Capítulo 3: Hacia una Sociedad Pacífica

Capítulo 3

Hacia una Sociedad Pacífica

śrī bhagavan uvāca
idaṁ śarīraṁ kaunteya
kṣetram ity abhidhīyate
etad yo vetti taṁ prāhuḥ
kṣetrajña iti tad-vidaḥ

“El Señor Supremo dijo: Este cuerpo, Oh hijo de Kuntī, se llama el campo, y quien conoce este cuerpo se llama el conocedor del campo.” (Bg. 13.2)

La Suprema Personalidad de Dios, Kṛṣṇa, está instruyendo a Arjuna sobre el conocimiento de kṣetra y kṣetrajña. Kṣetra se refiere al campo, que es el cuerpo, y kṣetrajña se refiere al conocedor del campo, que es el alma individual. Si la tierra ha de ser cultivada, debe haber un cultivador, y para cultivar este cuerpo, que es comparado a un campo, debe haber un propietario que pueda cultivarlo. Ahora tenemos estos cuerpos materiales, y es nuestro deber cultivarlos adecuadamente. Ese cultivo se llama akarma, o trabajo. Una persona puede venir a nuestra casa con una azada para cultivar la tierra, o puede venir simplemente a tomar café o té. Se nos ha dado este tipo particular de cuerpo para cultivar y conseguir los objetos de los sentidos requeridos según nuestros deseos. Este cuerpo es un regalo de Dios. Dios es muy bondadoso, y si alguien quiere algo de Él, lo permite. “Está bien,” dice. “Toma esto.” Su relación con nosotros es exactamente como la de un padre con un hijo. El hijo puede insistir en obtener algo del padre, y el padre puede intentar convencerlo de que lo que quiere no es para su bien, diciéndole, “Querido hijo, no toques esto. Esto no te conviene.” Pero cuando el niño insiste, el padre le permitirá tenerlo. El padre cariñoso le da a su hijo justo lo que desea. De igual manera, el Padre Supremo da a Sus hijos e hijas justo lo que desean. Se afirma en el Bhagavad-gītā que todos los seres, en todas las especies de vida, son sus hijos.

sarva-yoniṣu kaunteya
mūrtayaḥ sambhavanti yāḥ
tāsāṁ brahma mahad yonir
ahaṁ bīja-pradaḥ pitā

“Debe entenderse que todas las especies de vida, Oh hijo de Kuntī, son posibles mediante su nacimiento en esta naturaleza material, y que Yo soy el Padre que aporta la semilla.” (Bg. 14.4)

En este mundo material, la madre, prakṛti, que es la naturaleza material, nos proporciona el cuerpo, y el Padre Supremo impregna esta materia con almas vivientes. Existe una teoría errónea actual que sostiene que solo los seres humanos tienen alma y que las demás entidades vivientes no. Sin embargo, comprendemos por parte de la autoridad Védica que existen alrededor de 8,400,000 especies de cuerpos, incluyendo plantas y árboles, y que todas poseen alma, de lo contrario, no serían capaces de desarrollarse ni crecer. En este verso, Śrī Kṛṣṇa afirma que todas las entidades vivientes, independientemente de la forma que adopten en este mundo material, son sus hijos y que están relacionadas con Él como un hijo con su padre.

Esta conciencia de Kṛṣṇa está especialmente destinada para comprender la posición del alma y su relación con Dios.

kṣetrajñaṁ cāpi māṁ viddhi
sarva-kṣetreṣu bhārata
kṣetra-kṣetrajñayor jñānaṁ
yat taj jñānaṁ mataṁ mama

“Oh vástago de Bharata, debes comprender que Yo también soy el conocedor en todos los cuerpos, y comprender este cuerpo y a su dueño se llama conocimiento. Esa es Mi opinión.” (Bg. 13.3)

Si meditamos en este cuerpo y estudiamos si realmente somos o no el cuerpo, llegaremos a la conclusión de que somos kṣetrajña, el conocedor del cuerpo, pero no el cuerpo. Si estudiamos nuestro dedo y consideramos si somos o no el dedo, llegaremos a la conclusión de que no somos el dedo ni ninguna otra parte del cuerpo, sino que el dedo, los brazos, las piernas, la cabeza, etc., son nuestros dedos, brazos, piernas, etc. De esta manera, podemos llegar a la conclusión de que no somos estos cuerpos, sino que estos nos pertenecen. Por eso decimos, “Este es mi cuerpo.” Desafortunadamente, las personas en esta civilización moderna nunca se detienen a inquirir qué son ni quiénes son. Simplemente están laborando duro, trabajando duro todo el día en una oficina o fábrica, bajo la impresión de que, “Soy este cuerpo.” Y si les preguntamos a las personas quiénes son, responden, “Soy Hindú, soy Musulmán, soy Sueco, soy Americano, soy Cristiano, etc.” Estas son diferentes identificaciones o designaciones del cuerpo, pero lo cierto es que no somos estos cuerpos. El cuerpo es simplemente el campo de nuestras actividades. No somos el cuerpo más de lo que el cultivador de un campo es el campo.

Existen diferentes tipos de cuerpos y diferentes actividades según los diferentes tipos de cuerpos. Un perro disfruta de un tipo de actividad, un gato de otra y un humano de otra. Existen diferencias de actividad debido a las diferencias de cuerpo. Sin embargo, cuando llegamos a la plataforma de la verdad y comprendemos que no somos estos cuerpos, entonces nuestras actividades cambian de materiales a espirituales. Mientras operemos bajo la concepción corporal de la vida, nuestras actividades serán materiales, pero en cuanto comprendamos, “No pertenezco a este cuerpo, ahaṁ brahmāsmi, soy alma espiritual,” nuestras actividades serán acorde a esa realización, es decir, dejarán de estar motivadas por la plataforma material o corporal. El conocimiento de nuestra identidad propia como separados del cuerpo es verdadero conocimiento, pero este conocimiento se niega mientras nos aferremos a la identificación corporal. 

En las escrituras se dice que mientras permanezcamos bajo esta concepción corporal de la vida, todas nuestras actividades serán derrotadas. Un niño nace en la ignorancia, y si al crecer permanece bajo la concepción corporal de la vida, vive en la oscuridad. Su posición es la de un śūdra. En las literaturas Védicas encontramos que en esta era todos nacen como śūdras; por lo tanto, todos requieren ser educados respecto a su verdadera identidad. Sin embargo, si nos conformamos con nuestro nacimiento por nuestros padres, permaneceremos en nuestra condición de śūdras. Debemos elevarnos a la plataforma brahmínica mediante el seguir los procesos purificatorios.

Como se mencionó anteriormente, hay cuatro características básicas de una vida impura–sexo ilícito, intoxicación, consumo de carne y juegos de azar. Según los principios Védicos, no se debe tener relaciones sexuales fuera del matrimonio. Por lo tanto, en la sociedad humana existe un sistema matrimonial que nos distingue de los gatos y perros. Seamos Hindúes, Musulmanes o Cristianos, reconocemos el sistema matrimonial. El propósito de este sistema es evitar el sexo ilícito. Según el sistema Védico, la intoxicación también se desanima; tampoco se aboga por el consumo de carne, pues los seres humanos no deben ser violentos. Hemos recibido suficientes granos, frutas, leche y verduras, y no hay necesidad de matar a los pobres animales. Algunas personas argumentan que si no comemos carne estaremos desnutridos, pero podemos ver que los estudiantes de este movimiento para la conciencia de Kṛṣṇa han dejado de comer carne y están muy saludables, mientras que las personas que comen carne, a pesar de comerla, siguen estando sujetas a tantas enfermedades y condiciones insalubres. También se desaniman los juegos de azar porque simplemente agitan la mente.

Este es, pues, el proceso purificatorio mediante el cual uno puede convertirse en brāhmaṇa. Este sendero está abierto a todos. Un brāhmaṇa es aquel que es veraz y puro, tolerante y sencillo, pleno de conocimiento y fe en Dios. Puede también controlar su mente y sus sentidos. En la actualidad, existe una gran necesidad de brāhmaṇas, pues casi todos son śūdras, debido a que casi todos se dedican por completo al mantenimiento del cuerpo, comer, dormir, aparearse y defenderse–todos ellos síntomas de los animales y los śūdras.

La sociedad no puede ser pacífica a menos que existan cuatro divisiones de seres humanos que funcionen en armonía entre sí. Estas cuatro divisiones están compuestas por brāhmaṇas, kṣatriyas, vaiśyas y śūdras. Kṛṣṇa discute sobre estas en el Bhagavad-gītā de esta manera:

cātur-varṇyaṁ mayā sṛṣṭaṁ
guṇa-karma-vibhāgaśaḥ
tasya kartāram api māṁ
viddhy akartāram avyayam

“Conforme a las tres modalidades de la naturaleza material y el trabajo que se les atribuye, las cuatro divisiones de la sociedad humana fueron creadas por Mí. Y, aunque Yo soy el creador de este sistema, debes saber que, aun así, Soy el no hacedor, siendo inmutable.” (Bg. 4.13)

Estas cuatro divisiones de hombres en la sociedad humana son naturales, no artificiales, porque en el mundo material todo opera bajo la influencia de las tres modalidades de la naturaleza material–bondad, pasión e ignorancia. Mientras estemos en el mundo material, no es posible clasificar a todos en la misma categoría, ya que cada persona está trabajando bajo la influencia de las modalidades de la naturaleza material. Sin embargo, cuando trascendemos el plano material, existe unidad. En ese momento, todas las divisiones se desintegran. La cuestión, por lo tanto, es cómo trascender las modalidades de la naturaleza material, y esa trascendencia es el proceso mismo de la conciencia de Kṛṣṇa. Tan pronto como nos situamos en la conciencia de Kṛṣṇa, nos volvemos trascendentales a las modalidades de la naturaleza material.

māṁ ca yo ’vyabhicāreṇa
bhakti-yogena sevate
sa guṇān samatītyaitān
brahma-bhūyāya kalpate

“Quien se dedica al servicio devocional por completo, que no cae bajo ninguna circunstancia, trasciende de inmediato las modalidades de la naturaleza material, y alcanza así el nivel del Brahman.” (Bg. 14.26)

Así pues, quien se dedica a la actividad consciente de Kṛṣṇa se eleva de inmediato a la posición trascendental. Por naturaleza, no somos materia, sino Brahman (ahaṁ brahmāsmi). La filosofía de Śaṅkarācārya se basa principalmente en el principio de que no debemos pensar que somos productos de esta naturaleza material. Es por algún accidente desafortunado que estamos en contacto con la naturaleza material. En realidad, nuestra naturaleza es la del espíritu, Brahman, y esa naturaleza tiene que ser invocada. Esta vida material es una condición enferma; cuando nos situamos en el Brahman, nos posicionamos en nuestra condición saludable. Esa condición saludable del Brahman se alcanza inmediatamente en cuanto nos dedicamos al cien por ciento en la conciencia de Kṛṣṇa.

Cuando trascendemos la naturaleza material mediante la prestación de servicio a Kṛṣṇa, ¿cuál es nuestra posición? ¿Nos volvemos cero? Algunas filosofías mantienen que tras la liberación de la vida material, tras el nirvāṇa de este cuerpo material, nos volvemos cero, vacío. Esa es una teoría peligrosa. Por naturaleza, la entidad viviente no se siente atraída por el cero. Podemos estar enfermos y sufrir de tantos elementos, pero si nuestro médico viene y dice, “Déjame acabar con tus dolencias matándote,” inmediatamente diremos, “¡No, no! Mejor déjame sufrir la enfermedad.” No queremos que nos maten solo para acabar con nuestras miserias. Así, la teoría de que después de la vida material hay vacío no es en absoluto atractiva. Ni es un hecho. Somos sac-cid-ānanda-vigraha, eternos, bienaventurados y llenos de conocimiento, y parte y porción del Supremo. El Señor Supremo es sac-cid-ānanda-vigraha, y somos cualitativamente uno con Él. Aunque muy pequeña, una gota de agua de mar es tan salada como el mar, y aunque no somos más que átomos espirituales, poseemos las mismas propiedades que el espíritu supremo entero. No hay posibilidad de ser vacío, pues como entidades vivientes, todas nuestras propiedades espirituales están ahí en una infinita variedad. Sin embargo, si por la frustración de la existencia material nos suicidamos, no acabamos con nuestras miserias. Simplemente creamos otras miserias. Si alguien intenta suicidarse y no lo logra, o de alguna manera revive, está sujeto a ser castigado por la ley del estado. De igual manera, las leyes de la naturaleza tratan los suicidios como actos criminales. Debemos terminar esta vida material solo después de descubrir la verdadera vida bienaventurada de la eternidad. No deberíamos simplemente intentar acabar con las miserias de esta vida meramente debido a la frustración, sino que deberíamos dedicarnos a actividades que nos eleven a la vida espiritual.

Las cuatro divisiones de la sociedad humana fueron creadas por Śrī Kṛṣṇa con el propósito de facilitar este proceso de elevación. Tal como un estudiante es elevado de una clase baja a una clase de posgrado, las divisiones del trabajo (cātur-varṇyam) son creadas para elevarnos de las etapas más bajas de conciencia a la etapa más alta de conciencia de Kṛṣṇa. Este proceso es un proceso de cooperación. En el cuerpo humano, la parte más importante es la cabeza, luego los brazos, el vientre y las piernas. Aunque la cabeza es considerada la parte más importante, no hay posibilidad de descuidar las piernas o cualquier otra parte. De manera similar, en las divisiones de la sociedad humana, ninguna división es importante con exclusión de las demás. De estas divisiones, los brāhmaṇas son considerados la clase intelectual, la clase de los maestros; los kṣatriyas son la clase administrativa y militar; los vaiśyas son la clase mercantil y agrícola; Y los śūdras son la clase trabajadora común. En una sociedad bien administrada, todas estas clases son requeridas. Si cooperan en su progreso hacia la conciencia de Kṛṣṇa, no hay contienda entre ellas.

En el estado social actual, encontramos que estamos existiendo en estas cuatro divisiones, pero no hay cooperación. Todos están insatisfechos. Hoy en día existe una gran lucha entre la clase capitalista y la clase trabajadora porque entre ellas no hay un acuerdo. Solo hay fricción. Toda esta lucha entre las clases se debe a la falta de conciencia de Kṛṣṇa. De hecho, ni siquiera hay posibilidad de cooperación a menos que haya conciencia de Kṛṣṇa. La conciencia de Kṛṣṇa es absolutamente esencial para armonizar todas las facetas de la sociedad humana. Independientemente de la clase a la que pertenezcamos, si cooperamos en la conciencia de Kṛṣṇa, habrá paz en el mundo. 

Así pues, la conciencia de Kṛṣṇa es la mayor necesidad para todas las divisiones de la sociedad. Cada capítulo y cada conclusión del Bhagavad-gītā apuntan hacia la conciencia de Kṛṣṇa. Śrī Kṛṣṇa, quien está hablando el Bhagavad-gītā, siempre está enfatizando la devoción a Su Ser personal.

manmanā bhava mad-bhakto
mad-yājī māṁ namaskuru
mām evaiṣyasi satyaṁ te
pratijāne priyo ’si me

“Piensa siempre en Mí y conviértete en Mi devoto. Adórame y ofréceme tus reverencias. Así sin duda vendrás a Mí. Yo te prometo esto porque eres Mi muy querido amigo.” (Bg. 18.65)

A lo largo del Bhagavad-gītā encontramos un énfasis en la palabra mām. Mām significa “a Mí,” significando, a Kṛṣṇa. Pero hay muchos sinvergüenzas que interpretan este mām como “todos.” Cuando digo, “Tráeme un vaso de agua,” ¿significa que quiero que les traigas un vaso de agua a todos? La individualidad está presente, pero mediante un juego de palabras interpretan “mí” o “yo” como “todos.” En consecuencia, cuando Kṛṣṇa dice “Yo,” los sinvergüenzas identifican este “Yo” con ellos mismos. Esta es una burda interpretación errónea. Aunque el Bhagavad-gītā es muy popular en el mundo, debido a esta interpretación errónea por parte de los eruditos mundanos, no se ha comprendido correctamente. 

El Bhagavad-gītā explica claramente que este sistema cātur-varṇyam fue establecido por Kṛṣṇa, pero Él está fuera de este sistema. Cuando Kṛṣṇa viene como una encarnación, no viene como un miembro de ninguna orden social, ni como brāhmaṇa o cualquier otra cosa. Cuando Kṛṣṇa vino, vino como hijo de Devakī y Vasudeva. Vasudeva pertenecía a la familia real y, por lo tanto, era un kṣatriya. Como tal, Kṛṣṇa desempeñó el papel de un kṣatriya, pero esto no significa que Kṛṣṇa perteneciera a la clase kṣatriya. Hay muchas encarnaciones de Kṛṣṇa en muchas formas de vida. En una encarnación, apareció como un pez, como un miembro de la comunidad de los peces, pero esto no significa que sea un pez. Si al ver un pez pensamos que pertenece a la familia de Kṛṣṇa, nos equivocamos. Claro que, desde otra perspectiva, todo es Kṛṣṇa, pero Kṛṣṇa está apartado de todo. Esta es la naturaleza trascendental de Kṛṣṇa, y si la comprendemos, nos liberaremos del nacimiento y la muerte. Aunque Kṛṣṇa ha establecido las cuatro divisiones de la sociedad humana, no está en ninguna de ellas (tasya kartāram api māṁ viddhy akartāram avyayam). Tan pronto como comprendemos que, aunque Kṛṣṇa nació en una familia kṣatriya, no es un kṣatriya, de hecho nos liberamos. Si pensamos que, porque Kṛṣṇa actúa de una manera particular–como en el campo de batalla, cuando le dio instrucciones a Arjuna para que luchara–está atado por las reacciones de Sus actividades, nos equivocamos. “El trabajo no Me contamina,” dice Śrī Kṛṣṇa (na māṁ karmāṇi limpanti). En conclusión, debemos aceptar el hecho de que cuando Kṛṣṇa viene como uno de nosotros, en realidad no es “uno de nosotros.” Él es trascendental. Debemos aprender este hecho mediante la indagación sumisa de fuentes autoritativas, tales como el Bhagavad-gītā o un maestro espiritual que esté completamente realizado en la conciencia de Kṛṣṇa. 

Hoy en día, todas las facetas de la sociedad humana creen que su interés propio reside en mantener este cuerpo. En consecuencia, la sociedad actual es simplemente una sociedad de gatos, perros y cerdos. De las literaturas Védicas podemos comprender que no tenemos que trabajar arduamente todo el día simplemente para mantener este cuerpo. Trabajamos arduamente porque intentamos controlar la naturaleza material con el propósito de gratificar los sentidos. Quien llega a comprender que Kṛṣṇa es la raíz de todo, el origen de todo, puede comprender el significado de īśvaraḥ paramaḥ kṛṣṇaḥ–Kṛṣṇa es el controlador supremo. En el universo hay muchos īśvaras, o controladores, pero Kṛṣṇa es el supremo entre todos ellos. La conciencia de Kṛṣṇa nos proporciona este conocimiento. Sin él, permaneceremos ignorantes de nuestro verdadero interés propio. 

La sociedad moderna está en una necesidad extrema de personas intelectuales o brāhmaṇas que puedan difundir el verdadero conocimiento espiritual por todo el mundo. Esto es absolutamente necesario para una sociedad que trabaja arduamente simplemente para explotar la naturaleza. Si las personas intentan comprender este movimiento para la conciencia de Kṛṣṇa de forma científica y filosófica, con su mejor conocimiento y juicio, e intentan cooperar, habrá paz en todo el mundo. En esencia, el método es muy sencillo. Solo necesitamos cantar Hare Kṛṣṇa, Hare Kṛṣṇa, Kṛṣṇa Kṛṣṇa, Hare Hare / Hare Rāma, Hare Rāma, Rāma Rāma, Hare Hare y seguir los principios regulativos mencionados anteriormente. Por seguir los principios regulativos, estaremos evitando los cuatro pilares de la vida pecaminosa, y por cantar el mantra Hare Kṛṣṇa, nos estaremos asociando con Dios constantemente; así habrá paz entre todas las clases de hombres.

Modo Oscuro con Lottie