Capítulo 4
La Liberación del Demonio Bhaumāsura
La historia de Bhaumāsura–cómo secuestró y mantuvo cautivas a 16,000 princesas reuniéndolas de los palacios de diversos reyes y cómo fue muerto por Kṛṣṇa, el Señor Supremo de maravilloso carácter–es descrita por completo por Śukadeva Gosvāmī al Rey Parīkṣit en el Śrīmad-Bhāgavatam. Generalmente, los demonios siempre están en contra de los semidioses. Este demonio, Bhaumāsura, habiéndose vuelto muy poderoso, tomó por la fuerza la sombrilla del trono del semidiós Varuṇa. También tomó los aretes de Aditi, la madre de los semidioses. Conquistó una porción del Monte celestial Meru y ocupó la parte conocida como Maṇiparvata. El Rey de los planetas celestiales, Indra, por lo tanto vino a Dvārakā para quejarse de Bhaumāsura ante el Señor Kṛṣṇa.
Al oír esta queja de Indra, el Rey del cielo, el Señor Kṛṣṇa, acompañado por Su esposa Satyabhāmā, partió de inmediato hacia la morada de Bhaumāsura. Ambos montaron sobre el lomo de Garuḍa, quien los llevó volando a Prāgjyotiṣapura, la ciudad capital de Bhaumāsura. No era una tarea muy fácil entrar en la ciudad de Prāgjyotiṣapura, porque estaba muy bien fortificada. En primer lugar, había cuatro formidables fortalezas custodiando las cuatro direcciones de la ciudad, y estaba bien protegida por todos lados por una formidable fuerza militar. El siguiente límite era un canal de agua alrededor de toda la ciudad, y además toda la ciudad estaba rodeada por cables eléctricos. La siguiente fortificación era de anila, una sustancia gaseosa. Después de esto, había una red de alambre de púas construida por un demonio llamado Mura. Parecía que la ciudad estaba bien protegida incluso en términos de los avances científicos de hoy.
Cuando Kṛṣṇa llegó, destruyó todas las fortalezas con los golpes de Su maza, y la fuerza militar se dispersó aquí y allá por el constante ataque de las flechas de Kṛṣṇa. Con Su célebre Sudarśana-cakra contrarrestó la barrera electrificada; los canales de agua y la barrera de gas fue nulificada y sin efecto, y cortó en pedazos la red electrificada fabricada por el demonio Mura. Con la vibración de Su caracola, no solo quebró los corazones de grandes guerreros, sino también las máquinas de guerra que estaban allí. Del mismo modo, los muros alrededor de la ciudad fueron derribados por Su invencible maza.
La vibración de Su caracola sonó como el rayo en el momento de la disolución de toda la situación cósmica. El demonio Mura oyó la vibración de la caracola, despertó de su sueño y salió personalmente para ver qué había sucedido. Tenía cinco cabezas y por largo tiempo había vivido dentro del agua. El demonio Mura era tan brillante como el sol en el momento de la disolución de la manifestación cósmica, y su temperamento era como fuego ardiente. El resplandor de su cuerpo era tan deslumbrante que era difícil verlo con los ojos abiertos. Cuando salió, antes que nada sacó su tridente y comenzó a abalanzarse contra la Suprema Personalidad de Dios. El ataque del demonio Mura era como una gran serpiente atacando a Garuḍa. Su humor iracundo era muy severo, y parecía listo para devorar los tres mundos. Primero atacó al portador de Kṛṣṇa, Garuḍa, haciendo girar su tridente, y comenzó a producir sonidos a través de sus cinco rostros como el rugido de un león. El rugido producido por la vibración de sus bocas se extendió por toda la atmósfera hasta abarcar no solo todo el mundo, sino también el espacio exterior, arriba y abajo y hacia las diez direcciones. De este modo, el sonido retumbaba por todo el universo.
El Señor Kṛṣṇa vio que el tridente del demonio Mura avanzaba gradualmente hacia Su portador, Garuḍa. Inmediatamente, con un hábil movimiento de Su mano, tomó dos flechas y las lanzó hacia el tridente, cortándolo en pedazos. Simultáneamente, usando muchas flechas, perforó las bocas del demonio Mura. Cuando vio que había sido superado por la Suprema Personalidad de Dios, el demonio Mura comenzó inmediatamente a golpearlo con gran ira usando su maza. Pero el Señor Kṛṣṇa, con Su propia maza, destrozó la maza de Mura antes de que pudiera alcanzarlo. El demonio, privado de su arma, decidió atacar a Kṛṣṇa con sus poderosos brazos, pero con la ayuda de Su Sudarśana-cakra, Kṛṣṇa separó de inmediato las cinco cabezas del demonio de su cuerpo. Entonces el demonio cayó al agua, tal como la cima de una montaña cae al océano después de ser golpeada por el rayo de Indra.
Este demonio Mura tenía siete hijos, llamados Tāmra, Antarikṣa, Śravaṇa, Vibhāvasu, Vasu, Nabhasvān y Aruṇa. Todos ellos se llenaron de orgullo y deseo de venganza por la muerte de su padre, y para tomar represalias se prepararon con gran ira para luchar contra Kṛṣṇa. Se equiparon con las armas necesarias y colocaron a Pīṭha, otro demonio, como comandante en la batalla. Por orden de Bhaumāsura, todos ellos atacaron conjuntamente a Kṛṣṇa.
Cuando llegaron ante el Señor Kṛṣṇa, comenzaron a lanzarle muchas clases de armas, tales como espadas, mazas, lanzas, flechas y tridentes. Pero no sabían que la fuerza de la Suprema Personalidad de Dios es ilimitada e invencible. Kṛṣṇa, con Sus flechas, cortó en pedazos todas las armas de los hombres de Bhaumāsura como si fueran granos. Entonces Kṛṣṇa lanzó Sus armas, y el comandante en jefe de Bhaumāsura, Pīṭha, junto con sus asistentes, cayó al suelo, con sus vestiduras militares destrozadas y sus cabezas, piernas, brazos y muslos cercenados. Todos ellos fueron enviados al superintendente de la muerte, Yamarāja.
Bhaumāsura también era conocido como Narakāsura, pues resultaba ser el hijo de la tierra personificada. Cuando vio que todos sus soldados, comandantes y guerreros habían sido muertos en el campo de batalla por los golpes de las armas de la Personalidad de Dios, se enfureció extremadamente contra el Señor. Entonces salió de la ciudad con un gran número de elefantes que habían nacido y sido criados en la costa del mar. Todos estaban altamente intoxicados. Cuando salieron, vieron que el Señor Kṛṣṇa y Su esposa estaban bellamente situados en lo alto del espacio exterior, como una nube oscura junto al sol, brillando con la luz de la electricidad. El demonio Bhaumāsura lanzó inmediatamente un arma llamada Śataghnī, con la cual podía matar a cientos de guerreros de un solo golpe, y simultáneamente todos sus asistentes también arrojaron sus respectivas armas contra la Suprema Personalidad de Dios. El Señor Kṛṣṇa comenzó a contrarrestar todas esas armas lanzando Sus flechas emplumadas. El resultado de esta lucha fue que todos los soldados y comandantes de Bhaumāsura cayeron al suelo, con sus brazos, piernas y cabezas separados de sus troncos, y todos sus caballos y elefantes también cayeron con ellos. De este modo, todas las armas lanzadas por Bhaumāsura fueron cortadas en pedazos por la reacción de las flechas del Señor.
El Señor estaba luchando sobre la espalda de Garuḍa, y Garuḍa también estaba ayudando al Señor golpeando a los caballos y a los elefantes con sus alas y arañando sus cabezas con sus uñas y afilado pico. Los elefantes sentían gran dolor por el ataque de Garuḍa contra ellos, y todos se dispersaban del campo de batalla. Bhaumāsura solo permaneció en el campo de batalla, y se ocupó en luchar con Kṛṣṇa. Vio que el portador de Kṛṣṇa, Garuḍa, estaba causando gran perturbación a sus soldados y elefantes, y con gran ira golpeó a Garuḍa con toda su fuerza, la cual desafiaba la fuerza del rayo. Afortunadamente, Garuḍa no era un ave ordinaria, y sintió los golpes dados por Bhaumāsura tal como un gran elefante siente el impacto de una guirnalda de flores.
Bhaumāsura llegó así a ver que ninguno de sus trucos actuaría sobre Kṛṣṇa, y se dio cuenta de que todos sus intentos por matar a Kṛṣṇa serían frustrados. Aun así, lo intentó por última vez, tomando un tridente en su mano para golpearlo. Kṛṣṇa era tan diestro que antes de que Bhaumāsura pudiera tocar su tridente, su cabeza fue cortada por el afilado Sudarśana-cakra. Su cabeza, iluminada por aretes y yelmos, cayó en el campo de batalla. Con ocasión de que Bhaumāsura fuera matado por el Señor Kṛṣṇa, todos los parientes del demonio comenzaron a gritar en decepción, y las personas santas comenzaron a glorificar las actividades caballerescas del Señor. Aprovechando esta oportunidad, los habitantes de los planetas celestiales comenzaron a arrojar flores sobre el Señor.
En ese momento, la tierra personificada apareció ante el Señor Kṛṣṇa y Lo saludó con una guirnalda de joyas vaijayantī. Ella también devolvió los deslumbrantes aretes de Aditi, adornados con joyas y oro. También devolvió la sombrilla de Varuṇa, junto con otra valiosa joya, la cual presentó a Kṛṣṇa. Después de esto, la tierra personificada comenzó a ofrecer sus oraciones a Kṛṣṇa, la Suprema Personalidad y amo del mundo, quien siempre es adorado por exaltadísimos semidioses. Cayó en reverencias y, en gran éxtasis devocional, comenzó a hablar.
“Permítaseme ofrecer mis respetuosas reverencias al Señor, quien siempre está presente con cuatro clases de símbolos, a saber, Su caracola, disco, loto y maza, y quien es el Señor de todos los semidioses. Por favor acepta mis respetuosas reverencias ante Ti. Mi querido Señor, Tú eres la Superalma, y para satisfacer la aspiración de Tus devotos, desciendes a la tierra en Tus diversas encarnaciones trascendentales, las cuales son exactamente apropiadas para el deseo de adoración de Tus devotos. Ten la bondad de aceptar mis respetuosas reverencias.
“Mi querido Señor, la flor de loto crece de Tu ombligo, y siempre estás decorado con una guirnalda de flores de loto. Tus ojos siempre están extendidos como los pétalos de la flor de loto, y por lo tanto son completamente placenteros para los ojos de los demás. Tus pies de loto son tan suaves y delicados que siempre son adorados por Tus devotos puros, y pacifican sus corazones semejantes al loto. Por lo tanto, Te ofrezco repetidamente mis respetuosas reverencias.
“Tú posees toda clase de religiones, fama, propiedad, conocimiento y renunciación; Tu eres el refugio de las cinco opulencias. Aunque eres omnipresente, aun así has aparecido como el hijo de Vasudeva. Por lo tanto, por favor acepta mis respetuosas reverencias. Eres la Suprema Personalidad de Dios original y la causa suprema de todas las causas. Solo Su Señoría es el reservorio de todo conocimiento. Permítaseme ofrecer mis respetuosas reverencias a Ti. Personalmente no tienes nacimiento; aun así, eres el padre de toda la manifestación cósmica. Tú eres el depósito y refugio de toda clase de energías. La aparición manifiesta de este mundo es causada por Ti, y Tú eres tanto la causa como el efecto de esta manifestación cósmica. Por lo tanto, por favor acepta mis respetuosas reverencias.
“Mi querido Señor, en cuanto a los tres dioses–Brahmā, Viṣṇu y Śiva–ellos tampoco son independientes de Ti. Cuando hay necesidad de crear esta manifestación cósmica, creas Tu aparición pasional como Brahmā, y cuando deseas mantener esta manifestación cósmica, Te expandes como el Señor Viṣṇu, el depósito de toda bondad. Similarmente, apareces como el Señor Śiva, amo de las modalidades de la ignorancia, y así disuelves toda la creación. Tu posición trascendental siempre se mantiene, a pesar de crear estas tres modalidades de la naturaleza material. Nunca te enredas, como las entidades vivientes ordinarias, con estas modalidades de la naturaleza material.
“En realidad, mi Señor, Tú eres la naturaleza material, Tú eres el padre del universo, y Tú eres el tiempo eterno que ha causado la combinación de la naturaleza y el creador material. Aun así, siempre eres trascendental a todas estas actividades materiales. Mi querido Señor, Oh Suprema Personalidad de Dios, sé que tierra, agua, fuego, aire, cielo, los cinco objetos de los sentidos, la mente, los sentidos y sus deidades, el egoísmo, así como la energía material total–todo, animado e inanimado en este mundo fenoménico, está reposando en Ti. Puesto que todo es producido de Ti, nada puede estar separado de Ti. Sin embargo, puesto que Tú estás situado trascendentalmente, tampoco nada material puede identificarse con Tu personalidad. Todo es, por lo tanto, simultáneamente uno y diferente de Ti, y los filósofos que tratan de separar todo de Ti ciertamente están equivocados en su punto de vista.
“Mi querido Señor, permíteme informarte que este niño, cuyo nombre es Bhagadatta, es el hijo de mi hijo, Bhaumāsura. Él ha sido muy afectado por la espantosa situación creada por la muerte de su padre y se ha vuelto muy confundido, estando temeroso de la situación presente. Por lo tanto, lo he traído para que se rinda a Tus pies de loto. Solicito a Su Señoría que dés refugio a este niño y lo bendigas con Tus pies de loto. Lo traigo a Ti para que pueda ser aliviado de las reacciones de todas las actividades pecaminosas de su padre.”
Cuando el Señor Kṛṣṇa escuchó las oraciones de la madre tierra, inmediatamente le aseguró inmunidad frente a todas las situaciones temibles. Le dijo a Bhagadatta, “No temas.” Entonces entró en el palacio de Bhaumāsura, el cual estaba equipado con toda clase de opulencias. En el palacio de Bhaumāsura, el Señor Kṛṣṇa vio a 16,100 jóvenes princesas, quienes habían sido secuestradas y mantenidas cautivas allí. Cuando las princesas vieron a la Suprema Personalidad de Dios, Kṛṣṇa, entrar en el palacio, inmediatamente quedaron cautivadas por la belleza del Señor y oraron por Su misericordia sin causa. Dentro de sus mentes, decidieron aceptar al Señor Kṛṣṇa como su esposo sin ninguna vacilación. Cada una de ellas comenzó a orar a la providencia para que Kṛṣṇa pudiera convertirse en su esposo. Sincera y seriamente, ofrecieron sus corazones a los pies de loto de Kṛṣṇa con una actitud devocional inmaculada. Como la Superalma en el corazón de todos, Kṛṣṇa pudo entender su deseo incontaminado, y aceptó tomarlas como Sus esposas. Así, dispuso vestidos y ornamentos adecuados para ellas, y cada una de ellas, sentada en un palanquín, fue enviada a la Ciudad de Dvārakā. Kṛṣṇa también recogió riquezas ilimitadas del palacio, junto con cuadrigas, caballos, joyas y tesoros. Tomó del palacio cincuenta elefantes blancos, cada uno con cuatro colmillos, y todos ellos fueron enviados a Dvārakā.
Después de este incidente, el Señor Kṛṣṇa y Satyabhāmā entraron en Amarāvatī, la ciudad capital del planeta celestial, e inmediatamente entraron en el palacio del Rey Indra y su esposa, Śacīdevī, quienes les dieron la bienvenida. Kṛṣṇa entonces presentó a Indra los aretes de Aditi.
Cuando Kṛṣṇa y Satyabhāmā regresaban de la ciudad capital de Indra, Satyabhāmā recordó la promesa de Kṛṣṇa de darle la planta de la flor pārijāta. Aprovechando la oportunidad de haber llegado al reino celestial, arrancó una planta de pārijāta y la guardó sobre la espalda de Garuḍa. Una vez Nārada tomó una flor de pārijāta y la presentó a la esposa principal de Kṛṣṇa, Śrī Rukmiṇīdevī. A causa de esto, Satyabhāmā desarrolló un complejo de inferioridad; ella también quería una flor que viniera de Kṛṣṇa. Kṛṣṇa pudo entender la naturaleza competitiva femenina entre Sus coesposas, y sonrió. Inmediatamente le preguntó a Satyabhāmā, “¿Por qué pides solo una flor? Me gustaría darte un árbol entero de flores pārijāta.”
En realidad, Kṛṣṇa había llevado deliberadamente a Su esposa Satyabhāmā con Él para que pudiera recoger la pārijāta con su propia mano. Pero los habitantes del planeta celestial, incluyendo a Indra, se irritaron mucho. Sin su permiso, Satyabhāmā había arrancado una planta de pārijāta, la cual no se encuentra en el planeta tierra. Indra, junto con otros semidioses, ofreció oposición a Kṛṣṇa y Satyabhāmā por llevarse la planta, pero para complacer a Su esposa favorita Satyabhāmā, Kṛṣṇa se volvió decidido e inflexible, así que hubo una lucha entre los semidioses y Kṛṣṇa. Como de costumbre, Kṛṣṇa salió victorioso, y triunfalmente trajo a este planeta tierra la planta de pārijāta escogida por Su esposa, a Dvārakā. Después de esto, la planta fue instalada en el jardín del palacio de Satyabhāmā. Debido a este extraordinario árbol, la casa de jardín de Satyabhāmā se volvió extraordinariamente hermosa. Mientras la planta de pārijāta descendió al planeta tierra, la fragancia de la flor también descendió, y los cisnes celestiales también emigraron a esta tierra en busca de su fragancia y miel.
La conducta del Rey Indra hacia Kṛṣṇa no fue muy apreciada por grandes sabios como Śukadeva Gosvāmī. Por Su misericordia sin causa, Kṛṣṇa había ido al reino celestial, Amarāvatī, para presentar al Rey Indra los aretes de su madre, los cuales se habían perdido con Bhaumāsura, e Indra se había alegrado mucho al recibirlos. Pero cuando una planta de flores del reino celestial fue tomada por Kṛṣṇa, Indra se ofreció a luchar contra Él. Esto fue interés propio de parte de Indra. Él ofreció su oración, inclinando su cabeza hacia los pies de loto de Kṛṣṇa, pero tan pronto como su propósito se cumplio, se convirtió en una criatura diferente. Así es la manera de actuar de los hombres materialistas. Los hombres materialistas siempre están interesados en su propio beneficio. Para este propósito pueden ofrecer cualquier clase de respeto a cualquiera, pero cuando su interés personal termina, ya no son amigos. Esta naturaleza egoísta no solo se encuentra entre la clase más rica de hombres en este planeta, sino que está presente incluso en personalidades como Indra y otros semidioses. Demasiada riqueza vuelve egoísta al hombre. Un hombre egoísta no está preparado para adoptar la conciencia de Kṛṣṇa y es condenado por grandes devotos como Śukadeva Gosvāmī. En otras palabras, la posesión de demasiadas riquezas mundanas es una descalificación para avanzar en la conciencia de Kṛṣṇa.
Después de derrotar a Indra, Kṛṣṇa dispuso casarse con las 16,100 muchachas traídas de la custodia de Bhaumāsura. Expandiéndose en 16,100 formas, simultáneamente se casó con todas ellas en diferentes palacios en un momento auspicioso. Así estableció la verdad de que Kṛṣṇa, y nadie más, es la Suprema Personalidad de Dios. No hay nada imposible, porque Kṛṣṇa es la Suprema Personalidad de Dios; Él es todopoderoso, omnipresente e imperecedero, y como tal no hay nada maravilloso en este pasatiempo. Todos los palacios de las más de 16,000 reinas de Kṛṣṇa estaban llenos de jardines adecuados, muebles y otros enseres, de los cuales no hay paralelo en este mundo. No hay exageración en esta historia del Śrīmad-Bhāgavatam. Las reinas de Kṛṣṇa eran todas expansiones de la diosa de la fortuna, Lakṣmījī. Kṛṣṇa solía vivir con ellas en diferentes palacios, y las trataba exactamente de la misma manera en que un hombre ordinario trata a su esposa.
Debemos recordar siempre que la Suprema Personalidad de Dios, Kṛṣṇa, estaba actuando exactamente como un ser humano; aunque mostró Sus opulencias extraordinarias al casarse simultáneamente con más de 16,000 esposas en más de 16,000 palacios, Él se comportó con ellas tal como un hombre ordinario, y siguió estrictamente la relación entre esposo y esposa requerida en los hogares ordinarios. Por lo tanto, es muy difícil comprender las características del Brahman Supremo, la Personalidad de Dios. Incluso semidioses como Brahmā y otros son incapaces de sondear los pasatiempos trascendentales del Señor. Las esposas de Kṛṣṇa fueron tan afortunadas que obtuvieron a la Suprema Personalidad de Dios como su esposo, aunque la personalidad de su esposo era desconocida incluso para semidioses como Brahmā.
En sus tratos como esposo y esposa, Kṛṣṇa y Sus reinas sonreían, platicaban, bromeaban, se abrazaban, y así sucesivamente, y su relación conyugal se desarrollaba cada vez más. De esta manera, tanto Kṛṣṇa como las reinas disfrutaban de felicidad trascendental en su vida doméstica. Aunque cada una de las reinas tenía miles de doncellas ocupadas en su servicio, todas las reinas estaban personalmente atentas en servir a Kṛṣṇa. Cada una de ellas solía recibir personalmente a Kṛṣṇa cuando Él entraba en el palacio. Se ocupaban de sentarlo en un hermoso sofá, presentarle toda clase de parafernalia de adoración, lavar Sus pies de loto con agua del Ganges, ofrecerle nueces de betel y masajear Sus piernas. De esta manera, le brindaban alivio de la fatiga de estar fuera de casa. Se encargaban de abanicarlo apropiadamente, ofrecerle aceites esenciales fragantes de flores, decorarlo con guirnaldas de flores, arreglar Su cabello, pedirle que se recostara para descansar, bañarlo personalmente y alimentarlo con deliciosos platos sabrosos. Todas estas cosas eran hechas por cada reina personalmente. No esperaban a las doncellas. En otras palabras, Kṛṣṇa y Sus diferentes reinas demostraron en esta tierra una vida doméstica ideal.
Así termina el significado Bhaktivedanta del Segundo Volúmen, Cuarto Capítulo de Kṛṣṇa, “La Liberación del Demonio Bhaumāsura.”