Capítulo 3: Kṛṣṇa Se Casa con Cinco Reinas

Capítulo 3

Kṛṣṇa Se Casa con Cinco Reinas

Hubo un gran rumor de que los cinco hermanos Pāṇḍavas, junto con su madre Kuntī, bajo el plan de Dhṛtarāṣṭra, habían muerto en un accidente de incendio en la casa de goma laca en la que vivían. Pero luego los cinco hermanos fueron descubiertos en la ceremonia de matrimonio de Draupadī; así que nuevamente se difundió otro rumor de que los Pāṇḍavas y su madre no estaban muertos. Era un rumor, pero en realidad era así; ellos regresaron a su ciudad capital, Hastināpura, y la gente los vio cara a cara. Cuando esta noticia fue llevada a Kṛṣṇa y Balarāma, Kṛṣṇa quiso verlos personalmente, y por lo tanto Kṛṣṇa decidió ir a Hastināpura.

Esta vez, Kṛṣṇa visitó Hastināpura con gran pompa, como un príncipe real, acompañado por Su comandante en jefe, Yuyudhāna, y por muchos otros soldados. En realidad no había sido invitado a visitar la ciudad, sin embargo fue a ver a los Pāṇḍavas debido al afecto que tenía por Sus grandes devotos. Visitó a los Pāṇḍavas sin previo aviso, y todos ellos se levantaron de sus respectivos asientos tan pronto como Lo vieron. Kṛṣṇa es llamado Mukunda porque tan pronto como uno entra en contacto constante con Kṛṣṇa o lo ve en plena conciencia de Kṛṣṇa, inmediatamente queda liberado de todas las ansiedades materiales. No solo eso, sino que inmediatamente queda bendecido con toda bienaventuranza espiritual.

Al recibir a Kṛṣṇa, los Pāṇḍavas se sintieron muy vivificados, tal como si hubieran despertado de la inconsciencia o de la pérdida de la vida. Cuando un hombre yace inconsciente, sus sentidos y las diferentes partes de su cuerpo no están activos, pero cuando recupera la conciencia, los sentidos de inmediato se activan. De manera similar, los Pāṇḍavas recibieron a Kṛṣṇa como si acabaran de recuperar su conciencia, y así se sintieron muy vivificados. El Señor Kṛṣṇa abrazó a cada uno de ellos, y por el contacto de la Suprema Personalidad de Dios, los Pāṇḍavas inmediatamente quedaron libres de todas las reacciones de la contaminación material, y por lo tanto sonreían en bienaventuranza espiritual. Al ver el rostro del Señor Kṛṣṇa, todos quedaron trascendentalmente satisfechos. El Señor Kṛṣṇa, aunque era la Suprema Personalidad de Dios, estaba desempeñando el papel de un ser humano ordinario, y así inmediatamente tocó los pies de Yudhiṣṭhira y Bhīma porque ellos eran Sus dos primos mayores. Arjuna abrazó a Kṛṣṇa como un amigo de la misma edad, mientras que los dos hermanos menores, a saber Nakula y Sahadeva, tocaron los pies de loto de Kṛṣṇa para mostrarle respeto. Después de un intercambio de saludos de acuerdo con la etiqueta social apropiada para la posición de los Pāṇḍavas y del Señor Kṛṣṇa, a Kṛṣṇa se le ofreció un asiento exaltado. Cuando estuvo cómodamente sentado, la recién casada Draupadī, joven y muy hermosa en su gracia femenina natural, vino ante el Señor Kṛṣṇa para ofrecerle sus respetuosos saludos. Los Yādavas que acompañaron a Kṛṣṇa a Hastināpura también fueron recibidos con mucho respeto; específicamente, a Sātyaki, o Yuyudhāna, también se le ofreció un buen asiento. De esta manera, cuando todos los demás estuvieron apropiadamente sentados, los cinco hermanos tomaron asiento cerca del Señor Kṛṣṇa.

Después de reunirse con los cinco hermanos, el Señor Kṛṣṇa fue personalmente a visitar a Śrīmatī Kuntīdevī, la madre de los Pāṇḍavas, quien también era la tía paterna de Kṛṣṇa. Al ofrecer Sus respetos a Su tía, Kṛṣṇa también tocó sus pies. Los ojos de Kuntīdevī se llenaron de lágrimas y, con gran amor, abrazó con profundo sentimiento al Señor Kṛṣṇa. Entonces ella preguntó por el bienestar de los miembros de su familia paterna–su hermano Vasudeva, su esposa y otros miembros de la familia. De manera similar, Kṛṣṇa también preguntó a Su tía acerca del bienestar de las familias Pāṇḍavas. Aunque Kuntīdevī tenía una relación con Kṛṣṇa debido a los vínculos familiares que compartían, supo inmediatamente después de encontrarse con Él que Él era la Suprema Personalidad de Dios. Recordó las calamidades pasadas de su vida y cómo por la gracia de Kṛṣṇa los Pāṇḍavas y su madre habían sido salvados. Ella sabía perfectamente bien que nadie, sin la gracia de Kṛṣṇa, podría haberlos salvado del accidente de incendio planeado por Dhṛtarāṣṭra y sus hijos. Con voz entrecortada, comenzó a narrar ante Kṛṣṇa la historia pasada de sus vidas.

Śrīmatī Kuntī dijo: “Mi querido Kṛṣṇa, recuerdo el día en que enviaste a mi hermano Akrūra para obtener información acerca de nosotros. Esto significa que Tú siempre nos recuerdas automáticamente. Cuando enviaste a Akrūra, pude entender que no había posibilidad de que fuéramos puestos en peligro. Toda buena fortuna en nuestra vida comenzó cuando nos enviaste a Akrūra. Desde entonces, he estado convencida de que no estamos sin protección. Podemos ser puestos en varios tipos de condiciones peligrosas por nuestros familiares, los Kurus, pero tengo la confianza de que Tú nos recuerdas y de que siempre nos mantienes sanos y salvos. Los devotos que simplemente piensan en Ti siempre son inmunes a toda clase de peligros materiales, y qué hablar de nosotros,  a quienes recuerdas personalmente. Así que, mi querido Kṛṣṇa, no hay cuestión de mala fortuna; siempre estamos en una posición auspiciosa debido a Tu gracia. Pero debido a que nos has otorgado un favor especial, la gente no debería pensar erróneamente que Tú eres parcial con algunos y desatento con otros. Tú no haces tal distinción. Nadie es Tu favorito y nadie es Tu enemigo. Como la Suprema Personalidad de Dios, eres igual para con todos, y todos pueden aprovechar Tu protección especial. El hecho es que aunque eres igual con todos, estás especialmente inclinado hacia los devotos que siempre piensan en Ti. Los devotos están relacionados contigo por vínculos de amor. Como tales, no pueden olvidarte ni por un momento. Tú estás presente en el corazón de todos, pero debido a que los devotos siempre Te recuerdan, Tú también respondes de acuerdo con eso. Aunque la madre tiene afecto por todos los hijos, cuida especialmente de aquel que depende completamente de ella. Sé con certeza, mi querido Kṛṣṇa, que estando sentado en el corazón de todos, siempre creas situaciones auspiciosas para Tus devotos inmaculados.”

Entonces el Rey Yudhiṣṭhira también glorificó a Kṛṣṇa como la Suprema Personalidad y el amigo universal de todos, pero debido a que Kṛṣṇa estaba cuidando especialmente de los Pāṇḍavas, el Rey Yudhiṣṭhira dijo: “Mi querido Kṛṣṇa, no sabemos qué clase de actividades piadosas hemos ejecutado en nuestras vidas pasadas que han hecho que seas tan bondadoso con nosotros y nos des Tu gracia. Sabemos muy bien que a los grandes místicos, que siempre están ocupados en meditar para capturarte, no les resulta fácil obtener tal gracia, ni tampoco pueden atraer de Ti atención personal alguna. No puedo entender por qué eres tan bondadoso con nosotros. Nosotros no somos yogīs, sino que, por el contrario, estamos apegados a las contaminaciones materiales. Somos cabezas de familia ocupados en política, en asuntos mundanos. No sé por qué eres tan bondadoso con nosotros.”

A petición del Rey Yudhiṣṭhira, Kṛṣṇa accedió a permanecer en Hastināpura durante cuatro meses en la estación de lluvias. Los cuatro meses de la estación lluviosa se llaman Cāturmāsya. Durante este período, los predicadores errantes y los brāhmaṇas, que generalmente viajan, se detienen en cierto lugar y viven bajo principios regulativos estrictos. Aunque el Señor Kṛṣṇa está por encima de todos los principios regulativos, aceptó permanecer en Hastināpura por afecto hacia los Pāṇḍavas. Aprovechando esta oportunidad de la residencia de Kṛṣṇa en Hastināpura, todos los ciudadanos de la ciudad obtuvieron el privilegio de verlo de vez en cuando, y así se sumergieron en bienaventuranza trascendental simplemente viendo al Señor Kṛṣṇa cara a cara.

Un día, mientras Kṛṣṇa se hospedaba con los Pāṇḍavas, Él y Arjuna se prepararon para ir al bosque a cazar. Ambos se sentaron en la cuadriga, la cual llevaba una bandera con la imagen de Hanumān. La cuadriga especial de Arjuna siempre está marcada con la imagen de Hanumān, y por lo tanto su nombre también es Kapidhvaja. (Kapi significa Hanumān, y dhvaja significa “bandera.”) Así, Arjuna fue al bosque con su arco y sus flechas infalibles. Se vistió con prendas protectoras adecuadas, pues iba a practicar matando muchos enemigos. Entró específicamente en aquella parte del bosque donde había muchos tigres, ciervos y varios otros animales. Kṛṣṇa no fue con Arjuna para practicar la matanza de animales porque Él no necesita practicar nada; Él es autosuficiente. Acompañó a Arjuna para ver cómo practicaba, porque en el futuro tendría que matar a muchos enemigos. Después de entrar en el bosque, Arjuna mató muchos tigres, jabalíes, bisontes, gavayas (una clase de animal salvaje), rinocerontes, ciervos, liebres, puercoespines y otros animales similares, a los cuales atravesó con sus flechas. Algunos de los animales muertos, que eran aptos para ser ofrecidos en sacrificios, fueron recogidos por los sirvientes y enviados al Rey Yudhiṣṭhira. Otros animales feroces, tales como tigres y rinocerontes, fueron matados únicamente para detener perturbaciones en el bosque. Puesto que hay muchos sabios y personas santas que residen en los bosques, es deber de los reyes kṣatriyas mantener incluso el bosque en una condición pacífica para vivir.

Arjuna se sintió cansado y sediento por la cacería, y por lo tanto fue a la orilla del Yamunā junto con Kṛṣṇa. Cuando ambos Kṛṣṇas, es decir, Kṛṣṇa y Arjuna (Arjuna a veces es llamado Kṛṣṇa, al igual que Draupadī), llegaron a la orilla del Yamunā, lavaron sus manos, pies y bocas y bebieron el agua clara del Yamunā. Mientras descansaban y bebían agua, vieron a una hermosa joven en edad de casarse caminando sola por la orilla del Yamunā. Kṛṣṇa pidió a Su amigo Arjuna que avanzara y preguntara a la joven quién era. Por orden de Kṛṣṇa, Arjuna se acercó inmediatamente a la joven, que era muy hermosa. Tenía un cuerpo atractivo, hermosos dientes brillantes y un rostro sonriente. Arjuna preguntó, “Mi querida joven, eres muy hermosa con tus senos elevados–¿puedo preguntarte quién eres? Estamos sorprendidos de verte vagando aquí sola. ¿Cuál es tu propósito al venir aquí? Solo podemos suponer que estás buscando un esposo adecuado. Si no te importa, puedes revelar tu propósito. Trataré de complacerte.”

La hermosa joven era el río Yamunā personificado. Ella respondió, “Señor, soy la hija del dios del sol, y ahora estoy ejecutando penitencia y austeridad para tener al Señor Viṣṇu como mi esposo. Pienso que Él es la Persona Suprema y perfectamente adecuado para convertirse en mi esposo. Revelo así mi deseo porque quisiste conocerlo.”

La joven continuó, “Mi querido señor, sé que tú eres el héroe Arjuna; así que puedo decir además que no aceptaré a nadie como mi esposo aparte del Señor Viṣṇu, porque Él es el único protector de todas las entidades vivientes y el otorgador de liberación para todas las almas condicionadas. Te estaré agradecida si oras al Señor Viṣṇu para que se complazca conmigo.” La joven Yamunā sabía muy bien que Arjuna era un gran devoto del Señor Kṛṣṇa y que si él oraba, Kṛṣṇa nunca negaría su petición. Acercarse a Kṛṣṇa directamente a veces puede ser inútil, pero acercarse a Kṛṣṇa a través de Su devoto ciertamente tendrá éxito. Ella además dijo a Arjuna, “Mi nombre es Kālindī, y vivo dentro de las aguas del Yamunā. Mi padre tuvo la bondad de construir una casa especial para mí dentro de las aguas del Yamunā, y he hecho el voto de permanecer en el agua mientras no pueda encontrar al Señor Kṛṣṇa.” El mensaje de la joven Kālindī fue debidamente transmitido a Kṛṣṇa por Arjuna, aunque Kṛṣṇa, como la Superalma en el corazón de todos, lo sabía todo. Sin más discusión, Kṛṣṇa aceptó inmediatamente a Kālindī y le pidió que se sentara en la cuadriga. Entonces todos ellos se dirigieron hacia el Rey Yudhiṣṭhira.

Después de esto, el Rey Yudhiṣṭhira le solicitó a Kṛṣṇa que ayudara en la construcción de una casa apropiada que sería diseñada por el gran arquitecto Viśvakarmā, el ingeniero celestial del reino celestial. Kṛṣṇa inmediatamente mandó llamar a Viśvakarmā, y le hizo construir una maravillosa ciudad de acuerdo con el deseo del Rey Yudhiṣṭhira. Cuando esta ciudad fue construida, Mahārāja Yudhiṣṭhira pidió a Kṛṣṇa que viviera con ellos algunos días más con el fin de darles el placer de Su asociación. El Señor Kṛṣṇa aceptó la petición de Mahārāja Yudhiṣṭhira y permaneció allí muchos días más.

Mientras tanto, Kṛṣṇa se ocupó en el pasatiempo de ofrecer el Bosque Khāṇḍava, que pertenecía al Rey Indra. Kṛṣṇa quería dárselo a Agni, el dios del fuego. El Bosque Khāṇḍava contenía muchas variedades de hierbas medicinales, y Agni necesitaba consumirlas para rejuvenecerse. Sin embargo, Agni no tocó directamente el Bosque Khāṇḍava, sino que pidió a Kṛṣṇa que lo ayudara. Agni sabía que Kṛṣṇa estaba muy complacido con él porque anteriormente Le había dado el disco Sudarśana. Así que, para satisfacer a Agni, Kṛṣṇa se convirtió en el auriga de Arjuna, y ambos fueron al Bosque Khāṇḍava. Después de que Agni hubo consumido el Bosque Khāṇḍava, quedó muy complacido. Esta vez, ofreció un arco específico conocido como Gāṇḍīva, cuatro caballos blancos, una cuadriga y una aljaba invencible con dos flechas específicas consideradas talismanes, las cuales poseían tanto poder que ningún guerrero podía contrarrestarlas. Cuando el Bosque Khāṇḍava estaba siendo devorado por Agni, el dios del fuego, había un demonio de nombre Maya que fue salvado por Arjuna del devastador incendio. Por esta razón, aquel antiguo demonio se convirtió en un gran amigo de Arjuna, y para complacer a Arjuna construyó una hermosa sala de asambleas dentro de la ciudad construida por Viśvakarmā. Esta sala de asambleas tenía algunos rincones tan desconcertantes que cuando Duryodhana vino a visitar esta casa quedó confundido, confundiendo el agua por tierra y la tierra por agua. Así, Duryodhana se sintió insultado por la opulencia de los Pāṇḍavas, y se convirtió en su enemigo resuelto.

Después de algunos días, Kṛṣṇa pidió permiso al Rey Yudhiṣṭhira para regresar a Dvārakā. Cuando obtuvo permiso, fue a Su país, acompañado por Sātyaki, el líder de los Yadus que estaban viviendo en Hastināpura con Él. Kālindī también regresó con Kṛṣṇa a Dvārakā. Después de regresar, Kṛṣṇa consultó a muchos astrólogos eruditos para encontrar el momento adecuado para casarse con Kālindī, y luego se casó con ella con gran pompa. Esta ceremonia de matrimonio dio mucho placer a los familiares de ambas partes, y todos disfrutaron de la gran ocasión.

Los reyes de Avantīpura (ahora conocida como Ujjain) se llamaban Vinda y Anuvinda. Ambos reyes estaban bajo el control de Duryodhana. Tenían una hermana llamada Mitravindā, quien era una joven muy cualificada, erudita y elegante. Ella era la hija de una de las tías de Kṛṣṇa. Ella debía seleccionar a su esposo en la asamblea de príncipes, pero deseaba intensamente tener a Kṛṣṇa como su esposo. Sin embargo, durante la asamblea para seleccionar a su esposo, Kṛṣṇa estaba presente, y se llevó por la fuerza a Mitravindā en presencia de todos los demás príncipes reales. Incapaces de oponerse a Kṛṣṇa, los príncipes quedaron simplemente mirándose unos a otros.

Después de este incidente, Kṛṣṇa se casó con la hija del Rey de Kośala. El Rey de la provincia de Kośala era llamado Nagnajit. Él era muy piadoso y seguidor de las ceremonias rituales Védicas. Su bellísima hija se llamaba Satyā. A veces Satyā era llamada Nagnajitī, pues era la hija del Rey Nagnajit. El rey Nagnajit quería dar la mano de su hija a cualquier príncipe que pudiera derrotar a siete toros muy fuertes y robustos que él mantenía. Nadie en el orden principesco podía derrotar a los siete toros, y por lo tanto nadie podía reclamar la mano de Satyā. Los siete toros eran muy fuertes, y difícilmente podían tolerar siquiera el olor de cualquier príncipe. Muchos príncipes se acercaron a este reino e intentaron someter a estos toros, pero en lugar de controlarlos, ellos mismos fueron derrotados. Esta noticia se difundió por todo el país, y cuando Kṛṣṇa oyó que la joven Satyā solo podía obtenerse derrotando a los siete toros, se preparó para ir al reino de Kośala. Con muchos soldados, se dirigió a esa parte del país, conocida como Ayodhyā, haciendo una visita oficial de estado.

Cuando el Rey de Kośala supo que Kṛṣṇa había venido a pedir la mano de su hija, se sintió muy complacido. Con gran respeto y pompa, dio la bienvenida a Kṛṣṇa al reino. Cuando Kṛṣṇa se acercó a él, Le ofreció un asiento apropiado y artículos para Su recepción. Todo parecía muy elegante. Kṛṣṇa también le ofreció respetuosas reverencias, considerándolo Su futuro suegro.

Cuando Satyā, la hija del Rey Nagnajit, comprendió que Kṛṣṇa Mismo había venido para casarse con ella, se sintió muy complacida de que el esposo de la diosa de la fortuna hubiera venido tan bondadosamente allí para aceptarla. Ella había atesorado durante mucho tiempo la idea de casarse con Kṛṣṇa y estaba siguiendo los principios de austeridad para obtener al esposo deseado. Entonces comenzó a pensar, “Si he realizado actividades piadosas lo mejor que he podido, y si sinceramente he pensado todo este tiempo en tener a Kṛṣṇa como mi esposo, entonces Kṛṣṇa puede complacerse en cumplir mi deseo largamente anhelado.” Ella comenzó a ofrecer oraciones a Kṛṣṇa mentalmente, pensando, “No sé cómo la Suprema Personalidad de Dios puede complacerse conmigo. Él es el amo y Señor de todos. Incluso la diosa de la fortuna, cuyo lugar está al lado de la Suprema Personalidad de Dios, y el Señor Śiva, el Señor Brahmā y muchos otros semidioses de diferentes planetas, siempre ofrecen sus respetuosas reverencias al Señor. El Señor también desciende a veces a esta tierra en diferentes encarnaciones para cumplir el deseo de Sus devotos. Él es tan exaltado y grande que no sé cómo satisfacerlo.” Ella pensó que la Suprema Personalidad de Dios solo podía complacerse por Su propia misericordia sin causa hacia el devoto; de otro modo, no había otro medio para complacerlo. El Señor Caitanya, de la misma manera, oró en Sus versos del Śikṣāṣṭaka, “Mi Señor, soy Tu sirviente eterno. De una manera u otra he caído en esta existencia material. Si bondadosamente me recoges y me fijas como un átomo de polvo a Tus pies de loto, será un gran favor para Tu sirviente eterno.” El Señor solo puede ser complacido por una actitud humilde en el espíritu de servicio. Cuanto más prestemos servicio al Señor bajo la dirección del maestro espiritual, más avanzaremos en el sendero de acercarnos al Señor. No podemos exigir ninguna gracia o misericordia del Señor debido al servicio que Le hemos prestado. Él puede aceptar o no aceptar nuestro servicio, pero el único medio para satisfacer al Señor es a través de la actitud de servicio, y nada más.

El Rey Nagnajit ya era un rey piadoso, y al tener a Kṛṣṇa en su palacio, comenzó a adorarlo lo mejor que pudo según su conocimiento y capacidad. Se presentó ante el Señor de esta manera: “Mi querido Señor, Tú eres el propietario de toda la manifestación cósmica, y Tú eres Nārāyaṇa, el descanso de todas las entidades vivientes. Tú eres autosuficiente y estás complacido con Tus opulencias personales, así que, ¿cómo podría yo ofrecerte algo? ¿Y cómo podría complacerte con tal ofrenda? No es posible, porque yo soy una insignificante entidad viviente. En realidad, no tengo capacidad para prestarte ningún servicio.”

Kṛṣṇa es la Superalma de todas las entidades vivientes, así que pudo entender la mente de Satyā, la hija del Rey Nagnajit. También estaba muy complacido con la respetuosa adoración del Rey al ofrecerle un asiento, alimentos, residencia, etc. Apreciaba, por lo tanto, que tanto la muchacha como el padre de la muchacha estuvieran ansiosos por tenerlo como su pariente íntimo. Comenzó a sonreír y con una gran voz dijo, “Mi querido Rey Nagnajit, sabes muy bien que cualquiera en el orden principesco que sea regular en su posición nunca pedirá nada a nadie, por muy exaltado que sea. Tales solicitudes por parte de un rey kṣatriya a otra persona han sido deliberadamente prohibidas por los eruditos seguidores Védicos. Si un kṣatriya quebranta esta regulación, su acción es condenada por los eruditos. Pero a pesar de este rígido principio regulativo, te estoy pidiendo la mano de tu hermosa hija solo para establecer nuestra relación en correspondencia con tu gran recepción hacia Mí. También puedes complacerte en saber que en la tradición de nuestra familia no existe la posibilidad de ofrecer nada a cambio por aceptar a tu hija. No podemos pagar ningún precio que puedas imponer por entregarla.” En otras palabras, Kṛṣṇa quería pedir la mano  de Satyā al Rey sin cumplir la condición de derrotar a los siete toros.

Después de oír la declaración del Señor Kṛṣṇa, el Rey Nagnajit dijo, “Mi querido Señor, Tú eres el reservorio de todo placer, de todas las opulencias y de todas las cualidades. La diosa de la fortuna, Lakṣmījī, vive siempre en Tu pecho. En estas circunstancias, ¿quién puede ser un mejor esposo para mi hija? Tanto yo como mi hija siempre hemos orado por esta oportunidad. Tú eres el jefe de la dinastía Yadu. Ten la bondad de saber que desde el principio hice el voto de casar a mi hija con un candidato adecuado, alguien que pudiera salir victorioso en la prueba que he ideado. He impuesto esta prueba solo para comprender la destreza y posición de mi futuro yerno. Tú eres el Señor Kṛṣṇa, y Tú eres el principal de todos los héroes. Estoy seguro de que podrás someter a estos siete toros sin ninguna dificultad. Hasta ahora nunca han sido dominados por ningún príncipe; cualquiera que haya intentado someterlos simplemente ha terminado con sus miembros rotos.”

El Rey Nagnajit continuó su petición: “Kṛṣṇa, si amablemente enfrenas a los siete toros y los sometes, entonces sin duda serás escogido como el esposo deseado de mi hija, Satyā.” Después de oír esta declaración, Kṛṣṇa pudo entender que el Rey no quería romper su voto. Así, para cumplir su deseo, se ajustó el cinturón y se preparó para luchar con los toros. Inmediatamente Se dividió en siete Kṛṣṇas, y cada uno de Ellos inmediatamente atrapó a un toro y puso una brida en su nariz, poniéndolo así bajo control como si fuera un juguete.

El hecho de que Kṛṣṇa se dividiera en siete es muy significativo. Satyā, la hija del Rey Nagnajit, sabía que Kṛṣṇa ya se había casado con muchas otras esposas, y aun así estaba apegada a Kṛṣṇa. Para animarla, Él inmediatamente Se expandió en siete. El significado es que Kṛṣṇa es uno, pero tiene ilimitadas formas de expansión. Se casó con muchos cientos de miles de esposas, pero esto no significa que mientras estaba con una esposa, las demás estuvieran privadas de Su asociación. Kṛṣṇa podía asociarse con cada una de Sus esposas por medio de Sus expansiones.

Cuando Kṛṣṇa puso a los toros bajo Su control poniéndose una brida en la nariz, la fuerza y orgullo de estos fueron inmediatamente aplastados. El nombre y la fama que los toros habían alcanzado quedaron así vencidos. Cuando los toros fueron sujetados por Kṛṣṇa, Él tiró de ellos con fuerza, tal como un niño tira de un toro de madera de juguete. Al ver esta ventaja de Kṛṣṇa, el Rey Nagnajit quedó sumamente asombrado y de inmediato, con gran placer, llevó a su hija Satyā ante Kṛṣṇa y se la entregó. Kṛṣṇa también aceptó de inmediato a Satyā como Su esposa. Entonces hubo una ceremonia matrimonial con gran pompa. Las reinas del Rey Nagnajit también estaban muy complacidas porque su hija Satyā obtuvo a Kṛṣṇa como esposo. Como el Rey y las reinas estaban muy complacidos en esta ocasión auspiciosa, hubo una celebración por toda la ciudad en honor al matrimonio. Por todas partes se escuchaban los sonidos de la caracola y de los timbales, así como diversas otras vibraciones de música y canto. Los eruditos brāhmaṇas comenzaron a derramar sus bendiciones sobre la pareja recién casada. En júbilo, todos los habitantes de la ciudad se vistieron con coloridas prendas y ornamentos. El Rey Nagnajit estaba tan complacido que comenzó a dar una dote a su hija y a su yerno, de la siguiente manera.

En primer lugar les dio diez mil vacas y tres mil jóvenes sirvientas bien vestidas, adornadas hasta el cuello. Este sistema de dote aún se mantiene vigente en la India, especialmente entre los príncipes kṣatriyas. Además, cuando un príncipe kṣatriya se casa, al menos una docena de sirvientas de edad similar son entregadas junto con la novia. Después de dar las vacas y las sirvientas, el Rey también enriqueció la dote dando 9,000 elefantes y cien veces más cuadrigas que elefantes. Esto significa que dio 900,000 cuadrigas. Y dio cien veces más caballos que cuadrigas, o 90,000,000 caballos, y cien veces más esclavos que caballos. Tales esclavos y sirvientas eran mantenidos por los príncipes reales con todas las provisiones, como si fueran sus propios hijos o miembros de la familia. Después de dar esta dote como se describió, el Rey de la provincia de Kośala hizo sentar a su hija y a su gran yerno en una cuadriga. Les permitió partir hacia su hogar, protegidos por una división de soldados bien equipados. Mientras viajaban rápidamente hacia su nuevo hogar, su corazón se llenó de afecto por ellos.

Antes de este matrimonio de Satyā con Kṛṣṇa, había habido muchas competencias con los toros del Rey Nagnajit, y muchos otros príncipes de la dinastía Yadu y de otras dinastías también habían intentado ganar la mano de Satyā. Cuando los frustrados príncipes de las otras dinastías oyeron que Kṛṣṇa había tenido éxito en obtener la mano de Satyā al someter a los toros, naturalmente se llenaron de envidia. Mientras Kṛṣṇa viajaba hacia Dvārakā, todos los príncipes frustrados y derrotados Lo rodearon y comenzaron a lanzar sus flechas sobre el cortejo nupcial. Cuando atacaron al grupo de Kṛṣṇa y arrojaron flechas como incesantes torrentes de lluvia, Arjuna, el mejor amigo de Kṛṣṇa, asumió el desafío, y él solo los ahuyento muy fácilmente para complacer a su gran amigo Kṛṣṇa en ocasión de Su matrimonio. De inmediato tomó su arco llamado Gāṇḍīva y ahuyentó a todos los príncipes; exactamente como un león ahuyenta a todos los demás animales pequeños simplemente persiguiéndolos, Arjuna ahuyentó a todos los príncipes sin matar ni a uno solo de ellos. Después de esto, el jefe de la dinastía Yadu, el Señor Kṛṣṇa, junto con Su esposa recién casada y una enorme dote, entró en la ciudad de Dvārakā con gran pompa. Kṛṣṇa vivió allí con Su esposa muy pacíficamente.

Kṛṣṇa tenía otra tía, la hermana de Su padre, cuyo nombre era Śrutakīrti, y que estaba casada y vivía en la provincia de Kekaya. Ella tenía una hija cuyo nombre era Bhadrā. Bhadrā también quería casarse con Kṛṣṇa, y su hermano se la entregó incondicionalmente. Kṛṣṇa también la aceptó como Su legítima esposa. Después de eso, Kṛṣṇa se casó con una hija del rey de la provincia de Madras, y su nombre era Lakṣmaṇā. Lakṣmaṇā poseía todas las buenas cualidades. Ella también fue tomada por la fuerza por Kṛṣṇa, quien la tomó de la misma manera en que Garuḍa arrebató la vasija de néctar de las manos de los demonios. Kṛṣṇa raptó a esta muchacha en presencia de muchos otros príncipes en la asamblea de su svayaṁvara. Svayaṁvara es una ceremonia en la que la novia puede escoger a su propio esposo de entre una asamblea de muchos príncipes.

La descripción del matrimonio de Kṛṣṇa con las cinco muchachas mencionadas en este capítulo no es suficiente. Él tuvo muchos otros miles de esposas además de ellas. Los otros miles de esposas fueron aceptadas por Kṛṣṇa después de matar a un demonio llamado Bhaumāsura. Todos esos miles de muchachas estaban cautivas en el palacio de Bhaumāsura, y Kṛṣṇa las liberó y se casó con ellas.

Así termina el significado Bhaktivedanta del Segundo Volúmen, Tercer Capítulo de Kṛṣṇa, “Kṛṣṇa Se Casa con Cinco Reinas.”

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