Capítulo 44
Kṛṣṇa Recupera al Hijo de Su Maestro
Cuando el Señor Kṛṣṇa vio que Vasudeva y Devakī permanecían de pie en una actitud reverencial, inmediatamente expandió Su influencia de yogamāyā para que pudieran tratarlo a Él y a Balarāma como hijos. Así como en el mundo material la relación existente entre padre y madre e hijos puede establecerse entre diferentes entidades vivientes por la influencia de la energía ilusoria, de la misma manera, por la influencia de yogamāyā, el devoto puede establecer una relación en la que la Suprema Personalidad de Dios sea su hijo. Después de crear esta situación mediante Su yogamāyā, Kṛṣṇa, apareciendo con Su hermano mayor Balarāma como los hijos más ilustres de la dinastía de los Sātvatas, se dirigió muy sumisa y respetuosamente a Vasudeva y Devakī: “Mi querido padre y madre, aunque siempre han estado muy ansiosos por la protección de Nuestras vidas, no pudieron disfrutar el placer de tenernos como Sus bebés, como Sus niños en crecimiento y como Sus jóvenes adolescentes.” Kṛṣṇa indirectamente glorificó la paternidad de Nanda Mahārāja y la maternidad de Yaśodā como lo más glorioso porque, aunque Él y Balarāma no eran hijos nacidos de ellos, Nanda y Yaśodā sí disfrutaron realmente de Sus pasatiempos infantiles. Por el propio arreglo de la naturaleza, la niñez del ser viviente encarnado es disfrutada por los padres. Incluso en el reino animal se observa que los padres son afectuosos con sus crías. Cautivados por las actividades de sus hijos, cuidan mucho de su bienestar. En cuanto a Vasudeva y Devakī, ellos siempre estuvieron muy ansiosos por la protección de Kṛṣṇa y Balarāma. Por eso, después de la aparición de Kṛṣṇa, Él fue transferido inmediatamente a la casa de otros. Balarāma también fue transferido del vientre de Devakī al vientre de Rohiṇī.
Vasudeva y Devakī estaban llenos de ansiedad por la protección de Kṛṣṇa y Balarāma, y no pudieron disfrutar de Sus pasatiempos infantiles. Kṛṣṇa dijo, “Desafortunadamente, por orden de Nuestro destino, no pudimos ser criados por Nuestros propios padres para disfrutar de los placeres de la infancia en el hogar. Mi querido padre y madre, un hombre tiene una deuda que pagar a sus padres, de quienes recibe este cuerpo que puede otorgarle todos los beneficios de la existencia material. Según el mandato Védico, esta forma humana de vida permite realizar toda clase de actividades religiosas, satisfacer toda clase de deseos y adquirir toda clase de riquezas. Y solamente en esta forma humana existe toda posibilidad de liberarse de la existencia material. Este cuerpo es producido por los esfuerzos combinados del padre y de la madre. Todo ser humano debe sentirse endeudado con sus padres y comprender que no puede pagar su deuda. Si, después de crecer, un hijo no trata de satisfacer a sus padres mediante sus acciones o mediante una dotación de riquezas, ciertamente es castigado después de la muerte por el superintendente de la muerte y obligado a comer su propia carne. Si una persona es capaz de cuidar o dar protección a sus padres ancianos, hijos, al maestro espiritual, a los brāhmaṇas y a otros dependientes, pero no lo hace, se considera que ya está muerta, aunque supuestamente esté respirando. Mi querido padre y madre, ustedes siempre han estado muy ansiosos por Nuestra protección, pero desafortunadamente no pudimos prestarles ningún servicio. Hasta ahora simplemente hemos desperdiciado Nuestro tiempo; no pudimos servirles por razones fuera de Nuestro control. Madre y padre, por favor perdónennos por Nuestra acción pecaminosa.”
Cuando la Suprema Personalidad de Dios hablaba como un niño inocente con palabras muy dulces, tanto Vasudeva como Devakī quedaron cautivados por el afecto paternal y Los abrazaron con gran placer. Estaban asombrados y no podían hablar ni responder a las palabras de Kṛṣṇa, sino que simplemente Lo abrazaban a Él y a Balarāma con gran afecto y permanecían en silencio, derramando lágrimas incesantes.
Después de consolar así a Su padre y madre, la Suprema Personalidad de Dios, apareciendo como el amado hijo de Devakī, se acercó a Su abuelo Ugrasena y anunció que Ugrasena sería ahora el Rey del reino de los Yadus. Kaṁsa había estado gobernando por la fuerza el reino de los Yadus, a pesar de la presencia de su padre, a quien había arrestado. Pero después de la muerte de Kaṁsa, el padre de Kaṁsa fue liberado y se anunció que ahora sería el Rey del reino de los Yadus. Parece que en aquellos días, en la parte occidental de India, había muchos pequeños reinos, y eran gobernados por la dinastía Yadu, la dinastía Andhaka, la dinastía Vṛṣṇi y la dinastía Bhoja. Mahārāja Ugrasena pertenecía a la dinastía Bhoja; por lo tanto, Kṛṣṇa declaró indirectamente que el rey de la dinastía Bhoja sería el emperador de los otros pequeños reinos. Él voluntariamente pidió a Mahārāja Ugrasena que gobernara sobre Ellos porque eran sus súbditos. La palabra prajā se usa tanto para la progenie como para los ciudadanos, de modo que Kṛṣṇa pertenecía a la prajā, tanto como nieto de Mahārāja Ugrasena como miembro de la dinastía Yadu. Él aceptó voluntariamente el gobierno de Mahārāja Ugrasena. Informó a Ugrasena: “Debido a la maldición de Yayāti, los reyes de la dinastía Yadu no se levantarán contra el trono. Será Nuestro placer servirte como tus sirvientes. Nuestra plena cooperación contigo hará que tu posición sea más exaltada y segura, de modo que los reyes de otras dinastías no dudarán en pagar sus respectivos tributos. Protegido por Nosotros, serás honrado incluso por los semidioses de los planetas celestiales. Mi querido abuelo, por temor a Mi difunto tío Kaṁsa, todos los reyes pertenecientes a las dinastías Yadu, Vṛṣṇi, Andhaka, Madhu, Daśārha y Kukura estaban muy ansiosos y perturbados. Ahora puedes pacificarlos a todos y darles la seguridad de salvaguardia. Todo el reino estará en paz.”
Todos los reyes de las áreas vecinas habían abandonado sus hogares por temor a Kaṁsa y estaban viviendo en partes distantes del país. Ahora, después de la muerte de Kaṁsa y del restablecimiento de Ugrasena como rey, a los reyes vecinos se les ofrecieron toda clase de presentes y comodidades. Entonces regresaron a sus respectivos hogares. Después de este buen arreglo político, los ciudadanos de Mathurā se sintieron complacidos de vivir en Mathurā, protegidos por los fuertes brazos de Kṛṣṇa y Balarāma. Debido al buen gobierno en presencia de Kṛṣṇa y Balarāma, los habitantes de Mathurā sentían completa satisfacción en el cumplimiento de todos sus deseos y necesidades materiales, y debido a que veían a Kṛṣṇa y Balarāma diariamente, frente a frente, pronto olvidaron por completo todas las miserias materiales. Tan pronto como veían a Kṛṣṇa y Balarāma salir a la calle, muy bellamente vestidos y sonriendo y mirando aquí y allá, los ciudadanos se llenaban inmediatamente de éxtasis amoroso, simplemente al ver la presencia personal de Mukunda. Mukunda se refiere a aquel que puede otorgar liberación y bienaventuranza trascendental. La presencia de Kṛṣṇa actuaba como un tónico tan revitalizante que no solo la generación más joven, sino incluso los ancianos de Mathurā se llenaban completamente de energía y fuerza juveniles al verlo regularmente.
Nanda Mahārāja y Yaśodā también estaban viviendo en Mathurā porque Kṛṣṇa y Balarāma estaban allí, pero después de algún tiempo quisieron regresar a Vṛndāvana. Kṛṣṇa y Balarāma fueron ante ellos y, con gran sentimiento y afecto, abrazaron a Nanda y Yaśodā, y Kṛṣṇa comenzó a hablar de la siguiente manera: “Mi querido padre y madre, aunque Yo nací de Vasudeva y Devakī, ustedes han sido Nuestro verdadero padre y madre, porque desde Nuestro mismísimo nacimiento y niñez, Nos criaron con gran afecto y amor. Su amor afectuoso por Nosotros fue más de lo que cualquiera puede ofrecer a sus propios hijos. Ustedes son verdaderamente Nuestro padre y madre, porque Nos criaron como a sus propios hijos en un momento en que Nosotros éramos como huérfanos. Por ciertas razones fuimos rechazados por Nuestro padre y madre, y ustedes Nos protegieron. Mi querido padre y madre, sé que sentirán separación al regresar a Vṛndāvana y dejarnos aquí, pero por favor tengan la seguridad de que regresaré a Vṛndāvana justo después de dar alguna satisfacción a Mi verdadero padre y madre, Vasudeva y Devakī, a Mi abuelo y a otros parientes y miembros de la familia.” Kṛṣṇa y Balarāma satisficieron a Nanda y Yaśodā con dulces palabras y con la presentación de diversas vestimentas, ornamentos y utensilios bien elaborados. Los satisficieron, junto con sus amigos y vecinos que habían venido con ellos desde Vṛndāvana a Mathurā, tanto como fue posible. Debido a su excesivo afecto paternal por Balarāma y Kṛṣṇa, Nanda Mahārāja sintió lágrimas en sus ojos, y Los abrazó y partió con los pastores de vacas hacia Vṛndāvana.
Después de esto, Vasudeva hizo que su hijo fuera iniciado con el cordón sagrado como señal del segundo nacimiento, lo cual es esencial para las castas superiores de la sociedad humana. Vasudeva llamó al sacerdote de la familia y a eruditos brāhmaṇas, y la ceremonia del cordón sagrado de Kṛṣṇa y Balarāma fue debidamente realizada. Durante esta ceremonia, Vasudeva dio diversos ornamentos en caridad a los brāhmaṇas y les otorgó vacas decoradas con telas de seda y ornamentos de oro. Previamente, durante el nacimiento de Kṛṣṇa y Balarāma, Vasudeva había querido dar vacas en caridad a los brāhmaṇas, pero al estar encarcelado por Kaṁsa, solo pudo hacerlo dentro de su mente. Con la muerte de Kaṁsa, las vacas reales fueron dadas a los brāhmaṇas. Entonces Balarāma y Kṛṣṇa fueron debidamente iniciados con la ceremonia del cordón sagrado, y repitieron el canto del Gāyatrī mantra. El Gāyatrī mantra es ofrecido a los discípulos después de la ceremonia del cordón sagrado, y Balarāma y Kṛṣṇa cumplieron apropiadamente con el deber de cantar este mantra. Cualquiera que ejecute el canto de este mantra tiene que seguir ciertos principios y votos. Aunque Balarāma y Kṛṣṇa eran ambas Personalidades trascendentales, siguieron estrictamente los principios regulativos. Ambos fueron iniciados por el sacerdote de la familia, Gargācārya, usualmente conocido como Gargamuni, el ācārya de la dinastía Yadu. De acuerdo con la cultura Védica, toda persona respetable tiene un ācārya, o maestro espiritual. No se considera que una persona sea perfectamente culta sin haber sido iniciada y entrenada por un ācārya. Por lo tanto, se dice que aquel que se ha acercado a un ācārya está realmente en conocimiento perfecto. El Señor Kṛṣṇa y Balarāma eran la Suprema Personalidad de Dios, el maestro de toda educación y conocimiento. No había necesidad de que Ellos aceptaran un maestro espiritual o ācārya; sin embargo, para instruir a los hombres comunes, Ellos también aceptaron un maestro espiritual para el avance en el conocimiento espiritual.
Es costumbre, después de ser iniciado en el Gāyatrī mantra, que uno viva fuera del hogar por algún tiempo bajo el cuidado del ācārya para ser entrenado en la vida espiritual. Durante este período, uno tiene que trabajar bajo las órdenes del maestro espiritual como un sirviente ordinario. Hay muchas reglas y regulaciones para un brahmacārī que vive bajo el cuidado de un ācārya, y tanto el Señor Kṛṣṇa como Balarāma siguieron estrictamente esos principios regulativos mientras vivían bajo la instrucción de Su maestro espiritual, Sāndīpani Muni, en el hogar de este último en el norte de la India. De acuerdo con los mandatos de las escrituras, un maestro espiritual debe ser respetado y considerado en un nivel igual al de la Suprema Personalidad de Dios. Tanto Kṛṣṇa como Balarāma siguieron exactamente esos principios con gran devoción y observaron las regulaciones de brahmacarya, y así satisfacieron a Su maestro espiritual, quien Los instruyó en el conocimiento Védico. Estando muy satisfecho, Sāndīpani Muni Los instruyó en todas las complejidades de la sabiduría Védica así como en literaturas suplementarias tales como los Upaniṣads. Debido a que Kṛṣṇa y Balarāma eran kṣatriyas, fueron específicamente entrenados en la ciencia militar, política y matemática. En política hay seis departamentos de conocimiento–cómo hacer la paz, cómo luchar, cómo pacificar, cómo dividir y gobernar, cómo dar refugio, etc. Todos estos temas se les explicaron e instruyeron completamente a Kṛṣṇa y Balarāma.
El océano es la fuente del agua de un río. La nube se crea por la evaporación del agua del océano, y esa misma agua es distribuida como lluvia sobre toda la superficie de la tierra y luego regresa hacia el océano en ríos. Así, Kṛṣṇa y Balarāma, la Suprema Personalidad de Dios, son la fuente de toda clase de conocimiento, pero debido a que estaban actuando como niños humanos ordinarios, establecieron el ejemplo para que todos recibieran conocimiento de la fuente correcta. Así, Ellos aceptaron recibir conocimiento de un maestro espiritual.
Después de oír una sola vez del maestro, Kṛṣṇa y Balarāma aprendieron todas las artes y ciencias. En sesenta y cuatro días y sesenta y cuatro noches aprendieron todas las artes y ciencias necesarias que se requieren en la sociedad humana. Durante el día tomaban lecciones sobre una materia del maestro, y al caer la noche, después de haber oído del maestro, eran expertos en ese departamento de conocimiento.
En primer lugar aprendieron a cantar, a componer canciones y a reconocer las diferentes melodías; aprendieron los acentos y metros favorables y desfavorables, cómo cantar diferentes clases de ritmos y melodías, y cómo seguirlos al tocar diferentes clases de tambores. Aprendieron a danzar con ritmo, melodía y diferentes canciones. Aprendieron a escribir dramas, y aprendieron los diversos tipos de pinturas, comenzando desde diferentes artes de aldea hasta la etapa de perfección más elevada. También aprendieron a pintar tilaka en el rostro y a hacer diferentes clases de puntos en la frente y las mejillas. Luego aprendieron el arte de pintar en el suelo con pasta líquida de arroz y harina; tales pinturas son muy populares en ceremonias auspiciosas realizadas en asuntos domésticos o en el templo. Aprendieron cómo hacer un lugar de descanso con flores y cómo decorar ropas y hojas con pinturas coloridas. Aprendieron también cómo engastar diferentes joyas valiosas en ornamentos. Aprendieron el arte de hacer sonar vasijas de agua. Las vasijas de agua se llenan con agua hasta cierta medida de modo que cuando uno golpea las vasijas, se producen diferentes melodías, y cuando las vasijas son golpeadas juntas producen un sonido melodioso. También aprendieron cómo arrojar agua en los ríos o lagos mientras se bañaban entre amigos. También aprendieron cómo decorar con flores. Este arte de decorar todavía puede verse en varios templos de Vṛndāvana durante la estación de verano. Se llama phulabāḍi. El estrado, el trono, las paredes y el techo están todos completamente decorados, y una pequeña fuente aromática de flores se coloca en el centro. Debido a estas decoraciones florales, las personas fatigadas por el calor de la estación de verano se sienten refrescadas.
Kṛṣṇa y Balarāma aprendieron el arte de arreglar el cabello en diversos estilos y de colocar un yelmo en diferentes posiciones sobre la cabeza. También aprendieron cómo actuar en un escenario teatral, cómo decorar actores dramáticos con adornos florales sobre la oreja, y cómo rociar pulpa de sándalo y agua para producir una agradable fragancia. También aprendieron el arte de realizar proezas mágicas. Dentro del campo de la magia hay un arte llamado bahurūpī mediante el cual una persona se viste de tal manera que cuando se acerca a un amigo no puede ser reconocida. También aprendieron cómo preparar bebidas que se requieren en diversas ocasiones, y estudiaron jarabes y sabores y los efectos de la intoxicación. Aprendieron cómo manipular hilos delgados para hacer bailar marionetas, y aprendieron cómo colocar cuerdas en instrumentos musicales, tales como la vīṇā, sitar y tampura, para producir un sonido melodioso. Luego aprendieron acertijos y cómo plantearlos y resolverlos. Aprendieron el arte de leer libros por medio de los cuales incluso un estudiante tonto puede aprender muy rápidamente a leer el alfabeto y comprender la escritura. Luego aprendieron cómo ensayar y representar un drama. También estudiaron el arte de resolver crucigramas, llenar el espacio faltante y formar palabras completas.
También aprendieron cómo dibujar literatura pictográfica. En algunos países del mundo, la literatura pictográfica todavía existe. Una historia es representada por imágenes; por ejemplo, se dibuja un hombre y una casa para representar a un hombre yendo a casa. Kṛṣṇa y Balarāma también aprendieron el arte de la arquitectura–cómo construir edificios residenciales. Aprendieron a reconocer joyas valiosas estudiando el brillo y la calidad de sus colores. Luego aprendieron el arte de engastar joyas con oro y plata. También aprendieron cómo estudiar el suelo para encontrar minerales. Este estudio del suelo es ahora una ciencia altamente especializada, pero anteriormente era conocimiento común incluso para el hombre ordinario. Aprendieron a estudiar hierbas y plantas y a extraer medicinas de los elementos. Al estudiar las diferentes especies de plantas, aprendieron cómo cruzar plantas y obtener diferentes tipos de frutos. Aprendieron cómo entrenar y emplear corderos y gallos en peleas con fines deportivos. Luego aprendieron cómo enseñar a los loros a hablar y responder las preguntas de los seres humanos.
Ellos aprendieron psicología práctica–cómo influir en la mente de otro e inducir así a otra persona a actuar de acuerdo con el propio deseo. A veces esto se llama hipnotismo. Aprendieron cómo lavar el cabello, teñirlo de diferentes colores y rizarlo de distintas maneras. Aprendieron el arte de decir lo que está escrito en el libro de alguien sin realmente verlo. Aprendieron a decir lo que está contenido en el puño de otro. A veces los niños imitan este arte, aunque no muy exactamente. Un niño mantiene algo dentro de su puño y pregunta a su amigo, “¿Puedes decir qué hay dentro?”, y el amigo da alguna sugerencia, aunque en realidad no puede adivinarlo. Pero hay un arte mediante el cual uno puede entender y realmente decir qué está sostenido dentro del puño.
Kṛṣṇa y Balarāma aprendieron cómo hablar y entender los idiomas de varios países. Ellos no aprendieron solamente los idiomas de los seres humanos. Kṛṣṇa podía hablar incluso con animales y aves. Evidencia de esto se encuentra en la literatura Vaiṣṇava compilada por los Gosvāmīs. Luego aprendieron cómo hacer carruajes y aviones con flores. Se dice en el Rāmāyaṇa que después de derrotar a Rāvaṇa, Rāmacandra fue llevado desde Laṅkā hasta Bhāratavarṣa en un avión de flores llamado puṣpa-ratha. Kṛṣṇa entonces aprendió el arte de predecir acontecimientos al ver señales. En un libro llamado Khanār vacana, se describen diversos tipos de señales y presagios. Si, cuando uno sale, ve a alguien con un balde lleno de agua, eso es una muy buena señal. Pero si uno ve a alguien con un balde vacío, no es una muy buena señal. De manera similar, si uno ve leche de vaca junto con un ternero, es una buena señal. El resultado de entender estas señales es que uno puede predecir acontecimientos, y Kṛṣṇa aprendió esta ciencia. Kṛṣṇa también aprendió el arte de componer mātṛkā. Una mātṛkā es una sección de un crucigrama con tres letras en una línea; contando cualquiera de las tres de cualquier lado, siempre suman nueve. Las mātṛkās son de diferentes clases y tienen diferentes propósitos.
Kṛṣṇa aprendió el arte de cortar piedras valiosas como diamantes, y aprendió el arte de preguntar y responder componiendo inmediatamente poesía dentro de Su mente. Aprendió la ciencia de la acción y reacción de combinaciones y permutaciones físicas. Aprendió el arte de un psiquiatra, que puede entender los movimientos psíquicos de otra persona. Aprendió cómo satisfacer los propios deseos. Los deseos son muy difíciles de satisfacer; pero si uno desea algo que es irrazonable y nunca puede cumplirse, el deseo puede ser sometido y satisfecho, y eso es un arte. Por este arte uno también puede someter los impulsos sexuales cuando surgen, tal como surgen incluso en la vida de brahmacārī. Por este arte uno puede hacer incluso de un enemigo su amigo o transferir la acción directa de un elemento físico a otras cosas.
El Señor Kṛṣṇa y Balarāma, el reservorio de todo conocimiento de artes y ciencias, exhibieron Su perfecta comprensión cuando ofrecieron servir a Su maestro concediéndole cualquier cosa que él deseara. Esta ofrenda del estudiante al maestro o maestro espiritual se llama guru-dakṣiṇā. Es esencial que un estudiante satisfaga al maestro a cambio de cualquier aprendizaje recibido, ya sea material o espiritual. Cuando Kṛṣṇa y Balarāma ofrecieron Su servicio de esta manera, el maestro, Sāndīpani Muni, pensó que era sabio pedirles algo extraordinario, algo que ningún estudiante común pudiera ofrecer. Por lo tanto consultó con su esposa acerca de qué pedirles. Ellos ya habían visto las potencias extraordinarias de Kṛṣṇa y Balarāma y podían entender que los dos muchachos eran la Suprema Personalidad de Dios. Decidieron pedir el regreso de su hijo, quien se había ahogado en el océano en la orilla de Prabhāsakṣetra.
Cuando Kṛṣṇa y Balarāma oyeron de Su maestro acerca de la muerte de su hijo en la orilla de Prabhāsakṣetra, inmediatamente partieron hacia el océano en Su cuadriga. Al llegar a la playa, pidieron a la deidad controladora del océano que devolviera al hijo de Su maestro. La deidad del océano apareció inmediatamente ante el Señor y Le ofreció todas sus respetuosas reverencias con gran humildad.
El Señor dijo, “Hace algún tiempo causaste el ahogamiento del hijo de Nuestro maestro. Te ordeno que lo devuelvas.”
La deidad del océano respondió, “En realidad yo no tomé al muchacho, sino que fue capturado por un demonio llamado Pañcajana. Este gran demonio generalmente permanece en lo profundo del agua con la forma de una caracola. El hijo de Tu maestro podría estar dentro del vientre del demonio, habiendo sido devorado por él.”
Al oír esto, Kṛṣṇa se sumergió profundamente en el agua y atrapó al demonio Pañcajana. Lo mató en el acto, pero no pudo encontrar al hijo de Su maestro dentro de su vientre. Por lo tanto, tomó el cuerpo muerto del demonio (con la forma de una caracola) y regresó a Su cuadriga en la playa de Prabhāsakṣetra. Desde allí partió hacia Saṁyamanī, la residencia de Yamarāja, el superintendente de la muerte. Acompañado por Su hermano mayor Balarāma, quien también es conocido como Halāyudha, Kṛṣṇa llegó allí y sopló Su caracola.
Al oír la vibración, Yamarāja apareció y recibió a Śrī Kṛṣṇa con todas sus respetuosas reverencias. Yamarāja podía comprender quiénes eran Kṛṣṇa y Balarāma, y por eso inmediatamente ofreció su humilde servicio al Señor. Kṛṣṇa había aparecido en la superficie de la tierra como un ser humano ordinario, pero en realidad Kṛṣṇa y Balarāma son la Superalma que vive dentro del corazón de cada entidad viviente. Ellos son Viṣṇu Mismo, pero estaban actuando exactamente como niños humanos ordinarios. Mientras Yamarāja ofrecía sus servicios al Señor, Śrī Kṛṣṇa le pidió que devolviera al hijo de Su maestro, quien había llegado a él como resultado de su trabajo. “Considerando Mi mandato como supremo,” dijo Kṛṣṇa, “debes devolver inmediatamente al hijo de Mi maestro.”
Yamarāja devolvió al muchacho a la Suprema Personalidad de Dios, y Kṛṣṇa y Balarāma lo llevaron ante su padre. Los hermanos preguntaron si Su maestro tenía algo más que pedirles, pero él respondió, “Mis queridos hijos, han hecho suficiente por mí. Ahora estoy completamente satisfecho. ¿Qué deseo adicional podría haber para un hombre que tiene discípulos como Ustedes? Mis queridos muchachos, ahora pueden regresar a casa. Estos gloriosos actos de Ustedes siempre serán renombrados en todo el mundo. Ustedes están por encima de toda bendición, y aun así es mi deber bendecirlos. Les doy la bendición de que todo lo que Ustedes hablen permanecerá eternamente tan fresco como la instrucción de los Vedas. Sus enseñanzas no solo serán honradas dentro de este universo o en este milenio, sino en todos los lugares y épocas, y permanecerán cada vez más nuevas e importantes.” Debido a esta bendición de Su maestro, el Bhagavad-gītā del Señor Kṛṣṇa es cada vez más fresco y no solo es renombrado dentro de este universo, sino también en otros planetas y en otros universos.
Por orden de Su maestro, Kṛṣṇa y Balarāma regresaron de inmediato a casa montados en Sus cuadrigas. Viajaron a grandes velocidades como la velocidad del viento y produjeron sonidos como el estruendo de las nubes. Todos los residentes de Mathurā, que no habían visto a Kṛṣṇa y Balarāma por mucho tiempo, se sintieron muy complacidos al verlos de nuevo. Se sintieron jubilosos, como una persona que ha recuperado su propiedad perdida.
Así termina el significado Bhaktivedanta del Cuadragésimo Cuarto Capítulo de Kṛṣṇa, “Kṛṣṇa Recupera al Hijo de Su Maestro.”