Capítulo 31: El Rapto de Subhadrā y la Visita del Señor Kṛṣṇa a Śrutadeva y Bahulāśva

Capítulo 31

El Rapto de Subhadrā y la Visita del Señor Kṛṣṇa a Śrutadeva y Bahulāśva

Después de enterarse de este incidente, el Rey Parīkṣit se volvió aún más inquisitivo por escuchar acerca de Kṛṣṇa y Sus pasatiempos, y por ello preguntó a Śukadeva Gosvāmī cómo su abuela Subhadrā había sido raptada por su abuelo Arjuna por instigación del Señor Kṛṣṇa. El Rey Parīkṣit estaba muy ansioso por conocer acerca del rapto de su abuelo y del matrimonio de su abuela.

Así, Śukadeva Gosvāmī comenzó a narrar la historia de la siguiente manera: “En cierta ocasión, tu abuelo Arjuna, el gran héroe, estaba visitando varios lugares sagrados de peregrinaje, y mientras viajaba de ese modo por todas partes llegó a Prabhāsakṣetra. En Prabhāsakṣetra se enteró de las noticias de que el Señor Balarāma estaba negociando el matrimonio de Subhadrā, la hija del tío materno de Arjuna, Vasudeva. Aunque su padre, Vasudeva, y su hermano, Kṛṣṇa, no estaban de acuerdo con Él, Balarāma estaba a favor de casar a Subhadrā con Duryodhana. Arjuna, sin embargo, deseaba obtener la mano de Subhadrā.”

Mientras pensaba en Subhadrā y en su belleza, Arjuna quedó cada vez más cautivado por la idea de casarse con ella, y con un plan en mente se vistió como un sannyāsī Vaiṣṇava, llevando una tridaṇḍa en la mano. Los sannyāsīs Māyāvādī llevan un daṇḍa, o una vara, mientras que los sannyāsīs Vaiṣṇava llevan tres daṇḍas, o tres varas. Las tres varas, o tridaṇḍa, indican que un sannyāsī Vaiṣṇava hace el voto de prestar servicio a la Suprema Personalidad de Dios con su cuerpo, mente y palabras. El sistema de tridaṇḍa-sannyāsa existe desde hace mucho tiempo, y los sannyāsīs Vaiṣṇava son llamados tridaṇḍīs, o a veces tridaṇḍi-svāmīs o tridaṇḍi-gosvāmīs.

Los sannyāsīs generalmente están destinados a viajar por todo el país para realizar obras de prédica, pero durante los cuatro meses de la estación lluviosa en la India, de Septiembre a Diciembre, no viajan, sino que se refugian en un solo lugar y permanecen allí sin desplazarse. Esta permanencia del sannyāsī en un solo lugar se denomina Cāturmāsya-vrata. Cuando un sannyāsī permanece en un lugar durante cuatro meses, los habitantes locales de ese lugar aprovechan su presencia para avanzar espiritualmente. Arjuna, vestido como un tridaṇḍi-sannyāsī, permaneció cuatro meses en la ciudad de Dvārakā, ideando un plan mediante el cual pudiera conseguir a Subhadrā como esposa. Los habitantes de Dvārakā, así como el Señor Balarāma, no pudieron reconocer que el sannyāsī era Arjuna; por lo tanto, todos ellos ofrecieron sus respetos y reverencias al sannyāsī sin conocer la verdadera situación.

Un día, el Señor Balarāma invitó a este sannyāsī en particular a almorzar en Su casa. Balarāmajī le ofreció muy respetuosamente toda clase de platos sabrosos, y el supuesto sannyāsī comió suntuosamente. Mientras comía en la casa de Balarāmajī, Arjuna simplemente contemplaba a la hermosa Subhadrā, quien resultaba muy encantadora incluso para los grandes héroes y reyes. Debido a su amor por ella, los ojos de Arjuna se iluminaron, y comenzó a contemplarla con ojos brillantes. Arjuna decidió que, de una manera u otra, conseguiría a Subhadrā como esposa, y su mente se agitó debido a este intenso deseo.

Arjuna, el abuelo de Mahārāja Parīkṣit, era extraordinariamente hermoso, y su estructura corporal resultaba muy atractiva para Subhadrā. Subhadrā también decidió en su mente que aceptaría únicamente a Arjuna como esposo. Como una muchacha sencilla, sonreía con gran placer mientras miraba a Arjuna. Así, Arjuna también se sintió cada vez más atraído por ella. De esta manera, Subhadrā se entregó a Arjuna, y él resolvió casarse con ella por cualquier medio. Entonces quedó absorto las veinticuatro horas del día pensando en cómo podía conseguir a Subhadrā como esposa. Estaba afligido por el pensamiento de conseguir a Subhadrā y no tenía un solo momento de tranquilidad mental.

En cierta ocasión, Subhadrā, sentada en una carroza, salió de la fortaleza del palacio para ver a los dioses en el templo. Arjuna aprovechó esta oportunidad y, con el permiso de Vasudeva y Devakī, la raptó. Después de subir a la carroza de Subhadrā, se preparó para luchar. Tomando su arco y manteniendo a raya con sus flechas a los soldados que habían sido enviados para detenerlo, Arjuna se llevó a Subhadrā. Mientras Subhadrā era raptada de ese modo por Arjuna, sus parientes y familiares comenzaron a llorar, pero aun así él se la llevó, tal como un león toma su parte y se marcha. Cuando se le fue revelado al Señor Balarāma de que el supuesto sannyāsī era Arjuna, y de que había ideado aquel plan simplemente para llevarse a Subhadrā y que realmente se la había llevado, Él se puso muy furioso. Así como las olas del océano se agitan durante el día de luna llena, el Señor Balarāma se sintió profundamente perturbado.

El Señor Kṛṣṇa estaba a favor de Arjuna; por lo tanto, junto con otros miembros de la familia, trató de apaciguar a Balarāma postrándose a Sus pies y rogándole que perdonara a Arjuna. El Señor Balarāma quedó entonces convencido de que Subhadrā estaba apegada a Arjuna, y Se alegró al saber que ella quería a Arjuna como esposo. El asunto quedó resuelto y, para complacer a la pareja recién casada, el Señor Balarāma dispuso que se enviara una dote consistente en abundantes riquezas, elefantes, cuadrigas, caballos, sirvientes y sirvientas.

Mahārāja Parīkṣit estaba muy ansioso por escuchar más acerca de Kṛṣṇa, y por ello, después de terminar la narración del rapto de Subhadrā por Arjuna, Śukadeva Gosvāmī comenzó a narrar otra historia, de la siguiente manera.

Había un brāhmaṇa casado en la ciudad de Mithilā, la capital del reino de Videha. Este brāhmaṇa, cuyo nombre era Śrutadeva, era un gran devoto del Señor Kṛṣṇa. Debido a que estaba plenamente consciente de Kṛṣṇa y siempre dedicado al servicio del Señor, tenía la mente completamente pacífica y estaba desapegado de toda atracción material. Era muy erudito y no tenía otro deseo que estar plenamente situado en la conciencia de Kṛṣṇa. Aunque pertenecía al orden de vida de casado, nunca se esforzaba demasiado por ganar algo para su sustento; estaba satisfecho con cualquier cosa que pudiera obtener sin mucho esfuerzo y, de una manera u otra, vivía de ese modo. Cada día obtenía las necesidades de la vida en la cantidad justa que necesitaba, y nada más. Ese era su destino. El brāhmaṇa no deseaba obtener más de lo que necesitaba y, por lo tanto, ejecutaba pacíficamente los principios regulativos de la vida de un brāhmaṇa, tal como se prescriben en las escrituras reveladas.

Afortunadamente, el Rey de Mithilā era un devoto tan bueno como el brāhmaṇa. El nombre de este famoso Rey era Bahulāśva. Estaba muy bien establecido en su reputación como buen rey y no tenía en absoluto la ambición de extender su reino con el propósito de gratificar los sentidos. Así pues, tanto el brāhmaṇa como el Rey Bahulāśva permanecían como devotos puros del Señor Kṛṣṇa en Mithilā.

Como el Señor Kṛṣṇa era muy misericordioso con estos dos devotos, el Rey Bahulāśva y el brāhmaṇa Śrutadeva, un día pidió a Su conductor, Dāruka, que llevara Su cuadriga hasta la ciudad capital de Mithilā. El Señor Kṛṣṇa estaba acompañado por los grandes sabios Nārada, Vāmadeva, Atri, Vyāsadeva, Paraśurāma, Asita, Aruṇi, Bṛhaspati, Kaṇva, Maitreya, Cyavana y otros. El Señor Kṛṣṇa y los sabios pasaban por muchas aldeas y ciudades, y en todas partes los ciudadanos los recibían con gran respeto y les ofrecían artículos para su adoración. Cuando los ciudadanos acudían a ver al Señor y todos se reunían en un solo lugar, parecía que el sol estaba presente junto con sus diversos planetas satélites. Durante aquel viaje, el Señor Kṛṣṇa y los sabios pasaron por los reinos de Ānarta, Dhanva, Kurujāṅgala, Kaṅka, Matsya, Pāñcāla, Kunti, Madhu, Kekaya, Kośala y Arṇa, y así todos los ciudadanos de esos lugares, tanto hombres como mujeres, pudieron contemplar al Señor Kṛṣṇa cara a cara. De este modo disfrutaron de felicidad celestial, con los corazones abiertos y llenos de amor y afecto por el Señor, y cuando contemplaban el rostro del Señor, les parecía que estaban bebiendo néctar con los ojos. Cuando veían a Kṛṣṇa, todas las concepciones erróneas e ignorantes de sus vidas se disipaban. Cuando el Señor pasaba por los diversos países y la gente acudía a visitarlo, simplemente con dirigirles Su mirada el Señor les otorgaba toda buena fortuna y los liberaba de toda clase de ignorancia. En algunos lugares, los semidioses también se unían a los seres humanos, y su glorificación del Señor purificaba todas las direcciones de toda cosa desfavorable. De este modo, el Señor Kṛṣṇa llegó lenta y gradualmente al reino de Videha.

Cuando los ciudadanos recibieron la noticia de la llegada del Señor, todos sintieron una felicidad ilimitada y acudieron a recibirlo, llevando regalos en sus manos para ofrecérselos. En cuanto vieron al Señor Kṛṣṇa, sus corazones florecieron inmediatamente de dicha trascendental, tal como una flor de loto florece cuando sale el sol. Anteriormente, simplemente habían oído los nombres de los grandes sabios, pero nunca los habían visto. Ahora, por la misericordia del Señor Kṛṣṇa, tuvieron la oportunidad de ver tanto a los grandes sabios como al Señor Mismo.

El Rey Bahulāśva, así como el brāhmaṇa Śrutadeva, sabiendo bien que el Señor había venido allí simplemente para agraciarlos con Su favor, de inmediato cayeron a los pies de loto del Señor y ofrecieron sus respetos. Con las manos juntas, el Rey y el brāhmaṇa invitaron simultáneamente al Señor Kṛṣṇa y a todos los sabios a sus respectivas casas. Para complacer a ambos, el Señor Kṛṣṇa Se expandió en dos y fue a las casas de cada uno de ellos; sin embargo, ni el Rey ni el brāhmaṇa pudieron comprender que el Señor había ido a la casa del otro. Ambos pensaban que el Señor había ido únicamente a su propia casa. Que Él y Sus acompañantes estuvieran presentes en ambas casas, aunque tanto el brāhmaṇa como el Rey pensaban que Él estaba presente solamente en su casa, constituye otra opulencia de la Suprema Personalidad de Dios. Esta opulencia se describe en las escrituras reveladas como vaibhava-prakāśa. De manera similar, cuando el Señor Kṛṣṇa se casó con dieciséis mil esposas, también Se expandió en dieciséis mil formas, cada una de ellas tan poderosa como Él Mismo. De manera similar, en Vṛndāvana, cuando Brahmā robó las vacas, los terneros y los vaqueritos de Kṛṣṇa, Kṛṣṇa Se expandió en muchas vacas, terneros y vaqueritos nuevos.

Bahulāśva, el Rey de Videha, era muy inteligente y un perfecto caballero. Estaba asombrado de que tantos grandes sabios, junto con la Suprema Personalidad de Dios, estuvieran personalmente presentes en su casa. Sabía perfectamente bien que el alma condicionada, especialmente cuando está ocupada en asuntos mundanos, no puede ser cien por ciento pura, mientras que la Suprema Personalidad de Dios y Sus devotos puros siempre son trascendentales a la contaminación mundana. Por lo tanto, cuando descubrió que la Suprema Personalidad de Dios Kṛṣṇa y todos los grandes sabios estaban en su casa, quedó asombrado y comenzó a agradecer al Señor Kṛṣṇa por Su misericordia sin causa.

Sintiéndose demasiado agradecido y deseando recibir a sus invitados de la mejor manera que le era posible, pidió que trajeran hermosas sillas y cojines, y el Señor Kṛṣṇa, junto con todos los sabios, se sentó muy cómodamente. En aquel momento, la mente del Rey Bahulāśva estaba muy inquieta, no debido a ningún problema, sino debido al gran éxtasis de amor y devoción. Su corazón estaba lleno de amor y afecto por el Señor y Sus asociados, y sus ojos estaban llenos de lágrimas de éxtasis. Dispuso que se lavaran los pies de sus divinos invitados y, después de lavarlos, él y los miembros de su familia rociaron el agua sobre sus propias cabezas. Después de esto, ofreció a los invitados hermosas guirnaldas de flores, pasta de sándalo, incienso, ropas nuevas, ornamentos, lámparas, vacas y toros. De una manera completamente apropiada para su posición real, adoró así a cada uno de ellos. Cuando todos habían comido suntuosamente y estaban sentados muy cómodamente, Bahulāśva se acercó al Señor Kṛṣṇa y tomó Sus pies de loto. Los colocó sobre su regazo y, mientras masajeaba Sus pies con las manos, comenzó a hablar acerca de las glorias del Señor con una voz dulce.

“Mi querido Señor, Tú eres la Superalma de todas las entidades vivientes y, como testigo dentro del corazón, eres consciente de las actividades de todos. Por lo tanto, siendo nuestro deber, siempre pensamos en Tus pies de loto para poder permanecer en una posición segura sin desviarnos de Tu servicio eterno. Como resultado de nuestro recuerdo constante de Tus pies de loto, Tú has tenido la bondad de visitar personalmente mi hogar para favorecerme con Tu misericordia sin causa. Hemos escuchado, mi querido Señor, que mediante Tus diversas declaraciones Tú confirmas que Tus devotos puros Te son más queridos que el Señor Balarāma o que Tu constante sirvienta, la diosa de la fortuna. Tus devotos Te son más queridos que Tu primer hijo, el Señor Brahmā, y estoy seguro de que has tenido la bondad de visitar mi hogar para probar la veracidad de Tu divina declaración. No puedo imaginar cómo puede la gente ser atea y demoníaca incluso después de conocer Tu misericordia sin causa y Tu afecto por Tus devotos, quienes están constantemente ocupados en la conciencia de Kṛṣṇa. ¿Cómo pueden olvidar Tus pies de loto?

“Mi querido Señor, sabemos que Tú eres tan bondadoso y generoso que cuando una persona lo abandona todo simplemente para ocuparse en la conciencia de Kṛṣṇa, a veces Te entregas a cambio de ese servicio inmaculado. Has aparecido en la dinastía Yadu para cumplir Tu misión de reclamar a todas las almas condicionadas que se pudren en las actividades pecaminosas de la existencia material, y esta aparición ya es famosa por todo el mundo. Mi querido Señor, Tú eres el océano de misericordia, amor y afecto ilimitados. Tu forma trascendental está llena de bienaventuranza, conocimiento y eternidad. Puedes atraer el corazón de todos mediante Tu hermosa forma como Śyāmasundara, Kṛṣṇa. Tu conocimiento es ilimitado, y para enseñar a todas las personas cómo ejecutar servicio devocional has enviado Tu encarnación Nara-Nārāyaṇa, quien está dedicado a severas austeridades y penitencias en Badarīnārāyaṇa. Por lo tanto, ten la bondad de aceptar mis humildes reverencias a Tus pies de loto. Mi querido Señor, Te ruego a Ti y a Tus acompañantes, los grandes sabios y brāhmaṇas, que permanezcan en mi hogar, para que esta familia del famoso Rey Nimi pueda ser santificada por el polvo de Tus pies de loto al menos durante unos días.” El Señor Kṛṣṇa no pudo rechazar la petición de Su devoto y, por ello, permaneció allí durante unos días junto con los sabios para santificar la ciudad de Mithilā y a todos sus ciudadanos.

Mientras tanto, el brāhmaṇa, que simultáneamente recibía al Señor Kṛṣṇa y a Sus asociados en su hogar, quedó trascendentalmente abrumado de alegría. Después de ofrecer a sus invitados hermosos lugares para sentarse, el brāhmaṇa comenzó a bailar, arrojando su manto alrededor de su cuerpo. Śrutadeva, al no ser en absoluto rico, ofreció únicamente colchones, tablones de madera, alfombras de paja, etc., a sus distinguidos invitados, el Señor Kṛṣṇa y los sabios, pero les dió un recibimiento a su mejor capacidad. Comenzó a hablar muy elogiosamente del Señor y de los sabios, y él y su esposa lavaron los pies de cada uno de ellos. Después de esto, tomó el agua y la roció sobre todos los miembros de su familia, y aunque parecía que el brāhmaṇa era muy pobre, en aquel momento era el más afortunado. Mientras Śrutadeva recibía al Señor Kṛṣṇa y a Sus asociados, simplemente se olvidó de sí mismo en la alegría trascendental. Después de recibir al Señor y a Sus acompañantes, de acuerdo con su capacidad trajo frutas, incienso, agua perfumada, arcilla perfumada, hojas de tulasī, paja de kuśa y flores de loto. No eran artículos muy costosos y podían conseguirse con mucha facilidad, pero como fueron ofrecidos con amor devocional, el Señor Kṛṣṇa y Sus asociados los aceptaron con mucho agrado. La esposa del brāhmaṇa cocinó alimentos muy sencillos, como arroz y dhal, y el Señor Kṛṣṇa y Sus seguidores estuvieron muy complacidos de aceptarlos porque habían sido ofrecidos con amor devocional. Cuando el Señor Kṛṣṇa y Sus asociados fueron alimentados de esta manera, el brāhmaṇa Śrutadeva pensaba así: “He caído en el pozo profundo y oscuro de la vida de casado y soy la persona más desafortunada. ¿Cómo ha sido posible que el Señor Kṛṣṇa, quien es la Suprema Personalidad de Dios, y Sus asociados, los grandes sabios, cuya sola presencia hace que un lugar sea tan santificado como un lugar de peregrinaje, hayan accedido a venir a mi casa?” Mientras el brāhmaṇa pensaba de esta manera, los invitados terminaron de almorzar y se sentaron nuevamente muy cómodamente. En aquel momento, el brāhmaṇa Śrutadeva y su esposa, hijos y otros familiares se presentaron allí para prestar servicio a los distinguidos invitados. Mientras tocaba los pies de loto del Señor Kṛṣṇa, el brāhmaṇa comenzó a hablar.

“Mi querido Señor,” dijo, “Tú eres la Persona Suprema, Puruṣottama, situado trascendentalmente por encima de la creación material manifiesta y no manifiesta. Las actividades de este mundo material y de las almas condicionadas no tienen nada que ver con Tu posición. Podemos comprender que no es solamente hoy cuando me has concedido Tu audiencia. Tú estás asociado con todas las entidades vivientes como Paramātmā desde el comienzo de la creación.”

Esta declaración del brāhmaṇa es muy instructiva. Es un hecho que la Suprema Personalidad de Dios, en Su aspecto de Paramātmā, entró en la creación de este mundo material como Mahā-Viṣṇu, Garbhodakaśāyī Viṣṇu y Kṣīrodakaśāyī Viṣṇu, y con una actitud muy amistosa el Señor está sentado junto con el alma condicionada dentro del cuerpo. Por lo tanto, toda entidad viviente tiene al Señor consigo desde el mismo comienzo, pero debido a su conciencia equivocada de la vida, la entidad viviente no puede comprender esto. Sin embargo, cuando su conciencia cambia a conciencia de Kṛṣṇa, puede comprender inmediatamente cómo Kṛṣṇa está tratando de asistir a las almas condicionadas para que salgan del enredo material.

Śrutadeva continuó, “Mi querido Señor, Tú has entrado en este mundo material como si estuvieras en una condición de sueño. Un alma condicionada, mientras duerme, crea mundos falsos o temporales en su mente; se ocupa en muchas actividades ilusorias–a veces se convierte en rey, a veces es asesinada o a veces va a una ciudad desconocida–y todas estas son simplemente situaciones temporales. De manera similar, Tu Señoría, aparentemente también en una condición de sueño, entra en este mundo material para crear una manifestación temporal, no para Tus necesidades personales, sino para el alma condicionada que desea imitar a Tu Señoría como disfrutador. El disfrute del alma condicionada en el mundo material es temporal e ilusorio. Y, sin embargo, el alma condicionada es incapaz por sí misma de crear semejante situación temporal para su disfrute ilusorio. Para satisfacer sus deseos, aunque sean temporales e ilusorios, Tú entras en esta manifestación temporal para ayudarla. Así pues, desde el mismo comienzo de la entrada del alma condicionada en el mundo material, Tú eres su compañero constante. Por lo tanto, cuando el alma condicionada entra en contacto con un devoto puro y adopta el servicio devocional, comenzando con el proceso de escuchar Tus pasatiempos trascendentales, glorificar Tus actividades trascendentales, adorar Tu forma eterna en el templo, ofrecerte oraciones y participar en discusiones para comprender Tu posición trascendental, gradualmente queda liberada de la contaminación de la existencia material. Su corazón queda limpio de todo el polvo material y, de ese modo, gradualmente Te vuelves visible en el corazón del devoto. Aunque estás constantemente con el alma condicionada, solamente cuando esta se purifica mediante el servicio devocional Te revelas ante ella. Otros, que están confundidos por las actividades fruitivas, ya sea por los mandatos Védicos o por los tratos habituales, y que no adoptan el servicio devocional, quedan cautivados por la felicidad externa del concepto corporal de la vida. Tú no Te revelas a esas personas. Más bien, permaneces muy, muy lejos de ellas. Pero para aquel que, ocupado en Tu servicio devocional, ha purificado su corazón mediante el canto constante de Tu santo nombre, Tú eres fácilmente comprendido como su compañero eterno y constante.

“Se dice que Tu Señoría, sentado en el corazón de un devoto, le da dirección mediante la cual puede regresar muy rápidamente al hogar, de vuelta a Ti. Esta orden directa de Ti revela Tu existencia dentro del corazón del devoto. Solamente un devoto puede apreciar inmediatamente Tu existencia dentro de su corazón, mientras que para una persona que solamente tiene un concepto corporal de la vida y está ocupada en la gratificación de los sentidos, Tú permaneces siempre cubierto por el velo de yogamāyā. Tal persona no puede comprender que estás muy cerca, sentado dentro de su corazón. Para el no devoto, Tú eres percibido únicamente como la muerte definitiva. La diferencia es como la diferencia entre un gato que lleva a sus gatitos en la boca y un gato que lleva a una rata en la boca. En la boca del gato, la rata siente que ha llegado su muerte, mientras que los gatitos en la boca del gato sienten el afecto maternal. De manera similar, Tú estás presente ante todos, pero el no devoto Te siente como la muerte cruel definitiva, mientras que para un devoto Tú eres el instructor y filósofo supremo. Por lo tanto, el ateo comprende la presencia de Dios como la muerte, pero el devoto comprende que Dios está siempre presente dentro de su corazón, recibe instrucciones de Ti y vive trascendentalmente, sin verse afectado por la contaminación del mundo material.

“Tú eres el controlador y supervisor supremo de las actividades de la naturaleza material. La clase atea de hombres simplemente observa las actividades de la naturaleza material, pero no puede encontrarte como el fundamento original. Un devoto, sin embargo, puede ver inmediatamente Tu mano en cada movimiento de la naturaleza material. El velo de yogamāyā no puede cubrir los ojos del devoto de Tu Señoría, pero sí puede cubrir los ojos del no devoto. El no devoto es incapaz de verte cara a cara, así como una persona cuyos ojos están obstruidos por la cubierta de una nube no puede ver el sol, aunque las personas que vuelan por encima de las nubes pueden ver brillantemente la luz del sol tal como es. Mi querido Señor, Te ofrezco mis respetuosas reverencias. Mi querido Señor autoefulgente, soy Tu sirviente eterno. Por lo tanto, ten la bondad de ordenarme–¿qué puedo hacer por Ti? El alma condicionada siente los dolores de la contaminación material en forma de las tres clases de miserias mientras Tú no seas visible para ella. Y tan pronto como Te vuelves visible mediante el desarrollo de la conciencia de Kṛṣṇa, todas las miserias de la existencia material son simultáneamente destruidas.”

La Suprema Personalidad de Dios, Kṛṣṇa, está naturalmente inclinado a ser muy afectivo con Sus devotos. Cuando escuchó las oraciones de devoción pura de Śrutadeva, Se sintió muy complacido e inmediatamente tomó sus manos y comenzó a dirigirse a él de la siguiente manera: “Mi querido Śrutadeva, todos estos grandes sabios y personas santas han sido muy bondadosos contigo al venir personalmente aquí para verte. Debes considerar esta oportunidad como una gran fortuna para ti. Son tan bondadosos que están viajando Conmigo, y adondequiera que van, inmediatamente hacen que toda la atmósfera sea tan pura como la trascendencia, simplemente por el contacto del polvo de sus pies. La gente está acostumbrada a ir a los templos de Dios. También visitan lugares sagrados de peregrinaje y, después de una asociación prolongada con esas actividades, durante muchos días, mediante el contacto y la adoración, gradualmente se purifican. Pero la influencia de los grandes sabios y personas santas es tan grande que, con solo verlos, uno se purifica completamente de inmediato.

“Además, la potencia purificadora misma de los lugares de peregrinaje o de la adoración de diferentes semidioses también se obtiene por la gracia de las personas santas. Un lugar de peregrinaje se convierte en un lugar sagrado debido a la presencia de personas santas allí. Mi querido Śrutadeva, cuando una persona nace como brāhmaṇa, inmediatamente se convierte en el mejor de todos los seres humanos. Y si tal brāhmaṇa, permaneciendo autosatisfecho, practica austeridades, estudia los Vedas y se ocupa en Mi servicio devocional, como es deber del brāhmaṇa–o, en otras palabras, si un brāhmaṇa se convierte en Vaiṣṇava–¡qué maravillosa es su grandeza! Mi aspecto de Nārāyaṇa de cuatro brazos no es tan agradable ni tan querido para Mí como lo es un brāhmaṇa Vaiṣṇava. Brāhmaṇa significa ‘aquel que está bien versado en el conocimiento Védico’; un brāhmaṇa es la insignia del conocimiento perfecto, y Yo soy la manifestación completa de todos los dioses. Las personas de menor inteligencia no Me comprenden como el conocimiento más elevado, ni comprenden la influencia del brāhmaṇa Vaiṣṇava. Están influenciadas por las tres modalidades de la naturaleza material y, por ello, se atreven a criticarme a Mí y a Mis devotos puros. Un brāhmaṇa Vaiṣṇava, o un devoto que ya se encuentra en la plataforma brahmínica, puede comprenderme dentro de su corazón y, por lo tanto, concluye definitivamente que toda la manifestación cósmica y sus diferentes aspectos son efectos de las diferentes energías del Señor. Así, tiene una concepción clara de toda la naturaleza material y de la energía material total, y en cada acción tal devoto Me ve únicamente a Mí, y nada más.

“Mi querido Śrutadeva, puedes aceptar, por lo tanto, a todas estas grandes personas santas, brāhmaṇas y sabios como Mis representantes fidedignos. Al adorarlos fielmente, Me estarás adorando con mayor diligencia. Considero que la adoración de Mis devotos es mejor que Mi adoración directa. Si alguien intenta adorarme directamente sin adorar a Mis devotos, no acepto tal adoración, aunque sea ofrecida con gran opulencia.”

De esta manera, tanto el brāhmaṇa Śrutadeva como el Rey de Mithilā, bajo la dirección del Señor, adoraron tanto a Kṛṣṇa como a Sus seguidores, los grandes sabios y brāhmaṇas santos, considerándolos en un mismo nivel de importancia espiritual. Tanto el brāhmaṇa como el Rey finalmente alcanzaron la meta suprema de ser trasladados al mundo espiritual. El devoto no conoce a nadie excepto al Señor Kṛṣṇa, y Kṛṣṇa siente el mayor afecto por Su devoto. El Señor Kṛṣṇa permaneció en Mithilā tanto en la casa del brāhmaṇa Śrutadeva como en el palacio del Rey Bahulāśva. Y después de favorecerlos abundantemente mediante Sus instrucciones trascendentales, regresó a Su ciudad capital, Dvārakā.

La instrucción que recibimos de este incidente es que el Rey Bahulāśva y el brāhmaṇa Śrutadeva fueron aceptados por el Señor en el mismo nivel porque ambos eran devotos puros. Esta es la verdadera cualificación para ser reconocido por la Suprema Personalidad de Dios. Debido a que se ha convertido en una moda de esta era enorgullecerse falsamente de haber nacido en la familia de un kṣatriya o de un brāhmaṇa, vemos personas que, sin ninguna otra cualificación aparte del nacimiento, afirman ser brāhmaṇa, kṣatriya o vaiśya. Pero como se afirma en las escrituras, kalau śūdra-sambhava: “En esta era de Kali, todo el mundo es un śūdra.” Esto se debe a que no se realizan los procesos purificatorios conocidos como saṁskāras, que comienzan desde el momento del embarazo de la madre y continúan hasta el momento de la muerte del individuo. Nadie puede ser clasificado como miembro de una casta particular, especialmente de una casta superior–brāhmaṇa, kṣatriya o vaiśya–simplemente por derecho de nacimiento. Si uno no ha sido purificado mediante el proceso de la ceremonia de procreación, o Garbhādhāna-saṁskāra, inmediatamente es clasificado entre los śūdras, porque solamente los śūdras no se someten a este proceso purificatorio. La vida sexual sin el proceso purificatorio de conciencia de Kṛṣṇa es simplemente el proceso de procreación de los śūdras o de los animales. Pero la conciencia de Kṛṣṇa es la perfección más elevada, mediante la cual todos pueden llegar a la plataforma de Vaiṣṇava. Esto incluye poseer todas las cualificaciones de un brāhmaṇa. Los Vaiṣṇavas son entrenados para liberarse de las cuatro clases de actividades pecaminosas–sexo ilícito, indulgencia en sustancias intoxicantes, juegos de azar y comer alimentos de origen animal. Nadie puede estar en la plataforma brahmínica sin poseer estas cualificaciones preliminares, y sin convertirse en un brāhmaṇa cualificado, uno no puede convertirse en un devoto puro.

Así termina el significado Bhaktivedanta del Segundo Volumen, Trigésimo Primer Capítulo, de Kṛṣṇa, “El Rapto de Subhadrā y la Visita del Señor Kṛṣṇa a Śrutadeva y Bahulāśva.”

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