Capítulo 12
La Liberación del Gorila Dvivida
Mientras Śukadeva Gosvāmī continuaba hablando acerca de los pasatiempos y características trascendentales del Señor Kṛṣṇa, el Rey Parīkṣit, al escucharlo, se pusó cada vez más entusiasta y quiso oír más. Luego Śukadeva Gosvāmī narró la historia de Dvivida, el gorila que fue matado por el Señor Balarāma.
Este gorila era un gran amigo de Bhaumāsura, o Narakāsura, quien fue matado por Kṛṣṇa en relación con el secuestro de las dieciséis mil princesas de todas partes del mundo. Dvivida era el ministro del Rey Sugrīva. Su hermano, Mainda, también era un rey gorila muy poderoso. Cuando el gorila Dvivida oyó la historia de que su amigo Bhaumāsura había sido matado por el Señor Kṛṣṇa, planeó crear disturbios por todo el país para vengar la muerte de Bhaumāsura. Su primera ocupación fue provocar incendios en aldeas, pueblos, y lugares industriales y mineros, así como en los barrios residenciales de los mercaderes que estaban ocupados en la producción de lácteos y en la protección de las vacas. A veces arrancaba una gran montaña y la hacía pedazos. De esta manera creó grandes disturbios por todo el país, especialmente en la provincia de Kathwar. La ciudad de Dvārakā estaba situada en esta provincia de Kathwar, y debido a que el Señor Kṛṣṇa solía vivir en esta ciudad, Dvivida la convirtió específicamente en el objetivo de sus disturbios.
Dvivida era tan poderoso como 10,000 elefantes. A veces iba a la orilla del mar y, con sus poderosas manos, creaba tal disturbio en el mar que inundaba las ciudades y aldeas vecinas. A menudo iba a las ermitas de grandes personas santas y sabios y causaba grandes disturbios destruyendo sus hermosos jardines y huertos. No solo creaba disturbios de esa manera, sino que a veces orinaba y defecaba sobre sus sagradas arenas de sacrificio. Así contaminaba toda la atmósfera. También secuestraba tanto a hombres como a mujeres, llevándolos desde sus lugares de residencia a las cuevas de las montañas. Después de ponerlos dentro de las cuevas, cerraba las entradas con grandes bloques de piedra, como el insecto bhṛṅgī, que captura y se lleva muchas moscas y otros insectos y los coloca dentro de los agujeros de los árboles donde vive. Así desafiaba regularmente la ley y el orden del país. No solo eso, sino que a veces contaminaba a los miembros femeninos de muchas familias aristocráticas violándolas por la fuerza.
Mientras creaba tan grandes disturbios por todo el país, en ciertas ocasiones oía sonidos musicales muy dulces provenientes de la montaña Raivataka, y por eso entraba en aquella región montañosa. Allí veía que el Señor Balarāma estaba presente en medio de muchas hermosas muchachas jóvenes, disfrutando de su compañía mientras se hallaba cantando y danzando. Quedaba cautivado por los hermosos rasgos del cuerpo del Señor Balarāma, cada una de cuyas partes era muy hermosa, estando Balarāma decorado con una guirnalda de flores de loto. De manera similar, todas las muchachas jóvenes presentes, vestidas y adornadas con guirnaldas de flores, exhibían gran belleza. El Señor Balarāma parecía estar completamente intoxicado por haber bebido la bebida Vāruṇī, y Sus ojos parecían rodar en estado de embriaguez. El Señor Balarāma parecía exactamente como el rey de los elefantes en medio de muchas elefantas.
Este gorila de nombre Dvivida podía trepar a los árboles y saltar de una rama a otra. A veces sacudía las ramas, creando un tipo particular de sonido, “Kila, kila,” de modo que el Señor Balarāma se veía grandemente distraído de la atmósfera placentera. A veces Dvivida se presentaba ante las mujeres y exhibía diferentes tipos de muecas. Por naturaleza, las mujeres jóvenes son propensas a disfrutar de todo con risas y bromas, y cuando el gorila aparecía ante ellas no lo tomaban en serio, sino que simplemente se reían de él. Sin embargo, el gorila era tan grosero que incluso en presencia de Balarāma comenzaba a mostrar la parte inferior de su cuerpo a las mujeres, y a veces se acercaba para mostrar sus dientes mientras movía las cejas. Faltaba al respeto a las mujeres, incluso en presencia de Balarāma. El nombre del Señor Balarāma sugiere que Él no solo es muy poderoso, sino que disfruta manifestando una fuerza extraordinaria. Así que tomó una piedra y se la arrojó a Dvivida. El gorila, sin embargo, evitó hábilmente ser golpeado por la piedra. Para insultar a Balarāma, el gorila tomó la vasija de barro en la cual se guardaba el Vāruṇī. Dvivida, estando así intoxicado, con su limitada inteligencia comenzó a rasgar todas las valiosas ropas usadas por Balarāma y por las jóvenes que Lo acompañaban. Estaba tan engreído que pensó que Balarāma no podía hacer nada para castigarlo, y continuó ofendiendo a Balarāmajī y a Sus compañeras.
Cuando el Señor Balarāma vio personalmente los disturbios creados por el gorila y oyó que ya había realizado muchas actividades dañosas por todo el país, Se enfureció mucho y decidió matarlo. Inmediatamente tomó Su maza en Sus manos. El gorila pudo entender que ahora Balarāma iba a atacarlo. Para contrarrestar a Balarāma, inmediatamente arrancó un gran roble y, con gran fuerza, vino y golpeó la cabeza del Señor Balarāma. El Señor Balarāma, sin embargo, inmediatamente sujetó el gran árbol y permaneció imperturbable, exactamente como una gran montaña. Para contraatacar, tomó Su maza de nombre Sunanda y comenzó a golpear con ella al gorila. La cabeza del gorila quedó gravemente herida. Corrientes de sangre fluyeron de su cabeza con gran fuerza, pero el torrente de sangre realzó su belleza como una corriente de manganeso líquido saliendo de una gran montaña. El golpe de la maza de Balarāma no lo perturbó ni siquiera ligeramente. Por el contrario, inmediatamente arrancó otro gran roble y, después de arrancarle todas sus hojas, comenzó a golpear la cabeza de Balarāma con él. Pero Balarāma, con la ayuda de Su maza, hizo pedazos el árbol. Como el gorila estaba muy enojado, tomó otro árbol en sus manos y comenzó a golpear el cuerpo del Señor Balarāma. Nuevamente el Señor Balarāma hizo pedazos el árbol, y la lucha continuó. Cada vez que el gorila traía un gran árbol para golpear a Balarāma, el Señor Balarāma lo hacía pedazos con los golpes de Su maza. El gorila Dvivida agarraba otro árbol desde otra dirección y atacaba otra vez a Balarāma de la misma manera. Como resultado de esta lucha continua, el bosque quedó sin árboles. Cuando ya no hubo más árboles disponibles, Dvivida recurrió a las colinas y arrojó grandes trozos de piedra, como lluvia, sobre el cuerpo de Balarāma. El Señor Balarāma, también con gran espíritu deportivo, comenzó a aplastar aquellos grandes trozos de piedra hasta convertirlos en simples guijarros. El gorila, privado ya de todos los árboles y bloques de piedra, ahora se presentó ante Él y agitó sus fuertes puños. Luego, con gran fuerza, comenzó a golpear el pecho del Señor Balarāma con sus puños. Esta vez el Señor Balarāma se enfureció muchísimo. Puesto que el gorila lo estaba golpeando con sus manos, Él no lo golpearía con Sus propias armas, la maza o el arado. Simplemente con Sus puños comenzó a golpear la clavícula del gorila. Este golpe resultó fatal para Dvivida, quien inmediatamente vomitó sangre y cayó inconsciente al suelo. Cuando el gorila cayó, parecía que todas las colinas y bosques se tambaleaban.
Después de este terrible incidente, todos los Siddhas, grandes sabios y personas santas de los sistemas planetarios superiores comenzaron a lanzar flores sobre la persona del Señor Balarāma, y se vibraron sonidos glorificando la supremacía del Señor Balarāma. Todos ellos comenzaron a cantar, “¡Todas las glorias al Señor Balarāma! Permítanos ofrecer nuestras respetuosas reverencias a Tus pies de loto. Al matar a este gran demonio, Dvivida, has dado comienzo a una era auspiciosa para el mundo.” Todos esos jubilosos sonidos de victoria se oyeron desde el espacio exterior. Después de matar al gran demonio Dvivida y de ser adorado con lluvias de flores y gloriosos sonidos de victoria, Balarāma regresó a Su ciudad capital, Dvārakā.
Así termina el significado Bhaktivedanta del Segundo Volúmen, Duodécimo Capítulo de Kṛṣṇa, “La Liberación del Gorila Dvivida.”