Capítulo 5: Aprendiendo Firmeza en Conciencia de Kṛṣṇa

Capítulo 5

Aprendiendo Firmeza en Conciencia de Kṛṣṇa

Cuando uno alcanza la posición más alta de la opulencia material, la tendencia a la renunciación es natural. Hay dos tendencias en este mundo material–bhoga (disfrute de los sentidos) y tyāga (renunciación a este mundo material). Sin guía, sin embargo, uno no sabe cómo renunciar. Ante todo, uno quiere disfrutar, y cuando se siente frustrado en el disfrute, renuncia. De nuevo, cuando está cansado de la renuncia, disfruta, como el péndulo de un reloj que oscila de lado a lado. Así, todos estamos vacilando desde la plataforma del disfrute a la plataforma de la renuncia y viceversa.

Los karmīs, trabajadores fruitivos, tratan de disfrutar este mundo y recoger los frutos de él. En consecuencia, están viajando constantemente por autopistas todo el día y noche para ocuparse en el disfrute material. Por otro lado, hay otros, predominantemente los jóvenes descontentos, que no quieren saber nada de esto. Así, el mundo contiene a aquellos ocupados en bhoga y aquellos ocupados en tyāga. Sin embargo, no seremos felices siguiendo ninguno de estos caminos porque no es nuestra posición adecuada ni disfrutar ni renunciar. Dado que todo pertenece a Kṛṣṇa y nada pertenece a nadie más, cualquier cosa que poseamos es en realidad propiedad de Kṛṣṇa (īśāvāsyam idaṁ sarvaṁ). Dado que no hemos producido los árboles, las plantas, las aguas o la tierra, no podemos reclamarlos. Como en realidad no tenemos nada, no podemos renunciar a nada, o, como se dice, desnudos venimos a este mundo y desnudos nos vamos. Mientras tanto afirmamos falsamente, “Este es mi país, esta es mi casa, esta es mi esposa, estos son mis hijos, esta es mi propiedad, este es mi saldo bancario, etc.” Tales afirmaciones son falsas porque cuando venimos al mundo, venimos con las manos vacías, y cuando nos vamos, nos vamos con las manos vacías. ¿Cuál es entonces el significado de bhoga y tyāga? A la luz de los hechos reales, no tienen ningún significado en realidad. Bhoga es robo, y tyāga, renunciación a lo que nunca nos perteneció, es una forma de locura.

A este respecto, Kṛṣṇa nos da esta dirección: sarva-dharmān parityajya mām ekaṁ śaraṇaṁ vraja. Aunque hemos creado diferentes tipos de religión basadas en bhoga y tyāga, se nos aconseja abandonarlas todas y rendirnos a Kṛṣṇa. No está en nuestro poder disfrutar o renunciar. Cuando en el Bhagavad-gītā se recomienda la renunciación, se refiere a la renunciación de todo lo que falsamente afirmamos poseer. Un niño puede tomar un billete de cien dólares de su padre y tratar de quedárselo aunque pueda no saber como usarlo. El padre puede rogarle al niño, “Querido niño, por favor dámelo.” El niño no sabe que el dinero en realidad pertenece al padre, ni sabe que es mejor entregárselo a su padre, porque simplemente no sabe como usarlo. De manera similar, Kṛṣṇa dice, “Renuncia a tu trabajo por Mí. Renuncia a tu riqueza y propiedad por Mí.” Kṛṣṇa no es un mendigo, pues todo le pertenece a Él, pero nos trata como a niños pequeños. El cumplimiento de Su pedido de darle todo a Él se llama tyāga, renunciación, y es uno de los medios por los cuales uno puede alcanzar la elevación a la conciencia de Kṛṣṇa. La austeridad, el celibato, la ecuanimidad y la caridad son todos necesarios para la realización de la Verdad última o Absoluta. La conciencia de Kṛṣṇa no tiene que ver con la verdad relativa sino con la Verdad Absoluta. En el Śrīmad-Bhāgavatam, Vyāsadeva ofrece sus reverencias a la Suprema Verdad Absoluta (satyaṁ paraṁ dhīmahi). Ofrece sus respetos no a las verdades categóricas relativas, sino al summum bonum, la Verdad Absoluta. Es deber de los brāhmaṇas practicar aquellas cualidades mediante las cuales se puede realizar la Verdad Absoluta.

Los brāhmaṇas deben estar cualificados mediante la práctica de la limpieza, la veracidad, el control de la mente y los sentidos, la sencillez y mediante el cultivo de la fe en los Vedas y, en particular, en el Bhagavad-gītā. Cuando Kṛṣṇa dice, “Yo soy el Señor Supremo,” tenemos que aceptarlo con fe, no tontamente, sino con pleno conocimiento, y aplicar de manera práctica esta aceptación en nuestra vida diaria. Un brāhmaṇa no se crea por nacimiento, sino por educación, práctica y conocimiento. No es una cuestión de nacimiento, sino de cualidad, como lo señala Kṛṣṇa en el Bhagavad-gītā:

cātur-varṇyaṁ mayā sṛṣṭaṁ
guṇa-karma-vibhāgaśaḥ
tasya kartāram api māṁ
viddhy akartaram avyayam

“De acuerdo con las tres modalidades de la naturaleza material y el trabajo que se les atribuye, las cuatro divisiones de la sociedad humana fueron creadas por Mí. Y, aunque Yo soy el creador de este sistema, debes saber que aún así soy el no hacedor, siendo inmutable.” (Bg. 4.13)

Uno no solo debe tener las cualidades de un brāhmaṇa, sino que también debe trabajar como un brāhmaṇa, pues las cualidades de uno son probadas por su trabajo. Si uno es un ingeniero cualificado pero simplemente se sienta en su casa y no trabaja, ¿cuál es su valor? De manera similar, a menos que uno trabaje como brāhmaṇa, no tiene ningún valor su simplemente decir, “Soy un brāhmaṇa.” Por lo tanto, uno debe trabajar como brāhmaṇa ocupándose plenamente en el servicio de Paraṁ Brahman, Kṛṣṇa, el Brahman Supremo.

¿Cómo se puede ejecutar el servicio a la Verdad Absoluta? Yamena niyamena ca: la práctica del yoga, o vinculación con el supremo, se basa en los principios de regulación y control. La regulación no puede ejecutarse sin control; por lo tanto, uno debe ser reflexivo y purificarse. Si uno quiere aprobar un examen, tiene que ir a la escuela, seguir los principios de la escuela y pasar por algunas penas en su estudio, y entonces gradualmente llega a tener éxito. Si juega todo el día en la calle, ¿cómo puede esperar el éxito? Por lo tanto, en el proceso que explica Śukadeva Gosvāmī, la primera necesidad es tapasya, austeridad. Incluso si la austeridad y brahmacarya es doloroso debido a que no queremos tener restricciones, tan pronto como nos regulamos, lo que parecía ser doloroso en la práctica no lo es.

Hay dos clases de hombreslos que son sobrios (dhīra) y los que son extravagantes (adhīra). Cuando uno, a pesar de la provocación o de la presencia de una fuente de agitación mental, puede permanecer firme en su posición, se le es llamado dhīra. Un ejemplo de dhīra lo da Kālidāsa Paṇḍita, un gran poeta Sánscrito quien escribió un libro llamado Kumāra-sambhava, en el que da un ejemplo acerca del Señor Śiva. Parece que cuando los semidioses estaban luchando contra los demonios y estaban siendo derrotados, decidieron que podían ser salvados por un comandante en jefe nacido del semen del Señor Śiva. El Señor Śiva, sin embargo, estaba en meditación, y adquirir el semen necesario era muy difícil. Por lo tanto, enviaron a Pārvatī, una joven, que apareció ante el Señor Śiva y adoró sus genitales. Aunque esta joven se sentó ante el Señor Śiva y le tocó los genitales, el Señor Śiva se mantuvo firme en meditación. Kālidāsa dice, “Aquí hay un ejemplo de un dhīra, porque a pesar de que una joven le tocó los genitales, se mantuvo imperturbable.”

De manera similar, alguien envió a una joven prostituta para perturbar a Haridāsa Ṭhākura, y al escuchar sus llamados para tener relaciones sexuales, Haridāsa Ṭhākura dijo, “Sí, tu propuesta es muy agradable. Por favor, siéntate y déjame terminar mi canto, y luego disfrutaremos.” Llegó la mañana y la prostituta se impacientó, pero Haridāsa Ṭhākura respondió, “Lo siento mucho. No pude terminar mi canto. Ven esta noche de nuevo.” La prostituta vino por tres noches, y en la tercera noche se postró a sus pies, confesó sus intenciones y le suplicó, “Fui inducida a realizar este acto por un hombre que es tu enemigo. Bondadosamente discúlpame.” Haridāsa Ṭhākura entonces respondió, “Sé todo sobre eso, pero te permití venir aquí por tres días para que pudieras convertirte y volverte una devota. Ahora toma estas cuentas de cantar y sigue cantando. Me voy de este lugar.” Aquí hay otro ejemplo de un dhīra que tiene el control de su cuerpo (deha), palabras (vāc) e inteligencia (buddhi). El cuerpo, las palabras y la inteligencia de uno deben ser controlados por alguien que es dhīra y que realmente conoce los principios de la religión.

Hemos estado cometiendo continuamente actividades pecaminosas desde tiempos inmemoriales, y no sabemos cuándo comenzó esto, pero esta vida está destinada a la rectificación de todos los errores que hemos cometido. Si uno prende fuego a la hierba y a las enredaderas no deseadas en un campo, todas serán quemadas. De manera similar, mediante el proceso de la austeridad y penitencia, uno puede liquidar todas las actividades pecaminosas y purificarse. Pero Śukadeva Gosvāmī sugiere un proceso alternativo: kecit kevalayā bhaktyā vāsudeva-parāyaṇāḥ/ aghaṁ dhunvanti kārtsnyena nīhāram iva bhāskaraḥ. Generalmente, si uno lleva una vida austera y piadosa de celibato, ecuanimidad, caridad, etc., la gente dirá que es un hombre muy piadoso, pero simplemente por volverse consciente de Kṛṣṇa, uno puede matar todas las acciones resultantes de su vida pecaminosa pasada. Una niebla desaparece tan pronto como sale el sol, y Kṛṣṇa se eleva con el brillo de miles de soles.

Este proceso es aceptado solo por alguien que es muy afortunado. Por lo tanto, Caitanya Mahāprabhu dijo: (eirūpa) brahmāṇḍa bhramite kona bhāgyavān jīva/ guru-kṛṣṇa-prasāde pāya bhakti-latā-bīja: “Por la gracia de Kṛṣṇa y del maestro espiritual, una persona afortunada, después de vagar por el universo en diferentes especies de vida, recibe la semilla del servicio devocional puro.” La conciencia de Kṛṣṇa está destinada para los muy afortunados, ya que simplemente al tomar este único proceso, una persona puede superar todos los deberes de la austeridad, renunciación, celibato, etc. Śukadeva Gosvāmī declara: kecit kevalayā bhaktyā: “Aquel que es extremadamente afortunado toma el proceso del servicio devocional puro.” Kevala bhakti se refiere al servicio devocional puro y sin mezclas en el que no hay otro deseo que el de complacer a Kṛṣṇa. Uno no debe prestar servicio devocional solo para aumentar sus ingresos. Queremos dinero para volvernos felices, pero si tomamos la conciencia de Kṛṣṇa, automáticamente nos volveremos tan felices que no nos importará el dinero. El dinero vendrá automáticamente. Vendrá la felicidad. No hay necesidad de esforzarse por estas cosas por separado.

Fue Dhruva Mahārāja quien se lamentó, “Qué tonto fui al emprender el servicio devocional con el deseo de obtener ganancias materiales.” Por lo general, para obtener ganancias materiales, uno acude a su jefe o a algún hombre rico o semidiós, pero un devoto no va a ningún lado excepto a Kṛṣṇa, incluso si tiene deseos materiales. Si uno acude a Kṛṣṇa aunque sea por beneficios materiales, llegará el día en que olvidará los deseos materiales, tal como Dhruva Mahārāja. Estaba arrepentido y dijo, “Vine a Kṛṣṇa y le pedí algo material, tal como alguien que ha complacido a un hombre muy rico y le pide unos granos de arroz.” Si un hombre rico accede a darnos lo que queramos, pero le pedimos solo unos granos de arroz, ¿es eso muy inteligente? Pedirle a Kṛṣṇa un beneficio material es exactamente así. Uno no necesita pedirle a Kṛṣṇa felicidad material separadamente, porque la felicidad material rodará automáticamente ante sus mismos pies, suplicando: “Por favor, tómame, por favor, tómame.”

Aquellos que están practicando la conciencia de Kṛṣṇa no están en necesidad de las opulencias materiales–esposas, hijos, felicidad, hogar–porque todo se adquiere automáticamente por la gracia de Kṛṣṇa. No hay necesidad de pedirle a Kṛṣṇa estas cosas materiales, sino que uno simplemente debe pedirle: “Por favor, ocúpame en Tu servicio. En el Bhagavad-gītā, Kṛṣṇa también promete que si uno se dedica a Su servicio, Él suministrará lo que se necesita y preservará todo lo que ya se posee. Una de Sus instrucciones finales a Arjuna indica una dependencia total de Él:

cetasā sarva-karmāṇi
mayi sannyasya mat-paraḥ
buddhi-yogam upāśritya
mac-cittaḥ satataṁ bhava

“En todas las actividades, y para sus resultados, sólo depende de Mí, y trabaja siempre bajo Mi protección. En tal servicio devocional, sé plenamente consciente de Mí.” (Bg. 18.57)

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