Capítulo 6
Adoptando la Conciencia de Kṛṣṇa
En la India, todas las escrituras y grandes maestros espirituales, incluyendo a Śaṅkarācārya, un impersonalista, aceptan a Kṛṣṇa como el Señor Supremo. Al comienzo de su comentario sobre el Bhagavad-gītā, Śaṅkarācārya afirma que Nārāyaṇa es trascendental a esta creación, tanto manifiesta como no manifiesta, y en el mismo comentario afirma que la Suprema Personalidad de Dios, Nārāyaṇa, es Kṛṣṇa que aparece como hijo de Devakī y Vasudeva. Por lo tanto, a este respecto, hay poca diferencia de opinión sobre Kṛṣṇa. Quienes son autoridades, ya sean personalistas o impersonalistas, están de acuerdo en que Kṛṣṇa es el Señor Supremo.
Cuando Kṛṣṇa estuvo presente en este planeta, demostró con Sus actividades y opulencia que Él es el Señor Supremo. Si realmente estamos ansiosos por comprender quién y qué es el Señor Supremo, toda la información se encuentra en las literaturas Védicas. Si utilizamos todo lo que poseemos para comprender a Dios, Kṛṣṇa demostrará que Él es la Suprema Personalidad de Dios. Con solo aceptar este hecho, nuestra educación estará completa. Está de moda investigar para intentar descubrir quién es Dios, pero esto no es necesario. Dios está presente, y Él Mismo dice:
mattaḥ parataraṁ nānyat
kiñcid asti dhanañjaya
mayi sarvam idaṁ protaṁ
sūtre maṇi-gaṇā iva
“Oh conquistador de riquezas (Arjuna), no hay verdad superior a Mí. Todo reposa en Mí, como perlas ensartadas en un hilo.” (Bg. 7.7)
Esta información no solo se da en el Bhagavad-gītā, sino también en otras escrituras, y ha sido aceptada desde el principio por grandes ācāryas (maestros) como Śaṅkarācārya, Rāmānujācārya, Madhvācārya, el Señor Caitanya y muchas otras autoridades indiscutibles. Incluso en la actualidad, quienes no aceptan a Kṛṣṇa como el Señor Supremo aceptan el conocimiento que Kṛṣṇa le dio a Arjuna. De esta manera, están aceptando a Kṛṣṇa indirectamente. Si uno acepta el Bhagavad-gītā como un gran libro de conocimiento, también acepta a Kṛṣṇa. No cabe duda de que la Suprema Verdad Absoluta es Kṛṣṇa y de que tenemos una relación eterna con Él.
Nuestra relación eterna con Dios es sabhājana: Dios es grande y nosotros estamos subordinados. Él es el predominante y nosotros somos los predominados. El deber del subordinado es complacer al predominante. De igual manera, si queremos ser felices, debemos aprender cómo hacer feliz a Kṛṣṇa. Este es el proceso de la conciencia de Kṛṣṇa.
Pero ¿cómo se puede entender que el Señor Supremo está satisfecho con nuestro servicio y trabajo? En realidad, es posible perfeccionar nuestro servicio o deber ocupacional. Todos tienen algún servicio que realizar según sus designaciones. Puede ser Indio o Americano, Hindú, Musulmán o Cristiano, hombre, mujer, brāhmaṇa, kṣatriya, vaiśya, śūdra o lo que sea–en cualquier caso, está destinado a realizar algún tipo de trabajo, y ese trabajo es su deber ocupacional. La perfección del deber se puede poner a prueba observando si el Señor Supremo está satisfecho con su ejecución. La satisfacción del Señor Supremo puede comprobarse mediante su representante, el maestro espiritual. Por lo tanto, es importante buscar a un verdadero representante de la Suprema Personalidad de Dios y trabajar bajo su dirección. Si él está satisfecho, entonces debemos saber que el Señor Supremo también lo está. Esto lo explica Viśvanātha Cakravartī Ṭhākura:
yasya prasādād bhagavat-prasādo
yasyāprasādān na gatiḥ kuto ’pi
dhyāyaṁ stuvaṁs tasya yaśas tri-sandhyaṁ
vande guroḥ śrī-caraṇāravindam
“Por la misericordia del maestro espiritual, uno es benedicto de la misericordia de Kṛṣṇa. Sin la gracia del maestro espiritual, nadie puede progresar. Por lo tanto, debo siempre recordar al maestro espiritual. Al menos tres veces al día debo ofrecer mis respetuosas reverencias a los pies de loto de mi maestro espiritual.” (Śrī Gurvaṣṭakam, Verso 8)
El maestro espiritual es el representante del Señor Supremo. ¿Cómo él se convierte en tal representante? Si uno dice que tal o cual objeto son unas gafas, y si enseña a su discípulo de esa manera, no hay error sobre la identidad del objeto. El maestro espiritual es quien ha captado las palabras de una sucesión discipular en particular. En el caso dado, la palabra clave es “gafas,”–eso es todo. El maestro espiritual no tiene que decir nada más allá de eso. Esta es la cualificación. Kṛṣṇa dice, “Yo soy el Supremo,” y el maestro espiritual dice, “Kṛṣṇa es el Supremo.” No es que para ser un representante de Kṛṣṇa o un maestro espiritual uno tenga que tener alguna cualificación extraordinaria. Simplemente tiene que llevar el mensaje de la autoridad tal como es, sin ninguna interpretación personal. Tan pronto como hay alguna interpretación personal, el mensaje se pierde y las instrucciones se vuelven ofensivas. Una persona que interpreta las escrituras según sus propios caprichos debe ser rechazada de inmediato.
En una ocasión, el Señor Caitanya Mahāprabhu dijo, “Debes tener al menos la suficiente facultad para probar y descubrir quién es un maestro espiritual y quién no.” Por ejemplo, si queremos comprar algo, debemos tener al menos una idea de qué es esa cosa; de lo contrario, seremos engañados. Si queremos comprar un mango en el mercado, debemos saber al menos qué tipo de alimento es y qué aspecto tiene. De igual manera, debemos tener un conocimiento preliminar de las cualificaciones de un maestro espiritual fidedigno. El propio Bhagavad-gītā ofrece alguna información sobre la sucesión de maestros espirituales. El Señor Śrī Kṛṣṇa dice:
imaṁ vivasvate yogaṁ
proktavān aham avyayam
vivasvān manave prāha
manur ikṣvākave ’bravīt
evaṁ paramparā-prāptam
imaṁ rājarṣayo viduḥ
sa kāleneha mahatā
yogo naṣṭaḥ parantapa
sa evāyaṁ mayā te ’dya
yogaḥ proktaḥ purātanaḥ
bhakto ’si me sakhā ceti
rahasyaṁ hy etad uttamam
“Yo le instruí esta ciencia imperecedera del yoga al dios del sol Vivasvān, y Vivasvān se la instruyó a Manu, el padre de la humanidad, y Manu, a su vez, se la instruyó a Ikṣvāku. Esta ciencia suprema se recibió así a través de la cadena de sucesión discipular, y los reyes santos la entendieron de esa manera. Pero con el paso del tiempo, la sucesión se rompió, y por lo tanto, la ciencia tal como es parece estar perdida. Esa antiquísima ciencia de la relación con el Supremo te la digo hoy, debido a que eres tanto Mi devoto como Mi amigo; por lo tanto, tú puedes comprender el misterio trascendental de esta ciencia.” (Bg. 4.1-3)
Esa sucesión discipular espiritual original se rompió, pero ahora podemos recibir el mismo mensaje al estudiar el Bhagavad-gītā. En el Bhagavad-gītā, Kṛṣṇa le habla a Arjuna tal como en tiempos remotos le habló al dios del sol. Si aceptamos las palabras de Arjuna y Kṛṣṇa, puede ser posible para nosotros comprender el Bhagavad-gītā, pero si queremos interpretarlo a nuestra propia manera, los resultados serán absurdos. La mejor manera de comprender el Bhagavad-gītā es aceptar a un maestro espiritual fidedigno. Esto no es muy difícil. Arjuna dice que acepta todo lo que Kṛṣṇa le ha dicho porque Kṛṣṇa es la Suprema Personalidad de Dios:
naṣṭo mohaḥ smṛtir labdhā
tvat prasādān mayācyuta
sthito ’smi gata-sandehaḥ
kariṣye vacanaṁ tava
“Arjuna dijo, Mi querido Kṛṣṇa, Oh infalible, mi ilusión se ha disipado. Por Tu misericordia he recuperado mi memoria, y ahora estoy fijo, sin ninguna duda, preparado para actuar conforme a Tus instrucciones.” (Bg. 18.73)
Al igual que Arjuna, debemos aceptar a Kṛṣṇa como la Suprema Personalidad de Dios y hacer lo que Él dice:
yat karoṣi yad aśnāsi
yaj juhoṣi dadāsi yat
yat tapasyasi kaunteya
tat kuruṣva madarpaṇam
“Oh hijo de Kuntī, todo lo que hagas, todo lo que comas, todo lo que ofrezcas y des, así como todas las austeridades que pudieras realizar, deben realizarse como una ofrenda a Mí.” (Bg. 9.27)
Al aceptar a Kṛṣṇa con este espíritu, podemos alcanzar el conocimiento completo. Sin embargo, si no aceptamos a Kṛṣṇa e interpretamos el Bhagavad-gītā a nuestra propia manera, entonces, todo se arruinará.
Si somos sinceros, por la gracia de Kṛṣṇa, conseguiremos un maestro espiritual sincero. Sin embargo, si queremos ser engañados, Kṛṣṇa nos enviará un engañador, y seremos engañados durante toda nuestra vida. Eso está sucediendo en realidad. Para quienes no quieren comprender a Kṛṣṇa tal como Él es, sino que desean comprender a través de la fuerza de su propia visión imperfecta, Kṛṣṇa, Dios, permanece desconocido.
Todo el proceso consiste en aceptar a Kṛṣṇa y Sus instrucciones y, por lo tanto, rendirle servicio devocional. Śrīmatī Rādhārāṇī es la personificación misma del servicio devocional perfecto. En el Brahma-saṁhitā, Rādhārāṇī es descrita como la expansión de Kṛṣṇa de Su potencia espiritual. De esta manera, Ella no es diferente de Kṛṣṇa. Las gopīs, que atienden a Rādhā y Kṛṣṇa, no son mujeres ni muchachas comunes; son expansiones de la potencia de placer de Kṛṣṇa. Rādhārāṇī y las gopīs nunca deben aceptarse como mujeres ordinarias; de hecho, para comprender su posición necesitamos la guía de un maestro espiritual. Si nosotros entidades vivientes deseamos realmente asociarnos con Rādhārāṇī, eso puede ser posible, aunque Ella no es una mujer común. Podemos volvernos asociados de Rādhārāṇī al cualificarnos en el servicio devocional avanzado.
En el servicio devocional no hay frustración; incluso si realizamos solo una pequeña cantidad, crecerá. El servicio devocional nunca se pierde. En cuanto a las cosas materiales se refiere, todo lo que ganamos en el mundo se perderá cuando el cuerpo se acabe. Pero como somos chispas espirituales eternas, nuestros activos espirituales nos acompañan, fructificando gradualmente. De esta manera, quienes han cultivado previamente la conciencia trascendental entran en contacto con la conciencia de Kṛṣṇa a través de este movimiento. El interés por la conciencia de Kṛṣṇa no es común. En el Bhagavad-gītā se dice que, de muchos millones y billones de personas, solo una está interesada en alcanzar la perfección. Si pudiéramos anunciar que con solo leer este libro y meditar por quince minutos cualquiera puede obtener poder de inmediato, volverse exitoso en los negocios y aprobar su examen, mucha gente estaría atraída por este libro. La gente no está atraída por la conciencia de Kṛṣṇa porque prefiere ser engañada por māyā. Creen que la perfección de la vida reside en comer abundantemente, o en dormir veinte horas o en tener una nueva pareja cada noche o cada día. A la gente le interesan estas cosas, pero no la perfección de la vida.
Todo hombre inteligente debería al menos experimentar con la conciencia de Kṛṣṇa. Debería decir, “Muy bien. He estado disfrutando de este comer y dormir durante tantas vidas. Estas cosas estaban disponibles para mí en mis cuerpos de pájaro y animal para disfrutarlas. Ahora, en esta vida, déjame restringir los cuatro principios de la vida animal–comer, dormir, defenderme y aparearme–y déjame dedicar mi tiempo a desarrollar la conciencia de Kṛṣṇa. De esta manera, mi vida será exitosa.”
No es que hayamos acuñado este término “conciencia de Kṛṣṇa.” La conciencia de Kṛṣṇa es la frase más antigua en la historia del mundo:
man-manā bhava mad-bhakto
mad-yājī māṁ namaskuru
mām evaiṣyasi satyaṁ te
pratijāne priyo ’si me
man-manā bhava mad-bhakto
mad-yājī māṁ namaskuru
mām evaiṣyasi yuktvaivam
ātmānaṁ matparāyaṇaḥ
“Piensa siempre en Mí. Conviértete en Mi devoto. Adórame y ofréceme tus reverencias. El resultado es que vendrás a Mí sin falta. Yo te prometo esto porque eres Mi muy querido amigo. Ocupa tu mente siempre en pensar en Mí, ocupa tu cuerpo en Mi servicio; y entrégate a Mí. Completamente absorto En Mí, seguramente vendrás a Mí.” (Bg. 18.65, 9.34)
La frase man-manā bhava mad-bhakto significa “simplemente sé siempre consciente de Mí.” Esto, entonces, es la conciencia de Kṛṣṇa. En el Bhagavad-gītā, Kṛṣṇa dice repetidamente que debemos adorarlo, ofrecerle reverencias y luego venir a Él. El Bhagavad-gītā señala claramente la absoluta necesidad de la conciencia de Kṛṣṇa, y el Bhagavad-gītā se acepta como la esencia de los Upaniṣads. Incluso desde el punto de vista histórico, no tiene comparación. Se ha calculado, basándose en evidencia arqueológica, que Kṛṣṇa habló el Bhagavad-gītā en el Campo de Batalla de Kurukṣetra hace más de cinco mil años. Así pues, este movimiento para la conciencia de Kṛṣṇa, incluso desde un punto de vista histórico, tiene cinco mil años de antigüedad. Su filosofía es la más antigua de la historia del mundo. Si deseamos rastrearla aún más atrás, encontramos que Śrī Kṛṣṇa se lo habló antes al dios del Sol. Kṛṣṇa es eterno, y la conciencia de Kṛṣṇa también lo es. De esta manera debemos abordar la conciencia de Kṛṣṇa. No debe considerarse simplemente una teoría.
Cuando la conciencia de Kṛṣṇa está cubierta por cualquier otra conciencia, experimentamos nuestra vida condicionada contaminada. Cuando el cielo está despejado, podemos ver la brillante refulgencia del sol, pero cuando está cubierto de nubes, no podemos verla. Puede que percibamos la luz del sol, pero no podemos ver el disco solar en sí. Cuando el cielo está despejado, se encuentra en su condición natural. De igual manera, nuestra conciencia es eternamente conciencia de Kṛṣṇa porque somos eternamente partes y porciones de Kṛṣṇa. Esto se afirma en el Decimoquinto Capítulo del Bhagavad-gītā:
mamaivāṁśo jīva-loke
jīva-bhūtaḥ sanātanaḥ
manaḥ-ṣaṣṭhānīndriyāṇi
prakṛti-sthāni karṣati
“Las entidades vivientes en este mundo condicionado son Mis partes fragmentarias y son eternas. Pero debido a la vida condicionada, están luchando arduamente con los seis sentidos, entre los que se incluye la mente.” (Bg. 15.7)
De una forma u otra, hemos entrado en contacto con la naturaleza material, y debido a la mente y los seis sentidos, estamos luchando arduamente por existir. Esa es la teoría de Darwin–la lucha por la existencia, la supervivencia del más apto. Sin embargo, el hecho real es que nuestra posición constitucional no es de lucha. La lucha es la posición de la vida animal. La vida humana debería ser bienaventurada y tener como meta el avance espiritual. En una época, ese fue el principio de vida de la India, y existía una clase de personas, los brāhmaṇas, que se dedicaban exclusivamente a la cultura espiritual. Aunque la vida cultural brahmínica se enuncia en las escrituras de la India, no es solo para los Indios, sino para todos los seres humanos. Los Vedas fueron escritos para toda la humanidad, pero sucedió que cuando se escribieron, lo que ahora se conoce como la cultura India era la única existente. En ese entonces, todo el planeta se llamaba Bhāratavarṣa, en honor al emperador Bharata Mahārāja, el hijo de Ṛṣabhadeva. Bharata Mahārāja gobernó todo el planeta, pero gradualmente este se dividió. Así pues, el dharma de la cultura Védica no debe considerarse simplemente Indio o Hindú en un sentido sectario.
A menudo, la palabra dharma se traduce como religión, pero concebirlo como una religión es malinterpretar la palabra. En el uso general, la palabra religión se refiere a un tipo particular de fe. La palabra dharma, no. Dharma indica la ocupación natural de la entidad viviente. Por ejemplo, dondequiera que hay fuego, hay calor y luz, así que se puede decir que el calor y la luz son el dharma del fuego. El fuego no puede cambiar su dharma. Del mismo modo, la liquidez es una cualidad intrínseca del agua, y esta cualidad no puede cambiarse. Si lo hace, ya no puede considerarse agua. El dharma del alma individual nunca puede cambiarse, y ese dharma es el deber ocupacional de rendir servicio al Señor Supremo. Las creencias y religiones pueden cambiar. Hoy puedo ser Hindú, pero mañana puedo convertirme en Cristiano o Musulmán. De esta manera se pueden cambiar las creencias, pero el dharma es una secuencia natural, una ocupación o conexión natural.
Kṛṣṇa dice que tan pronto como hay una discrepancia en el desempeño de los dharmas de las entidades vivientes, cuando surge un aumento de actividades antinaturales, Él desciende. Uno de los principales propósitos de Su descenso es restablecer los principios religiosos. El mejor sistema de religión es aquel que mejor nos capacita para entregarnos al Señor Supremo. Este es el principio básico que subyace al Bhagavad-gītā. Podemos elegir nuestra propia religión y ser Hindúes, Musulmanes, Budistas, Cristianos o cualquier otra, siempre que conozcamos el verdadero propósito de la religión. De hecho, el Śrīmad-Bhāgavatam no recomienda que abandonemos nuestra religión actual, pero sí insinúa su propósito. Ese propósito es el amor por Dios, y esa religión que mejor nos enseña cómo amar al Señor Supremo es la mejor religión.
Especialmente en esta era, hay un deterioro general en la conciencia de las masas de personas. Algunas personas recuerdan que hay un Dios, pero la mayor parte de ellas Lo olvida. Por lo tanto, no pueden ser felices. Las personas están pensando que Dios está muerto, o que no tenemos ninguna obligación con Él o que no hay Dios. Este tipo de pensamiento nunca conducirá a la felicidad. Cuando la civilización es atea o sin Dios, como lo es hoy, Dios o Su representante viene a recordarle a las personas de su relación con la conciencia suprema.
Cuando Sanātana Gosvāmī le preguntó al Señor Caitanya, “¿Quién soy yo? ¿Por qué siempre me encuentro en una condición miserable? ¿Cuál es la posición de todas las entidades vivientes?” Śrī Caitanya Mahāprabhu respondió de inmediato que la verdadera identidad es la de sirviente de Dios. No debemos entender la palabra “sirviente” en el sentido de un sirviente materialista. Volverse sirviente de Dios es una gran posición. La gente siempre busca conseguir un puesto en el gobierno o alguna posición en alguna empresa de renombre, porque el servicio prestado en tales puestos genera grandes ganancias. Aunque estamos muy ansiosos por alcanzar buenos puestos en el servicio del gobierno, no nos detenemos a pensar en obtener un puesto en el servicio a Dios. Dios es el gobierno de todos los gobiernos.
El servicio a Dios es dharma. Este dharma puede describirse de forma diferente en distintos países según las condiciones o situaciones culturales y climáticas, pero en todas las escrituras religiosas se instruye la obediencia a Dios. Ninguna escritura dice que no exista Dios ni que nosotros, como entidades vivientes, seamos independientes–ni la Biblia, ni el Corán, ni los Vedas, ni siquiera las escrituras Budistas. Generalmente, según la filosofía Budista, no existe un alma individual ni un alma suprema; pero, en realidad, dado que las escrituras Védicas aceptan al Señor Buda como una encarnación de Dios, por obedecer al Señor Buda uno está en realidad siguiendo a Dios. En el Śrīmad-Bhāgavatam hay una lista de encarnaciones, y el Señor Buda es aceptado como una de ellas. El Śrīmad-Bhāgavatam fue compilado por Vyāsadeva hace cinco mil años, y el Señor Buda apareció hace unos 2,600 años, por lo que el Śrīmad-Bhāgavatam predijo el evento de su encarnación. El Señor Buda predicó que no hay Dios ni alma, que este cuerpo es una combinación de materia y que, cuando disolvamos esta combinación material, las sensaciones de miseria y felicidad desaparecerán. Luego, Śaṅkarācārya apareció para predicar que el aspecto externo del Brahman, el cuerpo, es meramente una ilusión. En todas las religiones, la adoración en el templo y la aceptación de la autoridad están presentes. Podemos aceptar a Kṛṣṇa, al Señor Jesucristo, a Jehová, al Señor Buda, a Śaṅkarācārya o a Guru Nanak, pero en cualquier caso, se requiere la aceptación de la autoridad.
En el Bhagavad-gītā, se acepta al Señor Śrī Kṛṣṇa como la autoridad suprema. A veces, Kṛṣṇa desciende personalmente, y a veces, mediante Sus encarnaciones. A veces, desciende como vibración sonora, y a veces, como devoto. Hay muchas categorías diferentes de avatāras. En la presente era, Kṛṣṇa ha descendido en Su santo nombre, Hare Kṛṣṇa, Hare Kṛṣṇa, Kṛṣṇa Kṛṣṇa, Hare Hare / Hare Rāma, Hare Rāma, Rāma Rāma, Hare Hare. El Señor Caitanya Mahāprabhu también confirmó que, en esta era de Kali, Kṛṣṇa ha descendido en la forma de vibración sonora. El sonido es una de las formas que adopta el Señor. Por lo tanto, se afirma que no hay diferencia entre Kṛṣṇa y Su nombre.
Hoy en día, la gente ha olvidado su relación con Dios, pero esta encarnación de Kṛṣṇa en la forma de Sus santos nombres, este canto de Hare Kṛṣṇa, liberará a toda la gente del mundo de su olvido. El Señor Caitanya Mahāprabhu dice que si cantamos o nos asociamos con el canto de los santos nombres de Kṛṣṇa, alcanzaremos la etapa perfecta más alta de la vida. De acuerdo al Śrīmad-Bhāgavatam, existen diferentes procesos para diferentes eras, pero el principio de cada proceso sigue siendo válido en todas las eras. No es que el canto de Hare Kṛṣṇa sea efectivo en esta era y no en Satya-yuga. Tampoco es que la gente no cantara los santos nombres de Kṛṣṇa en Satya-yuga. En Satya-yuga, la meditación era el proceso principal, y grandes munis meditaron durante períodos que se extendieron por más de 60,000 años. Sin embargo, en esta era, la perfección mediante esos medios de meditación no es posible debido a nuestra corta vida. Por consiguiente, en esta era se recomienda especialmente que todos nos sentemos juntos y cantemos Hare Kṛṣṇa. Es muy fácil y todos pueden participar. No se necesita educación ni se requieren cualificaciones previas. En esta era, las personas también son muy lentas y desafortunadas, y están contaminadas con una mala asociación. Caitanya Mahāprabhu introdujo el canto de Hare Kṛṣṇa, Hare Kṛṣṇa, Kṛṣṇa Kṛṣṇa, Hare Hare / Hare Rāma, Hare Rāma, Rāma Rāma, Hare Hare como un gran medio de propaganda para difundir el amor por Dios. No es que solo se recomiende para Kali-yuga. En realidad, se recomienda para todas las eras. Siempre ha habido muchos devotos que han cantado y alcanzado la perfección en todas las eras. Esa es la belleza de este movimiento para la conciencia de Kṛṣṇa. No es solo para una era, ni para un país, ni para una clase de personas. Hare Kṛṣṇa puede ser cantado por cualquier hombre, en cualquier posición social, en cualquier país y en cualquier era, porque Kṛṣṇa es el Señor Supremo de todas las personas en todas las posiciones sociales, en todos los países y en todas las eras.