Capítulo 15
Las Actividades Diarias del Señor Kṛṣṇa
Por los mantras Védicos aprendemos que la Suprema Personalidad de Dios no tiene nada que hacer: na tasya kāryaṁ karaṇaṁ ca vidyate. Si el Señor Supremo no tiene nada que hacer, entonces ¿cómo podemos hablar de las actividades del Señor Supremo? Del capítulo anterior queda claro que nadie puede actuar de la manera en que lo hace el Señor Kṛṣṇa. Debemos tener presente claramente este hecho: las actividades del Señor deben seguirse, pero no pueden imitarse. Por ejemplo, podemos seguir la vida ideal de Kṛṣṇa como jefe de familia, pero si alguien quiere imitar a Kṛṣṇa expandiéndose en muchas formas, eso no es posible. Por lo tanto, siempre debemos recordar que el Señor Kṛṣṇa, aunque desempeña el papel de un ser humano, mantiene simultáneamente Su posición como Suprema Personalidad de Dios. Podemos seguir la manera en que el Señor Kṛṣṇa trataba con Sus esposas como un ser humano ordinario, pero Su trato con más de dieciséis mil esposas al mismo tiempo no puede ser imitado. La conclusión es que, para convertirnos en jefes de familia ideales, debemos seguir los pasos del Señor Kṛṣṇa tal como Él manifestó Sus actividades diarias, pero no podemos imitarlo en ninguna etapa de nuestra vida.
El Señor Kṛṣṇa solía acostarse con Sus dieciséis mil esposas, pero también se levantaba de la cama muy temprano por la mañana, tres horas antes de la salida del sol. Por disposición de la naturaleza, el canto de los gallos anuncia la hora del brāhma-muhūrta. No hay necesidad de despertadores; tan pronto como los gallos cantan temprano por la mañana, debe entenderse que es hora de levantarse. Al escuchar aquel sonido, Kṛṣṇa se levantaba de la cama, pero a Sus esposas no les agradaba mucho que se levantara tan temprano. Las esposas de Kṛṣṇa estaban tan apegadas a Él que permanecían acostadas abrazándolo, pero en cuanto cantaban los gallos, las esposas de Kṛṣṇa se sentían muy afligidas y de inmediato condenaban el canto de los gallos.
En el jardín situado dentro del recinto de cada palacio había flores de pārijāta. La pārijāta no es una flor artificial. Recordamos que Kṛṣṇa trajo los árboles de pārijāta del cielo y los plantó en todos Sus palacios. Temprano por la mañana, una suave brisa transportaba el aroma de las flores de pārijāta, y Kṛṣṇa lo percibía inmediatamente después de levantarse de la cama. Debido a aquel aroma, las abejas melíferas comenzaban a producir su zumbido, y los pájaros también comenzaban a emitir sus dulces gorjeos. Todo ello sonaba como el canto de recitadores profesionales que se ocupan en ofrecer oraciones a Kṛṣṇa. Aunque Śrīmatī Rukmiṇīdevī, la primera reina del Señor Kṛṣṇa, sabía que el brāhma-muhūrta es el momento más auspicioso de todo el día, sentía disgusto ante la llegada del brāhma-muhūrta, porque no estaba muy contenta de que Kṛṣṇa dejara su lado en la cama. A pesar del disgusto de Śrīmatī Rukmiṇīdevī, el Señor Kṛṣṇa se levantaba inmediatamente de la cama exactamente al aparecer el brāhma-muhūrta. Un jefe de familia ideal debe aprender de la conducta del Señor Kṛṣṇa a levantarse temprano por la mañana, por muy cómodamente que esté acostado en la cama, abrazado por su esposa.
Después de levantarse de la cama, el Señor Kṛṣṇa Se lavaba la boca, las manos y los pies, e inmediatamente se sentaba y meditaba en Sí Mismo. Esto no significa, sin embargo, que nosotros también debamos sentarnos y meditar en nosotros mismos. Debemos meditar en Kṛṣṇa, Rādhā-Kṛṣṇa. Esa es la verdadera meditación. Kṛṣṇa es Kṛṣṇa Mismo; por lo tanto, Él nos enseñaba que el brāhma-muhūrta debe utilizarse para meditar en Rādhā-Kṛṣṇa. Al hacerlo, Kṛṣṇa se sentía sumamente satisfecho, y de manera similar nosotros también nos sentiremos trascendentalmente complacidos y satisfechos si utilizamos el período del brāhma-muhūrta para meditar en Rādhā y Kṛṣṇa y si pensamos en cómo Śrī Rukmiṇīdevī y Kṛṣṇa actuaban como jefes de familia ideales para enseñar a toda la sociedad humana a levantarse temprano por la mañana e inmediatamente ocuparse en la conciencia de Kṛṣṇa. No hay diferencia entre meditar en las formas eternas de Rādhā-Kṛṣṇa y cantar el mahāmantra, Hare Kṛṣṇa. En cuanto a la meditación de Kṛṣṇa, Él no tenía otra alternativa que meditar en Sí Mismo. El objeto de la meditación es el Brahman, el Paramātmā o la Suprema Personalidad de Dios, pero Kṛṣṇa Mismo es los tres: Él es la Suprema Personalidad de Dios, Bhagavān; el Paramātmā localizado es la expansión de Su porción plenaria; y la refulgencia del Brahman que todo lo impregna son los rayos de Su cuerpo trascendental. Por lo tanto, Kṛṣṇa es siempre uno, y para Él no existe diferenciación alguna. Esa es la diferencia entre un ser viviente ordinario y Kṛṣṇa. Para un ser viviente ordinario existen muchas distinciones. Un ser viviente ordinario es diferente de su cuerpo, y es diferente de otras especies de entidades vivientes. Un ser humano es diferente de otros seres humanos y diferente de los animales. Incluso dentro de su propio cuerpo existen diferentes miembros corporales. Tenemos manos y piernas, pero nuestras manos son diferentes de nuestras piernas. La mano no puede actuar como la pierna, ni la pierna puede actuar como la mano. Los ojos no pueden oír como los oídos, ni los oídos pueden ver como los ojos. Todas estas diferencias reciben técnicamente el nombre de svajātīya vijātīya.
La limitación corporal por la cual una parte del cuerpo no puede actuar como otra parte está totalmente ausente en la Suprema Personalidad de Dios. No existe diferencia entre Su cuerpo y Él Mismo. Él es completamente espiritual y, por lo tanto, no existe diferencia material entre Su cuerpo y Su alma. De manera similar, Él no es diferente de Sus millones de encarnaciones y expansiones plenarias. Baladeva es la primera expansión de Kṛṣṇa, y de Baladeva se expanden Saṅkarṣaṇa, Vāsudeva, Pradyumna y Aniruddha. De Saṅkarṣaṇa se produce nuevamente una expansión de Nārāyaṇa, y de Nārāyaṇa existe una segunda expansión cuádruple de Saṅkarṣaṇa, Vāsudeva, Pradyumna y Aniruddha. De manera similar, existen innumerables expansiones de Kṛṣṇa, pero todas ellas son uno. Kṛṣṇa tiene muchas encarnaciones, como el Señor Nṛsiṁha, el Señor Jabalí, el Señor Pez y el Señor Tortuga, pero no existe diferencia entre la forma original de Kṛṣṇa, de dos brazos y semejante a la de un ser humano, y estas encarnaciones de formas animales gigantescas. Tampoco existe diferencia entre la acción de una parte de Su cuerpo y la de otra. Sus manos pueden actuar como Sus piernas, Sus ojos pueden actuar como Sus oídos, o Su nariz puede actuar como otra parte de Su cuerpo. El olfato, la alimentación y la audición de Kṛṣṇa son todos lo mismo. Nosotros, las entidades vivientes limitadas, tenemos que utilizar una parte determinada de nuestro cuerpo para un propósito determinado, pero para Kṛṣṇa no existe semejante distinción. En el Brahma-saṁhitā se dice, aṅgāni yasya sakalendriya-vṛtti: Él puede realizar las actividades de un miembro con cualquier otro miembro. Por lo tanto, mediante el estudio analítico de Kṛṣṇa y Su persona, se concluye que Él es el todo completo. Cuando medita, por lo tanto, medita en Sí Mismo. La automeditación de los hombres ordinarios, designada en Sánscrito como so ‘ham, es simplemente una imitación. Kṛṣṇa puede meditar en Sí Mismo porque Él es el todo completo, pero nosotros no podemos imitarlo y meditar en nosotros mismos. Nuestro cuerpo es una designación; el cuerpo de Kṛṣṇa no es una designación. El cuerpo de Kṛṣṇa también es Kṛṣṇa. En Kṛṣṇa no existe nada que sea ajeno a Él. Todo lo que existe en Kṛṣṇa también es Kṛṣṇa. Por lo tanto, Él es la existencia suprema completa e indestructible, o la verdad suprema.
La existencia de Kṛṣṇa no es una existencia relativa. Todo lo demás excepto Kṛṣṇa es una verdad relativa, pero Kṛṣṇa es la Suprema Verdad Absoluta. Kṛṣṇa no depende de nada más que de Sí Mismo para Su existencia. Nuestra existencia, sin embargo, es relativa. Por ejemplo, solo cuando hay luz del sol, de la luna o electricidad podemos ver. Por lo tanto, nuestra visión es relativa, y la luz del sol, de la luna y la electricidad también son relativas; se las denomina iluminadoras únicamente porque las vemos como tales. La dependencia y la relatividad no existen en Kṛṣṇa. Sus actividades no dependen de la apreciación de nadie más, ni Él depende de la ayuda de nadie. Él está más allá de la existencia del tiempo y el espacio limitados y, debido a que es trascendental al tiempo y al espacio, no puede ser cubierto por la ilusión de māyā, cuyas actividades son limitadas. En la literatura Védica encontramos que la Suprema Personalidad de Dios posee múltiples potencias. Puesto que todas esas potencias emanan de Él, no existe diferencia entre Él y Sus potencias. Sin embargo, ciertos filósofos dicen que cuando Kṛṣṇa viene, acepta un cuerpo material. Pero aun si se acepta que cuando viene al mundo material acepta un cuerpo material, también debe concluirse que, puesto que la energía material no es diferente de Él, ese cuerpo no actúa materialmente. Por eso se dice en el Bhagavad-gītā que Él aparece mediante Su propia potencia interna, ātma-māyā.
Kṛṣṇa recibe el nombre de Brahman Supremo porque Él es la causa de la creación, la causa del mantenimiento y la causa de la disolución. El Señor Brahmā, el Señor Viṣṇu y el Señor Śiva son diferentes expansiones de estas cualidades materiales. Todas estas cualidades materiales pueden actuar sobre las almas condicionadas, pero no existe tal acción ni reacción sobre Kṛṣṇa, porque estas cualidades son simultáneamente una con Él y diferentes de Él. Kṛṣṇa Mismo es simplemente sac-cid-ānanda-vigraha, la forma eterna de bienaventuranza y conocimiento, y debido a Su grandeza inconcebible recibe el nombre de Brahman Supremo. Su meditación en Brahman, Paramātmā o Bhagavān es únicamente en Sí Mismo y no en nada que exista más allá de Él. Esta meditación no puede ser imitada por la entidad viviente ordinaria.
Después de Su meditación, el Señor se bañaba regularmente temprano por la mañana con agua clara y santificada. Luego se cambiaba con ropa limpia, se cubría con una tela y después se ocupaba en Sus funciones religiosas diarias. De entre Sus muchas obligaciones religiosas, la primera era ofrecer oblaciones al fuego de sacrificio y cantar silenciosamente el mantra Gāyatrī. El Señor Kṛṣṇa, como jefe de familia ideal, ejecutaba sin desviación todas las funciones religiosas propias de un jefe de familia. Cuando el amanecer se hacía visible, el Señor ofrecía oraciones específicas al dios del sol. El dios del sol y los demás semidioses mencionados en las escrituras Védicas son descritos como diferentes miembros del cuerpo del Señor Kṛṣṇa, y es deber del jefe de familia ofrecer respeto a los semidioses y a los grandes sabios, así como a los antepasados.
Como se dice en el Bhagavad-gītā, el Señor no tiene ningún deber específico que cumplir en este mundo y, sin embargo, actúa exactamente como un hombre ordinario que vive una vida ideal dentro de este mundo material. De acuerdo con los principios rituales Védicos, el Señor ofrecía respeto a los semidioses. El principio regulativo mediante el cual se adora a los semidioses y a los antepasados recibe el nombre de tarpaṇa, que significa satisfacer. Puede que los antepasados de una persona tengan que aceptar un cuerpo en otro planeta, pero mediante la ejecución de este sistema de tarpaṇa se sienten muy felices allí donde se encuentren. Es deber del jefe de familia hacer felices a los miembros de su familia y, mediante el seguimiento de este sistema de tarpaṇa, también puede hacer felices a sus antepasados. Como jefe de familia perfecto y ejemplar, el Señor Śrī Kṛṣṇa seguía este sistema de tarpaṇa y ofrecía respetuosas reverencias a los miembros ancianos y superiores de Su familia.
Su siguiente deber era dar vacas en caridad a los brāhmaṇas. El Señor Kṛṣṇa solía dar hasta 13,084 vacas. Cada una estaba adornada con una cubierta de seda y un collar de perlas; sus cuernos estaban recubiertos de oro y sus pezuñas, de plata. Todas estaban llenas de leche, pues tenían consigo a sus terneros primogénitos, y eran muy mansas y pacíficas. Cuando las vacas eran entregadas en caridad a los brāhmaṇas, a estos también se les daban hermosas vestiduras de seda, y a cada uno se les daba una piel de venado y una cantidad suficiente de granos de sésamo. El Señor es generalmente conocido como go-brāhmaṇa-hitāya ca, lo cual significa que Su primer deber es velar por el bienestar de las vacas y de los brāhmaṇas. Así pues, Él solía dar vacas en caridad a los brāhmaṇas, con opulentos adornos y parafernalia. Después, deseando el bienestar de todas las entidades vivientes, tocaba objetos auspiciosos como leche, fuego, miel, ghee (mantequilla clarificada), oro, joyas y fuego. Aunque el Señor es por naturaleza sumamente hermoso debido a la perfecta figura de Su cuerpo trascendental, aun así se vestía con ropas de color amarillo y se ponía Su collar de joyas Kaustubha. Llevaba guirnaldas de flores, untaba Su cuerpo con pasta de sándalo y Se adornaba con otros cosméticos y ornamentos semejantes. Se dice que los propios ornamentos se volvían hermosos al ser colocados sobre el cuerpo trascendental del Señor. Después de adornarse de esta manera, el Señor contemplaba estatuas de mármol de la vaca y el ternero y visitaba templos de Dios o de semidioses como el Señor Śiva. Había muchos brāhmaṇas que acudían diariamente a ver al Señor Supremo antes de desayunar; estaban ansiosos por verlo, y Él les daba la bienvenida.
Su siguiente deber era complacer a toda clase de hombres pertenecientes a las diferentes castas, tanto en la ciudad como dentro del recinto del palacio. Los hacía felices satisfaciendo sus diferentes deseos y, cuando el Señor los veía felices, Él también se sentía sumamente complacido. Las guirnaldas de flores, las nueces de betel, la pasta de sándalo y otros artículos cosméticos fragantes que eran ofrecidos al Señor eran distribuidos por Él, primero entre los brāhmaṇas y los miembros mayores de la familia, luego entre las reinas, después entre los ministros y, si aún quedaba algo, lo utilizaba para Su propio uso personal. Cuando el Señor terminaba todas estas obligaciones y actividades diarias, Su auriga Dāruka llegaba con Su maravillosa carroza y se situaba ante el Señor con las manos juntas, indicando que la carroza estaba lista, y el Señor salía del palacio para viajar. Entonces el Señor, acompañado por Uddhava y Sātyaki, montaba en la carroza, tal como el dios del Sol monta en su cuadriga por la mañana, apareciendo con sus resplandecientes rayos sobre la superficie del mundo. Cuando el Señor estaba a punto de abandonar Sus palacios, todas las reinas lo contemplaban con gestos femeninos. El Señor respondía a sus saludos con sonrisas, atrayendo tanto sus corazones que ellas sentían una intensa separación del Señor.
Entonces el Señor se dirigía a la casa de asambleas conocida como Sudharmā. Cabe recordar que la casa de asambleas Sudharmā fue arrebatada del planeta celestial y establecida nuevamente en la ciudad de Dvārakā. La importancia específica de esta casa de asambleas era que cualquiera que entrara en ella quedaba libre de las seis clases de aflicciones materiales, a saber, hambre, sed, lamentación, ilusión, vejez y muerte. Estas son las redes de la existencia material, y mientras uno permaneciera en aquella casa de asambleas de Sudharmā, no sería afectado por estas seis redes materiales. El Señor se despedía en los dieciséis mil palacios y, nuevamente, se convertía en uno solo y entraba en la casa de asambleas Sudharmā en procesión con otros miembros de la dinastía Yadu. Después de entrar en la casa de asambleas, solía sentarse en el elevado trono real, y se veía que emanaba deslumbrantes rayos de refulgencia trascendental. En medio de todos los grandes héroes de la dinastía Yadu, Kṛṣṇa parecía la luna llena en el cielo, rodeada de múltiples luminares. En la casa de asambleas había bufones profesionales, bailarines, músicos y bailarinas de ballet, y tan pronto como el Señor se sentaba en Su trono, ellos comenzaban sus respectivas funciones para complacer al Señor y ponerlo de buen humor. Primero, los bufones hablaban de tal manera que el Señor y Sus asociados disfrutaban de su humor, lo cual refrescaba el ambiente matutino. Luego, los actores dramáticos representaban sus papeles, y las bailarinas de ballet mostraban por separado sus movimientos artísticos. Todas estas funciones estaban acompañadas por el toque de tambores mṛdaṅga y los sonidos de la vīṇā, las flautas y las campanas, seguidos por el sonido del pākhvaj, otro tipo de tambor. Junto con estas vibraciones musicales, también se añadía el sonido auspicioso de la caracola. Los cantantes profesionales llamados sūtas y māgadhas cantaban, y otros ejecutaban su arte de la danza. De esta manera, como devotos, ofrecían respetuosas oraciones a la Suprema Personalidad de Dios. A veces, los eruditos brāhmaṇas presentes en aquella asamblea cantaban himnos Védicos y los explicaban a la audiencia según su mejor conocimiento, y a veces algunos de ellos recitaban antiguos relatos históricos sobre las actividades de reyes destacados. El Señor, acompañado por Sus asociados, se sentía muy complacido al escucharlos.
En cierta ocasión, una persona, que era desconocida para todos los miembros de la asamblea, llegó a la entrada de la casa de asambleas y, con el permiso del Señor Kṛṣṇa, el portero le permitió entrar en la asamblea. Se ordenó al portero que lo presentara ante el Señor, y el hombre compareció y ofreció respetuosas reverencias al Señor con las manos juntas. Había sucedido que, cuando el Rey Jarāsandha conquistó todos los demás reinos, muchos reyes no inclinaron sus cabezas ante Jarāsandha y, como resultado de ello, todos ellos, en número de veinte mil, fueron arrestados y convertidos en sus prisioneros. El hombre que fue llevado ante el Señor Kṛṣṇa por el portero era un mensajero representante de todos estos reyes encarcelados. Después de ser debidamente presentado ante el Señor, el hombre comenzó a explicar la situación real de la siguiente manera:
“Mi querido Señor, Tú eres la forma eterna de bienaventuranza y conocimiento trascendentales. Como tal, estás más allá del alcance de la especulación mental o de la descripción verbal de cualquier hombre materialista dentro de este mundo. Una pequeña porción de Tus glorias puede ser conocida por las personas que están plenamente entregadas a Tus pies de loto, y solamente por Tu gracia esas personas quedan libres de todas las ansiedades materiales. Mi querido Señor, yo no soy una de estas almas entregadas; todavía me encuentro dentro de la dualidad y la ilusión de esta existencia material. Por eso he venido a refugiarme en Tus pies de loto, pues tengo miedo del ciclo de nacimiento y muerte. Mi querido Señor, pienso que hay muchas entidades vivientes como yo que están eternamente enredadas en actividades fruitivas y en las reacciones resultantes de ellas. Nunca se sienten inclinadas a seguir Tus instrucciones mediante la ejecución del servicio devocional, aunque este es agradable al corazón y de lo más auspicioso para la existencia de uno. Por el contrario, están en contra del sendero de la vida consciente de Kṛṣṇa y vagan por los tres mundos impulsadas por la energía ilusoria de la existencia material.
“Mi querido Señor, ¿quién puede calcular Tu misericordia y Tus poderosas actividades? Tú estás siempre presente como la fuerza insuperable del tiempo eterno, ocupada en frustrar los deseos incansables de los materialistas, quienes así se confunden y frustran repetidamente. Por lo tanto, Te ofrezco mis respetuosas reverencias en Tu forma de tiempo eterno. Mi querido Señor, Tú eres el propietario de todos los mundos y Te has encarnado junto con Tu expansión plenaria, el Señor Balarāma. Se dice que Tu aparición en esta encarnación tiene como propósito proteger a los fieles y destruir a los malhechores. En tales circunstancias, ¿cómo es posible que malhechores como Jarāsandha puedan ponernos en condiciones de vida tan deplorables, en contra de Tu autoridad? Estamos desconcertados ante esta situación y no podemos comprender cómo es posible. Puede ser que Jarāsandha haya sido delegado para causarnos tales molestias debido a nuestras malas acciones pasadas, pero hemos escuchado en las escrituras reveladas que cualquiera que se entregue a Tus pies de loto queda inmediatamente inmunizado contra las reacciones de la vida pecaminosa. Por lo tanto, todos los reyes encarcelados me han delegado para ofrecernos de todo corazón a Tu refugio, y esperamos que ahora Tu Señoría nos brinde plena protección. Ahora hemos llegado a la verdadera conclusión de nuestras vidas. Nuestras posiciones como reyes no son más que la recompensa de nuestras actividades piadosas pasadas, del mismo modo que nuestro sufrimiento en prisión a manos de Jarāsandha es el resultado de nuestras actividades impías pasadas. Ahora comprendemos que las reacciones resultantes tanto de las actividades piadosas como de las impías son temporales y que nunca podemos ser felices en esta vida condicionada. Este cuerpo material nos es otorgado por las modalidades de la naturaleza material y, debido a ello, estamos llenos de ansiedades. La condición material de la vida simplemente implica cargar con el peso de este cuerpo muerto. Como resultado de las actividades fruitivas, hemos sido sometidos de este modo a ser bestias de carga para estos cuerpos y, al ser forzados por la vida condicionada, hemos abandonado la vida placentera de conciencia de Kṛṣṇa. Ahora comprendemos que somos las personas más necias. Debido a nuestra ignorancia, hemos quedado enredados en la red de las reacciones materiales. Por lo tanto, hemos venido a refugiarnos en Tus pies de loto, los cuales pueden erradicar inmediatamente todos los resultados de las actividades fruitivas y liberarnos así de la contaminación de los sufrimientos y placeres materiales.
“Querido Señor, debido a que ahora somos almas entregadas a Tus pies de loto, puedes darnos alivio del enredo de la acción fruitiva hecho posible bajo la forma de Jarāsandha. Querido Señor, Tú sabes que Jarāsandha posee la fuerza de diez mil elefantes y que, con esta fuerza, nos ha encarcelado, tal como un león hipnotiza a un rebaño de ovejas. Mi querido Señor, ya has luchado contra Jarāsandha dieciocho veces consecutivas, de las cuales lo derrotaste diecisiete veces al superar su extraordinaria posición de poder. Pero en Tu decimoctava lucha exhibiste Tu comportamiento humano y, por ello, pareció que habías sido derrotado. Mi querido Señor, sabemos muy bien que Jarāsandha no puede derrotarte en ningún momento, porque Tu poder, fuerza, recursos y autoridad son ilimitados. Nadie puede igualarte ni superarte. La aparente derrota ante Jarāsandha en el decimoctavo enfrentamiento no es más que una manifestación de comportamiento humano. Desafortunadamente, el necio Jarāsandha no pudo comprender Tus trucos y, desde entonces, se ha envanecido con su poder y prestigio materiales. En particular, nos ha arrestado y encarcelado, sabiendo plenamente que, como Tus devotos, estamos subordinados a Tu soberanía.
“Ahora he explicado nuestra terrible situación, y Tu Señoría puede considerar y hacer lo que desees. Como mensajero y representante de todos esos reyes encarcelados, he presentado mis palabras ante Tu Señoría y Te he ofrecido nuestras oraciones. Todos los reyes están muy ansiosos por verte, para poder entregarse personalmente a Tus pies de loto. Mi querido Señor, sé misericordioso con ellos y actúa para su buena fortuna.”
Justo en el momento en que el mensajero de los reyes encarcelados estaba presentando su petición ante el Señor, también llegó el gran sabio Nārada. Como era un gran santo, su cabello resplandecía como el oro, y cuando entró en la casa de asambleas, parecía que el propio dios del sol estaba presente en medio de la asamblea. El Señor Kṛṣṇa es el amo digno de adoración incluso del Señor Brahmā y del Señor Śiva, pero tan pronto como vio que había llegado el sabio Nārada, se levantó inmediatamente junto con Sus ministros y secretarios para recibir al gran sabio y ofrecerle Sus respetuosas reverencias inclinando la cabeza. El gran sabio Nārada tomó asiento cómodamente, y el Señor Kṛṣṇa lo adoró con toda la parafernalia necesaria, tal como se requiere para la recepción habitual de una persona santa. Mientras trataba de satisfacer a Nāradajī, el Señor Kṛṣṇa pronunció las siguientes palabras con Su voz dulce y natural:
“Mi querido gran sabio entre los semidioses, creo que ahora todo marcha bien dentro de los tres mundos. Estás perfectamente capacitado para viajar por todas partes del espacio, en los sistemas planetarios superiores, medios e inferiores de este universo. Afortunadamente, cuando nos encontramos contigo podemos obtener muy fácilmente información de tu santidad sobre toda clase de novedades de los tres mundos; dentro de esta manifestación cósmica del Señor Supremo, no hay nada que esté oculto a tu conocimiento. Tú lo sabes todo, y por eso deseo hacerte una pregunta. ¿Se encuentran bien los Pāṇḍavas y cuál es el plan actual del Rey Yudhiṣṭhira? ¿Tendrías la bondad de informarme qué desean hacer en este momento?”
El gran sabio Nārada habló de la siguiente manera: “Mi querido Señor, Tú has hablado acerca de la manifestación cósmica creada por el Señor Supremo, pero yo sé que Tú eres el creador que todo lo impregna. Tus energías son tan extensas e inconcebibles que ni siquiera personalidades poderosas como Brahmā, el señor de este universo particular, pueden medir Tu inconcebible poder. Mi querido Señor, Tú estás presente como la Superalma en el corazón de todos mediante Tu inconcebible potencia, exactamente como el fuego que está presente en todas partes, pero que nadie puede ver directamente. En la vida condicionada, toda entidad viviente se encuentra bajo la jurisdicción de las tres modalidades de la naturaleza material. Por ello, son incapaces de ver Tu presencia en todas partes con sus ojos materiales. Sin embargo, por Tu gracia, he visto muchas veces la acción de Tu inconcebible potencia, y por eso, cuando me preguntas por las noticias de los Pāṇḍavas, algo que de ninguna manera desconoces, no me sorprende Tu pregunta. Mi querido Señor, mediante Tus inconcebibles potencias Tú creas esta manifestación cósmica, la mantienes y nuevamente la disuelves. Es únicamente por la fuerza de Tu potencia inconcebible que este mundo material, aunque es una representación del mundo espiritual en forma de sombra, parece ser real. Nadie puede comprender qué planes tienes para el futuro. Tu posición trascendental siempre es inconcebible para todos. En lo que a mí respecta, simplemente puedo ofrecerte una y otra vez mis respetuosas reverencias. En la concepción corporal de la vida, todos son impulsados por deseos materiales y, de ese modo, desarrollan nuevos cuerpos materiales uno tras otro en el ciclo de nacimiento y muerte. Absorto en semejante concepción de la existencia, uno no sabe cómo liberarse de este encierro dentro del cuerpo material. Debido a Tu misericordia sin causa, mi Señor, Tú desciendes para manifestar Tus diferentes pasatiempos trascendentales, que son iluminadores y están llenos de gloria. Por lo tanto, no tengo otra alternativa que ofrecerte mis respetuosas reverencias. Mi querido Señor, Tú eres el Parambrahman supremo, y Tus pasatiempos como un ser humano ordinario son otro recurso táctico, exactamente como una representación teatral en la que el actor desempeña papeles diferentes de su verdadera identidad. Has preguntado por Tus primos, los Pāṇḍavas, en el papel de su bienqueriente, y por eso te informaré de sus intenciones. Ahora, por favor, escúchame. Ante todo, permíteme informarte de que el Rey Yudhiṣṭhira posee todas las opulencias materiales que es posible alcanzar incluso en el sistema planetario más elevado, Brahmaloka. No tiene ninguna opulencia material que aspire a alcanzar y, sin embargo, desea ejecutar los sacrificios Rājasūya únicamente para obtener Tu asociación y complacerte.”
Nārada informó al Señor Kṛṣṇa, “El Rey Yudhiṣṭhira es tan opulento que ha alcanzado todas las opulencias de Brahmaloka incluso en este planeta tierra. Está completamente satisfecho y no necesita nada más. Es pleno en todo sentido, pero ahora desea adorarte para obtener Tu misericordia sin causa, y Te ruego que satisfagas sus deseos. Mi querido Señor, en estas grandes ceremonias de sacrificio realizadas por el Rey Yudhiṣṭhira habrá una asamblea de todos los semidioses y de todos los reyes famosos del mundo.
“Mi querido Señor, Tú eres el Brahman Supremo, la Personalidad de Dios. Aquel que se ocupa en Tu servicio devocional mediante los métodos prescritos de escuchar, cantar y recordar ciertamente se purifica de la contaminación de las modalidades de la naturaleza material, y qué decir de aquellos que tienen la oportunidad de verte y tocarte directamente. Mi querido Señor, Tú eres el símbolo de todo lo auspicioso. Tu nombre y Tu fama trascendentales se han difundido por todo el universo, incluidos los sistemas planetarios superiores, medios e inferiores. El agua trascendental que lava Tus pies de loto es conocida en el sistema planetario superior como Mandākinī, en el sistema planetario inferior como Bhogavatī y en este sistema planetario terrestre como el Ganges. Esta agua sagrada y trascendental fluye por todo el universo, purificando dondequiera que fluye.”
Justo antes de que el gran sabio Nārada llegara a la casa de asambleas Sudharmā de Dvārakā, el Señor Kṛṣṇa y Sus ministros y secretarios habían estado considerando cómo atacar el reino de Jarāsandha. Debido a que estaban considerando seriamente este asunto, la propuesta de Nārada de que el Señor Kṛṣṇa fuera a Hastināpura para asistir al gran sacrificio Rājasūya de Mahārāja Yudhiṣṭhira no les resultaba muy atractiva. El Señor Kṛṣṇa podía comprender las intenciones de Sus asociados porque Él es el gobernante incluso del Señor Brahmā. Por lo tanto, para tranquilizarlos, dijo sonriendo a Uddhava, “Mi querido Uddhava, tú siempre eres Mi amigo confidencial y bienqueriente. Por eso deseo verlo todo a través de ti, porque creo que tu consejo siempre es correcto. Creo que comprendes perfectamente toda la situación. Por eso te pido tu opinión. ¿Qué debo hacer? Tengo fe en ti y, por lo tanto, haré lo que me aconsejes.” Uddhava sabía que, aunque el Señor Kṛṣṇa estaba actuando como un hombre ordinario, Él conocía todo–pasado, presente y futuro. Sin embargo, puesto que el Señor estaba tratando de consultarlo, Uddhava, con el deseo de prestar servicio al Señor, comenzó a hablar.
Así termina el significado Bhaktivedanta del Segundo Volúmen, Decimoquinto Capítulo de Kṛṣṇa, “Las Actividades Diarias del Señor Kṛṣṇa.”