Capítulo 6
La Tabla Genealógica de la Familia de Kṛṣṇa
Kṛṣṇa tenía 16,108 esposas, y con cada una de ellas engendró diez hijos, todos iguales a su padre en las opulencias de fuerza, belleza, sabiduría, fama, riqueza y renunciación. “De tal padre, tal hijo.” Las 16,108 esposas de Kṛṣṇa eran princesas, y cuando cada una veía que Kṛṣṇa estaba siempre presente en su respectivo palacio y no salía del hogar, consideraban a Kṛṣṇa un esposo dominado por su esposa, muy apegado a ellas. Cada una de ellas pensaba que Kṛṣṇa era su muy obediente esposo, pero en realidad Kṛṣṇa no sentía atracción por ninguna de ellas. Aunque cada una pensaba que era la única esposa de Kṛṣṇa y que era muy, muy querida por Él, el Señor Kṛṣṇa, puesto que es ātmārāma, autosuficiente, no era ni querido ni hostil con ninguna de ellas; era igual para con todas las esposas y las trataba como un esposo perfecto solo para complacerlas. Para Él, no había necesidad siquiera de una sola esposa. De hecho, ya que eran mujeres, las esposas no podían comprender la posición exaltada de Kṛṣṇa ni las verdades acerca de Él.
Todas las princesas que eran esposas de Kṛṣṇa eran exquisitamente hermosas, y cada una de ellas estaba atraída por los ojos de Kṛṣṇa, que eran como pétalos de loto, y por Su hermoso rostro, largos brazos, amplias orejas, agradable sonrisa, conversación humorística y dulces palabras. Influenciadas por estas características de Kṛṣṇa, todas solían vestirse de manera muy atractiva, deseando atraer a Kṛṣṇa mediante su encanto corporal femenino. Solían manifestar sus características femeninas sonriendo y moviendo las cejas, lanzando así afiladas flechas de amor conyugal solo para despertar en Kṛṣṇa deseos lujuriosos hacia ellas. Aun así, no podían agitar la mente de Kṛṣṇa ni Su apetito sexual. Esto significa que Kṛṣṇa nunca tuvo relaciones sexuales con ninguna de Sus muchas esposas, salvo y excepto para engendrar hijos.
Las reinas de Dvārakā eran tan afortunadas que obtuvieron al Señor Śrī Kṛṣṇa como su esposo y compañero personal, aunque Él no es accesible ni siquiera para semidioses exaltados como Brahmā. Permanecieron juntos como esposo y esposa, y Kṛṣṇa, como esposo ideal, las trataba de tal manera que a cada momento había un aumento de bienaventuranza trascendental en sus intercambios de sonrisas, conversaciones y asociación mutua. Cada esposa tenía cientos y miles de sirvientas, y aun así, cuando Kṛṣṇa entraba en los palacios de Sus miles de esposas, cada una de ellas solía recibir personalmente a Kṛṣṇa sentándolo en un hermoso asiento, adorándolo con toda la parafernalia indispensable, lavando personalmente Sus pies de loto, ofreciéndole nueces de betel, masajeando Sus piernas para aliviar su fatiga, abanicándolo para hacerlo sentir cómodo, ofreciéndole toda clase de pasta de sándalo perfumada, aceites y aromáticos, colocando guirnaldas de flores en Su cuello, arreglando Su cabello, haciéndolo recostarse en la cama y ayudándolo en Su baño. Así lo servían siempre en todos los aspectos, especialmente cuando Kṛṣṇa comía. Siempre estaban ocupadas en el servicio del Señor.
De las 16,108 reinas de Kṛṣṇa, cada una de las cuales tenía diez hijos, la siguiente es la lista de los hijos de las primeras ocho reinas. De Rukmiṇī, Kṛṣṇa tuvo diez hijos: Pradyumna, Cārudeṣṇa, Sudeṣṇa, Cārudeha, Sucāru, Cārugupta, Bhadracāru, Cārucandra, Vicāru y Cāru. Ninguno de ellos era inferior en cualidades a su divino padre, el Señor Kṛṣṇa. De igual manera, Satyabhāmā tuvo diez hijos, y sus nombres son los siguientes: Bhānu, Subhānu, Svarbhānu, Prabhānu, Bhānumān, Candrabhānu, Bṛhadbhānu, Atibhānu, Śrībhānu y Pratibhānu. La siguiente reina, Jāmbavatī, tuvo diez hijos, encabezados por Sāmba. Sus nombres son los siguientes: Sāmba, Sumitra, Purujit, Śatajit, Sahasrajit, Vijaya, Citraketu, Vasumān, Draviḍa y Kratu. El Señor Kṛṣṇa era especialmente muy afectuoso con los hijos de Jāmbavatī. De Su esposa Satyā, la hija del Rey Nagnajit, el Señor Kṛṣṇa tuvo diez hijos. Ellos son los siguientes: Vīra, Candra, Aśvasena, Citragu, Vegavān, Vṛṣa, Āma, Śaṅku, Vasu y Kunti. Entre todos ellos, Kuntī era muy poderoso. Kṛṣṇa tuvo diez hijos con Kālindī, y son los siguientes: Śruta, Kavi, Vṛṣa, Vīra, Subāhu, Bhadra, Śānti, Darśa, Pūrṇamāsa y el menor, Somaka. De Su siguiente esposa, Lakṣmaṇā, la hija del Rey de la Provincia de Madras, engendró diez hijos, con los nombres Praghoṣa, Gātravān, Siṁha, Bala, Prabala, Ūrdhvaga, Mahāśakti, Saha, Oja y Aparājita. De igual manera, Su siguiente esposa, Mitravindā, tuvo diez hijos. Ellos son los siguientes: Vṛka, Harṣa, Anila, Gṛdhra, Vardhana, Annāda, Mahāṁsa, Pāvana, Vahni y Kṣudhi. Su siguiente esposa, Bhadrā, tuvo diez hijos, con los nombres Saṅgrāmajit, Bṛhatsena, Śūra, Praharaṇa, Arijit, Jaya, Subhadrā, Vāma, Āyu y Satyaka. Además de estas ocho reinas principales, Kṛṣṇa tenía otras 16,100 esposas, y todas ellas tuvieron diez hijos cada una.
El hijo mayor de Rukmiṇī, Pradyumna, se casó con Māyāvatī desde su mismo nacimiento, y después volvió a casarse con Rukmavatī, la hija de su tío materno, Rukmī. De esta Rukmavatī, Pradyumna tuvo un hijo llamado Aniruddha. De esta manera, la familia de Kṛṣṇa–Kṛṣṇa y Sus esposas, junto con sus hijos y nietos e incluso bisnietos–sumaban en conjunto casi mil millones de miembros familiares.
Rukmī, el hermano mayor de la primera esposa de Kṛṣṇa, Rukmiṇī, fue grandemente perseguido e insultado en su lucha con Kṛṣṇa, pero a petición de Rukmiṇī su vida fue perdonada. Desde entonces, Rukmī guardó un gran rencor contra Kṛṣṇa y siempre fue hostil hacia Él. Sin embargo, su hija se casó con el hijo de Kṛṣṇa, y su nieta se casó con el nieto de Kṛṣṇa, Aniruddha. Este hecho pareció un poco asombroso para Mahārāja Parīkṣit cuando lo oyó de Śukadeva Gosvāmī. “Me sorprende que Rukmī y Kṛṣṇa, que eran tan profundamente hostiles el uno del otro, pudieran unirse nuevamente mediante relaciones matrimoniales entre sus descendientes.” Parīkṣit Mahārāja sentía curiosidad por el misterio de este incidente, y por eso preguntó más a Śukadeva Gosvāmī. Debido a que Śukadeva Gosvāmī era un yogī práctico, nada estaba oculto para su poder de revelación. Un yogī perfecto como Śukadeva Gosvāmī puede ver el pasado, presente y futuro en todos los detalles. Por lo tanto, para tales yogīs o místicos no puede haber nada oculto. Cuando Parīkṣit Mahārāja preguntó a Śukadeva Gosvāmī, Śukadeva Gosvāmī respondió de la siguiente manera.
Pradyumna, el hijo mayor de Kṛṣṇa, nacido de Rukmiṇī, era el propio Cupido. Era tan hermoso y atractivo que la hija de Rukmī, es decir, Rukmavatī, no pudo seleccionar a ningún otro esposo aparte de Pradyumna durante su svayaṁvara. Por lo tanto, en aquella asamblea de selección, ella enguirnaldó a Pradyumna en presencia de todos los demás príncipes. Cuando hubo una lucha entre los príncipes, Pradyumna salió victorioso, y por lo tanto Rukmī se vio obligado a ofrecerle a su hermosa hija. Aunque una enemistad distante siempre ardía en el corazón de Rukmī debido a haber sido insultado por el rapto de su hermana Rukmiṇī, por parte de Kṛṣṇa, cuando su hija seleccionó a Pradyumna como su esposo, Rukmī no pudo resistirse a consentir en la ceremonia matrimonial solo para complacer a su hermana, Rukmiṇī. Y así Pradyumna se convirtió en el sobrino de Rukmī. Además de los diez hijos descritos anteriormente, Rukmiṇī tuvo una hermosa hija de grandes ojos, y ella fue casada con el hijo de Kṛtavarmā, cuyo nombre era Balī.
Aunque Rukmī era un verdadero enemigo de Kṛṣṇa, sentía gran afecto por su hermana Rukmiṇī, y quería complacerla en todos los aspectos. Debido a esto, cuando el nieto de Rukmiṇī, Aniruddha, iba a casarse, Rukmī ofreció a su nieta Rocanā a Aniruddha. Tal matrimonio entre primos cercanos no está muy sancionado por la cultura Védica, pero para complacer a Rukmiṇī, Rukmī ofreció a su hija y a su nieta al hijo y al nieto de Kṛṣṇa. De este modo, cuando se completó la negociación del matrimonio de Aniruddha con Rocanā, una gran comitiva matrimonial acompañó a Aniruddha y partió de Dvārakā. Viajaron hasta llegar a Bhojakaṭa, que Rukmī había colonizado después de que su hermana fuera raptada por Kṛṣṇa. Esta comitiva matrimonial era encabezada por el abuelo, es decir, el Señor Kṛṣṇa, acompañado por el Señor Balarāma, así como por la primera esposa de Kṛṣṇa, Rukmiṇī, Su hijo Pradyumna, el hijo de Jāmbavatī, Sāmba, y muchos otros parientes y miembros de la familia. Llegaron a la ciudad de Bhojakaṭa, y la ceremonia matrimonial se realizó pacíficamente.
El Rey de Kaliṅga era amigo de Rukmī y le dio el mal consejo de jugar con Balarāma y así derrotarlo en una apuesta. Entre los reyes kṣatriya, apostar y jugar ajedrez no era algo poco común. Si alguien desafiaba a un amigo a jugar en el tablero de ajedrez, el amigo no podía rechazar el desafío. Śrī Balarāmajī no era un jugador de ajedrez muy experto, y esto era conocido por el Rey de Kaliṅga. Así que a Rukmī se le aconsejó vengarse de los miembros de la familia de Kṛṣṇa desafiando a Balarāma a jugar ajedrez. Aunque Śrī Balarāmajī no era un jugador de ajedrez muy experto, era muy entusiasta en las actividades deportivas. Aceptó el desafío de Rukmī y se sentó a jugar. La apuesta era con monedas de oro, y Balarāma, en primer lugar, apostó cien monedas, luego 1,000 monedas y después 10,000 monedas. Cada vez, Balarāma perdió, y Rukmī resultó victorioso.
La pérdida de Śrī Balarāma en el juego fue una oportunidad para que el Rey de Kaliṅga criticara a Kṛṣṇa y a Balarāma. Así, el Rey de Kaliṅga hablaba en tono de burla y mostraba deliberadamente sus dientes a Balarāma. Debido a que Balarāma era el perdedor en el juego, se mostró un poco intolerante ante aquellas palabras sarcásticas y burlonas. Se agitó un poco, y cuando Rukmī volvió a desafiar a Balarāma, hizo una apuesta de 100,000 monedas de oro. Afortunadamente, esta vez Balarāma ganó. Aunque Balarāmajī había ganado, Rukmī, debido a su astucia, comenzó a afirmar que Balarāma era el perdedor y que él mismo había ganado. Debido a esta mentira, Balarāmajī se enojó muchísimo con Rukmī. Su agitación fue tan repentina y grande que parecía un maremoto en el océano durante un día de luna llena. Los ojos de Balarāma son naturalmente rojizos, y cuando se agitó y enojó, Sus ojos se volvieron más rojizos. Esta vez Él desafió e hizo una apuesta de cien millones de monedas.
Una vez más, Balarāma fue el ganador de acuerdo con las reglas del ajedrez, pero Rukmī nuevamente comenzó astutamente a afirmar que él había ganado. Rukmī apeló a los príncipes presentes, y mencionó especialmente el nombre del Rey de Kaliṅga. En ese momento hubo una voz desde el aire durante la disputa, y anunció que, para todo propósito honesto, Balarāma, el verdadero ganador de este juego, estaba siendo insultado y que la afirmación de Rukmī de que él había ganado era absolutamente falsa.
A pesar de esta voz divina, Rukmī insistió en que Balarāma había perdido, y por su persistencia parecía que tenía la muerte sobre su cabeza. Falsamente envanecido por el mal consejo de su amigo, no dio mucha importancia al oráculo, y comenzó a criticar a Balarāmajī. Dijo, “Mi querido Balarāmajī, Ustedes dos hermanos, simples muchachos pastores de vacas, pueden ser muy expertos en cuidar vacas, pero ¿cómo pueden ser expertos en jugar ajedrez o disparar flechas en el campo de batalla? Estas artes son bien conocidas solo por la orden principesca.” Al escuchar esta clase de palabras hirientes de Rukmī y al oír la ruidosa risa de todos los demás príncipes allí presentes, el Señor Balarāma se agitó como brasas ardientes. Inmediatamente tomó una maza en Su mano y, sin más palabras, golpeó a Rukmī en la cabeza. Con aquel solo golpe, Rukmī cayó de inmediato y murió. Así, Rukmī fue matado por Balarāma en aquella auspiciosa ocasión del matrimonio de Aniruddha.
Estas cosas no son muy poco comunes en la sociedad kṣatriya, y el Rey de Kaliṅga, temiendo que él sería el siguiente en ser atacado, huyó de la escena. Sin embargo, antes de que pudiera escapar siquiera unos pocos pasos, Balarāmajī lo capturó inmediatamente y, debido a que el Rey siempre mostraba sus dientes mientras criticaba a Balarāma y a Kṛṣṇa, le rompió todos sus dientes con Su maza. Los otros príncipes que apoyaban al Rey de Kaliṅga y a Rukmī también fueron capturados, y Balarāma los golpeó con Su maza, rompiéndoles las piernas y los brazos. No intentaron desquitarse, sino que consideraron prudente huir de la sangrienta escena.
Durante esta contienda entre Balarāma y Rukmī, el Señor Kṛṣṇa no pronunció una sola palabra, pues sabía que si apoyaba a Balarāma, Rukmiṇī estaría infeliz, y si decía que la muerte de Rukmī era injusta, entonces Balarāma estaría infeliz. Por lo tanto, el Señor Kṛṣṇa guardó silencio sobre la muerte de Su cuñado Rukmī, en ocasión del matrimonio de Su nieto. No perturbó ni Su afectuosa relación con Balarāma ni con Rukmiṇī. Después de esto, la novia y el novio fueron sentados ceremonialmente en la carroza, y partieron hacia Dvārakā, acompañados por el séquito del novio. El séquito del novio estaba siempre protegido por el Señor Kṛṣṇa, el asesino del demonio Madhu. Así dejaron el reino de Rukmī, Bhojakaṭa, y felizmente partieron hacia Dvārakā.
Así termina el significado Bhaktivedanta del Segundo Volúmen, Sexto Capítulo de Kṛṣṇa, “La Tabla Genealógica de la Familia de Kṛṣṇa.”