Capítulo 1
Mundos Antimateriales
La ciencia materialista puede finalmente llegar a descubrir algún día el eterno mundo antimaterial que durante tanto tiempo ha sido desconocido por los pendencieros del materialismo burdo. En relación con la concepción actual de los científicos sobre la antimateria, el Times de India (27 de Octubre de 1959) publicó la siguiente nota de prensa:
Estocolmo, 26 de Octubre de 1959–Dos científicos atómicos norteamericanos recibieron hoy el Premio Nobel de Física de 1959 por el descubrimiento del antiprotón, que demuestra que la materia existe en dos formas–partículas y antipartículas. Se trata del Italiano Dr. Emillo Segre, de 69 años, y del Dr. Owen Chamberlain, nacido en San Francisco… Según una de las premisas fundamentales de la nueva teoría, puede existir otro mundo, o un antimundo, formado por antimateria. Este mundo antimaterial estaría formado por partículas atómicas y subatómicas que girarían en órbitas inversas a las del mundo que conocemos. Si estos dos mundos chocaran alguna vez, ambos quedarían aniquilados en un destello cegador.
En esta declaración se plantean las siguientes proposiciones:
- Existe un átomo o partícula antimaterial que está formado por las anticualidades de los átomos materiales.
- Existe otro mundo además de este mundo material del que sólo tenemos una experiencia limitada.
- Los mundos antimaterial y material pueden chocar en un período determinado y pueden aniquilarse mutuamente.
De estos tres puntos, nosotros, los estudiantes de la ciencia teísta, podemos estar completamente de acuerdo con los puntos 1 y 2, pero podemos estar de acuerdo con el punto 3 sólo dentro de la definición científica limitada de antimateria. La dificultad reside en el hecho de que la concepción de los científicos de la antimateria se extiende sólo a otra variedad de energía material, mientras que la antimateria real debe ser completamente antimaterial. La materia tal como está constituida está sujeta a la aniquilación, pero la antimateria–si ha de estar libre de todos los síntomas materiales–también debe estar libre de la aniquilación, por su propia naturaleza. Si la materia es destructible o separable, la antimateria debe ser indestructible e inseparable. Intentaremos discutir estas proposiciones desde el punto de vista de la auténtica visión de las escrituras.
Las escrituras más ampliamente reconocidas en el mundo son los Vedas. Los Vedas han sido divididos en cuatro partes: Sāma, Yajur, Ṛg y Atharva. El contenido de los Vedas es muy difícil para una persona de entendimiento común. Para su elucidación, los cuatro Vedas se explican en la epopeya histórica llamada Mahābhārata y en dieciocho Purāṇas. El Rāmāyaṇa también es una epopeya histórica que contiene toda la información necesaria de los Vedas. De modo que los cuatro Vedas, el Rāmāyaṇa original de Vālmīki, el Mahābhārata y los Purāṇas se clasifican como literaturas Védicas. Los Upaniṣads son partes de los cuatro Vedas, y los Vedānta-sūtras representan la flor y nata de los Vedas. Para resumir todas estas escrituras Védicas, se acepta que el Bhagavad-gītā es la esencia de todos los Upaniṣads y la explicación preliminar de los Vedānta-sūtras. Uno puede concluir entonces que únicamente del Bhagavad-gītā puede tener la esencia de los Vedas, pues lo habla el Señor Śrī Kṛṣṇa, la Suprema Personalidad de Dios, quien desciende a este mundo material desde el mundo antimaterial para dar información completa acerca de la forma superior de energía.
La forma superior de energía de la Personalidad de Dios se describe en el Bhagavad-gītā como parā prakṛti. Los científicos han descubierto recientemente que hay dos formas de materia perecedera, pero el Bhagavad-gītā describe de la manera más perfecta el concepto de materia y antimateria en términos de dos formas de energía. La materia es una energía que crea el mundo material, y la misma energía, en su forma superior, crea también el mundo antimaterial (trascendental). Las entidades vivientes pertenecen a la categoría de energía superior. La energía inferior, o energía material, se denomina aparā prakṛti. En el Bhagavad-gītā la energía creativa se presenta, pues, en dos formas, a saber, aparā y parā prakṛti.
La materia por sí misma no tiene poder creativo. Cuando la energía viviente la manipula, se producen cosas materiales. Por lo tanto, la materia en su forma cruda es la energía latente del Ser Supremo. Siempre que pensamos en energía, es natural que pensemos en la fuente de energía. Por ejemplo, cuando pensamos en energía eléctrica, pensamos simultáneamente en la central eléctrica donde se genera. La energía no es autosuficiente. Está bajo el control de un ser viviente superior. Por ejemplo, el fuego es la fuente de otras dos energías, a saber, la luz y el calor. La luz y el calor no tienen existencia independiente fuera del fuego. De manera similar, las energías inferior y superior se derivan de una fuente, a la que uno puede dar cualquier nombre. Esa fuente de energía debe ser un ser viviente con pleno sentido de todo. Ese ser viviente supremo es la Personalidad de Dios, Śrī Kṛṣṇa, o el ser viviente todo atractivo.
En los Vedas, el ser viviente supremo, o la Verdad Absoluta, se llama Bhagavān–el opulento, el ser viviente que es la fuente de todas las energías. El descubrimiento de las dos formas de energías limitadas por parte de los científicos modernos es sólo el comienzo del progreso de la ciencia. Ahora deben ir más allá para descubrir la fuente de las dos partículas o átomos que ellos llaman material y antimaterial.
¿Cómo se puede explicar la partícula antimaterial? Tenemos experiencia con partículas o átomos materiales, pero no tenemos experiencia con átomos antimateriales. Sin embargo, el Bhagavad-gītā da la siguiente descripción vívida de la partícula antimaterial:
Esta partícula antimaterial está dentro del cuerpo material. Debido a la presencia de esta partícula antimaterial, el cuerpo material va cambiando progresivamente de la infancia a la niñez, de la niñez a la juventud y de allí a la vejez, después de lo cual la partícula antimaterial abandona el cuerpo viejo e inservible y toma otro cuerpo material.
Esta descripción de un cuerpo viviente confirma el descubrimiento científico de que la energía existe en dos formas. Cuando una de ellas, la partícula antimaterial, se separa del cuerpo material, este se vuelve inútil para todos los propósitos. Como tal, la partícula antimaterial es indudablemente superior a la energía material.
Por lo tanto, nadie debería lamentarse por la pérdida de la energía material. Todas las variedades de percepción sensorial en las categorías de calor y frío, felicidad y aflicción, no son más que interacciones de energía material que aparecen y desaparecen como los cambios estacionales. La aparición y desaparición temporal de tales interacciones materiales confirman que el cuerpo material está formado por una energía material inferior a la fuerza viviente, o energía jīva.
Cualquier hombre inteligente que no se perturba por la felicidad y la aflicción, entendiendo que son diferentes fases materiales resultantes de las interacciones de la energía inferior, es competente para recuperar el mundo antimaterial, donde la vida es eterna, llena de conocimiento y bienaventuranza permanentes.
Aquí se menciona el mundo antimaterial, y además se da información de que en el mundo antimaterial no hay fluctuaciones “estacionales.” Todo allí es permanente, bienaventurado y lleno de conocimiento. Pero cuando hablamos de él como un “mundo,” debemos recordar que tiene formas y parafernalia de diversas categorías que están más allá de nuestras experiencias materiales. El cuerpo material es destructible y, como tal, es cambiante y temporal. Lo mismo ocurre con el mundo material. Pero la fuerza viviente antimaterial no es destructible y, por lo tanto, es permanente. Los científicos expertos han distinguido así las diferentes cualidades de las partículas materiales y antimateriales como temporales y permanentes respectivamente.
Los descubridores de las dos formas de materia aún tienen que descubrir las cualidades de la antimateria. Sin embargo, en el Bhagavad-gītā ya se da una descripción vívida de la siguiente manera. El científico puede realizar más investigaciones sobre la base de esta valiosa información.
La partícula antimaterial es más fina que la más fina de las partículas materiales. Esta fuerza viviente es tan poderosa que extiende su influencia por todo el cuerpo material. La partícula antimaterial tiene una potencia inmensa en comparación con la partícula material y, en consecuencia, no puede ser destruida.
Éste es sólo el comienzo de la descripción de la partícula antimaterial en el Bhagavad-gītā. Se explica más adelante de la siguiente manera:
La forma más fina de la partícula antimaterial está enjaulada dentro de los cuerpos materiales burdos y sutiles. Aunque los cuerpos materiales (tanto burdos como sutiles) están sujetos a la destrucción, la partícula antimaterial más fina es eterna. Por lo tanto, el interés de uno debe estar en este principio eterno.
La perfección de la ciencia ocurrirá cuando sea posible para los científicos materialistas conocer las cualidades de la partícula antimaterial y liberarla de la asociación con partículas materiales no permanentes. Esa liberación marcaría la culminación del progreso científico.
Hay una verdad parcial en la sugerencia de los científicos de que puede existir también otro mundo que consiste en átomos antimateriales y que un choque entre los mundos material y antimaterial resultará en la aniquilación de ambos. Hay un choque que está ocurriendo continuamente: la aniquilación de las partículas materiales está ocurriendo a cada momento, y la partícula no material está luchando por la liberación. Esto se explica en el Bhagavad-gītā de la siguiente manera:
La partícula no material, que es la entidad viviente, influencia a la partícula material para que actúe. Esta entidad viviente siempre es indestructible. Mientras la partícula no material se encuentre dentro de la masa de energía material–conocida con los nombres de cuerpos burdos y sutiles–la entidad se manifiesta como una unidad viviente. En el choque continuo entre las dos partículas, la partícula no material nunca es aniquilada. Nadie puede destruir la partícula antimaterial en ningún momento–pasado, presente o futuro.
Por lo tanto, creemos que la teoría que sostiene que los mundos material y antimaterial pueden chocar, dando como resultado la aniquilación de ambos mundos, es correcta solo dentro del contexto de la definición limitada de antimateria de los científicos. El Bhagavad-gītā explica la naturaleza de la partícula antimaterial, que nunca puede ser aniquilada:
La partícula antimaterial fina e inconmensurable es siempre indestructible, permanente y eterna. Sin embargo, después de un cierto período, su encierro hecho de partículas materiales es aniquilado. Este mismo principio también opera en el caso de los mundos material y antimaterial. Nadie debe temer la aniquilación de la partícula antimaterial, pues sobrevive a la aniquilación de los mundos materiales.
Todo lo que se crea es aniquilado en una etapa determinada. Tanto el cuerpo material como el mundo material son creados, y por lo tanto están sujetos a la aniquilación. La partícula antimaterial, sin embargo, nunca es creada, y en consecuencia nunca es aniquilada. Esto también se corrobora en el Bhagavad-gītā:
La partícula antimaterial, que es la fuerza vital, nunca nace ni se crea. Existe eternamente. No tiene fechas de nacimiento ni de muerte. No se crea ni se destruye repetidamente. Existe eternamente, y por lo tanto es la más antigua de las antiguas, y, sin embargo, siempre es fresca y nueva. Aunque la partícula material es aniquilada, la partícula antimaterial nunca es afectada.
El principio también es aplicable al universo antimaterial, así como a la partícula antimaterial. Cuando el universo material es aniquilado, el universo antimaterial existe en todas las circunstancias. Esto se explicará con más detalle más adelante.
El científico también puede aprender lo siguiente del Bhagavad-gītā:
El erudito que sabe perfectamente bien que la partícula antimaterial es indestructible sabe que no puede ser aniquilada por ningún medio.
El científico atómico puede considerar la posibilidad de aniquilar el mundo material mediante armas nucleares, pero sus armas no pueden destruir el mundo antimaterial. La partícula antimaterial se explica con más claridad en las siguientes líneas:
No se corta en pedazos con ningún arma material, ni se quema con fuego. Tampoco se humedece con agua, ni se marchita, ni se seca, ni se evapora en el aire. Es indivisible, no inflamable e insoluble. Debido a que es eterna, puede entrar y salir de cualquier tipo de cuerpo. Al ser estable por constitución, sus cualidades siempre son fijas. Es inexplicable, porque es contraria a todas las cualidades materiales. Es algo impensable para el cerebro ordinario. Es inmutable. Por lo tanto, nadie debería lamentarse jamás por lo que es un principio eterno y antimaterial.
Así pues, en el Bhagavad-gītā y en todas las demás escrituras Védicas se acepta que la energía superior (principio antimaterial) es la fuerza vital o el espíritu viviente. A ésta también se la denomina jīva. Este principio viviente no puede generarse mediante ninguna combinación de elementos materiales. Hay ocho principios materiales que se describen como energías inferiores, y son: (1) tierra, (2) agua, (3) fuego, (4) aire, (5) éter, (6) mente, (7) inteligencia y (8) ego. Aparte de éstos está la fuerza viviente, o el principio antimaterial, que se describe como la energía superior. A éstas se las denomina “energías” porque las maneja y controla el ser viviente supremo, la Personalidad de Dios (Kṛṣṇa).
Durante mucho tiempo, el materialista estuvo limitado dentro de los límites de los ocho principios materiales mencionados anteriormente. Ahora es alentador ver que tiene un poco de información preliminar acerca del principio antimaterial y del universo antimaterial. Esperamos que con el paso del tiempo los materialistas puedan apreciar el valor del mundo antimaterial, en el que no hay rastro de principios materiales. Por supuesto, la palabra misma “antimaterial” indica que el principio está en oposición a todas las cualidades materiales.
Por supuesto, existen los especuladores mentales que comentan sobre el principio antimaterial. Éstos se dividen en dos grupos principales y llegan a dos conclusiones erróneas diferentes. Un grupo (los materialistas burdos) o bien niega el principio antimaterial o bien sólo admite la desintegración de la combinación material en una determinada etapa (la muerte). El otro grupo acepta el principio antimaterial como algo que está en oposición directa al principio material con sus veinticuatro categorías. Este grupo se conoce como los Sāṅkhyaítas, y ellos investigan los principios materiales y los analizan minuciosamente. Al final de su investigación, los Sāṅkhyaítas finalmente aceptan sólo un principio trascendental (antimaterial) no activo. Sin embargo, a todos estos especuladores mentales les surgen dificultades porque especulan con la ayuda de la energía inferior. Ellos no aceptan información de la superior. Para comprender la verdadera posición del principio antimaterial, uno debe elevarse al plano trascendental de la energía superior. El bhakti-yoga es la actividad misma de la energía superior.
Desde el plano del mundo material, uno no puede estimar la verdadera posición del mundo antimaterial. Pero el Señor Supremo, quien es el controlador tanto de las energías materiales como de las antimateriales, desciende por Su misericordia sin causa y nos da información completa acerca del mundo antimaterial. De esta manera podemos saber qué es el mundo antimaterial. Se nos informa que el Señor Supremo y las entidades vivientes son ambos antimateriales en cuanto a su cualidad. Así, podemos tener una idea del Señor Supremo mediante un estudio detallado de las entidades vivientes. Cada entidad viviente es una persona individual. Por lo tanto, el ser viviente supremo también debe ser la persona suprema. En las escrituras Védicas se afirma correctamente que la persona suprema es Kṛṣṇa. El nombre “Kṛṣṇa,” que indica al Señor Supremo, es el único nombre verdaderamente inteligible del orden más elevado. Él es el controlador tanto de las energías materiales como de las antimateriales, y la propia palabra “Kṛṣṇa” significa que Él es el controlador supremo. En el Bhagavad-gītā, el Señor confirma esto de la siguiente manera:
Hay dos mundos–el material y el antimaterial. El mundo material está compuesto de energía cualitativa inferior dividida en ocho principios materiales. El mundo antimaterial está hecho de energía cualitativa superior.
Como tanto la energía material como la antimaterial son emanaciones de la Suprema Trascendencia, la Personalidad de Dios, es apropiado concluir que Yo [el Señor Kṛṣṇa] soy la causa última de todas las creaciones y aniquilaciones.
Como las dos energías del Señor (inferior y superior) manifiestan los mundos material y antimaterial, a Él se Le llama la Suprema Verdad Absoluta. El Señor Kṛṣṇa explica esto en el Bhagavad-gītā de la siguiente manera:
Yo soy, Arjuna, el principio más elevado de la trascendencia, y no hay nada más grande que Yo. Todo lo que existe reposa en Mis energías exactamente como perlas en un hilo.
Mucho, mucho antes del descubrimiento de los principios de la antimateria y de los mundos antimateriales, el tema fue delineado en las páginas del Bhagavad-gītā. El Gītā mismo indica que su filosofía había sido enseñada previamente a la deidad regente del Sol, lo que implica que los principios del Bhagavad-gītā fueron expuestos por la Personalidad de Dios mucho antes de la Batalla de Kurukṣetra–al menos unos 120,000,000 de años antes. Ahora la ciencia moderna acaba de descubrir una fracción de las verdades que están disponibles en el Bhagavad-gītā.
La asunción de un universo antimaterial también se encuentra en el Bhagavad-gītā. Y de todos los datos disponibles se puede asumir, sin la menor duda, que el mundo antimaterial está situado en el cielo antimaterial, un cielo que se menciona en el Bhagavad-gītā como sanātana-dhāma, o la naturaleza eterna.
Exactamente como los átomos materiales crean el mundo material, los átomos antimateriales crean el mundo antimaterial con toda su parafernalia. El mundo antimaterial está habitado por seres vivientes antimateriales. En el mundo antimaterial no hay materia inerte. Todo lo que hay allí es un principio viviente, y la Personalidad Suprema en esa región es Dios Mismo. Los habitantes del mundo antimaterial poseen vida eterna, conocimiento eterno y bienaventuranza eterna. En otras palabras, tienen todas las cualidades de Dios.
En el mundo material, el planeta más elevado se llama Satyaloka, o Brahmaloka. Seres de los más grandes talentos viven en ese planeta. La deidad que preside Brahmaloka es Brahmā, el primer ser creado de este mundo material. Brahmā es un ser viviente como muchos de nosotros, pero es la personalidad más talentosa del mundo material. No es tan talentoso como para estar en la categoría de Dios, pero está en la categoría de aquellas entidades vivientes dominadas directamente por Dios. Tanto Dios como las entidades vivientes pertenecen al mundo antimaterial. Por lo tanto, el científico estaría prestando servicio a todos investigando la constitución del mundo antimaterial–como se administra, como se configuran las cosas allí, quiénes son las personalidades que lo presiden, etc. De las escrituras Védicas, el Śrīmad-Bhāgavatam trata detalladamente estos asuntos. El Bhagavad-gītā es el estudio preliminar del Śrīmad-Bhāgavatam. Todos los hombres del mundo científico deben estudiar a fondo estos dos importantes libros de conocimiento. Estos libros darían muchas claves para el progreso científico e indicarían muchos nuevos descubrimientos.
Los trascendentalistas y los materialistas son dos clases distintas de hombres. El trascendentalista obtiene conocimiento de escrituras autorizadas, como los Vedas. La literatura Védica se recibe de fuentes autorizadas que se encuentran en la línea de sucesión discipular trascendental. Esta sucesión discipular (paramparā) también se menciona en el Bhagavad-gītā. Kṛṣṇa dice en el Bhagavad-gītā que hace cientos de miles de años el Gītā le fue hablado a la deidad regente del Sol, quien le entregó el conocimiento a su hijo Manu, de quien ha descendido la actual generación de hombres. Manu, a su vez, le entregó este conocimiento trascendental a su hijo, el Rey Ikṣvāku, quien es el antepasado de la dinastía en la que apareció la Personalidad de Dios Śrī Rāma. Esta larga cadena de sucesión discipular se interrumpió durante el período del advenimiento del Señor Kṛṣṇa (hace cinco mil años), y por esa razón Kṛṣṇa le repitió el Bhagavad-gītā a Arjuna, convirtiéndolo así en el primer discípulo de este conocimiento en esta era. Por lo tanto, el trascendentalista de esta era se encuentra en la línea discipular que comienza con Arjuna. Sin molestarse con el trabajo de investigación materialista, el trascendentalista adquiere las verdades concernientes a la materia y la antimateria de la manera más perfecta (por medio de esta sucesión discipular) y, de ese modo, se ahorra muchas molestias.
Sin embargo, los materialistas burdos no creen en los mundos antimateriales de la Personalidad de Dios. Por lo tanto, son criaturas desafortunadas, aunque a veces son muy talentosas, educadas y avanzadas en otros aspectos. Están confundidas por la influencia de la manifestación material y carecen de conocimiento de las cosas antimateriales. Por lo tanto, es una buena señal que los científicos materialistas estén progresando gradualmente hacia la región del mundo antimaterial. Incluso puede ser posible que hagan el progreso suficiente para poder conocer los detalles de este mundo antimaterial, donde la Personalidad de Dios reside como la figura predominante y donde las entidades vivientes viven con Él y Le sirven. Las entidades vivientes que sirven al Supremo son iguales a Él en cualidad, pero al mismo tiempo son predominadas como servidores. En el mundo antimaterial no hay diferencia entre el predominado y el predominador–la relación es perfecta y sin el menor matiz de materialismo.
La naturaleza del mundo material es destructiva. Según el Bhagavad-gītā, hay cierta verdad parcial en la suposición del científico físico de que hay aniquilación de los mundos material y antimaterial cuando chocan por casualidad. El mundo material es una creación de modalidades cambiantes de la naturaleza. Estas modalidades (guṇas) se conocen como sattva (bondad), rajas (pasión) y tamas (ignorancia). El mundo material es creado por la modalidad de rajas, mantenido por la modalidad de sattva y aniquilado por la modalidad de tamas. Estas modalidades son omnipresentes en el mundo material y, como tal, a cada hora, a cada minuto, a cada segundo, el proceso de creación, mantenimiento y aniquilación tiene lugar en todo el universo material. El planeta más elevado del universo material, Brahmaloka, también está sujeto a esas modalidades de la naturaleza, aunque se dice que la duración de la vida en ese planeta, debido al predominio de la modalidad de sattva, es de 4,300,000 x 1,000 x 2 x 30 x 12 x 100 años solares. Sin embargo, a pesar de esa larga duración, Brahmaloka está sujeto a la destrucción. Aunque la vida en Brahmaloka es fantásticamente larga en comparación con la vida en la Tierra, es solo un destello en comparación con la vida eterna de los mundos no materiales. En consecuencia, el orador del Bhagavad-gītā, el Señor Śrī Kṛṣṇa, afirma la importancia del universo antimaterial, que es Su morada.
El Señor Kṛṣṇa instruye que todos los planetas del universo material son destruidos al cabo de 4,300,000 x 1,000 x 2 x 30 x 12 x 100 años solares, y que todos los seres vivientes que habitan esos planetas materiales son destruidos materialmente junto con la destrucción de los mundos materiales. Sin embargo, la entidad viviente es por constitución una partícula antimaterial, pero a menos que se eleve a la región de los mundos antimateriales mediante el cultivo de actividades antimateriales, es destruida materialmente cuando se aniquilan los mundos materiales, y está sujeta a renacer en una forma material con el renacimiento de un nuevo universo material. En otras palabras, está sujeta a los dolores del nacimiento y la muerte repetidos. Sólo aquellas entidades vivientes que emprenden el servicio amoroso de la Personalidad de Dios durante la etapa manifestada de la vida material son indudablemente trasladadas a los mundos antimateriales después de abandonar el cuerpo material. La inmortalidad sólo la obtienen aquellos que regresan al Supremo mediante la práctica de actividades antimateriales.
¿Cuáles son estas actividades antimateriales? Son medicinas. Por ejemplo, cuando un hombre cae enfermo, acude a un médico que le prescribe medicinas que finalmente curan al paciente que sufre. De manera similar, el materialista está enfermo y debe consultar a un médico trascendentalista experto. ¿Cuál es su dolencia? Está sufriendo las tribulaciones de repetidos nacimientos, muertes, enfermedades y vejez. Una vez que acepta someterse al tratamiento “de vuelta al Supremo,” es capaz de trasladarse al mundo antimaterial, donde hay vida eterna en lugar de nacimiento y muerte.
La aniquilación del mundo material se produce de dos maneras. La aniquilación parcial ocurre al final de cada 4,300,000 x 1,000 años solares, o al final de cada día de Brahmaloka, que es el planeta más elevado del mundo material. Durante ese tiempo de aniquilación parcial, los planetas más elevados, como Brahmaloka, no son aniquilados, pero al final de cada período de 4,300,000 x 1,000 x 2 x 30 x 12 x 100 años solares, toda la manifestación cósmica se funde en el cuerpo antimaterial, de donde emanan los principios materiales, se manifiestan y se fusionan después de la aniquilación. El mundo antimaterial, que está muy alejado del cielo material, nunca es aniquilado. Absorbe el mundo material. Puede ser que se produzca un “choque” entre los mundos material y antimaterial, como sugieren los científicos, y que los mundos materiales sean destruidos, pero no hay aniquilación de los mundos antimateriales. El mundo antimaterial, que existe eternamente, no se manifiesta para el científico materialista. Él simplemente puede tener información acerca de él en la medida en que los principios de su existencia sean contrarios a las modalidades del mundo material. Los detalles completos del universo antimaterial sólo pueden conocerse a partir de la fuente infalible de las autoridades liberadas que han realizado completamente la constitución del principio antimaterial. Esta información la recibe por vía auditiva un discípulo sumiso de la Personalidad de Dios.
De ese modo, el conocimiento Védico fue impartido al corazón de Brahmā, el primer ser viviente de la creación material. Fue Brahmā quien le comunicó este conocimiento al sabio Nārada Muni. De manera similar, la Personalidad de Dios, Śrī Kṛṣṇa, le habló el Bhagavad-gītā a Vivasvān, la deidad regente del Sol, y cuando se rompió la cadena auditiva de la sucesión discipular, el Señor Kṛṣṇa le repitió el Bhagavad-gītā a Arjuna en el campo de batalla de Kurukṣetra. En esa ocasión, Arjuna asumió el papel de discípulo y estudiante para recibir conocimiento trascendental de Śrī Kṛṣṇa. Con el fin de eliminar todos los recelos que puedan tener los materialistas burdos del mundo, Arjuna hizo todas las preguntas relevantes, y Kṛṣṇa dio las respuestas de modo que cualquier lego pudiera entenderlas. Sólo aquellos que están cautivados por el glamour del mundo material no pueden aceptar la autoridad del Señor Śrī Kṛṣṇa. Uno tiene que volverse completamente limpio de hábitos y de corazón antes de poder entender los detalles del mundo antimaterial. El bhakti-yoga es una actividad trascendental científica detallada que tanto el neófito como el yogī perfecto pueden practicar.
El mundo material es sólo una representación sombría del mundo antimaterial, y los hombres inteligentes que son limpios de corazón y de hábitos podrán aprender, en pocas palabras, todos los detalles del mundo antimaterial a partir del texto del Bhagavad-gītā, y estos son, en realidad, más exhaustivos que los detalles materiales. Los detalles básicos son los siguientes:
La Deidad regente del mundo antimaterial es Śrī Kṛṣṇa, que existe en Su personalidad original así como también en Sus muchas expansiones plenarias. Esta personalidad y Sus expansiones plenarias sólo pueden conocerse mediante actividades antimateriales comúnmente conocidas como bhakti-yoga, o servicio devocional. La Personalidad de Dios es la verdad suprema, y Él es todo el principio antimaterial. Tanto el principio material como el principio antimaterial son una emanación de Su persona. Él es la raíz del árbol completo. Cuando se vierte agua sobre la raíz de un árbol, las ramas y las hojas se nutren automáticamente. Y de la misma manera, cuando se adora a Śrī Kṛṣṇa, la Personalidad de Dios, se iluminan todos los detalles de los mundos materiales, y el corazón del devoto se nutre sin que éste tenga que trabajar de una manera materialista. Ése es el secreto del Bhagavad-gītā.
El proceso de entrar en los mundos antimateriales difiere de los procesos materialistas. El ser viviente individual puede entrar muy fácilmente en el mundo antimaterial practicando actividades antimateriales mientras reside en el mundo material. Pero aquellos que son verdaderamente materialistas burdos, que dependen de la fuerza limitada del pensamiento experimental, la especulación mental y la ciencia materialista, encuentran gran dificultad para entrar en los mundos antimateriales. El materialista burdo puede tratar de acercarse a los mundos antimateriales esforzándose con naves espaciales, satélites, cohetes, etc., que lanza al espacio sideral, pero por esos medios ni siquiera puede acercarse a los planetas materiales de las regiones superiores del cielo material, y qué decir de los planetas situados en el cielo antimaterial, que está mucho más allá del universo material. Incluso los yogīs que tienen poderes místicos perfectamente controlados tienen gran dificultad para entrar en esa región. Los maestros yogīs que controlan la partícula antimaterial dentro del cuerpo material mediante la práctica de poderes místicos pueden abandonar sus cuerpos materiales a voluntad en un momento oportuno determinado y, de ese modo, pueden entrar en los mundos antimateriales a través de una vía específica que conecta los mundos material y antimaterial. Si son capaces, actúan de acuerdo con el método prescrito que se da en el Bhagavad-gītā:
Aquellos que han realizado la Trascendencia pueden alcanzar el mundo antimaterial abandonando sus cuerpos materiales durante el período de uttarāyana, es decir, cuando el sol está en su trayectoria norte, o durante los momentos auspiciosos en los que las deidades del fuego y la refulgencia controlan la atmósfera.
Las diferentes deidades, o poderosos funcionarios directivos, son designados para actuar en la administración de las actividades cósmicas. Las personas tontas que son incapaces de ver las complejidades de la gestión cósmica se ríen de la idea de que los semidioses gestionan personalmente el fuego, el aire, la electricidad, los días, las noches, etc. Pero los yogīs perfectos saben cómo satisfacer a estos administradores invisibles de los asuntos materiales y, aprovechándose de la buena voluntad de estos administradores, abandonan sus cuerpos materiales a voluntad durante los momentos oportunos dispuestos para entrar en el universo antimaterial o en los planetas más elevados del cielo material. En los planetas superiores del mundo material, los yogīs pueden disfrutar de vidas más cómodas y placenteras durante cientos de miles de años, pero la vida en esos planetas superiores no es eterna. Aquellos que desean la vida eterna entran en el universo antimaterial mediante poderes místicos en ciertos momentos oportunos creados por los semidioses administradores de los asuntos cósmicos, administradores invisibles para los materialistas burdos que residen en este planeta de séptima clase llamado “Tierra.”
Aquellos que no son yogīs pero que mueren en un momento oportuno debido a actos piadosos de sacrificio, caridad, penitencia, etc., pueden ascender a los planetas superiores después de la muerte, pero están sujetos a regresar a este planeta [Tierra]. Su partida se produce en un período conocido como dhūma, la mitad oscura y sin luna del mes, o cuando el Sol está en su trayectoria hacia el sur.
En resumen, el Bhagavad-gītā recomienda que, si se desea entrar en el mundo antimaterial, uno adopte los medios del servicio devocional, o actividades antimateriales. Aquellos que adoptan los medios del servicio devocional, tal como lo prescribe el trascendentalista experto, nunca se desilusionan en sus intentos de entrar en el mundo antimaterial. Aunque los obstáculos son muchos, los devotos del Señor Kṛṣṇa pueden superarlos fácilmente siguiendo estrictamente el sendero delineado por los devotos trascendentales. Esos devotos, que son pasajeros progresando en el viaje de la vida hacia el reino antimaterial de Dios, nunca se confunden. Nadie es engañado ni desilusionado cuando adopta el sendero garantizado de la devoción para entrar en el universo antimaterial. Uno puede alcanzar fácilmente todos los resultados que se derivan de los estudios de los Vedas, las ejecuciones de sacrificios, las prácticas de penitencia y las ofrendas de caridad, simplemente mediante la ejecución unilateral del servicio devocional, técnicamente conocido como bhakti-yoga.
El bhakti-yoga es, por lo tanto, la gran panacea para todos, y ha sido hecho fácil de practicar, especialmente en esta era de hierro, por el Señor Kṛṣṇa Mismo en Su más sublime, liberal y munífica aparición como el Señor Śrī Caitanya (1486-1534), quien apareció en Bengala y difundió el movimiento de saṅkīrtana–cantar, bailar y corear de los nombres de Dios–por toda la India. Por la gracia del Señor Caitanya, uno puede captar rápidamente los principios del bhakti-yoga. De ese modo, todos los recelos del corazón desaparecerán, el fuego de la tribulación material se extinguirá y se dará paso a la bienaventuranza trascendental.
En el Capítulo Quinto del Brahma-saṁhitā se describe el variado sistema planetario que se encuentra dentro del mundo material. También se indica en el Bhagavad-gītā que existen variados sistemas planetarios en cientos de miles de universos materiales, y que en conjunto estos universos comprenden solo una fracción (una cuarta parte) de la energía creativa del Supremo. La mayor parte (tres cuartas partes) de la energía creativa del Señor se manifiesta en el cielo espiritual, llamado para-vyoma o Vaikuṇṭhaloka. Estas instrucciones del Brahma-saṁhitā y del Bhagavad-gītā pueden ser confirmadas finalmente por el científico materialista a medida que investiga la existencia del mundo antimaterial.
Además, un comunicado de prensa de Moscú del 21 de Febrero de 1960 reportó:
El conocido profesor Ruso de astronomía Vorontsov-Veliaminov dijo que debe haber un número infinito de planetas en el universo habitados por seres dotados de razón. Esta declaración del astrónomo Ruso es una confirmación de la información dada en el Brahma-saṁhitā, que afirma:
yasya prabhā prabhavato jagandaṇḍa-koṭi-
koṭiṣv aśeṣa-vasudhādi-vibhūti-bhinnam
tad brahma niṣkalam anantam aśeṣa-bhūtaṁ
govindam ādi-puruṣaṁ tam ahaṁ bhajāmi
Según esta cita del Brahma-saṁhitā, no solo hay un número infinito de planetas, como lo confirma el astrónomo Ruso, sino que también hay un número infinito de universos. Todos estos universos infinitos con sus infinitos planetas en su interior flotan y son producidos por la refulgencia del Brahman que emana del cuerpo trascendental de Mahā-Viṣṇu, quien es adorado por Brahmā, la deidad que preside el universo en el que residimos.
El astrónomo Ruso también confirma que todos los planetas–que se estima que no son menos de cien millones–están habitados. En el Brahma-saṁhitā hay indicios de que en todos y cada uno de los infinitos universos hay un número infinito de planetas abigarrados.
La opinión del astrónomo fue secundada por el profesor Vladimir Alpatov, un biólogo, quien sostuvo que algunos de los planetas mencionados habían alcanzado un estado de desarrollo correspondiente al de la tierra. El informe de Moscú continuaba:
Podría ser que la vida, similar a la de la Tierra, florezca en esos planetas. El doctor en química Nikolai Zhirov, al tratar el problema de la atmósfera en los planetas, señaló que el organismo de un Marciano, por ejemplo, podría adaptarse muy bien a una existencia normal con una temperatura corporal baja. Dijo que creía que la composición gaseosa de la atmósfera de Marte era bastante adecuada para sustentar la vida de seres que se habían adaptado a ella.
La adaptabilidad de los organismos en diferentes variedades de planetas se describe en el Brahma-saṁhitā como vibhūti-bhinnam, es decir, todos y cada uno de los innumerables planetas dentro de los universos están dotados de un tipo particular de atmósfera, y los seres vivos allí son avanzados en ciencia, psicología, etc., de acuerdo con la superioridad o inferioridad de la atmósfera. Vibhūti significa “poder específico,” y bhinnam significa “abigarrado.” Los científicos que están intentando explorar el espacio exterior en un intento de llegar a otros planetas por medios mecánicos deben darse cuenta de que los organismos adaptados a la atmósfera de la tierra no pueden existir en las atmósferas de otros planetas. Por lo tanto, los intentos del hombre por llegar a la luna, al sol o a Marte serán completamente inútiles, debido a las diferentes atmósferas que prevalecen en esos planetas. Sin embargo, individualmente, uno puede intentar ir a cualquier planeta que desee, pero esto sólo es posible mediante cambios psicológicos en la mente. La mente es el núcleo del cuerpo material. El progreso evolutivo gradual del cuerpo material depende de los cambios psicológicos dentro de la mente. El cambio de la constitución corporal de un gusano al de una mariposa y, en la ciencia médica moderna, la conversión del cuerpo de un hombre en el de una mujer (o viceversa) dependen más o menos de los cambios psicológicos.
En el Bhagavad-gītā se dice que si un hombre, en el momento de la muerte, concentra su mente en la forma de la Personalidad de Dios, Śrī Kṛṣṇa, y al hacerlo abandona su cuerpo, entra de inmediato en la existencia espiritual del mundo antimaterial. Esto significa que todo aquel que entrena su mente para apartarse de la materia y dirigirse hacia la forma espiritual del Supremo mediante la ejecución de las reglas prescritas del servicio devocional, puede alcanzar fácilmente el reino de Dios, en el cielo antimaterial. Y de esto no hay duda.
De la misma manera, si alguien desea entrar en cualquier otro planeta del cielo material, puede ir allí inmediatamente después de abandonar el cuerpo actual (es decir, después de la muerte). Así pues, si alguien quiere ir a la luna, al sol o a Marte, puede hacerlo simplemente realizando actos con ese propósito. El Bhagavad-gītā confirma esta afirmación con las siguientes palabras:
Aquello en lo que una persona medita en el momento de la muerte, abandonando su cuerpo absorta en el pensamiento de ello, eso en particular alcanza después de la muerte.
Mahārāja Bharata, a pesar de llevar una vida de severas penitencias, pensó en un ciervo en el momento de su muerte y, por lo tanto, se convirtió en un ciervo después de la muerte. Sin embargo, mantuvo una clara conciencia de su vida pasada y se dio cuenta de su error. Es importante realizar que los pensamientos de uno en el momento de la muerte están influenciados por las acciones reales que uno realiza durante su vida.
En el Śrīmad-Bhāgavatam (Tercer Canto, Capítulo Treinta y Dos), se describe el proceso de entrar en la luna de la siguiente manera:
Los hombres de mentalidad materialista, que no tienen información acerca del reino de Dios, siempre están locos por la adquisición material de riqueza, fama y adoración. Esos hombres están interesados en el bienestar progresivo de su unidad familiar particular para su propia satisfacción personal y, por lo tanto, también están interesados en el progreso del bienestar social y nacional. Estos hombres alcanzan sus objetivos deseados mediante actividades materiales. Se dedican mecánicamente al cumplimiento ritualístico de los deberes prescritos y, en consecuencia, se inclinan a satisfacer a los Pitās, o antepasados, y a los semidioses controladores mediante la ejecución de sacrificios tal como lo prescriben las escrituras reveladas. Adictas a esos actos de sacrificios y observancias ceremoniales, esas almas entran en la luna después de la muerte. Cuando uno es promovido de esa manera a la luna, recibe la capacidad de disfrutar de la bebida soma-rasa, una bebida celestial. La luna es un lugar donde el semidiós Candra es la deidad predominante. La atmósfera y las comodidades de la vida allí son mucho más cómodas y ventajosas que las de aquí en la tierra. Después de llegar a la luna, si un alma no aprovecha la oportunidad de ascender a planetas mejores, se degrada y se ve obligada a regresar a la tierra o a un planeta similar. Sin embargo, las personas materialistas, aunque puedan llegar al sistema planetario más elevado, son ciertamente aniquiladas en el momento de la disolución de la manifestación cósmica.
En lo que respecta al sistema planetario del cielo espiritual, hay un número ilimitado de planetas Vaikuṇṭhas en el para-vyoma. Los Vaikuṇṭhas son planetas espirituales que son manifestaciones de la potencia interna del Señor, y la proporción de estos planetas con los planetas materiales (energía externa) en el cielo material es de tres a uno. Así que el pobre materialista está ocupado haciendo ajustes políticos en un planeta que es sumamente insignificante en la creación de Dios. Por no hablar de este planeta tierra, el universo entero con sus innumerables planetas en todas las galaxias es comparable a un grano de mostaza en una bolsa llena de semillas de mostaza. Pero el pobre materialista hace planes para vivir cómodamente aquí y desperdicia así su valiosa energía humana en algo que está condenado a la frustración. En lugar de perder el tiempo con especulaciones de negocios, podría haber buscado la vida de vivir de una manera sencilla y un pensamiento espiritual elevado y así haberse salvado de la inquietud materialista perpetua.
Incluso si un materialista quiere disfrutar de facilidades materiales desarrolladas, puede trasladarse a planetas donde puede experimentar placeres materiales mucho más avanzados que los disponibles en el planeta tierra. Pero el mejor plan es prepararse uno para regresar al cielo espiritual después de dejar el cuerpo. Sin embargo, si uno tiene la intención de disfrutar de las facilidades materiales, puede trasladarse a otros planetas en el cielo material utilizando poderes yóguicos. Las infantiles naves espaciales de los astronautas no son más que entretenimientos infantiles y no sirven para este propósito.
El sistema de aṣṭāṅga-yoga también es materialista, en la medida que le enseña a uno a controlar los movimientos del aire dentro del cuerpo material. La chispa espiritual, el alma, flota en el aire dentro del cuerpo, y la inhalación y la exhalación son las ondas de ese aire que contienen al alma. Por lo tanto, el sistema de yoga es un arte materialista de controlar ese aire transfiriéndolo del estómago al ombligo, del pecho a la clavícula y de allí a los globos oculares y de allí al cerebelo y de allí a cualquier planeta que se desee. El científico materialista toma en consideración las velocidades del aire y de la luz, pero no tiene información sobre la velocidad de la mente y la inteligencia. Tenemos una experiencia limitada de la velocidad de la mente, porque en un momento podemos transferir nuestras mentes a lugares que se encuentran a cientos de miles de millas de distancia. La inteligencia es aún más sutil. Más sutil que la inteligencia es el alma, que no es materia como la mente y la inteligencia, sino espíritu o antimateria. El alma es cientos de miles de veces más fina y más poderosa que la inteligencia. Así pues, sólo podemos imaginar la velocidad del alma en su viaje de un planeta a otro. Huelga decir que el alma viaja por su propia fuerza y no con la ayuda de ningún tipo de vehículo material.
La civilización bestial de comer, dormir, temer y complacer los sentidos ha engañado al hombre moderno, que ha hecho que olvide lo poderosa que es su alma. Como ya hemos descrito, el alma es una chispa espiritual que es muchas, muchas veces más iluminadora, deslumbrante y poderosa que el sol, la luna o la electricidad. La vida humana se echa a perder cuando el hombre no se da cuenta de su verdadera identidad con su alma. El Señor Caitanya apareció con Su discípulo Nityānanda para salvar al hombre de este tipo de civilización engañosa.
El Śrīmad-Bhāgavatam también describe cómo los yogīs pueden viajar a todos los planetas del universo. Cuando la fuerza vital se eleva hasta el cerebelo, hay toda posibilidad de que esta fuerza brote por los ojos, la nariz, los oídos, etc., ya que estos son lugares que se conocen como la séptima órbita de la fuerza vital. Pero los yogīs pueden bloquear esos agujeros mediante la suspensión completa del aire. El yogī entonces concentra la fuerza vital en la posición intermedia, es decir, entre las cejas. En esa posición, el yogī puede pensar en el planeta al que quiere entrar después de dejar el cuerpo. Entonces puede decidir si quiere ir a la morada de Kṛṣṇa en los Vaikuṇṭhas trascendentales, desde donde no será necesario que descienda al mundo material, o viajar a planetas superiores en el universo material. El yogī perfecto es libre de hacer ambas cosas.
Para el yogī perfecto que ha logrado el éxito en el método de dejar su cuerpo con perfecta conciencia, trasladarse de un planeta a otro es tan fácil como para un hombre común ir caminando a la tienda de comestibles. Como ya se ha dicho, el cuerpo material es sólo una cubierta del alma espiritual. La mente y la inteligencia son las cubiertas internas, y el cuerpo burdo de tierra, agua, aire, etc., es la cubierta del alma.Así pues, cualquier alma avanzada que se haya realizado a sí misma mediante el proceso yóguico, que conozca la relación entre la materia y el espíritu, puede dejar el vestido burdo del alma en perfecto orden y como desee. Por la gracia de Dios, tenemos completa libertad. Debido a que el Señor es bondadoso con nosotros, podemos vivir en cualquier lugar–ya sea en el cielo espiritual o en el cielo material, en cualquier planeta que deseemos. Sin embargo, el mal uso de esta libertad hace que uno caiga al mundo material y sufra las tres clases de miserias de la vida condicionada. La vida miserable en el mundo material por decisión del alma está muy bien ilustrada por Milton en El Paraíso Perdido. De manera similar, por elección propia, el alma puede recuperar el paraíso y regresar a casa, de vuelta al Supremo.
En el momento crítico de la muerte, uno puede colocar la fuerza vital entre las dos cejas y decidir adónde quiere ir. Si es reacio a mantener cualquier conexión con el mundo material, puede, en menos de un segundo, llegar al trascendental Vaikuṇṭha y aparecer allí completamente en su cuerpo espiritual, que será adecuado para él en la atmósfera espiritual. Simplemente tiene que desear abandonar el mundo material tanto en formas sutiles como burdas y luego mover la fuerza vital a la parte superior del cráneo y abandonar el cuerpo por el agujero del cráneo llamado brahma-randhra. Esta es la perfección más alta en la práctica del yoga.
Por supuesto, el hombre está dotado de libre albedrío, y como tal, si no quiere liberarse del mundo material, puede disfrutar de la vida de brahma-pāda (ocupación del puesto de Brahmā) y visitar Siddhaloka, los planetas de seres materialmente perfectos que tienen plenas habilidades para controlar la gravedad, el espacio, el tiempo, etc. Para visitar estos planetas superiores del universo material, uno no necesita renunciar a su mente e inteligencia (materia más fina), sino que sólo necesita renunciar a la materia más burda (el cuerpo material).
Los satélites hechos por el hombre y los vehículos espaciales mecánicos nunca serán capaces de llevar a los seres humanos a los planetas del espacio exterior. Los hombres ni siquiera pueden realizar sus muy publicitados viajes a la luna, porque, como ya hemos dicho, la atmósfera de esos planetas superiores es diferente de la atmósfera aquí en la tierra. Todos y cada uno de los planetas tienen su atmósfera particular, y si uno quiere viajar a cualquier planeta en particular dentro del universo material, tiene que tener un cuerpo material adaptado exactamente a las condiciones climáticas de ese planeta. Por ejemplo, si uno quiere ir de la India a Europa, donde las condiciones climáticas son diferentes, tiene que cambiar su vestimenta de acuerdo a ello. De la misma manera, es necesario un cambio completo de cuerpo si uno quiere ir a los planetas trascendentales de Vaikuṇṭha.
Si uno quiere ir a los planetas materiales superiores, puede conservar su vestimenta sutil de mente, inteligencia y ego, pero tiene que dejar su vestimenta burda (cuerpo) hecha de tierra, agua, fuego, etc. Sin embargo, cuando uno va a un planeta trascendental, es necesario cambiar tanto el cuerpo sutil como el burdo, pues uno tiene que llegar al cielo espiritual completamente en una forma espiritual. Ese cambio de vestimenta se producirá automáticamente en el momento de la muerte, si uno así lo desea. Pero ese deseo es posible en el momento de la muerte solo si se cultiva durante la vida. Donde están nuestros tesoros, allí también está nuestro corazón. Cuando uno practica el servicio devocional, uno cultiva el deseo por el reino de Dios. Los siguientes detalles describen una práctica general mediante la cual uno puede prepararse para un viaje fácil a los planetas Vaikuṇṭha (antimateriales), donde la vida está libre de nacimiento, vejez, enfermedad y muerte.
Práctica general (funciones positivas):
- El candidato serio debe aceptar un maestro espiritual fidedigno con el fín de recibir un entrenamiento científico. Debido a que los sentidos son materiales, no es posible en absoluto comprender la Trascendencia por medio de ellos. Por lo tanto, los sentidos deben ser espiritualizados mediante el método prescrito bajo la dirección del maestro espiritual.
- Cuando el estudiante ha elegido a un maestro espiritual fidedigno, debe recibir de él la iniciación apropiada. Esto marca el comienzo del entrenamiento espiritual.
- El candidato debe estar preparado para satisfacer al maestro espiritual en todos los sentidos. Un maestro espiritual fidedigno que conozca plenamente los métodos de la ciencia espiritual, culto en las escrituras espirituales como el Bhagavad-gītā, el Vedānta, el Śrīmad-Bhāgavatam y los Upaniṣads, y que además sea un alma realizada que haya establecido una conexión tangible con el Señor Supremo, es el medio transparente por el cual el candidato dispuesto es conducido al sendero de los Vaikuṇṭhas. El maestro espiritual debe estar satisfecho en todos los aspectos, porque simplemente con sus buenos deseos el candidato puede hacer un progreso maravilloso en el sendero.
- El candidato inteligente le hace preguntas inteligentes al maestro espiritual para despejar su sendero de todas las incertidumbres. El maestro espiritual muestra el camino, no caprichosamente, sino de acuerdo con los principios de las autoridades que realmente han recorrido el sendero. Los nombres de estas autoridades se revelan en las escrituras, y uno simplemente tiene que seguirlos bajo la dirección del maestro espiritual. El maestro espiritual nunca se desvía del sendero de las autoridades.
- El candidato siempre debe tratar de seguir los pasos de los grandes sabios que han practicado el método y obtenido el éxito. Esto debe tomarse como un lema en la vida. Uno no debe imitarlos superficialmente, sino que debe seguirlos sinceramente en función del tiempo y las circunstancias particulares.
- El candidato debe estar preparado a cambiar sus hábitos en función de las instrucciones contenidas en los libros de autoridad, y por la satisfacción del Señor debe estar dispuesto a sacrificar tanto la complacencia de los sentidos como la abnegación de los mismos, siguiendo el ejemplo de Arjuna.
- El candidato debe vivir en una atmósfera espiritual.
- Debe estar satisfecho con tanta riqueza como sea suficiente solo para su manutención. No debe tratar de acumular más riqueza de la necesaria para mantenerse de manera sencilla.
- Debe observar las fechas de ayuno, como el undécimo día de la luna creciente y menguante.
- Debe mostrar respeto al árbol baniano, a la vaca, al brāhmaṇa erudito y al devoto.
Estos son los primeros peldaños hacia el sendero del servicio devocional. Gradualmente, uno tiene que adoptar otros elementos, que son de carácter negativo:
- Uno debe evitar las ofensas en el desempeño del servicio devocional y en el canto de los santos nombres.
- Debe evitar la asociación extensa con los no devotos.
- No debe aceptar un número ilimitado de discípulos. Esto significa que un candidato que haya seguido con éxito los primeros doce elementos también puede convertirse en un maestro espiritual, tal como un estudiante se convierte en un monitor en una clase con un número limitado de discípulos.
- No debe hacerse pasar por un hombre muy erudito simplemente citando declaraciones de libros. Debe tener un conocimiento sólido de los libros necesarios, sin conocimientos superfluos en otros.
- Una práctica regular y exitosa de los catorce puntos anteriores le permitirá mantener el equilibrio mental incluso en medio de grandes pruebas de pérdida y ganancia material.
- En la siguiente etapa, el candidato no se aflige por la lamentación y la ilusión.
- No se burla del modo de religión o adoración de otros, ni se burla de la Personalidad de Dios o de Sus devotos.
- Nunca tolera la blasfemia contra el Señor o Sus devotos.
- No debe dedicarse a la discusión de temas que traten sobre la relación entre el hombre y la mujer; ni debe ocuparse en temas inútiles relacionados con los asuntos familiares de otros.
- No debe infligir dolor–ni en el cuerpo ni en la mente–a otros seres vivos, quienquiera que sean.
De los veinte puntos anteriores, los tres primeros son positivos e imprescindibles para el candidato serio.
Hay otros cuarenta y cuatro puntos que el candidato serio debe seguir, pero el Señor Caitanya ha seleccionado cinco como los más importantes. Estos fueron seleccionados debido a las condiciones actuales de la vida cívica. Son los siguientes:
- Uno debe relacionarse con los devotos. La asociación con los devotos se hace posible al escucharlos atentamente, al hacerles preguntas pertinentes, al proporcionarles comida y al aceptarla de ellos, y al darles caridad y al aceptar lo que ofrecen.
- Uno debe cantar el santo nombre del Señor en todas las circunstancias. El canto del nombre del Señor es un proceso de realización fácil y económico. Uno puede cantar cualquiera de los innumerables nombres del Señor en cualquier momento. Uno debe tratar de evitar las ofensas. Hay diez ofensas que uno puede cometer mientras canta los nombres trascendentales, y estas deben evitarse en la medida de lo posible, pero en cualquier caso, uno debe tratar de cantar los santos nombres del Señor en todo momento.
- Uno debe escuchar los temas trascendentales enunciados en el Śrīmad-Bhāgavatam. Este escuchar es posible gracias a las lecturas impartidas en la tribuna por devotos fidedignos y a las traducciones autorizadas del Bhāgavatam.
- Uno debe establecer su hogar en Mathurā, el lugar de nacimiento del Señor Kṛṣṇa. O uno puede hacer su hogar prácticamente como Mathurā instalando la Deidad del Señor para ser adorada por todos los miembros de la familia después de recibir la iniciación apropiada del maestro espiritual.
- Uno debe adorar a la Deidad instalada con atención y devoción, de modo que toda la atmósfera del hogar se convierta en una réplica de la morada del Señor. Esto es posible gracias a la dirección del maestro espiritual, que conoce el arte trascendental y puede mostrarle al candidato el método apropiado.
Los cinco puntos anteriores pueden ser adoptados por cualquier persona en cualquier parte del mundo. De este modo, cualquiera puede prepararse para regresar al hogar, de vuelta al Supremo, mediante el sencillo método reconocido por autoridades como el Señor Śrī Caitanya Mahāprabhu, quien advino específicamente para liberar a las almas caídas de esta era.
Para obtener más detalles sobre este tema, uno debe leer obras literarias como el Bhakti-rasāmṛta-sindhu, del que hemos presentado un estudio resumido en Inglés titulado El Néctar de la Devoción.
Todo el proceso de transferirse al cielo espiritual implica la liquidación gradual de la composición material de las coberturas burda y sutil del alma espiritual. Las cinco actividades devocionales mencionadas anteriormente son tan poderosas espiritualmente que su ejecución por parte de un devoto, incluso en la etapa preliminar, puede promover muy rápidamente al ejecutor sincero a la etapa de bhāva (la etapa inmediatamente anterior al amor por Dios), o emoción en el plano espiritual, que es trascendental a las funciones mentales e intelectuales. Una absorción completa en bhāva, o amor por Dios, lo hace a uno apto para ser trasladado al cielo espiritual inmediatamente después de abandonar el tabernáculo material. La perfección del amor por Dios por parte de un devoto lo sitúa de hecho en el plano espiritual, aunque todavía pueda mantener un cuerpo material burdo. Se vuelve como un hierro al rojo vivo que, cuando entra en contacto con el fuego, deja de ser hierro y actúa como fuego. Estas cosas son posibles gracias a la energía inescrutable e inconcebible del Señor, que la ciencia material no tiene el alcance de calcular. Por lo tanto, uno debe ocuparse en el servicio devocional con fe absoluta, y para que su fe sea firme, uno debe buscar la asociación de los devotos modelo del Señor mediante la asociación personal (si es posible) o pensando en ellos. Esta asociación lo ayudará a desarrollar un verdadero servicio devocional al Señor, lo cual hará que todos los recelos materiales desaparezcan como un relámpago. El candidato sentirá personalmente todas estas diferentes etapas de la realización espiritual, y esto creará en él una firme creencia de que está haciendo un progreso positivo en el camino hacia el cielo espiritual. Entonces se apegará sinceramente al Señor y a Su morada. Tal es el proceso gradual de evolución del amor por Dios, que es la necesidad primordial de la forma humana de vida.
En la historia hay ejemplos de grandes personalidades, entre ellas sabios y reyes, que alcanzaron la perfección mediante este proceso. Algunos de ellos alcanzaron el éxito incluso por adherirse a un solo elemento del servicio devocional con fe y perseverancia. Algunas de estas personalidades se enumeran a continuación.
- El emperador Parīkṣit alcanzó la plataforma espiritual simplemente por escuchar a una autoridad tal como Śrī Śukadeva Gosvāmī.
- Śrī Śukadeva Gosvāmī alcanzó el mismo nivel simplemente por recitar, palabra por palabra, el mensaje trascendental que recibió de su gran padre, Śrī Vyāsadeva.
- El emperador Prahlāda alcanzó el éxito espiritual por recordar al Señor constantemente, siguiendo las instrucciones dadas por Śrī Nārada Muni, el gran santo y devoto.
- Lakṣmījī, la diosa de la fortuna, alcanzó el éxito simplemente por sentarse y servir los pies de loto del Señor.
- El rey Pṛthu alcanzó el éxito simplemente por adorar al Señor.
- Akrūra, el auriga, alcanzó el éxito simplemente por cantar oraciones para el Señor.
- Hanumān (Mahāvīra), el famoso devoto no humano del Señor Śrī Rāmacandra, alcanzó el éxito simplemente por llevar a cabo las órdenes del Señor.
- Arjuna, el gran guerrero, alcanzó la misma perfección simplemente por hacerse amigo del Señor, quien transmitió el mensaje del Bhagavad-gītā para iluminar a Arjuna y a sus seguidores.
- El emperador Bali alcanzó el éxito por entregarle todo al Señor, incluso su cuerpo personal.
Éstos son nueve modos estándar de servicio devocional al Señor, y el candidato puede optar por adoptar cualquiera uno, dos, tres, cuatro o todos, como prefiera. Todos los servicios prestados al Absoluto son en sí mismos absolutos, sin ninguna de las diferencias cuantitativas o cualitativas que se encuentran en el plano material. En el plano espiritual, todo es idéntico a todo lo demás, aunque hay una variedad trascendental. El emperador Ambarīṣa adoptó los nueve elementos anteriores y alcanzó el éxito perfecto. Fue él quien ocupó su mente en los pies de loto del Señor, su voz en describir el mundo espiritual, sus manos en limpiar el templo del Señor, sus oídos en escuchar sumisamente las palabras del Señor Śrī Kṛṣṇa, sus ojos en ver las Deidades del Señor, su cuerpo en tocar los cuerpos de los devotos, su nariz en oler las flores ofrecidas al Señor, su lengua en saborear la comida ofrecida al Señor, sus piernas en visitar el templo del Señor, y toda la energía de su vida en ejecutar los servicios del Señor sin desear en lo más mínimo su propia gratificación de los sentidos. Todas estas actividades lo ayudaron a alcanzar la etapa perfecta de la vida que derrota todas las destrezas de la ciencia material.
Por lo tanto, es importante que todos los seres humanos adopten estos principios de la realización espiritual para la perfección de la vida. La única obligación del ser humano es la realización espiritual. Desafortunadamente, en la civilización moderna, la sociedad humana está demasiado ocupada en el desempeño de deberes nacionales. En realidad, los deberes nacionales, sociales y humanitarios son obligatorios sólo para aquellos que carecen de deberes espirituales. Tan pronto como un hombre nace en esta tierra, no sólo tiene obligaciones nacionales, sociales y humanitarias, sino también obligaciones hacia los semidioses que le proporcionan aire, luz, agua, etc. También tiene obligaciones hacia los grandes sabios que le han dejado tras de sí vastas casas de tesoros de conocimiento para guiarlo a través de la vida. Tiene obligaciones hacia toda clase de seres vivos, hacia sus antepasados, miembros de su familia, etc., etc. Pero tan pronto como uno se ocupa en el único deber obligatorio–el deber de la perfección espiritual–entonces automáticamente liquida todas las demás obligaciones sin tener que hacer esfuerzos por separado.
Un devoto del Señor nunca es un elemento perturbador en la sociedad–por el contrario, es un gran activo social. Puesto que ningún devoto sincero se siente atraído por las acciones pecaminosas, tan pronto como un hombre se vuelve un devoto puro puede realizar un inestimable servicio desinteresado a la sociedad para la paz y la prosperidad de todos los interesados, en esta vida y en la siguiente. Pero incluso si ese devoto comete alguna ofensa, el Señor mismo la rectifica en poco tiempo. Por lo tanto, no hay necesidad de que un devoto cultive el conocimiento materialista, ni tampoco necesita renunciar a todo y vivir como un ermitaño. Simplemente puede permanecer en casa y ejecutar servicio devocional sin dificultades en cualquier orden de vida. Y hay ejemplos en la historia de hombres extremadamente crueles que se vuelven bondadosos simplemente por la ejecución del servicio devocional. El conocimiento y la abnegación de una forma de vida inferior siguen automáticamente en la vida de un devoto puro sin que tenga que hacer ningún esfuerzo extra.
Este arte y ciencia espiritual del servicio devocional es la contribución más elevada de los sabios Indios al resto del mundo. Por lo tanto, todo aquel que ha nacido en la India tiene la obligación de perfeccionar su vida adoptando los principios de este gran arte y ciencia y distribuyéndolos al resto del mundo, que todavía es ignorante del objetivo último de la vida. La sociedad humana está destinada a alcanzar esta etapa de perfección mediante el desarrollo gradual del conocimiento. Sin embargo, los sabios Indios ya han alcanzado esa posición. ¿Por qué otros tienen que esperar miles y miles de años para alcanzar sus alturas? ¿Por qué no darles la información inmediatamente de manera sistemática, para que puedan ahorrar tiempo y energía? Deberían aprovechar una vida por la que pueden haber trabajado millones de años para alcanzarla.
Un escritor de ficción Ruso está contribuyendo ahora con sugerencias al resto del mundo de que el progreso científico puede ayudar al hombre a vivir eternamente. Por supuesto, él no cree en un Ser Supremo que sea el creador. Sin embargo, acogemos con agrado su sugerencia porque sabemos que el progreso real en el conocimiento científico ciertamente llevará a los hombres al cielo espiritual e informará al científico de que existe un creador supremo que tiene potencias plenas más allá de todas las concepciones científicas materialistas.
Como ya se ha dicho, todo ser viviente es eterno en su forma, pero tiene que cambiar sus capas externas, burdas y sutiles, y este proceso de cambio se conoce técnicamente como vida y muerte. Mientras un ser viviente tenga que ponerse los grilletes de la esclavitud material, no habrá alivio de este proceso de cambio, que continúa incluso en la etapa más elevada de la vida material. El escritor de ficción Ruso puede especular, como suelen hacer los escritores de ficción, pero la gente más sana y con algún conocimiento de la ley natural no estará de acuerdo en que el hombre pueda vivir eternamente en este mundo material.
Un naturalista puede ver el curso general de la naturaleza material simplemente estudiando una fruta. Una fruta pequeña se desarrolla a partir de una flor, crece, permanece durante algún tiempo en una rama, alcanza su madurez, madura, luego comienza a menguar día a día hasta que finalmente cae del árbol y comienza a descomponerse en la tierra y finalmente se mezcla con ella, dejando atrás su semilla que a su vez crece hasta convertirse en un árbol y produce muchos frutos con el tiempo, que correrán todos el mismo destino, y así sucesivamente una y otra vez.
De la misma manera, un ser vivo (como chispa espiritual, parte del Ser Supremo) toma su forma orgánica en el vientre de una madre justo después de la relación sexual. Crece poco a poco dentro del vientre, nace, luego continúa creciendo, se convierte en un infante, niño, joven, adulto, anciano, y finalmente se debilita y encuentra la muerte, a pesar de todos los buenos deseos y las esperanzadas quimeras de los escritores de ficción. En comparación, no hay diferencia entre el hombre y el fruto. Como el fruto, el hombre puede dejar tras de sí sus semillas de numerosos hijos, pero no puede existir eternamente dentro de su cuerpo material debido a la ley de la naturaleza material.
¿Cómo puede alguien ignorar la ley de la naturaleza material? Ningún científico materialista puede cambiar las estrictas leyes de la naturaleza, por más jactancioso que sea. Ningún astrónomo o científico puede cambiar el curso de los planetas–sólo puede fabricar un insignificante planeta de juguete al que llama satélite. Los niños tontos pueden quedar impresionados por esto y pueden dar mucho crédito a los inventores de los satélites modernos, sputniks, etc., pero la sección más sana de la humanidad da más crédito al creador de los satélites gigantescos, es decir, el sol, las estrellas y los planetas de los cuales el científico materialista no puede ver el final. Si un pequeño satélite de juguete tiene un creador en Rusia o América, es razonable que los satélites gigantescos tengan su creador en el cielo espiritual. Si un satélite de juguete requiere tantísimos cerebros científicos para su fabricación y su órbita, ¿qué clase de cerebro sutil y perfecto creó galaxias de estrellas y las mantiene en sus órbitas? Hasta ahora la clase atea no ha sido capaz de responder a esto.
Los no creyentes plantean sus propias teorías sobre la creación, que suelen dar lugar a afirmaciones como, “Es difícil de entender,” “Nuestra imaginación no puede concebirlo, pero es muy posible,” “Es incomprensible,” etc. Esto sólo significa que su información no tiene base autorizada y no está respaldada por datos científicos. Simplemente especulan. Sin embargo, en el Bhagavad-gītā se encuentra disponible información autorizada. Por ejemplo, el Bhagavad-gītā nos informa que dentro del mundo material hay seres vivos cuya duración de vida abarca 4,300,000 x 1,000 x 2 x 30 x 12 x 100 años solares. Aceptamos el Bhagavad-gītā como autoridad porque este libro de conocimiento fue aceptado por los grandes sabios de la India, como Śaṅkarācārya, Śrī Rāmānujācārya, Śrī Madhvācārya y Śrī Caitanya Mahāprabhu. El Bhagavad-gītā indica que en el mundo material todas las formas componentes están sujetas a la descomposición y la muerte, independientemente de su duración de vida.
Por lo tanto, todas las formas materiales están sujetas a la ley del cambio, aunque potencialmente la energía material se conserva. Potencialmente, todo es eterno, pero en el mundo material la materia toma forma, permanece durante algún tiempo, se desarrolla hasta la madurez, envejece, comienza a menguar y finalmente desaparece de nuevo. Esto sucede con todos los objetos materiales. La sugerencia del materialista de que más allá del cielo material existe “alguna otra forma” que está más allá de los límites de la visibilidad y que es extraña e inconcebible no es más que una débil indicación del cielo espiritual. Sin embargo, el principio básico del espíritu está mucho más cerca–pues funciona dentro de todos los seres vivos. Cuando ese principio espiritual está fuera del cuerpo material, entonces el cuerpo material no tiene vida. Dentro del cuerpo de un niño, por ejemplo, el principio espiritual está presente, y por lo tanto se producen cambios en el cuerpo y se desarrolla. Pero si el espíritu abandona el cuerpo, el desarrollo se detiene. Esta ley es aplicable a todo objeto material.La materia se transforma de una forma a otra cuando está en contacto con el espíritu. Sin espíritu no hay transformación. El universo entero se desarrolla de esa manera. Emana de la energía de la Trascendencia debido a la fuerza espiritual que es Suya, y se desarrolla en formas gigantescas como el sol, la luna, la tierra, etc. Hay catorce divisiones de sistemas planetarios, y aunque todos son diferentes en dimensión y calidad, el mismo principio de desarrollo es válido para todos. La fuerza espiritual es la creadora, y sólo por este principio espiritual se produce la transformación, la transición y el desarrollo.
La vida definitivamente no se genera simplemente por una reacción material como una combinación química, como muchos hombres tontos pretenden. La interacción material la pone en marcha un ser superior que crea una circunstancia favorable para dar cabida a la fuerza espiritual viviente. La energía superior maneja la materia de una manera apropiada–según lo determine el libre albedrío del ser espiritual. Por ejemplo, los materiales de construcción no “reaccionan” automáticamente y de repente asumen la forma de una casa residencial. El ser espiritual viviente maneja la materia apropiadamente por su libre albedrío y así construye su casa. De manera similar, la materia es sólo el ingrediente, pero el espíritu es el creador. Sólo un hombre con un escaso acopio de conocimiento evita esta conclusión. El creador puede permanecer invisible en el fondo, pero eso no significa que no exista creador alguno. Uno no debe ser ilusionado simplemente por la forma gigantesca del universo material. Más bien, uno debe aprender a discernir la existencia de una inteligencia suprema detrás de todas estas manifestaciones materiales. El Ser Supremo, que es la inteligencia suprema, es el creador último, la toda atractiva Personalidad de Dios, Śrī Kṛṣṇa. Aunque uno no esté consciente de esto, hay información precisa acerca del creador que se da en las literaturas Védicas, tales como el Bhagavad-gītā y especialmente el Śrīmad-Bhāgavatam.
Cuando se lanza un satélite al espacio exterior, un niño puede no entender que detrás de él hay cerebros científicos, pero un adulto inteligente se da cuenta de que los cerebros científicos de la tierra están controlando el satélite. De manera similar, las personas menos inteligentes no tienen información acerca del creador y Su morada eterna en el mundo espiritual, que está mucho más allá de nuestro alcance de visibilidad, pero en realidad existe un cielo espiritual y planetas espirituales que son más espaciosos y más numerosos que los planetas del cielo material. Del Bhagavad-gītā recibimos información de que el universo material sólo constituye una fracción (una cuarta parte) de la creación. Esa información está ampliamente disponible en el Śrīmad-Bhāgavatam y en otras literaturas Védicas.
Si la energía viviente puede generarse en el laboratorio del científico mediante “la interacción de ciertas combinaciones físicas y químicas,” entonces ¿por qué los jactanciosos científicos materialistas no han sido capaces de fabricar vida? Ellos deberían saber definitivamente que la fuerza espiritual es distinta de la materia y que esa energía no es posible producirla mediante ninguna cantidad de ajuste material. En la actualidad, los Rusos y los Americanos están indudablemente muy avanzados en muchos departamentos de la ciencia tecnológica, pero aún ignoran la ciencia espiritual. Tendrán que aprender de una inteligencia superior para crear una sociedad humana perfecta y progresista.
Los Rusos no saben que en el Śrīmad-Bhāgavatam se describe de la manera más perfecta la filosofía socialista. El Bhāgavatam enseña que toda la riqueza existente–todos los recursos naturales (agrícolas, mineros, etc.)–es creada por el creador último, y por lo tanto todo ser viviente tiene derecho a tomar parte de ellos. Se dice además que un hombre sólo debe poseer tanta riqueza como sea suficiente para mantener su cuerpo, y que si desea más que eso, o si toma más de lo que le corresponde, está sujeto a un castigo. También se afirma que los animales deben ser tratados como a nuestros propios hijos.
Creemos que ninguna nación en la tierra puede describir el socialismo tan bien como el Śrīmad-Bhāgavatam. Los seres vivos que no sean humanos pueden ser tratados como hermanos e hijos sólo cuando uno tiene una concepción completa del creador y de la constitución real del ser vivo.
El deseo del hombre de ser inmortal se realiza sólo en el mundo espiritual. Como se dijo al principio de este ensayo, el deseo de vida eterna es un signo de vida espiritual latente. El objetivo de la civilización humana debe apuntar a ese fin. Es posible que todo ser humano se transfiera a ese reino espiritual mediante el proceso de bhakti-yoga, como se describe aquí. Es una gran ciencia, y la India ha producido muchas literaturas científicas mediante las cuales la perfección de la vida se puede realizar.
El bhakti-yoga es la religión eterna del hombre. En una época en que la ciencia material predomina en todos los temas– incluidos los principios de la religión–sería alentador ver los principios de la religión eterna del hombre desde el punto de vista del científico moderno. Incluso el Dr. S. Radhakrishnan admitió en una conferencia mundial sobre religión que la religión no será aceptada en la civilización moderna si no es aceptada desde un punto de vista científico. En respuesta, nos complace anunciar a los amantes de la verdad que el bhakti-yoga es la religión eterna del mundo y está destinada a todos los seres vivos, quienes están todos eternamente relacionados con el Señor Supremo.
Śrīpāda Rāmānujācārya define la palabra sanātana, o “eterno”, como aquello que no tiene principio ni fin. Cuando hablamos de sanātana-dharma, la religión eterna, damos por sentada esta definición. Aquello que no tiene principio ni fin es diferente de todo lo sectario, que tiene límites y fronteras. A la luz de la ciencia moderna nos será posible ver el sanātana-dharma como la principal ocupación de todas las personas del mundo–es más, de todas las entidades vivientes del universo. La fe religiosa no sanātana puede tener algún comienzo en los anales del hombre, pero no hay un origen histórico del sanātana-dharma porque permanece eternamente con las entidades vivientes.
Cuando un hombre profesa pertenecer a una fe en particular–Hindú, Musulmán, Cristiano, Budista o cualquier otra secta–y cuando se refiere a un momento y circunstancia particular de nacimiento, tales designaciones se denominan no sanātana-dharma. Un Hindú puede convertirse en Musulmán o un Musulmán puede convertirse en Hindú o en Cristiano, etc., pero en todas las circunstancias hay una constante. En todas las circunstancias, él está prestando servicio a los demás. Un Hindú, Musulmán, Budista o Cristiano es en todas las circunstancias un sirviente de alguien. El tipo particular de fe que profesa no es sanātana-dharma. Sanātana-dharma es el compañero constante del ser viviente, el unificador de todas las religiones. Sanātana-dharma es la prestación de servicio.
En el Bhagavad-gītā hay varias referencias de lo que es sanātana. Aprendamos el significado de sanātana-dharma de esta autoridad.
En el décimo verso del Séptimo Capítulo se hace referencia a la palabra sanātanam, en la que el Señor dice que Él es la fuente eterna de todo y, por lo tanto, es sanātanam. La fuente de todo se describe en los Upaniṣads como el todo completo. Todas las emanaciones de la fuente también son completas en sí mismas, pero aunque muchas unidades completas emanan de la fuente completa sanātana, la cabeza sanātana no disminuye en calidad ni en cantidad.* Esto se debe a que la naturaleza del sanātana es inmutable. Todo lo que cambia bajo la influencia del tiempo y las circunstancias no es sanātana. Por lo tanto, todo lo que cambia, sea lo que sea, en forma o calidad, no puede aceptarse como sanātana. Para dar un ejemplo material, el sol ha estado difundiendo sus rayos durante cientos y millones de años, y, sin embargo, aunque es un objeto creado materialmente, su forma y sus rayos siguen siendo inalterados. Por lo tanto, aquello que nunca es creado no puede cambiar en formación y calidad, aunque Él es la semilla que da origen a todo.
El Señor afirma ser el padre de todas las especies de vida. Él afirma que todos los seres vivos–independientemente de lo que sean–son partes y porciones de Él. En consecuencia, el Bhagavad-gītā está destinado a todos ellos. En el Gītā hay información acerca de esta naturaleza sanātana del Señor Supremo. También hay información acerca de Su morada, que está mucho más allá del cielo material, y acerca de la naturaleza sanātana de los seres vivos.
El Señor Kṛṣṇa, en el Bhagavad-gītā, también nos informa que este mundo material está lleno de miserias en la forma de nacimiento, vejez, enfermedad y muerte. Incluso en el planeta más elevado del universo material, Brahmaloka, estas miserias están presentes. Sólo en Su propia morada hay una ausencia total de miseria. En esa morada no hay necesidad de la luz del sol, la luna o el fuego. Los planetas son autoluminosos. La vida allí es perpetua y está llena de conocimiento y bienaventuranza. Eso es lo que se conoce como sanātana-dharma. Por lo tanto, es natural concluir que las entidades vivientes deben regresar al hogar, de vuelta al Supremo, para disfrutar de la vida en el sanātana-dhāma con el sanātana-puruṣa, o el puruṣottama, el Señor Śrī Kṛṣṇa. No deben permanecer pudriéndose en esta miserable tierra de la existencia material. En la esfera material no hay felicidad–ni siquiera en Brahmaloka–de modo que los planes y actividades para elevarse a planetas superiores dentro del universo material los llevan a cabo aquellos que son poco inteligentes. Los hombres poco inteligentes también se refugian en los semidioses y solo obtienen beneficios que duran un período limitado. De modo que sus principios religiosos y los beneficios que de ellos se derivan son sólo temporales. El hombre inteligente, sin embargo, abandona todas las ocupaciones en nombre de la religión y se refugia en la Suprema Personalidad de Dios, y de ese modo recibe protección absoluta del Padre Todopoderoso. Por lo tanto, el sanātana-dharma es el proceso del bhakti-yoga, mediante el cual se puede llegar a conocer al Señor sanātana y Su morada sanātana. Sólo mediante este proceso uno puede regresar al universo espiritual, el sanātana-dhāma, para participar del disfrute sanātana que allí prevalece.
Aquellos que son seguidores del sanātana-dharma pueden, de ahora en adelante, adoptar esos principios con el espíritu del Bhagavad-gītā. Nada impide a nadie adoptar los principios eternos. Incluso las personas menos iluminadas pueden regresar al Supremo. Ésta es la versión que enseña el Śrīmad-Bhāgavatam y el Señor Supremo Mismo en el Bhagavad-gītā. A la humanidad se le debe dar un chance de aprovechar esta oportunidad. Como el Bhagavad-gītā fue hablado en la tierra de Bhārata-varṣa, todo Hindú tiene la responsabilidad de difundir el mensaje del verdadero sanātana-dharma en las demás partes del mundo. Especialmente en la actualidad, los hombres descarriados están sufriendo en la oscuridad del materialismo, y su supuesto conocimiento les ha permitido descubrir la bomba atómica. Por consiguiente, están al borde de la aniquilación. Sin embargo, el sanātana-dharma les enseñará acerca del verdadero propósito de la vida, y se beneficiarán con su propagación.