Capítulo 4: El Servicio Devocional Supera Toda Liberación

Capítulo 4

El Servicio Devocional Supera Toda Liberación

Cuán seriamente está apegado un devoto al servicio devocional de la Suprema Personalidad de Dios puede entenderse a partir de la declaración de Mahārāja Pṛthu (Ādirāja), la cual se describe en el Śrīmad-Bhāgavatam, Cuarto Canto, Capítulo 20, verso 21. Él ora a la Suprema Personalidad de Dios de la siguiente manera: “Mi querido Señor, si después de aceptar la liberación no tengo la oportunidad de escuchar las glorias de Tu Señoría, glorias cantadas por devotos puros desde el centro de sus corazones en alabanza a Tus pies de loto, y si no tengo la oportunidad de saborear esta miel de bienaventuranza trascendental, entonces jamás pediré la liberación o esta llamada emancipación espiritual. Simplemente oraré siempre a Tu Señoría que me puedas dar millones de lenguas y millones de oídos para que pueda así cantar y escuchar constantemente Tus glorias trascendentales.”

Los impersonalistas desean fundirse en la existencia del supremo, pero sin mantener su individualidad no tienen oportunidad de escuchar y cantar las glorias del Señor Supremo. Debido a que no tienen idea de la forma trascendental del Señor Supremo, no hay oportunidad de que canten y escuchen de Sus actividades trascendentales. En otras palabras, a menos que uno ya esté más allá de la liberación, no puede saborear las glorias trascendentales del Señor, ni puede comprender la forma trascendental del Señor.

Una afirmación similar se encuentra en el Śrīmad-Bhāgavatam, Quinto Canto, Capítulo 14, verso 43. Śukadeva Gosvāmī se dirige allí al Mahārāja Parīkṣit y dice, “El alma grande del Rey Bharata, estaba tan apegado al servicio de los pies de loto de Kṛṣṇa que con mucha facilidad renunció a su señorío sobre el planeta tierra y a su afecto por sus hijos, sociedad, amigos, opulencia real y bella esposa. Era tan afortunado que la diosa de la fortuna estuvo complacida en ofrecerle todo tipo de concesiones materiales, pero él nunca aceptó ninguna de estas opulencias materiales.” Śukadeva Gosvāmī elogia muy altamente este comportamiento del Rey Bharata. Él dice, “Cualquier persona cuyo corazón está atraído por las cualidades trascendentales de la Suprema Personalidad de Dios, Madhusūdana, no se preocupa ni siquiera por aquella liberación por la cual aspiran muchos grandes sabios, ni que hablar de las opulencias materiales.”

En el Bhāgavatam, Sexto Canto, Capítulo 11, verso 23, hay una declaración similar de Vṛtrāsura, quien se dirige al Señor de la siguiente manera: “Mi querido Señor, al abandonar Tu servicio trascendental puede que sea promovido al planeta llamado Dhruva-loka [la Estrella Polar], o puede que obtenga señorío sobre todos los sistemas planetarios del universo. Pero no aspiro a esto. Tampoco deseo las perfecciones místicas de la práctica de yoga, ni aspiro a la emancipación espiritual. Todo lo que deseo, mi Señor, es Tu asociación y Tu servicio trascendental eternamente.”

El Señor Śiva confirma esta afirmación en el Śrīmad-Bhāgavatam, Sexto Canto, Capítulo 17, verso 52, donde el Señor Śiva se dirige a Satī de la siguiente manera: “Mi querida Satī, las personas que son devotas de Nārāyaṇa [Kṛṣṇa] no tienen miedo de nada. Si son elevadas a los sistemas planetarios superiores, o si obtienen la liberación de la contaminación material, o si son empujadas hacia abajo a la condición infernal de vida–o, de hecho, en cualquier situación que sea–no tienen miedo de nada. Simplemente porque han tomado refugio en los pies de loto de Nārāyaṇa, para ellas cualquier posición en el mundo material es prácticamente como la otra.”

Hay una declaración similar de Indra, el Rey del cielo, en el Śrīmad-Bhāgavatam, Sexto Canto, Capítulo 18, verso 52. Allí Indra se dirige a su madre de esta manera: “Mi querida Madre [Aditi], las personas que han renunciado a todo tipo de deseos y están simplemente ocupadas en el servicio devocional al Señor saben cuál es realmente su interés propio. Tales personas están verdaderamente sirviendo sus intereses propios y son consideradas expertos de primera clase en el asunto de avanzar hacia la etapa de la vida perfecta.”

En el Séptimo Canto del Bhāgavatam, Capítulo 6, verso 23, Mahārāja Prahlāda dice: “Mis queridos amigos nacidos en familias ateas, si pueden complacer a la Suprema Personalidad de Dios, Kṛṣṇa, entonces no hay nada más poco común en este mundo. En otras palabras, si el Señor Supremo Kṛṣṇa está complacido con ustedes, entonces cualquier deseo que pudieran tener en lo más profundo de su corazón puede cumplirse sin ninguna duda. Como tal, ¿de qué sirve elevarse mediante los resultados de las actividades fruitivas, que en todo caso se consiguen automáticamente  a través de las modalidades de la naturaleza material? ¿Y de qué les sirve la emancipación espiritual o la liberación del cautiverio material? Si están siempre ocupados en cantar las glorias del Señor Supremo y en saborear siempre el néctar de los pies de loto del Señor, no hay necesidad de nada de esto.” Con esta declaración de Prahlāda Mahārāja se entiende claramente que quien toma placer en cantar y escuchar las glorias trascendentales del Señor ya ha sobrepasado todo tipo de bendiciones materiales, incluyendo los resultados de las actividades piadosas fruitivas, los sacrificios e incluso la liberación del cautiverio material.

De manera similar, en el mismo Séptimo Canto, Capítulo 8, verso 39, cuando los semidioses están ofreciendo oraciones al Señor Nṛsiṁha, Indra, el Rey del cielo, dice, “Oh Supremo, estos demonios hablan de nuestra parte de participación en la ejecución de sacrificios rituales, pero simplemente con Tu aparición como el Señor Nṛsiṁhadeva nos has salvado de temores terribles. En realidad, nuestras porciones en las ejecuciones sacrificiales se deben únicamente a Ti, porque Tú eres el disfrutador supremo de todos los sacrificios. Tú eres el alma suprema de cada entidad viviente y, por lo tanto, eres el verdadero dueño de todo. Durante mucho tiempo nuestros corazones estaban siempre llenos de temor hacia este demonio, Hiraṇyakaśipu. Pero Tú eres tan bondadoso con nosotros que, al matarlo, has removido ese temor dentro de nuestros corazones y nos has dado la oportunidad de colocar a Tu Señoría nuevamente dentro de nuestros corazones. Para las personas que están ocupadas en el servicio amoroso trascendental de Tu Señoría, todas las opulencias que nos fueron arrebatadas por los demonios no cuentan para nada. Los devotos no se preocupan ni siquiera por la liberación, y mucho menos por estas opulencias materiales. En realidad, nosotros no somos los disfrutadores de los frutos de los sacrificios. Nuestro único deber es estar siempre ocupados en Tu servicio, pues Tú eres el disfrutador de todo.”

El significado de esta declaración de Indra es que, comenzando desde Brahmā hasta la insignificante hormiga, ninguna entidad viviente está destinada a disfrutar de las opulencias materiales. Simplemente están destinadas a ofrecerlo todo al propietario supremo, la Personalidad de Dios. Al hacer esto, disfrutan automáticamente del beneficio. Puede citarse nuevamente el ejemplo de las diferentes partes del cuerpo que colectan alimentos y los cocinan para que finalmente la comida sea ofrecida al estómago. Después de que ha ido al estómago, todas las partes del cuerpo disfrutan por igual del beneficio de la comida. Así, del mismo modo, el deber de todos es satisfacer al Señor Supremo, y entonces automáticamente todos quedarán satisfechos.

Un verso similar se encuentra en el Octavo Canto, Capítulo 3 del Śrīmad-Bhāgavatam, verso 20. Gajendra dice allí, “Mi querido Señor, no tengo experiencia de la bienaventuranza trascendental que se obtiene de Tu servicio devocional, por lo tanto Te he pedido algún favor. Pero sé que las personas que son devotos puros y que, sirviendo los pies de loto de grandes almas, se han liberado de todos los deseos materiales, están siempre sumergidas en el océano de bienaventuranza trascendental y, como tal, están siempre satisfechas simplemente glorificando Tus características auspiciosas. Para ellas no hay nada más por lo que aspirar ni nada más por lo que orar.”

En el Noveno Canto del Bhāgavatam, Capítulo 4, verso 49, el señor de Vaikuṇṭha responde a Durvāsā Muni de esta manera: “Mis devotos puros están siempre satisfechos estando ocupados en el servicio devocional y, por lo tanto, no aspiran ni siquiera a las cinco etapas liberadas, que son 1) ser uno Conmigo, 2) alcanzar residencia en Mi planeta, 3) tener Mis opulencias, 4) poseer características corporales similares a las Mías y 5) obtener asociación personal Conmigo. Así pues, cuando no están interesados ni siquiera en estas posiciones liberadas, puedes comprender cuán poco les importan las opulencias materiales o la liberación material.”

Hay una oración similar por parte de las nāgapatnī (las esposas de la serpiente Kāliya), en el Décimo Canto del Śrīmad-Bhāgavatam, Capítulo 16, verso 33. Las nāgapatnī dicen allí, “Mi querido Señor, el polvo de Tus pies de loto es muy maravilloso. Cualquier persona que sea lo suficientemente afortunada como para conseguir este polvo no le interesan los planetas celestiales, ni el señorío sobre todos los sistemas planetarios, ni por las perfecciones místicas del yoga ni siquiera por la liberación de la existencia material. En otras palabras, cualquiera que adore el polvo de Tus pies de loto no se preocupa en lo más mínimo por todas las demás etapas de perfección.”

Hay una declaración similar en el Décimo Canto, Capítulo 87, verso 17, cuando los Śrutis, los Vedas personificados, oraron al Señor de la siguiente manera: “Mi querido Señor, es muy difícil entender el conocimiento espiritual. Tu aparición aquí tal como eres tiene por objeto explicarnos este tema de lo más difícil del conocimiento del espíritu. Así pues, Tus devotos que han dejado sus comodidades domésticas para asociarse con los ācāryas liberados [maestros] están ahora completamente absortos en el servicio devocional a Tu Señoría y, así pues, no les interesa ninguna llamada liberación.”

Al explicar este verso debe observarse que el conocimiento espiritual significa entender el ser y el alma suprema, o superser. El alma individual y la superalma son cualitativamente una, y por lo tanto ambas son conocidas como Brahman, o espíritu. Pero el conocimiento de Brahman es muy difícil de comprender. Hay tantos filósofos ocupados en la cuestión de entender el alma, pero son incapaces de hacer algún avance tangible. Se confirma en el Bhagavad-gītā que, de entre muchos millones de personas, solo una quizá trate de entender qué es el conocimiento espiritual, y entre muchas de esas personas que tratan de entender, solo una o unas pocas pueden saber quién es la Suprema Personalidad de Dios. Así pues, este verso dice que el conocimiento espiritual es muy difícil de alcanzar, y que para hacerlo más fácilmente accesible, el Señor Supremo Mismo viene en Su forma original como Śrī Kṛṣṇa y da Su instrucción directamente a un asociado como Arjuna, solo para que la gente en general pueda aprovechar este conocimiento espiritual. Este verso también explica que liberación significa haber abandonado por completo todas las comodidades materiales de la vida. Aquellos que son impersonalistas se sienten satisfechos simplemente con ser liberados de las circunstancias materiales, pero aquellos que son devotos pueden abandonar automáticamente la vida material y además disfrutar de la bienaventuranza trascendental de escuchar y cantar las maravillosas actividades del Señor Kṛṣṇa.

En el Undécimo Canto del Śrīmad-Bhāgavatam, Capítulo 20, verso 34, el Señor Kṛṣṇa le dice a Uddhava lo siguiente: “Mi querido Uddhava, los devotos que han tomado por completo refugio en Mi servicio son tan firmes en el servicio devocional que no tienen otro deseo. Incluso si se les ofrecen las cuatro clases de opulencias espirituales,* ellos se negarán a aceptarlas. ¡Qué decir entonces de que deseen algo dentro del mundo material!” De manera similar, el Señor Kṛṣṇa dice en otro pasaje del Bhāgavatam, Undécimo Canto, Capítulo 14, verso 13, “Mi querido Uddhava, una persona cuya conciencia está completamente absorta en pensamientos de Mí y Mis actividades no aspira ni siquiera a ocupar el puesto de Brahmā, o el puesto de Indra, o el puesto de señorío sobre los planetas, ni las ocho clases de perfecciones místicas, ni siquiera la liberación misma.” En el Duodécimo Canto del Śrīmad-Bhāgavatam, Capítulo 10, verso 6, el Señor Śiva le dice a Devī: “Mi querida Devī, este gran sabio brāhmaṇa Mārkaṇḍeya ha alcanzado fe y devoción inquebrantables en la Suprema Personalidad de Dios y, como tal, no aspira a ninguna bendición, incluyendo la liberación del mundo material.”

De manera similar, hay una declaración en el Padma Purāṇa que describe la función ritual durante el mes de Kārttika (Octubre-Noviembre). Durante este mes, en Vṛndāvana es principio regulativo orar diariamente al Señor Kṛṣṇa en Su forma de Dāmodara. La forma de Dāmodara se refiere a Kṛṣṇa en Su niñez cuando fue atado con una cuerda por Su madre, Yaśodā. Dāma significa cuerdas, y udara significa el abdomen. Así que Madre Yaśodā, estando muy perturbada por el travieso Kṛṣṇa, Lo ató alrededor del abdomen con una cuerda, y así Kṛṣṇa es llamado Dāmodara. Durante el mes de Kārttika, se ora a Dāmodara de la siguiente manera: “Mi querido Señor, Tú eres el Señor de todos, el otorgador de todas las bendiciones.” Hay muchos semidioses como el Señor Brahmā y el Señor Śiva que a veces otorgan bendiciones a sus respectivos devotos. Por ejemplo, Rāvaṇa fue bendecido con muchas bendiciones por el Señor Śiva, e Hiraṇyakaśipu fue bendecido por el Señor Brahmā. Pero incluso el Señor Śiva y el Señor Brahmā dependen de las bendiciones del Señor Kṛṣṇa, y por lo tanto, Kṛṣṇa es denominado el Señor de todos los benefactores. Como tal, el Señor Kṛṣṇa puede ofrecer a Sus devotos cualquier cosa que deseen, pero aun así, la oración del devoto continúa: “No Te pido liberación ni ninguna facilidad material hasta el nivel de la liberación. Lo que quiero como Tu favor es que pueda pensar siempre en Tu forma tal como Te veo ahora como Dāmodara. Eres tan hermoso y atractivo que mi mente no desea nada más que esta maravillosa forma.” En esta misma oración, hay otro pasaje en el que se dice, “Mi querido Señor Dāmodara, una vez cuando estabas jugando como un niño travieso en la casa de Nanda Mahārāja, rompiste la vasija que contenía yogur, y debido a eso Madre Yaśodā Te consideró un ofensor y Te ató con una cuerda al mortero de moler de la casa. En ese momento Tú liberaste a los dos hijos de Kuvera, Nalakūvara y Maṇigrīva, quienes estaban allí como dos árboles arjuna en el patio de Nanda Mahārāj. Mi única petición es que, mediante Tus misericordiosos pasatiempos, puedas de manera similar liberarme a mí.”

La historia detrás de este verso es que los dos hijos de Kuvera (el tesorero de los semidioses) estaban envanecidos debido a la opulencia de su padre, y por lo tanto, una vez en un planeta celestial estaban disfrutando en un lago con algunas doncellas desnudas del cielo. En ese momento el gran santo Nārada Muni pasaba por el camino y se lamentó al ver el comportamiento de los hijos de Kuvera. Al ver pasar a Nārada, las doncellas del cielo cubrieron sus cuerpos con tela, pero los dos hijos, estando borrachos, no tuvieron esa decencia. Nārada se enojó con su comportamiento y los maldijo así: “No tienen cordura, así que es mejor que se conviertan en árboles en lugar de hijos de Kuvera.” Al escuchar esto, los muchachos recobraron su cordura y le rogaban a Nārada que fueran perdonados por sus ofensas. Entonces Nārada dijo, “Sí, se convertirán en árboles, árboles arjuna, y permanecerán en el patio de Nanda Mahārāja. Pero Kṛṣṇa Mismo aparecerá a su debido tiempo como el hijo adoptivo de Nanda, y Él los liberará.” En otras palabras, la maldición de Nārada fue una bendición para los hijos de Kuvera porque indirectamente se predijo que ellos serían capaces de recibir el favor del Señor Kṛṣṇa. Después de eso, los dos hijos de Kuvera permanecieron como dos grandes árboles arjuna en el patio de Nanda Mahārāja hasta que el Señor Dāmodara, con el fin de cumplir el deseo de Nārada, arrastró el mortero al que Él estaba atado y golpeó los dos árboles, haciendo que cayeran violentamente. De estos árboles caídos salieron Nalakūvara y Maṇigrīva, quienes para entonces se habían convertido en grandes devotos del Señor.

Hay un pasaje en el Hayaśīrṣa Purāṇa que afirma, “Mi querido Señor, Oh Suprema Personalidad de Dios, no deseo ninguna bendición resultante de mi vida religiosa, ni deseo ningún desarrollo económico, ni deseo disfrutar de la gratificación de los sentidos ni de la liberación. Simplemente oro por ser un sirviente eterno a Tus pies de loto. Por favor hazme el favor y otórgame esta bendición.”

En el mismo Hayaśīrṣa Purāṇa, después de que Nṛsiṁhadeva quiso otorgarle bendiciones a Prahlāda Mahārāja, Prahlāda no aceptó ninguna bendición material y simplemente pidió el favor del Señor de permanecer como Su devoto eterno. En relación con esto, Prahlāda Mahārāja citó el ejemplo de Hanumān, el sirviente eterno del Señor Rāmacandra, quien también puso el ejemplo al nunca pedir ningún favor material del Señor. Él siempre permaneció ocupado en Su servicio. Ese es el carácter ideal de Hanumān, por el cual aún es adorado por todos los devotos. Prahlāda Mahārāja también ofreció sus respetuosas reverencias a Hanumān. Hay un verso bien conocido, pronunciado por Hanumān, en el cual él dice, “Mi querido Señor, si Tú deseas puedes darme la salvación de esta existencia material, o el privilegio de fundirme en Tu existencia, pero no deseo ninguna de estas cosas. No quiero nada que disminuya mi relación Contigo como amo y sirviente, incluso después de la liberación.”

En un pasaje similar del Nārada-pañcarātra se declara, “Mi querido Señor, no deseo ninguna etapa de perfección mediante la ejecución de ceremonias religiosas rituales, o por el desarrollo económico, o por la gratificación de los sentidos o la liberación. Simplemente oro para que me concedas el favor de mantenerme bajo Tus pies de loto. No deseo ningún tipo de liberación, tal como sālokya, residir en Tu planeta, o sārūpya, tener las mismas características corporales que Tú. Simplemente oro por Tu favor de que pueda estar siempre ocupado en Tu servicio amoroso.”

De manera similar, en el Sexto Canto, Capítulo 14, verso 4, del Śrīmad-Bhāgavatam, Mahārāja Parīkṣit pregunta a Śukadeva Gosvāmī, “Mi querido brāhmaṇa, entiendo que el demonio Vṛtrāsura era una persona muy pecaminosa y que su mentalidad estaba completamente absorta en las modalidades de la pasión y la ignorancia. ¿Cómo desarrolló él un nivel tan perfecto de servicio devocional a Nārāyaṇa? He oído que incluso grandes personas que se han sometido a severas austeridades y que están liberadas con pleno conocimiento deben esforzarse para convertirse en devotos del Señor. Se entiende que tales personas son muy poco comunes y casi nunca vistas, ¡así que estoy sorprendido de que Vṛtrāsura se haya convertido en tal gran devoto!”

En el verso anterior, lo más importante que debe notarse es que puede haber muchas personas liberadas que podrían haberse fundido en la existencia del Brahman impersonal, pero un devoto de la Suprema Personalidad de Dios, Nārāyaṇa, es muy, muy poco común. Incluso de entre millones de personas liberadas, solo una es lo suficientemente afortunada como para convertirse en devota.

En el Śrīmad-Bhāgavatam, Primer Canto, Capítulo 7, la Reina Kuntī está orando al Señor Kṛṣṇa en el momento de Su partida: “Mi querido Kṛṣṇa, eres tan grande que eres inconcebible incluso para los eminentes eruditos y paramahaṁsas [almas completamente liberadas]. Así que si esos grandes sabios, que son trascendentales a todas las reacciones de la existencia material, son incapaces de conocerte, entonces en lo que a nosotras respecta, pertenecientes a la clase de mujeres menos inteligentes, ¿cómo nos es posible conocer Tus glorias? ¿Cómo podemos comprenderte?” En este verso, lo particular que debe notarse es que la Personalidad de Dios no es entendida por grandes personas liberadas, sino solo por devotos como la reina Kuntī en su humildad. Aunque era una mujer y considerada menos inteligente que un hombre, aun así comprendió las glorias de Kṛṣṇa. Ese es el propósito de este verso.

Otro pasaje que es muy importante se encuentra en el Śrīmad-Bhāgavatam, Primer Canto, Capítulo 6, verso 10, y se llama el “verso ātmārāma.” En este verso ātmārāma se declara que incluso aquellos que están completamente liberados de la contaminación material se sienten atraídos por las cualidades trascendentales del Señor Kṛṣṇa.* El significado de este verso es que un alma liberada no tiene absolutamente ningún deseo de disfrute material; está totalmente libre de toda clase de deseos materiales, y aun así se siente irresistiblemente atraída por el deseo de escuchar y comprender los pasatiempos del Señor. Por lo tanto, podemos concluir que las glorias y los pasatiempos del Señor no son materiales. De lo contrario, ¿cómo podrían las personas liberadas conocidas como ātmārāmas sentirse atraídas por tales pasatiempos? Ese es el punto importante de este verso.

De la declaración anterior se ve que un devoto no ambiciona ninguna de las etapas de la liberación. Hay cinco etapas de liberación, que ya se han explicado y son 1) volverse uno con el Señor, 2) vivir en el mismo planeta que el Señor, 3) obtener las mismas características corporales que el Señor, 4) tener las mismas opulencias que el Señor y 5) tener constante asociación con el Señor. De estas cinco etapas de liberación, aquella que se conoce como sāyujya, o fundirse en la existencia del Señor, es la última que un devoto acepta. Las otras cuatro liberaciones, aunque no son deseadas por los devotos, aun así no están en contra de los ideales devocionales. Algunas de las personas liberadas que alcanzan estas cuatro etapas de liberación pueden también desarrollar afecto por Kṛṣṇa y ser promovidas al planeta Goloka Vṛndāvana en el cielo espiritual. En otras palabras, aquellos que ya han sido promovidos a los planetas Vaikuṇṭha y que poseen los cuatro tipos de liberación pueden a veces desarrollar afecto por Kṛṣṇa y ser promovidos a Kṛṣṇa-loka.

Así que aquellos que están en las cuatro etapas liberadas pueden aún estar pasando por diferentes etapas de existencia. En el principio pueden desear las opulencias de Kṛṣṇa, pero en la etapa madura el amor latente por Kṛṣṇa que se exhibe en Vṛndāvana se vuelve prominente en sus corazones. Como tal, los devotos puros nunca aceptan la liberación de sāyujya, volverse uno con el supremo, aunque a veces pueden aceptar como favorables los otros cuatro estados de liberación.

De entre muchas clases de devotos de la Suprema Personalidad de Dios, aquel que está atraído a la forma original del Señor, Kṛṣṇa en Vṛndāvana, es considerado el más destacado, el devoto de primera clase. Tal devoto nunca se siente atraído por las opulencias de Vaikuṇṭha, ni siquiera de Dvārakā, la ciudad real donde Kṛṣṇa gobernó. La conclusión de Śrī Rūpa Gosvāmī es que los devotos que están atraídos por los pasatiempos del Señor en Gokula, o Vṛndāvana,* son los devotos más elevados.

Un devoto que está apegado a una forma en particular del Señor no desea cambiar su devoción hacia otras formas. Por ejemplo, Hanumān, el devoto del Señor Rāmacandra, sabía que no hay diferencia entre el Señor Rāmacandra y el Señor Nārāyaṇa, y aun así él deseaba únicamente prestar servicio al Señor Rāmacandra. Eso se debe a la atracción específica de un devoto en particular. Hay muchas, muchas formas del Señor, pero Kṛṣṇa sigue siendo la forma original. Aunque todos los devotos de las diferentes formas del Señor están en la misma categoría, aun así se dice que aquellos que son devotos del Señor Kṛṣṇa son los más elevados en la lista de todos los devotos.

*El quinto tipo de liberación, el fundirse con el Supremo, no se considera una opulencia en la existencia espiritual variada. 

*Este verso del ātmārāma fue explicado una vez de manera muy hermosa por el Señor Caitanya a Sanātana Gosvāmī. Hay una explicación detallada de este verso en el libro Enseñanzas del Señor Caitanya del autor. 

*Vṛndāvana es el lugar trascendental donde Kṛṣṇa disfruta Sus pasatiempos eternos como un niño, y se considera la esfera más elevada en toda la existencia. Cuando se manifiesta en el mundo material, el lugar se llama Gokula, y en el mundo espiritual se llama Goloka o Goloka Vṛndāvana.

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