Capítulo 4
Yoga Rechazado por Arjuna
Muchos sistemas de yoga se han popularizado en el mundo Occidental, especialmente en este siglo, pero ninguno de ellos ha enseñado realmente la perfección del yoga. En el Bhagavad-gītā, Śrī Kṛṣṇa, la Suprema Personalidad de Dios, enseña directamente a Arjuna la perfección del yoga. Si en verdad queremos participar en la perfección del sistema yoga, en el Bhagavad-gītā encontraremos las declaraciones autorizadas de la Persona Suprema.
Es verdaderamente sorprendente que la perfección del yoga fuese enseñada en medio de un campo de batalla. Se le fue enseñado a Arjuna, el guerrero, justamente antes de que Arjuna entrara en una batalla fratricida. Movido por sus sentimientos, Arjuna pensaba, “¿Por qué he de luchar contra mis propios parientes?” Esa renuencia a luchar se debía a la ilusión de Arjuna, y sólo para erradicar esa ilusión, Śrī Kṛṣṇa le habló el Bhagavad-gītā. Podemos solo imaginar cuán poco tiempo transcurrió mientras se hablaba el Bhagavad-gītā. Todos los guerreros de ambos bandos estaban en su sitio, listos para pelear, así que en verdad había muy poco tiempo—cuando mucho una hora. Dentro de esta hora se discutió todo el Bhagavad-gītā, y Śrī Kṛṣṇa le expusó a su amigo Arjuna la perfección de todos los sistemas de yoga. Al término de este gran discurso, Arjuna dejó de lado sus recelos y entró en la lucha. Sin embargo, dentro del discurso, cuando Arjuna escuchó la explicación del sistema de yoga meditacional—como sentarse, como mantener el cuerpo erecto, como mantener los ojos entrecerrados y como mirar la punta de la nariz sin distraerse, todo ello ejecutado a solas en un lugar apartado—contestó:
yo ‘yaṁ yogas tvayā proktaḥ
sāmyena madhusūdana
etasyāhaṁ na paśyāmi
cañcalatvāt sthitiṁ sthirām
“¡Oh, Madhusūdana! El sistema de yoga que Tú me has resumido me parece impráctico e insoportable, pues la mente es inquieta e inestable.” (Bg. 6.33) Esto es importante. Debemos siempre recordar que estamos en una circunstancia material en la que nuestra mente a cada momento está sujeta a la agitación. En realidad no estamos en una situación muy cómoda. Siempre estamos pensando que al cambiar nuestra situación dominaremos nuestra agitación mental, y que al alcanzar determinado punto todas las agitaciones mentales desaparecerán. Pero la naturaleza del mundo material es tal que no podemos estar libres de la ansiedad. Nuestro dilema es que siempre estamos tratando de resolver nuestros problemas, pero este universo está diseñado de tal manera para que estas soluciones nunca lleguen.
Como Arjuna no es un engañador, sino muy franco y abierto, Arjuna le dice a Kṛṣṇa que el sistema de yoga que le acaba de describir no le es posible de practicar. Al hablarle a Kṛṣṇa, es muy significativo que Arjuna se dirija a Él como Madhusūdana, indicando que el Señor es el asesino del demonio Madhu. Es de notarse que los nombres de Dios son innumerables, pues con frecuencia se le llama según Sus actividades. De hecho, Dios tiene innumerables nombres porque tiene actividades innumerables. Nosotros somos solamente partes de Dios y no podemos recordar siquiera cuántas actividades desempeñamos desde nuestra infancia al presente. El Dios eterno es ilimitado, y como sus actividades también son ilimitadas, tiene nombres ilimitados, de los cuales Kṛṣṇa es el principal. Entonces ¿por qué se Le dirige Arjuna como Madhusūdana cuando, siendo amigo de Kṛṣṇa, podría dirigirse a Él directamente como Kṛṣṇa? La respuesta es que Arjuna considera que su mente es como un gran demonio, como el demonio Madhu. Si fuera posible que Kṛṣṇa matara al demonio llamado mente, entonces Arjuna podría alcanzar la perfección del yoga. “Mi mente es mucho más fuerte que este demonio Madhu,” Arjuna está diciendo. “Por favor, si Tú pudieras matarlo, entonces me sería posible practicar este sistema de yoga.” Hasta la mente de un gran hombre como Arjuna siempre está agitada. Como Arjuna mismo dice:
cañcalaṁ hi manaḥ kṛṣṇa
pramāthi balavad dṛḍham
tasyāhaṁ nigrahaṁ manye
vāyor iva suduṣkaram
“Pues la mente es inquieta, turbulenta, obstinada y muy fuerte, Oh Kṛṣṇa, y someterla es, me parece a mí, más difícil que controlar el viento.” (Bg. 6.34)
En verdad, es un hecho que la mente siempre nos está diciendo que vengamos aquí, que vayamos allá, que hagamos esto, que hagamos lo otro—siempre nos está diciendo hacia dónde voltear. Así, la suma y sustancia del sistema yoga es controlar la mente agitada. En el sistema yoga meditacional la mente se controla enfocándola en la Superalma—ese es todo el propósito del yoga. Pero Arjuna dice que controlar esta mente es más difícil que evitar que sople el viento. Podemos imaginar a un hombre con los brazos abiertos tratando de detener un huracán. ¿Hemos de suponer que Arjuna sencillamente no está lo suficientemente cualificado para controlar su mente? El hecho real es que no podemos ni siquiera comenzar a entender las cualificaciones inmensas de Arjuna. Después de todo, él era un amigo personal de la Suprema Personalidad de Dios. Esta es una posición sumamente elevada, que no puede ser alcanzada por quien carezca de grandes cualificaciones. Además de esto, Arjuna era famoso como un gran guerrero y administrador. Era un hombre tan inteligente que pudo comprender el Bhagavad-gītā en el lapso de una hora, mientras que en el momento actual grandes eruditos no pueden entenderlo ni siquiera en toda una vida. Sin embargo, Arjuna pensaba que controlar la mente simplemente no era posible para él. ¿Hemos de suponer entonces que lo que fue un imposible para Arjuna en una era más avanzada sí es posible para nosotros en esta degenerada era? Ni por un momento debemos pensar que estamos en la categoría de Arjuna. Somos mil veces inferiores.
Además, no hay ningún registro de que Arjuna haya practicado el sistema yoga en ningún momento. Al mismo tiempo, Arjuna fue alabado por Kṛṣṇa como el único hombre merecedor de comprender el Bhagavad-gītā. ¿Cuál era la gran cualificación de Arjuna? Śrī Kṛṣṇa dice, “Tú eres Mi devoto, Tú eres Mi muy querido amigo”. A pesar de esta cualificación, Arjuna se negó a practicar el sistema meditacional de yoga descrito por Śrī Kṛṣṇa. ¿Qué debemos concluir entonces? ¿Hemos de desesperar de que la mente sea controlada jamás? No. Sí puede ser controlada, y el proceso es esta conciencia Kṛṣṇa. La mente debe estar siempre fija en Kṛṣṇa. En cuanto la mente esté absorta en Kṛṣṇa, habrá alcanzado la perfección del yoga.
Ahora, cuando recurrimos al Śrīmad-Bhāgavatam, en su Décimo-Segundo canto encontramos a Śukadeva Gosvāmī diciéndole a Mahārāja Parīkṣit que en la era de oro, Satyayuga, la gente vivía 100,000 años, y que en aquella época, cuando los seres vivientes avanzados vivían por tanto tiempo, sí era posible practicar este sistema meditacional de yoga. Pero que lo logrado en Satyayuga por este proceso meditacional, y en el yuga siguiente, Tretāyuga, mediante la ofrenda de grandes sacrificios, y en el que le sigue, el Dvāparayuga, mediante la adoración en el templo, sería logrado en la época presente, en este Kaliyuga, por tan sólo cantar los nombres de Dios, hari-kīrtana, Hare Kṛṣṇa. Así que de las fuentes autorizadas aprendemos que este cantar de Hare Kṛṣṇa, Hare Kṛṣṇa, Kṛṣṇa Kṛṣṇa, Hare Hare/ Hare Rāma, Hare Rāma, Rāma, Rāma, Hare Hare, es la concretización de la perfección del yoga para esta era.
Hoy en día tenemos grandes dificultades para vivir cincuenta o sesenta años. Un hombre puede vivir a lo más ochenta o cien años. Además, estos breves años están llenos de ansiedad con dificultades debidas a circunstancias de guerra, pestes, hambre y tantas otras perturbaciones. Tampoco somos muy inteligentes, y al mismo tiempo, somos desafortunados. Estas son las características del hombre que vive en Kaliyuga, una era degradada. Así es que, propiamente hablando, nunca podemos obtener éxito en este sistema de yoga meditacional descrito por Kṛṣṇa. Cuando mucho, sólo podremos satisfacer nuestros caprichos personales mediante alguna pseudo-adaptación de este sistema. Así, la gente paga dinero para asistir a clases de ejercicios gimnásticos y de respiración profunda, y se siente feliz al pensar que puede alargar su vida unos cuantos años o disfrutar una vida sexual mejor. Pero debemos entender que éste no es el verdadero sistema de yoga. En esta era, ese sistema de meditación no puede ser practicado debidamente. En cambio, todas las perfecciones de ese sistema pueden realizarse mediante el bhakti-yoga, el sublime proceso de la conciencia Kṛṣṇa, específicamente mantra-yoga, la glorificación de Śrī Kṛṣṇa mediante el canto de Hare Kṛṣṇa. Eso es lo que se recomienda en las escrituras Védicas y que es introducido por grandes autoridades como Caitanya Mahāprabhu. En efecto, el Bhagavad-gītā proclama que los mahātmās, las grandes almas, están siempre cantando las glorias del Señor. Si uno quiere ser un mahātmā en los términos de la literatura Védica, del Bhagavad-gītā y de las grandes autoridades, entonces tiene que adoptar este proceso de la conciencia de Kṛṣṇa y de cantar Hare Kṛṣṇa. Pero si nos satisface el hacer de la meditación una exhibición sentándonos muy erguidos en la posición de loto y entrando en trance como cualquier actor, eso es otra cosa. Pero deberíamos comprender que tales exhibiciones teatrales nada tienen que ver con la verdadera perfección del yoga. La enfermedad material no puede ser curada con medicina artificial. Tenemos que tomar la verdadera cura directamente de Kṛṣṇa.