Capítulo 2: La Muerte de Satrājit y Śatadhanvā

Capítulo 2

La Muerte de Satrājit y Śatadhanvā

Después de que Akrūra visitó Hastināpura e informó a Kṛṣṇa de la condición de los Pāṇḍavas, hubo acontecimientos posteriores. Los Pāṇḍavas fueron trasladados a una casa que estaba hecha de goma laca y que más tarde fue incendiada, y todos entendieron que los Pāṇḍavas, junto con su madre, Kuntī, habían muerto. Esta información también fue enviada al Señor Kṛṣṇa y a Balarāma. Después de consultarlo entre Ellos, decidieron ir a Hastināpura para mostrar simpatía a Sus parientes. Kṛṣṇa y Balarāma ciertamente sabían que los Pāṇḍavas no podían haber muerto en el devastador incendio, pero a pesar de saber esto quisieron ir a Hastināpura para participar en el duelo. Al llegar a Hastināpura, Kṛṣṇa y Balarāma fueron primero que nada a ver a Bhīṣmadeva porque él era el jefe de la dinastía Kuru. Luego vieron a Vidura, Gāndhārī y Droṇa. Otros miembros de la dinastía Kuru no estaban apenados, porque querían que los Pāṇḍavas y su madre fueran asesinados. Pero algunos miembros de la familia, encabezados por Bhīṣma, estaban verdaderamente muy apenados por el incidente, y Kṛṣṇa y Balarāma expresaron igual tristeza, sin revelar la situación real.

Mientras Kṛṣṇa y Balarāma estaban fuera de la ciudad de Dvārakā, hubo una conspiración para quitar la joya Syamantaka a Satrājit. El principal conspirador era Śatadhanvā. Junto con otros, Śatadhanvā quería casarse con Satyabhāmā, la hermosa hija de Satrājit. Satrājit había prometido que daría en caridad a su hermosa hija a varios candidatos, pero más tarde la decisión fue cambiada, y Satyabhāmā fue entregada a Kṛṣṇa junto con la joya Syamantaka. Satrājit no tenía deseo de entregar la joya junto con su hija, y Kṛṣṇa, conociendo su mentalidad, aceptó a su hija pero devolvió la joya. Después de recuperar la joya de Kṛṣṇa, quedó satisfecho y la mantuvo siempre con él. Pero en ausencia de Kṛṣṇa y Balarāma hubo una conspiración por parte de muchos hombres, incluyendo incluso a Akrūra y Kṛtavarmā, quienes eran devotos del Señor Kṛṣṇa, para quitar la joya a Satrājit. Akrūra y Kṛtavarmā se unieron a la conspiración porque querían la joya para Kṛṣṇa. Sabían que Kṛṣṇa quería la joya y que Satrājit no la había entregado apropiadamente. Otros se unieron a la conspiración porque estaban decepcionados por no haber obtenido la mano de Satyabhāmā. Algunos de ellos incitaron a Śatadhanvā a matar a Satrājit y quitarle la joya.

Generalmente se plantea la pregunta: ¿Por qué un gran devoto como Akrūra se unió a esta conspiración? ¿Y por qué Kṛtavarmā, aunque devoto del Señor, también se unió a la conspiración? La respuesta es dada por grandes autoridades como Jīva Gosvāmī y otros, quienes explican que, aunque Akrūra era un gran devoto, fue maldecido por los habitantes de Vṛndāvana debido a que se llevó a Kṛṣṇa de en medio de ellos. Debido a haber herido sus sentimientos, Akrūra fue forzado a unirse a la conspiración declarada por hombres pecaminosos. De manera similar, Kṛtavarmā era un devoto, pero debido a su íntima asociación con Kaṁsa, también fue contaminado por la reacción pecaminosa, y también se unió a la conspiración.

Siendo inspirado por todos los miembros de la conspiración, Śatadhanvā una noche entró en la casa de Satrājit y lo mató mientras dormía. Śatadhanvā era un hombre pecaminoso de carácter abominable, y aunque debido a sus actividades pecaminosas no le quedaban muchos días de vida, decidió matar a Satrājit mientras Satrājit dormía en casa. Cuando entró en la casa para matar a Satrājit, todas las mujeres allí comenzaron a llorar muy fuertemente, pero a pesar de sus grandes protestas, Śatadhanvā descuartizó sin misericordia a Satrājit sin vacilación alguna, exactamente como un carnicero mata a un animal en el matadero. Puesto que Kṛṣṇa estaba ausente de casa, Su esposa Satyabhāmā también estaba presente la noche en que Satrājit fue asesinado, y comenzó a llorar, “¡Mi querido padre! ¡Mi querido padre! ¡Cuán despiadadamente has sido asesinado!” El cuerpo muerto de Satrājit no fue removido de inmediato para que fuera cremado porque Satyabhāmā quería ir a ver a Kṛṣṇa en Hastināpura. Por lo tanto, el cuerpo fue preservado en un tanque de aceite para que Kṛṣṇa pudiera regresar y ver el cuerpo muerto de Satrājit y tomar verdadera acción contra Śatadhanvā. Satyabhāmā partió de inmediato hacia Hastināpura para informar a Kṛṣṇa acerca de la espantosa muerte de su padre.

Cuando Kṛṣṇa fue informado por Satyabhāmā del asesinato de Su suegro, comenzó a lamentarse como un hombre ordinario. Su gran tristeza es, una vez más, algo extraño. El Señor Kṛṣṇa no tiene nada que ver con la acción y la reacción, pero debido a que estaba desempeñando el papel de un ser humano expresó Su plena simpatía por el duelo de Satyabhāmā, y Sus ojos se llenaron de lágrimas al escuchar acerca de la muerte de Su suegro. Así, comenzó a lamentarse, “¡Oh, qué desafortunados acontecimientos han ocurrido!” De esta manera, tanto Kṛṣṇa como Balarāma, junto con Satyabhāmā, la esposa de Kṛṣṇa, regresaron inmediatamente a Dvārakā y comenzaron a hacer planes para matar a Śatadhanvā y quitarle la joya. Aunque era un gran forajido en la ciudad, Śatadhanvā aún temía mucho el poder de Kṛṣṇa, y por eso se llenó de temor ante la llegada de Kṛṣṇa.

Entendiendo el plan de Kṛṣṇa de matarlo, inmediatamente fue a buscar refugio en Kṛtavarmā. Pero cuando fue abordado por él, Kṛtavarmā dijo, “Yo nunca podré ofender al Señor Kṛṣṇa y Balarāma porque Ellos no son personas ordinarias. Ellos son la Suprema Personalidad de Dios. ¿Quién puede ser salvado de la muerte si ha ofendido a Balarāma y Kṛṣṇa? Nadie puede ser salvado de Su ira.” Kṛtavarmā además dijo que Kaṁsa, aunque poderoso y asistido por muchos demonios, no pudo ser salvado de la ira de Kṛṣṇa, y qué hablar de Jarāsandha, quien había sido derrotado por Kṛṣṇa dieciocho veces y cada vez tuvo que retirarse de la lucha con desilusión.

Cuando Śatadhanvā fue rechazado por Kṛtavarmā, fue a Akrūra y le suplicó que lo ayudara. Akrūra también respondió, “Tanto Balarāma como Kṛṣṇa son Ellos Mismos la Suprema Personalidad de Dios, y cualquiera que conozca Su fuerza ilimitada nunca se atrevería a ofenderlos o luchar contra Ellos.” Además informó a Śatadhanvā, “Kṛṣṇa y Balarāma son tan poderosos que simplemente por desearlo están creando toda la manifestación cósmica, manteniéndola y disolviéndola. Desafortunadamente, las personas que están perplejas por la energía ilusoria no pueden entender la fuerza de Kṛṣṇa, aunque toda la manifestación cósmica está completamente bajo Su control.” Citó, como ejemplo, que Kṛṣṇa, incluso a la edad de siete años, había levantado la Colina Govardhana y había continuado sosteniendo la montaña durante siete días, exactamente como un niño lleva una pequeña sombrilla. Akrūra informó claramente a Śatadhanvā que él siempre ofrecería sus más respetuosas reverencias a Kṛṣṇa, la Superalma de todo lo que es creado y la causa original de todas las causas. Cuando Akrūra también rehusó darle refugio, Śatadhanvā decidió entregar en manos de Akrūra la joya Syamantaka. Entonces, montando un caballo que podía correr a gran velocidad y hasta más de seiscientos cuarenta kilométros de un tirón, huyó de la ciudad.

Cuando Kṛṣṇa y Balarāma fueron informados de la huida de Śatadhanvā, montaron en Su cuadriga, cuya bandera estaba marcada con la imagen de Garuḍa, y lo siguieron de inmediato. Kṛṣṇa estaba particularmente enojado con Śatadhanvā y quería matarlo porque había matado a Satrājit, una personalidad superior. Satrājit resultaba ser el suegro de Kṛṣṇa, y es la instrucción de los śāstras que cualquiera que se haya rebelado contra una persona superior, o gurudruha, debe ser castigado en proporción al volumen de la ofensa. Debido a que Śatadhanvā había matado a Su suegro, Kṛṣṇa estaba determinado a matarlo por cualquier medio.

El caballo de Śatadhanvā se agotó y murió cerca de una casa-jardín en Mithilā. Incapaz de recibir ayuda del caballo, Śatadhanvā comenzó a correr a gran velocidad. Para ser justos con Śatadhanvā, Kṛṣṇa y Balarāma también dejaron Su cuadriga y comenzaron a seguir a Śatadhanvā a pie. Mientras tanto Śatadhanvā como Kṛṣṇa corrían a pie, Kṛṣṇa tomó Su disco y cortó la cabeza de Śatadhanvā. Después de que Śatadhanvā fue muerto, Kṛṣṇa buscó entre sus ropas la joya Syamantaka, pero no pudo encontrarla. Entonces regresó a Balarāma y dijo, “Hemos matado a esta persona inútilmente porque la joya no se encuentra con él.” Śrī Balarāma sugirió, “La joya podría haber sido dejada bajo custodia de otro hombre en Dvārakā, así que será mejor que regreses y la busques.” Śrī Balarāma expresó Su deseo de permanecer en la Ciudad de Mithilā por algunos días porque disfrutaba de una amistad íntima con el rey. Por lo tanto, Kṛṣṇa regresó a Dvārakā, y Balarāma entró en la ciudad de Mithilā.

Cuando el Rey de Mithilā vio la llegada de Śrī Balarāma a su ciudad, se complació muchísimo y recibió al Señor con gran honor y hospitalidad. Presentó muchos valiosos obsequios a Balarāmajī para buscar Su complacencia. En este tiempo Śrī Balarāma vivió en la ciudad durante varios años como invitado de honor del Rey de Mithilā, Janaka Mahārāja. Durante este tiempo, Duryodhana, el hijo mayor de Dhṛtarāṣṭra, aprovechó la oportunidad de acudir a Balarāma y aprender de Él el arte de luchar con maza.

Después de matar a Śatadhanvā, Kṛṣṇa regresó a Dvārakā, y con el fin de complacer a Su esposa Satyabhāmā, le informó de la muerte de Śatadhanvā, el asesino de su padre. Pero también le informó que la joya no había sido encontrada en su posesión. Entonces, de acuerdo con los principios religiosos, Kṛṣṇa, junto con Satyabhāmā, realizó toda clase de ceremonias en honor a la muerte de Su suegro. En esa ceremonia todos los amigos y parientes de la familia se reunieron.

Akrūra y Kṛtavarmā, quienes eran miembros prominentes en la conspiración para matar a Satrājit, habían incitado a Śatadhanvā a matarlo, pero cuando oyeron de la muerte de Śatadhanvā a manos de Kṛṣṇa, y cuando también oyeron que Kṛṣṇa había regresado a Dvārakā, ambos dejaron inmediatamente Dvārakā. Los ciudadanos de Dvārakā se sintieron amenazados por la peste y las perturbaciones naturales debido a la ausencia de Akrūra en la ciudad. Esto era una especie de superstición porque mientras el Señor Kṛṣṇa estuviera presente no podría haber ninguna peste, hambruna o perturbación natural. Pero en ausencia de Akrūra hubo algunas perturbaciones en Dvārakā. Una vez, en la provincia de Kāśī dentro de la fortificación de Vārāṇasī, hubo una severa sequía y prácticamente no cayó lluvia. En ese tiempo el Rey de Kāśī arregló el matrimonio de su hija, conocida como Gāndinī, con Śvaphalka, el padre de Akrūra. Esto fue hecho por el Rey de Kāśī siguiendo el consejo de un astrólogo, y de hecho ocurrió que después del matrimonio de la hija del Rey con Śvaphalka hubo lluvia suficiente en la provincia. Debido a este poder sobrenatural de Śvaphalka, su hijo Akrūra también era considerado igualmente poderoso, y la gente tenía la impresión de que dondequiera que Akrūra o su padre permanecieran, no habría ninguna perturbación natural, hambruna o sequía. Se considera que el reino es feliz donde no hay hambruna, pestes, ni calor o frío excesivos y donde las personas son felices mental, espiritual y corporalmente. Tan pronto como hay alguna perturbación, la gente considera que la causa se debe a la ausencia de una personalidad auspiciosa en la ciudad. Así surgió un rumor de que debido a la ausencia de Akrūra estaban ocurriendo cosas inauspiciosas. Después de la partida de Akrūra, algunos de los miembros mayores de la ciudad comenzaron a percibir que también había signos inauspiciosos debido a la ausencia de la joya Syamantaka. Cuando el Señor Śrī Kṛṣṇa escuchó estos rumores que eran difundidos por la gente, decidió convocar a Akrūra desde el reino de Kāśī. Akrūra era el tío de Kṛṣṇa; por lo tanto, cuando regresó a Dvārakā el Señor Kṛṣṇa primero que nada le dio la bienvenida como corresponde a una persona superior. Kṛṣṇa es la Superalma en el corazón de todos; Él sabe todo lo que ocurre en el corazón de cada uno. Él sabía todo lo que había sucedido en relación con la conspiración de Akrūra con Śatadhanvā. Por lo tanto, sonriendo, comenzó a dirigirse a Akrūra.

Dirigiéndose a él como el principal entre los hombres magnánimos, Kṛṣṇa dijo, “Mi querido tío, ya Me es conocido que la joya Syamantaka fue dejada por Śatadhanvā contigo. En el presente no hay un reclamante directo de la joya Syamantaka, porque el Rey Satrājit no tiene descendencia masculina. Su hija Satyabhāmā no está muy ansiosa por esta joya, sin embargo, el hijo que se espera de ella, como nieto de Satrājit, después de cumplir con los principios regulativos de la herencia, sería el reclamante legal de la joya.” El Señor Kṛṣṇa indicó con esta declaración que Satyabhāmā ya estaba embarazada y que su hijo sería el verdadero reclamante de la joya y ciertamente tomaría la joya de él.

Kṛṣṇa continuó, “Esta joya es tan poderosa que ningún hombre ordinario es capaz de conservarla. Yo sé que tú eres muy piadoso en tus actividades, por lo tanto no hay objeción en que la joya permanezca contigo. Hay una dificultad, y es que Mi hermano mayor, Śrī Balarāma, no cree Mi versión de que la joya está contigo. Por lo tanto te solicito, Oh magnánimo, que Me muestres la joya ante Mis otros parientes para que ellos puedan quedar pacificados. No puedes negar que la joya está contigo porque por varias clases de rumores podemos entender que has aumentado tu opulencia y estás realizando sacrificios sobre un altar hecho de oro macizo.” Las propiedades de la joya eran conocidas: dondequiera que permaneciera la joya, produciría para su guardián casi nueve mounds de oro puro diariamente. Akrūra estaba obteniendo oro en esa proporción y lo distribuía muy profusamente en la ejecución de sacrificios. El Señor Kṛṣṇa citó el gasto lujoso de Akrūra en oro como evidencia positiva de su posesión de la joya Syamantaka.

Cuando el Señor Kṛṣṇa, en términos amistosos y con un dulce lenguaje, impresionó a Akrūra acerca del hecho real, y Akrūra entendió que nada podía ser ocultado del conocimiento de Śrī Kṛṣṇa, trajo la valiosa joya, resplandeciente como el sol y cubierta por una tela, y la presentó ante Kṛṣṇa. El Señor Kṛṣṇa tomó la joya Syamantaka en Su mano y la mostró a todos Sus parientes y amigos presentes allí, y luego nuevamente devolvió la joya a Akrūra en presencia de ellos para que supieran que la joya estaba realmente siendo guardada por Akrūra en la Ciudad de Dvārakā.

Esta historia de la joya Syamantaka es muy significativa. En el Śrīmad-Bhāgavatam se dice que cualquiera que escuche la historia de la joya Syamantaka, o la describa, o simplemente la recuerde, quedará libre de toda clase de difamación y de las reacciones de todas las actividades impías, y así alcanzará la condición perfecta más elevada de paz.

Así termina el significado Bhaktivedanta del Segundo Volúmen, Segundo Capítulo de Kṛṣṇa, “La Muerte de Satrājit y Śatadhanvā.”

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