tuvo éxito porque siguió las instrucciones de su maestro espiritual, Nārada. El primer mes que Dhruva Mahārāja estuvo en el bosque, simplemente, comió algunas frutas y vegetales una vez cada tres días y bebió un poco de agua cada seis días. Finalmente restringió su inhalación de aire y estuvo de pie durante seis meses sobre una sola pierna. Después de ejecutar estas severas austeridades durante medio año, Dios se manifestó ante él, cara a cara. No es necesario que practiquemos tales austeridades tan severas, sino que simplemente por seguir los pasos de las autoridades Védicas también podemos ver a Dios cara a cara. Esta visión de Dios es la perfección de la vida.
El proceso de conciencia de Kṛṣṇa se basa en la austeridad, pero no es muy difícil. Hay restricciones que gobiernan la alimentación y la vida sexual (solo se toma prasādam, alimento ofrecido primero a Kṛṣṇa, y el sexo se restringe a la vida matrimonial), y existen otras regulaciones que facilitan y fomentan la realización espiritual.
En estos días no es posible imitar a Dhruva Mahārāja, pero al seguir ciertos principios Védicos básicos, podemos avanzar en la conciencia espiritual, la conciencia de Kṛṣṇa. A medida que avanzamos, nos volvemos perfectos en conocimiento. ¿De qué sirve convertirse en un científico o un filósofo si no podemos decir cuál será nuestra próxima vida? Un estudiante realizado de conciencia de Kṛṣṇa puede decir muy fácilmente cuál será su próxima vida, qué es Dios, qué es la entidad viviente y cuál es su relación con Dios. Su conocimiento es perfecto porque proviene de libros perfectos de conocimiento como el Bhagavad-gītā y el Śrīmad-Bhāgavatam.
Este, entonces, es el proceso de conciencia de Kṛṣṇa. Es muy fácil, cualquiera puede adoptarlo y hacer su vida perfecta. Si alguien dice, “No tengo educación en absoluto, no puedo leer libros,” todavía aquel no está descualificado. Todavía aquel puede perfeccionar su vida simplemente cantando el mahāmantra: Hare Kṛṣṇa, Hare Kṛṣṇa, Kṛṣṇa Kṛṣṇa, Hare Hare/ Hare Rāma, Hare Rāma, Rāma Rāma, Hare Hare. Kṛṣṇa nos ha dado una lengua y dos oídos, y puede que nos sorprenda saber que a Kṛṣṇa se Le realiza a través de los oídos y la lengua, no a través de los ojos. Al escuchar Su mensaje, aprendemos a controlar la lengua, y después de que la lengua está controlada, le siguen los demás sentidos. De todos los sentidos, la lengua es el más voraz y difícil de controlar, sin embargo, se puede controlar simplemente cantando Hare Kṛṣṇa y saboreando Kṛṣṇa prasādam, alimento ofrecido a Kṛṣṇa.
No podemos entender a Kṛṣṇa mediante la percepción sensual o por la especulación. No es posible, porque Kṛṣṇa es tan grande que está más allá de nuestro alcance sensual. Pero a Él se Le puede entender mediante la entrega. Kṛṣṇa por lo tanto recomienda este proceso:
sarva-dharmān parityajya
mām ekaṁ śaraṇaṁ vraja
ahaṁ tvāṁ sarva-pāpebhyo
mokṣayiṣyāmi mā śucaḥ
“Abandona todas las variedades de religión y simplemente entrégate a Mí; y a cambio te protegeré de todas las reacciones pecaminosas. Por lo tanto, no tienes nada que temer.” (Bg. 18.66)
Desafortunadamente, nuestra enfermedad es que somos rebeldes–automáticamente nos resistimos a la autoridad. Aun así, aunque digamos que no queremos autoridad, la naturaleza es tan fuerte que nos impone la autoridad. Nos vemos forzados a aceptar la autoridad de la naturaleza. ¿Qué puede ser más patético que un hombre que afirma no responder ante ninguna autoridad pero que sigue ciegamente a sus sentidos dondequiera que lo lleven? Nuestro falso reclamo de independencia es simplemente una tontería. Todos estamos bajo la autoridad, aun así decimos que no queremos autoridad. Esto se llama māyā, ilusión. Sin embargo, tenemos cierta independencia–tenemos la elección de estar bajo la autoridad de nuestros sentidos o bajo la autoridad de Kṛṣṇa. La mejor y última autoridad es Kṛṣṇa, porque Él es nuestro eterno bienqueriente y siempre habla para nuestro beneficio. Ya que tenemos que aceptar alguna autoridad, ¿por qué no aceptar la Suya? Simplemente por escuchar Sus glorias en el Bhagavad-gītā y el Śrīmad-Bhāgavatam y por cantar Sus nombres–Hare Kṛṣṇa–podemos perfeccionar rápidamente nuestras vidas.